Lealtad dividida

12 Octubre 2016

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Lealtad dividida
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 18:16-21

alimentemos_el_almaLa lealtad dividida es tan mala como la idolatría manifiesta. «¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones?», le pregunta Elías al pueblo de Israel. Lo más fácil de hacer cuando uno es superado numéricamente es permanecer en ese mediocre estado de falta de compromiso; y así es como vivía el pueblo de Israel, pero no Elías.

Él les dijo: «no pueden seguir por más tiempo en esta lealtad dividida.»

Las palabras más duras que fueron dadas a las siete iglesias mencionadas en el libro de Apocalipsis (Apocalipsis 2—3), son las dirigidas a la iglesia en Ladicea. La razón es clara. Estaban nadando entre dos aguas. Vivían en la neutralidad. «Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Así, porque eres tibio, y frío ni caliente, estoy por vomitarte de mi boca» (Apocalipsis 3:15-16).

Aléjense de la cerca de la indecisión, le dijo Elías al pueblo de Israel. O están con Dios, o están contra Él.

Quizás usted ha conocido a Dios por muchos años, pero nunca ha estado verdaderamente consagrado a Él. Ahora es el momento de cambiar eso. Deje de ocultar su amor a Cristo y su compromiso con Él. ¡Cuénteselo a todo el mundo! Hable con discreción pero sin temor de su fe. Comience ahora mismo. Hay muchas maneras estratégicas como Dios puede utilizarle: en su negocio, su profesión, su escuela, su vecindario. ¿No está de acuerdo con el nada puro desvío cultural que está sucediendo a nuestro alrededor? ¡Dígalo! ¿Siente que hay una decadencia espiritual en su iglesia, y usted está sirviendo en una posición de liderazgo? ¡Enfréntela!

La neutralidad en la hora de la decisión es una maldición que invariablemente lleva a consecuencias trágicas. Nuestra herramienta más efectiva es la oración de fe. Hasta el último momento, cuando Baal había fallado y Dios estaba a punto de hacer su obra, el único instrumento que Elías utilizó fue la oración.

Nuestra herramienta más efectiva es la oración de fe.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

JESÚS NOS SORPRENDE

JESÚS NOS SORPRENDE

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-12

alimentemos_el_almaEra su obligada visita de cada semana al juez. Gozaba de cierta “libertad condicional”. Su antigua conducta desordenada y violenta estaba todavía presente en el recuerdo de aquella ciudad. Y, lo que es aún peor, también presente en el prontuario judicial de aquel ex convicto. La vida difícil del que tuvo que pagar una condena en la cárcel, su inserción en la sociedad y su rehabilitación linda casi con lo utópico.  Salía de la oficina del juez cuando Carlos Paredes observó una multitud que se agolpaba para ver al famoso artista que estaba a punto de pisar la alfombra. La entrega de los premios “Oscar” se realizaría esa misma noche. ¡Qué diferencia! De un lado de la calle la soledad, la humillación y la desgracia; del otro: el triunfo, los aplausos y la fama. Se acercó para ver si lograba acercarse al que era aplaudido por todos. Intentó abrirse paso entre fotógrafos y fans, pero nada. Con algunos saltos trepó al techo de una casa cercana, (para Carlos esto no era nada difícil) y de allí consiguió una vista privilegiada. El momento llegó, la limusina se estacionó, la puerta se abrió. Miles de flashes iluminaban la tarde. El tan ansiado visitante descendió del vehículo, dio algunos pasos y, antes de entrar al “Salón de la Fama”, se detuvo, alzó su mirada, la clavó en Carlos y con voz firme le dijo: “Luego de la función quiero tomar un café contigo, en tu casa”. Aquel despreciado de la sociedad, la escoria del barrio, el que vivía en soledad no lo podía creer, (Zaqueo tampoco).

Fue igual también conmigo y con millones más de vidas transformadas, que se dejaron sorprender por Jesús en su paso por sus vida. ¿Requisitos?… Ninguno, solo el genuino interés del alma que, cansada de ser devaluada, confía en Aquel que puso su vida en la cruz en rescate por muchos, por mí, por Zaqueo, por ti. ¿Te acercarás para verle? (Te aseguro que también te pedirá permiso para entrar en tu casa).

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Hace dos mil años Dios sorprendió al mundo con su visita, y hoy puede sorprenderte también a ti.

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Exhortación al arrepentimiento

Zacarías 1-4

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Exhortación al arrepentimiento

alimentemos_el_alma1 El octavo mes del año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: El Señor se enojó mucho contra vuestros padres. Diles, pues: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Volveos a mí’ —declara el Señor de los ejércitos— ‘y yo me volveré a vosotros’ —dice elSeñor de los ejércitos. ‘No seáis como vuestros padres, a quienes los antiguos profetas proclamaron, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras.’” Pero no me escucharon ni me hicieron caso’ —declara el Señor. ‘Vuestros padres, ¿dónde están? Y los profetas, ¿viven para siempre? ‘Pero mis palabras y mis estatutos que yo ordené a mis siervos los profetas ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso se arrepintieron y dijeron: “Como el Señor de los ejércitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, así ha hecho con nosotros.”’”

