DONDE SE UNEN DOS CAMINOS

DONDE SE UNEN DOS CAMINOS

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-04

Hoy vamos a pararnos en un lugar incómodo de la experiencia humana. Esos momentos donde la vida nos pone en una “Encrucijada”, donde el camino de la vida nos sorprende con un desvío en dos direcciones, donde al igual que la topografía de un laberinto, no vemos fácilmente la salida aunque sabemos que en algún punto está. ¿Qué sentimos cuando esto nos está pasando? confusión, miedo, duda, inseguridad, desesperación a veces… ¿Por qué creemos que la vida nos enfrenta a situaciones así? Porque somos seres finitos, y no tenemos la total dimensión de lo que sucede. Vemos “en parte”. Nuestra visión tiene la limitación del tiempo y del espacio, y no está (todavía) ampliada en la dimensión eterna. ¿Para qué atravesamos estos laberintos?.. A veces, estas circunstancias se nos presentan para desarrollar o desplegar confianza y fe en la persona de Cristo, y para profundizar una relación espiritual con Él en la que yo pueda llegar a ese punto de entregar y ceder todos mis derechos a Su voluntad. Ahora bien… ¿cómo puedo salir? Si en medio de esos laberintos desarrollamos un carácter de dependencia de Dios y obramos con “sabiduría” entonces, la SALIDA será visualizada antes que perezcamos en el intento, porque Dios tiene esa salida y porque ese crecimiento nos permitirá subir un escalón para ver las cosas con o desde otra dimensión.

Filipenses 4:8 nos orienta a pensar en lo correcto. Si seguimos esas luces encendidas por la palabra de Dios, no habrá laberinto tan oscuro ni encrucijada tan contradictoria que nos confunda o nos deje en el exilio espiritual. Es una cuestión de mirada. Habrá muchas alternativas “aparentemente” sabias, buenas y razonables, pero ten cuidado, pues la Biblia dice que si un ciego mira a otro ciego ambos caerán al pozo. Basta una pizca de sinceridad contigo mismo y con Dios, basta una cuota de optimismo con sabor a fe y algunos buenos amigos que te rodeen y nunca perderás el rumbo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

El crecimiento nos permitirá subir un escalón para ver las cosas con o desde otra dimensión.

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Humillación de Edom

Abdías

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Humillación de Edom

 1 Visión de Abdías.

Así dice el Señor Dios[a] acerca de Edom:
Hemos oído un mensaje del Señor,
y un mensajero ha sido enviado a las naciones, diciendo:
Levantaos y alcémonos contra él en batalla.
He aquí, te haré pequeño entre las naciones;
despreciado eres en gran manera.
La soberbia de tu corazón te ha engañado,
tú que habitas en las hendiduras de la peña[b],
en las alturas de tu morada;
que dices en tu corazón:
“¿Quién me derribará por tierra?”
Aunque te remontes como el águila,
y aunque entre las estrellas pongas tu nido,
de allí te derribaré —declara el Señor.
Si vinieran a ti ladrones
o salteadores de noche[c]
(¡cómo quedarías arruinado!),
¿no robarían hasta que les bastara?[d]
Si vinieran a ti vendimiadores,
¿no dejarían rebuscos?
¡Cómo será escudriñado Esaú,
y rebuscados sus tesoros escondidos!
Hasta la frontera te echarán
todos tus aliados[e];
te engañarán, te dominarán
los que están en paz contigo;
los que comen tu pan
tenderán emboscada contra ti.
(No hay entendimiento en él[f].)
¿No destruiré en aquel día
—declara el Señor— a los sabios de Edom
y el entendimiento del monte de Esaú?
Entonces tus valientes serán atemorizados, oh Temán,
de modo que todo hombre será cortado del monte de Esaú con muerte violenta.

10 Por la violencia contra tu hermano Jacob,
te cubrirá la vergüenza,
y serás cortado para siempre.
11 El día que te pusiste a un lado,
el día en que extraños se llevaban su riqueza,
y extranjeros entraban por su puerta
y sobre Jerusalén echaban suertes,
tú también eras como uno de ellos.
12 No te alegres[g] en el día de tu hermano,
en el día de su exterminio;
no te alegres de los hijos de Judá
en el día de su destrucción;
sí, no te jactes[h]
en el día de su angustia.
13 No entres por la puerta de mi pueblo
en el día de su ruina.
Sí, no te alegres tú de[i] su desgracia
en el día de su ruina;
no te apoderes de sus riquezas
en el día de su ruina.
14 No te apostes en la encrucijada
para exterminar a sus fugitivos,
y no entregues a sus sobrevivientes
en el día de su angustia.

