FRUTOS DE PLÁSTICO

FRUTOS DE PLÁSTICO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-09

alimentemos_el_alma¿Has llegado alguna vez a una casa y has visto sobre la mesa esa fuente repleta de brillantes y atractivas frutas de diversos colores que te tentaban a comerlas? Te acercaste un poco y, para tu sorpresa y desilusión, notaste que su brillo no era natural, eran de plástico. Una perfecta imitación de lo verdadero, pero artificial. Abundan, hoy en día, frutos del carácter y temperamento, pero falsificados. El carácter de todo hombre y de toda mujer es su mayor capital de vida. Lamentablemente hoy otras cosas lo han suplantado, y vales por lo que tienes o haces, no por lo que eres. Pero en el mercado del cielo el ser humano todavía sigue cotizando por lo que es, y principalmente por lo que es “en Cristo”. La Biblia se refiere a este perfil de persona a la manera de Dios como “fruto del Espíritu”; puedes ver la lista de las nueve manifestaciones de este fruto en la carta que Pablo escribe a los Gálatas. Pero la triste realidad es que en esta era de las imitaciones a gran escala, se ha llegado a suplantar este fruto por versiones artificiales. Mi amigo Dan Nuesch los llama: “los frutos del Espíritu que se venden en la farmacia”, (frutos de plástico, obvio). Hoy puedes conseguir versiones en cápsulas de: tranquilidad (que no es paz), auto control (que no es templanza), alegría (que no es lo mismo que gozo), ternura (que no es bondad) y  docilidad (que no es mansedumbre). Brillan, atraen, seducen, pero intenta alimentarte de ellos y perderás un diente.

Jesús dijo a sus discípulos que, solamente “en mí, en mis Palabras, y en mi victoria conseguirán la verdadera paz”. Esa paz que no es como el mundo la da, no es falsa paz. La paz del que vive en el Espíritu no es producto de la disciplina, ni del cumplimiento de requisitos religiosos, sino que es la paz de Cristo, a la que tenemos acceso cuando estamos en Él. Entonces, la paz no es algo que se consigue sino Alguien que se recibe: Cristo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El sufrimiento en tiempo de aflicción no  procede de la circunstancia misma, sino de la manera en que reaccionemos ante ella.

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Castigo de Judá por medio de los caldeos

Habacuc 1-3

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Castigo de Judá por medio de los caldeos

alimentemos_el_alma1 Profecía[a] que tuvo en visión el profeta Habacuc.

¿Hasta cuándo, oh Señor, pediré ayuda,
y no escucharás,
clamaré a ti: ¡Violencia!
y no salvarás?
¿Por qué me haces ver la iniquidad,
y me haces mirar la opresión?
La destrucción y la violencia están delante de mí,
hay rencilla y surge discordia.
Por eso no se cumple[b] la ley
y nunca prevalece[c] la justicia[d].
Pues el impío asedia al justo;
por eso sale pervertida la justicia[e].

Mirad entre las naciones, observad,
asombraos, admiraos;
porque haré[f] una obra en vuestros días
que no creeríais si se os contara.
Porque he aquí, yo levanto a los caldeos[g],
pueblo feroz[h] e impetuoso,
que marcha por la anchura de la tierra
para apoderarse de moradas ajenas.
Imponente y temible es;
de él mismo proceden su justicia[i] y su grandeza.
Sus caballos son más veloces que leopardos
y más astutos[j] que lobos al anochecer.
Al galope vienen sus jinetes[k],
sus jinetes vienen de lejos,
vuelan como águila que se precipita a devorar.
Vienen todos ellos para hacer violencia,
su horda de rostros[l] avanza,
recoge cautivos como arena.
10 Se mofa de los reyes,
y los gobernantes le son motivo de risa;
se ríe de toda fortaleza,
amontona escombros para tomarla.
11 Entonces pasará como el viento y seguirá,
y se le tendrá por culpable,
porque hace de su poder su dios.

12 ¿No eres tú desde la eternidad,
oh Señor, Dios mío, Santo mío?
No moriremos.
Oh Señor, para juicio lo has puesto;
tú, oh Roca, lo has establecido para corrección.
13 Muy limpios son tus ojos para mirar el mal,
y no puedes contemplar la opresión.
¿Por qué miras con agrado
a los que proceden pérfidamente,
y callas cuando el impío traga
al que es más justo que él?
14 ¿Por qué[m] has hecho a los hombres como peces del mar,
como reptiles que no tienen jefe?
15 A todos los saca con anzuelo el pueblo invasor,
los arrastra con su red
y los junta en su malla.
Por eso se alegra y se regocija,
16 por eso ofrece sacrificio a su red
y quema incienso[n] a su malla,
pues gracias a ellas su pesca[o] es abundante[p],
y suculenta[q] su comida.
17 ¿Vaciará, pues, su red
y seguirá matando sin piedad a las naciones?

2 Estaré en mi puesto de guardia,
y sobre la fortaleza me pondré;
velaré para ver lo que El me dice,
y qué he de responder cuando sea reprendido[r].

Respuesta de Dios

2 Entonces el Señor me respondió, y dijo:
Escribe la visión y grábala en tablas,
para que corra el que la lea[s].
Porque es aún visión para el tiempo señalado;
se apresura[t] hacia el fin y no defraudará[u].
Aunque tarde, espérala;
porque ciertamente vendrá, no tardará.

He aquí el orgulloso:
en él, su alma no es recta,
mas el justo por su fe[v] vivirá.
Además, el vino traiciona al hombre arrogante,
de modo que no se queda en casa.
Porque ensancha su garganta[w] como el Seol[x],
y es como la muerte, que nunca se sacia;
reúne para sí todas las naciones,
y recoge para sí todos los pueblos.

¿No pronunciarán todos éstos contra él una sátira,
y burlas e intrigas contra él?
Y dirán[y]: “¡Ay del que aumenta lo que no es suyo
(¿hasta cuándo?)
y se hace rico[z] con préstamos!”
¿No se levantarán de repente tus acreedores[aa],
y se despertarán tus cobradores[ab]?
Ciertamente serás despojo para ellos.
Porque tú has despojado a muchas naciones,
todos los demás pueblos te despojarán a ti,
por la sangre humana y la violencia hecha a la tierra,
al pueblo y a todos sus habitantes.

