¡Despierte!

¡Despierte!

6/30/2018

Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. (Efesios 5:14)

El versículo de hoy cita lo que el profeta Isaías dijo en Isaías 60:1: “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. Ese versículo era la esperanza del Mesías, y la interpretación de Pablo es una reflexión de lo que Cristo ha hecho.

Muchos comentaristas bíblicos creen que Efesios 5:14 es un verso de un himno de resurrección cantado por la iglesia primitiva. Lo ven como una invitación; una presentación del evangelio. El pecador es el que duerme, y la invitación es a que despierte y resucite. El Salvador es Cristo, que alumbrará la vida.

Al igual que Rip Van Winkle, los hombres y las mujeres están durmiendo a través del tiempo; un tiempo de gracia. Cuando despierten, será demasiado tarde. Por eso Pablo los exhorta, como debemos exhortarlos nosotros, a que despierten y se levanten de los muertos.

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El alivio del cielo en la ira venidera

JUNIO, 30

El alivio del cielo en la ira venidera

Devocional por John Piper

Porque después de todo, es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os afligen, y daros alivio a vosotros que sois afligidos… cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús. (2 Tesalonicenses 1:6-8)

Vendrá el tiempo cuando la paciencia de Dios se acabe. Cuando Dios haya visto a su pueblo sufrir por el tiempo designado, y el número previsto de mártires haya sido completado (Apocalipsis 6:11), vendrá la venganza del cielo.

Observemos que la venganza de Dios hacia nuestros ofensores es para nosotros un alivio. En otras palabras, el juicio sobre «los que os afligen» es una forma de gracia hacia nosotros.

Quizá la imagen más notoria del juicio como gracia es la destrucción de Babilonia descrita en Apocalipsis 18. Cuando sea destruida, una gran voz del cielo gritará: «Regocíjate sobre ella, cielo, y también vosotros, santos, apóstoles y profetas, porque Dios ha pronunciado juicio por vosotros contra ella» (Apocalipsis 18:20). Entonces oiremos a una gran multitud diciendo: «¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos, pues ha juzgado a la gran ramera que corrompía la tierra con su inmoralidad, y ha vengado la sangre de sus siervos en ella» (Apocalipsis 19:1-2).

Cuando la paciencia de Dios haya corrido su curso de un largo período de sufrimiento, y esta era termine, y venga el juicio sobre los enemigos del pueblo de Dios, los santos no desaprobarán la justicia de Dios.

Esto significa que la destrucción final de los impenitentes no será una experiencia amarga para el pueblo de Dios.

La renuencia de otros a arrepentirse no encarcelará el afecto de los santos. El infierno no podrá amenazar la felicidad del cielo. El juicio de Dios será aprobado y los santos experimentarán la vindicación de la verdad como una gran gracia.

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Josué 2 | Salmos 123–125 | Isaías 62 | Mateo 10

30 JUNIO

Josué 2 | Salmos 123–125 | Isaías 62 | Mateo 10

Gran parte de la poesía de Isaías 62 trata de las circunstancias de la Sion terrenal. Sin embargo, el lenguaje es muy elevado y las promesas son de gran alcance. Parece claro que se está hablando de algo más que de la restauración de la Jerusalén física después del exilio.
Al final del capítulo 61, Isaías se deleita en el triunfo del Siervo-Mesías que transforma al pueblo de Dios. Allí quien habla es aún el profeta. Después, gradualmente, es el Señor soberano quien lo va haciendo. Al principio, Isaías dice que, a la luz de las gloriosas promesas para Sion, no guardará silencio hasta que la paz y la gloria de esta se establezcan. Esto quiere decir que el profeta hará algo más que continuar con su fiel proclamación. Además de su tarea de vigilancia, los “centinelas” apostados sobre los muros de Jerusalén (62:6) deben advertir del juicio que viene sobre los que no se arrepientan o caigan despreocupadamente en el pecado (cp. Ezequiel 33). No obstante, si hay una proclamación horizontal, es decir, predicar a las personas, también hay una intercesión vertical: “Vosotros, los que invocáis al Señor, no os deis descanso; ni tampoco lo dejéis descansar, hasta que establezca a Jerusalén y la convierta en la alabanza de la tierra” (62:6–7). Del mismo modo que Daniel intercedía ante Dios a la luz de las promesas que este había hecho (Daniel 9), Isaías quiere que hombres y mujeres fieles oren a él y no le den descanso hasta que todas sus gloriosas promesas acerca de Sion se cumplan. Aquí, pues, tenemos un llamamiento a la intercesión ferviente y persistente: “Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10).
Esta Sion recibirá “un nombre nuevo” (62:2, 12); tendrá una nueva identidad. Ya no se la llamará “Abandonada” y “Desolada”, sino “Mi deleite” y “Mi esposa” (62:4), adoptando la gran tipología que encontramos con tanta frecuencia en el Antiguo Testamento: el Señor soberano es el esposo; el pueblo del pacto, representado aquí por Sion, es la novia (cf. 62:5). El versículo 12 da a conocer más nombres: “Pueblo santo”, los “redimidos del SEÑOR” (que nos recuerda otra vez cómo han sido transformados), “Ciudad anhelada”, Ciudad nunca abandonada”. Estos nombres definen algo mucho más elevado que la Jerusalén física o terrenal después del exilio. Se trata del propio pueblo del pacto, que levanta una bandera “sobre los pueblos” (62:10). Constituye un adelanto de la “Jerusalén celestial” (Gálatas 4:26–27, donde se cita a Isaías), del “monte Sion”, la “Jerusalén celestial, la ciudad del Dios viviente” (Hebreos 12:22), de “la ciudad santa, la nueva Jerusalén”, “preparada como una novia hermosamente vestida para su novio” (Apocalipsis 21:2).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 181). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El hombre, obra maestra del Creador