Restauración de Israel

15 Porque se acerca el día del Señor sobre todas las naciones.
Como tú has hecho, te será hecho;
tus acciones recaerán sobre tu cabeza.
16 Como vosotros bebisteis en mi santo monte,
así beberán continuamente todas las naciones.
Beberán y tragarán[j],
y serán como si no hubieran sido.
17 Pero en el monte Sion quedará un remanente,
y será lugar santo,
y la casa de Jacob volverá a tomar sus posesiones.
18 Entonces la casa de Jacob será un fuego,
y la casa de José una llama,
y rastrojo la casa de Esaú.
Los[k] quemarán y los[l] consumirán,
y no quedará sobreviviente alguno de la casa de Esaú
—porque el Señor ha hablado.
19 Entonces los del Neguev[m] poseerán el monte de Esaú,
y los de la Sefela[n] la llanura de los filisteos;
poseerán también el territorio de Efraín y el territorio de Samaria,
y Benjamín poseerá Galaad.
20 Y los desterrados de este ejército de los hijos de Israel
que están entre los cananeos hasta Sarepta,
y los desterrados de Jerusalén que están en Sefarad,
poseerán las ciudades del Neguev.
21 Y subirán libertadores al monte Sion
para juzgar al monte de Esaú,
y el reino será del Señor.

Notas al pie:

  1. Abdías 1:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  2. Abdías 1:3 O, de Sela
  3. Abdías 1:5 Lit., devastadores nocturnos
  4. Abdías 1:5 Lit., ¿no robarían su suficiencia?
  5. Abdías 1:7 Lit., los hombres de tu pacto
  6. Abdías 1:7 I.e., Esaú; o, en ello
  7. Abdías 1:12 Lit., No mires
  8. Abdías 1:12 Lit., no agrandes tu boca
  9. Abdías 1:13 Lit., no mires tú
  10. Abdías 1:16 O, se tambalearán
  11. Abdías 1:18 I.e., el pueblo de Esaú
  12. Abdías 1:18 I.e., el pueblo de Esaú
  13. Abdías 1:19 I.e., región del sur
  14. Abdías 1:19 I.e., las faldas de los montes
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NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

NADA DE FELICIDAD ENGAÑOSA

la-verdad-para-hoy

10/3/2016

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.

Salmo 23:4

Tenemos que comprender que Dios va a permitirnos que pasemos por las pruebas y que Él está obrando para que todo resulte en su propósito santo (Ro. 8:28). Sé que todos soñamos con un ambiente perfecto de comodidad y tranquilidad. Aunque cualquier reposo temporal de las pruebas nos lleve a creer que podamos hallar una permanente liberación de ellas, nuestra vida en la tierra nunca estará libre de las pruebas. Podemos vivir en una felicidad engañosa, nunca presagiando ningún problema y prediciendo un futuro desahogado, pero eso es una fantasía. Cristo advirtió a sus discípulos y a todos los que sigan sus pasos que esperaran pruebas en esta vida (Jn. 15:18-16:6).

El puritano Thomas Manton observó una vez que Dios tuvo un Hijo sin pecado, pero ningún hijo sin una cruz. Como cristianos, podemos estar seguros de que tendremos pruebas. Pero nuestra confianza es que tendremos victoria sobre ellas por la presencia de Dios. Vendrán las pruebas, pero la gracia de Dios estará con nosotros en nuestro tiempo de necesidad.

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Confiado en el Poder del Señor

3 Octubre 2016

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Confiado en el Poder del Señor
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:17-19

Las lágrimas corren en abundancia sobre el rostro de la mujer mientras sostiene el cadáver de su hijo en brazos. En ese preciso momento, Elías extiende sus brazos y dice: «Dámelo.»

Elías le dice: «Dame tu hijo.» Entonces lo toma de sus brazos y lo lleva a la habitación de arriba donde él vivía, y lo acuesta en su propia cama (1 Reyes 17:19).
Allí está la mujer, sosteniendo el cuerpo marchito, sin vida, de su único hijo. Su mundo se le ha venido al paso de repente y sin previo aviso. Elías simplemente le dice: «Dámelo.»

¿Sabe usted lo que me impresiona de verdad aquí? El silencio de Elías. De alguna manera, él sabe que nada que pueda decir en este momento consolará a esta acongojada madre. Ninguna palabra que le diga podrá aliviar su abatido espíritu. Por tanto, no argumenta con ella. No la reprende. No trata de razonar con ella. No le recuerda todo lo que ella le debe, ni la vergüenza que debiera darle echarle la culpa a él. Simplemente le pide que ponga su carga en sus brazos.

