Reprogramada para la justicia

Reprogramada para la justicia

7/31/2017

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. (Salmos 119:11)

Una vez un hombre me dijo: “Me entregué a Cristo, pero sigo teniendo mucha basura en mi mente. ¿Cómo puedo limpiarla?” Le respondí: “Su mente ha sido programada por el mundo durante mucho tiempo, de modo que está llena de suciedad. Por lo tanto, hay que reprogramarla, limpiarla por completo”.

La única forma de reprogramar su mente con la justicia de Dios es leyendo la Palabra de Dios, estudiándola y meditando en ella. “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Col. 3:16).

Si usted es cristiano, y se somete al Espíritu Santo mientras estudia la Biblia, tendrá una mente reprogramada que se concentre en la justicia de Dios y que lo ayude a vivir conforme a ella (Ro. 12:1-2; Fil. 4:8).

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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El sufrimiento que destruye la fe

JULIO, 31

El sufrimiento que destruye la fe

Devocional por John Piper

No tienen raíz profunda en sí mismos, sino que solo son temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan y caen. (Marcos 4:16-17)

La fe de algunos se quiebra en lugar de fortalecerse con el sufrimiento. Jesús sabía esto y lo explicó con la parábola del sembrador. Algunos de los que oyen la Palabra la reciben al principio con gozo, pero el sufrimiento los hace tropezar y caer.

Por lo tanto, la aflicción no siempre fortalece la fe. A veces la destruye. Entonces las paradójicas palabras de Jesús se vuelven realidad: «al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará» (Marcos 4:25).

Este es un llamado a que soportemos el sufrimiento con una fe sólida en la gracia venidera, de modo que nuestra fe pueda fortalecerse en lugar de comprobarse como vana (1 Corintios 15:2). «Al que tiene, se le dará más» (Marcos 4:25). Conocer el plan de Dios en el sufrimiento es una de las principales maneras de crecer mediante el sufrimiento.

Si pensamos que el sufrimiento no tiene sentido, o que Dios no lo tiene bajo control, o que él es caprichoso o cruel, entonces el sufrimiento nos alejará de Dios en lugar de alejarnos de todo lo demás excepto de Dios —que es lo que debería suceder—. Por lo tanto, es crucial que la fe en la gracia de Dios incluya fe en que él da gracia para atravesar el sufrimiento.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 347-348

También había cantores […] de día y de noche estaban en aquella obra

31 de julio

«También había cantores […] de día y de noche estaban en aquella obra».

1 Crónicas 9:33

Tan bien ordenado estaba todo en el Templo que el canto sagrado nunca cesaba. Continuamente los cantores alababan al Señor, cuya misericordia permanece para siempre. Como la gracia no dejaba de imperar de día ni de noche, tampoco la música silenciaba su santo ministerio. Corazón mío, en estos incesantes cantos del templo de Sion hay para ti una lección que se te enseña melodiosamente. Tú también eres un deudor; mira, pues, que tu gratitud, a semejanza del amor, nunca deje de ser. La alabanza de Dios es constante en el Cielo, donde estará tu permanente morada; aprende, pues, a cantar el aleluya eterno. En todo lugar de la tierra, cuando el sol derrama su luz, sus rayos mueven a los agradecidos creyentes a entonar himnos matutinos; de suerte que, por el sacerdocio de los santos, las alabanzas perpetuas se mantienen en todo momento. Estos creyentes envuelven nuestro mundo con un manto de acción de gracias y lo ciñen con un áureo cinto de cánticos.

El Señor merece ser alabado siempre por lo que es en sí mismo, por sus obras de creación y providencia, por su bondad para con sus criaturas y, especialmente, por la trascendente obra de la redención y la maravillosa bendición que se desprende de ella. Siempre es provechoso alabar al Señor; pues ello alegra el día, aclara la noche, alivia el trabajo, mitiga el dolor y derrama sobre las alegrías terrenales un esplendor santificante con el fin de que estas no nos cieguen con su brillo. ¿No tienes nada acerca de lo cual cantar en estos momentos? ¿No podemos componer un cántico acerca de los deleites presentes, las liberaciones pasadas o nuestras futuras esperanzas? La tierra da sus frutos estivales; el forraje se almacena; el dorado grano espera la hoz; y, cuando el sol tarda en ponerse para seguir resplandeciendo sobre la fecunda tierra, acorta las horas de oscuridad a fin de que podamos prolongar aquellas que dedicamos al fervoroso culto. Alentémonos, por amor de Jesús, a terminar el día con un salmo de gozo santificado.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 222). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

El Pastor asegura el futuro

31 Julio 2017

El Pastor asegura el futuro
por Charles R. Swindoll

Salmos 23

David concluye su canción sobre las ovejas y mientras reflexiona en la fidelidad y el cuidado de Dios a través de su vida, David considera su futuro.

Versículo 6
F. B. Meyer, en su libro, The Shepherd Psalm, se refiere al «bien y la misericordia» como nuestra «escolta celestial» 3.  Otro comentarista sugiere que el bien y la misericordia son los «perros ovejeros de Dios» 4, siempre al lado de su rebaño, siempre mordiéndoles los talones, siempre listos.

Me parece una analogía bastante adecuada, especialmente cuando consideramos que el bien y la misericordia nos «siguen».

El Pastor que sabe que somos propensos a deambular, que somos propensos a alejarnos de Dios, nos ama y nos envía sus compañeros fieles: el bien y la misericordia. Nuestro Dios trata con nosotros con bondad y con compasión. Esa es la gran diferencia entre Dios y el ser humano. Si se le pide a un ser humano que busque un alma descarriada, lo hará con impaciencia y con una actitud de amargura y venganza, especialmente si la búsqueda es larga. Pero con Dios, siempre hay bondad  y misericordia.

Estoy convencido que una de las razones por las cuales el hijo pródigo «volvió a sus sentidos» y finalmente regresó a casa fue por la bondad que su padre le tenía. No existe un imán más fuerte que el amor genuino.

El amor ha atraído más extraviados y ha suavizado más corazones de piedra que cualquier otra cosa. Por eso es  fácil entender que  el bien y la misericordia andan con nosotros «todos los días». ¡Dios sabe que es lo que funciona mejor! Los métodos de nuestro Señor son muy variados.

Recuérdelo. Dios sabe cómo tratar con sus hijos. Más específicamente aun, Dios sabe cómo tratar con usted. Su cuidado le seguirá todos los días de su vida. Sus circunstancias en este momento son parte del plan de Dios para usted.

Esta maravillosa canción concluye con un pensamiento familiar y reconfortante: «En la casa del Señor moraré por días sin fin». El salmista no se está refiriendo a un lugar. Más bien se está refiriendo a una persona. Note que el Salmo 23 comienza y termina con la palabra, «Señor». David deseaba estar en la casa de su Señor porque eso significaba estar en la presencia de su Señor.

¿Lo ve? El objetivo principal del corazón de David era tener una relación cara a cara con su Señor para siempre. En vez de una vaga incertidumbre, el tenía una confianza plena. Los cristianos disfrutaremos una comunión interminable con Dios en el momento en que demos nuestro último respiro aquí en la tierra. ¡Qué maravillosa seguridad!

Eso es exactamente lo que Jesucristo promete a los que creen en él. No es un simple, «tal vez» sino es un resonante, «¡estoy seguro! En él tenemos todo lo que necesitamos.

Afirmando el alma
¿Se ha sentido un poco incierto últimamente, quizás un poco inseguro acerca del futuro? ¿Conoce usted a alguien que se sienta de la misma forma? Repase nuevamente el Salmo 23, luego llame y anime a aquella persona que está pasando por el afán de la incertidumbre y cuéntele lo que ha descubierto en esta canción de la oveja. Puede que le sorprenda el estímulo que usted mismo reciba.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Dios utiliza imperfectos

