Tomar la buena decisión

Miércoles 9 Mayo

 Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana.

Mateo 6:33-34

Tomar la buena decisión

Cada vez que hay un nuevo gobierno también hay nuevas promesas, y pronto… ¡nuevas decepciones! ¡Cuántas veces se ha repetido esta situación! ¿Hay que resignarse?

Usted puede elegir a Uno, quien seguirá siendo la misma persona durante toda su vida. Es Jesucristo. Hizo promesas que cumplió, que está cumpliendo y cumplirá por amor a usted. No hay obstáculo que no pueda superar, pues tiene toda la autoridad sobre el cielo y la tierra (Mateo 28:18). Sus promesas no son la garantía de una vida sin dificultades, sino la garantía de poder vivir con la confianza en Alguien que le ama, que sabe lo que necesita y controla todo.

¿Hay que pagar un precio, aceptar condiciones molestas o rendir cuentas? No, todo es gratuito, no se espera nada a cambio, cosa que es impensable en nuestra sociedad gobernada por el dinero y las luchas de influencia. Él pagó el precio. Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, vino a la tierra, fue rechazado y murió para salvarnos de nuestros pecados. ¡Qué gran prueba del amor de Dios por nosotros!

Quizás usted piense que todo esto es demasiado idílico para ser cierto. ¿Cómo se puede optar por un guía invisible, que se reveló en un Libro que no tenemos el tiempo de leer y que quizá ni comprendamos? ¿Cómo creer en sus promesas?

Simplemente acepte creer en ellas, confiar en Jesucristo, quien le dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). ¡Nadie ha lamentado dar este paso de fe! ¡Y usted tampoco se arrepentirá!

Isaías 54-55 – Marcos 9:30-50 – Salmo 55:8-15 – Proverbios 15:5-6

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¿Es posible la perfección?

¿Es posible la perfección?

5/8/2018

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos. (1 Juan 1:8)

La falsa doctrina del perfeccionismo enseña que hay algún momento después de la conversión cuando se erradica la naturaleza pecaminosa del creyente. Pero según el versículo de hoy, y sobre todo en el enfoque del apóstol Pablo al tema de Filipenses 3:12-16, la perfección en esta vida es solo una meta, no una realización. Debemos buscarla, pero nunca la alcanzaremos en la tierra.

Pablo rechazó el perfeccionismo al llamarnos a que busquemos el premio que solo se puede obtener plenamente en el cielo. Confesó que él mismo no había alcanzado la perfección, ¡y escribió a los filipenses casi treinta años después de su conversión! Tal vez fuera el cristiano más consagrado que haya vivido. Si después de treinta años no era perfecto, sin duda ninguno de nosotros puede decir que lo sea.

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Complacido con sus preceptos

MAYO, 08

Complacido con sus preceptos

Devocional por John Piper

Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío. (Salmos 40:8)

¿Cómo obra en nosotros el nuevo nacimiento para que los mandamientos de Dios se vuelvan un placer en lugar de una carga?

El apóstol Juan dice: «Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe» (1 Juan 5:4). En otras palabras, el nuevo nacimiento nos capacita para sobreponernos al peso que los mandamientos de Dios ejercen sobre el hombre natural al engendrar fe. Esto queda confirmado en 1 Juan 5:1, que dice, literalmente: «Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios».

La fe es la evidencia de que hemos nacido de Dios. No podemos nacer de nuevo por nuestra propia decisión de creer. Dios nos da la voluntad de creer haciéndonos nacer de nuevo. Como dice Pedro en su primera carta, Dios «nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva» (1 Pedro 1:3). Nuestra esperanza viva, o fe en la gracia venidera, es la obra de Dios en nosotros mediante el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, cuando Juan dice que «todo lo que es nacido de Dios vence al mundo» y luego añade que «esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe», interpreto que lo que quiere decir es que Dios nos capacita, mediante el nuevo nacimiento, para vencer al mundo, es decir, para vencer a nuestra poca disposición en la carne para cumplir los mandamientos de Dios. El nuevo nacimiento produce este efecto al generar fe, lo que evidentemente implica una disposición a ser complacidos, en lugar de desalentados, por los mandamientos de Dios.

Por consiguiente, la fe es lo que vence nuestra hostilidad innata hacia Dios y su voluntad, y nos hace libres para guardar sus mandamientos y decir junto al salmista: «Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío » (Salmos 40:8).