Haga una pausa por un momento para darse cuenta de que Elías está una vez más en una situación que, al menos desde un punto de vista humano, no se lo merece. Obedeció a Dios presentándose ante Acab, y luego se escondió en Querit. Caminó con el Señor desde Querit hasta Sarepta. Había hecho exactamente lo que el Señor le dijo. Confió en Dios, y ahora está recibiendo todo el peso del reproche de esta mujer.

Dios parece a veces ponernos en un torno, y luego aprieta y aprieta hasta que pensemos, en medio del dolor de su soberana presión: «¿Qué está tratando el Señor de hacer conmigo?». Caminamos, entonces, más y más cerca de Él. No sé cómo podríamos caminar más cerca, pero siguen viniendo las pruebas, una tras otra.

Así es cómo se encuentra Elías, pero no flaquea. Se mantiene confiado y callado a la sombra de Dios, firme en su fe, confiado en el poder del Señor. Esa es humildad en su mejor expresión.

Elías no cuestiona a Dios. Se mantiene tranquilo. No pierde el control. No discute con la mujer. Simplemente le dice, con calmada compasión: «Dame el niño.»

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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COMUNIÓN MÁS QUE CONEXIÓN

COMUNIÓN MÁS QUE CONEXIÓN

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 Pablo Martini
Programa No. 2016-10-03

Vivimos en el siglo de las conexiones. Muchas personas alrededor del mundo literalmente viven conectadas. Conexiones inalámbricas, redes sociales que en verdad son antisociales, porque están creando adolescentes y jóvenes despersonalizados que no saben comunicarse “face to face”, sólo “pantalla a pantalla” a través del… ¿Face? Conexiones vía Internet, conexión satelital, conexiones de fibra óptica  del alta velocidad… Cristo ya se despedía y, casi adelantándose a los siglos, recomendó a sus seguidores a que vivan conectados, sí, conectados a Él. De lo contrario todo lo que sean capaz de realizar en sus fuerzas no tendría rédito alguno cuando de valores eternos se habla. “Permaneced en mí y yo en vosotros. Como una rama nada puede producir si no está permanentemente conectada a la planta tampoco vosotros si se separan de mí.” (Paráfrasis del autor) La palabra “conectados”, que Jesús utilizó, en el idioma original en la que fue escrita, significa literalmente participación de vida, común unión. Es una conexión vital. Cuando un equipo de telefonía móvil, por ejemplo, se conecta a un toma corriente en la pared para recargar su batería, ni la pared pasa a formar parte del circuito de ese celular ni el celular pasa a formar parte del material de la pared. Así también cuando   tu computador se conecta a Internet, se activa una vía a través de la cual se puede transferir información, pero tu computador nunca será parte del satélite ni el satélite de tu computador ¿verdad? Eso es solamente una conexión momentánea, externa y circunstancial. En cambio, cada vez que tú haces conexión con Jesús, Él vive en ti y tú en Él. Eso se llama “comunión” y es la fuente de poder capaz de revolucionar de tal manera todo tu ser comenzando desde adentro, a tal punto que nunca más volverás a ser igual. Cuando Jesús dijo: Yo soy la vid y ustedes las ramas, estaba diciendo: Yo soy todo, (hojas, flor, rama, raíz) y ustedes son parte de ese todo, ¡Son parte de mí!

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Él nos amó tanto que decidió quedarse a vivir en nosotros.

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Visiones de la langosta, del fuego y de la plomada

Amós 7-9

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Visiones de la langosta, del fuego y de la plomada

7 Esto[a] me mostró el Señor Dios[b]: He aquí, El formaba enjambre de langostascuando comenzaba a brotar[c] la cosecha de primavera. Y he aquí, la cosecha de primavera era después de la siega[d] del rey. Y sucedió que cuando habían terminado de devorar la hierba de la tierra, yo dije:

Señor Dios, perdona, te ruego.
¿Cómo[e] podrá resistir Jacob
si es tan pequeño?
Se apiadó el Señor de esto:
No sucederá —dijo el Señor.

Esto me mostró el Señor Dios: he aquí, el Señor Dios llamaba para juzgarlos con fuego, y consumió el gran abismo y empezó a consumir el campo[f].

Entonces dije:
Señor Dios, cesa, te ruego.
¿Cómo[g] podrá resistir Jacob
si es tan pequeño?
Se apiadó el Señor de esto:
Esto tampoco sucederá —dijo el Señor Dios.

Esto El me mostró: He aquí, el Señor estaba junto a[h] un muro hecho a plomo, y tenía en su mano una plomada. Y el Señor me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una plomada. Entonces el Señor dijo:

He aquí, pondré una plomada
en medio de mi pueblo Israel.
Ya no volveré a dejarlos sin castigo[i].
Los lugares altos de Isaac serán asolados
y los santuarios de Israel destruidos;
y yo me levantaré con espada contra la casa de Jeroboam.

