Entrar por la puerta

Entrar por la puerta

8/5/2018

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia. (Tito 3:5)

Cuando usted entra por la puerta estrecha de la salvación, tiene que pasar solo. Tal vez una puerta de torniquete represente mejor el concepto de la puerta estrecha. Solo una persona a la vez, sin equipaje, puede pasar por una puerta de torniquete. Dios ha ordenado que las personas entren en su reino individualmente, no en grupos. Usted no puede aprovecharse de lo que haya logrado su iglesia, su familia o sus amigos, sin que importe cuán espirituales sean.

La puerta de Dios es tan angosta que además de pasar por ella solo, tiene que ir desnudo. No puede pasar por la puerta vestido de pecado y terquedad. Como dijera el himno: “Nada en la mano llevo, sino que a tu cruz me aferro”. Ese es el camino de la cruz, que es el evangelio. Y el evangelio es la puerta estrecha, que implica negación de sí mismo. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:24-25).

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Diez significados de Yahweh

AGOSTO, 05

Diez significados de Yahweh

Devocional por John Piper

Dijo además Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: “El Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros.” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación. (Éxodo 3:15)

El nombre de Dios casi siempre se traduce como SEÑOR (con todas las letras en mayúsculas) en diferentes versiones de la Biblia. Pero en hebreo se pronuncia de un modo parecido a Yahweh, y proviene del término que significa ‘Yo soy’.

Por lo tanto, cada vez que oímos la palabra Yahweh, o cada vez que vemos la palabra SEÑORen la Biblia, deberíamos pensar: este es un nombre propio (como Pedro o Juan) basado en el término que significa ‘Yo soy’ para recordarnos cada vez que Dios absolutamente es.

Hay al menos diez cosas que el nombre Yahweh, ‘YO SOY’, dice acerca de Dios:

1. Él jamás tuvo un principio. Todos los niños preguntan: «¿Quién hizo a Dios?». Y todo padre sabio responde: «Nadie hizo a Dios. Dios simplemente es y siempre fue. No tuvo principio».

2. Dios jamás tendrá un final. Si nunca nació, tampoco puede dejar de ser, porque él es.

3. Dios es la realidad absoluta. No hay realidad antes de él. No hay realidad fuera de él, a menos que él mismo así lo desee y la cree. Él es todo lo que fue desde la eternidad. Ningún espacio, ni universo, ni vacío. Solo Dios.

4. Dios es totalmente independiente. No depende de nada que asegure su existencia, ni necesita de nada que lo sostenga, ni que lo aconseje, ni que haga lo que él es.

5. Todo lo que no es Dios depende enteramente de Dios. La totalidad del universo es absolutamente secundaria. Existe porque Dios lo creó y sigue existiendo, a cada momento, por la decisión de Dios de mantener su existencia.

6. Todo el universo, en comparación a Dios, es como nada. La realidad dependiente y contingente es a la realidad independiente y absoluta, como la sombra es a la sustancia. Como el eco es al trueno. Todo lo que nos asombra del mundo y de las galaxias, comparado a Dios, es como nada.

7. Dios es constante. Es el mismo ayer, hoy y siempre. No puede mejorar. No se está convirtiendo en nada. Él es quien él es.

8. Dios es el parámetro absoluto de verdad, bondad y belleza. No hay libro de la ley por el que él se rija para saber lo que es correcto. No hay registro que establezca hechos y acontecimientos. No hay gremio que pueda determinar lo que es excelente o bello. Él mismo es el estándar de lo que es correcto, lo que es verdadero, lo que es bello.

9. Dios hace todo lo que le place hacer y esto es siempre correcto y siempre es bello y siempre es acorde a la verdad. Toda realidad que se halle fuera de él, él la creó y la diseñó y la gobierna como la absoluta realidad. Por lo tanto, es totalmente libre de cualquier condición que no se haya originado según el consejo de su propia voluntad.

10. Dios es la persona y la realidad más valiosa e importante del universo. Él es más digno de interés y atención y admiración y deleite que todas las demás realidades, incluyendo el universo entero.