¡Ay del que obtiene ganancias ilícitas para su casa,
para poner en alto su nido,
para librarse de la mano[ac] de la calamidad!
10 Has maquinado cosa vergonzosa para tu casa,
destruyendo a muchos pueblos,
pecando contra ti mismo.
11 Ciertamente la piedra clamará desde el muro,
y la viga le contestará desde el armazón[ad].

12 ¡Ay del que edifica una ciudad con sangre
y funda un pueblo[ae] con violencia[af]!
13 ¿No viene[ag] del Señor de los ejércitos
que los pueblos trabajen para el fuego
y las naciones se fatiguen en vano?
14 Pues la tierra se llenará
del conocimiento de la gloria del Señor
como las aguas cubren el mar.

15 ¡Ay del que da de beber a su prójimo!
¡Ay de ti que mezclas tu veneno hasta embriagarlo,
para contemplar su desnudez[ah]!
16 Serás saciado de deshonra más que de gloria.
Bebe tú también y muestra tu desnudez[ai].
Se volverá sobre ti el cáliz de la diestra del Señor,
y la ignominia sobre tu gloria.
17 Porque la violencia contra el[aj] Líbano te cubrirá,
y el exterminio de las fieras te[ak] aterrará,
a causa del derramamiento de sangre humana y la violencia hecha a la tierra,
a la ciudad y a todos los que habitan en ella.

18 ¿De qué sirve el ídolo[al] que su artífice ha esculpido,
o la imagen fundida, maestra de mentiras,
para que su hacedor confíe en su obra
cuando hace ídolos mudos?
19 ¡Ay del que dice al madero: “Despierta”,
o a la piedra muda: “Levántate”!
¿Será esto tu maestro?[am]
He aquí, está cubierto de oro y plata,
y no hay aliento alguno en su interior.
20 Pero el Señor está en su santo templo:
calle delante de El toda la tierra.

Oración de Habacuc

3 Oración del profeta Habacuc, en tono de Sigionot[an].

Oh Señor, he oído lo que se dice de ti[ao] y temí.
Aviva, oh Señor, tu obra[ap] en medio de los años[aq],
en medio de los años[ar] dala a conocer;
en la ira, acuérdate de tener compasión.

Dios viene de Temán,
y el Santo, del monte Parán. (Selah[as])
Su esplendor cubre los cielos,
y de su alabanza está llena la tierra.
Su resplandor es como la luz;
tiene rayos que salen de su mano,
y allí se oculta su poder.
Delante de El va la pestilencia,
y la plaga sigue sus pasos[at].
Se detuvo, e hizo temblar[au] la tierra,
miró e hizo estremecerse a las naciones.
Sí, se desmoronaron los montes perpetuos,
se hundieron[av] las colinas antiguas.
Sus caminos son eternos.
Bajo aflicción vi las tiendas de Cusán,
temblaban las tiendas[aw] de la tierra de Madián.

¿Te indignaste[ax], Señor, contra los ríos?
¿Contra los ríos fue tu ira,
contra el mar tu furor,
cuando montaste en tus caballos,
en tus carros de victoria[ay]?
Tu arco fue desnudado por completo,
las varas de castigo[az] fueron juradas. (Selah)
Con ríos hendiste la tierra;
10 te vieron los montes y temblaron,
el diluvio de aguas pasó;
dio el abismo su voz,
levantó en alto sus manos.
11 El sol y la luna se detuvieron en su sitio;
a la luz de tus saetas se fueron,
al resplandor de tu lanza fulgurante.
12 Con indignación marchaste por la tierra;
con ira hollaste[ba] las naciones.
13 Saliste para salvar a tu pueblo,
para salvar a tu ungido.
Destrozaste la cabeza de la casa del impío,
descubriéndolo de arriba abajo[bb]. (Selah)
14 Traspasaste con sus propios dardos
la cabeza de sus guerreros[bc]
que irrumpieron para dispersarnos[bd];
su regocijo fue como el de los que devoran en secreto a los oprimidos.
15 Marchaste por el mar con tus caballos,
en el oleaje de las inmensas aguas.

16 Oí, y se estremecieron mis entrañas[be];
a tu voz temblaron mis labios.
Entra podredumbre en mis huesos,
y tiemblo donde estoy.
Tranquilo espero el día de la angustia,
al pueblo que se levantará para invadirnos[bf].
17 Aunque la higuera no eche brotes,
ni haya fruto en las viñas;
aunque falte el producto del olivo,
y los campos no produzcan alimento;
aunque falten las ovejas del aprisco,
y no haya vacas en los establos,
18 con todo yo me alegraré en el Señor,
me regocijaré en el Dios de mi salvación.
19 El Señor Dios[bg] es mi fortaleza;
El ha hecho mis pies como los de las ciervas,
y por las alturas me hace caminar.

Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerda.

Notas al pie:

