Reinado soberano

Reinado soberano

5/1/2018

Habiendo subido [Cristo] al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. (1 Pedro 3:22)

En todo el Antiguo como en el Nuevo Testamento, a la diestra de Dios se presenta como el lugar de preeminencia, poder y autoridad por toda la eternidad. Ese es el lugar adonde fue Jesucristo cuando hubo realizado su obra en la cruz, y allí es donde gobierna hoy.

Romanos 8:34 dice: “Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”. Su posición a la diestra de Dios le da autoridad sobre todas las cosas creadas.

Cristo asumió su posición de supremacía después que “ángeles, autoridades y potestades” se habían sujeto a Él (1 P. 3:22), es decir, cuando Cristo declaró su triunfo a los demonios encarcelados. La cruz y la resurrección fueron los que sometieron a Él a las huestes angelicales. Cuando ascendió al cielo, asumió su debida posición y reina soberano sobre todos.

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Un amor auténtico

Martes 1 Mayo

http://labuenasemilla.net/20180501

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:35

Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

2 Corintios 5:17

Un amor auténtico

Denise tuvo una vida muy difícil; incluso trató de poner fin a su existencia. Cierto día fue invitada a escuchar una lectura bíblica. La Palabra tocó su corazón y Denise aceptó a Jesucristo como su Salvador. Maravillada al descubrir lo que Dios dice en la Biblia, se aferró a cada versículo que habla del amor de Dios y de su total perdón. Comprendió que era hija de Dios y que tenía una nueva identidad en Cristo.

Este es su testimonio: «Fui infeliz durante mucho tiempo, pero ahora he descubierto cuánto me ama Dios, y todos los días lo voy descubriendo un poco más. La antigua Denise murió, ya no existe. Murió en la cruz con Jesús, pero la nueva Denise está viva y es perfectamente amada por Jesús.

Toda mi vida estuve buscando a alguien que me amase y me aceptase tal como soy. Traté de ser aceptada por mi familia; traté de ganar a mi marido; traté de ganar el amor de mis hijos y el cariño de mis amigos. Siempre he tratado de ganar el amor y la aceptación de Dios. Pero es terriblemente difícil pensar en ser amado sabiendo que uno mismo no es bueno. ¡Sin embargo Jesús me amó tal como era! En él hallé el amor y la aceptación para siempre. Ahora que conozco a Jesucristo, los demás cristianos son mis hermanos y hermanas. De ellos recibo más amor de lo que hubiese podido imaginar».

“Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” (1 Juan 4:16).

Isaías 44 – Marcos 5:21-43 – Salmo 50:16-23 – Proverbios 14:25-26

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