LA PRUEBA DEL AGUA

LA PRUEBA DEL AGUA

la-verdad-para-hoy

10/6/2016

También nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

Romanos 5:3-4

10350414_516436341790096_3737687015717083030_n-e1414331566657Los joyeros usan “la prueba del agua” como una de las maneras más seguras de identificar un verdadero diamante. Una piedra de imitación nunca es tan brillante como una piedra genuina, pero a veces no puede determinarse la diferencia a simple vista. Los joyeros saben que un diamante genuino puesto en el agua centellea refulgente, mientras que el brillo de la imitación es prácticamente opaco. Esa prueba hace relativamente fácil seleccionar el verdadero ­diamante.

A modo de analogía, encuentro que la fe de muchas personas bajo las aguas de la tristeza o la aflicción no es más que una imitación. Sin embargo, cuando un verdadero hijo de Dios está hundido en una prueba, brillará más refulgente que nunca.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Un siervo humilde

6 Octubre 2016

Un siervo humilde
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:22-23

10350414_516436341790096_3737687015717083030_n-e1414331566657No hay palabras que puedan describir lo que sucedió en esa pequeña habitación cuando el cadáver comenzó a moverse, y Elías vio que la vida regresaba al cuerpo del niño. No hay palabras que puedan describir el estar en medio de una prueba así, y ver luego a Dios hacerlo en un momento o período de tiempo milagroso. Solo quienes han pasado por esto pueden sentir, sonreír y decir: «Amén. Sé exactamente lo que usted está diciendo. Yo he visto a Dios hacer esto.»

Elías vio esa clase de milagro, que sucedió frente a sus ojos.

Ahora bien, observe lo que él hizo.

«Elías tomó al niño, lo bajó del altillo a la casa y lo entregó a su madre. Luego Elías dijo: «¡Mira, tu hijo está vivo!» (1 Reyes 17:23).

Elías no dijo: «¡Mira lo que hice!» ¡No! Eso es lo que nosotros pudiéramos haber hecho, o quizás lo que un televangelista pudiera hacer, pero no fue lo que Elias hizo. Este simplemente bajó las escaleras con el niño a su lado, y dijo: «Mira, tu hijo está vivo.»

Una vez más, las palabras no son capaces de describir los sentimientos de la madre, o lo que sintieron madre e hijo, en ese momento.

Hace algunos años mi esposa Cynthia y yo tuvimos una gran e íntima amiga que era una preciosa mujer de Dios y, por consiguiente, una fiel mujer de oración. Ella oró por nosotros muchos años, y cada cierto tiempo nos preguntaba: «¿Qué está haciendo el Señor en sus vidas?» Cuando le contábamos las cosas que estaban sucediendo, su respuesta era siempre: «¡Es que así es el Señor!», o «¿No es maravilloso el Señor? Él siempre es así.» En vez de mostrarse sorprendida, ella siempre estaba agradecida y tenía una actitud positiva. Su Dios nunca defraudaba. Sus milagrosos poderes sólo fortalecían la fe de ella. . . ¡y también la nuestra!

Eso era lo que Elías quería que esta mujer viera. Él se replegó en las sombras para que ella pudira ver solo al Señor.

Elías quería que ella viera lo que Dios había hecho, y que fuera impactada por Él, no por su siervo.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

EL QUE NO ARRIESGA NO GANA

EL QUE NO ARRIESGA NO GANA

images

 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-06

La trillada frase: “El que no arriesga no gana” tiene mucho de cierto. Dios puso en cada uno de nosotros un mecanismo de prevención y auto conservación basado en el temor a lo desconocido o el miedo, y también basado en la prudencia. Es natural a cada ser humano y necesario para la conservación de nuestra especie. Pero también dice la Biblia que el mismo Dios pone a nuestra disposición un espíritu que no es de cobardía sino de valor y dominio propio. Jesús también sintió miedos, pero avanzó con su mirada puesta en Aquel que le encomendó la tarea y logró redimir la caída raza de Adán con una obra de magnitud cósmica y características épicas. Alguien dijo que: “El hombre no puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el valor de perder de vista la orilla.” Considera la lista a continuación:

Reír es arriesgarse a parecer tonto.

Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.

Extender la mano a otra persona es arriesgarse a involucrarse.