Visiones de los caballos, de los cuernos y de los artesanos

El día veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebat, el año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo: He aquí, de noche vi un hombre que iba montado en un caballorojo; él estaba entre los mirtos que había en la quebrada, y detrás de él, caballos rojos, castaños y blancos. Entonces dije: ¿Quiénes son éstos, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Te mostraré quienes son éstos. 10 Y el hombre que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que el Señorha enviado a recorrer la tierra. 11 Y ellos respondieron al ángel del Señor que estaba entre los mirtos y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí, toda la tierra está en paz[a] y tranquila.

12 Entonces respondió el ángel del Señor y dijo: Oh Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo seguirás sin compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignado estos setenta años? 13 Y el Señorrespondió al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras consoladoras.14 Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Proclama, diciendo: “Así dice el Señorde los ejércitos: ‘Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sion, 15 y con gran enojo estoy yo enojado contra las naciones que están confiadas; porque cuando yo estaba un poco enojado, ellas contribuyeron al mal.’ 16 “Por tanto, así dice el Señor: ‘Me volveré a Jerusalén con compasión; en ella será reedificada mi casa’ —declara el Señor de los ejércitos— ‘y el cordel será tendido sobre Jerusalén.’” 17 Proclama de nuevo, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Otra vez rebosarán mis ciudades de bienes, otra vez el Señor consolará a Sion y de nuevo escogerá a Jerusalén.’”

18 [b]Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos. 19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén. 20 Entonces el Señor me mostró cuatro artesanos[c]. 21 Y dije: ¿Qué vienen a hacer éstos? Y él respondió, diciendo: Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, de modo que nadie ha podido levantar la cabeza; pero estos artesanos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron sus cuernos contra la tierra de Judá para dispersarla.

Futura gloria de Jerusalén

2 [d]Entonces alcé los ojos y miré, y he aquí, vi un hombre con un cordel de medir en la mano. Y le dije: ¿Adónde vas? Y me respondió: A medir a Jerusalén para ver cuánta es su anchura y cuánta su longitud. Y he aquí, cuando el ángel que hablaba conmigo salía, otro ángel le salió al encuentro, y le dijo: Corre, habla a ese joven, y dile: “Sin muros[e] será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganados dentro de ella. “Y yo seré para ella” —declara el Señor— “una muralla de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ella.”

¡Ea, ea! Huid de la tierra del norte —declara el Señor— porque como a los cuatro vientos del cielo os dispersé yo —declara el Señor. ¡Ea, Sion, tú que moras con la hija de Babilonia, escápate! Porque así dice el Señor de los ejércitos, cuya[f]gloria me ha enviado contra las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca la niña de su ojo: He aquí, alzaré mi mano contra ellas, y serán despojo para sus esclavos. Entonces sabréis que el Señor de los ejércitos me ha enviado. 10 Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sion; porque he aquí, vengo, y habitaré en medio de ti —declara el Señor. 11 Y se unirán muchas naciones alSeñor aquel día, y serán mi pueblo. Entonces habitaré en medio de ti, y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. 12 Y el Señor poseerá[g] a Judá, su porción en la tierra santa, y escogerá de nuevo a Jerusalén. 13 Calle toda carne delante del Señor, porque El se ha levantado de su santa morada.

Visión sobre el sumo sacerdote Josué

3 Entonces me mostró al sumo sacerdote Josué, que estaba delante del ángel del Señor; y Satanás[h] estaba a su derecha para acusarlo. Y el ángel del Señor[i]dijo a Satanás: El Señor te reprenda, Satanás. Repréndate el Señor que ha escogido a Jerusalén. ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego? Y Josué estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él[j]: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré[k] de ropas de gala. Después dijo[l]: Que le pongan un turbante limpio en la cabeza. Y le pusieron un turbante limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de gala; y el ángel del Señor estaba allí[m].

Entonces el ángel del Señor amonestó a Josué, diciendo: Así dice el Señor de los ejércitos: “Si andas en mis caminos, y si guardas mis ordenanzas, también tú gobernarás mi casa; además tendrás a tu cargo mis atrios y te daré libre acceso[n]entre éstos que están aquí. “Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan ante ti, que son hombres de presagio, pues he aquí, yo voy a traer a mi siervo, el Renuevo. “Porque he aquí la piedra que he puesto delante de Josué, sobre esta única piedra hay siete ojos. He aquí, yo grabaré una inscripción en ella” —declara el Señor de los ejércitos— “y quitaré la iniquidad de esta tierra en un solo día. 10 “Aquel día” —declara el Señor de los ejércitos— “convidaréis cada uno a su prójimo bajo su parra y bajo su higuera.”

Visión del candelabro y los olivos

4 Entonces el ángel que hablaba conmigo volvió, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueño. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He aquí, veo un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparas encima de él con siete tubos para cada una de las lámparas que tiene encima; y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del depósito y el otro a la izquierda. Continué, y dije al ángel que hablaba conmigo[o]: ¿Qué es esto señor mío? Respondió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y respondí: No, señor mío. Continuó él, y me dijo[p]: Esta es la palabra delSeñor a Zorobabel[q]: “No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu” —dice el Señor de los ejércitos. “¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel, te convertirás en llanura; y él sacará la piedra clave entre aclamaciones de ‘¡Gracia, gracia a ella!’” Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casa, y sus manos la acabarán. Entonces sabréis[r] que el Señor de los ejércitos me ha enviado a vosotros.10 ¿Pues quién ha menospreciado el día de las pequeñeces? Estos siete se alegrarán cuando vean la plomada en la mano de Zorobabel; estos son[s] los ojos del Señor que recorren toda la tierra.

11 Entonces hablé, y le dije: ¿Qué son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro? 12 Hablé por segunda vez, y le dije: ¿Qué son las dos ramas[t] de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceitedorado? 13 Y me respondió, diciendo: ¿No sabes qué son éstos? Y yo dije: No, señor mío. 14 Entonces él dijo: Estos son los dos ungidos[u] que están de pie junto al Señor de toda la tierra.

Notas al pie:

  1. Zacarías 1:11 Lit., sentada
  2. Zacarías 1:18 En el texto heb., cap. 2:1
  3. Zacarías 1:20 O, herreros
  4. Zacarías 2:1 En el texto heb., cap. 2:5
  5. Zacarías 2:4 Lit., Como aldeas sin muros o Como campo abierto
  6. Zacarías 2:8 Lit., tras la
  7. Zacarías 2:12 O, heredará
  8. Zacarías 3:1 I.e., el adversario
  9. Zacarías 3:2 Así en la versión siriaca; en el T.M., Y el Señor
  10. Zacarías 3:4 Lit., de él, diciendo
  11. Zacarías 3:4 Lit., para vestirte
  12. Zacarías 3:5 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., Y dije
  13. Zacarías 3:5 Lit., de pie
  14. Zacarías 3:7 Lit., daré jornadas
  15. Zacarías 4:4 Lit., conmigo, diciendo
  16. Zacarías 4:6 Lit., me dijo, diciendo
  17. Zacarías 4:6 Lit., Zorobabel, diciendo
  18. Zacarías 4:9 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., sabrás
  19. Zacarías 4:10 O, Pero se alegrarán…Zorobabel. Estos siete son
  20. Zacarías 4:12 O, racimos
  21. Zacarías 4:14 Lit., hijos de aceite nuevo
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INTERRUPCIONES DIVINAS

INTERRUPCIONES DIVINAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-11

alimentemos_el_almaEl tema de “descubrir la voluntad de Dios” sigue y seguirá siendo un tema enigmático para muchos seguidores de Jesús. No es que lo sea, sino que ha llegado a ser enigmático. Un repaso por las páginas de las sagradas escrituras y el trato de Dios con sus hombres, deja ver a las claras que no es difícil seguirle ni llevar su yugo pues es “liviano, y ligera la carga”. Pero se torna pesado cuando pensamos que depende exclusivamente de nosotros. En realidad, la voluntad de Dios no es un destino al que debo llegar sino un sendero que está delante de mí, y solo debo disponerme a transitarlo. “Para que andemos en ellas”, dijo el apóstol Pablo en Efesios, refiriéndose a esas buenas obras preparadas de antemano  y diseñadas exclusivamente  a nuestra medida. Una vez que estamos en Sus Caminos Él nos va revelando Su Luz para corregir lo que sea necesario. Ojo que dije en “Sus caminos”. Me temo que muchas veces luchamos con Dios y su voluntad para nosotros porque escogemos nuestro propio sendero y pretendemos luego que Él nos bendiga con su luz. Es entonces cuando acabamos en un naufragio espiritual y en frustración.

Para vivir en su voluntad debemos estar primero dispuestos a permitir que Dios interrumpa literalmente nuestros proyectos y los ajuste a su Plan. Esto implica fe. Es imposible pretender que Él me llene de su voluntad sin vaciarme primero de la mía. No, una cosa o la otra. Así sucedió con Leví, por ejemplo: “Jesús iba caminando y vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en el lugar donde se pagaban los impuestos. Jesús le dijo: -Sígueme. Entonces Leví se levantó y lo siguió”. (Marcos 2:14). Este hecho se repite con Moisés, Gedeón, Abraham, David, Zacarías, María, Elizabeth, José, Pedro y hasta el mismo apóstol Pablo. En cada uno de estos casos se produjo una interrupción divina que alteró radicalmente sus vidas, y este principio se repitió a lo largo de su peregrinar. De ahora en adelante ora, ámale, espera sus directrices y avanza por fe. Fe en que Aquel que comenzó esa buena obra la seguirá perfeccionando hasta que venga Jesucristo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Para vivir en su voluntad debemos estar primero dispuestos a permitir que Dios interrumpa literalmente nuestros proyectos y los ajuste a su Plan.