  1. Habacuc 1:1 O, Carga
  2. Habacuc 1:4 Lit., está entumecida
  3. Habacuc 1:4 Lit., sale
  4. Habacuc 1:4 O, el derecho
  5. Habacuc 1:4 O, el derecho
  6. Habacuc 1:5 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., se hará
  7. Habacuc 1:6 O, babilonios
  8. Habacuc 1:6 Lit., amargo
  9. Habacuc 1:7 O, derecho
  10. Habacuc 1:8 O, más feroces
  11. Habacuc 1:8 O, piafan sus corceles
  12. Habacuc 1:9 O, la impetuosidad de sus rostros
  13. Habacuc 1:14 Lit., Y
  14. Habacuc 1:16 O, sacrifica
  15. Habacuc 1:16 Lit., porción
  16. Habacuc 1:16 Lit., grosura
  17. Habacuc 1:16 Lit., y grasosa
  18. Habacuc 2:1 Lit., sobre mi reprensión
  19. Habacuc 2:2 O, para que corra el que la va a proclamar, o, para que se pueda leer de corrido
  20. Habacuc 2:3 Lit., jadea
  21. Habacuc 2:3 O, mentirá
  22. Habacuc 2:4 O, fidelidad
  23. Habacuc 2:5 O, apetito
  24. Habacuc 2:5 I.e., región de los muertos
  25. Habacuc 2:6 Lit., dirá
  26. Habacuc 2:6 Lit., pesado
  27. Habacuc 2:7 Lit., los que te muerden
  28. Habacuc 2:7 Lit., los que te sacuden violentamente
  29. Habacuc 2:9 Lit., palma
  30. Habacuc 2:11 Lit., la madera
  31. Habacuc 2:12 O, una villa
  32. Habacuc 2:12 O, injusticia
  33. Habacuc 2:13 Lit., He aquí, ¿no
  34. Habacuc 2:15 Lit., sus desnudeces
  35. Habacuc 2:16 Lit., y muéstrate incircunciso; los M.M.M. y algunas versiones antiguas dicen: y tambaléate
  36. Habacuc 2:17 Lit., del
  37. Habacuc 2:17 Lit., las
  38. Habacuc 2:18 O, la imagen tallada
  39. Habacuc 2:19 Lit., ¿Enseñará él?
  40. Habacuc 3:1 I.e., canto vehemente
  41. Habacuc 3:2 O, tu fama
  42. Habacuc 3:2 O, de ti, estoy maravillado de tu obra, avívala, oh Señor
  43. Habacuc 3:2 O, tiempos
  44. Habacuc 3:2 O, tiempos
  45. Habacuc 3:3 Posiblemente, Pausa, Crescendo, o, Interludio
  46. Habacuc 3:5 Lit., sale a sus pies
  47. Habacuc 3:6 Lit., y midió
  48. Habacuc 3:6 Lit., se inclinaron
  49. Habacuc 3:7 Lit., cortinas
  50. Habacuc 3:8 Lit., ¿Se indignó el
  51. Habacuc 3:8 O, salvación
  52. Habacuc 3:9 Lit., la palabra
  53. Habacuc 3:12 O, trillaste
  54. Habacuc 3:13 Lit., desde el cimiento hasta el cuello
  55. Habacuc 3:14 O, multitudes, o, aldeanos
  56. Habacuc 3:14 Lit., dispersarme
  57. Habacuc 3:16 Lit., estremeció mi vientre
  58. Habacuc 3:16 O, que se levantará sobre el pueblo que nos invada
  59. Habacuc 3:19 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

HORA DE ESCOGER

HORA DE ESCOGER

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Eric Lyons

alimentemos_el_almaCASI TODOS LOS HISTORIADORES de reputación reconocen que un hombre llamado Jesús vivió y murió en la tierra de Palestina alrededor de 2,000 años atrás. Incluso la mayoría de ateos acepta la historicidad de Jesús de Nazaret. Simplemente hay evidencia irrefutable para la existencia de un hombre llamado Jesús que vivió y murió en el primer siglo. De hecho, simplemente al reconocer el “primer siglo”, se está describiendo un tiempo basado en el nacimiento de Jesús. Todo nuestro sistema de datación se basa en este hombre conocido como el Cristo (“a.C.”, antes de Cristo, y “d.C.”, después de Cristo). Los judíos, musulmanes, hindúes e incrédulos (en gran parte) aceptan que Jesús fue un ser humano real.

Sin embargo, aunque la mayoría de gente que sabe algo de historia admite que Jesús fue una persona real, relativamente pocos creen que Él fue Dios en la carne (como la Biblia repetidamente enfatiza). Ellos pueden decir que Él fue un hombre bueno, o que fue un filósofo renombrado o un gran maestro de moralidad, pero la mayoría de estas personas no cree que fue (como Pedro declaró algo de 2,000 años atrás) “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).

¿Alguna vez ha pensado en lo que la gente realmente está diciendo cuando niega la deidad de Cristo, pero a la vez cree que Él fue un hombre bueno? Ellos están diciendo que Él no fue Quien dijo ser—el Hijo de Dios. Están sugiriendo que aunque Jesús recibió aclamaciones de deidad de los hombres (cf. Juan 1:29,41,49; 20:28) y reclamó ser Dios una y otra vez (Marcos 14:62; Juan 9:36-38; 10:30; et.al.), lo que dijo no fue verdad. Pero a la vez también sugieren que Jesús fue un “hombre bueno”.

Realmente solo hay tres explicaciones que se puede presentar en cuanto al Cristo: (1) Él fue el más grande mentiroso que el mundo conociera; (2) fue un lunático que simplemente pensó que era Dios; o (3) fue Quien reclamó ser—Dios. Hablando lógicamente, no existe otra opción. Casi nadie que esté familiarizado con la vida y enseñanzas de Jesús ha sugerido que Jesús fue un loco. Ningún loco o lunático pudiera responder preguntas con la sabiduría y autoridad profunda de Cristo (cf. Mateo 7:28-29). ¿Qué loco enseñaría que debemos hacer por otros lo que queremos que ellos hagan por nosotros? Los dementes no enseñan que debemos “dar la otra mejilla” y luego dan un ejemplo de lo que eso significa—incluso hasta la muerte. La locura no puede producir tal genio. Por esta razón, casi nadie ha llegado al punto ilógico de llamar lunático a Cristo.

Además, incluso la mayoría de incrédulos más renombrados no ha estado dispuesta a describir a Jesús como un mentiroso o charlatán. El incrédulo Henri Rousseau una vez escribió: “Si la vida y muerte de Sócrates fueron las de un sabio, la vida y muerte de Jesús fueron las de un Dios” (Emile, 1.4). El humanista y enemigo devoto del cristianismo, Joseph Renan, llamó a Jesús una “persona sublime”, y declaró que en Él “está condensado todo lo que es bueno y noble en nuestra naturaleza” (Vida de Jesús, capítulos 1 y 28). Lo cierto es que pocas personas durante la historia han declarado que Cristo fue un mentiroso o lunático.

