La introspección espiritual

La introspección espiritual

8/23/2017

Probaos a vosotros mismos. (2 Corintios 13:5)

Muchos creyentes van por la vida con una actitud indiferente respecto a sus pecados. Pero el Señor les dice a los creyentes que examinen su vida cada vez que participen de la Cena de Señor (1 Co. 11:28). Y el apóstol Pablo exhortó a la iglesia de Corinto: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos” (2 Co. 13:5).

Si usted hace eso con regularidad y con una actitud positiva, estará seguro de que sus motivos y deseos son agradar a Dios, aunque a veces le falle (vea Ro. 7:14-25).

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Dios no es un idólatra

AGOSTO, 23

Dios no es un idólatra

Devocional por John Piper

Cuando Él venga para ser glorificado en sus santos en aquel día y para ser admirado entre todos los que han creído; porque nuestro testimonio ha sido creído por vosotros. (2 Tesalonicenses 1:10)

La enseñanza de que Dios exalta su propia gloria y busca ser alabado por su pueblo es de tropiezo para algunos porque la Biblia nos enseña a no ser así. Por ejemplo, la Biblia dice que el amor «no busca lo suyo» (1 Corintios 13:5).

¿Cómo puede Dios ser amoroso y al mismo tiempo tener una devoción absoluta en la búsqueda de su propia gloria, alabanza y gozo? ¿Cómo puede Dios estar a nuestro favor si lo consume el deseo de actuar a su propio favor?

La respuesta que propongo es la siguiente: como Dios es el único Ser con gloria absoluta y total autosuficiencia, él debe actuar a su favor para actuar a nuestro favor. Las reglas de la humildad a las que se atiene una criatura no se pueden aplicar del mismo modo a su Creador.

Si Dios apartara la mirada de sí mismo como la Fuente del gozo infinito, dejaría de ser Dios. Estaría negando el infinito valor de su propia gloria. Estaría dándonos a entender que hay algo más valioso fuera de sí mismo. Estaría cayendo en la idolatría.

Esto no sería ganancia para nosotros, porque ¿a quién iríamos si nuestro Dios dejara de ser justo? ¿Adónde encontraríamos, en todo el universo, una Roca de integridad cuando Dios ha dejado de valorar supremamente aquello que es supremamente valioso? ¿Adónde acudiríamos en nuestra adoración si Dios mismo renunciara a su posición de infinito valor y belleza?

No, no es posible convertir la exaltación de Dios en sí mismo en amor demandando que Dios deje de ser Dios.

Al contrario, debemos observar que Dios es amor precisamente por su búsqueda incesante de la alabanza de su nombre en los corazones de su pueblo.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, página 47

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«Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones»

23 de agosto

«Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones».

Efesios 3:17.

Es de desear que nosotros, los creyentes, tengamos a la persona de Jesús constantemente delante de nuestros ojos para inflamar nuestro amor por él y obtener un conocimiento más profundo suyo. Quiera Dios que mis lectores estén todos matriculados, como aplicados estudiantes, en la Facultad de Jesús: sean estudiantes del Corpus Christi —es decir, del cuerpo de Cristo—, resueltos a alcanzar una alta titulación en la ciencia de la cruz. No obstante, para tener siempre cerca a Jesús, el corazón debe estar lleno de él: de su amor que brota hasta rebosar de nuestro interior. De ahí que el Apóstol ore diciendo: «Que habite Cristo […] en vuestros corazones». Mira cuán cerca desearía él que estuviese Jesús. No podrías contar con alguien más cercano a ti que quien está en tu corazón. «Que habite…». No que pase a verte algunas veces, como lo hace un visitante casual que entra en una casa y se queda en ella a pasar la noche; sino que habite: que Jesús llegue a ser el Señor y el Morador de lo íntimo de tu ser para no irse jamás de allí.

