¿Qué es un falso profeta?

¿Qué es un falso profeta?

8/16/2018

Por sus frutos los conoceréis. (Mateo 7:16)

La característica más peligrosa de los falsos profetas es que afirman que son de Dios y que hablan en su nombre. “Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso” (Jer. 5:31).

Tales líderes casi siempre parecen agradables y positivos. Les gusta estar con los cristianos, y saben cómo hablar y actuar como creyentes.

Por lo general los falsos profetas reflejan sinceridad y así engañan con más facilidad a los demás (vea 2 Ti. 3:13). Pero usted puede identificar el verdadero carácter de los falsos maestros al observar de lo que no hablan mucho. Por lo general no niegan doctrinas fundamentales como la deidad de Cristo y el sacrificio expiatorio, el carácter pecaminoso de la naturaleza humana, o el que los incrédulos vayan al infierno. Sencillamente pasan por alto tales verdades “polémicas”.

Pero siempre que un falso profeta esté en medio de ustedes, no se puede pasar por alto su presencia ni los efectos perjudiciales de su enseñanza herética.

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Por qué cedemos ante el pecado sexual

AGOSTO, 16

Por qué cedemos ante el pecado sexual

Devocional por John Piper

Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado… Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder. (Salmos 51:812)

¿Por qué el salmista no está rogando por continencia sexual? ¿Por qué David no está pidiendo por un grupo de hombres que lo ayuden a no pecar? ¿Por qué no está pidiendo ojos protegidos y una mente libre de pensamientos sexuales? En este salmo de confesión y arrepentimiento después de básicamente violar a Betsabé, uno esperaría que David pidiera algo así.

La razón por la que no lo hace es porque sabe que el pecado sexual es un síntoma y no la enfermedad.

Las personas ceden ante el pecado sexual porque no tienen la plenitud del gozo y la alegría que hay en Cristo. Su espíritu no es consistente, ni está firme, ni establecidos, sino que flaquea. La tentación se les presenta y ceden porque Dios no ocupa el lugar que debería ocupar en sus emociones y pensamientos.

David sabía esto acerca de sí mismo y es verdad acerca de nosotros también. David nos muestra, por la manera en que ora, cuál es la verdadera necesidad de aquellos que caen en pecado sexual: gozo en Dios.

Esto es sabiduría profunda para nosotros.


Devocional tomado del sermón “Al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”

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1 Samuel 7–8 | Romanos 6 | Jeremías 44 | Salmos 20–21

16 AGOSTO

1 Samuel 7–8 | Romanos 6 | Jeremías 44 | Salmos 20–21

Hasta donde sabemos, Jeremías 44 contiene la última profecía de Jeremías. La del capítulo siguiente está fechada explícitamente en un periodo anterior, y probablemente el grupo de profecías contra las naciones, que encontramos en las capítulos 46–51, también pertenecen a una época previa. Las palabras que tenemos ante nosotros son la última declaración pública de Jeremías recogida.

No podemos decir que el ministerio de Jeremías acabase de forma destacada. Todos somos llamados a ser fieles; y algunos lo son en tiempos problemáticos y decadentes. No valoremos la labor del profeta según la cantidad de personas que convenció, de desastres de los que advirtió o de avivamientos que experimentó. Debemos hacerlo analizando si fue o no fiel a Dios, si agradó o no al Señor. Con nosotros, es exactamente igual. Dudo que muchos de los que vivimos en Occidente hayamos comprendido la gran influencia que ejerce el síndrome del éxito sobre nuestra vida y la de los demás; en algunas ocasiones porque nos hace estar ávidos de éxito a toda costa, y en otras, porque nos hace sospechar del mismo en todo momento, en una forma de pseudoespiritualidad invertida. No obstante, el éxito no es lo importante; lo es la fidelidad.

Lo que encontramos en este capítulo es una rebelión irreparable. Los judíos de Egipto, tanto los que han descendido allí como los que aparentemente se habían asentado con anterioridad en esa tierra en un intento de escapar de las dificultades que acontecían en su patria, han sustituido los dioses cananeos que adoraban en su casa por las deidades egipcias que les rodean. La manera como interpretan su propia historia es totalmente diferente a la de Jeremías. Se remontan a la época en la que dejaron su adoración pagana (44:17–18): están pensando probablemente en la reforma llevada a cabo por el rey Josías. Los desastres que han caído sobre ellos han tenido lugar desde entonces. Así pues, razonan que deben servir a la Reina del Cielo y otras deidades paganas, y se deciden a hacerlo.

Debemos aprender dos importantes lecciones. En primer lugar, siempre podemos interpretar la historia de una forma que demuestre casi cualquier cosa que queramos. No quiere decir que no debamos saber nada de la misma, porque el Señor mismo dice al pueblo lo que deberían haber aprendido. Significa que lo que el pueblo de Dios debe aprender de ella tiene que estar moldeado por la lente de la revelación escrita del Todopoderoso, por su palabra profética, por nuestros votos del pacto. No podemos esperar que los paganos estén siempre de acuerdo con nuestra visión de la historia. En segundo lugar, este capítulo demuestra, en los términos más duros, que no hay esperanza para la raza del pacto, ninguna, fuera de la intervención de la gracia.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 228). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Jesús me conocía

Jueves 16 Agosto

Jesús mismo… sabía lo que había en el hombre.

Juan 2:24-25

Ahora, así dice el Señor, Creador tuyo… No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú… A mis ojos fuiste de gran estima… y yo te amé.

Isaías 43:1, 4

Jesús me conocía

Roberto se había convertido recientemente, es decir, había recibido a Jesús como su Salvador. Estaba lleno de celo; deseaba agradarle, pero muy pronto se dio cuenta de que seguía haciendo cosas malas. A pesar de su buena voluntad, se enfadaba con facilidad y por ello a veces se sentía muy abatido. ¡No quería decepcionar a Jesús, pues pensaba que su Salvador esperaba algo mejor de él!

Cierto día cuando todo le había salido mal, Roberto habló de ello a su abuelo. Este le invitó a leer el final del evangelio de Juan: Judas el traidor había conducido hacia Jesús a una multitud armada, que había venido para tomarlo por sorpresa y llevarlo a la muerte. “Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy” (Juan 18:4-5).

El abuelo de Roberto le explicó: Jesús sabía todo lo que iba a sucederle. Por lo tanto sabía el sufrimiento que tú, Roberto, ibas a costarle en la cruz debido a tus faltas. Cuando dijo: “Yo soy”, para ofrecerse en tu lugar, te conocía perfectamente. Te amó tal como eres, ¡su gracia cubrió todos tus pecados!

Pero también quiere hacerte progresar para agradarle, ahora que le perteneces. Confiésale sin temor tus fracasos, tus esfuerzos inútiles, pues desea ayudarte. ¡En tus luchas él nunca es tu enemigo, sino que está a tu favor! Escribió para ti su Palabra inspirada, que es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

Jeremías 20 – Lucas 22:1-23 – Salmo 95:1-5 – Proverbios 21:17-18©

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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