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Exhortación a la reedificación del Templo

Hageo 1-2

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Exhortación a la reedificación del Templo

alimentemos_el_alma1 El año segundo del rey Darío, en el mes sexto, el día primero del mes, vino la palabra del Señor por medio[a] del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, diciendo: Así dice el Señor de los ejércitos[b]: “Este pueblo dice: ‘No ha llegado el tiempo, el tiempo de que la casa del Señor sea reedificada.’” Entonces vino la palabra delSeñor por medio[c] del profeta Hageo, diciendo: ¿Es acaso tiempo para que vosotros habitéis en vuestras casas artesonadas mientras esta casa está desolada? Ahora pues, así dice el Señor de los ejércitos: Considerad bien[d]vuestros caminos. Sembráis mucho, pero recogéis[e] poco; coméis, pero no haysuficiente para que os saciéis; bebéis, pero no hay suficiente para que os embriaguéis; os vestís, pero nadie se calienta; y el que recibe salario, recibe salario en bolsa rota.

Así dice el Señor de los ejércitos: Considerad bien[f] vuestros caminos. Subid al monte, traed madera y reedificad el templo[g], para que me agrade de él y yo sea glorificado —dice el Señor. Esperáis mucho, pero he aquí, hay poco; y lo que traéis a casa, yo lo aviento. ¿Por qué? —declara el Señor de los ejércitos—. Por causa de mi casa que está desolada, mientras cada uno de vosotros corre a su casa. 10 Por tanto, por causa vuestra, los cielos han retenido su[h] rocío y la tierra ha retenido su fruto. 11 Y llamé a la sequía sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el mosto, sobre el aceite, sobre lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todo el trabajo de vuestras manos[i].

12 Y Zorobabel, hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y todo el remanente del pueblo, obedecieron la voz del Señor su Dios y las palabras del profeta Hageo, como el Señor su Dios le había mandado. Y temió el pueblo delante del Señor. 13 Entonces Hageo, mensajero del Señor, por mandato[j] delSeñor, habló al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros —declara el Señor. 14 Y despertó el Señor el espíritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y el espíritu de todo el remanente del pueblo. Y vinieron y comenzaron la obra en la casa del Señor de los ejércitos, su Dios, 15 el día veinticuatro del mes sexto, en el año segundo del rey Darío.

Promesa de Dios a Zorobabel

El día veintiuno del mes séptimo, vino la palabra del Señor por medio[k] del profeta Hageo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac, y al remanente del pueblo, diciendo: “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto este templo[l] en su gloria primera? ¿Y cómo lo veis ahora? Tal como está, ¿no es como nada a vuestros ojos? “Pero ahora, esfuérzate, Zorobabel” —declara el Señor— “esfuérzate tú también, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y esforzaos todos vosotros, pueblo de la tierra” —declara el Señor— “y trabajad, porque yo estoy con vosotros” —declara el Señor de los ejércitos. Conforme a la promesa[m] que os hice[n] cuando salisteis de Egipto, mi Espíritu permanece[o] en medio de vosotros; no temáis.” Porque así dice el Señor de los ejércitos: “Una vez más, dentro de poco[p], yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme. “Y haré temblar a todas las naciones; vendrán entonces los tesoros[q] de todas las naciones, y yo llenaré de gloria esta casa” —dice el Señor de los ejércitos. “Mía es la plata y mío es el oro” —declara el Señor de los ejércitos.“La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera” —dice el Señor de los ejércitos— “y en este lugar daré paz” —declara el Señor de los ejércitos.

10 El día veinticuatro del mes noveno, en el año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Hageo, diciendo: 11 Así dice el Señor de los ejércitos: “Pide ahora instrucción[r] a los sacerdotes[s]: 12 ‘Si alguno lleva carne consagrada en la falda[t] de su vestidura, y toca con su falda[u] pan, alimento cocido, vino, aceite o cualquier otro alimento, ¿quedará éste consagrado?’” Y los sacerdotes respondieron, y dijeron: No. 13 Y dijo Hageo: Si alguno, inmundo por el contacto con un cadáver[v], toca cualquiera de estas cosas, ¿quedará inmunda? Respondieron los sacerdotes, y dijeron: Quedará inmunda. 14 Entonces volvió a hablar Hageo y dijo: “Así es este pueblo y así es esta nación delante de mí” —declara el Señor— “y así es toda obra de sus manos; y lo que aquí ofrecen, inmundo es. 15 “Ahora pues, considerad bien[w] esto de hoy en adelante[x]: antes que se pusiera piedra sobre piedra en el templo del Señor, 16 desde aquel tiempo[y], venía alguno a un montón de veinte medidas, y había sólo diez; veníaalguno al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había sólo veinte. 17 “Os herí conviento abrasador, con añublo y con granizo en toda obra de vuestras manos; pero ninguno de vosotros se volvió a mí[z]” —declara el Señor. 18 “Pero considerad bien[aa] esto desde hoy en adelante[ab], desde el día veinticuatro del mes noveno; desde el día en que se pusieron los cimientos del templo del Señor, considerad bien[ac]: 19 “¿Está todavía la semilla en el granero? Todavía la vid, la higuera, el granado y el olivo no han dado fruto; pero desde hoy yo os bendeciré.”

