LA MAJESTAD DE DIOS

LA MAJESTAD DE DIOS

Charles R. Swindoll

6 de diciembre, 2018

Salmos 8

Al mirar el Salmo 8, tres observaciones introductorias saltan de la página. Primero, es un salmo de David, escrito bajo la dirección del Espíritu Santo. Eso quiere decir que no son simples reflexiones neutrales de un artista creativo. David recibió esta canción como un regalo de Dios a la humanidad. Estas son palabras de Dios.

Segundo, antes de iniciar el salmo se encuentra la frase, «Sobre Guitit». La etimología de este término hebreo es asunto de debate entre los eruditos. Muchos creen que la palabra guitit se deriva de Gat, aquella ciudad antigua filistea de donde también provenía el enemigo más famoso de David, Goliat. (1 Samuel 17: 4, 23). El término podría referirse al estilo musical que se asociaba con esa cultura o un instrumento musical que se utilizaba comúnmente en Gat. En cualquier caso, la expresión, «sobre Guitit» o «según Guitit» aparece también en otros dos salmos de celebración (Salmos 81 y 84). La Escritura nos dice que después de la victoria de David sobre Goliat el pueblo de Israel cantó y bailó celebrando el triunfo (1 Samuel 18: 6-7).

Mi opinión, y es solo mi opinión, es que este salmo fue compuesto por David como un himno de alabanza en honor a Dios por darle el triunfo cuando peleó con el gigante Goliat de Gat. Al leer el salmo 8, uno se puede dar cuenta que calza muy bien con este momento histórico. Esta es una canción de celebración así que si usted tiene que derrotar un gigante y en este caso, el gigante es ese sentido de insignificancia, ¡anímese! Esta canción es para usted.

Mi tercera observación es que el salmo 8 comienza y termina con la misma declaración: «Oh Señor, Dios nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!» Esta alabanza ofrece tres implicaciones que vale la pena mencionar:

El salmista habla en nombre del pueblo de Dios, no solo de sí mismo, por eso utiliza la expresión, «Dios nuestro» en lugar de «Dios mío». Esto nos dice que David está representando un grupo de personas al componer esta canción de triunfo.
El nombre de Jehová se relaciona con la palabra grande, la cual se deriva de la palabra hebrea «adar». Esta palabra conlleva los significados de majestad, grandeza, amplitud, altura y nobleza. David ve a nuestro Dios como aquel que es sumamente glorioso y absolutamente majestuoso.
Las obras y los atributos del Señor no se limitan a Israel o a la tierra de Canaán. Son universales. Dios no es una deidad tribal o nacionalista separada de todos los demás.
El pasaje y su patrón

Ya que siete y medio versículos del salmo 8 son repeticiones de la misma declaración, debemos comprender que el tema principal del salmo es la frase que se repite dos veces. David adora al Dios viviente como el glorioso y majestuoso Señor del universo. De hecho, un bosquejo de esta canción se parecería mucho a cualquier servicio de adoración pública al que hayamos asistido:

La doxología (v. 1a)
II. La adoración (vv. 1b-8)
A. Alabanza (vv. 1b-2)
Mensaje (vv. 3-8)
1. El significado del ser humano: «¿Qué es el hombre?»
2. La gracia de Dios: «lo coronas».
III. La bendición (v. 9)

Seguiremos este bosquejo al examinar esta canción de celebración de David, comenzando con la doxología:

Oh Señor, Dios nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra! (v. 1)

La palabra «Señor» en el texto hebreo expresa la majestad trascendente y la gloria de Dios. Aun cuando la mayoría de las biblias utiliza la palabra, «Señor», la palabra utilizada aquí es un nombre hebreo que se representa con las cuatro letras mayúsculas JHVH. Ya que este nombre era, y sigue siendo, sagrado para los hebreos, ellos nunca dicen su nombre de manera audible. Consecuentemente, nadie sabe cuál es su pronunciación correcta. Los gentiles comúnmente dicen Jehová. La palabra, «Dios», es el término hebreo «Adonai», el cual indica un título de respeto en reconocimiento a su autoridad y soberanía. Los judíos comúnmente pronunciaban la palabra «Adonai» cuando leían la escritura en voz alta y se encontraban con el nombre hebreo de Dios, JHVH. La siguiente palabra que aparece en la oración, la palabra «grande» es un adjetivo superlativo que significa: «más poderoso que cualquier otro».

