LO INTRÍNSECAMENTE BUENO

LO INTRÍNSECAMENTE BUENO

9/9/2018

Todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8

Casi por definición, ciertas cosas en el reino espiritual son buenas. En primer lugar, Dios mismo es bueno. “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Ro. 2:4).

En segundo lugar, la Palabra de Dios es buena y obra para nuestro bien. Pablo les dijo a los ancianos de Éfeso: “Os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hch. 20:32).

En tercer lugar, los santos ángeles de Dios son buenos y están para apoyar a los creyentes. El escritor de Hebreos confirma esto con la interrogación retórica: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1:14).

Esas son verdades no solo dignas de meditar en ellas sino, en vista de sus realidades, de vivirlas.

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La gracia debe ser gratuita

SEPTIEMBRE, 09

La gracia debe ser gratuita

Devocional por John Piper

Por fe andamos, no por vista. (2 Corintios 5:7)

Imaginemos que la salvación es una casa en la que vivimos.

Nos proporciona protección. Está provista de comida y bebida que nunca se acabarán. Jamás se deteriorará ni se derrumbará. Sus ventanas nos permiten contemplar panoramas de gloria.

Dios la construyó a un costo muy alto, que asumieron él y su Hijo, y nos la entregó.

El contrato de «compra» se titula «el nuevo pacto». Los términos dicen: «Esta casa será y seguirá siendo de ustedes si la reciben como un regalo y si se deleitan en el Padre y en el Hijo, que habitarán en la casa con ustedes. No deben profanar la casa de Dios abrazando a otros dioses ni desviar su corazón en pos de otros tesoros».

¿No sería necio aceptar los términos del contrato y luego llamar a un abogado para que diseñe un plan de amortización con pagos mensuales, con la esperanza de algún día lograr pagarla por completo?

Ya no estaríamos considerando a la casa un regalo, sino una compra. Dios ya no sería benefactor libre, y nosotros quedaríamos esclavizados a un nuevo conjunto de demandas que él nunca soñó con imponernos.

Si la gracia ha de ser gratuita —y ese es precisamente el significado de la gracia— no podemos concebirla como un pago que hay que devolver.


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Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 45

2 Samuel 3 | 1 Corintios 14 | Ezequiel 12 | Salmo 51

9 SEPTIEMBRE

2 Samuel 3 | 1 Corintios 14 | Ezequiel 12 | Salmo 51

El contenido de Ezequiel 12 es fácil de entender.

Podemos imaginarnos el poder de los actos simbólicos de Ezequiel. A la vista de los exiliados, prepara su exiguo equipaje como si fuese un habitante de Jerusalén preparándose para una marcha de más de mil kilómetros hasta el exilio. Tendría que llevar sobre sus hombros lo que pudiese llevar. Por la noche, abre un agujero en el muro de adobe de su propia casa, lo cual simboliza probablemente el intento inútil de fuga de Sedequías y sus más allegados (2 Reyes 25:4; Jeremías 39:4): huyeron, pero no pudieron escapar. Ezequiel hace todas estas cosas sin decir una palabra y comunica un mensaje la mañana siguiente: “Yo soy una señal para vosotros. Lo que hice yo, os va a pasar a vosotros, pues seréis llevados cautivos al exilio” (12:11).

Seguidamente, añade más explicaciones (12:12–16).

El segundo acto simbólico abunda en algo que ya está teniendo lugar. Ezequiel seguía sometido al racionamiento de la comida impuesto en 4:9–17 debido al hambre. Ahora, cuando come su parte, tiembla y simula estar aterrorizado y desesperado (12:17–20).

Después encontramos la sorprendente aplicación. El pueblo ha oído a muchos profetas y se ha vuelto tan escéptico que suele repetir dos proverbios: “Se cumple el tiempo, pero no la visión” (12:22); “El pueblo de Israel anda diciendo que tus visiones son para un futuro distante, y que tus profecías son a largo plazo” (12:27). Después de todo, no solo hay falsos profetas alrededor, sino que incluso los verdaderos, como Ezequiel y Jeremías (en Jerusalén), siguen prometiendo la destrucción de la ciudad pero continúan pasando los años con sus poderosos muros intactos. El segundo ha estado haciéndolo durante décadas. Sin duda, Dios considera el largo retraso como una prueba clara de su paciencia y misericordia, proveyendo múltiples oportunidades de arrepentimiento; el pueblo simplemente ha caído en el escepticismo. Así pues, el juicio llegará ciertamente, dice Ezequiel, y los proverbios populares ya no se pronunciarán más.

Pedro aplica la misma idea a los cristianos, sacada de otro relato del Antiguo Testamento. Después de que comenzasen las advertencias, pasaron décadas antes de que se produjese el diluvio y nadie estuvo preparado para el mismo excepto Noé y su familia. Por tanto, no es sorprendente que, en los “últimos días”, los que transcurrirán entre la primera venida de Cristo y la segunda, estos en que vivimos, surjan nuevas generaciones de personas que se mofan y hacen gala del mismo escepticismo malvado: “¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:3–4). Sin embargo, el diluvio llegó, como también lo hará el fuego.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 252). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Cuidado, peligro!

Domingo 9 Septiembre

Volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel.

Isaías 31:6

¡Cuidado, peligro!

– Lot, habitante de Sodoma, era un hombre influyente en esa ciudad depravada. Como sabía que Dios no aprobaba los actos perversos y contrarios a la naturaleza cometidos en ese lugar, “afligía cada día su alma justa” (2 Pedro 2:8) debido a lo que veía y oía. Sin embargo permanecía allí. Dos ángeles tuvieron que escoltarlo y sacarlo de la ciudad, para que el juicio no lo alcanzara (véase Génesis 19).

– David, perseguido por el rey Saúl, huyó y se refugió junto al rey Aquis, un enemigo del pueblo de Dios. Pero cuando los siervos de Aquis lo reconocieron, David temió por su vida. Fingió estar loco (1 Samuel 21:13), y luego, para vergüenza suya, tuvo que escaparse de allí.

– Jonás, en vez de obedecer la orden de Dios e ir a Nínive, huyó en un navío que iba en dirección contraria, a Tarsis. Dios, el Todopoderoso, envió una tempestad que atemorizó a todos los marineros. Como Jonás había reconocido ser la causa de aquella tempestad, lo lanzaron al mar. Allí un gran pez se lo tragó, y al cabo de tres días y tres noches, por orden de su Creador, el pez vomitó a Jonás en la tierra.

– Pedro, discípulo de Jesús, se estaba calentando al fuego junto a los enemigos de su Maestro. Cuando le preguntaron sobre su relación con Jesús, tres veces dijo que no lo conocía (Marcos 14:66-72).

Un creyente no puede ser feliz ni agradar a Dios cuando su conducta es opuesta a la voluntad de Dios. ¡Pero siempre se puede dar media vuelta! “Convertíos (den media vuelta) a mí con todo vuestro corazón… Convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente” (Joel 2:12-13).

Jeremías 41 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29

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