20 Y la palabra del Señor vino por segunda vez a Hageo, el día veinticuatro del mes, diciendo: 21 Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: “Yo estremeceré los cielos y la tierra, 22 y volcaré el trono de los reinos y destruiré el poder de los reinos de las naciones[ad]; y volcaré el carro y a los que montan en él, y caerán los caballos y sus jinetes, cada uno por la espada de su hermano. 23 “En aquel día” —declara el Señor de los ejércitos— “te tomaré a ti, Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo mío” —declara el Señor— “y te pondré como anillo de sello, porque yo te he escogido” —declara el Señor de los ejércitos.

Notas al pie:

  1. Hageo 1:1 Lit., mano
  2. Hageo 1:2 Lit., ejércitos, diciendo
  3. Hageo 1:3 Lit., mano
  4. Hageo 1:5 Lit., Poned vuestro corazón en
  5. Hageo 1:6 Lit., traéis
  6. Hageo 1:7 Lit., Poned vuestro corazón en
  7. Hageo 1:8 Lit., la casa
  8. Hageo 1:10 Lit., del
  9. Hageo 1:11 Lit., de las palmas
  10. Hageo 1:13 Lit., mensaje
  11. Hageo 2:1 Lit., mano
  12. Hageo 2:3 Lit., casa
  13. Hageo 2:5 Lit., palabra
  14. Hageo 2:5 Lit., grabé con vosotros
  15. Hageo 2:5 O, mientras mi Espíritu estaba
  16. Hageo 2:6 Lit., es un poco
  17. Hageo 2:7 O, y vendrá el Deseado
  18. Hageo 2:11 Lit., ley
  19. Hageo 2:11 Lit., sacerdotes, diciendo
  20. Hageo 2:12 Lit., el ala
  21. Hageo 2:12 Lit., el ala
  22. Hageo 2:13 Lit., alma
  23. Hageo 2:15 Lit., poned ahora vuestro corazón en
  24. Hageo 2:15 O, hacia arriba
  25. Hageo 2:16 Lit., desde que eran
  26. Hageo 2:17 O, tal vez: pero ¿qué teníamos en común?
  27. Hageo 2:18 Lit., poned ahora vuestro corazón en
  28. Hageo 2:18 O, hacia arriba
  29. Hageo 2:18 Lit., poned ahora vuestro corazón en
  30. Hageo 2:22 O, gentiles
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TENGAMOS ESPERANZA

TENGAMOS ESPERANZA

la-verdad-para-hoy

10/10/2016

Esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

1 Pedro 1:13

alimentemos_el_almaUsted ha oído muchos sermones y ha visto muchos libros acerca del amor y de la fe, pero ¿ha oído alguna vez un mensaje o ha leído un libro acerca de la esperanza? Por alguna razón, a veces pasamos por alto la esperanza. La esperanza es algo que falta en la experiencia cristiana de nuestra cultura. No vivimos con esperanza sobre todo porque nos concentramos demasiado en nuestras circunstancias actuales.

¿Qué es la esperanza? Es la actitud del cristiano en cuanto al futuro. La esperanza en su naturaleza intrínseca es como la fe. Ambas tienen la confianza, o una creencia en Dios, como su punto central, pero hay una diferencia entre ellas. Fe es creer en Dios en el presente, y esperanza es creer en Dios para el futuro. La fe cree en Dios por lo que ha hecho, y la esperanza cree en Dios por lo que hará.

Ponga su esperanza en Él y viva esperando el glorioso cumplimiento de su promesa futura.

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El Dios de los imposibles

10 Octubre 2016

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El Dios de los imposibles
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:24

alimentemos_el_almaEn todo este mundo, y a nuestro alrededor cada día, hay personas que están buscando ver en la vida de otros la verdad que ellos dicen tener.
Así como la viuda observaba a Elías, hay quienes le están observando a usted. Escuchan lo que usted dice que cree, pero están observando para ver lo que usted hace.

Recuerde que usted está en este mundo por disposición divina, bajo su protección, bajo su preparación y en el tiempo de Dios. Dele al Señor el cadáver de su vida, y pídale que reavive esas áreas que necesitan ser revividas. Y si la situación lo exige, pídale un milagro en el momento de Él, si es Su voluntad para su vida.

Ponga en la cama de su vida los restos de su pasado doloroso y lleno de cicatrices; el vacío de los deficientes rasgos de su carácter; los hábitos, incluso las adicciones que por tanto tiempo le han controlado; la limitada visión que sigue caracterizándose; esa pequeña irritación que le molesta con insistencia, o la grande que se asoma en forma vaga; la ira de la violencia, los apetitos, la codicia, el descontento, el egoísmo o la fealdad del orgullo. Deje todas estas cosas por delante del Padre, tiéndase cómodamente bajo Su sombra y pídale que haga cambios extraordinarios, incluso milagrosos, en su vida.