Exponer sentimientos es arriesgarse a mostrar su verdadero yo.

Amar es arriesgarse a no ser correspondido.

Vivir es arriesgarse a morir.

Tener esperanza es arriesgarse a desesperarse.

Intentar es arriesgarse a fracasar.

Sin embargo, la persona que no arriesga nada, no está obrando, nada tiene y al final se vuelve nada. No tengas temor a enfrentar riesgos.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El hombre no puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el valor de perder de vista la orilla.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

Condenación de Israel y Judá

Miqueas 1-4

9781586403546

Condenación de Israel y Judá

1 Palabra del Señor que vino a Miqueas de Moréset en los días de Jotam, Acaz yEzequías, reyes de Judá; lo que vio acerca de Samaria y Jerusalén.

Oíd, pueblos todos[a],
escucha, tierra y cuanto hay en ti;
sea el Señor Dios[b] testigo contra vosotros,
el Señor desde su santo templo.
Porque he aquí, el Señor sale de su lugar,
y descenderá y hollará las alturas de la tierra.
Debajo de El los montes se derretirán,
y los valles se hendirán,
como la cera ante el fuego,
como las aguas derramadas por una pendiente.
Todo esto por la rebelión de Jacob
y por los pecados de la casa de Israel.
¿Cuál es la rebelión de Jacob?
¿No es Samaria?
¿Cuál es el lugar alto[c] de Judá?
¿No es Jerusalén?
Haré, pues, de Samaria un montón de ruinas en el[d] campo,
lugares para plantar viñas;
derramaré sus piedras por el valle,
y pondré al descubierto sus cimientos.
Todos sus ídolos serán destrozados,
y todas sus ganancias serán quemadas por el fuego,
y asolaré todas sus imágenes,
porque las juntó de ganancias de ramera,
y a ganancias de ramera volverán.

Por eso me lamentaré y gemiré,
andaré descalzo y desnudo,
daré aullidos como los chacales
y lamentos como los avestruces.
Porque es incurable su herida[e],
pues ha llegado hasta Judá;
se ha acercado hasta la puerta de mi pueblo,
hasta Jerusalén.
10 En Gat no lo anunciéis,
tampoco[f] lloréis.
En Bet-le-afrá[g] revuélcate en el polvo.
11 Vete[h] al cautiverio, habitante de Safir[i], en vergonzosa desnudez.
La que habita en Zaanán[j] no escapa[k].
La lamentación de Bet-esel[l] es
que El quitará de vosotros su apoyo[m].
12 Porque se debilita esperando el bien
la que habita en Marot[n],
pues la calamidad ha descendido del Señor
hasta la puerta de Jerusalén.
13 Unce al carro los corceles,
habitante de Laquis
(ella fue principio de pecado
para la hija de Sion);
porque en ti fueron halladas
las rebeliones de Israel.
14 Por tanto, darás presentes de despedida
a Moréset-gat;
las casas de Aczib[o] serán un engaño
para los reyes de Israel.
15 Además, traeré contra ti
al que toma posesión,
oh habitante de Maresa[p].
Hasta Adulam se irá la gloria de Israel.
16 Arráncate los cabellos y ráete
por los hijos de tus delicias;
ensancha tu calva como la del buitre,
porque irán al cautiverio lejos de ti.

¡Ay de los opresores!

¡Ay de los que planean la iniquidad,
los que traman el mal en sus camas!
Al clarear[q] la mañana lo ejecutan,
porque está en el poder de sus manos.
Codician campos y se apoderan de ellos,
casas, y las toman.
Roban[r] al dueño[s] y a su casa,
al hombre y a su heredad.
Por tanto, así dice el Señor:
He aquí, estoy planeando traer contra esta familia un mal
del cual no libraréis vuestro cuello,
ni andaréis erguidos;
porque será un tiempo malo.
En aquel día se dirá[t] contra vosotros un refrán[u]
y se proferirá[v] una amarga lamentación, diciendo:
“Hemos sido totalmente destruidos;
El ha cambiado la porción de mi pueblo.
¡Cómo me la ha quitado!
Al infiel[w] ha repartido nuestros campos.”
Por tanto, no habrá quién eche para vosotros[x]
el cordel en el sorteo
en la asamblea del Señor.

