El pensamiento de Dios

Lunes 21 Enero

Dice el necio en su corazón: No hay Dios.

Salmo 53:1

¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?… Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos.

Romanos 11:34, 36

El pensamiento de Dios

Alguien preguntó: «¿Por qué dos copos de nieve nunca son perfectamente idénticos? ¿Por qué cada cristal congelado será siempre único? Y si ningún copo de nieve es idéntico a otro, ¿por qué comparten todos la forma de una estrella de seis puntas? ¿Por qué no tienen cinco o siete? ¿Y por qué una margarita puede tener cinco, ocho o trece pétalos, pero nunca diez u once? Frente a estas preguntas no podemos dejar de ceder a la irresistible sensación de que el mundo es organizado, calculado, regulado, pensado. Pero, ¿por quién? ¿O por qué?».

La respuesta a estas preguntas siempre ha engendrado controversias; y esto entre los sabios como en el resto de los hombres. Sin embargo, cada uno debe admitir que no puede hallar por sí mismo una respuesta aceptable. La inteligencia del hombre debería, no obstante, darle a comprender que hay un Creador, de modo que los hombres son inexcusables si no creen en Dios (leer Romanos 1:20).

El testimonio de la creación está delante de todos, pero también el de la Biblia. Creer en la existencia de Dios es, pues, una prueba de reflexión inteligente de parte del hombre. Pero confiar en Dios, creerle recibiendo el mensaje que él nos dirige a través de la Biblia, nos permite entrar en una verdadera relación con él. Su pensamiento es dar a conocer su grandeza en todo lo que ha creado, incluso en un copo de nieve, pero también revelar su amor para que los hombres se conviertan en sus hijos.

1 Samuel 17:1-30 – Mateo 13:44-14:12 – Salmo 14 – Proverbios 4:7-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La mujer del cántaro

Domingo 20 Enero

(Jesús dijo:) El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Juan 4:14

La mujer del cántaro

Ese día Jesús hizo el recorrido entre Judea y Galilea. El camino directo pasaba por Samaria, donde Jesús quería encontrar una persona cuyas necesidades él conocía. En esta tierra marcada por el sufrimiento debido al desconocimiento de Dios, Jesús se detuvo, cansado. Sentado al borde de un pozo, esperó a alguien.

Era una mujer, semejante a muchas otras: su vida era complicada, la mirada de los demás la hacía más difícil todavía. Ella se aferraba a sus pequeñas certezas: su cántaro, el pozo de Jacob, su religión…

¡Cuán difícil es salir de nuestras propias opiniones y creencias! Jesús se puso a su alcance con humildad y dulzura: estaba cansado, tenía sed, pidió de beber… Pero es él quien da el agua viva, quien sacia la sed del alma, quien examina a fondo el corazón. Esta mujer testificaría: “Me ha dicho todo cuanto he hecho” (Juan 4:29).

Jesús hace tomar conciencia de las verdaderas necesidades, y vino para colmarlas. Presentó a esa mujer el don de Dios, el don de la vida, una fuente de agua “que salte para vida eterna” (v. 14), el Espíritu como un río de agua viva (cap. 7:38). Le dio la convicción de que Dios la buscaba para hacerla entrar en la relación maravillosa de hija de Dios.

Jesús dijo a esa mujer: “La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (cap. 4:23-24). Dios el Padre desea ser adorado “en espíritu y en verdad” por sus hijos, ¡por personas como usted y yo!

1 Samuel 16 – Mateo 13:24-43 – Salmo 13 – Proverbios 4:1-6

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Conocidos por la obediencia

Enero 19

Conocidos por la obediencia

Según el mandamiento del Dios eterno… para que obedezcan a la fe. (Romanos 16:26)

¿Sabía usted que no es la fe más la obediencia lo que es igual a salvación, sino la fe obediente la que es igual a salvación? Se comprueba la verdadera fe en su obediencia a Dios.

Como Jesucristo es el Señor, Él exige obediencia. No hay fe sin obediencia. Pablo dijo a los cristianos de Roma: “Doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo” (Ro. 1:8). ¿Y por qué se divulgaba su fe en todo el mundo? Romanos 16:19 explica: “Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos”. Al principio, es su fe la que se divulga, pero al final es su obediencia.

La fe que excluye la obediencia no salvará a nadie. Tal engaño hace que muchos entren por el camino espacioso que lleva a la destrucción (Mt. 7:13-14). Eso es como edificar una superestructura religiosa sobre la arena (Mt. 7:21-29).

Fundamente su vida en la obediencia a Cristo. Entonces sabrá que pertenece a Él.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

 

Hacia él

Sábado 19 Enero

Se juntaron con él (David) todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu.

1 Samuel 22:2

(Jesús dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

Hacia él

David era el futuro rey de Israel, escogido por Dios. Pero antes de que se cumpliera la promesa de su reinado, fue perseguido por Saúl, el rey en ejercicio, quien veía en David a un rival. Huyendo de su enemigo, David halló refugio en una cueva. Allí todos los afligidos, los endeudados, los que estaban llenos de amargura hallaron a alguien capaz de comprenderlos y dirigirlos. David se convirtió en su jefe.

En esta escena, David es una conmovedora imagen de Jesús, nuestro Señor, quien invita a ir a él a todos los que están cansados y cargados, los que tienen “sed” (Juan 7:37). Vino por los pobres, los cautivos, los ciegos, los oprimidos, los que se portan mal… (Lucas 4:18-19).

¿Sabe usted que la expresión “todo el que estaba endeudado” nos designa a todos? En efecto, hemos contraído una deuda moral con Dios, porque nuestros pecados lo han ofendido y requieren reparación. Sin embargo esta deuda, demasiado pesada para nosotros, fue pagada por Jesús en la cruz. Antes de morir exclamó: “Consumado es” (Juan 19:30). En aquella época esta expresión estaba grabada en el sello que se ponía en una factura para indicar que esta había sido pagada.

Volvámonos, pues, con confianza a Jesús. En las aflicciones, en las experiencias amargas que tengamos que atravesar, él es un refugio seguro. Él mismo sufrió, por lo tanto comprende a los que sufren (Hebreos 2:17-18). Jesús prometió: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

1 Samuel 15 – Mateo 13:1-23 – Salmo 12 – Proverbios 3:32-35

Obligado a servir

Enero 18

Obligado a servir

Que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados. (Efesios 4:1)

¿Tiene idea de cuán supremo llamamiento es servir a Cristo?

Pablo dijo: “Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Ef. 2:10). También dijo: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados” (Ef. 4:1).

En los tiempos antiguos, a un vencedor en los juegos olímpicos se le preguntó una vez: “Espartano, ¿qué ganarás con esta victoria?” A lo que respondió: “Señor, tendré el honor de luchar en la línea del frente para mi rey”. Que esa sea su respuesta al llamado de su Rey.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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A los padres cristianos jóvenes

Viernes 18 Enero

Jesús se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Marcos 10:14-15

A los padres cristianos jóvenes

Ustedes desean conducir sus hijos a Jesús, como lo hicieron, en tiempos de Jesús, los que le llevaron sus niños para que los bendijera. Pero, ¿cómo hacerlo? Jesús ya no está en la tierra, ¿cómo hallarlo? La fe permite experimentar el amor de Cristo que nos toma y nos lleva en sus brazos en todas las circunstancias de nuestra vida. Nuestros hijos, más fácilmente que nosotros, también quieren confiar sin reserva en Jesús. Basta escuchar algunas veces sus oraciones.

Tengamos cuidado para no impedirles ir a Jesús. Sepamos reservar momentos de calma. En lugar de llenar todo su tiempo libre con actividades deportivas, juegos virtuales u otros, dediquemos tiempo en familia para estar juntos en la presencia de Jesús. La fe nace simplemente y se profundiza escuchando la Palabra de Dios (Romanos 10:17). Por eso, ¡leamos la Biblia con nuestros hijos!

Leámosla como si ese mensaje divino fuera dirigido a cada uno. Expliquémosla simplemente sin desarrollar nuestras propias opiniones, que podrían opacar lo que el Señor Jesús quiere comunicarnos. Leamos el texto en alta voz o pidamos a nuestros hijos que lo lean. Después, hagámosles preguntas sobre el texto, y dejémosles expresar lo que ha llamado su atención. También estemos dispuestos a responder a sus preguntas. Así la Palabra de Dios podrá penetrar en sus corazones. Orar por nuestros hijos también es una manera de llevarlos a Jesús. En los evangelios varias veces vemos a un padre o a una madre ir a Jesús a rogarle por su hijo, y Jesús siempre los escuchó.

1 Samuel 14:23-52 – Mateo 12:38-50 – Salmo 11 – Proverbios 3:27-31

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Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24)

Enero 17

Entre en el juego

Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24)

Como yo era un deportista cuando niño, jugué en varios equipos en diversos programas deportivos. Recuerdo a muchos muchachos con poca o ninguna capacidad deportiva que trataban de formar parte de aquellos equipos. Una que otra vez, a un entrenador le daba pena con algún muchacho así y lo ponía en el equipo a pesar de su actuación. Le daba al muchacho un uniforme para hacerle sentir que era parte del equipo aunque no permitiera que el muchacho participara en el juego.

Afortunadamente, es todo lo contrario en la vida cristiana. El Señor no nos pone en el equipo solo para que nos sentemos en el banco. Tiene el propósito de enviarnos al juego. Es su gracia la que nos llama a la salvación, y es su voluntad la que nos envía al mundo para dar testimonio de Él.

Todos somos como el muchacho que no tenía habilidad. Dios nos pone misericordiosamente en el equipo, no debido a nuestra habilidad, sino sim­ple­mente por su gracia soberana. Y Él nos da la capacidad para participar en el juego. Así que entre en el juego y dé gracias por el santo privilegio de servir a Jesucristo.

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El Padre mismo os ama.

Jueves 17 Enero

Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

Lucas 15:20

El Padre mismo os ama.

Juan 16:27

Es mi historia (2)

Pedro acababa de leer el relato del hijo rebelde en el Nuevo Testamento que le habían dado.

No podía sacar de su mente esta historia: le recordaba cosas que él trataba de olvidar, pero sobre todo el amor que sus padres le habían demostrado a través de tantos cuidados. Sin embargo, ¿qué bicho lo había picado para que abandonara la casa paterna? Por supuesto, él hacía lo que le parecía sin tener en cuenta a los demás, y esto desagradaba a sus padres. ¿Se habría equivocado él, que hoy trabajaba en la calle con sus compañeros a fin de recoger algunas monedas para su sustento?

Entonces decidió ir a hablar con el cristiano que le había dado el Nuevo Testamento. La conversación comenzó rápidamente.

–La historia de ese hijo rebelde es la mía, dijo Pedro inmediatamente. Siento vergüenza.

–¿Sabes que esta historia es la de todo hombre, la mía también, si consideramos al Padre como nuestro Creador? Tú leíste la primera parte de la historia, leamos juntos la segunda, dijo el cristiano.

Entonces Pedro descubrió que el camino del retorno seguía estando abierto, no solo hacia sus padres, sino también hacia Dios. Confesar sinceramente su pasado ante Dios lo condujo a Jesucristo, quien se convirtió en su Salvador, su libertador.

Experimentó lo mismo que el hijo perdido en la parábola que acababa de leer. Dios lo recibió tal como era, sin hacerle reproches. Ahora tiene la certeza de que fue perdonado. Jesucristo pagó por sus pecados en la cruz.

1 Samuel 14:1-22 – Mateo 12:1-37 – Salmo 10:12-18 – Proverbios 3:21-26

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Es mi historia (1)

Miércoles 16 Enero

Me levantaré e iré a mi padre (dijo el hijo pródigo), y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

Lucas 15:18

Señor… en ti hay perdón, para que seas reverenciado.

Salmo 130:3-4

Es mi historia (1)

Hace algunos años un grupo de guitarristas se reunió en la plaza de un pueblo en Inglaterra. Con sus canciones rítmicas atrajeron rápidamente un numeroso auditorio. Después de la presentación, Pedro, uno de los músicos, hizo la colecta entre los presentes. También tocó en la ventana de una casa vecina. Allí le respondieron:

–Joven, usted tiene una hermosa voz. Le daré este billete si lee en público la historia del hijo perdido en este Nuevo Testamento.

¡Ganaré rápido este dinero!, se dijo el joven sonriendo.

–Señoras y señores, dijo Pedro a su auditorio, tengo un texto para leerles de parte de un vecino. Entonces abrió el libro en el pasaje indicado y, con la preocupación de impactar a su público, comenzó: “Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes” (Lucas 15:11-12).

Aquí el lector se detuvo, y luego continuó con un tono menos seguro: “No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente” (v.?13). ¡Este relato se adaptaba a su propia historia! Cuanto más avanzaba en la lectura, más se emocionaba. Conmovido, leyó el resumen de su propia vida, hasta estas palabras: “¡… y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre” (v. 17-18).

(mañana continuará)

1 Samuel 13 – Mateo 11 – Salmo 10:1-11 – Proverbios 3:19-20

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La gracia del Rey

Enero 15

La gracia del Rey

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. (Romanos 3:24)

Todo creyente recibe la gracia de Dios como resultado de responder a las buenas nuevas. Y las buenas nuevas son que la salvación es por gracia.

El apóstol Pablo dijo: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8-9). La gracia de Dios que trae salvación ha aparecido para todas las personas. Se ofrece totalmente independiente de cualquier cosa que pudiéramos haber hecho para recibir el favor de Dios. Es el favor inmerecido de Dios, que en su misericordia y su clemencia nos da la salvación como un regalo. Lo único que tenemos que hacer es sencillamente responder creyendo en su Hijo.

Entramos en el reino de Dios solo por la gracia de Dios. No hay lugar para la propia alabanza ni la proeza humana. Recuerde darle gracias a Dios por concederle una salvación tan misericordiosa.

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