Al combinar estos tres términos, David celebra el poder supremo de Dios sobre todo lo demás. Desde el principio, David declara que Dios no tiene rival. Ningún poder lo subyuga y él reina con supremacía.

Afirmando el alma: ¿Cuál es la fuerza más poderosa en el universo? ¿Una supernova? ¿Un hoyo negro? Dios es más poderoso, mucho más poderoso que cualquiera de esas cosas. De hecho, la energía combinada de cada estrella en cada galaxia del universo no puede competir con el poder de su Creador. Cuando usted medita en la omnipotencia de Dios, ¿qué efecto le causa en ese sentimiento de sentirse abandonado?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Descubrir secretos

Jueves 6 Diciembre

El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

1 Corintios 2:14-15

Descubrir secretos

En una librería, mientras buscaba un regalo para un niño, descubrí un libro de dibujos en tres dimensiones que me intrigó. Las imágenes me parecían sin interés. Un vendedor se acercó a mí: «A eso le llamamos estereogramas: en cada una de las imágenes hay un secreto, pero es preciso estar muy atento para descubrirlo y captarlo visualmente. Si lo encuentra descubrirá una profundidad y un relieve insospechables, con nuevas imágenes».

Esto me hizo pensar en la lectura de la Biblia. La Palabra de Dios contiene tesoros para aquel que se esfuerza en encontrarlos. Si creo que la Biblia es la Palabra de Dios, que es viva y que en ella podemos hallar a Jesucristo mismo, si me tomo el tiempo de leerla y meditar en ella, entonces el Espíritu Santo me revelará sus secretos.

Tomemos un ejemplo del Antiguo Testamento: la historia de José, quien fue vendido por sus hermanos y más tarde se convirtió en el primer ministro de Egipto. En ella solo podemos ver el relato de un héroe, desdichado al principio, pero que tuvo un final glorioso. ¡Hay muchas historias profanas de este tipo!

Pero intente introducir la «clave», es decir, la persona del Señor Jesús, y lo verá aparecer detrás del personaje de José. A través de miles de detalles que concuerdan, el lector que ama al Señor tendrá la sorpresa y el gozo de descubrirlos. Así comprenderá un poco mejor los sufrimientos de Cristo y su gloria futura (lea 1 Pedro 1:11).

Josué 24 – Santiago 5 – Salmo 138:6-8 – Proverbios 29:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Ver la realidad de una vida transformada

Diciembre 5

Ver la realidad de una vida transformada

Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. (Hechos 28:30-31)

El versículo de hoy muestra que, aunque Pablo estaba bajo arresto domiciliario “en una casa alquilada”, siguió predicando. A pesar de las circunstancias, Pablo siguió haciendo lo que se le había llamado a hacer.

Tal vez usted esté pensando: No puedo ir y predicar el evangelio. No puedo ser evangelista, ni maestro bíblico. Estoy atado a mi trabajo. Pero no importa si usted está encadenado a un escritorio, a una línea de montaje en una fábrica, a un aula, a un vehículo o a un puesto de vendedor; todo eso brinda oportunidades de predicar el evangelio. Cuanto peor es su confinamiento, tanto mayor es la oportunidad de brillar con una vida de santidad.

A menudo me dicen lo difícil que es dar testimonio en el centro laboral. Mi respuesta es que por lo general es más difícil dar testimonio en condiciones ideales que en una situación más difícil. Se debe a que en las situaciones difíciles la realidad de una vida transformada es más patente, y eso no puede menos que impresionar a quienes no la han experimentado.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR

© 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.comUsted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

 

EL VALOR DE LAS CRIATURAS DE DIOS

EL VALOR DE LAS CRIATURAS DE DIOS

Charles R. Swindoll

5 de diciembre, 2018

Salmos 8

Todos nosotros ansiamos sentirnos necesitados. Deseamos sentirnos queridos. Dios nos creó con el deseo de saber que podemos contribuir con algo valioso y que puede impactar significativamente en la vida de los demás. En el pasado, grandes hombres y mujeres deseaban dejar sus huellas en el mundo, creando un legado que continuaría después que ellos murieran.

En nuestra juventud, tendemos a basar nuestra autoestima en nuestra habilidad de contribuir con los demás o de ayudar a otros en su necesidad. Durante esa época, los jóvenes se llenan de actividades, de ingenio y es esa exuberancia la que los ciega al hecho de que algún día acabará. Luego, ya sea sutilmente o abruptamente, las circunstancias cambian y nos encontramos en un lugar donde ya no somos necesarios. Diferentes situaciones opacan nuestra utilidad mientras vemos sus pasos devastadores. La injusticia puede quitarnos la libertad. La calumnia puede llevarse nuestra reputación. La enfermedad puede robarse nuestra fuerza. La mala fortuna puede acabar con nuestra riqueza. La depresión puede llevarse nuestra esperanza. Y ni qué decir del paso constante de la edad que se lleva nuestra vitalidad. Piénselo, el solo hecho de envejecer nos saca de la carrera. Cuando alguien es promovido en vez de nosotros o nos toca ir a la banca porque un jugador más fuerte ha entrado al equipo, nos sentimos abandonados y eso duele.

Nadie quiere sentirse despreciado.

La canción 8 del himnario antiguo de Dios es un bálsamo durante esa época de nuestra vida cuando nos sentimos desapercibidos, abandonados y separados. El salmo enfatiza el valor que Dios le da a sus criaturas y aún más a la humanidad.

Afirmando el alma: ¿Cómo mide su valía? ¿Su propio valor como persona? Sea honesto consigo mismo; esto es entre usted y el Señor. ¿De qué manera el factor monetario se ha hecho parte de su autoestima? ¿Que tal su posición? ¿Su poder o autoridad? ¿Su capacidad para impactar el mundo o influir en las vidas de los demás le da una sensación de más valor?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 «¿Qué cosas en este mundo tienen un valor eterno verdadero?»

 «¿Qué cosas en este mundo tienen un valor eterno verdadero?»

 Sobra decir que las únicas cosas de valor eterno en este mundo son aquellas que son eternas. La vida en este mundo es temporal, no eterna, y por lo tanto, la única parte de la vida que tiene valor eterno es la que dura hasta la eternidad. Claramente, lo más importante en este mundo que tiene un verdadero valor eterno, es tener una relación con Jesucristo, sabiendo que el regalo de la vida eterna viene sólo a través de él para todos los que creen (Juan 3:16). Como Jesús dijo, «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre, sino por mí» (Juan 14:6). Todo el mundo va a vivir en algún lugar por la eternidad, cristianos y no cristianos por igual. Y el único destino eterno distinto diferente al de estar en el cielo con Cristo, es el que ofrece un castigo eterno para aquellos que rechazan a Jesús (Mateo 25:46).

Con respecto a las abundantes cosas materiales que este mundo ofrece y que muchos buscan obstinadamente, Jesús nos enseñó a que no acumuláramos tesoros terrenales que pueden ser destruidos o robados (Mateo 6:19-20). Después de todo, no hemos traído nada a este mundo, y sin duda nada podremos llevarnos. Sin embargo, siempre se pasan por alto nuestros principales valores cristianos en nuestra búsqueda diligente del éxito y el bienestar material, y en medio de estas búsquedas terrenales con frecuencia nos olvidamos de Dios. Moisés abordó este tema hace 3.500 años cuando su pueblo estaba a punto de entrar a la tierra prometida. Les advirtió de no olvidar a Dios, porque él sabía que una vez que «construyeran casas donde habitaran» sus corazones se enorgullecerían y se olvidarían de Dios (Deuteronomio 8:12-14). Es cierto que no hay valor eterno en vivir nuestras vidas para nosotros mismos, buscando obtener todo lo que podamos de la vida, como el sistema mundial nos quiere hacer creer.

Sin embargo, puede haber valor eterno importante en lo que hacemos con nuestras vidas durante el tiempo extremadamente breve que estamos aquí en la tierra. Aunque la escritura deja claro que nuestras buenas obras acá en la tierra no nos salvan o nos mantienen salvos (Efesios 2:8-9), es igualmente claro que estaremos eternamente recompensados de acuerdo a lo que hayamos hecho mientras estamos aquí en la tierra. Como Cristo mismo dijo, «Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras» (Mateo 16:27). De hecho, los cristianos son «…hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas» (Efesios 2:10, énfasis añadido). Estas «buenas obras» tienen que ver con servir al señor lo mejor que podamos con lo que él nos ha dado y dependiendo totalmente de él.