Amós acusado por Amasías

10 Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió palabra a Jeroboam, rey de Israel, diciendo: Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra ya no puede soportar todas sus palabras. 11 Porque así dice Amós: “Jeroboam morirá a espada y ciertamente Israel saldrá en cautiverio de su tierra.” 12 Y Amasías dijo a Amós: Vete, vidente, huye a la tierra de Judá, come allí pan y allí profetiza; 13 pero en Betel no vuelvas a profetizar más, porque es santuario del rey y residencia[j]real.

14 Entonces respondió Amós y dijo a Amasías: Yo no soy profeta, ni hijo de profeta, sino que soy boyero y cultivador[k] de sicómoros. 15 Pero el Señor me tomó cuando pastoreaba el[l] rebaño, y[m] me dijo: Ve, profetiza a mi pueblo Israel.16 Ahora pues, escucha la palabra del Señor: Tú dices: “No profetices contra Israel ni hables[n] contra la casa de Isaac.” 17 Por tanto, así dice el Señor: “Tu mujer se prostituirá en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán a espada, tu tierra será repartida a cordel, y tú morirás en una tierra inmunda. Y ciertamente Israel saldrá de su tierra en cautiverio.”

Los inevitables juicios de Dios

8 Esto[o] me mostró el Señor Dios[p]: He aquí, había una canasta de fruta de verano, y El dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Una canasta de fruta de verano. Entonces el Señor me dijo: Ha llegado el fin para mi pueblo Israel. Ya no volveré a dejarlos sin castigo[q]. Los cantos del palacio se convertirán en gemido[r] en aquel día —declara el Señor Dios. Muchos serán los cadáveres; en todo lugar losecharán fuera[s] en silencio[t].

Oíd esto, los que pisoteáis[u] a los menesterosos, y queréis exterminar a los pobres de la tierra, diciendo:

¿Cuándo pasará la luna nueva
para vender el grano,
y el día de reposo para abrir el mercado de trigo,
achicar el efa[v], aumentar el siclo[w]
y engañar con balanzas falsas[x];
para comprar por dinero a los desvalidos
y a los pobres por un par de sandalias,
y vender los desechos del trigo?

El Señor ha jurado por el orgullo de Jacob:
Ciertamente, nunca me olvidaré de ninguna de sus obras.
¿No temblará por esto la tierra,
y hará duelo todo aquel que habita en ella?
Subirá toda ella como el Nilo,
se agitará
y menguará como el Nilo de Egipto.
Y sucederá que en aquel día —declara el Señor Dios
yo haré que el sol se ponga al mediodía
y que la tierra en pleno día[y] se oscurezca.
10 Entonces cambiaré vuestras fiestas en llanto
y todos vuestros cantos en lamento[z];
pondré cilicio sobre todo lomo
y calvicie sobre toda cabeza;
haré que sea como duelo por hijo único,
y su fin, como día de amargura.

11 He aquí, vienen días —declara el Señor Dios
en que enviaré hambre sobre la tierra,
no hambre de pan, ni sed de agua,
sino de oír las palabras del Señor.
12 Y vagarán de mar a mar,
y del norte hasta el oriente;
andarán de aquí para allá en busca de la palabra del Señor,
pero no la encontrarán.
13 En aquel día las doncellas hermosas
y los jóvenes desfallecerán de sed.
14 Los que juran por el pecado[aa] de Samaria,
y dicen: “Viva tu dios, oh Dan”,
y “Viva el camino de Beerseba”,
caerán y nunca más se levantarán.

9 Vi al Señor de pie junto al altar, y me dijo:

Golpea los capiteles y que se estremezcan los umbrales,
y rómpelos sobre la cabeza de todos.
Entonces mataré a espada al resto de ellos;
no habrá entre ellos fugitivo que huya,
ni refugiado de ellos que escape.
Aunque caven hasta el Seol[ab],
de allí los tomará mi mano;
y aunque suban al cielo,
de allí los haré bajar.
Aunque se escondan en la cumbre del Carmelo,
allí[ac] los buscaré y los tomaré;
aunque se oculten de[ad] mis ojos en el fondo del mar,
allí[ae] ordenaré a la serpiente que los muerda.
Aunque vayan al cautiverio delante de sus enemigos,
allí[af] ordenaré a la espada que los mate,
y pondré sobre ellos mis ojos para mal y no para bien.

El Señor, Dios[ag] de los ejércitos:
el que toca la tierra, y ésta se derrite,
y se lamentan todos los que en ella habitan,
sube toda ella como el Nilo
y mengua como el Nilo de Egipto;
el que edifica en los cielos sus altos aposentos[ah],
y sobre la tierra ha establecido su bóveda;
el que llama a las aguas del mar
y las derrama sobre la faz de la tierra:
el Señor es su nombre.

