SEPARADOS DEL MUNDO

SEPARADOS DEL MUNDO

la-verdad-para-hoy

10/5/2016

[Moisés tuvo] por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Hebreos 11:26

Cuanto más vivimos, tanto más acumulamos. Pero esas cosas tienden a tener menos importancia para los cristianos. Cuando llegan las pruebas a la vida y usted se esfuerza por alcanzar esas cosas terrenales, ve lo efímera que son. Las pruebas pueden separarlo a usted de las cosas terrenales cuando demuestran lo inútil que son para resolver algún problema o para dar algún alivio en tiempo de tensiones.

Moisés aprendió el valor de las pruebas aunque se había criado en la casa del Faraón como príncipe de Egipto. Como parte de la familia real, tenía la mejor educación y alcanzó la cima de la sociedad egipcia desde el punto de vista de la riqueza, la honra y la comodidad. Pero consideró los sacrificios hechos al identificarse con los propósitos de Dios “mayores riquezas… que los tesoros de los egipcios”. Quitó la mirada de todas las cosas terrenales que tenía a su disposición y comenzó a preocuparse por las pruebas de su pueblo, lo que el Señor usó para separarlo de los placeres materiales.

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Palabras Para Vivir

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5 Octubre 2016

Confiar con todo el corazón
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:20-22

alimentemos_el_almaAl leer este pasaje no podemos dejar de exclamar: ¡Qué oración, Elías!, cómo pudiste decir: «Permite que este niño vuelva a la vida, como sucedió con Enoc, como sucedió con Isaac, como sucedió con Moisés.» No había ningún procedente de un milagro así. Pero Elías dice: «Señor, creo que vas a hacer un milagro. Te pido que realices lo imposible.» Luego espera. Todo en ese transcendental momento de fe estaba en las manos del Señor.

Es posible que usted esté hoy en el proceso de poner su vida delante del Señor de esta manera. Su situación es crítica, y solo un milagro puede insuflar nueva vida a su realidad. Usted no controla en absoluto las circunstancias. Por tanto, lleve su situación a ese lugar especial, póngase bajo la sombra del Señor, ponga la situación delante de Él, póstrese delante de Dios, implore su intervención, crea absolutamente en su milagroso poder, y niéguese a apoyarse en su propio discernimiento.

El doctor Raymond Edman, en su pequeño libro titulado En Quietud y Confianza, escribe sobre un hombre temeroso de Dios que enfrentó una prueba así.

Así fue como el enfrentó. Tuvo un momento de quietud con el Señor, y luego escribió estas palabras para sí mismo.
En primer lugar, Él me llevó a esta situación; es por su voluntad que estoy en este trance: descansaré en ese hecho.
En segundo lugar, Él me protegerá con su amor, y me dará la gracia para que me comporte como su hijo.
En tercer lugar, Él convertirá esta prueba en una bendición; me enseñará las lecciones que Él quiere que aprenda; y me dará la gracia que Él quiere concederme.
Finalmente, Él me rescatará en su tiempo, el cómo y el cuándo Él lo sabe.

¿Puede usted hacer las siguientes afirmaciones? Si puede. . . ¿las hará?

1. Me hallo en esta situación por disposición divina.
2. Estoy bajo protección.
3. Estoy bajo preparación.
4. Él me mostrará su propósito en su tiempo.

Por disposición divina, bajo la protección de Dios, bajo su preparación, en su tiempo. ¡Qué síntesis tan magnifica de lo que significa confiar en el Señor con todo el corazón!

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

EL DUELO POR LA PÉRDIDA

EL DUELO POR LA PÉRDIDA

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-05

Desprenderse de algo o de alguien que amamos intensamente, genera en nosotros cierto “duelo” por lo perdido. Ese duelo es algo progresivo que atraviesa varias etapas. La primera podemos pensarla como un momento de IMPACTO. Es cuando lo que estaba ya no está más; pero ese estado es tan fuerte que luego hay otro momento que funciona como al resguardo del dolor, CONSERVANDO LA ILUSIÓN DEL OBJETO PERDIDO. Para no entrar directamente en un dolor insostenible, nuestras emociones se resguardan y aparecen allí conductas como: conectarse con un perfume que me recuerda a… o miro las fotos de… o hablo todo el tiempo de un trabajo del que me despidieron…o espero ese mensaje, o ese llamado, y estoy pendiente del teléfono aun cuando ese llamado nunca va a venir. Son mecanismos defensivos que, ilusoriamente, me permiten conservar, aunque sea en la fantasía, a ese objeto (persona o circunstancia) que ya no está más. Luego y de a poco todas estas creencias dan lugar a LA VIVENCIA DE LA PÉRDIDA y recién ahí nos encontramos disponibles para otras tareas y otros vínculos u otros proyectos.