¿Puede Él hacerlos? ¡Por favor! Me estoy refiriendo a «el Dios de los imposibles»; a Aquél que tiene un poder ilimitado; a Aquél que nunca ha encontrado, y que jamás encontrará, un obstáculo amedrentador que Él no pueda vencer, un agresivo enemigo que no pueda aplastar, una decisión final que no pueda anular, una persona poderosa que no pueda eclipsar.

Porque Elías creyó en «el Dios de los imposibles,» ni siquiera la muerte lo llevó a dudar. Él aprendió su teología de la fe en el secreto escondite de Querit. Le fue dada la oportunidad de desarrollarla durante la capacitación avanzada que tuvo en Sarepta. Pero no fue sino hasta que vio la muerte muy de cerca, que personificó esa fe. Y todo lo hizo estando bajo la sombra de Dios.

Lo mismo debo hacer yo.

Lo mismo debe hacer usted.

Deje todo delante del Padre, tiéndase cómodamente bajo su sombra.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

HAMBRE Y SED

HAMBRE Y SED

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Pablo Martini
Programa No. 2016-10-10

alimentemos_el_almaDentro de las excelsas bienaventuranzas dictadas por Jesús en aquel sermón dado desde una colina, al comienzo de su ministerio, una se destaca para nuestro interés: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. (Mateo 5:6). Si meditamos un poquito en esta declaración, suena algo incongruente al comienzo. Nosotros tildamos de desventurado a aquella persona que mendiga por un bocado de pan y ruega a nuestras puertas por un vaso de agua, sin embargo Él las llamó bienaventurados… Para nuestra cultura materialista los que tienen hambre y sed son los pobres, los marginados, los de países subdesarrollados, empobrecidos. ¿En qué aspecto este sector de individuos son bienaventurados?… Tanto el hambre como la sed son mecanismos fisiológicos de nuestro cuerpo diseñados por Dios y necesarios. Son indicadores de que cierto desbalance hídrico y proteico se ha iniciado y debe ser atendido con urgencia. De lo contrario podemos entrar en un estado crítico e irreversible. Este estado de necesidad física despierta en nosotros la búsqueda del tan vital líquido y de alimentos.

Nuestro ser interior funciona de una manera similar. Muchas veces Dios nos pondrá en situaciones críticas, desiertos del alma y del corazón. Desiertos que provocan sed. Otras veces atravesaremos períodos de hambre y necesidad. Necesidad de amigos, de un abrazo, de compañía y de comprensión. Depende a quién acudamos en esas circunstancias, cómo atravesemos la crisis. Si invertimos el sentido de esta bienaventuranza podríamos decir: ¡Qué pena de aquello que nunca tienen hambre y sed de Dios! Esa persona nunca será saciada. Tener hambre y sed significa que todavía estás vivo. (Los muertos no tienen hambre). También significa que tu cuerpo funciona bien, que tu alma funciona bien. Eso no debe alarmarte. Lo que sí debe preocuparte es que no reacciones ante ese estímulo espiritual o que acudas a cisternas rotas, cisternas que no retienen agua.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Solo el que se sabe con hambre acaba saciado.

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La ira del Señor sobre Judá

Sofonías 1-3

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La ira del Señor sobre Judá

alimentemos_el_alma1 Palabra del Señor que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá:

Eliminaré por completo todo
de la faz de la tierra[a] —declara el Señor.
Eliminaré hombres y animales,
eliminaré las aves del cielo
y los peces del mar,
y haré tropezar a[b] los impíos;
extirparé al hombre de la faz de la tierra —declara el Señor.
Extenderé mi mano contra Judá
y contra todos los habitantes de Jerusalén;
cortaré de este lugar al remanente de Baal
y los nombres de los ministros idólatras junto con sus sacerdotes;
a los que se postran en las terrazas
ante el ejército del cielo,
a los que se postran y juran por el Señor
y juran también por Milcom[c],
a los que han dejado de seguir al Señor,
y a los que no han buscado al Señor ni le han consultado.

¡Calla delante del Señor Dios[d]!,
porque el día del Señor está cerca,
porque el Señor ha preparado un sacrificio,
ha consagrado a sus invitados.
Y sucederá que en el día del sacrificio del Señor
castigaré a los príncipes,
a los hijos del rey
y a todos los que visten ropa extranjera.
Aquel día castigaré
a todos los que saltan sobre el umbral,
a los que llenan la casa de su señor[e]
de violencia y de engaño.
10 Y habrá aquel día —declara el Señor
gritos de auxilio desde la puerta del Pescado,
y gemidos desde el segundo distrito[f],
y gran estruendo desde las colinas.
11 Gemid, habitantes del Mortero[g],
porque será silenciado todo el pueblo de Canaán[h],
exterminados todos los que pesan plata.
12 Y sucederá en aquel tiempo
que yo escudriñaré a Jerusalén con lámparas,
y castigaré a los hombres
que reposan como el vino[i] en sus heces,
los que dicen en su corazón:
“Ni bien ni mal hará el Señor.”
13 Sus riquezas se convertirán en despojos,
y sus casas en desolación;
edificarán casas, mas no las habitarán,
plantarán viñas, mas no beberán su vino.