El apóstol Pablo explica la calidad de las obras que pueden traer recompensas eternas. Comparando a los cristianos con «constructores» y la calidad de nuestras obras con materiales de construcción, Pablo nos dice que los buenos materiales que sobreviven a la prueba de fuego de Dios y que tienen valor eterno son «oro, plata y piedras preciosas», mientras que el uso de materiales de menor calidad tales como «madera, heno y hojarasca» para construir sobre el fundamento que es Cristo, no tienen valor eterno y no recibirán recompensa (1 Corintios 3:11-13). Básicamente, Pablo nos está diciendo que no toda nuestra conducta y todas nuestras obras merecerán recompensas.

Hay muchas maneras en que nuestro servicio al señor nos traerá recompensas. En primer lugar, debemos reconocer que cada verdadero creyente ha sido apartado por Dios y para Dios. Cuando recibimos el regalo de la salvación de parte de Dios, recibimos ciertos dones espirituales (1 Corintios 12:7, 11). Y si pensamos que nuestros dones son insignificantes, debemos recordar que, como Pablo le dijo a la iglesia de Corinto, el cuerpo de Cristo está compuesto de muchas partes (1 Corintios 12:14). Y «Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. . .los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios» (1 Corintios 12: 18, 22 énfasis agregado). Si estás ejercitando tus dones espirituales, estás jugando un papel importante en el cuerpo de Cristo y haciendo lo que tiene valor eterno.

Cada miembro del cuerpo de Cristo puede hacer aportes significativos cuando humildemente buscamos edificar el cuerpo y glorificar a Dios. De hecho, cada pequeña cosa se puede sumar al hermoso mosaico de lo que Dios puede hacer cuando cada uno de nosotros hacemos nuestra parte. Recuerda que, en la tierra Cristo no tiene cuerpo, excepto el nuestro, no tiene manos excepto las nuestras, no tiene pies excepto los nuestros. Los dones espirituales son la forma en que Dios administra su gracia a los demás. Cuando mostramos nuestro amor a Dios obedeciendo sus mandamientos, cuando perseveramos en la fe a pesar de toda la oposición y persecución, cuando en su nombre mostramos misericordia a los pobres, a los enfermos y menos afortunados, y cuando ayudamos a aliviar el dolor y el sufrimiento que está a nuestro alrededor, entonces ciertamente estamos edificando con «oro, plata y piedras preciosas» que tienen un verdadero valor eterno.

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

El sufrimiento

Miércoles 5 Diciembre

Los que miraron a él fueron alumbrados… Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias… Gustad, y ved que es bueno el Señor; dichoso el hombre que confía en él.

Salmo 34:5-6, 8

El sufrimiento

La adversidad está presente, y el sufrimiento la acompaña. Primero es como un pequeño brote, y luego, muy rápido, invade todo. Al principio quienes nos rodean muestran algunos gestos de compasión y ánimo, pero cuando la prueba persiste, la impaciencia, la lasitud y a veces incluso el silencio se manifiestan en los demás. ¡Uno se siente solo en medio de su dolor! Por eso quiero decirle, amigo, que si bien su prueba le parece larga y todavía no ve la salida, ¡esta sí existe!

No pierda el tiempo dando vueltas a las faltas o errores que ya confesó al Señor Jesús, quien murió para salvarle de todo eso. ¡No sirve de nada culparse! Dios siempre está dispuesto a perdonarnos. Lea la Biblia cada día, alimente su alma con ese pan de vida, contemple la luz de su Dios, que pasa entre sus barrotes reales o imaginarios, deseche la amargura, el resentimiento, la ira.

Jesús lo mira con dulzura y paciencia, él conoce su problema. ¡Usted no está solo! El Señor está muy cerca de usted y lo acompaña fielmente en su desierto. Él quiere fortalecer su fe. Escuche la voz de Dios que le está hablando. ¡Rechace todo lo que pueda alejarlo de él!

Cuando la duda, el miedo o la angustia lo rodeen, refúgiese por la fe en Jesús, no mire a la izquierda ni a la derecha, fije su mirada y su corazón en las promesas de Dios. Él nunca lo abandonará ni le reprochará lo que usted es.

¡Ponga la mirada en Jesús! Ore a él con confianza y hallará misericordia, gracia y socorro en el momento oportuno (Hebreos 4:16).

Josué 23 – Santiago 4 – Salmo 138:1-5 – Proverbios 29:7

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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PRESO POR CRISTO

Diciembre 4

PRESO POR CRISTO

Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás. (Filipenses 1:13)

El apóstol Pablo siempre se consideró un preso por la causa de Cristo; nunca por un delito. Estaba encadenado porque creía en Cristo, lo predicaba y lo representaba.