“No profeticéis[y]dicen, y profetizan[z].
Aunque ellos[aa] no profeticen[ab] acerca de estas cosas,
no serán retenidos los reproches.
¿No se dice, oh casa de Jacob:
“Es impaciente el Espíritu del Señor?
¿Son éstas sus obras?”
¿No hacen bien mis palabras
al que camina rectamente?
Hace poco[ac] mi pueblo se ha levantado como enemigo.
De sobre las vestiduras arrebatáis el manto[ad]
a los que pasan confiados,
a los que vuelven de la guerra.
A las mujeres de mi pueblo arrojáis
de la casa de sus delicias;
de sus hijos arrebatáis mi gloria para siempre.
10 Levantaos y marchad,
pues este no es lugar de descanso
por la impureza que trae destrucción,
destrucción dolorosa.
11 Si un hombre, andando tras el viento y la falsedad,
hablara mentiras, diciendo:
“Os hablaré[ae] del vino y del licor”,
ése sería el profeta[af] para este pueblo.

12 Ciertamente os reuniré a todos[ag], oh Jacob,
ciertamente recogeré al remanente de Israel,
los agruparé como ovejas en el aprisco;
como rebaño en medio de su pastizal,
harán estruendo por la multitud de hombres.
13 El que abre brecha subirá delante de ellos;
abrirán brecha, pasarán la puerta y saldrán por ella;
su rey pasará delante de ellos,
y el Señor a su cabeza.

Denuncia contra los gobernantes

Y dije:

Oíd ahora, jefes de Jacob
y gobernantes de la casa de Israel.
¿No corresponde a vosotros conocer la justicia[ah]?
Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo,
que les[ai] arrancáis la piel de encima
y la carne de sobre sus huesos;
que coméis la carne de mi pueblo,
les[aj] desolláis su piel,
quebráis sus huesos,
y los hacéis pedazos como para la olla,
como carne dentro de la caldera.
Entonces clamarán al Señor,
pero El no les responderá;
sino que esconderá de ellos su rostro en aquel tiempo,
porque han hecho malas obras.

Así dice el Señor acerca de los profetas
que hacen errar a mi pueblo,
los cuales cuando tienen algo que morder[ak],
proclaman: Paz.
Pero contra aquel que no les pone nada en la boca,
declaran guerra santa.
Por tanto, para vosotros será noche sin visión,
y oscuridad sin adivinación.
Se pondrá el sol sobre los profetas,
y se oscurecerá el día sobre ellos.
Los videntes serán avergonzados,
y confundidos los adivinos.
Todos ellos se cubrirán la boca[al]
porque no hay respuesta de Dios.
Yo, en cambio, estoy lleno de poder,
del Espíritu del Señor,
y de juicio y de valor,
para dar a conocer a Jacob su rebelión,
y a Israel su pecado.
Oíd ahora esto, jefes de la casa de Jacob
y gobernantes de la casa de Israel,
que aborrecéis la justicia[am]
y torcéis todo lo recto,
10 que edificáis a Sion con sangre
y a Jerusalén con iniquidad.
11 Sus jefes juzgan por soborno,
sus sacerdotes enseñan por precio,
sus profetas adivinan por dinero,
y se apoyan en el Señor, diciendo:
¿No está el Señor en medio de nosotros?
No vendrá sobre nosotros mal alguno.
12 Por tanto, a causa de vosotros,
Sion será arada como un campo,
Jerusalén se convertirá en un montón de ruinas,
y el monte del templo[an] será como las alturas de un bosque.

Reinado futuro del Señor

4 Y sucederá en los últimos días
que el monte de la casa del Señor
será establecido como cabeza[ao] de los montes;
se elevará sobre las colinas,
y afluirán a él los pueblos.
Vendrán muchas naciones y dirán:
Venid y subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob,
para que El nos instruya en sus caminos,
y nosotros andemos en sus sendas.
Porque de Sion saldrá la ley,
y de Jerusalén la palabra del Señor.
El juzgará entre muchos pueblos,
y enjuiciará a naciones poderosas y lejanas[ap];
entonces forjarán sus espadas en rejas de arado
y sus lanzas en podaderas.
No alzará espada nación contra nación,
ni se adiestrarán[aq] más para la guerra.
Cada uno se sentará bajo su parra
y bajo su higuera,
y no habrá quien los atemorice,
porque la boca del Señor de los ejércitos ha hablado.
Aunque todos los pueblos anden
cada uno en el nombre de su dios,
nosotros andaremos
en el nombre del Señor nuestro Dios para siempre jamás.

