PIDA SABIDURÍA

Octubre 18

PIDA SABIDURÍA

Porque Jehová da la sabiduría.

Proverbios 2:6

Creo que Dios dará la sabiduría para entender cualquier prueba si se lo pedimos. Si no la pe-dimos, el Señor pudiera permitir que la prueba continúa hasta que mostremos que hemos aprendido a depender de Él en medio de la prueba.

Si le falta sabiduría, se le ordena que se la pida a Dios. Nunca se le niega la sabiduría a un creyente que la necesita y que la pide mientras persevera en medio de una prueba. ¿No es esa una promesa admirable? A veces no pedimos; hacemos de todo menos pedirle a Dios. Debemos arrodillarnos y clamar desde lo profundo de nuestro corazón para que Dios nos dé su dirección.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

1 Reyes 21 | 1 Tesalonicenses 4 | Daniel 3 | Salmo 107

18 OCTUBRE

1 Reyes 21 | 1 Tesalonicenses 4 | Daniel 3 | Salmo 107

La estatua que Nabucodonosor erigió (Daniel 3) fue, sin duda, pensada para unificar el imperio. Por esta razón, ordenó que todos los “pueblos, naciones y gente de toda lengua […] deberéis inclinaros y adorar la estatua de oro” (3:4–5). Viviendo en una cultura pluralista en la que las personas podían añadir dioses con impunidad a su panteón personal, para Nabucodonosor sólo la rebeldía o la insubordinación intransigente sería el motivo de que alguien se negara a adorar a la imagen. Desde su perspectiva, la amenaza del horno ardiente garantizaba la conformidad y el provecho político potencial era incalculable. En Babilonia, los hornos tenían la función principal de cocer los ladrillos (cf. Génesis 11:3) y se usaban ampliamente porque había escasez de piedra idónea para la edificación. Se han excavado grandes hornos de ladrillos en las ruinas de la antigua Babilonia. Con toda seguridad, Nabucodonosor no habría tenido el más mínimo escrúpulo en quemar vivas a las personas (Jeremías 29:22).

El impresionante intercambio en este capítulo se establece entre Nabucodonosor y los tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abed-nego, tras su primera negativa a inclinarse ante la imagen (3:13–18). La última burla del emperador casi reta a cualquier dios a dar un paso adelante: “¡No habrá dios capaz de libraros de mis manos!” (3:15). Como pagano, vivía desde luego en un mundo de dioses poderosos aunque limitados, y, en algunos casos, ciertamente se sentía igual a ellos o incluso superior. Desde la perspectiva del teísmo bíblico, esto es una arrogancia monstruosa.

Sin embargo, la respuesta de los tres hombres es lo que merece ser memorizada y que se reflexione sobre ella: “¡No hace falta que nos defendamos ante ti! Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de tus manos. Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, has de saber que no honraremos a tus dioses ni adoraremos tu estatua” (3:16–18). Observa: (a) Su educación básica y su respeto no disminuyen a pesar de la osadía de sus palabras. (b) No desean en absoluto disculparse por su postura. El creyente sabio nunca se disculpa por Dios ni por ninguno de sus atributos. (c) No dudan de la capacidad que Dios tiene de salvarlos y así lo expresan: Dios no es rehén de otros dioses ni de ningún ser humano, sean emperadores o cualquier otra cosa. (d) Pero no pueden saber si Dios los salvará y este aspecto no afecta a su decisión. La fidelidad no depende de una escotilla de escape. Escogen la lealtad, porque es lo correcto, aunque les cueste la vida. El valor que necesitamos en este siglo anticristiano es educado y constante. Nunca se disculpa por Dios. Cree con gozo que Dios todo lo puede, pero está preparado para sufrir con tal de no transigir en su obediencia de todo corazón.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 291). Barcelona: Publicaciones Andamio.

SABIDURÍA OPORTUNA

SABIDURÍA OPORTUNA

 Charles R. Swindoll

18 de octubre, 2018

Proverbios 20:123:29-35

Cuando escucho que alguien dice que la Biblia es irrelevante, me rio por dentro ya que solo con eso me doy cuenta de que esa persona no conoce las páginas del Libro Divino. He estado exponiendo la Escritura por más de cinco décadas y todavía sigo maravillándome de la actualizada y real que es la Biblia.

Un buen ejemplo de la relevancia de la Escritura tiene que ver con el afán diario de la adicción. Para muchos en la actualidad, la dependencia física y emocional de una sustancia en particular es una realidad implacable, y tristemente las estadísticas nos muestran que el abuso de sustancias no va a disminuir.

Es más, el problema se ha vuelto más común ahora que antes. Hace muchos años, la adicción a las drogas y el alcohol se daba en los barrios bajos, hasta que comenzó a expandirse hacia las escuelas. La adicción ahora es una epidemia en las familias de clase media. ¿Existe entonces algún tema que sea más relevante que este?

Hace siglos, cuando el Señor dirigió a sus mensajeros para escribir su verdad, eligió no pasar por alto este tema. Ahora, en el siglo veintiuno, rodeados de conveniencias modernas y una tecnología sin precedentes, seguimos viendo con relevancia los proverbios antiguos.

Esta colección de dichos sabios incluye palabras pertinentes y advertencias para todos aquellos que caen cautivos del alcohol o de otras sustancias adictivas. El abuso químico que antes era conocido solo por un selecto cuerpo de profesionales, ahora es de conocimiento público. Afortunadamente, hay comunidades, universidades e iglesias que están tratando de ofrecer apoyo. Profesionales capacitados y adictos en recuperación dedican tiempo para animar, apoyar y capacitarse mutuamente. La mayoría de ellos ha pasado grandes pesadillas a causa de la adicción, así que comprende lo que es estar atrapado bajo las garras de una botella, una píldora, una droga o una jeringa.

Reflexión: Casi todas las personas han tenido que luchar con alguna adicción o conoce a alguien que lucha contra el abuso de sustancias. ¿De qué forma este asunto le ha afectado de manera personal? ¿A quién busca como guía y apoyo?

Adaptado del libro, Viviendo los Proverbios  (Editorial Mundo Hispano, 2014). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¿Hay que cambiar la ley?

Jueves 18 Octubre

Vino a su encuentro… un hombre con un espíritu inmundo, que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas.

Marcos 5:2-4

(Dios) nos ha librado de la potestad de las tinieblas.

Colosenses 1:13

¿Hay que cambiar la ley?

Un hombre que había sido condenado por agresión y luego había sido puesto en libertad, acababa de cometer otro crimen odioso que hería la conciencia colectiva. Entonces la justicia se propuso modificar la ley para que tales actos no se repitiesen. Sin embargo, de una enmienda a otra, no hay cambios, y el número de actos criminales no disminuye. Los hombres siguen siendo iguales al hombre del versículo de hoy, son indomables. Las leyes, las cadenas, la cárcel no pueden mejorarlos. Las leyes, indispensables para la vida en sociedad, no resuelven la raíz de los problemas.

La Biblia muestra la fuente del mal: “De dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21-22). La demostración del grave estado moral del hombre fue hecha cuando Jesucristo, el justo por excelencia, fue crucificado, aunque Jesús no había hecho nada que mereciese la condena (Lucas 23:4). A pesar de esto, Dios permitió que ese atroz crimen también fuese el sacrificio mediante el cual nuestro corazón pudiese ser purificado y el creyente recibiese una nueva naturaleza. “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Las leyes humanas no hacen más que canalizar más o menos bien los comportamientos, mientras que la fe en Cristo purifica y cambia el corazón desde su raíz.

Deuteronomio 12 – Juan 7:32-53 – Salmo 118:15-20 – Proverbios 25:18-19

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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