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Números 16 | Salmo 52–54 | Isaías 6 | Hebreos 13

8 MAYO

Números 16 | Salmo 52–54 | Isaías 6 | Hebreos 13

Probablemente, la visión que Isaías tuvo de Dios y de su comisión (Isaías 6) ocurrió al principio de su ministerio, pero solo se recoge aquí por razones temáticas. Tras la serie de “ayes” contra el pueblo, Isaías pronuncia otro contra sí mismo (6:5), lo que muestra que su postura como profeta nunca ha sido farisaica. Además, la secuencia de su propio llamamiento, al ver a Dios (6:1–4), ser profundamente consciente de su pecado y confesarlo (6:5), su purificación (6:6–7) y comisión (6:8–13), es la que Israel debe experimentar si quiere volver a su papel asignado como siervo del Dios viviente. Nosotros también debemos seguir esta secuencia. Además, varios detalles del llamamiento de Isaías aparecen en los siguientes capítulos (como veremos), haciendo que esta ubicación de la narración de su visión de Dios sea altamente estratégica. Algunas notas:

(1) Isaías vio al Señor sentado en un trono cuando Uzías murió, como si el rey terrenal tuviese que fallecer antes de que el profeta pudiese comenzar a comprender lo impresionante que es el Rey divino.

(2) Los serafines, un orden superior de seres angelicales, realzan el trono con su adoración y su alabanza. El Señor es el Dios “tres veces santo”. En su uso principal, “santo” es casi un adjetivo exclusivo de Dios y engloba tanto su trascendencia como su justicia (5:16).

(3) Cuando lo finito, lo inmundo y lo mortal entran en contacto con lo infinito, lo puro y lo inmortal, debe producirse una profunda sensación de insuficiencia. Comenzar a ver a Dios es empezar a ver lo terrible y desesperado de nuestra situación. La santidad de Dios nos revela nuestras rebeliones y nuestra sucia naturaleza de una forma en que las comparaciones mutuas entre los miembros de la raza rebelde no pueden hacerlo. Aquí, Isaías se condena, porque en la presencia de Dios los grados de pecado parecen superfluos.

(4) Solo la purificación provista por el altar que Dios mismo ha prescrito bastará para quitar el pecado de Isaías.

(5) Por primera vez en esta visión, Dios habla y busca voluntarios (un acto condescendiente de gracia en sí mismo). Cuando Isaías responde, es menos el clamor del héroe que la petición del perdonado. Es como si suplicase: “¡Aquí! ¡Por favor! ¿Sirvo yo? ¿Hay alguna forma en que pueda ayudar? ¿Puedes utilizarme, por favor?”

(6) La comisión que Isaías recibe es predicar hasta que caiga el juicio irrevocable. No hay expectativa de avivamiento. Es demasiado tarde. La predicación solo servirá para endurecer a las personas. El único atisbo de esperanza, desarrollado concienzudamente más adelante en el libro (11:1), es que del tocón de la nación destruida brotará nueva vida, y de ese remanente, la semilla prometida (6:13b).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 128). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Nuestro Dios sabe todo

Martes 8 Mayo

Oh Señor, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Señor, tú la sabes toda.

Salmo 139:1-4

Nuestro Dios sabe todo

La mente humana difícilmente concibe que Dios conozca el pasado, el presente y el futuro de cada uno de nosotros. ¡Esto nos produce vértigo! Pero hay otras informaciones que nos sorprenden, por ejemplo lo que los científicos descubren de la complejidad y del funcionamiento de lo infinitamente pequeño: ¡cada detalle nos llena de admiración! Dios también creó y controla los intercambios de información que se producen en el interior de cada organismo y que permiten la vida.

Pero más extraordinario todavía: Dios sabe lo que yo pienso, lo que piensa cada ser humano. Conoce el origen y el objetivo de mis pensamientos, “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). ¡Sí, el gran Dios de los cielos, que manda a los astros, conoce mejor que yo lo que sucede en los pensamientos de un ser tan insignificante como yo!

Entonces comprendo que no puedo esconder nada a Dios. También sé que puedo reconocer y confesar ante él –sin temor porque ya los conoce– todos mis pensamientos que no están en armonía con él.

Dios es mi Padre gracias a Jesús. Me ama y se interesa verdaderamente en todo lo que a mí se refiere. Su objetivo es purificarme y conducirme por ese camino llamado “el camino eterno” (Salmo 139:24).