Sábado 30 Junio

Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.

Salmo 139:13-14

El hombre, obra maestra del Creador

Lea el Salmo 139

¡Bienaventurado el hombre que puede alabar a su Creador mediante estas palabras! Conoce su origen, cómo lo rodea Dios con sus cuidados y lo conoce perfectamente (Salmo 139:1).

Fue formado por el Dios Creador, no como un artículo en serie, sino como una obra única; cada ser humano fue “entretejido” por Dios mismo (v. 15). Considerar lo que somos y lo que son los demás según esta perspectiva nos ayudará a echar fuera todo complejo de inferioridad y todo espíritu de superioridad o de envidia. Podremos amar a cada persona con sus aptitudes y sus límites, con sus capacidades y sus debilidades.

Toda persona convencida del amor de Dios y de su sabiduría creadora podrá aceptarse tal como es e ir a donde Dios quiera conducirlo en la tierra para serle útil. Puede estar seguro de que Dios velará sobre él y lo guiará a él en las moradas eternas.

“Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

“¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo” (Salmo 139:17-18).

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24).

Números 12 – 1 Juan 2:1-17 – Salmo 78:9-20 – Proverbios 18:11-12

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Reprenda el pecado

Reprenda el pecado

6/29/2018

No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas. (Efesios 5:11)

En vez de hacer lo que hacen las personas del mundo, debemos reprender su maldad. Se nos pudiera llamar la CIA espiritual: nuestro trabajo es reprender las fechorías de las tinieblas. Nuestro instrumento es la Palabra de Dios: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Ti. 3:16, cursivas añadidas). Nuestra vida y nuestras pa­la­bras deben reprender el mal.

A veces por la manera en la que usted vive puede reprender el mal en la vida de las personas. ¿Alguna vez ha caminado hacia personas que saben que usted es cristiano y que da la casualidad que están en medio de una conversación indecente? ¿Cambian de pronto de conversación? Cuando algunos incrédulos con quienes yo jugaba golf se enteraban de que yo era pastor, sus palabras y actitudes cambiaban de inmediato.

También Dios nos ha dado la misión de reprender verbalmente el mal del mundo. Debemos diagnosticarlo, confrontarlo y después dar la solución. El pecado es un cáncer que debe extirparse. No se ayuda a nadie con pasar por alto su pecado. Las personas deben reconocer su pecado antes de que puedan ver su necesidad de un Salvador.

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La poderosa raíz del amor práctico

JUNIO, 29

La poderosa raíz del amor práctico

Devocional por John Piper

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. (1 Juan 3:14)

En ocasiones, la Biblia define al amor como la condición para la experiencia continua y final de la gracia venidera. Esto no significa que el amor debe preceder a la fe en la promesa. Al contrario, significa que la fe en la promesa debe ser tan real que el amor que produce prueba la realidad de la fe.

Entonces, el amor por otros es una condición para la gracia venidera en el sentido de que confirma que la condición primaria —la fe— es genuina. Podemos decir que el amor por los demás es una condición secundaria que confirma la autenticidad de la condición primaria, que es la fe.