Pero si Jesús no fue un mentiroso o lunático, entonces, y lógicamente, debe ser Quien reclamó ser: el Hijo de Dios. Nadie puede sostener racionalmente que Jesús fue un hombre bueno pero a la vez que no fue el Hijo de Dios. Él fue ambas cosas, o no fue ninguna de ellas. Cristo fue un lunático, o un mentiroso, o el Señor. Es hora de escoger, pero escoja sabiamente, ya que su destino eterno está en juego.

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PRUEBAS BIENAVENTURADAS

PRUEBAS BIENAVENTURADAS

la-verdad-para-hoy

10/8/2016

Tenemos por bienaventurados a los que sufren.

Santiago 5:11

alimentemos_el_almaSantiago terminó su disertación acerca de las pruebas diciendo: “Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas]” (1:12). Las personas que soportan con éxito las pruebas y vencen la tentación son realmente felices. Santiago no dice que la felicidad es la libertad de las pruebas, sino la victoria sobre ellas. Hay una gran diferencia. No es el gozo superficial del espectador que nunca estuvo en el conflicto; es la alegría del participante que luchó y ganó. ¿Es su experiencia como la del primero o la del
segundo?

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Fe personificada

8 Octubre 2016

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Fe personificada
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:24

alimentemos_el_almaCuando la mujer vio que su hijo estaba vivo, no vio a Elías. Vio al Señor. «Elías, te había oído hablar del Dios de los cielos. Te había oído referirte a Él de varias maneras. Pero ahora, cuando veo este milagro, sé que dices la verdad.»

Si usted quiere ser un hombre o una mujer de Dios, es fundamental que enfrente con fe las situaciones imposibles de la vida, como las enfrentaba Elías. Si usted es una persona joven que desea tener una vida piadosa que deje una huella en este mundo, debe aprender temprano a dar la preeminencia a su Salvador, confiando en que Él estará con usted en las pruebas que enfrente, en medio de las circunstancias extremas que no pueda manejar. El Dios de las situaciones más allá de la razón. Él sigue haciendo lo que ningún mortal de esta tierra puede hacer. ¡Confíe en que Él lo hará!

Elías se enfrentaba a las cosas imposibles con calma y contentamiento, con mansedumbre y control de sí mismo, con fe y humildad. Como he dicho desde el principio, Elías fue un héroe en cuanto a hazañas de la fe, pero se mantuvo siempre como un modelo de humildad.

Examine su propia vida en cuanto a estas cualidades del carácter, y llévelas una a una delante de Dios. Usted pudiera decirle al Señor, por ejemplo: «Señor, hoy quiero hacer lo que dices en cuanto al contentamiento; quiero tener un espíritu tranquilo y manso. No quiero simplemente llamarme cristiano. Quiero ser conocido como un verdadero siervo tuyo, ya que mi vida es una demonstración de la verdad que digo creer. Ayúdame en el día de hoy a enfrentar todo y a tratar a todos con un espíritu afable y manso. Ayúdame a tener contentamiento, aunque las cosas no resulten a mi manera.

«Ayúdame hoy a ser diligente, Señor. Tengo la tendencia a perder de vista el objetivo a medida que transcurre el día. Soy bueno para comenzar las cosas, pero no las termino bien. Ayúdame a hacer bien mi trabajo y a no ceder al ambiente del momento.

«Y Señor, ayúdame cuando comiences a poner estas cualidades en mi vida, a no llamar la atención en cuanto a ellas, sino simplemente dejar que fluyan en mi vida para tu gloria. Ayúdame a ser tu siervo, tu sierva.»

Así es como nosotros podemos personificar una vida de fe.

Es fundamental que enfrente con fe las situaciones imposibles de la vida.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

FRENTE AL MAR

FRENTE AL MAR

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-08

alimentemos_el_almaEstoy frente a la playa de Same, en la provincia de Esmeraldas, Ecuador. Mar de pescadores, pescadores artesanales, de bote, red y sudor. Es su sostén, es su oficio, es su vida. El mar, sus redes y los peces, que cada vez escasean más. Se los llevan los barcos pesqueros, con sus enormes redes que atrapan cardúmenes completos. Así es la vida, los de abajo deben sobrevivir de las sobras de los de arriba. Anocheció. Una tenue luz solitaria en la arena deja ver la silueta de una mujer sentada. Espera con la mirada perdida en el curvo horizonte marino. Su esposo entró hace algunas horas, cuando aún era la tarde, a recoger las redes, y ver si la buena fortuna hoy le había sonreído. Nunca regresó tan tarde. La noche se cerraba, la luz resplandecía cada vez más fuerte en las tinieblas de Same… pero él no regresaba. El corazón de su esposa latía cada vez más fuerte al compás de las olas que mojaban sus pies… Nada… Otra media hora más y… nada. La lámpara se apagó de a poco. AL fin ella regresó a su casa junto a su hombre,  que la llevaba de una mano y en la otra un balde con algunos pequeños peces para la cena y el desayuno. ¿Los peces grandes? Esos son para vender, esa es su ganancia. Pero… ¿y si no hubiese regresado? (Porque sucedió varias veces). Una tormenta en alta mar, una avería en el bongo (bote de madera), algún pez de gran tamaño… El corazón de esa mujer hubiera quedado roto, roto como las redes después de una faena, pero sin poder ser remendado. Roto de por vida. La iglesia, esposa de Cristo, mantiene su lámpara encendida mientras espera que su esposo, Jesús, regrese a buscarla. Vendrá desde la otra orilla, pero no para quedarse, sino para llevarla. Nos subirá a su barca, en las nubes, y nos llevará a su hogar para estar siempre con Él. Tarda, es verdad, también palpita nuestro corazón, pero llegará, lo prometió, y Él no miente. Pronto llegará.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando veas tu lámpara apagarse recuerda sus promesas que cual olas golpean tu orilla.

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La ira de Dios contra Nínive

Nahúm 1-3

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La ira de Dios contra Nínive

alimentemos_el_almaProfecía[a] sobre Nínive. Libro de la visión de Nahúm de Elcos.