En aquel día —declara el Señor
reuniré a la coja
y recogeré a la perseguida,
a las que yo había maltratado.
Haré de la coja un remanente,
y de la perseguida una nación fuerte.
Y el Señor reinará sobre ellos en el monte de Sion
desde ahora y para siempre.
Y tú, torre del rebaño[ar],
colina[as] de la hija de Sion,
hasta ti vendrá,
vendrá el antiguo dominio,
el reino de la hija de Jerusalén.

Ahora, ¿por qué gritas tan fuerte?
¿No hay rey en ti?
¿Ha perecido tu consejero,
que el dolor te aflige como a mujer de parto?
10 Retuércete y gime[at],
hija de Sion,
como mujer de parto,
porque ahora saldrás de la ciudad
y habitarás en el campo,
e irás hasta Babilonia.
Allí serás rescatada,
allí te redimirá el Señor
de la mano[au] de tus enemigos.
11 Pero ahora se han juntado contra ti muchas naciones,
que dicen: “Sea profanada,
y que se deleiten[av] en Sion nuestros ojos.”
12 Mas ellos no conocen los pensamientos del Señor,
ni comprenden su propósito,
porque los ha recogido como gavillas en la era.
13 Levántate y trilla, hija de Sion,
pues yo haré tu cuerno de hierro
y haré tus pezuñas de bronce,
para que desmenuces a muchos pueblos,
para que consagres al Señor su injusta ganancia,
y sus riquezas al Señor de toda la tierra.

Notas al pie:

  1. Miqueas 1:2 Lit., todos ellos
  2. Miqueas 1:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  3. Miqueas 1:5 Lit., ¿Cuáles los lugares altos
  4. Miqueas 1:6 Lit., del
  5. Miqueas 1:9 Lit., sus heridas
  6. Miqueas 1:10 O posiblemente, en Acó no
  7. Miqueas 1:10 I.e., casa de polvo
  8. Miqueas 1:11 Lit., Pasa para vosotros
  9. Miqueas 1:11 I.e., delicias
  10. Miqueas 1:11 I.e., salida
  11. Miqueas 1:11 Lit., saldrá
  12. Miqueas 1:11 I.e., casa de retención
  13. Miqueas 1:11 Lit., su sitio
  14. Miqueas 1:12 I.e., amargura
  15. Miqueas 1:14 I.e., engaño
  16. Miqueas 1:15 I.e., posesión
  17. Miqueas 2:1 Lit., En la luz de
  18. Miqueas 2:2 Lit., Oprimen
  19. Miqueas 2:2 Lit., hombre
  20. Miqueas 2:4 Lit., se levantará
  21. Miqueas 2:4 O, insulto
  22. Miqueas 2:4 Lit., se hará lamentación con
  23. Miqueas 2:4 O, apóstata
  24. Miqueas 2:5 Lit., para ti
  25. Miqueas 2:6 Lit., No destiléis
  26. Miqueas 2:6 Lit., destilan
  27. Miqueas 2:6 I.e., los profetas de Dios
  28. Miqueas 2:6 Lit., destilan
  29. Miqueas 2:8 Lit., Y ayer
  30. Miqueas 2:8 O, los adornos
  31. Miqueas 2:11 Lit., destilaré
  32. Miqueas 2:11 Lit., uno que destila
  33. Miqueas 2:12 Lit., a ti todo
  34. Miqueas 3:1 O, el derecho
  35. Miqueas 3:2 I.e., al pueblo
  36. Miqueas 3:3 Lit., de sobre ellos
  37. Miqueas 3:5 Lit., morder con sus dientes
  38. Miqueas 3:7 Lit., el bigote
  39. Miqueas 3:9 O, el derecho
  40. Miqueas 3:12 Lit., de la casa
  41. Miqueas 4:1 O, en la cumbre
  42. Miqueas 4:3 Lit., hasta lejos
  43. Miqueas 4:3 Lit., aprenderán
  44. Miqueas 4:8 Heb., Migdal-eder
  45. Miqueas 4:8 O, fortaleza; heb., Ofel
  46. Miqueas 4:10 Lit., haz brotar
  47. Miqueas 4:10 Lit., palma
  48. Miqueas 4:11 Lit., contemplen
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

SEPARADOS DEL MUNDO

SEPARADOS DEL MUNDO

la-verdad-para-hoy

10/5/2016

[Moisés tuvo] por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Hebreos 11:26

Cuanto más vivimos, tanto más acumulamos. Pero esas cosas tienden a tener menos importancia para los cristianos. Cuando llegan las pruebas a la vida y usted se esfuerza por alcanzar esas cosas terrenales, ve lo efímera que son. Las pruebas pueden separarlo a usted de las cosas terrenales cuando demuestran lo inútil que son para resolver algún problema o para dar algún alivio en tiempo de tensiones.

Moisés aprendió el valor de las pruebas aunque se había criado en la casa del Faraón como príncipe de Egipto. Como parte de la familia real, tenía la mejor educación y alcanzó la cima de la sociedad egipcia desde el punto de vista de la riqueza, la honra y la comodidad. Pero consideró los sacrificios hechos al identificarse con los propósitos de Dios “mayores riquezas… que los tesoros de los egipcios”. Quitó la mirada de todas las cosas terrenales que tenía a su disposición y comenzó a preocuparse por las pruebas de su pueblo, lo que el Señor usó para separarlo de los placeres materiales.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Palabras Para Vivir

Palabras Para Vivir

vpv-logo_0

5 Octubre 2016

Confiar con todo el corazón
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:20-22

alimentemos_el_almaAl leer este pasaje no podemos dejar de exclamar: ¡Qué oración, Elías!, cómo pudiste decir: «Permite que este niño vuelva a la vida, como sucedió con Enoc, como sucedió con Isaac, como sucedió con Moisés.» No había ningún procedente de un milagro así. Pero Elías dice: «Señor, creo que vas a hacer un milagro. Te pido que realices lo imposible.» Luego espera. Todo en ese transcendental momento de fe estaba en las manos del Señor.

Es posible que usted esté hoy en el proceso de poner su vida delante del Señor de esta manera. Su situación es crítica, y solo un milagro puede insuflar nueva vida a su realidad. Usted no controla en absoluto las circunstancias. Por tanto, lleve su situación a ese lugar especial, póngase bajo la sombra del Señor, ponga la situación delante de Él, póstrese delante de Dios, implore su intervención, crea absolutamente en su milagroso poder, y niéguese a apoyarse en su propio discernimiento.

El doctor Raymond Edman, en su pequeño libro titulado En Quietud y Confianza, escribe sobre un hombre temeroso de Dios que enfrentó una prueba así.

Así fue como el enfrentó. Tuvo un momento de quietud con el Señor, y luego escribió estas palabras para sí mismo.
En primer lugar, Él me llevó a esta situación; es por su voluntad que estoy en este trance: descansaré en ese hecho.
En segundo lugar, Él me protegerá con su amor, y me dará la gracia para que me comporte como su hijo.
En tercer lugar, Él convertirá esta prueba en una bendición; me enseñará las lecciones que Él quiere que aprenda; y me dará la gracia que Él quiere concederme.
Finalmente, Él me rescatará en su tiempo, el cómo y el cuándo Él lo sabe.

¿Puede usted hacer las siguientes afirmaciones? Si puede. . . ¿las hará?

1. Me hallo en esta situación por disposición divina.
2. Estoy bajo protección.
3. Estoy bajo preparación.
4. Él me mostrará su propósito en su tiempo.

Por disposición divina, bajo la protección de Dios, bajo su preparación, en su tiempo. ¡Qué síntesis tan magnifica de lo que significa confiar en el Señor con todo el corazón!

