¿En quién creer?

Jueves 10 Enero

La verdad que está en Jesús.

Efesios 4:21

Sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo.

Juan 4:42

¿En quién creer?

–No puedo creer, decía un joven que acababa de escuchar el Evangelio. –¿Es verdad?, preguntó el orador. ¿En quién no puedes creer? ¡No puedes creer lo que Dios dice, pero confías en tantas personas a lo largo del día!

–Es verdad, creo a mis amigos. No pongo en duda sus mensajes, los respondo. Sí, finalmente yo confió en muchas personas de ambientes variados. Solo en Dios y en su Palabra no quiero creer. Es extraño. Pensándolo bien, no tengo ninguna razón válida para no confiar en Dios…

Este joven no se imaginaba que dejando penetrar un poco de luz en sus pensamientos, esta luz iluminaría todo su ser interior. El mensaje del Evangelio que había escuchado poco antes ahora era para él. Comprendió que necesitaba a Jesucristo, el Hijo de Dios. Le oró, confesando aquello de lo cual se sentía culpable en su vida. Y antes de terminar el día recibió, a través de la Biblia, la certeza de ser salvo, de estar en paz con Dios.

¿Qué es la fe? Es abandonarse enteramente a una persona digna de confianza. La fe en Dios es real cuando vamos a él con todo lo que tenemos y todo lo que somos. Dios prometió salvar a todo el que cree. Él quiere perdonarnos y purificarnos de todo pecado. Desea dar a nuestra vida una nueva dirección, positiva, concediéndonos la paz del corazón y certezas, en lugar del temor y del tormento.

Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

“No seas incrédulo, sino creyente” (cap. 20:27).

1 Samuel 6 – Mateo 8:1-22 – Salmo 7:1-8 – Proverbios 3:1-6

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Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.

Miércoles 9 Enero

Como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Romanos 5:12

Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia.

Romanos 5:20

El Evangelio

Génesis 2:15-17 y 3:6-12

Yo no fui creado como un robot programado, incapaz de decidir por mí mismo. La Biblia me enseña que Dios me creó a su imagen y semejanza (Génesis 1:26-27), es decir, con la facultad de amar, de pensar, de razonar, de querer o de rechazar, por lo tanto libre.

Esta libertad conlleva una responsabilidad. El hombre no es un animal sumiso a sus instintos. De esta manera es responsable de obedecer conscientemente a su Creador. En el paraíso terrenal, cuando Adán y Eva fueron puestos a prueba, escogieron desobedecer a Dios. Infringieron la única prohibición que les fue hecha. Las consecuencias para todos los seres humanos son el pecado, la miseria, el sufrimiento y la muerte, porque todos pecaron.

Pero la Palabra de Dios no se detiene ahí. Ella proclama una buena noticia: “La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Dios no trató de mejorar la raza humana. Él envió a su Hijo Jesucristo al mundo, quien se hizo hombre y vivió en la tierra exactamente como Dios lo esperaba. Jesús ofreció a Dios una vida perfecta, sin pecado, “haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8). Allí sufrió el castigo que nosotros merecíamos como pecadores, a fin de que seamos salvos aceptando esta salvación por la fe.

He aquí el mensaje del evangelio, simple, profundo, eficaz.

1 Samuel 5 – Mateo 7:7-29 – Salmo 6 – Proverbios 2:16-22

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El cumplimiento de la ley

Enero 8

El cumplimiento de la ley

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mateo 5:48)

Jesús se enfrentó a gran oposición durante su ministerio cuando no estuvo de acuerdo con la teología judía contemporánea (Mt. 15:1-3). Como era hipocresía, rechazó la presunta devoción de los fariseos.

Muchos en su época decían: “¿Está Jesús diciendo una nueva verdad? ¿Está realmente hablando en nombre de Dios? Él no dice lo que dicen los fariseos. En realidad, dice lo opuesto de lo que se nos enseña”.

Jesús dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mt. 5:17). Jesús no condenó la ley del Antiguo Testamento, sino que condenó la tradición que se había creado alrededor de ella. Los guías religiosos habían pervertido tanto la ley de Dios que Jesús declaró: “Os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (v. 20).

¿De qué justicia depende usted? ¿De la suya o de la de Cristo?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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¿Cómo está su alma?

Martes 8 Enero

En quien creyendo… os alegráis… obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

1 Pedro 1:8-9

¿Cómo está su alma?

Mire a los ojos a uno de sus seres queridos, o mírese usted mismo en un espejo. ¿Puede escapar a esta convicción profunda de que el hombre no está hecho simplemente de carne y huesos, sino que posee un alma inmaterial?

Jesús hizo una pregunta seria: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Marcos 8:36-37). También refirió una parábola concerniente a un hombre que había almacenado muchos bienes y se decía a sí mismo: “Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (Lucas 12:16-20).

Estas palabras son muy actuales. Gastamos una energía considerable para asegurar nuestro futuro terrenal y el de nuestros hijos; cuidamos la salud y el bienestar de nuestro cuerpo, e incluso velamos por la protección del planeta. Pero, ¿hemos pensado en nuestra alma? Lo que está en juego no es nuestro futuro terrenal, sino la suerte eterna de nuestra alma: perdida o salvada.

¿Qué hacer para ser salvo? Poner nuestra confianza en Jesús. En la cruz el Señor Jesús adquirió una salvación completa para todo el que cree en él, la cual concierne a todo nuestro ser, cuerpo y alma: el perdón de los pecados y la salvación de nuestra alma, pero también la resurrección futura de nuestro cuerpo. Su promesa es segura: “El que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:11).

1 Samuel 4 – Mateo 6:19-7:6 – Salmo 5:8-12 – Proverbios 2:10-15

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Esclavitud y libertad

Lunes 7 Enero

Nuestro Señor Jesucristo… el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados.

Gálatas 1:3-4

Esclavitud y libertad

Se dice que Ciro, rey de Persia, al volver de una expedición trajo como prisioneros a un príncipe, a su mujer y a sus hijos. El soberano interrogó personalmente al príncipe cautivo.

–¿Qué me darías si te devuelvo la libertad?

–La mitad de mi reino, respondió el príncipe.

–¿Y por la libertad de tus hijos?

–La otra mitad.

–Y por la de tu mujer, ¿qué me darías?

–A mí mismo, respondió el príncipe.

Esta respuesta complació tanto a Ciro que liberó a toda la familia sin exigir rescate. De regreso en su país, el príncipe preguntó a su mujer qué pensaba de la bondad del rey.

–Solo vi al que estaba dispuesto a entregarse por mí, respondió la esposa del príncipe.

¿Cómo apreciamos nosotros a Jesús, el Hijo de Dios, quien dijo a su Padre: “Heme aquí”, y quien dio su vida para salvarnos de la esclavitud del diablo y de la muerte eterna?

Pocas horas antes de la crucifixión, Jesús dijo a quienes llegaron a arrestarlo para llevarlo al suplicio: “Si me buscáis a mí, dejad ir a estos”, es decir, a sus discípulos (Juan 18:8). Y avanzó hacia la cruz, ofreciendo su vida en rescate, como lo había anunciado: “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45). Lo hizo por ellos, por mí, por usted.

“Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde… Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre” (Éxodo 21:2, 4-5).

1 Samuel 3 – Mateo 6:1-18 – Salmo 5:1-7 – Proverbios 2:6-9

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El Cristo incomparable

Enero 6

El Cristo incomparable

Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. (Colosenses 1:17)

Jesucristo es la personalidad incomparable de toda la historia humana.

Sócrates enseñó cuarenta años, Platón cincuenta y Aristóteles cuarenta. El ministerio público de Jesús duró menos de tres años, pero la influencia de su vida es mucho más importante que los ciento treinta años combinados de los tres filósofos más grandes de toda la antigüedad.

Jesús nunca pintó un cuadro, pero algunas de las mejores pinturas de Rafael, Miguel Ángel, Da Vinci y de muchos otros artistas encontraron en Él su inspiración.

Jesús no escribió poesía, pero Dante, Milton y muchos de los más grandes poetas del mundo han sido inspirados por Él como ningún otro. Ralph Waldo Emerson dijo que el nombre de Cristo “más que escribirse se ha grabado en la historia de este mundo”.

Jesús no compuso música, pero Haydn, Händel, Beethoven, Bach, Mendelssohn y muchos otros alcanzaron la más elevada perfección de melodía en composiciones acerca de Él.

Jesucristo ha influido en la sociedad humana como ningún otro. El Cristo incomparable es las buenas nuevas. Y lo que la hace tan buena noticia es que el hombre no merece nada y que Dios es muy misericordioso.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, www.portavoz.com

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¿Qué piensa usted de Jesucristo?

Domingo 6 Enero

(Jesús preguntó a sus discípulos:) ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?… Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Mateo 16:13, 15

El Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

¿Qué piensa usted de Jesucristo?

La vida de Jesucristo en la tierra es narrada en la Biblia por varios de sus contemporáneos, bajo la inspiración del Espíritu de Dios. Ella nos muestra que durante tres años y medio Jesús recorrió el país de Israel. Escuchemos lo que algunos dijeron sobre Jesús:

Los discípulos declararon haber escuchado la voz de Dios diciendo de Jesús: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 17:5).

Juan el Bautista afirmó respecto a Jesús: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16).

Juan: Él es “el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra” (Apocalipsis 1:5).

Tomás, quien sin embargo es calificado de incrédulo: “¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:28).

Pilato, quien escuchó todas las acusaciones contra Jesús y lo entregó para ser crucificado: “Ningún delito hallo en este hombre” (Lucas 23:4).

Judas, quien estuvo cerca de Jesús y lo vendió por unas pocas monedas: “Yo he pecado entregando sangre inocente” (Mateo 27:4).

Uno de los que estaban crucificados al lado de Jesús: “Este ningún mal hizo” (Lucas 23:41).

Por último, uno de los soldados que crucificaron a Jesús: “Verdaderamente este era Hijo de Dios” (Mateo 27:54).

1 Samuel 2 – Mateo 5:21-48 – Salmo 4:4-8 – Proverbios 2:1-5

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La caja de la humanidad

Enero 5

La caja de la humanidad

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. (Colosenses 2:9)

Si consideráramos este mundo como una dimensión de tiempo y espacio, entonces una caja cerrada pudiera representarlo, con Dios fuera de la caja. Es imposible que la humanidad escape de la caja porque, por definición, lo natural no puede entrar en lo sobrenatural. Lo que está confinado al tiempo y al espacio no puede escapar a la eternidad ni a lo infinito.

Como hay algo dentro del hombre que anhela saber lo que hay fuera de la caja, él inventa deidades, que es la forma en la que proliferan las religiones. Las distintas religiones se convierten en una extensión del deseo del hombre de escapar de su caja, pero el anhelo del hombre de trascender la caja no puede resolverse porque él está confinado a la caja por su propia naturaleza.

¿Hay una forma de escapar de esa caja? Sí, las buenas noticias son que hay una manera, y es por medio de Cristo. El cristianismo reconoce que usted no puede salir de su caja, pero proclama que Dios ha invadido la caja desde afuera. Jesucristo ha entrado en su mundo para mostrarle cómo puede morar con Dios para siempre. ¿No aceptará su invitación?

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El acontecimiento esperado por los cristianos

Sábado 5 Enero

El Señor mismo con voz de mando… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

1 Tesalonicenses 4:16-17

El acontecimiento esperado por los cristianos

La Biblia, Palabra de Dios, declara que Jesucristo volverá un día. Esto puede parecer sorprendente, sin embargo las profecías de la Biblia siempre se cumplen. Varios acontecimientos que ella anunció con siglos de antelación se produjeron efectivamente.

Nada puede anular el plan de Dios: el Señor Jesucristo volverá. La Santa Escritura, que guarda silencio respecto a la fecha de ese regreso, nos revela un misterio: los que creen en Jesús serán hechos semejantes a su Salvador (1 Corintios 15:51-52). “Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él” (1 Juan 3:2). Jesucristo “transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya” (Filipenses 3:21). Cuando Cristo venga se realizará dicha transformación.

Los que han muerto en la fe en él (los creyentes) serán resucitados con un cuerpo glorioso: muertos con su “cuerpo animal”, resucitarán con un “cuerpo espiritual” (1 Corintios 15:44), es decir, liberado de todo lo que los unía a este mundo. Simultáneamente, la misma transformación se operará en los creyentes vivos, que serán entonces “transformados”. Y todos partirán al encuentro de su Señor para ser introducidos en la casa del Padre. Estarán para siempre con él.

¿Esto le parece inverosímil? Sin embargo es la verdad; forma parte del plan perfecto de salvación que el Dios de amor le ofrece.

1 Samuel 1 – Mateo 5:1-20 – Salmo 4:1-3 – Proverbios 1:24-33

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Separación

Enero 4

Separación

Escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. (1 Pedro 1:16)

¿Sabe que no puede servir a Dios a menos que sea apartado? En la Biblia, esa palabra se refiere a ser apartado para una tarea o un propósito específico.

El Señor le dijo a Moisés: “De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda” (Nm. 15:20). Dios quería que los primeros frutos de la tierra fueran separados para honrarlo.

El Señor también dijo: “Yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos” (Lv. 20:26). Dios tomó a la nación de Israel y la apartó de todas las demás naciones para su gloria.

En cada uno de estos pasajes en la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento), la palabra se refiere a la separación de la manera más completa. El apóstol Pablo sabía que una vez que fue llamado como apóstol, fue desconectado de su pasado. Cuando Pablo era el más ferviente fariseo, fue apartado o separado, de las tradiciones del pueblo judío (Fil. 3:5). Ahora podía afirmar que era un fariseo apartado para el evangelio de Dios.

¿Está apartado usted de su vida anterior?

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