¿No sois vosotros para mí como hijos de Etiopía[ai],
oh hijos de Israel? —declara el Señor.
¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto
y a los filisteos de Caftor y a los arameos de Kir?
He aquí, los ojos del Señor Dios están sobre el reino pecador,
y yo lo destruiré de sobre la faz de la tierra;
sin embargo, no destruiré totalmente a la casa de Jacob —declara elSeñor.
Porque he aquí, yo daré un mandato,
y zarandearé a la casa de Israel entre todas las naciones,
como se zarandea el grano en la criba,
sin que caiga ni un grano[aj] en tierra.
10 A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo,
los que dicen: “No nos alcanzará ni se nos acercará la desgracia.”

Restauración del pueblo de Dios

11 En aquel día levantaré el tabernáculo[ak] caído de David,
repararé sus brechas,
levantaré sus ruinas,
y lo reedificaré como en tiempo pasado,
12 para que tomen posesión del remanente de Edom
y de todas las naciones[al] donde se invoca mi nombre
—declara el Señor, que hace esto.

13 He aquí, vienen días —declara el Señor
cuando el arador alcanzará al segador,
y el que pisa la uva al que siembra la semilla;
cuando destilarán vino dulce los montes,
y todas las colinas se derretirán.
14 Restauraré el bienestar[am] de mi pueblo Israel,
y ellos reedificarán las ciudades asoladas y habitarán en ellas;
también plantarán viñas y beberán su vino,
y cultivarán[an] huertos y comerán sus frutos.
15 Los plantaré en su tierra,
y no serán arrancados jamás de la tierra
que les he dado
—dice el Señor tu Dios.

Notas al pie:

  1. Amós 7:1 Lit., Así, también en los vers. 4 y 7
  2. Amós 7:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  3. Amós 7:1 Lit., al principio del retoño de
  4. Amós 7:1 O, del esquileo
  5. Amós 7:2 Lit., ¿A quién
  6. Amós 7:4 Lit., la porción
  7. Amós 7:5 Lit., ¿A quién
  8. Amós 7:7 O, sobre
  9. Amós 7:8 Lit., a pasarlo por alto
  10. Amós 7:13 Lit., casa
  11. Amós 7:14 O, recogedor
  12. Amós 7:15 Lit., de detrás del
  13. Amós 7:15 Lit., y el Señor
  14. Amós 7:16 Lit., destiles
  15. Amós 8:1 Lit., Así
  16. Amós 8:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  17. Amós 8:2 Lit., a pasarlo por alto
  18. Amós 8:3 O, Gemirán las cantoras del palacio
  19. Amós 8:3 Lit., ha echado fuera
  20. Amós 8:3 O, ¡Silencio!
  21. Amós 8:4 O, acosáis
  22. Amós 8:5 Un efa equivale aprox. a 22 litros
  23. Amós 8:5 Un siclo equivale aprox. a 11.4 gramos de plata
  24. Amós 8:5 Lit., de engaño
  25. Amós 8:9 Lit., en un día de luz
  26. Amós 8:10 O, elegía
  27. Amós 8:14 O, la culpa; heb., Ashimah
  28. Amós 9:2 I.e., región de los muertos
  29. Amós 9:3 Lit., de allí
  30. Amós 9:3 Lit., de delante de
  31. Amós 9:3 Lit., de allí
  32. Amós 9:4 Lit., de allí
  33. Amós 9:5 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  34. Amós 9:6 O, su escalera
  35. Amós 9:7 Heb., Cush
  36. Amós 9:9 O, guijarro
  37. Amós 9:11 O, refugio
  38. Amós 9:12 O, gentiles
  39. Amós 9:14 O, Haré volver a los cautivos
  40. Amós 9:14 Lit., harán
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LA FE DE ABRAHAM

LA FE DE ABRAHAM

la-verdad-para-hoy

10/2/2016

 

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos.

  Hebreos 11:17-19

La obediencia de Abraham requirió una gran fe. Estuvo dispuesto a obedecer a Dios porque creía que Dios podía resucitar a los muertos, aunque nunca había visto que los muertos resucitaran. Creía que Dios era tan fiel a su Palabra y a su carácter que, si hacía una promesa, resucitaría aun a los muertos para cumplirla. ¿Es acaso asombroso que sea el ejemplo humano más grande de fe?