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

EL DUELO POR LA PÉRDIDA

EL DUELO POR LA PÉRDIDA

images

 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-05

Desprenderse de algo o de alguien que amamos intensamente, genera en nosotros cierto “duelo” por lo perdido. Ese duelo es algo progresivo que atraviesa varias etapas. La primera podemos pensarla como un momento de IMPACTO. Es cuando lo que estaba ya no está más; pero ese estado es tan fuerte que luego hay otro momento que funciona como al resguardo del dolor, CONSERVANDO LA ILUSIÓN DEL OBJETO PERDIDO. Para no entrar directamente en un dolor insostenible, nuestras emociones se resguardan y aparecen allí conductas como: conectarse con un perfume que me recuerda a… o miro las fotos de… o hablo todo el tiempo de un trabajo del que me despidieron…o espero ese mensaje, o ese llamado, y estoy pendiente del teléfono aun cuando ese llamado nunca va a venir. Son mecanismos defensivos que, ilusoriamente, me permiten conservar, aunque sea en la fantasía, a ese objeto (persona o circunstancia) que ya no está más. Luego y de a poco todas estas creencias dan lugar a LA VIVENCIA DE LA PÉRDIDA y recién ahí nos encontramos disponibles para otras tareas y otros vínculos u otros proyectos.

Así se construye toda nuestra historia, cerrando etapas para abrir otras nuevas. No es un movimiento lineal sino en espiral, con riesgos, pérdidas, ganancias, evoluciones, regresiones y progresos.
Pero sabemos que la otra cara de PERDER es GANAR porque siempre algo nuevo viene. La cosa se pone preocupante cuando eso “bueno” nunca llega. De alguna manera la raza humana ha persistido con este sentimiento de pérdida casi genético del cual nunca acaba de acostumbrarse. Es que somos una raza caída, dañada, en pérdida. Desde los albores de nuestra existencia como especie gobernante en este mundo, hemos tomado malas decisiones que nos han transformado en perdedores. Allá, muy lejos, en el paraíso “perdido”, nuestros primeros padres perdieron también su inocencia, sus privilegios, el Edén y su misma vida eterna. Pero hoy quiero decirte que Dios puede devolverte todo lo que Satanás te quitó y puede transformar tu experiencia de derrota en triunfo para hacerte, de un perdedor crónico, a más que vencedor.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Así se construye toda nuestra historia, cerrando etapas para abrir otras nuevas.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
Av.Galo Plaza Lasso N63-183 y de los Cedros
Telf. 00593-2-2475563
Quito-Ecuador

Desobediencia de Jonás

Jonás 1-4

9781586403546

Desobediencia de Jonás

1 Vino palabra del Señor a Jonás, hijo de Amitai, diciendo: Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta[a]mí. Pero Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Y descendiendo a Jope, encontró un barco que iba a Tarsis, pagó el pasaje y entró en él para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor.

Y el Señor desató sobre el mar un fuerte viento, y hubo una tempestad tan grande en el mar que el barco estuvo a punto de romperse. Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios; y arrojaron al mar la carga[b] que estaba en el barco para aligerarlo[c]. Pero Jonás había bajado a la bodega del barco, se había acostado y dormía profundamente. El capitán se le acercó y le dijo: ¿Cómo es que estás durmiendo? ¡Levántate, invoca a tu Dios! Quizás tu Dios piense en nosotros y no pereceremos. Y cada uno dijo a su compañero: Venid, echemos suertes para saber por causa de quién nos ha venido esta calamidad. Y echaron suertes, y cayó la suerte sobre Jonás. Entonces le dijeron: Decláranos ahora por causa de quién nos ha venido esta calamidad. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo al Señor Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra[d].

10 Los hombres se atemorizaron en gran manera y le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho? Porque ellos[e] sabían que él huía de la presencia del Señor, por lo que él les había declarado. 11 Entonces le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se calme en torno nuestro[f]? Pues el mar se embravecía más y más. 12 Y él les dijo: Tomadme[g] y lanzadme al mar, y el mar se calmará en torno vuestro[h], pues yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros.13 Los hombres se pusieron a remar con afán para volver a tierra firme, pero no pudieron, porque el mar seguía embraveciéndose contra ellos. 14 Entonces invocaron al Señor, y dijeron: Te rogamos, oh Señor, no permitas que perezcamos ahora por causa de la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; porque tú, Señor, has hecho como te ha placido.

15 Tomaron[i], pues, a Jonás y lo lanzaron al mar; y el mar cesó en su furia. 16 Y aquellos[j] hombres temieron en gran manera al Señor; ofrecieron un sacrificio alSeñor y le hicieron votos.

17 [k]Y el Señor dispuso un gran pez que se tragara a Jonás; y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches.

