Procure lo que es bueno

Procure lo que es bueno

7/27/2018

Procurad lo bueno delante de todos los hombres. (Romanos 12:17)

Si verdaderamente respeta a los demás, incluso a sus enemigos, estará predispuesto a hacer lo bueno con relación a ellos. Tal respeto lo ayuda a disciplinarse y prepararse antes de reaccionar en todas las situaciones de una manera agradable a Dios.

Comportarse de una manera que procura lo que es bueno y que muestra misericordia y perdón a los demás, incluso hacia sus enemigos, debe ser un testimonio positivo para ellos. Eso también adornará en todo “la doctrina de Dios nuestro Salvador” (Tit. 2:10).

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Si no luchamos contra la lujuria

JULIO, 27

Si no luchamos contra la lujuria

Devocional por John Piper

Amados, os ruego… que os abstengáis de las pasiones carnales que combaten contra el alma. (1 Pedro 2:11)

Cuando confronté a un hombre respecto del adulterio en el que estaba viviendo, traté de entender su situación y le rogué que volviera con su esposa. Entonces le dije: «¿Sabes? Jesús dijo que si no peleas contra este pecado con una seriedad que hasta estarías dispuesto a arrancarte el ojo, te irás al infierno y sufrirás allí para siempre».

Como cristiano profesante, me miró con una incredulidad total, como si nunca hubiera escuchado algo igual en su vida, y me dijo: «¿Quieres decir que crees que una persona puede perder su salvación?».

Es así que he podido observar, una y otra vez y por experiencia personal, que hay muchos cristianos profesantes que tienen una visión de la salvación que está desconectada de la vida real, que nulifica las advertencias de la Biblia, y que pone a la persona que peca y que dice ser cristiana fuera del alcance de las exhortaciones bíblicas. Yo creo que esta visión de la vida cristiana está consolando a miles que caminan por el camino ancho que guía a la destrucción (Mateo 7:13).

Jesús dijo que si no peleamos contra la lujuria, no iremos al cielo. No significa que los santos siempre vencen al pecado: la cuestión es que nos determinemos a pelear, no que tengamos una victoria perfecta.

Lo que está en juego es mucho más importante que lo que pasaría si el mundo explotara en mil pedazos a causa de misiles de largo alcance, o si los terroristas bombardearan la ciudad en la que vivimos, o si el calentamiento global derritiera los polos, o si el SIDA arrasara con las naciones. Todas estas calamidades solo pueden matar el cuerpo; pero si no peleamos contra la lujuria, perderemos nuestra alma.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 331

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Jueces 10 | Hechos 14 | Jeremías 23 | Marcos 9

27 JULIO

Jueces 10 | Hechos 14 | Jeremías 23 | Marcos 9

Gran parte de Jeremías 23 es una denuncia de los “pastores” que destruyen y dispersan a las ovejas de los pastos del Señor (23:1; compárese Jeremías 10 y la meditación del 14 de julio). La larga sección relativa a los profetas mentirosos (23:9–40) es una de las presentaciones más perspicaces de las diferencias entre los profetas verdaderos y los falsos en todas las Escrituras. Su patetismo se profundiza con los apartes del profeta Jeremías, que no solo revelan algún elemento presente en el verdadero profeta, sino que exponen sus propios sentimientos: “Se me parte el corazón en el pecho y se me estremecen los huesos. Por causa del Señor y de sus santas palabras, hasta parezco un borracho, alguien dominado por el vino” (23:9). La dura condena de los sueños transmitidos con entusiasmo en los círculos proféticos, mientras estos son incapaces de comunicar fielmente la Palabra de Dios (23:25–39), tiene una relevancia contemporánea que solo los ciegos no podrían ver.

No obstante, quiero centrarme en los seis primeros versículos. A la luz de los reyes inmensamente inmorales e idólatras condenados en el capítulo anterior, y de los pastores destructivos de este, Dios presenta la solución definitiva, que consta de tres componentes:

(1) Dios acabará con los pastores destructivos (23:2). Es un tema que ya hemos visto antes y que ocupa buena parte de este capítulo.

(2) Dios mismo reunirá al remanente del rebaño de allá donde esté dispersado, trayéndolo de vuelta a sus pastos. El Señor declara: “Pondré sobre ellas pastores que las pastorearán, y ya no temerán ni se espantarán, ni faltará ninguna de ellas” (23:4). En otras palabras, la promesa del fin del exilio y el retorno del remanente se expresa ahora con la imagen de un rebaño dispersado que vuelve a sus pastos. Sin embargo, existe también un elemento de expectación que trasciende el final histórico del exilio: el propio Señor proveerá unos pastores de una naturaleza que irá más allá de lo que las personas han experimentado en el pasado.

(3) En particular, Dios hará “surgir un vástago justo de la simiente de David” (23:5). El linaje davídico será poco más que un tocón, pero un nuevo “vástago” crecerá de él, un rey que “reinará con sabiduría en el país, y practicará el derecho y la justicia” (23:5). Sus días traerán seguridad y salvación para el pueblo del pacto de Dios. “Este es el nombre que se le dará: ‘El Señor es nuestra salvación’ ” (23:6). Y eso, porque, por él, Dios será al mismo tiempo justo y quien justificará a los impíos, vindicándolos por la vida y muerte del vástago del linaje de David (Romanos 3:20–26).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 208). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La nobleza del hombre

Viernes 27 Julio

Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios.

Génesis 1:27-28

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.

1 Juan 3:1

La nobleza del hombre

¿Tiene el hombre una nobleza natural que lo distingue de los demás seres vivos? Algunos ven en su inteligencia una facultad superior, otros evocan su posibilidad de comunicarse mediante un lenguaje complejo, otros invocan sus aptitudes artísticas. La Biblia presenta al ser humano como la más noble de las criaturas. ¿Por qué? Porque fue creado a imagen de Dios, quien sopló en su nariz un aliento de vida. El hombre puede tener una relación inteligente con Dios. Su conciencia asociada a su inteligencia, su naturaleza espiritual y moral, le confieren todo ese carácter especial.

Pero desde su desobediencia inicial, el hombre perdió toda relación de confianza con su Creador. Se debate entre su rechazo a Dios y sus aspiraciones hacia la armonía que perdió. Privado de la presencia de Dios y de la comunicación con él, siente una profunda nostalgia.

¿Dejará Dios a su criatura en esta situación de oposición y fracaso? No, “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El que acepta esta gracia y confiesa su alejamiento de Dios tiene la vida eterna. Esta nueva vida le permite entrar en relación con Dios.

Desde entonces el creyente recibe una nueva nobleza. No solo la de una criatura que tiene buena relación con su Creador, sino también la de un hijo de Dios amado por su Padre. Jesucristo, su Salvador, se convierte en su Modelo, y su deseo es reproducir en su vida algo de su belleza moral.

Números 36 – Lucas 10:21-42 – Salmo 89:1-6 – Proverbios 20:8-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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