14 Cercano está el gran día del Señor,
cercano y muy próximo.
El clamor del día del Señor es amargo;
allí gritará el guerrero.
15 Día de ira aquel día,
día de congoja y de angustia,
día de destrucción y desolación,
día de tinieblas y lobreguez,
día nublado y de densa oscuridad,
16 día de trompeta y grito de guerra
contra las ciudades fortificadas
y contra los torreones de las esquinas.
17 Traeré angustia sobre los hombres,
y andarán como ciegos,
porque han pecado contra el Señor;
su sangre será derramada como polvo,
y su carne como estiércol.
18 Ni su plata ni su oro
podrán librarlos
en el día de la ira del Señor,
cuando por el fuego de su celo
toda la tierra sea consumida;
porque El hará una destrucción
total y terrible
de todos los habitantes de la tierra.

Castigo de los enemigos de Judá

2 Congregaos, congregaos,
oh nación sin pudor[j],
antes que entre en vigencia[k] el decreto
(como tamo pasa el día),
antes que venga sobre vosotros
el ardor de la ira del Señor,
antes que venga sobre vosotros
el día de la ira del Señor.
Buscad al Señor,
vosotros todos, humildes de la tierra
que habéis cumplido sus preceptos[l];
buscad la justicia, buscad la humildad.
Quizá seréis protegidos[m]
el día de la ira del Señor.

Porque Gaza será abandonada,
y Ascalón desolada;
Asdod será expulsada al mediodía,
y Ecrón será desarraigada.
¡Ay de los habitantes de la costa del mar,
la nación de los cereteos[n]!
La palabra del Señor está contra vosotros:
Canaán, tierra de los filisteos,
yo te destruiré hasta que no quede habitante alguno.
Y la costa del mar se convertirá en pastizales,
en praderas[o] para pastores y apriscos para ovejas.
La costa será
para el remanente de la casa de Judá;
allí apacentarán
y en las casas de Ascalón reposarán al atardecer;
porque el Señor su Dios los cuidará
y los hará volver de su cautiverio[p].

He oído las afrentas de Moab
y los ultrajes de los hijos de Amón,
con los cuales afrentaron a mi pueblo
y se engrandecieron sobre su territorio.
Por tanto, vivo yo —declara el Señor de los ejércitos,
Dios de Israel—
que Moab será como Sodoma,
y los hijos de Amón como Gomorra:
campo de ortigas y mina de sal,
una desolación perpetua.
El remanente de mi pueblo los saqueará,
y el resto de mi nación los heredará.

10 Esto tendrán ellos como pago por su orgullo, porque han afrentado y se han engrandecido sobre el pueblo del Señor de los ejércitos. 11 Terrible será el Señorcontra ellos, porque debilitará[q] a todos los dioses de la tierra; y se inclinarán a Eltodas las costas de las naciones cada una desde su lugar.

12 También vosotros, etíopes, seréis muertos por mi espada.

13 El extenderá su mano contra el norte
y destruirá a Asiria,
y hará de Nínive una desolación,
árida como el desierto;
14 y se echarán en medio de ella los rebaños,
toda clase de animales[r],
tanto el pelícano[s] como el erizo
pasarán la noche en los capiteles;
el ave[t] cantará en la ventana,
habrá desolación en el umbral,
porque El ha dejado al descubierto el entablado de cedro.
15 Esta es la ciudad divertida
que vivía confiada,
que decía en su corazón:
Yo soy, y no hay otra más que yo.
¡Cómo ha sido hecha una desolación,
una guarida de fieras!
Todo el que pase por ella silbará
y agitará su mano.

Reproches a Jerusalén y a las naciones

3 ¡Ay de la rebelde y contaminada,
la ciudad opresora!
No escuchó la voz,
ni aceptó la corrección.
No confió en el Señor,
ni se acercó a su Dios.
Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes,
sus jueces, lobos al anochecer;
no dejan nada para la mañana.
Sus profetas son temerarios, hombres pérfidos;
sus sacerdotes han profanado el santuario,
han violado la ley.
El Señor es justo en medio de ella;
no cometerá injusticia.
Cada mañana saca a luz su juicio,
nunca falta;
pero el injusto no conoce la vergüenza.
Yo he exterminado naciones;
sus torreones están en ruinas,
hice desiertas sus calles,
sin que nadie pase por ellas;
sus ciudades están desoladas,
sin hombre alguno, sin ningún habitante.
Dije: “Ciertamente me temerás[u],
aceptarás corrección.”
Entonces no será destruida su morada
a pesar de todo lo que yo había determinado sobre ella;
pero ellos se apresuraron a corromper todas sus acciones.