31 JULIO

Jueces 14 | Hechos 18 | Jeremías 27 | Marcos 13

Algunos nos hemos preguntado por qué Dios ha usado para un ministerio poderoso a personas con crasos defectos. No se trata de que Dios sólo debería usar a personas perfectas, porque eso significa que no usaría a nadie; ni me refiero al hecho de que todos tenemos debilidades y faltas de varios tipos. A George Whitefield, por ejemplo, a pesar de ser excelente predicador y evangelista, no le fue bien en su matrimonio ni en su convicción (equivocada) de que su hijo sería sanado de su enfermedad terminal. Prácticamente, ningún líder cristiano, de la época bíblica ni en la historia más reciente, podría sostenerse ante este tipo de crítica. No. A lo que me refiero es a esas faltas tan públicas y horribles que hacen que uno se plantee dos preguntas: (a) Si esta persona es tan poderosa y piadosa, ¿por qué ha hecho algo tan feo? (b) Si esta persona está tan llena del Espíritu, ¿por qué no la capacita ese mismo Espíritu para corregir su vida?

No hay respuestas fáciles. A veces, es sólo cuestión de tiempo. Después de todo, Judas Iscariote participó del ministerio público con los otros once apóstoles—incluso un ministerio milagroso—, pero posteriormente se mostró apóstata. El paso del tiempo lo desenmascaró. Pero a veces las faltas están presentes de principio a fin.

Esto parece ser cierto en la vida de Sansón. El Espíritu de Dios vino sobre él de manera poderosa; el Señor lo usó para alejar a los filisteos. Pero ¿qué hace él casándose con una filistea cuando la Ley prohibía estrictamente el matrimonio con cualquier persona fuera de la comunidad del pacto (Jueces 14:2)? Cuando sus padres le advierten de las consecuencias, él sencillamente hace caso omiso de sus palabras y ellos acceden (14:3). Es cierto que “no sabían que esto venía del Señor” (14:4), de la misma manera que la venta de José como esclavo en Egipto vino del Señor; pero eso no justifica las acciones de los humanos. La apuesta arriesgada de Sansón (14:12–13) es más arrogante y avara que sabia y honrosa. Por supuesto, los filisteos fueron muy crueles en este asunto (14:15–18, 20) pero, cuando Sansón asesina a treinta hombres para cumplir las condiciones de la apuesta, le motiva más su venganza personal que el deseo de limpiar la tierra y restaurar la fuerza del pueblo del pacto. Podemos decir algo parecido de sus tácticas en el capítulo siguiente y de sus andanzas promiscuas en el capítulo 16.

Parece, entonces, que el poder dado por el Espíritu en una faceta de la vida no garantiza por sí mismo la disciplina y la madurez motivadas por el Espíritu en todas las dimensiones de la vida. Se deduce que la presencia de dones espirituales nunca es excusa para el pecado personal.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 212). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Yo soy la luz del mundo

lunes 31 julio

Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

Efesios 5:14

Yo soy la luz del mundo

Al principio de la creación del mundo, la tierra estaba sumida en las tinieblas. La primera intervención de Dios en este desorden y vacío fue hacer que la luz apareciese. Luego las acciones creadoras de Dios se sucedieron de forma maravillosa.

El espíritu del hombre sin Dios también está en la oscuridad, es incapaz de responder a las preguntas básicas que se hace: ¿Por qué nací? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué me espera después de la muerte? Desde hace miles de años, pensadores y filósofos estudian estas preguntas, pero ninguno de ellos ha podido dar una respuesta satisfactoria.

Sin embargo, en la persona de Jesús, la verdadera luz vino al mundo (Juan 1:9). Él, el Hijo de Dios, es la respuesta a estas angustiosas preguntas. Mediante su vida en este mundo y por su muerte, revela el amor de Dios hacia los hombres. En la cruz se cumplió perfectamente todo lo necesario para que este amor se pudiese manifestar a los hombres. No busquemos respuestas en las diversas ideologías que el hombre creó; más bien aceptemos esta luz que viene de arriba. Tengamos cuidado; cuando Cristo vivió entre los hombres, “los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3:19).

Aceptemos humildemente que la luz de Dios ilumine nuestra vida. Entonces todo nuestro ser será iluminado para discernir al Hijo de Dios, el Salvador. ¡Esto es conocer la luz de la vida!

1 Crónicas 12 – Lucas 12:22-40 – Salmo 89:28-37 – Proverbios 20:16-17

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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