Dios celoso y vengador es el Señor;
vengador es el Señor e irascible[b].
El Señor se venga de sus adversarios,
y guarda rencor a sus enemigos.
El Señor es lento para la ira y grande en poder,
y ciertamente el Señor no dejará impune al culpable.
En el torbellino y la tempestad está su camino,
y las nubes son el polvo de sus pies.
El reprende al mar y lo hace secar,
y todos los ríos agota.
Languidecen Basán y el Carmelo,
y las flores del Líbano se marchitan.
Los montes tiemblan ante El,
y los collados se derriten;
sí, en su presencia se levanta la tierra,
el mundo y todos los que en él habitan.
En presencia de su indignación, ¿quién resistirá?
¿Quién se mantendrá en pie ante el ardor de su ira?
Su furor se derrama como fuego,
y las rocas se despedazan ante El.
Bueno es el Señor,
una fortaleza en el día de la angustia,
y conoce a los que en El se refugian.
Pero con inundación desbordante
pondrá fin a Nínive[c],
y perseguirá a sus enemigos aun en las tinieblas.

Lo que traméis contra el Señor,
El lo hará completa destrucción;
no surgirá dos veces la angustia.
10 Porque ellos como espinos enmarañados,
y ebrios con su bebida,
serán consumidos como paja totalmente seca.
11 De ti ha salido
el que ha tramado el mal contra el Señor,
un consejero perverso[d].
12 Así dice el Señor:
Aunque estén con todo su vigor y por más que sean muchos,
aun así serán cortados y desaparecerán.
Aunque te haya afligido,
no te afligiré más.
13 Y ahora, quebraré su yugo de sobre ti,
y romperé tus coyundas.

14 El Señor ha dado una orden en cuanto a ti[e]:
No se perpetuará[f] más tu nombre.
De la casa de tus dioses
arrancaré los ídolos[g] y las imágenes de fundición.
Yo prepararé tu sepultura, porque eres vil.

15 [h]He aquí sobre los montes
los pies del que trae buenas nuevas,
del que anuncia la paz.
Celebra tus fiestas, Judá,
cumple tus votos.
Porque nunca más volverá
a pasar por ti el malvado[i];
ha sido exterminado por completo.

Ataque contra Nínive

2 [j]El destructor[k] ha subido contra ti[l].
Monta guardia en la fortaleza,
vigila el camino;
fortalece tus lomos,
refuerza más tu poder.
Porque el Señor restaurará la gloria[m] de Jacob
como la gloria[n] de Israel,
aunque devastadores los han devastado
y destruido sus sarmientos.

El escudo de los valientes[o] es rojo,
los guerreros están vestidos de escarlata,
y de acero centelleante[p] los carros
cuando están en formación[q],
y se blanden las lanzas de ciprés.
Por las calles corren furiosos[r] los carros,
se precipitan por las plazas[s],
su aspecto es semejante a antorchas,
como relámpagos se lanzan.
Se acuerda él de sus nobles
que tropiezan en su marcha,
se apresuran a su muralla,
y es preparada la defensa[t].
Las compuertas de los ríos se abren,
y el palacio se llena de terror[u].
Está decretado:
la reina es despojada y deportada,
y sus sirvientas gimen como palomas,
golpeándose el pecho[v].

Aunque Nínive era como estanque de aguas desde la antigüedad[w];
ahora ellos huyen.
¡Deteneos! ¡Deteneos!
Pero nadie se vuelve.
¡Saquead la plata!
¡Saquead el oro!
No hay límite a los tesoros,
a las riquezas de toda clase de objetos codiciables.
10 ¡Vacía está! Sí, desolada y desierta[x].
Los corazones se derriten y las rodillas tiemblan;
hay también angustia en todo el cuerpo[y],
y los rostros de todos han palidecido.
11 ¿Dónde está la guarida de los leones
y el lugar[z] donde comen los leoncillos,
donde andaban el león, la leona y su cachorro,
sin que nada los asustara?
12 El león desgarraba lo suficiente para sus cachorros,
mataba[aa] para sus leonas,
llenaba de presa sus guaridas
y de carne desgarrada sus cubiles.

13 Heme aquí contra ti —declara el Señor de los ejércitos. Quemaré y reduciré a humo tus[ab] carros, la espada devorará tus leoncillos, arrancaré de la tierra tu presa, y no se oirá más la voz de tus mensajeros.

Ruina total de Nínive

3 ¡Ay de la ciudad sanguinaria,
toda llena de mentira y de pillaje,
que nunca cesa en su rapiña!
Chasquido de látigos,
ruido del crujir de ruedas,
galopar de caballos,
y saltar de carros;
carga de caballería,
flamear de espadas,
fulgor de lanzas;
multitud de heridos,
montones de muertos,
innumerables[ac] cadáveres;
tropiezan en los[ad] cadáveres.
Todo por las muchas prostituciones de la ramera,
la encantadora, la maestra de hechizos,
que seduce[ae] a las naciones con sus prostituciones
y a los pueblos[af] con sus hechizos.
Heme aquí contra ti —declara el Señor de los ejércitos.
Levantaré[ag] tus faldas sobre tu rostro,
y mostraré a las naciones tu desnudez
y a los reinos tu vergüenza.
Echaré sobre ti inmundicias[ah],
te haré despreciable, y haré de ti un espectáculo.
Y sucederá que todo el que te vea
huirá de ti, y dirá:
“¡Asolada está Nínive!
¿Quién llorará por ella?”
¿Dónde te buscaré consoladores?

¿Eres tú mejor que Tebas[ai],
la asentada junto al Nilo[aj],
rodeada de aguas,
cuyo baluarte era el mar[ak]
y las aguas[al] su muralla?
Etiopía[am] era su fortaleza,
también Egipto, y no tenía límite.
Fut y Libia estaban entre los que la[an] ayudaban.
10 Sin embargo ella fue desterrada,
llevada al cautiverio;
también sus niños fueron estrellados
en todas las bocacalles;
sobre sus nobles echaron suertes,
y todos sus principales fueron atados con cadenas.
11 Tú también quedarás embriagada,
estarás escondida;
tú también buscarás refugio del enemigo.
12 Todas tus fortalezas son higueras
cargadas de brevas;
si se sacuden, caen
en la boca de quien las va a comer.
13 He aquí a tu pueblo: sólo mujeres en medio de ti.
A tus enemigos se abren de par en par
las puertas de tu tierra;
el fuego devora tus cerrojos.
14 Abastécete de[ao] agua para el asedio,
refuerza tus fortalezas,
métete en el lodo y pisa el barro,
toma el molde de ladrillos.
15 Allí te consumirá el fuego,
te destruirá la espada,
te devorará como el pulgón.

Multiplícate como el pulgón,
multiplícate como la langosta.
16 Has multiplicado tus mercaderes
más que las estrellas del cielo;
el pulgón despoja[ap] y vuela.
17 Tus oficiales son como la langosta,
tus jefes como nubes de langostas
posados sobre las tapias
en un día de frío;
sale el sol, y se van,
y no se sabe donde están[aq].
18 Duermen tus pastores,
oh rey de Asiria;
tus nobles reposan.
Tu pueblo está disperso por los montes
y no hay quien lo reúna.
19 No hay remedio para tu quebranto,
tu herida es incurable.
Todos los que oigan noticias de ti
batirán palmas sobre ti,
porque ¿sobre quién no pasó
continuamente tu maldad?

Notas al pie:

  1. Nahúm 1:1 O, Carga
  2. Nahúm 1:2 Lit., poseedor del furor
  3. Nahúm 1:8 Lit., su lugar
  4. Nahúm 1:11 O, inútil; heb., Belial
  5. Nahúm 1:14 I.e., el rey de Nínive
  6. Nahúm 1:14 Lit., No se sembrará
  7. Nahúm 1:14 O, imágenes talladas
  8. Nahúm 1:15 En el texto heb., cap. 2:1
  9. Nahúm 1:15 O, inútil; heb., Belial
  10. Nahúm 2:1 En el texto heb., cap. 2:2
  11. Nahúm 2:1 Lit., El que dispersa
  12. Nahúm 2:1 Lit., tu rostro
  13. Nahúm 2:2 Lit., magnificencia
  14. Nahúm 2:2 Lit., magnificencia
  15. Nahúm 2:3 I.e., los que atacan a Nínive
  16. Nahúm 2:3 Lit., fuego de acero
  17. Nahúm 2:3 Lit., en el día de su preparación
  18. Nahúm 2:4 Lit., andan como locos
  19. Nahúm 2:4 Lit., los lugares amplios
  20. Nahúm 2:5 O, el parapeto
  21. Nahúm 2:6 Lit., se disuelve
  22. Nahúm 2:7 Lit., su corazón
  23. Nahúm 2:8 Lit., desde los días de ella
  24. Nahúm 2:10 Lit., Vacuidad y desolación y devastación
  25. Nahúm 2:10 Lit., lomo
  26. Nahúm 2:11 Lit., pastizal
  27. Nahúm 2:12 Lit., estrangulaba
  28. Nahúm 2:13 Lit., sus
  29. Nahúm 3:3 Lit., no hay fin de
  30. Nahúm 3:3 Lit., sus
  31. Nahúm 3:4 Lit., vende
  32. Nahúm 3:4 O, las familias
  33. Nahúm 3:5 Lit., Descubriré
  34. Nahúm 3:6 Lit., cosas abominables
  35. Nahúm 3:8 Heb., No-amón
  36. Nahúm 3:8 Lit., a los ríos
  37. Nahúm 3:8 I.e., el Nilo
  38. Nahúm 3:8 I.e., el Nilo
  39. Nahúm 3:9 Heb., Cush
  40. Nahúm 3:9 Lit., te
  41. Nahúm 3:14 Lit., Saca para ti
  42. Nahúm 3:16 I.e., devora la vegetación; o, se transforma
  43. Nahúm 3:17 Lit., su lugar
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EL GOZO QUE NOS AGUARDA

EL GOZO QUE NOS AGUARDA

la-verdad-para-hoy

10/7/2016

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Santiago 1:2

alimentemos_el_almaEl gozo que sentimos en nuestras pruebas puede ser uno de los mayores gozos que experimentemos. Como una de las principales razones de que Dios envíe pruebas a nuestra vida es para probar la autenticidad de nuestra fe, ¿qué mejor ocasión para tener gozo que en una experiencia de sufrimiento que ha probado la realidad de nuestra salvación? Una seguridad fortalecida de nuestra salvación y de la confianza de que Dios cuida de nosotros, como se manifiesta en la realidad de que nuestro sufrimiento no pudo quebrantar nuestra fe ni separarnos de su amor, es causa de la mayor felicidad.

El verdadero gozo no es una emoción efímera y superficial. El gozo genuino resulta de factores mucho más profundos que de las circunstancias que brindan felicidad superficial. Si está atravesando las circunstancias negativas de la vida, andando a duras penas en la duda y el desaliento, ha olvidado que el verdadero gozo radica en la confianza de que su vida está escondida con Cristo en Dios. En la providencia de Dios, ese gozo y esa seguridad pueden ser más fuertes durante una prueba.

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ESTRATEGIAS INTELIGENTES

ESTRATEGIAS INTELIGENTES

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-07

alimentemos_el_almaEn nuestra cotidiana lucha contra el pecado debemos identificar tres áreas en que seremos atacados  y tres estrategias de defensa diferente. Existen los pecados ocasionales o circunstanciales. Esos que cometemos sin premeditarlos. Fuimos “sorprendidos por alguna falta”, Satanás nos engañó, tuvimos un mal día, estábamos débiles y caímos. No hay excusas, para nada, pero ocupan un lugar diferente a otros pecados intencionales y calculados. En este caso la confesión sincera y la supervisión del error cometido para que no se vuelva a repetir y tornarse un hábito puede ser suficiente.