Isaías 52-53 – Marcos 9:1-29 – Salmo 55:1-7 – Proverbios 15:3-4

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Las bendiciones del crecimiento

Las bendiciones del crecimiento

5/7/2018

Para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. (Tito 2:10)

Como los cristianos ya tenemos derecho al cielo y alcanzaremos un día la perfección en la presencia de Dios, ¿por qué es necesario el desarrollo espiritual? Hay varias razones.

En primer lugar, glorifica a Dios.

En segundo lugar, prueba la salvación. El cambio externo muestra un cambio interno del corazón.

En tercer lugar, es un buen testimonio. El crecimiento espiritual muestra la verdad de Dios para que otros la vean.

En cuarto lugar, da seguridad. Cuando progresamos espiritualmente, vemos a Dios obrando en nuestra vida, y eso contribuye a nuestra confianza en nuestra salvación (2 P. 1:10).

En quinto lugar, nos libra de tristeza innecesaria. La falta de crecimiento hacia la santidad resulta solo en dolor y tristeza.

En sexto lugar, protege de reproche la causa de Cristo.

Y por último, nos hace útiles para servir en la iglesia.

Así que siga creciendo y sea una bendición para quienes usted conozca.

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No sirvamos a Dios

MAYO, 07

No sirvamos a Dios

Devocional por John Piper

Porque los ojos del Señor contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. (2 Crónicas 16:9)

¿Qué está buscando Dios en el mundo? ¿Ayudantes? No. El evangelio no es un anuncio buscando mano de obra. Tampoco es ese el llamado del servicio cristiano.

Dios no está buscando personas que trabajen para él: «Porque los ojos del Señor contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él» (2 Crónicas 16:9).

¿Qué quiere Dios de nosotros? Probablemente no lo que suponemos. Él reprende a Israel por presentarle demasiados sacrificios: «No tomaré novillo de tu casa… Porque mío es todo animal del bosque… Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay» (Salmos 50:9-12).

¿Hay algo que podamos darle a Dios que no lo reduzca al nivel de beneficiario?

Sí. Nuestras ansiedades.

Es un mandato: «[Echad] toda vuestra ansiedad sobre Él» (1 Pedro 5:7). Dios con mucho gusto recibirá lo que sea que le demos que demuestre nuestra dependencia y su suficiencia absoluta.

El cristianismo consiste principalmente en la convalecencia: los pacientes no sirven a los médicos; confían en que ellos les darán las recetas correctas. El Sermón del Monte es la lista de consejos de nuestro Médico, no la descripción del empleo que nuestro empleador ofrece.

Nuestra vida misma depende de que no trabajemos para Dios: «Al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia» (Romanos 4:4-5).

Los trabajadores no reciben regalos, reciben lo que se les debe. Si queremos recibir el regalo de la justificación, más nos vale no trabajar. Dios es quien trabaja en este asunto. Y lo que recibe como pago es la gloria de ser el benefactor de la gracia y no el beneficiario de un servicio.

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Números 15 | Salmo 51 | Isaías 5 | Hebreos 12

7 MAYO

Números 15 | Salmo 51 | Isaías 5 | Hebreos 12

Nunca es fácil comunicar un mensaje de juicio inminente (Isaías 5) a personas que están convencidas de que no son tan malas, especialmente cuando sus gobernantes están disfrutando de la vida. De ahí que Isaías recurra a un cántico que llame la atención. Toma el equivalente antiguo a una guitarra y comienza a cantar una simple balada sobre su verdadero amor. Sus oyentes quedan enganchados, pero seguidamente no pueden evitar sentir un enorme impacto sobre ellos.

En el cántico, Isaías comienza refiriéndose a Dios como “mi amigo” (5:1). Como aún no se ha identificado al Señor, el lenguaje captura sin duda instantáneamente a la audiencia. También refleja lo que siente Isaías: no es un observador impasible, sino un profeta que ama profundamente el ser y los caminos del Dios viviente. No amarlo completamente es una parte del problema, tanto en el antiguo pacto como en el nuevo (cp. Apocalipsis 2:1–7). Israel se representa a menudo como la viña del Señor, por lo que los oyentes de Isaías no tardarán mucho en descubrir el sentido. El profeta no se limita a realizar sutiles alusiones; comunica el mensaje amenazador de Dios y su propia explicación de su balada-parábola.

El pueblo sólo ha producido uvas silvestres, fruto malo. La naturaleza del mismo se describe en una serie de lamentos (5:8–25). En pocas palabras, la justicia social exigida por el pacto se ha cumplido en la ruptura. En contra de la insistencia específica del pacto en que la tierra es del Señor y debe repartirse con justicia, acumularla se ha convertido en la norma, exprimiendo a las personas con menos recursos (5:8–11). La riqueza existente en la élite de la época de Uzías ha alimentado la arrogancia excesiva, la embriaguez (5:11–12) y un desafío despreciativo a Dios (5:18–19). Finalmente, la tierra ha rebosado relativismo moral y confusión, sin duda calificados como pensamiento sofisticado, pero realmente nada más que un compromiso a llamar mal al bien y viceversa (5:20). En el fondo, se encuentran la arrogancia (5:21) y la corrupción en la administración y los tribunales (5:22–23). El juicio de Dios es implacable (5:24–25).

Nada esto significa que Dios esté acorralado. En la parte final del capítulo (5:26–30), Dios dice lo que hará. El castigo, la destrucción de la “viña de Dios”, llegará a través de una invasión extranjera. El lenguaje metafórico de estos versículos es francamente aterrador. No obstante, los invasores extranjeros no son simples oportunistas afortunados con un ejército poderoso. Dios mismo los llama, como quien silba a un perro para que venga. A pesar de la culpa desastrosa del pueblo, Isaías nunca duda de que Dios sea soberano sobre la historia y puede despachar a las naciones en juicio así como en misericordia. Este tema irá desarrollándose con fuerza en este libro.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 127). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Es cuestión de valores

Lunes 7 Mayo

 Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Filipenses 4:8

Es cuestión de valores

En el curso de una entrevista, un editorialista declaró: «Hemos pasado a un periodo de incertidumbre en cuanto a nuestros valores». Hablaba de nuestros valores morales, los que gobiernan nuestro comportamiento en la sociedad actual. En los países cristianizados estos valores se apoyaban en gran parte en la Biblia. Hoy todos esos valores son cuestionados porque Dios y su Palabra han sido dejados de lado o ignorados. Sin embargo, la Biblia sigue siendo, desde hace miles de años, una guía segura.

“Tu palabra es verdad” (Juan 17:17). Contiene en sí misma los argumentos que dan prueba de ello, pues es “inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir” (2 Timoteo 3:16).

Escucharla hace nacer la fe, que viene por oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17): creemos en Jesús, quien mediante su muerte en la cruz nos ofrece el perdón divino y todas las bendiciones que emanan de él. Conocemos a Dios como un Dios de amor. Descubrimos los valores que Dios aprecia, todos ellos reunidos en la persona y en la obra de su muy amado Hijo. Nosotros los creyentes somos exhortados a no guardar ese tesoro para nosotros mismos, sino a manifestar los caracteres de Jesús y a hacerlos brillar en este mundo.

“Añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 Pedro 1:5-7).

Isaías 51 – Marcos 8:22-38 – Salmo 54 – Proverbios 15:1-2

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Abundante consolación

Abundante consolación

5/6/2018

De la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. (2 Corintios 1:5)

Cuando sufrimos, Cristo está con nosotros para consolarnos en nuestra angustia. El grado hasta el cual ha experimentado el mismo sufrimiento, y aun más, es la razón de que pueda consolarnos.

La prueba de su carácter es su reacción ante los tiempos más severos de sufrimiento y persecución. Cuando el sufrimiento se vuelve demasiado intenso, lo más fácil es enojarse y culpar a Dios. Cuando la persecución se vuelve demasiado severa, lo más fácil es transigir en la fe. El reaccionar de cualquiera de esas formas hará que usted se pierda la más abundante comunión que puede tener. Es que los momentos más profundos de comunión espiritual con el Cristo vivo son resultado directo del intenso sufrimiento.

El sufrimiento siempre nos lleva a Cristo porque encontramos en Él a nuestro misericordioso Sumo Sacerdote que se compadece “de nuestras debilidades” (He. 4:15) y que “es poderoso para socorrer a los que son tentados” (2:18). Así que considere sus sufrimientos como oportunidades de ser bendecido por Cristo mientras halla consuelo en su comunión.

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