El apóstol Pablo también comentó sobre la fe de Abraham: “Los que son de fe, éstos son hijos de Abraham… Los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham” (Gál. 3:7, 9). Cualquiera que vive por la fe en Dios es en un sentido espiritual hijo de Abraham. Él es el padre de los fieles. La historia de Abraham nos dice que un hombre puede pasar por la más severa prueba de la vida imaginable si confía en Dios, creyendo que cumplirá su promesa y logrará sus propósitos sin cometer un error.

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Exhortación al arrepentimiento

Amós 4-6

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4 Oíd esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria,
las que oprimís a los pobres, quebrantáis a los menesterosos,
y decís a vuestros maridos[a]: Traed ahora, para que bebamos.
El Señor Dios[b] ha jurado por su santidad:
He aquí, vienen sobre vosotras días
en que os llevarán[c] con garfios,
y a vuestro remanente con anzuelos.
Saldréis por las brechas,
una tras[d] otra,
y seréis expulsadas[e] al Harmón —declara el Señor.

Entrad en Betel y pecad,
multiplicad en Gilgal las transgresiones;
traed vuestros sacrificios cada mañana,
vuestros diezmos cada tres días.
Ofreced[f] también pan[g] leudado en ofrenda de gratitud,
y proclamad ofrendas voluntarias, dadlas a conocer,
puesto que así os place, hijos de Israel
—declara el Señor Dios.

Yo también os he dado dientes limpios en todas vuestras ciudades,
y falta de pan en todos vuestros lugares;
pero os no habéis vuelto a mí —declara el Señor.
Y además os retuve la lluvia
cuando aún faltaban tres meses para la siega;
hice llover sobre una ciudad
y sobre otra ciudad no hice llover;
sobre una parte llovía,
y la parte donde no llovía, se secó.
Así que de dos o tres ciudades iban tambaleándose a otra ciudad para beber agua,
y no se saciaban;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
Os herí con viento abrasador y con añublo;
y la oruga ha devorado
vuestros muchos huertos y viñedos, vuestras higueras y vuestros olivos;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
10 Envié contra vosotros una plaga, como la plaga de Egipto,
maté a espada a vuestros jóvenes, junto con vuestros caballos capturados,
e hice subir hasta vuestras narices el hedor de vuestro campamento;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
11 Os destruí como Dios destruyó a Sodoma y a Gomorra,
y fuisteis como tizón arrebatado de la hoguera;
pero no os habéis vuelto a mí —declara el Señor.
12 Por tanto, así haré contigo, Israel;
y porque te he de hacer esto,
prepárate para encontrarte con tu Dios, oh Israel.
13 Pues he aquí el que forma los montes, crea el viento
y declara al hombre cuáles son sus pensamientos,
el que del alba hace tinieblas
y camina sobre las alturas de la tierra:
el Señor, Dios de los ejércitos, es su nombre.

Exhortación al arrepentimiento

5 Oíd esta palabra que yo pronuncio[h] como lamentación sobre vosotros, casa de Israel.
Ha caído, no volverá a levantarse
la virgen de Israel;
abandonada yace en su tierra,
no hay quien la levante.
Porque así dice el Señor Dios[i]:
La ciudad que sale con mil,
se quedará con cien;
y la que sale con cien,
se quedará con diez, en la casa de Israel.

Porque así dice el Señor a la casa de Israel:
Buscadme, y viviréis.
Pero no busquéis a Betel,
ni vayáis a Gilgal,
ni paséis a Beerseba;
porque ciertamente Gilgal será llevada cautiva,
y Betel caerá en desgracia[j].
Buscad al Señor y viviréis,
no sea que El prorrumpa como fuego, oh casa[k] de José,
y consuma a Betel sin que haya quien lo apague;
consuma a los que convierten el juicio en ajenjo
y echan[l] por tierra la justicia.

El que hizo las Pléyades y el Orión,
cambia las densas tinieblas en aurora,
y hace oscurecer[m] el día en noche;
el que llama a las aguas del mar,
y las derrama sobre la faz de la tierra:
el Señor es su nombre.
El es quien desencadena destrucción sobre el fuerte,
y hace que la ruina venga sobre la fortaleza.

10 Ellos odian en la puerta[n] al que reprende,
y aborrecen al que habla con integridad.
11 Por tanto, ya que imponéis fuertes impuestos sobre el[o] pobre
y exigís de él tributo de grano,
las casas de piedra labrada que habéis edificado,
no las habitaréis;
habéis plantado viñas escogidas, pero no beberéis su vino.
12 Pues yo sé que muchas son vuestras transgresiones y graves vuestros pecados:
oprimís al justo, aceptáis[p] soborno
y rechazáis[q] a los pobres en la puerta.
13 Por tanto, el prudente se calla en ese tiempo, pues es tiempo malo.