Oración de Jonás

[l]Entonces oró Jonás al Señor su Dios desde el vientre del pez, y dijo:

En[m] mi angustia clamé al Señor,
y El me respondió.
Desde el seno[n] del Seol[o] pedí auxilio,
y tú escuchaste mi voz;
pues me habías echado a lo profundo,
en el corazón de los mares,
y la corriente me envolvió[p];
todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí.
Entonces dije: “He sido expulsado de delante de tus ojos;
sin embargo volveré a mirar hacia tu santo templo.”
Me rodearon las aguas hasta el alma,
el gran abismo me envolvió[q],
las algas se enredaron a mi cabeza.
Descendí hasta las raíces de los montes,
la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre;
pero tú sacaste de la fosa[r] mi vida, oh Señor, Dios mío.
Cuando en mí desfallecía mi alma,
del Señor me acordé;
y mi oración llegó hasta ti,
hasta tu santo templo.
Los que confían en vanos ídolos[s]
su propia misericordia abandonan,
mas yo con voz de acción de gracias
te ofreceré sacrificios.
Lo que prometí, pagaré.
La salvación es del Señor.

10 Entonces el Señor dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra firme.

Predicación de Jonás en Nínive

Vino palabra del Señor por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama en[t] ella el mensaje que yo te diré. Y Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra del Señor. Y Nínive era una ciudad sumamente grande[u], de un recorrido de tres días. Jonás comenzó a recorrer[v] la ciudad camino de un día, y proclamaba, diciendo: Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada.

Y los habitantes[w] de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza[x]. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por decreto del rey y de sus grandes, diciendo: Ni hombre ni bestia, ni buey ni oveja prueben cosa alguna; no pasten ni beban agua, sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vuélvase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos[y]. ¡Quién sabe! Quizá Dios se vuelva, se arrepienta y aparte el ardor de su ira, y no perezcamos.

10 Y vio Dios sus acciones, que se habían apartado de su mal camino; entonces se arrepintió Dios del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

Queja de Jonás y respuesta de Dios

4 Pero esto desagradó a Jonás en gran manera, y se enojó. Y oró al Señor, y dijo: ¡Ah Señor! ¿No era esto lo que yo decía[z] cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, porque sabía yo que tú eres un Dios clemente y compasivo lento para la ira y rico en misericordia, y que te arrepientes del malcon que amenazas. Y ahora, oh Señor, te ruego que me quites la vida[aa], porque mejor me es la muerte que la vida. Y el Señor dijo: ¿Tienes acaso razón para enojarte?

Entonces salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la misma[ab]. Allí se hizo un cobertizo y se sentó bajo él a la sombra, hasta ver qué sucedería en la ciudad. Y el Señor Dios dispuso que una planta[ac] creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta[ad]. Pero Dios dispuso que un gusano al rayar el alba del día siguiente atacara la planta, y ésta se secó. Y sucedió que al salir el sol, dispuso Dios un sofocante viento solano, y el sol hirió la cabeza de Jonás y él desfallecía, y deseaba con toda su alma morir, diciendo: Mejor me es la muerte que la vida.

Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tienes acaso razón para enojarte por causa de la planta? Y él respondió: Tengo razón para enojarme hasta la muerte. 10 Y dijo elSeñor: Tú te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que nació[ae] en una noche[af] y en una noche[ag] pereció, 11 ¿y no he de apiadarme yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda, y también muchos animales?

Notas al pie:

  1. Jonás 1:2 Lit., delante de
  2. Jonás 1:5 Lit., las vasijas
  3. Jonás 1:5 Lit., para aligerar de sobre ellos
  4. Jonás 1:9 Lit., tierra seca
  5. Jonás 1:10 Lit., los hombres
  6. Jonás 1:11 Lit., de sobre nosotros
  7. Jonás 1:12 Lit., Levantadme
  8. Jonás 1:12 Lit., de sobre vosotros
  9. Jonás 1:15 Lit., Levantaron
  10. Jonás 1:16 Lit., los
  11. Jonás 1:17 En el texto heb., cap. 2:1
  12. Jonás 2:1 En el texto heb., cap. 2:2
  13. Jonás 2:2 Lit., Desde
  14. Jonás 2:2 Lit., vientre
  15. Jonás 2:2 I.e., región de los muertos
  16. Jonás 2:3 Lit., me rodeó
  17. Jonás 2:5 Lit., me rodeó
  18. Jonás 2:6 O, corrupción
  19. Jonás 2:8 Lit., vanidades huecas
  20. Jonás 3:2 Lit., a
  21. Jonás 3:3 Lit., una ciudad grande para Dios
  22. Jonás 3:4 Lit., entrar en
  23. Jonás 3:5 Lit., hombres
  24. Jonás 3:6 O, el polvo
  25. Jonás 3:8 Lit., palmas
  26. Jonás 4:2 Lit., ¿No era ésta mi palabra
  27. Jonás 4:3 Lit., el alma
  28. Jonás 4:5 Lit., ciudad
  29. Jonás 4:6 Posiblemente, un ricino, y así en los vers. 7, 9 y 10
  30. Jonás 4:6 Posiblemente, un ricino, y así en los vers. 7, 9 y 10
  31. Jonás 4:10 Lit., fue
  32. Jonás 4:10 Lit., hijo de una noche
  33. Jonás 4:10 Lit., hijo de una noche
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

¿QUÉ HAY EN SU CORAZÓN?

¿QUÉ HAY EN SU CORAZÓN?

la-verdad-para-hoy

10/4/2016

Dios lo dejó [al rey Ezequías], para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.

2 Crónicas 32:31

Dios no necesitaba probar a Ezequías para saber lo que había en su corazón. Dios ya lo sabía por su omnisciencia. Pero Él nos prueba para que podamos averiguarlo. Nos ayuda a hacer un recuento espiritual acerca de nosotros mismos al traer pruebas a nuestra vida a fin de demostrar la fortaleza o la debilidad de nuestra fe. Si en la actualidad está pasando por una prueba y se enoja con Dios preguntándose por qué le sucede eso, esa es una buena señal de que tiene una fe débil. Si, por otra parte, está descansando y regocijándose en el Señor, habiendo puesto la prueba en sus manos, entonces tiene una fe fuerte.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2012 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros (http://www.gracia.org/acercaDeGAV.aspx?page=derechos).

Cuando golpea la tragedia

4 Octubre 2016

Cuando golpea la tragedia
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:17-19

Estoy sumamente impresionado por la benignidad de Elías. Aunque él no merecía ningún reproche de la mujer, se mantiene callado durante la descarga. Eso es benignidad. Alguien, en algún lugar, ha llamado a esto el fruto del Espíritu, «la marca de que algo fue hecho en el cielo.» Cuando la benignidad está presente en un ambiente tan cargado como este, se convierte en un testimonio del Espíritu de Dios actuando en alguien que pudiera reaccionar con dureza, pero no lo hace. Es la vida del Señor en él que se hace evidente, en ese momento de benignidad y de ternura.

También me impresiona esta afligida madre. Ella, sin ninguna vacilación, pone su precioso hijo sin vida en los brazos de Elías. Quizás la benignidad del profeta derritió de pronto su corazón y la indujo, una vez más, a confiar en él.

Después, Elías, el siervo de Dios, sube silenciosamente la escalera hasta la habitación donde él batallaba con regularidad delante de Dios. Digo esto porque creo que Elías había pasado horas, incluso días, de rodillas en ese cuarto. Se había formado ese hábito mientras estuvo solo con Dios en Querit.

¿Tiene una habitación como esa, un lugar de encuentro con Dios? ¿Tiene un tranquilo retiro donde usted y el Señor se comunican regularmente? Si no lo tiene, lo animo seriamente a buscar ese lugar, un lugar especial donde usted y Dios puedan reunirse. Será allí donde usted se preparará para las contingencias de la vida. Sin ese, usted no tendrá el acero necesario en el fundamento de su fe.

¿Qué hace usted cuando le golpea la tragedia? ¿Qué hace cuando viene una prueba? ¿Cuál es su primera reacción? ¿Quejarse? ¿Enojarse? ¿Culpar a otros? ¿Buscar una salida utilizando su propio razonamiento? ¿O se ha formado el hábito de hacer lo que Elías hacía? ¿Va a su lugar especial para estar a solas con Dios? Elías nos ofrece un maravilloso ejemplo. Nada de pánico. Nada de temor. Nada de apresuramiento. Nada de dudas.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

– See more at: https://visionparavivir.org/devocional#sthash.Ji3pEwqx.dpuf