¿QUÉ HAY EN SU CORAZÓN?

¿QUÉ HAY EN SU CORAZÓN?

la-verdad-para-hoy

10/4/2016

Dios lo dejó [al rey Ezequías], para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.

2 Crónicas 32:31

Dios no necesitaba probar a Ezequías para saber lo que había en su corazón. Dios ya lo sabía por su omnisciencia. Pero Él nos prueba para que podamos averiguarlo. Nos ayuda a hacer un recuento espiritual acerca de nosotros mismos al traer pruebas a nuestra vida a fin de demostrar la fortaleza o la debilidad de nuestra fe. Si en la actualidad está pasando por una prueba y se enoja con Dios preguntándose por qué le sucede eso, esa es una buena señal de que tiene una fe débil. Si, por otra parte, está descansando y regocijándose en el Señor, habiendo puesto la prueba en sus manos, entonces tiene una fe fuerte.

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Cuando golpea la tragedia

4 Octubre 2016

Cuando golpea la tragedia
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:17-19

Estoy sumamente impresionado por la benignidad de Elías. Aunque él no merecía ningún reproche de la mujer, se mantiene callado durante la descarga. Eso es benignidad. Alguien, en algún lugar, ha llamado a esto el fruto del Espíritu, «la marca de que algo fue hecho en el cielo.» Cuando la benignidad está presente en un ambiente tan cargado como este, se convierte en un testimonio del Espíritu de Dios actuando en alguien que pudiera reaccionar con dureza, pero no lo hace. Es la vida del Señor en él que se hace evidente, en ese momento de benignidad y de ternura.

También me impresiona esta afligida madre. Ella, sin ninguna vacilación, pone su precioso hijo sin vida en los brazos de Elías. Quizás la benignidad del profeta derritió de pronto su corazón y la indujo, una vez más, a confiar en él.

Después, Elías, el siervo de Dios, sube silenciosamente la escalera hasta la habitación donde él batallaba con regularidad delante de Dios. Digo esto porque creo que Elías había pasado horas, incluso días, de rodillas en ese cuarto. Se había formado ese hábito mientras estuvo solo con Dios en Querit.

¿Tiene una habitación como esa, un lugar de encuentro con Dios? ¿Tiene un tranquilo retiro donde usted y el Señor se comunican regularmente? Si no lo tiene, lo animo seriamente a buscar ese lugar, un lugar especial donde usted y Dios puedan reunirse. Será allí donde usted se preparará para las contingencias de la vida. Sin ese, usted no tendrá el acero necesario en el fundamento de su fe.

¿Qué hace usted cuando le golpea la tragedia? ¿Qué hace cuando viene una prueba? ¿Cuál es su primera reacción? ¿Quejarse? ¿Enojarse? ¿Culpar a otros? ¿Buscar una salida utilizando su propio razonamiento? ¿O se ha formado el hábito de hacer lo que Elías hacía? ¿Va a su lugar especial para estar a solas con Dios? Elías nos ofrece un maravilloso ejemplo. Nada de pánico. Nada de temor. Nada de apresuramiento. Nada de dudas.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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DONDE SE UNEN DOS CAMINOS

DONDE SE UNEN DOS CAMINOS

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-04

Hoy vamos a pararnos en un lugar incómodo de la experiencia humana. Esos momentos donde la vida nos pone en una “Encrucijada”, donde el camino de la vida nos sorprende con un desvío en dos direcciones, donde al igual que la topografía de un laberinto, no vemos fácilmente la salida aunque sabemos que en algún punto está. ¿Qué sentimos cuando esto nos está pasando? confusión, miedo, duda, inseguridad, desesperación a veces… ¿Por qué creemos que la vida nos enfrenta a situaciones así? Porque somos seres finitos, y no tenemos la total dimensión de lo que sucede. Vemos “en parte”. Nuestra visión tiene la limitación del tiempo y del espacio, y no está (todavía) ampliada en la dimensión eterna. ¿Para qué atravesamos estos laberintos?.. A veces, estas circunstancias se nos presentan para desarrollar o desplegar confianza y fe en la persona de Cristo, y para profundizar una relación espiritual con Él en la que yo pueda llegar a ese punto de entregar y ceder todos mis derechos a Su voluntad. Ahora bien… ¿cómo puedo salir? Si en medio de esos laberintos desarrollamos un carácter de dependencia de Dios y obramos con “sabiduría” entonces, la SALIDA será visualizada antes que perezcamos en el intento, porque Dios tiene esa salida y porque ese crecimiento nos permitirá subir un escalón para ver las cosas con o desde otra dimensión.