Así se construye toda nuestra historia, cerrando etapas para abrir otras nuevas. No es un movimiento lineal sino en espiral, con riesgos, pérdidas, ganancias, evoluciones, regresiones y progresos.
Pero sabemos que la otra cara de PERDER es GANAR porque siempre algo nuevo viene. La cosa se pone preocupante cuando eso “bueno” nunca llega. De alguna manera la raza humana ha persistido con este sentimiento de pérdida casi genético del cual nunca acaba de acostumbrarse. Es que somos una raza caída, dañada, en pérdida. Desde los albores de nuestra existencia como especie gobernante en este mundo, hemos tomado malas decisiones que nos han transformado en perdedores. Allá, muy lejos, en el paraíso “perdido”, nuestros primeros padres perdieron también su inocencia, sus privilegios, el Edén y su misma vida eterna. Pero hoy quiero decirte que Dios puede devolverte todo lo que Satanás te quitó y puede transformar tu experiencia de derrota en triunfo para hacerte, de un perdedor crónico, a más que vencedor.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Así se construye toda nuestra historia, cerrando etapas para abrir otras nuevas.

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Desobediencia de Jonás

Jonás 1-4

9781586403546

Desobediencia de Jonás

1 Vino palabra del Señor a Jonás, hijo de Amitai, diciendo: Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta[a]mí. Pero Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Y descendiendo a Jope, encontró un barco que iba a Tarsis, pagó el pasaje y entró en él para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.

Y el Señor desató sobre el mar un fuerte viento, y hubo una tempestad tan grande en el mar que el barco estuvo a punto de romperse. Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios; y arrojaron al mar la carga[b] que estaba en el barco para aligerarlo[c]. Pero Jonás había bajado a la bodega del barco, se había acostado y dormía profundamente. El capitán se le acercó y le dijo: ¿Cómo es que estás durmiendo? ¡Levántate, invoca a tu Dios! Quizás tu Dios piense en nosotros y no pereceremos. Y cada uno dijo a su compañero: Venid, echemos suertes para saber por causa de quién nos ha venido esta calamidad. Y echaron suertes, y cayó la suerte sobre Jonás. Entonces le dijeron: Decláranos ahora por causa de quién nos ha venido esta calamidad. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo al Señor Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra[d].

10 Los hombres se atemorizaron en gran manera y le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho? Porque ellos[e] sabían que él huía de la presencia del Señor, por lo que él les había declarado. 11 Entonces le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se calme en torno nuestro[f]? Pues el mar se embravecía más y más. 12 Y él les dijo: Tomadme[g] y lanzadme al mar, y el mar se calmará en torno vuestro[h], pues yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.13 Los hombres se pusieron a remar con afán para volver a tierra firme, pero no pudieron, porque el mar seguía embraveciéndose contra ellos. 14 Entonces invocaron al Señor, y dijeron: Te rogamos, oh Señor, no permitas que perezcamos ahora por causa de la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; porque tú, Señor, has hecho como te ha placido.

15 Tomaron[i], pues, a Jonás y lo lanzaron al mar; y el mar cesó en su furia. 16 Y aquellos[j] hombres temieron en gran manera al Señor; ofrecieron un sacrificio alSeñor y le hicieron votos.

17 [k]Y el Señor dispuso un gran pez que se tragara a Jonás; y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.

Oración de Jonás

[l]Entonces oró Jonás al Señor su Dios desde el vientre del pez, y dijo:

En[m] mi angustia clamé al Señor,
y El me respondió.
Desde el seno[n] del Seol[o] pedí auxilio,
y tú escuchaste mi voz;
pues me habías echado a lo profundo,
en el corazón de los mares,
y la corriente me envolvió[p];
todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí.
Entonces dije: “He sido expulsado de delante de tus ojos;
sin embargo volveré a mirar hacia tu santo templo.”
Me rodearon las aguas hasta el alma,
el gran abismo me envolvió[q],
las algas se enredaron a mi cabeza.
Descendí hasta las raíces de los montes,
la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre;
pero tú sacaste de la fosa[r] mi vida, oh Señor, Dios mío.
Cuando en mí desfallecía mi alma,
del Señor me acordé;
y mi oración llegó hasta ti,
hasta tu santo templo.
Los que confían en vanos ídolos[s]
su propia misericordia abandonan,
mas yo con voz de acción de gracias
te ofreceré sacrificios.
Lo que prometí, pagaré.
La salvación es del Señor.