14 Buscad lo bueno y no lo malo, para que viváis;
y así sea con vosotros el Señor, Dios de los ejércitos,
tal como habéis dicho.
15 Aborreced el mal, amad el bien,
y estableced la justicia[r] en la puerta.
Tal vez el Señor, Dios de los ejércitos,
sea misericordioso con el remanente de José.

16 Por tanto, así dice el Señor, el Señor Dios de los ejércitos:
En todas las plazas hay llanto,
y en todas las calles dicen: ¡Ay! ¡Ay!
Llaman a duelo al labrador,
y a lamentación a los que saben plañir.
17 En todas las viñas habrá llanto,
porque pasaré por en medio de ti —dice el Señor.

18 ¡Ay de los que ansían el día del Señor!
¿De qué os servirá el día del Señor?
Será tinieblas, y no luz;
19 como cuando uno huye de un león,
y se encuentra con un oso,
o va a casa, apoya la mano en la pared,
y lo muerde una culebra.
20 ¿No será tinieblas el día del Señor, y no luz,
oscuridad, y no resplandor?

21 Aborrezco, desprecio vuestras fiestas,
tampoco me agradan[s] vuestras asambleas solemnes.
22 Aunque me ofrezcáis holocaustos y vuestras ofrendas de grano,
no los aceptaré;
ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales cebados.
23 Aparta de mí el ruido de tus cánticos,
pues no escucharé siquiera la música de tus arpas.
24 Pero corra[t] el juicio como las aguas
y la justicia como corriente inagotable.

25 ¿Acaso me ofrecisteis sacrificios y ofrendas de cereal por cuarenta años en el desierto, oh casa de Israel[u]? 26 Más bien, llevasteis a Sicut[v], vuestro rey, y a Quiyún[w], vuestros ídolos, la estrella de vuestros dioses que hicisteis para vosotros. 27 Yo os haré, pues, deportar más allá de Damasco —dice el Señor, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.

Contra la falsa seguridad

6 ¡Ay de los que viven reposadamente en Sion,
y de los que se sienten seguros en el monte de Samaria,
los notables de las naciones principales,
a quienes acude la casa de Israel!
Pasad a Calne y mirad,
y de allí id a Hamat la grande,
descended luego a Gat de los filisteos.
¿Sois vosotros[x] mejores que estos reinos,
o es su territorio mayor que el vuestro?
¿Alejáis el día de la calamidad,
y acercáis la silla de la violencia?

Los que se acuestan en camas de marfil,
se tienden sobre sus lechos,
comen corderos del rebaño
y terneros de en medio del establo;
que improvisan al son del arpa,
y como David han compuesto cantos[y] para sí;
que beben vino en tazones del altar
y se ungen con los óleos más finos,
pero no se lamentan por la ruina de José,
irán por tanto ahora al destierro a la cabeza de los desterrados,
y se acabarán[z] los banquetes[aa] de los disolutos.

El Señor Dios[ab] ha jurado por sí mismo, ha declarado el Señor, Dios de los ejércitos:
Aborrezco la arrogancia de Jacob,
y detesto sus palacios;
por tanto entregaré la ciudad y cuanto hay en ella.

Y sucederá que si diez hombres quedan en una misma casa, morirán.10 Entonces su tío[ac] o su incinerador, levantará a cada uno[ad] para sacar sushuesos de la casa, y dirá al que está en el fondo de la casa: ¿Hay alguien más contigo? Y éste responderá: Nadie. Entonces aquél dirá: Calla, porque no se debe hacer mención del nombre del Señor. 11 Porque he aquí, el Señor ordenará que la casa grande sea reducida a escombros y que la casa pequeña sea hecha pedazos.

12 ¿Corren los caballos por la peña?
¿Se ara en ella con bueyes?[ae]
Pues vosotros habéis convertido el derecho en veneno,
y el fruto de la justicia en amargura[af];
13 vosotros que os alegráis por Lo-debar[ag],
que decís: ¿No hemos tomado para nosotros Carnáyim[ah]
con nuestra propia fuerza?
14 Pues he aquí, levantaré contra vosotros, oh casa de Israel,
—declara el Señor, Dios de los ejércitos—
una nación que os afligirá desde la entrada de Hamat
hasta el arroyo del Arabá.

Notas al pie:

  1. Amós 4:1 Lit., sus señores
  2. Amós 4:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  3. Amós 4:2 Lit., llevará
  4. Amós 4:3 Lit., delante de
  5. Amós 4:3 Así en la versión gr.; en el T.M., y expulsaréis
  6. Amós 4:5 Lit., Quemad
  7. Amós 4:5 Lit., lo que es
  8. Amós 5:1 Lit., levanto
  9. Amós 5:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor; y así en el resto del cap.
  10. Amós 5:5 Lit., se volverá iniquidad
  11. Amós 5:6 O, en la casa
  12. Amós 5:7 Lit., ponen
  13. Amós 5:8 Lit., oscureció
  14. Amós 5:10 I.e., lugar donde se reunía el tribunal; y así en los vers. 12 y 15
  15. Amós 5:11 Otra posible lectura es: pisoteáis al
  16. Amós 5:12 Lit., los que oprimen…los que aceptan
  17. Amós 5:12 Lit., rechazan
  18. Amós 5:15 O, el derecho
  19. Amós 5:21 Lit., me gusta el olor de
  20. Amós 5:24 Lit., ruede
  21. Amós 5:25 O, Me presentasteis…casa de Israel.
  22. Amós 5:26 O, Sacut (Saturno); o quizá, el santuario de vuestro Moloc
  23. Amós 5:26 O, Queiván (Saturno); o quizá, los pedestales de
  24. Amós 6:2 O, ¿Son ellos
  25. Amós 6:5 O, inventado instrumentos musicales
  26. Amós 6:7 Lit., se desviarán
  27. Amós 6:7 O, las fiestas religiosas
  28. Amós 6:8 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  29. Amós 6:10 O, ser querido
  30. Amós 6:10 Lit., lo levantará
  31. Amós 6:12 Otra posible lectura es: ¿Se ara con buey el mar?
  32. Amós 6:12 Lit., ajenjo
  33. Amós 6:13 I.e., nada
  34. Amós 6:13 I.e., un par de cuernos
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

CONCÉNTRATE EN LO QUE ESTÁ DELANTE

CONCÉNTRATE EN LO QUE ESTÁ DELANTE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-02

Una de las armas que mayor rédito trae a las fuerzas del mal sobre nuestra experiencia de vida, es el sentimiento de culpa por lo sucedido en el pasado. Si ese recuerdo traumático, es debido a daños colaterales que provocamos a alguna persona, vivimos gran parte de nuestras vidas transitando nuevamente esa huella de dolor. Si el recuerdo hace alusión a heridas que nos han provocado, el sabor amargo es el del rencor, que también se torna una pesada carga. Pero de una u otra manera andamos por la vida con “exceso de equipaje”. Así somos muchos de nosotros cuando tratamos con nuestras viejas heridas y pasado traumático. Queremos hacerles saber a todos el dolor que todavía sentimos por algo que nos hicieron o que hicimos en el pasado. Cada vez que podemos, se lo tratamos de echar en cara. Pensamos, ingenuamente, que recordando el dolor y alimentando mi rencor con deseos de venganza, nos cobramos el daño sufrido, cuando, en realidad, sólo hacemos más pesado el resto de nuestro viaje.

Cuando decido olvidar el mal trance y perdonar, me siento liberado. Comprendo que el principal perjudicado era yo mismo al persistir en ese estado de rencor o de culpa. No en vano, el escritor a los Hebreos, refiriéndose a la amargura enraizada, dice: “Despojaos de todo peso”.  Pero vivir recordando pasados traumáticos no le hace bien a nadie. Obvio que no podemos “seleccionar” un párrafo de nuestra vida y presionar “delete” para continuar como si nada hubiese pasado. Al fin y al cabo la memoria es un mecanismo de defensa puesto en nuestro interior por Dios y nos preserva de cometer el mismo error dos veces. Pero ¡cuidado quién tenga la clave de acceso al banco de tus recuerdos! Una memoria bien entrenada será la que te permita olvidar todo lo que no valga la pena recordar. Al margen de cuál haya sido tu pasado, el futuro todavía permanece sin mancha, y allí debes concentrar todas tus energías para volver a empezar.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Al margen de cual haya sido tu pasado, el futuro todavía permanece sin mancha alguna.

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LA CONFESIÓN DE JOB

LA CONFESIÓN DE JOB

10/1/2016

la-verdad-para-hoy

Yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.

Job 42:3

En los momentos difíciles de nuestra vida, Dios puede parecer esquivo o desinteresado en nuestra difícil situación. Se debe a que nuestras emociones humanas pueden dañar la confianza en la verdad de Dios, y podemos llegar a creer que no hay ningún resultado deseable para nuestra situación actual.

Sin embargo, Job nos muestra que con resistencia y paciencia podemos aprender cualquier lección que Dios quiere que aprendamos. Fue esa misma confianza la que hizo que glorificara a Dios al terminar su tiempo de sufrimiento: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6).

Como resultado de la paciencia y la confianza constantes durante su larga prueba, Job alcanzó un nuevo conocimiento de su Dios soberano y una mayor seguridad de las alegrías de ser tratado como uno de sus hijos.

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