La fe percibe la gloria de Dios en las promesas de gracia venidera y abraza todo lo que las promesas revelan acerca de lo que Dios es para nosotros en Jesús. Esta comprensión espiritual y el deleite en Dios son la evidencia auténtica de que Dios nos ha llamado a ser beneficiarios de su gracia. Esta evidencia nos liberta para apoyarnos en la promesa como si fuera nuestra. Y apoyarnos en las promesas nos da poder para amar, lo cual a su vez confirma que nuestra fe es real.

El mundo está desesperado por encontrar una fe que combine dos cosas: una comprensión asombrosa de Verdad divina inquebrantable y el poder completamente práctico, las 24 horas al día, para hacer una diferencia libertadora en la vida. Eso es lo que yo también quiero. Por eso es que soy cristiano.

Hay un gran Dios de gracia que magnifica su propia infinita autosuficiencia al cumplir promesas a personas indefensas que confían en él. Y hay un poder que viene de valorar a este Dios que no deja sin tocar ningún rincón de la vida. Nos da poder para amar de la manera más práctica posible.

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Josué 1 | Salmos 120–122 | Isaías 61 | Mateo 9

29 JUNIO

Josué 1 | Salmos 120–122 | Isaías 61 | Mateo 9

Hoy reflexionaremos sobre dos aspectos: primero, el lugar de Isaías 61 en el argumento que se desarrolla; y segundo, su contribución a la teología bíblica.

(1) El capítulo 60 dejó claro que el orden presente de las cosas no puede continuar eternamente: llegará un día caracterizado por una bendición incondicional (60:19–21) y por un juicio irremediable (60:12). Esta bifurcación se trata en Isaías 61, donde encontramos la proclamación del “año del favor del Señor” y del “día de la venganza de nuestro Dios” (61:2). El tema de la venganza no se desarrolla hasta el capítulo 63, pero el 61 y el 62 se ocupan del “año del favor del Señor”. El primero comienza con alguien que proclama que el Espíritu del Señor está sobre él para cumplir los propósitos redentores de Dios (61:1–6). Después, habla el propio Señor (61:7–9), anunciando un pacto eterno, caracterizado por el gozo y la justicia. El capítulo termina con una voz solitaria, presumiblemente la de Isaías, exultante por el cumplimiento previsto de estas promesas (61:10–11).

(2) ¿Quién habla en 61:1–6? La pista más importante se encuentra en la primera línea. Dice: “El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí”. Los lectores concienzudos recordarán dos pasajes anteriores. Isaías ya ha dicho que el Espíritu del Señor reposará de forma particular sobre el Mesías (11:1–2; cp. Juan 3:34), y ha mencionado a Dios diciendo del Siervo: “Sobre él he puesto mi Espíritu” (42:1). La conclusión más obvia es que este Siervo-Mesías habla en Isaías 61:1–6. Es el superlativo Siervo sufridor de Isaías 40–55 y el Mesías esperado de Isaías 1–35. No es de extrañar, pues, que el Señor Jesús leyese estas líneas de Isaías en la sinagoga de Nazaret y se las aplicase deliberadamente (Lucas 4:17–19).

Este Siervo-Mesías ungido por el Espíritu trae consigo el “año del favor del Señor” (61:2), con casi total seguridad una alusión al año de jubileo, en el que se liberaba a los esclavos y los que se habían visto obligados a vender sus propiedades las recibían de nuevo (Levítico 25:8–55). El Siervo-Mesías viene a “anunciar buenas nuevas a los pobres” y a “sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros”, a “consolar a todos los que están en duelo”, a concederles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento (61:1–3). Si el episodio inicial de tal bendición fue el retorno del exilio y la primera restauración de las ruinas (61:4), el cumplimiento final supera con creces a estos acontecimientos (cap. 62).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 180). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La grandeza de Dios

Viernes 29 Junio

Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad… justo y recto.

Deuteronomio 32:3-4

He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie; es poderoso en fuerza de sabiduría.

Job 36:5

La grandeza de Dios

Los hombres pueden manifestar de forma muy imperfecta algunos caracteres de Dios, como por ejemplo la bondad o la justicia. Pero hay otros que pertenecen solo a Dios:

–Dios es eterno. La raza humana fue creada en un momento dado, pero Dios siempre existió y siempre existirá. Está fuera del tiempo (Isaías 57:15; Judas 25).

–Dios es independiente de todo. Se basta a sí mismo y no depende de nada. Él declara: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14).

–Dios es transcendente. El universo es inmenso, pero Dios existe fuera de su creación y está por encima de ella. “Habita en luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16; Isaías 40:22).

–Dios es omnipresente, está en todas partes al mismo tiempo, no está limitado al espacio. El creyente sabe que el Señor siempre está a su lado, pero también sabe que no puede huir de su presencia (Jeremías 23:23-24).

–Dios es soberano, es decir, su voluntad siempre se cumple sin que tenga que rendir cuentas a nadie (Salmo 135:6).

–Dios es inmutable. No cambia, es fiel y cumple sus promesas (Isaías 41:4; Malaquías 3:6).

¡Dios sobrepasa abundantemente lo que podemos comprender! Él es Espíritu, Luz y Amor. Quiere darse a conocer a todos los hombres (Hechos 17:24-31), y se reveló a nosotros en la persona de Jesucristo (Juan 1:14).

Números 11 – 1 Juan 1 – Salmo 78:1-8 – Proverbios 18:9-10

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La prueba está en la luz

La prueba está en la luz

6/28/2018

Comprobando lo que es agradable al Señor. (Efesios 5:10)

El gozo de un cristiano es ser ejemplo vivo de la verdad de Dios; ser un ejemplo viviente de lo que es agradable a Él.

Cuando estuve en Damasco, descubrí que las tiendas no tienen ventanas. Si quiere comprar algo, tiene que sacarlo a la calle y levantarlo a la luz para detectar cualquier defecto. De igual manera, la única forma de evaluar nuestra vida es exponer toda conducta, toda decisión y todo motivo ante la luz de Cristo y de su Palabra.

Cuando voy al aeropuerto y paso mis maletas por las cámaras que ven lo que hay dentro, nunca me preocupa lo que vea el policía. No tengo nada que ocultar. No llevo armas ni bombas. Así debemos ser como cristianos. No debe importarnos que la luz revele lo que somos porque ella solo ha de comprobar la veracidad de nuestra identidad. Debemos estar dispuestos a exponer nuestra vida ante la luz para que pruebe que somos luz.

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Cómo soportar cuando la obediencia duele

JUNIO, 28

Cómo soportar cuando la obediencia duele

Devocional por John Piper

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de él soportó la cruz. (Hebreos 12:2)

Lo que la fe lleva a cabo a veces es más difícil de lo que podamos imaginar.

En su libro Miracle on the River Kwai (que se traduce literalmente como «Milagro en el río Kwai»), Ernest Gordon narra la historia real de un grupo de prisioneros de guerra que trabajó en el ferrocarril de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial.

Al final de cada día, las herramientas eran recolectadas del grupo de trabajo. En una ocasión, un guardia japonés gritó que faltaba una pala y exigió que se encontrara al que la había robado. Comenzó a despotricar y maldecir hasta llegar a una furia paranoica, y dio la orden de que el culpable diera un paso al frente. Nadie se movió. «¡Todos morirán! ¡Todos morirán!», gritó tomando su rifle y apuntándolo hacia los prisioneros. En ese momento, un hombre dio un paso al frente y el guardia lo golpeó con el rifle hasta matarlo mientras el hombre permanecía en silencio y en posición de atención. Cuando regresaron al campo, volvieron a contar las herramientas y vieron que no faltaba ninguna pala.

¿Cómo se puede sostener la voluntad de morir por otras personas cuando se es inocente? Jesús fue llevado a la cruz y se mantuvo firme en su amor por nosotros «por el gozo puesto delante de él».

La gracia implica que quienes la reciben no son merecedores de ella. Por lo tanto, no diré que Jesús puso su esperanza en la gracia. Simplemente diré que contaba con la bendición y el gozo que le aguardaban, y esto lo llevó a mantenerse firme en su amor en medio del sufrimiento.

Cuando lo imitemos en esto, que es algo que deberíamos hacer, aquella bendición y aquel gozo para nosotros es la gracia —la gracia venidera—. Como hombre, dándonos el ejemplo de cómo tomar nuestra cruz y seguirlo por el camino del amor hacia el Calvario, Jesús se encomendó al Padre (1 Pedro 2:23) y basó su esperanza en la resurrección y en el gozo de reunirse con su Padre y de redimir a su pueblo.

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