Hay otras situaciones donde el pecado se ha vuelto habitual y ha parasitado nuestra conducta como un huésped oculto y nocivo. Si ese pecado depende de un lugar o una persona específica, algo que tú consciente y voluntariamente vas a buscar pudiendo evitarlo, el consejo de Dios es “córtalo y échalo de ti”. Ya sea tu mano, o tu ojo, tu T.V. o  tu Internet,  ese amigo o esa amiga. En estos casos es mejor perder algo aunque sea valioso para mí en esta tierra que, por intentar conservarlo, perderme la eternidad. En estos casos la resistencia no funciona. Debemos tener una actitud más radical.

Pero está el tercer grupo, no son pecados circunstanciales pues ya se han instalado en mi conducta, pero tampoco dependen de mí como en el caso anterior. Más bien se presentan sin previo aviso o son activados por circunstancias cotidianas que conviven con nosotros, que no podemos evitar, aunque quisiéramos. Estas circunstancias detonan esa debilidad que ya se ha hecho crónica. Aquí, es recomendable el uso inteligente de la Biblia, Palabra de Dios, que cual una escoba limpia el camino del cristiano de toda basura. Memoriza versículos, guárdalos en tu mente, y cuando ese mecanismo de tentación se active, activa tu mecanismo de resistencia repitiendo el texto memorizado a la mañana. Si en tu corazón has guardado sus dichos no pecarás contra Dios. No ignoramos las maquinaciones de Satanás, por lo tanto presentemos una batalla inteligente.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Es mejor morirse de hambre que pedirle comida al diablo.

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Reinado del libertador

Miqueas 5-7

9781586403546

Reinado del libertador


alimentemos_el_alma5
 
[a]Agrúpate ahora en tropas, hija de guerreros[b];

han[c] puesto sitio contra nosotros.
Con una vara herirán en la mejilla al juez de Israel.
[d]Pero tú, Belén Efrata,
aunque eres[e] pequeña entre las familias de Judá,
de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel.
Y sus orígenes[f] son desde tiempos antiguos,
desde los días de la eternidad[g].
Por tanto, El los abandonará[h] hasta el tiempo
en que dé a luz la que ha de dar a luz.
Entonces el resto de sus hermanos
volverá a los hijos de Israel.
Y El se afirmará y pastoreará su rebaño
con el poder del Señor,
con la majestad del nombre del Señor su Dios.
Y permanecerán[i],
porque en aquel tiempo[j] El será engrandecido
hasta los confines de la tierra.
Y El[k] será nuestra paz.

Cuando el asirio invada nuestra tierra,
y cuando huelle nuestros palacios[l],
levantaremos contra él
siete pastores y ocho príncipes del pueblo[m].
Y ellos pastorearán la tierra de Asiria con espada,
la tierra de Nimrod en sus puertas;
El nos librará del asirio
cuando invada nuestra tierra
y huelle nuestro territorio.

Entonces el remanente de Jacob,
en medio de muchos pueblos,
será como rocío que viene del Señor,
como lluvias sobre la hierba
que no espera al hombre
ni aguarda a los hijos de los hombres.
Y será el remanente de Jacob
entre las naciones,
en medio de muchos pueblos,
como león entre las fieras de la selva,
como leoncillo entre los rebaños de ovejas,
que si pasa,
huella y desgarra,
y no hay quien libre.
Se alzará tu mano contra tus adversarios,
y todos tus enemigos serán exterminados.

10 Y sucederá en aquel día —declara el Señor
que exterminaré tus caballos de en medio de ti,
y destruiré tus carros.
11 También exterminaré las ciudades de tu tierra,
y derribaré todas tus fortalezas.
12 Exterminaré las hechicerías de tu mano,
y no tendrás más adivinos.
13 Exterminaré tus imágenes talladas
y tus pilares sagrados de en medio de ti,
y ya no te postrarás más
ante la obra de tus manos.
14 Arrancaré tus Aseras[n] de en medio de ti,
y destruiré tus ciudades.
15 Y con ira y furor tomaré venganza
de las naciones que no obedecieron.

Juicio de Dios contra su pueblo

6 Oíd ahora lo que dice el Señor:
Levántate, litiga con los montes,
y oigan las colinas tu voz.
Oíd, montes, la acusación[o] del Señor,
y vosotros, perdurables cimientos de la tierra,
porque el Señor tiene litigio contra su pueblo,
y con Israel entablará juicio.
Pueblo mío, ¿qué te he hecho,
o en qué te he molestado? ¡Respóndeme!
Pues yo te hice subir de la tierra de Egipto,
y de la casa de servidumbre[p] te redimí,
y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a Miriam.
Pueblo mío, acuérdate ahora
de lo que maquinó Balac, rey de Moab,
y de lo que le respondió Balaam, hijo de Beor,
desde Sitim hasta Gilgal,
para que conozcas[q] las justicias del Señor.

La injusticia y su castigo

¿Con qué me presentaré al Señor
y me postraré ante el Dios de lo alto?
¿Me presentaré delante de El con holocaustos,
con becerros de un año?
¿Se agrada el Señor de millares de carneros,
de miríadas de ríos de aceite?
¿Ofreceré[r] mi primogénito por mi rebeldía,
el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?
El te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno.
¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti,
sino sólo practicar la justicia[s], amar la misericordia[t],
y andar humildemente con tu Dios?

La voz del Señor clamará a la ciudad
(prudente es temer tu nombre):
Oíd, oh tribu, ¿quién ha señalado su tiempo[u]?
10 ¿Hay todavía alguien en casa del impío
con tesoros de impiedad
y medida[v] escasa que es maldita?
11 ¿Puedo justificar balanzas falsas[w]
y bolsa de pesas engañosas?
12 Porque los[x] ricos de la ciudad están llenos de violencia,
sus habitantes hablan mentiras
y su lengua es engañosa en su boca.
13 Por eso yo también te haré enfermar, hiriéndote,
asolándote por tus pecados.
14 Tú comerás, pero no te saciarás,
y tu vileza[y] estará en medio de ti.
Apartarás, pero nada salvarás,
y lo que salves, yo lo entregaré a la espada.
15 Sembrarás, pero no segarás;
pisarás la oliva, pero no te ungirás con aceite,
y la uva, pero no beberás vino.
16 Han sido guardados los estatutos de Omri
y todas las obras de la casa de Acab,
y andas en sus consejos.
Por tanto te entregaré a la destrucción,
y a tus[z] habitantes para burla,
y soportaréis el oprobio de mi pueblo.

Lamento por la corrupción de Israel

¡Ay de mí!, porque soy
como los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimia.
No hay racimo de uvas que comer,
ni higo temprano que tanto deseo[aa].
Ha desaparecido[ab] el bondadoso[ac] de la tierra,
y no hay ninguno recto entre los hombres.
Todos acechan para derramar sangre,
unos a otros se echan la red.
Para el mal las dos manos[ad] son diestras.
El príncipe pide, y también el juez, una recompensa;
el grande habla de lo que desea su alma,
y juntos lo traman.
El mejor de ellos es como un zarzal,
y el más recto como un seto de espinos.
El día que pongas tus centinelas,
tu castigo llegará.
¡Entonces será su confusión!
No os fiéis del vecino,
ni confiéis en el amigo.
De la que reposa en tu seno,
guarda tus labios[ae].
Porque el hijo trata con desdén al padre,
la hija se levanta contra la madre,
y la nuera contra su suegra;
los enemigos del hombre son los[af] de su propia casa.

Dios, fuente de luz y salvación

Pero yo pondré mis ojos en el Señor,
esperaré en el Dios de mi salvación;
mi Dios me oirá.
No te alegres de mí, enemiga mía.
Aunque caiga, me levantaré,
aunque more en tinieblas, el Señor es mi luz.

La indignación del Señor soportaré,
porque he pecado contra El,
hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho.
El me sacará a la luz,
y yo veré su justicia.
10 Entonces mi enemiga lo verá,
y se cubrirá de vergüenza la que me decía:
¿Dónde está el Señor tu Dios?
Mis ojos la contemplarán;
entonces[ag] será pisoteada[ah]
como el lodo de las calles.
11 Viene el día para la edificación de tus muros;
aquel día se extenderán tus límites.
12 Viene el día cuando ellos vendrán[ai] hasta ti
desde Asiria y las ciudades de Egipto;
desde Egipto hasta el Río[aj],
de mar a mar y de monte a monte.
13 Y la tierra será desolada a causa de sus habitantes,
por el fruto de sus obras.

14 Pastorea a tu pueblo con tu cayado,
el rebaño de tu heredad[ak],
que mora solo en el bosque,
en medio de un campo fértil[al].
Que se apacienten en Basán y Galaad
como en los días de antaño.
15 Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto,
te[am] mostraré milagros.
16 Verán las naciones y se avergonzarán
de todo su poderío;
se pondrán la mano sobre la boca,
sus oídos se ensordecerán.
17 Lamerán el polvo como la serpiente,
como los reptiles de la tierra.
Saldrán temblando de sus fortalezas[an],
al Señor nuestro Dios vendrán amedrentados,
y temerán delante de ti.
18 ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidad
y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad[ao]?
No persistirá en[ap] su ira para siempre,
porque se complace en la misericordia.
19 Volverá a compadecerse de nosotros,
hollará nuestras iniquidades.
Sí, arrojarás a las profundidades del mar
todos nuestros[aq] pecados.
20 Otorgarás a Jacob la verdad[ar]
y a Abraham la misericordia,
las cuales juraste a nuestros padres
desde los días de antaño.

Notas al pie:

  1. Miqueas 5:1 En el texto heb., cap. 4:14
  2. Miqueas 5:1 Lit., tropa
  3. Miqueas 5:1 Lit., ha
  4. Miqueas 5:2 En el texto heb., cap. 5:1
  5. Miqueas 5:2 Lit., para ser
  6. Miqueas 5:2 O, apariciones
  7. Miqueas 5:2 O, de antaño
  8. Miqueas 5:3 Lit., entregará
  9. Miqueas 5:4 O, habitarán seguros
  10. Miqueas 5:4 Lit., ahora
  11. Miqueas 5:5 Lit., éste
  12. Miqueas 5:5 O, nuestras fortalezas
  13. Miqueas 5:5 Lit., de hombres
  14. Miqueas 5:14 I.e., símbolos de madera de una deidad femenina
  15. Miqueas 6:2 O, el litigio
  16. Miqueas 6:4 Lit., esclavos
  17. Miqueas 6:5 Lit., para conocer
  18. Miqueas 6:7 Lit., Daré
  19. Miqueas 6:8 O, el derecho
  20. Miqueas 6:8 O, lealtad
  21. Miqueas 6:9 Lit., lo ha señalado
  22. Miqueas 6:10 Lit., efa; un efa equivale aprox. a 22 litros
  23. Miqueas 6:11 Lit., de impiedad
  24. Miqueas 6:12 Lit., sus
  25. Miqueas 6:14 O posiblemente, desperdicio
  26. Miqueas 6:16 Lit., sus
  27. Miqueas 7:1 Lit., mi alma desea
  28. Miqueas 7:2 Lit., perecido
  29. Miqueas 7:2 O, leal
  30. Miqueas 7:3 Lit., palmas
  31. Miqueas 7:5 Lit., las aberturas de tu boca
  32. Miqueas 7:6 Lit., los hombres
  33. Miqueas 7:10 Lit., ahora
  34. Miqueas 7:10 Lit., se convertirá en lugar pisoteado
  35. Miqueas 7:12 Lit., él vendrá
  36. Miqueas 7:12 I.e., el Eufrates
  37. Miqueas 7:14 O, posesión
  38. Miqueas 7:14 O, del Carmelo
  39. Miqueas 7:15 Lit., le
  40. Miqueas 7:17 Lit., lugares seguros
  41. Miqueas 7:18 O, posesión
  42. Miqueas 7:18 Lit., No se aferrará a
  43. Miqueas 7:19 Así en varias versiones antiguas el T.M. dice: sus
  44. Miqueas 7:20 O, fidelidad

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