Observa estas palabras: «Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones» —el corazón es la mejor estancia de la casa de un hombre—. No solo en tus pensamientos, sino también en tus emociones; no meramente en las meditaciones de tu mente, sino igualmente en los sentimientos de tu corazón. Debiéramos suspirar por un amor a Cristo de carácter permanente. No uno que alumbra por algún tiempo y luego se apaga lentamente en las tinieblas de unas pocas ascuas; sino una llama persistente, alimentada con combustible sagrado como el fuego del altar, que nunca se apagaba. Esto no puede lograrse sino por la fe. La fe tiene que ser fuerte; de lo contrario el amor no será ferviente. La raíz de la flor debe estar sana; de otro modo no podemos esperar que dicha flor sea fragante. La fe es la raíz del lirio y el amor es su flor. Lector, Jesús no puede estar en el amor de tu corazón si este no lo posee firmemente por la fe. Ruega, pues, que seas siempre capaz de confiar en Cristo para que lo ames perpetuamente. Si tu amor está frío, ten por cierto que tu fe está decayendo.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 246). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

La verdad de Dios

23 Agosto 2017

La verdad de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 42 y 43

El origen del conflicto interno de David que se muestra en los salmos 42 y 43 no se alejó después de su visita a las montañas donde fluye el río Jordán. Al regresar a Jerusalén, los problemas le esperaban. Según los versículos 1 y 2 del Salmo 43, David enfrentó otro ataque personal. Se encontró con gente problemática y todos sabemos lo devastador que eso puede ser. Después de pedirle a Dios que interviniera, David dice:

Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán.
Ellas me conducirán a tu monte santo y a tus moradas.
Llegaré hasta el altar de Dios;
a Dios, mi alegría y mi gozo.
Te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío (Salmo 43:3-4).

Un conflicto por lo general puede ser causado por tener una gran cantidad de información incorrecta y por no tener suficientes datos esenciales y confiables. Por demás, cuando no tenemos la información adecuada, empezamos a hacernos ideas irreales. El resultado es entonces una perspectiva distorsionada del problema. Un punto de vista pesimista adornado con nuestros propios temores. David, viendo el conflicto que estaba frente a él, le pide a Dios que le dé luz y verdad. Él deseaba que Dios le proveyera su Palabra (verdad) y le concediera la capacidad de comprenderla (luz). Quizás buscó alguna parte de la Escritura que fuera apropiada para su situación y al mismo tiempo buscó aprender de ella. Él necesitaba claridad en medio de la confusión. Él quería que la verdad acabara con la ficción y por eso buscaba sabiduría en las Escrituras. Al hacerlo, encontró gozo y alabanza. Cuando la verdad de Dios neutralizó los mensajes depresivos de sus circunstancias, David volvió a preguntarse si mismo:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera a Dios, porque aún le he de alabar.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmo 43: 5)

Todo creyente en Jesucristo tiene que llegar a confiar en la Palabra de Dios completamente antes que pueda experimentar una victoria consistente. El Libro de Dios es nuestra fuente de verdad tangible. Pero aun así intentamos diferentes soluciones: nos apoyamos en nosotros mismos, en los demás, en los sentimientos, en las cuentas de banco, las buenas obras, en la lógica y la razón. Pero eso no hace que el conflicto acabe. El afán del conflicto interno continúa en nuestras vidas.

Dios les ha dado su Palabra escrita y la promesa de su luz a todos sus hijos, ¿cuándo aprenderemos a creer en ella, a ponerla en práctica y apoyarnos en sus promesas?

El afán del conflicto interno no se irá para siempre, pero su presencia paralizante puede ser vencida y neutralizada temporalmente. Espero que las lecciones que hemos aprendido de estas dos canciones antiguas le ayuden a silenciar ese lugar de disturbio interno.

Afirmando el alma
Así como la luz penetra en la oscuridad, también la verdad de la Palabra de Dios penetra en medio de la ansiedad y el temor. Para responder al conflicto, elija un lugar en la Escritura (cualquier lugar que su instinto le sugiera) y comience a leer. Haga esto cada vez que ese lugar de disturbio comienza a salir nuevamente. A mí, por lo general, me funciona.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Saúl tiene un historial de altibajos

23 AGOSTO

1 Samuel 15 | Romanos 13 | Jeremías 52 | Salmo 31

Saúl tiene un historial de altibajos. Por un lado, rescató valientemente la ciudad de Jabes de los amonitas y demostró al principio gran dominio en el uso de su poder real (1 Samuel 11). No obstante, poco tiempo después, comenzó a tratar a Dios el Señor como si consistiera en un talismán y a su palabra como si fuera el equivalente de una bola mágica o astrológica de lo que debía hacer, y no como algo que es necesario reverenciar y obedecer antes que todo lo demás (1 Samuel 13). Ya en el capítulo 14, lo único que le impide matar a su hijo Jonatán—a causa de una promesa que nunca se debió haber hecho ni haber cumplido (comparar con la meditación del 28 de julio)— fue la intervención de sus propios hombres. Aquí en 1 Samuel 15, varios rasgos de carácter aseguran que Saúl no iba a encabezar una dinastía. Otro rey lo reemplazará.

(1) A pesar de recibir instrucciones específicas del Señor sobre los amalecitas, Saúl y su ejército no destruyeron las mejores ovejas y ganado, ni incluso a Agag, rey de Amalec, tal vez como una especie de trofeo. Peor aún, Saúl luego le mintió a Samuel acerca de esto, como si pudiera engañar a Dios. Esa mentira nos revela que, ya en este momento, Saúl pensaba sin tener presente a un Dios omnisciente; estaba pensando como un mero político, pagano o secular.

(2) Samuel entendió que la raíz del problema estaba en el cambio de la percepción que Saúl tenía de sí mismo (15:17): en cierto momento, había sido pequeño a sus propios ojos y difícilmente se imaginaba como rey. Ahora está dispuesto a mentirle al profeta de Dios y no arrepentirse jamás de verdad.

(3) Saúl cambió su estrategia y afirmó que había preservado las mejores ovejas y el ganado, pero para ofrecerle un gran sacrificio al Señor. Basta un poco de simulación religiosa para engañar a algunas personas, pero no a Samuel. “¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice?”, le preguntó. “El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría” (15:22–23). Estos recordatorios deberían ser sagrados en el ámbito evangélico moderno.

(4) De manera que Saúl ofrece un arrepentimiento formal, pero dice como excusa que le tenía miedo al pueblo. Sencillamente, no asume su propia responsabilidad y esto lo ve Samuel con toda claridad (15:24–26).

(5) Saúl intenta de nuevo arrepentirse formalmente; pero una vez más se revela su corazón al demostrar que considera más importante ser honrado por los ancianos de Israel que por el Dios de Israel (15:30–31). Cuando la opinión humana significa más para nosotros que la de Dios, estamos perdidos.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 235). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Cuál es el objetivo de mi vida? (2)

Bienaventurados los que no vieron, y creyeron (en Jesucristo).

Juan 20:29

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

Salmo 32:1

Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza.

Salmo 40:4

¿Cuál es el objetivo de mi vida? (2)

Los futbolistas profesionales famosos citados en la hoja de ayer afirmaron que el objetivo principal de su vida no era marcar goles en un campo de fútbol, ni obtener dinero y gloria, sino cultivar una relación con el Dios que cambió sus vidas, y con su Hijo Jesucristo. Fue él quien les dio seguridad para la vida presente y una esperanza para el futuro. Son declaraciones sorprendentes de aquellos a quienes el público llama «dioses del estadio» y que, en principio, tienen todo lo que el mundo puede ofrecer. Creer en Dios y en su Hijo nos comunica la vida misma de Cristo, nos muestra sus promesas y da un nuevo enfoque a nuestra existencia. Esta fe da una respuesta segura a las aspiraciones más secretas, comunes a todos los hombres, y a su necesidad básica. ¿De qué aspiraciones y necesidad se trata?

–El deseo de ser amados tal como somos y no solo por lo que somos capaces de hacer.

–El deseo de tener paz en nuestro interior, una paz duradera que persiste incluso en medio de las dificultades de la vida.

–El deseo de ser perdonados y liberados de la carga de nuestra culpabilidad.

–El deseo de ser cuidados y amados por el Dios todopoderoso, y esto especialmente en los períodos difíciles.

–La necesidad de tener una seguridad para el más allá: nadie puede considerar con serenidad su muerte y su encuentro con Dios sin tener la seguridad de que sus pecados han sido perdonados.

2 Crónicas 8 – 1 Corintios 1 – Salmo 98:4-9 – Proverbios 21:31

 La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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