Filipenses 4:8 nos orienta a pensar en lo correcto. Si seguimos esas luces encendidas por la palabra de Dios, no habrá laberinto tan oscuro ni encrucijada tan contradictoria que nos confunda o nos deje en el exilio espiritual. Es una cuestión de mirada. Habrá muchas alternativas “aparentemente” sabias, buenas y razonables, pero ten cuidado, pues la Biblia dice que si un ciego mira a otro ciego ambos caerán al pozo. Basta una pizca de sinceridad contigo mismo y con Dios, basta una cuota de optimismo con sabor a fe y algunos buenos amigos que te rodeen y nunca perderás el rumbo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El crecimiento nos permitirá subir un escalón para ver las cosas con o desde otra dimensión.

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Humillación de Edom

Abdías

9781586403546

Humillación de Edom

 1 Visión de Abdías.

Así dice el Señor Dios[a] acerca de Edom:
Hemos oído un mensaje del Señor,
y un mensajero ha sido enviado a las naciones, diciendo:
Levantaos y alcémonos contra él en batalla.
He aquí, te haré pequeño entre las naciones;
despreciado eres en gran manera.
La soberbia de tu corazón te ha engañado,
tú que habitas en las hendiduras de la peña[b],
en las alturas de tu morada;
que dices en tu corazón:
“¿Quién me derribará por tierra?”
Aunque te remontes como el águila,
y aunque entre las estrellas pongas tu nido,
de allí te derribaré —declara el Señor.
Si vinieran a ti ladrones
o salteadores de noche[c]
(¡cómo quedarías arruinado!),
¿no robarían hasta que les bastara?[d]
Si vinieran a ti vendimiadores,
¿no dejarían rebuscos?
¡Cómo será escudriñado Esaú,
y rebuscados sus tesoros escondidos!
Hasta la frontera te echarán
todos tus aliados[e];
te engañarán, te dominarán
los que están en paz contigo;
los que comen tu pan
tenderán emboscada contra ti.
(No hay entendimiento en él[f].)
¿No destruiré en aquel día
—declara el Señor— a los sabios de Edom
y el entendimiento del monte de Esaú?
Entonces tus valientes serán atemorizados, oh Temán,
de modo que todo hombre será cortado del monte de Esaú con muerte violenta.

10 Por la violencia contra tu hermano Jacob,
te cubrirá la vergüenza,
y serás cortado para siempre.
11 El día que te pusiste a un lado,
el día en que extraños se llevaban su riqueza,
y extranjeros entraban por su puerta
y sobre Jerusalén echaban suertes,
tú también eras como uno de ellos.
12 No te alegres[g] en el día de tu hermano,
en el día de su exterminio;
no te alegres de los hijos de Judá
en el día de su destrucción;
sí, no te jactes[h]
en el día de su angustia.
13 No entres por la puerta de mi pueblo
en el día de su ruina.
Sí, no te alegres tú de[i] su desgracia
en el día de su ruina;
no te apoderes de sus riquezas
en el día de su ruina.
14 No te apostes en la encrucijada
para exterminar a sus fugitivos,
y no entregues a sus sobrevivientes
en el día de su angustia.

Restauración de Israel

15 Porque se acerca el día del Señor sobre todas las naciones.
Como tú has hecho, te será hecho;
tus acciones recaerán sobre tu cabeza.
16 Como vosotros bebisteis en mi santo monte,
así beberán continuamente todas las naciones.
Beberán y tragarán[j],
y serán como si no hubieran sido.
17 Pero en el monte Sion quedará un remanente,
y será lugar santo,
y la casa de Jacob volverá a tomar sus posesiones.
18 Entonces la casa de Jacob será un fuego,
y la casa de José una llama,
y rastrojo la casa de Esaú.
Los[k] quemarán y los[l] consumirán,
y no quedará sobreviviente alguno de la casa de Esaú
—porque el Señor ha hablado.
19 Entonces los del Neguev[m] poseerán el monte de Esaú,
y los de la Sefela[n] la llanura de los filisteos;
poseerán también el territorio de Efraín y el territorio de Samaria,
y Benjamín poseerá Galaad.
20 Y los desterrados de este ejército de los hijos de Israel
que están entre los cananeos hasta Sarepta,
y los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad,
poseerán las ciudades del Neguev.
21 Y subirán libertadores al monte Sion
para juzgar al monte de Esaú,
y el reino será del Señor.

Notas al pie:

  1. Abdías 1:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  2. Abdías 1:3 O, de Sela
  3. Abdías 1:5 Lit., devastadores nocturnos
  4. Abdías 1:5 Lit., ¿no robarían su suficiencia?
  5. Abdías 1:7 Lit., los hombres de tu pacto
  6. Abdías 1:7 I.e., Esaú; o, en ello
  7. Abdías 1:12 Lit., No mires
  8. Abdías 1:12 Lit., no agrandes tu boca
  9. Abdías 1:13 Lit., no mires tú
  10. Abdías 1:16 O, se tambalearán
  11. Abdías 1:18 I.e., el pueblo de Esaú
  12. Abdías 1:18 I.e., el pueblo de Esaú
  13. Abdías 1:19 I.e., región del sur
  14. Abdías 1:19 I.e., las faldas de los montes
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