Por tanto, esperadme —declara el Señor
hasta el día en que me levante como testigo[v],
porque mi decisión es reunir a las naciones,
juntar a los reinos,
para derramar sobre ellos mi indignación,
todo el ardor de mi ira;
porque por el fuego de mi celo
toda la tierra será consumida.
En ese tiempo daré[w] a los pueblos labios puros,
para que todos ellos invoquen el nombre del Señor,
para que le sirvan de común acuerdo[x].
10 Desde más allá de los ríos de Etiopía[y]
mis adoradores[z], mis[aa] dispersos,
traerán mi ofrenda.
11 Aquel día no te avergonzarás
de ninguna de tus acciones
con que te rebelaste contra mí;
porque entonces yo quitaré de en medio de ti
a los que se regocijan en tu orgullo,
y nunca más te envanecerás
en mi santo monte.
12 Y dejaré en medio de ti
un pueblo humilde y pobre,
que se refugiará en el nombre del Señor.
13 El remanente de Israel no hará injusticia
ni dirá mentira,
ni se hallará en su boca
lengua engañosa,
porque ellos se alimentarán y reposarán
sin que nadie los atemorice.

Júbilo por la restauración de Israel

14 Canta jubilosa, hija de Sion.
Lanza gritos de alegría, Israel.
Alégrate y regocíjate de todo corazón,
hija de Jerusalén.
15 El Señor ha retirado sus juicios contra ti,
ha expulsado a tus enemigos.
El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti;
ya no temerás mal alguno.
16 Aquel día le dirán a Jerusalén:
No temas, Sion;
no desfallezcan tus manos.
17 El Señor tu Dios está en medio de ti,
guerrero victorioso[ab];
se gozará en ti con alegría,
en su amor guardará silencio[ac],
se regocijará por ti con cantos de júbilo.
18 Reuniré a los que se afligen por las fiestas señaladas,
tuyos son, oh Sion,
el oprobio del destierro es una carga para ellos[ad].
19 He aquí, en aquel tiempo me ocuparé
de todos tus opresores;
salvaré a la coja
y recogeré a la desterrada,
y convertiré su vergüenza en alabanza y renombre
en toda la tierra.
20 En aquel tiempo os traeré,
en aquel tiempo os reuniré;
ciertamente, os daré renombre y alabanza
entre todos los pueblos de la tierra,
cuando yo haga volver a vuestros cautivos[ae] ante vuestros ojos
—dice el Señor.

Notas al pie:

  1. Sofonías 1:2 Lit., del suelo
  2. Sofonías 1:3 Lit., y los tropiezos con o y las ruinas con
  3. Sofonías 1:5 O, su rey; en el T.M., Malcam, posible variante ortográfica de Milcom
  4. Sofonías 1:7 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor
  5. Sofonías 1:9 O, Señor
  6. Sofonías 1:10 I.e., un distrito de Jerusalén
  7. Sofonías 1:11 I.e., un distrito de Jerusalén
  8. Sofonías 1:11 O, pueblo mercader
  9. Sofonías 1:12 Lit., que se espesan
  10. Sofonías 2:1 O, añoranza
  11. Sofonías 2:2 Lit., nazca
  12. Sofonías 2:3 O, su juicio
  13. Sofonías 2:3 Lit., cubiertos
  14. Sofonías 2:5 I.e., una rama de los filisteos con raíces en Creta
  15. Sofonías 2:6 O, cisternas
  16. Sofonías 2:7 O, restaurará su bienestar
  17. Sofonías 2:11 Lit., hará flacos
  18. Sofonías 2:14 Lit., toda bestia de una nación
  19. Sofonías 2:14 O, búho
  20. Sofonías 2:14 Lit., una voz
  21. Sofonías 3:7 O, reverenciarás
  22. Sofonías 3:8 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., para la presa
  23. Sofonías 3:9 Lit., cambiaré
  24. Sofonías 3:9 Lit., con un solo hombro
  25. Sofonías 3:10 Heb., Cush
  26. Sofonías 3:10 O, suplicantes
  27. Sofonías 3:10 Lit., la hija de mis
  28. Sofonías 3:17 Lit., salvador
  29. Sofonías 3:17 Algunas versiones antiguas dicen: te renovará en su amor
  30. Sofonías 3:18 Lit., ella
  31. Sofonías 3:20 O, restaure vuestro bienestar
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RESISTIR HASTA EL FIN

RESISTIR HASTA EL FIN

la-verdad-para-hoy

10/9/2016

Bienaventurado el varón que soporta la tentación [las pruebas].

Santiago 1:12

alimentemos_el_almaEl verbo soportar en el versículo de hoy se refiere a resistir con paciencia y de forma victoriosa. Implica pasiva o incluso penosa supervivencia y se concentra en el resultado de ser victorioso. La persona que pasa por las pruebas y sale victoriosa nunca abandona su fe ni a su Dios. Demuestra que es un cristiano genuino.

Algunas personas van a la iglesia, dicen creer en Cristo y hasta se bautizan. Pero cuando se enfrentan a los problemas, ellas desaparecen. Y tal vez nunca vuelvan. Quizás afrontaron una relación quebrantada, la muerte de un ser querido, o alguna otra lucha, y las circunstancias fueron tan insoportables que culparon a Dios y se fueron, convencidas de que el cristianismo no es la solución.

Como creyentes, podemos pasar por tiempos de luchas y de dudas, pero nunca será destruida nuestra fe. Nos aferramos al Señor a pesar de nuestras pruebas porque lo amamos. Esa perseverancia amorosa resulta en verdadera bendición.

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