10 Entonces el Señor dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra firme.

Predicación de Jonás en Nínive

Vino palabra del Señor por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama en[t] ella el mensaje que yo te diré. Y Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra del Señor. Y Nínive era una ciudad sumamente grande[u], de un recorrido de tres días. Jonás comenzó a recorrer[v] la ciudad camino de un día, y proclamaba, diciendo: Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada.

Y los habitantes[w] de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza[x]. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por decreto del rey y de sus grandes, diciendo: Ni hombre ni bestia, ni buey ni oveja prueben cosa alguna; no pasten ni beban agua, sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vuélvase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos[y]. ¡Quién sabe! Quizá Dios se vuelva, se arrepienta y aparte el ardor de su ira, y no perezcamos.

10 Y vio Dios sus acciones, que se habían apartado de su mal camino; entonces se arrepintió Dios del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

Queja de Jonás y respuesta de Dios

4 Pero esto desagradó a Jonás en gran manera, y se enojó. Y oró al Señor, y dijo: ¡Ah Señor! ¿No era esto lo que yo decía[z] cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, porque sabía yo que tú eres un Dios clemente y compasivo lento para la ira y rico en misericordia, y que te arrepientes del malcon que amenazas. Y ahora, oh Señor, te ruego que me quites la vida[aa], porque mejor me es la muerte que la vida. Y el Señor dijo: ¿Tienes acaso razón para enojarte?

Entonces salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la misma[ab]. Allí se hizo un cobertizo y se sentó bajo él a la sombra, hasta ver qué sucedería en la ciudad. Y el Señor Dios dispuso que una planta[ac] creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta[ad]. Pero Dios dispuso que un gusano al rayar el alba del día siguiente atacara la planta, y ésta se secó. Y sucedió que al salir el sol, dispuso Dios un sofocante viento solano, y el sol hirió la cabeza de Jonás y él desfallecía, y deseaba con toda su alma morir, diciendo: Mejor me es la muerte que la vida.

Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tienes acaso razón para enojarte por causa de la planta? Y él respondió: Tengo razón para enojarme hasta la muerte. 10 Y dijo elSeñor: Tú te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que nació[ae] en una noche[af] y en una noche[ag] pereció, 11 ¿y no he de apiadarme yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda, y también muchos animales?

Notas al pie:

  1. Jonás 1:2 Lit., delante de
  2. Jonás 1:5 Lit., las vasijas
  3. Jonás 1:5 Lit., para aligerar de sobre ellos
  4. Jonás 1:9 Lit., tierra seca
  5. Jonás 1:10 Lit., los hombres
  6. Jonás 1:11 Lit., de sobre nosotros
  7. Jonás 1:12 Lit., Levantadme
  8. Jonás 1:12 Lit., de sobre vosotros
  9. Jonás 1:15 Lit., Levantaron
  10. Jonás 1:16 Lit., los
  11. Jonás 1:17 En el texto heb., cap. 2:1
  12. Jonás 2:1 En el texto heb., cap. 2:2
  13. Jonás 2:2 Lit., Desde
  14. Jonás 2:2 Lit., vientre
  15. Jonás 2:2 I.e., región de los muertos
  16. Jonás 2:3 Lit., me rodeó
  17. Jonás 2:5 Lit., me rodeó
  18. Jonás 2:6 O, corrupción
  19. Jonás 2:8 Lit., vanidades huecas
  20. Jonás 3:2 Lit., a
  21. Jonás 3:3 Lit., una ciudad grande para Dios
  22. Jonás 3:4 Lit., entrar en
  23. Jonás 3:5 Lit., hombres
  24. Jonás 3:6 O, el polvo
  25. Jonás 3:8 Lit., palmas
  26. Jonás 4:2 Lit., ¿No era ésta mi palabra
  27. Jonás 4:3 Lit., el alma
  28. Jonás 4:5 Lit., ciudad
  29. Jonás 4:6 Posiblemente, un ricino, y así en los vers. 7, 9 y 10
  30. Jonás 4:6 Posiblemente, un ricino, y así en los vers. 7, 9 y 10
  31. Jonás 4:10 Lit., fue
  32. Jonás 4:10 Lit., hijo de una noche
  33. Jonás 4:10 Lit., hijo de una noche
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