Desde el punto de vista de Roma, Pablo era un preso encadenado a un guarda romano. Pero desde la perspectiva de Pablo, los guardas romanos eran esclavos cautivos encadenados a él. El resultado de tal confinamiento fue que la causa de Cristo se había llegado a conocer “en todo el pretorio”. Lejos de ser una condición opresiva, a Pablo se le había dado la oportunidad de dar testimonio de Cristo a cada guardia asignado a él, cada seis horas.

¿Qué veían los soldados? Veían el carácter santo de Pablo, su misericordia, su paciencia, su amor, su sabiduría y su convicción. Al convertirse los miembros de la guardia de palacio, se difundía la salvación más allá de ellos hasta “los de la casa de César” (Fil. 4:22).

Por muy difícil que pueda parecer a primera vista, nadie es demasiado difícil de evangelizar.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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EL ESCUDO DE DIOS EN CONTRA DEL DESÁNIMO

EL ESCUDO DE DIOS EN CONTRA DEL DESÁNIMO

R. Swindoll

4 de diciembre, 2018

Salmo 5

Algunas veces sufrimos desánimo debido a circunstancias difíciles que no son causadas por alguien en particular. Por ejemplo, los desastres naturales, la enfermedad, los debacles económicos o una lesión. No obstante, con frecuencia sufrimos cuando nuestros enemigos nos hieren. Ese fue el lamento de David en el Salmo 5. Él sabía que su desánimo podía convertirse rápidamente en resentimiento, amargura, odio y finalmente en venganza. Él tenía miedo de volverse igual que sus opresores. Por esa razón, David reflexionó en el carácter de Dios y le pidió la oportunidad de realizar cosas pero en la voluntad de Dios. David entonces considera el carácter y las acciones de sus enemigos (Salmo 5: 9-10).

Porque no hay sinceridad en su boca; sus entrañas están llenas de destrucción. Su garganta es un sepulcro abierto, y con su lengua hablan lisonjas. Decláralos culpables, oh Dios; caigan por sus propios consejos. Échalos por la multitud de sus rebeliones, porque se rebelaron contra ti.

David decide deliberadamente entregar sus enemigos a Dios, quien es la única autoridad que puede hacer justicia y misericordia. También le pide a Dios que ellos «caigan por sus propios consejos». Cuando lidiamos con aquellos que se oponen a la justicia, debemos recordar que ellos están luchando contra Dios, no contra nosotros. Consecuentemente, usted puede estar seguro que Dios no permitirá que las obras malas continúen para siempre. Él limitará el pecado y responsabilizará a los pecadores. La Biblia dice que si ellos siguen sus propios consejos, caerán por sí mismos.

Pablo, el apóstol, lo dice claramente en Romanos 12: 17-19:

No paguen a nadie mal por mal. Procuren lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, tengan paz con todos los hombres. Amados, no se venguen ustedes mismos sino dejen lugar a la ira de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza; yo pagaré, dice el Señor.

El afán del desánimo se minimiza cuando confiamos que el Señor peleará nuestras batallas. Finalmente, después de celebrar el carácter justo de Dios, después de pedir la capacidad de mantenerse del lado de Dios en el asunto, y después de considerar el destino final de los malignos, David se refiere al gozo futuro del justo (Salmo 5: 11).

Se alegrarán todos los que confían en ti; para siempre gritarán de júbilo, pues tú los proteges. Los que aman tu nombre se regocijarán en ti.

El concepto clave de este versículo es el gozo. ¿Cómo es su rostro? ¿Es un rostro gozoso? ¿Vive usted por encima de las presiones? ¿Existe evidencia de paz en su rostro? Si usted intenta pelear sus batallas sin el Señor, usted se volverá una persona amargada, gruñona y finalmente su rostro mostrará las marcas de la batalla.

¿Alguna vez usted ha examinado la respuesta de Caín cuando Dios rechazó su ofrenda? Hay una frase muy significativa que aparece en Génesis 4: 5: «Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su semblante». El texto en hebreo se puede traducir también de una forma más dramática: «. . . y Caín ardía de enojo al punto que su rostro lo mostraba». Si tenemos enojo y resentimiento, nuestros rostros lo demuestran. Nuestra quijada se tensa, apretamos los dientes. Es imposible esconder el desánimo interno. Los rostros «caídos» revelan un corazón desanimado. David quería que Dios se llevara esa carga interna y la remplazara con el gozo.

Finalmente, el compositor menciona la promesa que frecuentemente olvidamos:

Porque tú, oh Señor, bendecirás al justo; como un escudo lo rodearás con tu favor. (Salmo 5: 12)

David concluye su canción mirando al Señor y alejado de las causas de su desánimo. Él le ha entregado a Dios su carga en la mañana, el desánimo de David se ha ido. El escudo que él menciona al final de su canción en el versículo 12, se refiere a uno de esos escudos grandes que los guerreros tenían y que les cubría todo el cuerpo. Entonces, ¿cuál es la promesa?

Dios bendecirá a aquél que busca su protección. ¿Cómo lo hará? Lo hará mediante su favor y su escudo. Un escudo invisible amplio y protector. ¡Tomemos el escudo y deshagamos del desánimo!

Afirmando el alma: Durante su tiempo con el Señor, preferiblemente en la mañana, y mientras ora para vencer el desánimo, las siguientes directrices del Salmo 5, le serán muy útiles:

• Descríbale su actitud y cuanto le duele.
• Medite en los atributos de Dios.
• Pídale la oportunidad de realizar cosas de acuerdo con la voluntad de Dios.
• Sea específico en sus oraciones.
• Recuérdese asimismo que Dios le defiende.
• Recuerde las promesas de Dios.

Y cuando usted se sienta muy desanimado para orar por usted mismo, pídale alguien más que ore por usted.

Si usted intenta pelear sus batallas sin el Señor, usted se volverá una persona amargada, gruñona y finalmente su rostro mostrará las marcas de la batalla.

Charles R. Swindoll

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright © 2018 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Ahora vemos por espejo, oscuramente…

Martes 4 Diciembre

Ahora vemos por espejo, oscuramente…

1 Corintios 13:12

(Jesús dijo a Pedro:) Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Juan 13:7

Por fe andamos, no por vista.

2 Corintios 5:7

Hilos entrelazados

Corrie Ten Boom, liberada por error, en diciembre de 1944, del terrible campo de concentración de Ravensbrück, pasó el resto de su vida dando testimonio del amor de Dios. Su fe, muy probada por el horror que vivió diariamente, por la pérdida de su padre y de su hermana, también detenidos, triunfó ante tanta adversidad.

Acostumbraba ilustrar sus mensajes con imágenes. Por ello siempre llevaba en su bolso un trozo de tela bordada con hilos de color oscuro, y con hilos dorados y plateados. Por el reverso de la tela solo se veía una multitud de hilos entrelazados. Corrie mostraba ese lado de la tela y decía: «Este bordado es una imagen de nuestra vida. Dios escoge los colores y los dibujos. Trabaja cada día, mezclando días oscuros y días felices… A menudo olvidamos que Dios ve la obra al derecho, mientras nosotros solo vemos el revés. Cuando el bordado se termine y podamos interrogar al Gran bordador, nos dirá que los hilos negros tienen tanta utilidad como los hilos dorados, pues todos forman parte del modelo que él escogió». Luego Corrie volteaba la tela y, en vez de ver hilos entremezclados, se podía ver una corona de oro.

Si somos incapaces de entender el plan de Dios para nuestras vidas, confiemos en él. Al final su objetivo es hacernos bien. Fortalecidos por sus promesas, convencidos de que Dios es soberano y que nos dará fuerzas para cada día, podremos tener paz en nuestro corazón en los momentos difíciles.

Josué 22:21-34 – Santiago 3 – Salmo 137 – Proverbios 29:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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¿QUÉ LO HACE FUNCIONAR A USTED?

Diciembre 3

¿QUÉ LO HACE FUNCIONAR A USTED?

Fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros. (Colosenses 1:25)

¿Qué lo motiva a usted? ¿Qué ocupa su energía, domina su tiempo y lo hace funcionar? Para el apóstol Pablo era el progreso del evangelio. Lo que pudiera ocurrirle a su propio cuerpo o a su carrera tenía poca importancia para él. En Hechos 20:24 dijo: “Ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús”. Rindió su vida, sus bienes, sus ropas, su reconocimiento, su reputación y su prestigio a una meta: “para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” (v. 24).

Pablo escribió a la iglesia de Roma: “En cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma” (Ro. 1:15). Y en 1 Corintios 9:16 da testimonio de lo que lo impulsaba: “Me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”

Pablo se sentía impulsado a ver que el evangelio siguiera adelante. Él es un ejemplo para todo cristiano. ¿Es su vida como la de Pablo?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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