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Jueces 19 | Hechos 23 | Jeremías 33 | Salmos 3–4

5 AGOSTO

Jueces 19 | Hechos 23 | Jeremías 33 | Salmos 3–4

En la visión de restauración que encontramos en Jeremías 33, la última mitad del capítulo se centra en la restauración del trono davídico y asuntos relacionados (Jeremías 33:14–26). Haremos algunas observaciones:

(1) Los versículos 15–16 repiten 23:5–6 (véase la meditación del 27 de julio). Las palabras se describen como “la promesa de bendición” de Dios (33:14), es decir, la promesa que este hizo a Israel anteriormente por medio de Jeremías, y hacia la que atrae la atención ahora que Jeremías está prisionero en el patio de la guardia y la destrucción de la ciudad no se retrasará mucho. Esta es inminente y el exilio del pueblo, inevitable. El Señor quiere que el profeta y los israelitas miren más allá de estos desastres y contemplen sus promesas, que se cumplirán con total seguridad, algo que forma parte sustancial de lo que significa andar por fe.

(2) En general, Jeremías no revela tanto como Isaías de la venida del Mesías o, dicho de manera más precisa, lo que revela es más difuso. Sin embargo, define al que viene como el buen pastor (23:4; 31:10), renuevo justo (23:5; 33:15) y como David el rey, el siervo del Señor (30:9; 33:21, 26).

(3) La certeza del pacto de Dios con David está relacionada con el que ha formalizado con el día y la noche (33:19–21); en otras palabras, con la fiabilidad total del Señor sustentando su universo ordenado. La estabilidad de la monarquía davídica no se compara con la bruma matinal que se desvanece, sino con el ciclo diario, cuya regularidad depende de la fidelidad y fiabilidad de un Dios poderoso y providencial. Aunque, durante un tiempo, lo único que se verá de la dinastía davídica será un pobre tocón, Dios mismo hará “que brote de David un renuevo justo” (33:15).

(4) Más sorprendente, y ciertamente más rara entre los profetas, es la promesa de que los levitas no dejarían de tener un hombre que se presentase delante de Dios y ofreciese los sacrificios prescritos (33:18, 21). Puede referirse a los años posteriores al exilio, cuando se reconstruyó el templo y se establecieron de nuevo los sacrificios levíticos. Sin embargo, este mismo Jeremías también ha predicho un nuevo pacto, un anuncio que vuelve obsoleto en principio al formalizado con Moisés (Hebreos 8:13). De hecho, cuatro siglos antes que Jeremías, David avanzó el surgimiento de un sacerdocio del orden de Melquisedec (Salmos 110), que anunciaba el final del sistema levítico y un cambio en la ley (Hebreos 7:11–12). Desde una perspectiva canónica, quizás el último cumplimiento tipológico de este pasaje se produce en el reino de los “sacerdotes” que se levanta a partir de la obra del gran David (1 Pedro 2:5; Apocalipsis 1:6).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 217). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Un encuentro que transformó todo

Domingo 5 Agosto

Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo… Si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado… Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

1 Juan 1:3, 7, 9

Un encuentro que transformó todo

«Primero viví sin preguntarme si Dios existía. Era consciente de que debía existir algo más fuerte y más grande que mi felicidad egoísta. Pero, ¿dónde situar ese ideal? Creía que el arte podía expresarlo, porque muestra la capacidad del hombre para superarse. En el fondo hubiese podido detenerme ahí.

Sin embargo, un día de verano tuve un encuentro que transformó todo. Abrí un evangelio pensando que había tomado un libro cualquiera, pero descubrí a una persona viva. Al igual que miles de hombres y mujeres, yo también me encontré en la presencia de Jesucristo. ¡No lo puedo explicar de otra manera! Ese día sentí que había pasado a la otra orilla. Mi comportamiento cambió y vi todo de forma diferente.

En particular, desde que creo en Dios y acepté a Jesucristo como mi Salvador, descubrí algo maravilloso: la comunión. Es un diálogo, un intercambio entre el Creador y sus criaturas. También es un diálogo entre los hombres, especialmente entre creyentes. Esta comunión da un sentido a mi vida. Extiende mis intereses personales a los intereses colectivos. Los eleva hasta Dios y su plan eterno de amor. Ya no estoy más aislado, y puedo experimentar en la tierra lo que es el amor divino, amor que seguirá existiendo en el futuro eterno».

Jeremías 9 – Lucas 15 – Salmo 90:13-17 – Proverbios 20:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch