¿ES EL MAL SIEMPRE BUENO?

¿ES EL MAL SIEMPRE BUENO?

9/11/2018

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.

Génesis 50:20

Por muy difícil que sea aceptarlo o muchas veces incluso reconocerlo, a veces Dios permite que lo malo resulte en el bien de los creyentes. Muchas de las cosas que usted hace o que le suceden a usted son malas o, en el mejor de los casos, inútiles. Pero el Señor en su infinita sabiduría y su poder puede convertir y convierte lo peor de tales cosas en algo para el bien de usted.

La famosa historia de Daniel en el foso de los leones es una excelente ilustración de cómo el mal puede convertirse en bien. Cuando Daniel no dejó de adorar al Dios verdadero para adorar al rey Darío, este ordenó que lo echaran en el foso de los leones. Cuando los leones no le hicieron daño alguno, Daniel le dijo a Darío: “Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo” (Dn. 6:21-22). Daniel fue tal testimonio para el rey de cómo Dios pudo usar el mal para bien que con gozo puso en libertad a Daniel y alabó al Señor.

DERECHOS DE AUTOR © 2018 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

Siete motivos para no preocuparse (Parte 1)

SEPTIEMBRE, 11

Siete motivos para no preocuparse (Parte 1)

Devocional por John Piper

Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? (Mateo 6:25-26)

En Mateo 6 tenemos el ejemplo de la preocupación por la comida y la vestimenta.

Incluso en Estados Unidos, con su amplio sistema de beneficios públicos, la ansiedad por las finanzas y la vivienda puede ser intensa. Pero Jesús dice en el versículo 30 que esto surge porque la fe que tenemos en la promesa de gracia venidera de nuestro Padre es deficiente: somos «hombres de poca fe». Este pasaje contiene al menos siete promesas que Jesús nos dio para ayudarnos a pelear la buena batalla contra la incredulidad y liberarnos así de la ansiedad. (Veremos las promesas 1 y 2 en la Parte 1; y el resto en las Partes 2 y 3).

PROMESA 1: Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? (Mateo 6:25).

Si el cuerpo y la vida son muchísimo más complejos y difíciles de atender que la comida y la ropa, y aun así Dios en efecto nos creó y nos dotó de ambos, entonces seguramente podrá proveernos la comida y la ropa que necesitamos y está dispuesto a hacerlo.

Es más, sin importar lo que suceda, Dios un día resucitará nuestro cuerpo y preservará nuestra vida para que tengamos comunión eterna con él.

PROMESA 2: Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?(Mateo 6:26).

Si Dios está dispuesto a alimentar a criaturas tan insignificantes como las aves, que no pueden hacer nada para producir su comida —no como nosotros, que podemos cultivar la tierra— entonces de seguro nos proveerá lo que necesitamos, porque valemos mucho más que las aves.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), páginas 56-59

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

2 Samuel 6 | 1 Corintios 16 | Ezequiel 14 | Salmo 55

11 SEPTIEMBRE

2 Samuel 6 | 1 Corintios 16 | Ezequiel 14 | Salmo 55

Tres observaciones relativas a Ezequiel 14:

En primer lugar, la expresión particular “hacer del corazón un altar de ídolos”, repetida varias veces con pequeñas variaciones en 14:1–8, apesta a hipocresía. Puede que exista algo de fidelidad al pacto en público, pero simplemente no hay lealtad de corazón. Hacer del corazón un altar de ídolos es apartarse del Dios viviente (14:7).

El peligro no es menos traicionero en la actualidad que en la época de Ezequiel. De alguna forma, nos las arreglamos para observar el credo que profesamos, pero, si algo va mal, nuestra ira indisciplinada demuestra que realmente confiamos muy poco en el Dios viviente: nuestros ídolos secretos son la comodidad y el bienestar físico. Asistimos a la iglesia, pero rara vez oramos en privado o leemos concienzudamente la Palabra de Dios. Cantamos con fuerza en convenciones misioneras, pero no hemos compartido el Evangelio con nadie desde hace años. En el fondo, nos interesa más nuestra reputación, el sexo, las vacaciones, que disfrutar del resplandor y la majestad sobrecogedora de Dios. Meditemos en 14:8 y pidamos perdón y gracia, para que podamos ser más coherentes.

En segundo lugar, los que hacen de su corazón un altar de ídolos son justo los que más probablemente buscan a un profeta o predicador para mantener las apariencias y garantizarse algo de ayuda al mismo tiempo. Sin embargo, el Señor dice: “Yo el SEÑOR le responderé según la multitud de sus ídolos malolientes” (14:4). Él “sedujo” a los profetas (14:9–11). Una mejor traducción de esta palabra es “engañar”. El “engaño” de Dios a los profetas forma parte de su sentencia judicial. No obstante, es un “engaño” particular, porque la revelación del Señor ya es pública en las Escrituras para que todos la lean y estudien. Además, ahora habla abiertamente a los profetas acerca de su mano judicial sobre ellos. Si tuviesen un ápice de sensibilidad espiritual, la advertencia les empujaría a realizar examen de conciencia y arrepentirse. Sin embargo, no lo hacen, y la sentencia se pronuncia, siendo engañados. Tales profetas mienten al pueblo, que ama sus mentiras y les escucha (cp. 13:19).

En tercer lugar, el juicio es en ocasiones tan inevitable que ni siquiera la presencia del más justo lo retrasará (14:12–23). El razonamiento presupone la teología de Génesis 18: Dios puede salvar a una ciudad o nación malvada por los justos que vivan allí. Sin embargo, allá donde la maldad rebosa, ni siquiera la presencia de Noé (salvado del diluvio), de Job (declarado “recto” e “intachable”, Job 1:1) y de Daniel (coetáneo de Ezequiel, que servía en la corte babilónica, conocido por su piedad) detendrá el desastre que el Todopoderoso ordena. De hecho, cuando los exiliados vean la conducta rebelde de los nuevos refugiados, serán conscientes de que Dios tenía razón (14:22–23).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 254). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Del ocultismo a la verdad (2)

Martes 11 Septiembre

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Gálatas 5:1

Del ocultismo a la verdad (2)

«Para ver la luz, a menudo el ser humano necesita caer en un agujero profundo. Al levantar los ojos hacia Dios, se da cuenta de que se ha equivocado; entonces puede experimentar la gracia divina. ¡Eso fue lo que me sucedió!

Tres meses después me convertí a Jesucristo. Me sentía como asfixiada, hasta el día en que puse ante el Señor mi carga de pecados que ya no soportaba más, y el Señor me perdonó. En el fondo de mi corazón sentía un profundo arrepentimiento. Tomar consciencia de nuestros pecados es una gracia del Señor, y solo su gracia puede salvarnos.

Mi forma de ver el mundo, a la gente y mi vida cambió totalmente. ¡El Señor me abrió los ojos! Él es mi Pastor y nada me faltará, como está escrito en el Salmo 23. Desde entonces, Dios probó mi fe en muchos aspectos. Las confrontaciones con el ocultismo fueron frecuentes; entonces di testimonio abiertamente de mi fe cristiana, del peligro del ocultismo y de la victoria de Jesucristo. Hablo de todo esto para que la gente entienda el poder de las tinieblas y su influencia sobre los hombres. Pero, ¡qué experiencia descubrir el infinito poder de Dios cuando nos libera! ¡Estaba perdida, era miserable, realmente era esclava de todas esas cosas!

Hoy puedo vivir libre del ocultismo gracias a Jesucristo mi Salvador, quien también es mi Señor».

Céline L.

“El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre” (Salmo 23:1-3).

Jeremías 43 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch