¡Despierte!

30 de junio

¡Despierte!

Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

Efesios 5:14

El versículo de hoy cita lo que el profeta Isaías dijo en Isaías 60:1: “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”. Ese versículo era la esperanza del Mesías, y la interpretación de Pablo es una reflexión de lo que Cristo ha hecho.

Muchos comentaristas bíblicos creen que Efesios 5:14 es un verso de un himno de resurrección cantado por la iglesia primitiva. Lo ven como una invitación; una presentación del evangelio. El pecador es el que duerme, y la invitación es a que despierte y resucite. El Salvador es Cristo, que alumbrará la vida.

Al igual que Rip Van Winkle, los hombres y las mujeres están durmiendo a través del tiempo; un tiempo de gracia. Cuando despierten, será demasiado tarde. Por eso Pablo los exhorta, como debemos exhortarlos nosotros, a que despierten y se levanten de los muertos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Qué influencia tiene usted sobre sus hijos?

Junio 30

¿Qué influencia tiene usted sobre sus hijos?

John MacArthur

Usted no puede salvar a sus hijos. Usted puede criarlos en el temor y amonestación del Señor, cuidarlos de las influencias pecaminosas y tentaciones del mundo, y envolverlos con el compañerismo de aquellos que conocen y aman a Dios. Pero al final, como vimos la última vez, su arrepentimiento y fe no puede ser heredada o manufacturada – la salvación es obra de Dios, no suya. Como padre, su influencia llega solo hasta un cierto punto.

El tipo de influencia equivocada

Habiendo dicho esto, quiero resaltar que a veces – debería decir, con frecuencia – los padres son parcialmente responsables por la rebelión de los hijos descarriados. Y ha sido mi observación a través de los años, que los padres son generalmente más culpables por los hijos descarriados que la sociedad, compañeros, o cualquier otra influencia a la que los padres tienden a culpar. Ocasionalmente encuentro padres que han violado casi todos los principios bíblicos de la crianza, quienes, de todas maneras, vienen al pastor buscando algún tipo de absolución de la responsabilidad por la rebeldía de los hijos. Ellos quieren una garantía verbal de que de ninguna manera ellos son los culpables, sino que alguien más lo es.

Aun así, Dios mismo le ha dado la responsabilidad de criar a los hijos, a los padres – no a los maestros de escuela, compañeros, empleados de guardería, u otras personas fuera de la familia – y por lo tanto está mal que los padres intenten descargar la responsabilidad o culpar a otro cuando las cosas salen mal.

Los padres deben comprometerse suficientemente en la vida de sus hijos, para asegurarse que ninguna otra influencia haya tomado precedente. Para los padres que se quejan que las fallas de sus hijos son culpa de los amigos de estos, mi respuesta inevitable es que al fin de cuentas los culpables son los padres, porque ellos fueron los que permitieron que los compañeros tengan más participación en la vida de sus hijos, que la que ellos mismos tienen.

Culpa y rendición de cuentas

Sin dudas que muchos padres, cínicamente no van a estar de acuerdo con esto, insistiendo en que no es realista el día de hoy, esperar que los padres influencien a sus hijos más que los compañeros, la cultura, televisión, maestros de escuela, y todos los otros factores que compiten por un interés controlador en la vida típica de un niño.

Aun así, un momento de reflexión revelará porque los padres en nuestra cultura tienen menos influencia en sus hijos de lo que los compañeros de grupo tienen: la mayoría de los padres, simplemente han abdicado su rol paterno. Han entregado sus hijos a los compañeros de estos. Han invertido menos tiempo en enseñarle a sus hijos, que la cantidad de tiempo que les han permitido a sus hijos mirar televisión. Han permitido mucha – sino toda – la instrucción espiritual, moral y ética de sus hijos, provenir de la televisión, películas, música, y otros niños. Aun en los mejores casos, los padres se apoyan demasiado en los maestros de escuela, maestros de Escuela Dominical, y líderes de jóvenes – todos fuera de la esfera de la familia. Los padres deben darse cuenta que el carácter no es innato a través de la genética, ni recogido por la ósmosis. A los niños se les enseña a ser lo que llegan a ser. Si se han convertido en otra cosa de lo que los padres esperaban, usualmente, es porque ellos simplemente han aprendido de esos que estaban ahí, para enseñarles en la ausencia de sus padres.

En otras palabras, los padres, no los niños – y tampoco los grupos de compañeros – son finalmente los culpables por la influencia cada vez menor de los padres en nuestra cultura. Siempre que las influencias externas moldean el carácter de un niño más que los padres, los padres han fracasado en su deber. Es tan simple como eso.

Los padres cristianos de hoy, desesperadamente necesitan adueñarse de este principio simple. Delante del trono de Dios, seremos tenidos como responsables, si hemos entregado a nuestros hijos a otras influencias que moldean su carácter en maneras impías. Dios ha puesto en nuestras manos la responsabilidad de criar a nuestros hijos en el temor y amonestación del Señor, y vamos a rendir cuentas a Dios de nuestra mayordomía de este gran regalo. Si otros tienen más influencia en nuestros niños que nosotros, somos culpables, no excusables, por esos motivos.

Su trabajo a tiempo completo

Dios ha hecho de la crianza una responsabilidad de tiempo completo. No hay un periodo de relajo, para nuestras obligaciones de padres. Este principio fue aun construido dentro de la ley en Sinaí. Dios precedió sus instrucciones a los israelitas con esta solemne demanda:

Y estas palabras que to te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. (Deuteronomio 6:6-7)

Esa es la propia definición de Dios de la tarea de los padres. Significa que la crianza es una asignación de tiempo completo en cada sentido de la expresión. Ninguna fase de la vida está excluida. No hay tiempo libre para el padre que quiere ser fiel a este llamamiento.

Algunos padres piensan que pueden compartimentar la vida de su hijo, asignar una cantidad de horas por semana para usar en la crianza, y luego cumplir las obligaciones como padres al asegurarse que las horas que ellos ponen en esa tarea son “tiempo de calidad”. Esa filosofía entera es contraria al espíritu de Deuteronomio 6:7, y es una manera segura de garantizar que las influencias del exterior tendrán más influencia que los padres en formar el carácter de su hijo.

Negligencia de los padres

La historia del Israel del Antiguo Testamento es un objeto de lección acerca de los peligros de descuidar este principio vital. Israel falló miserablemente en lo que tuvo que ver con su deber de enseñarle a sus hijos acerca de la justicia de Dios. Considere este versículo revelador acerca de la generación de Israelitas quienes primeramente entraron en la Tierra Prometida. Y note que esta era apenas una generación después de que Dios les había dado la ley en el monte de Sinaí:

Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que Él había hecho por Israel…Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que Él había hecho por Israel. (Jueces 2:7, 10)

En otras palabras, esa generación entera de Israelitas falló en su responsabilidad. Ellos descuidaron el enseñarles a sus hijos acerca de las cosas que Dios había hecho por Israel. Y como consecuencia, la próxima generación se alejó en masa del Señor:

Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales. Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. Y dejaron a Jehová y adoraron a Baal y a Astarot.

Los hijos se volvieron a los dioses malvados de los Cananitas. Su medio ambiente los influenció más que los padres, debido a que los padres abdicaron su rol paternal. El resultado fue idolatría, caos, y destrucción. “Cada uno hacía lo que bien le parecía” (21:25).

El mismo modelo fue repetido una y otra vez a través de la historia de Israel. Cada vez que una generación de padres descuidó el plantar las semillas que proveerían árboles de sombra para las siguientes generaciones, los hijos sufrieron la hambruna espiritual que inevitablemente siguió.

La misma cosa todavía está pasando hasta el día de hoy. En este momento, las perspectivas para la próxima generación son tan sombrías como siempre lo han sido. Y no va a haber un cambio, a no ser que esta generación de padres vuelva al trabajo de tiempo completo de plantar árboles de sombra espiritual.

La paternidad correcta y las prioridades personales

Para muchos padres, el primer paso hacia volver al camino debe ser un compromiso fresco hacia las cosas de Dios, por ellos mismos. Si nuestras propias prioridades en la vida están torcidas, no hay esperanza de enseñarles a nuestros niños lo que necesitan aprender.

Padres, hagan un inventario en sus propios corazones. ¿Tiene usted sed de Dios, como el ciervo brama por las corrientes de las aguas? O ¿está su vida enviándole a sus hijos un mensaje de hipocresía e indiferencia espiritual? ¿Es su compromiso con Cristo lo que usted espera ver en las vidas de sus hijos? ¿Es su obediencia a Su Palabra el mismo tipo de sumisión que usted espera ver en sus propios hijos?

Estas son preguntas cruciales que cada padre debe enfrentar, si realmente queremos ser padres exitosos y buenos modelos de conducta para nuestros hijos. Que los padres sean abandonados en su propia vida espiritual, es equivalente a talar todos los árboles de sombra para la próxima generación en su familia.

Padres cristianos – aliéntense. Tienen una responsabilidad delante de Dios de usar su influencia con sus hijos para Su gloria y el bien de ellos. Pero el peso de la eternidad de ellos no está en sus hombros – recuerden que ellos no han nacido moralmente neutros. Dios va a usar cualquier medio que Él elija para atraer a Su pueblo a Si Mismo. Ore para que Él lo use en las vidas de sus hijos, y confíe que Él es fiel aun a través de sus fracasos.

(Adaptado de Cómo ser padres cristianos exitosos.)

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Dios no escatimó a su propio Hijo

Domingo 30 Junio

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

Salmo 22:1

(Dios) no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.

Romanos 8:32

Dios no escatimó a su propio Hijo

La vida del Señor Jesús estuvo marcada por la obediencia a Dios su Padre. Él no obedecía por obligación sino por amor a Dios. Avanzando hacia la cruz, dijo: “Para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago” (Juan 14:31). Obediente, se dejó crucificar dando su vida por hombres culpables. Así proclamó delante del mundo entero su amor por su Padre y por nosotros. Él fue “obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8). Ningún amor humano puede compararse al amor del Padre por el Hijo y del Hijo por el Padre.

Este amor condujo al Señor Jesús a la cruz. Para poder perdonar nuestra culpa, Dios exigía un rescate. Por lo tanto Jesús cargó con nuestros pecados; Dios mismo lo golpeó, “por nosotros lo hizo pecado” (2 Corintios 5:21). Como lo anunció el profeta Isaías, Jesús “herido fue por nuestras rebeliones… el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:5-10).

En esas horas de angustia indecible, Jesús se volvió hacia el Dios a quien amaba y en quien confiaba. Pero Dios, el Dios santo, abandonó a su Hijo cargado con nuestros pecados. Y Jesús clamó a gran voz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46).

Dios nos dio a su Hijo. Quien cree que sus pecados fueron expiados en la cruz puede decir: “El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Sí, “Dios es amor” (1 Juan 4:8).

Daniel 3 – 1 Juan 2:1-17 – Salmo 78:9-20 – Proverbios 18:11-12

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Reprenda el pecado

Junio 29

Reprenda el pecado

No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas. (Efesios 5:11)

En vez de hacer lo que hacen las personas del mundo, debemos reprender su maldad. Se nos pudiera llamar la CIA espiritual: nuestro trabajo es reprender las fechorías de las tinieblas. Nuestro instrumento es la Palabra de Dios: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Ti. 3:16, cursivas añadidas). Nuestra vida y nuestras pa­la­bras deben reprender el mal.

A veces por la manera en la que usted vive puede reprender el mal en la vida de las personas. ¿Alguna vez ha caminado hacia personas que saben que usted es cristiano y que da la casualidad que están en medio de una conversación indecente? ¿Cambian de pronto de conversación? Cuando algunos incrédulos con quienes yo jugaba golf se enteraban de que yo era pastor, sus palabras y actitudes cambiaban de inmediato.

También Dios nos ha dado la misión de reprender verbalmente el mal del mundo. Debemos diagnosticarlo, confrontarlo y después dar la solución. El pecado es un cáncer que debe extirparse. No se ayuda a nadie con pasar por alto su pecado. Las personas deben reconocer su pecado antes de que puedan ver su necesidad de un Salvador.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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5/5 – Sombra para nuestros hijos

Junio 29

Sombra para nuestros hijos

John MacArthur

Esta noche vamos a concluir una pequeña serie de cuatro semanas, que hemos estado llamando ‘Sombra para los hijos,’ diseñada en torno a un antiguo proverbio chino que dijo: “Una generación planta los árboles, y después la siguiente generación disfruta de la sombra.” Y la pregunta, claro, que nos hacemos es, ¿puede ésta generación plantar árboles que provean sombra para el futuro? Hay muchos padres que temen por sus hijos, hay muchas personas que temen por sus nietos, por no decir nada de sus bisnietos, debido a la manera en la que la vida se está viviendo en el mundo.

Le he estado diciendo a lo largo de ésta serie que, mientras que parece que está cambiando para nosotros, y hasta cierto punto en términos relativos, está cambiando, y la vida se está volviendo más difícil, y nosotros que hemos estado familiarizados con una especie de estándar de vida en Estados Unidos judeo-cristiano, estamos viendo que eso se está desvaneciendo y mientras que ciertamente está empeorando, pero los hombres malos siempre van de mal en peor, éste es el ciclo de toda la historia humana. Toda generación de creyentes, en toda nación ha vivido en algún punto en el declive de la sociedad. Tenemos el sentido de que podemos estar experimentando la muerte de nuestra sociedad, la muerte de la civilización, y no solo en nuestro propio país sino alrededor del globo.

Mientras que vemos la destrucción de la familia, estamos muy conscientes de que la célula de la salud social y el bienestar, está siendo destruida. La sociedad, la civilización no puede sobrevivir la muerte de la familia. Y el ataque en contra de la familia ha estado llevándose a cabo en nuestra nación, por unos cincuenta años. Es una guerra mucho más mortal y destructiva que cualquier guerra del medio-oriente, con la muerte de la familia, la civilización simplemente se desintegra, colapsa terminando en un agujero negro de caos social, conducta criminal, narcisismo egoísta, perversión sexual, rebelión y anarquía. Y toda persona experimenta a un grado u otro la vaciedad personal.

El ataque ha sido sistemático, el ataque ha sido planeado, ha afectado todo aspecto de la vida humana, está establecido en lugares elevados de autoridad, está en los lugares más elevados en nuestra tierra, en nuestro país, educativa e inclusive políticamente, tenemos a personas que tienen responsabilidades de liderazgo gubernamental que están tratando de destruir a la familia al permitir el aborto y el matrimonio del mismo sexo. Tenemos a candidatos que están buscando cargos políticos en un partido político que promueven eso, y en otro partido, candidatos que están guiando las tendencias actuales, que han vivido con mujeres, con las que no están casados, han estado casados muchas veces, las leyes en nuestra nación hoy día permiten que se maten a niños que no han nacido, el divorcio, la homosexualidad, matrimonios del mismo sexo, dígalo usted, todo está bien.

Entonces, la pregunta es, ¿cómo criamos a nuestros hijos como cristianos en éste tipo de ambiente? Y de nuevo, le recuerdo, no es nuevo, simplemente es nuestra dosis, nuestra versión en nuestra época en la historia humana. Ahora, permítame darle algo así como un repaso, para que en cierta manera esté al día en lo que hemos visto en las semanas anteriores. Hay algunas verdades elementales que quiero establecer. Dios creó a los hombres y las mujeres para que tuvieran hijos. Dios creó al hombre y a la mujer para que tuviera hijos. El marido y una mujer para traer hijos al mundo. La familia es el bloque elemental de la civilización y la sociedad diseñado por Dios.

Dios desea que la gente se case y tenga hijos. Que se casen, que transmitan la virtud, la moralidad, y lo que es más importante, la justicia de Dios para la siguiente generación. La gente que no se casa y tiene hijos, todavía puede tener una gran influencia en muchas maneras, pero no la misma influencia que usted tiene al criar a hijos piadosos para la siguiente generación.

Algunos principios básicos le presenté a usted. Los niños son una bendición, no una dificultad, eso es lo que la Biblia dice. La crianza de los hijos es un gozo, no una carga, eso es lo que la Biblia dice. El éxito es medido por lo que los padres hacen, no por lo que los hijos alcanzan. El éxito de un padre está en cómo aborda la crianza de los hijos. Y finalmente vimos el principio tan importante que consiste en que los padres son las influencias más importantes y más poderosas en las vidas de sus hijos. Más poderosos que la sociedad, que sus semejantes, porque los tenemos 24 horas al día, 7 días a la semana. Después, nos alejamos un poco de esos principios elementales para identificar la necesidad más grande del hijo.

¿Qué es lo que nuestros hijos necesitan más? Número uno: salvación. Número dos: santificación. Necesitan ser salvos del pecado, la muerte y el infierno; y necesitan ser santificados, separados del pecado. No necesitan control en su conducta, ese es un asunto a corto plazo, la meta de la crianza de los hijos no es criar a un hijo que se siente bien por sí mismo, o por sí misma, y tiene una medida de autoestima. El objetivo no es que sea amable, el objetivo no es criar a un hijo que de alguna manera está aislado de la sociedad que lo rodea. No importa cuánto trate usted de aislar a un hijo, la carne no es refrenada por el aislamiento.

De hecho, si usted ve el libro de Proverbios, usted encuentra una palabra que es usada de manera común en el libro de Proverbios, en cierta manera habla de éste punto. Es la palabra ‘simple.’ Y usted ve la palabra simple a lo largo del libro de Proverbios, es repetida muchas, muchas veces, y siempre en un sentido negativo. Siempre, ser simple, es negativo, es negativo. Cómo en el capítulo 1, versículo 22, “¿Hasta cuando, oh simples, amaréis la simpleza?” No hay beneficio en ser simple. Versículo 32, de Proverbios 1, “El desvío de los simples, los matará.” Nuestra meta no consiste en aislar a nuestros hijos, y dejarlos en algún nivel de simpleza, nuestra meta no es hacerlos decentes, para que digan: “Sí, señor. Sí, señora.” Nuestra meta es no darles un buen sentimiento acerca de sí mismos, nuestra meta no es solo controlar su conducta, nuestra meta es su salvación y la santificación. Y esos son ministerios espirituales, y por lo tanto son objetivos espirituales.

Ahora, para alcanzar ese tipo de cosas, se nos dan dos pasajes que hemos estado viendo. Uno en el Antiguo Testamento, y únicamente se lo voy a recordar. Deuteronomio 6, versículos 5 al 7: “Amarás a Jehová tu Dios, con todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y éstas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” Y, además, añade, “Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” En otras palabras, el conocimiento de Dios es lo que debe ser enseñado a sus hijos, no solo conocer al Señor, Jehová, Jehová nuestro Dios, Uno es.” Sino, amar al Señor con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. Y todo en amar al Señor, que Dios ha mandado, debe ser enseñado a los hijos.

Vimos un pasaje del Nuevo Testamento, vimos eso a detalle, Efesios capítulo 6, el cuál dice: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.” Y después, “Y vosotros padres, (padre y madre) no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criarlos en la disciplina y amonestación del Señor.”

Entonces, vimos Deuteronomio 6, un poco, y vimos Efesios capítulo 6. Y de nuevo, la reiteración de lo que dije, lo que su hijo necesita es salvación y santificación. Esa es una obra de Dios, que es llevada a cabo en el corazón de un hijo, mediante la proclamación de verdad divina. Ahora, habiendo visto esos textos, y ese es un repaso rápido, en dónde hemos estado, ahora hemos pasado al libro de Proverbios, y usted puede ir ahí, si no está ya ahí. Y quiero que, en éste último par de mensajes, la semana pasada y ésta noche, simplemente hacer un pequeño estudio bíblico con usted, particularmente en los primeros capítulos de Proverbios, para considerar la sabiduría práctica que se encuentra en el libro de Proverbios, que debe ser dada como instrucción a los hijos.

Y ahora, le recuerdo lo que vimos la semana pasada, a lo largo de los primeros diez capítulos de apertura. El patrón obvio que está aquí, es que alguien le está hablando a los hijos. Éste es alguien diciendo, “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre. Y no menosprecies la enseñanza de tu madre.” “Hijo mío, recibe mis palabras, recibe mis mandamientos.” “Oíd hijos, la instrucción de un padre. No te olvides de mí enseñanza.” Esto es reiterado una y otra, y otra vez en estos primeros capítulos.

Entonces, lo que tenemos aquí, es la sabiduría de Dios, presentada en los Proverbios, que debe ser dada a los hijos. Y particularmente a los hijos. ¿Por qué a los hijos? Porque los hijos son los líderes en la familia, y los líderes en la nación. Es un reconocimiento de una nación caída, cuando el liderazgo está en las manos de las mujeres. Esa es siempre una batalla, porque desde la caída las mujeres han estado luchando por la supremacía, junto con los hombres. Pero la responsabilidad para la sociedad y la civilización se encuentra con los padres. Se encuentra con los padres, como en la familia.

Entonces, aquí está la instrucción de padres a hijos, madres a hijos, y la implicación, claro, más allá de hijos, a las hijas también. Pero los hijos llevan el peso del liderazgo, la responsabilidad del liderazgo en el mundo, y por lo tanto en la familia. Ahora, en el libro de Proverbios, hay afirmaciones concisas acerca de la vida sabia. Hay más de quinientas afirmaciones muy concisas acerca de la vida sabia. Y usted oye palabras como sabiduría, entendimiento, prudencia, conocimiento, discreción, discernimiento, a lo largo de los proverbios. Éste es el camino para todas esas cosas.

Ahora, lo que he hecho es extraer seis lecciones importantes que debemos enseñarle a nuestros hijos a partir de Proverbios. La semana pasada vimos las de apertura, permítame recordarles. Lección número uno, y voy a expandir esto un poco, así que sígame en ésta, lección número uno que debe enseñarles a sus hijos: Teme a tu Dios, teme a tu Dios, sé un verdadero adorador. Capítulo 1, versículo 7, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” Proverbios 9:10: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santo es la inteligencia.” Primera lección que debe enseñarle a los hijos: Teme a tu Dios, haz todo en tu vida por mostrar su honor a Él, mostrar su respeto hacia Él. Adorarlo.

Lo llevo de regreso, por tan solo un momento al libro de Levítico, quiero que me acompañe ahí, únicamente quiero mostrarle un patrón repetido en el libro de Levítico. El libro de Levítico está llamando al pueblo de Dios a la santidad. A lo largo del libro de Levítico, ése es el énfasis. Pero quiero que sepa lo que está detrás de esto. Hay muchas leyes dadas en el libro de Levítico al pueblo de Dios, pero lo que está detrás de esas leyes, comencemos en el capítulo 18. Y usted, en cierta manera va a tener que seguirme un poco, y le voy a mostrar una frase repetida. El Señor le habla a Moisés en el capítulo 18 y dice, “Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehová vuestro Dios.” Yo estoy a cargo. Yo soy Jehová vuestro Dios. No haré lo que es hecho en la tierra de Egipto,” versículo 3.

Versículo 4, “Deben cumplir mis juicios y guardar mis estatutos, vivir de acuerdo con ellos, Yo soy Jehová vuestro Dios.” Versículo 5, “Guardareis entonces, mis estatutos y mis juicios, por los cuales un hombre si los hace, vivirá. Yo Jehová. Ninguno de vosotros se acercará a ningún pariente de sangre para descubrir su desnudez. Yo soy Jehová.” Ahí en el versículo 21, “No entregaréis a ninguno de vuestros descendientes a Moloc, ni profanaréis el nombre de vuestro Dios, Yo soy Jehová.” El capítulo termina de esa manera. No deben contaminarse, Yo soy Jehová vuestro Dios.

El siguiente capítulo, el Señor de nuevo hablándole a Moisés, diciéndole: “Habla a la congregación de los hijos de Israel y diles: Santo seréis, porque Yo Jehová vuestro Dios soy Santo. Cada uno de vosotros respetará a su padre y a su madre, y guardareis mis días de reposo, Yo soy Jehová vuestro Dios. No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros imágenes de talla. Yo soy Jehová vuestro Dios.” Ahí en el versículo 10, “No cosecharéis vuestra viña, ni recogeréis el fruto caído de vuestra viña. Los dejaréis para los necesitados y el extraño.” ¿Por qué? “Porque Yo soy Jehová vuestro Dios.”

“No jurareis falsamente.” Versículo 12, “para profanar el nombre de vuestro Dios. Yo soy Jehová.” “No maldeciréis,” en el versículo 14, “a un hombre sordo, ni colocareis una piedra de tropiezo ante el ciego, sino que tendréis respeto, sino que temeréis a vuestro Dios. Yo soy Jehová.” Versículo 16, “No calumniareis a vuestro pueblo. No vas a actuar en contra de la vida de vuestro prójimo. Yo soy Jehová.” Versículo 18. “No te vengarás, ni tendrás amargura en contra de los hijos de vuestro pueblo, sino que amaráis a tu prójimo como a ti mismo.” ¿Por qué? “Yo soy Jehová.” “Yo soy Jehová y esto es lo que digo. En el quinto año,” versículo 25, “vas a comer de su fruto. Y te va a dar su fruto y Yo soy Jehová vuestro Dios.” Inclusive algo que parece tan temporal, y físico como eso, es un mandato de Dios. Tuvo su lugar, y tuvo su época, su tiempo, “Yo soy Jehová vuestro Dios.” Versículo 31, “No os volváis a los médiums o a los adivinos, ni los busquéis para contaminaros con ellos. Yo soy Jehová vuestro Dios.”

Versículo 36, “Balanzas justas, peso justo. Efa justa, hin justo.” En otras palabras, cuando pesen las cosas y están comprando y vendiendo, sean justos. ¿Por qué? “Yo soy Jehová, vuestro Dios.” Versículo 37, termina el capítulo, “Obedeceréis todos mis estatutos, y mis ordenanzas, y las haréis. Yo soy Jehová.” En el siguiente capítulo, versículo 3, “No profanaréis mi santuario. No profanaréis mi santo nombre,” versículo 7. “Os consagraréis, por lo tanto, y seréis santos. Porque Yo soy Jehová vuestro Dios.” Ahí en el versículo 24, “Yo soy Jehová vuestro Dios, que os separado de los pueblos.” Versículo 26, “Santo seréis porque Jehová vuestro Dios, Yo soy Santo.”

Es lo mismo en el capítulo 21, “Yo Jehová os santifico, y Soy Santo. Yo Soy Jehová, Yo soy Jehová que santifico.” Lo mismo en el capítulo 22, a lo largo del capítulo 22. Lo mismo en el capítulo 23, Yo soy Jehová vuestro Dios. Capítulo 24, vaya al versículo 16, “El que blasfeme el nombre de Jehová, ciertamente morirá. Toda la congregación ciertamente lo apedreará, el extranjero como también el israelita, cuando blasfeme el nombre será matado.” Versículo 22, “Habrá un estándar para vosotros, será para el extraño como también para el israelita, porque Yo soy Jehová vuestro Dios.” Él lo dice otra vez en el siguiente capítulo, y en el siguiente capítulo. “Yo soy Jehová vuestro Dios. Ésta frase repetida, tenía que estar sonando en las mentes del pueblo. “Yo soy Jehová vuestro Dios. Yo estoy a cargo, y esto es lo que Yo digo: Teme a tu Dios. Obedécelo. Hónralo. Adóralo, por encima de todo.

Entonces, esa es la primera lección que usted debe enseñarle a su hijo. La segunda es: Guarda tu mente. Protege tu mente. Y eso está esparcido a lo largo de Proverbios, pero en el capítulo 4, versículo 23, es un buen lugar en cierta manera, para ubicarlo: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón o tu mente.” Significa lo mismo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. ‘Protege tu mente,’ no solo guiamos a nuestros hijos, a temer y a adorar a Dios, sino que nos volvemos los protectores de las mentes de nuestros hijos. Somos responsables de esa tarea tan importante.

La tercera cosa que vimos ya en Proverbios, la tercera lección es obedece a tus padres. Obedece a tus padres. Es repetido una y otra vez, como todas estas lo son, obedece a tus padres. Las primeras lecciones de sumisión y obediencia critica, se llevan a cabo, se presentan en la niñez. Mire, usted no puede vivir en el mundo si usted es un rebelde. Usted no puede romper leyes en el mundo y tener una vida en paz. Usted va a terminar muerto, o va a terminar en la cárcel, usted va a terminar como un nómada, como un criminal, fugitivo. Usted no puede vivir en rebelión y enseñar la sumisión es la primera responsabilidad y es preeminente por parte de los padres en el hogar. Le enseñamos a los hijos la ley de Dios. Y su conciencia es el alma que los azota cuando la violan. En la familia le enseñamos a los hijos la ley de Dios. Y la vara, es el arma que los azota cuando la violan.

El gobierno también representa a Dios, y sostiene en alto la ley. Y si usted rompe la ley del gobierno, la espada es el arma y es un arma mortal. Dios ha colocado esos refrenos en la sociedad. Personalmente en la conciencia, en la familia es la vara de la disciplina, y en la sociedad es la espada. Entonces, enseñe a sus hijos, teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres.

Y, en cuarto lugar, la última vez dijimos, escoge a tus compañeros. Escoge a tus compañeros. Vimos muchas escrituras acerca de eso, no vamos a regresar, simplemente para decir, vimos el capítulo 1, versículo 10, “Hijo mío, si los pecadores te quisieran engañar, no consientas,” no vayas con esas personas que están llevándote a pecar y a la iniquidad. Y él tiene mucho que decir acerca de eso en los primeros capítulos de Proverbios. Muy bien, teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge tus amigos. Muy, muy importante.

Ahora llegamos al número cinco, en nuestra lista. Y vamos a terminar la lista. Controla tus deseos. Controla tus deseos. Esto toma mucho espacio en los primeros capítulos de Proverbios. En el capítulo 5, versículo 22, dice con respecto a los caminos de un hombre, “prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado. Él morirá por falta de corrección, y errará por lo inmenso de su locura.” Usted no puede dejar a los hijos sin instrucción acerca de lo mortal que es el pecado. Tienen que ser instruidos, de lo contrario sus propias iniquidades los van a cautivar, y su propio pecado los va a atar y van a morir por falta de instrucción, y van a desviarse en medio de la insensatez.

Esto abre el asunto entero de la moralidad, y la preocupación primordial del Espíritu Santo es escribir a lo largo de esta sección de Proverbios, y se reduce a la pureza sexual. La pureza sexual. Hay tanto aquí, usted lo puede ver por sí mismo, pero tan solo quiero mostrarle unos cuantos lugares. Capítulo 2, versículo 16, “La sabiduría es importante para librarte de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras. Ella es la que abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios.” Ella es una adúltera porque viola su matrimonio, y a su marido. “Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos. Todos los que a ella lleguen no volverán, ni seguirán otra vez los senderos de la vida.” Mantente alejado de la mujer extraña. La adúltera. Ella se hunde hacia la muerte, su casa te va a llevar a la muerte.

¿Por qué un comentario tan extremo? Porque el adulterio se castigaba con la muerte. Enséñele a sus hijos, moralidad. Enséñeles dominio propio. Enséñeles a vivir una vida pura, no a colocarse a sí mismos en un lugar en el que pueden ser seducidos y tentados. En el capítulo 5, hay mucha instrucción acerca de esto, comenzando en el versículo 1: “Hijo mío, está atento a mi sabiduría. Y a mí inteligencia inclina tu oído, para que guardes consejo y tus labios conserven la ciencia. Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite, más su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos, sus pies descienden a la muerte, sus pasos conducen al Seol. Sus caminos son inestables, no los conocerás, sino considerares el camino de vida.”

Esa es una descripción verdadera, bíblica de una adúltera, de una ramera, de una mujer inmoral. Versículo 7, “Ahora, pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las razones de mi boca. Aleja de ella tú camino, y no te acerques a la puerta de su casa, para que no des a los extraños tu honor y tus años al cruel, no sea que extraños se sacien de tu fuerza y tus trabajos estén en casa del extraño, y gimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,” inclusive podría tener en mente enfermedad venérea. Debes mantenerte alejado de una mujer adúltera, no debes someterte a sus besos, y a sus engaños. No debes ser atrapado al perder el dominio propio, y llegar a un final en el que gimas. Inclusive, al castigo público, versículo 14, “casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.” ¿A qué se refiere eso? a una pena de muerte pública, a una ejecución pública mediante el apedreamiento. Ahí es a dónde te podría llevar.

Capítulo 6, versículo 20, “Guarda hijo mío el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre. Átalas siempre en tu corazón y enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes, cuando duermas te guardarán, hablarán contigo cuando despiertes, porque el mandamiento es lámpara y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña. No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos, porque a causa de la mujer ramera, el hombre es reducido a un bocado de pan. Y la mujer caza la preciosa alma del varón. ¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen? Así es el que se llega a la mujer de su prójimo. No quedará impune ninguno que la tocare.”

Versículo 31, “Pero si es sorprendido pagará siete veces, entregará todo el haber de su casa, (el ladrón), más el que comete adulterio, es falto de entendimiento.” ¿Qué va a costar eso? “Corrompe su alma el que tal hace,” destrucción personal. De nuevo, el énfasis en la muerte, destrucción por la inmoralidad. El capítulo 7 recoge el mismo tema de nuevo. “Hijo mío guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos.” Y podemos llegar al versículo 6, “Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía, vi entre los simples, consideré entre los jóvenes un joven falto de entendimiento.”

Ésta es cómo una mujer seductora que está ahí en la calle, y ella ve a éste joven que no discierne, simple, un joven falto de entendimiento. “El cuál pasaba por la calle junto a la esquina, e iba camino a la casa de ella, a la tarde del día cuando ya oscurecía en la oscuridad y tinieblas de la noche.” Siempre una reunión clandestina. “Cuando he aquí una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón, alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa.” Los pies de las mujeres piadosas se quedan en casa.

“Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, acechando por todas las esquinas. Se asió de él y le besó con semblante descarado le dijo: Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos; por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. He adornado mi cama con colchas, recamadas con cordoncillo de Egipto, he perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela. Ven embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores porque el marido no está en casa, se ha ido a un largo viaje.” Lo cual significa que va a estar fuera mucho tiempo.

“La bolsa de dinero llevó en su mano, el día señalado volverá a su casa. Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, lo obligó con la zalamería de sus labios,” y repentinamente, “y al punto se marchó tras ella, cómo va el buey al degolladero, y cómo el necio a las prisiones para ser castigado. Como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón. Ahora pues, hijos, oídme, y estad atentos a las razones de mi boca. No se aparte tu corazón a sus caminos, no yerres en sus veredas, porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella. Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.” Ella sale para matar, ella sale para matar, y cómo si esa no fuera información suficiente como para sacudirnos, usted tiene más en el capítulo 9.

En el capítulo 9, la advertencia viene de nuevo en el versículo 13, “La mujer insensata es alborotadora, es simple e ignorante. Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad, para llamar a los que pasan por el camino, que van por sus caminos derechos. Dice a cualquier simple: Ven acá, a los faltos de cordura dijo: Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es sabroso. Y no saben que allí están los muertos, que sus convidados están en lo profundo del Seol.” Enséñele a sus hijos a guardar sus deseos, a guardar su cuerpo. Esto es crítico, éste es el camino a la muerte.

Inclusive en una sociedad que no aplica la pena capital para el adulterio, la muerte puede venir en muchas maneras, muchas maneras. Puede venir mediante una enfermedad, puede venir mediante un homicidio, puede venir porque simplemente es una muerte prematura debido a la iniquidad. Puede venir de una manera profundamente espiritual, y ser la muerte de toda esperanza para una vida significativa, buena, y noble.

El apóstol Pablo nos da una advertencia en 1 Tesalonicenses 4:3, “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación.” ¿Qué quieres decir Pablo? “Que os apartéis de fornicación,” que se abstenga de inmoralidad sexual. Cualquier acto sexual que no es entre un marido y una mujer, es inmoralidad, es pecado. Absténganse de esto. Ahora, “que cada uno de vosotros sepa tener vuestra propia esposa en santidad y honor.” ¿Qué es un vaso? Cuerpo. Tiene que controlar su cuerpo en santificación y honor, y no operar en pasión de concupiscencia como los paganos que no conocen a Dios. Usted no puede vivir así como hijo de Dios. Su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, Pablo le dice a los corintios.

Entonces, ese es un negativo, admito, ese es un negativo. Ese definitivamente es un negativo, pero es un negativo muy esencial en criar a sus hijos. Se les tiene que enseñar a controlar sus deseos. Parte de esa enseñanza es mantenerlos alejados de esas cosas que incitan sus deseos. Hay un lado positivo de eso, no obstante, y eso es el sexto principio: Sé fiel a tu esposa, sé fiel a tu conyugue. De nuevo, esto es retratado de manera predominante de padres a hijos, pero claro, de nuevo los padres y los hijos son las cabezas de las familias en la nación, ellos establecen el ritmo.

Observe el capítulo 5 por un minuto. “Bebe el agua de tu propia cisterna,” la cual es una manera metafórica de decir, debes estar satisfecho con tu propia esposa, con tu propio marido. “Bebe el agua fresca de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela, sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña? Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas.”

Fidelidad en el matrimonio. Enséñele a sus hijos fidelidad en el matrimonio. Proverbios dice, “Una esposa es un regalo preciado de Dios, para que sea tu amiga y tu compañera,” Proverbios dice, “una esposa es un regalo de Dios para servir para tus necesidades, y aquellas de tus hijos.” Proverbios 31, literalmente presenta todo de manera mejorada, que es dicho en otras partes de Proverbios, acerca de la bendición de una buena esposa, y cuán remunerante ella se vuelve para la familia y el marido. La imagen de estos textos es de fidelidad completa; mentalmente, físicamente, emocionalmente, a tú cónyuge. No estés ofreciendo tu afecto a otras personas que te rodean. No estés esparciendo tus emociones por todos lados. Dios ve, todo está ante los ojos del Señor. Es importante enseñarle a sus hijos, ama a tu esposa. Enseñarle a tus hijas, ama a tu marido.

Y usted puede ir a Efesios y usted encuentra eso enriquecido, ¿no es cierto? Cómo Cristo amó a la iglesia, amas a tu esposa. Y la esposa se somete a su marido, como al Señor. Entonces, un padre sabio, enseña a sus hijos: Teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge a tus compañeros, controla tus deseos, disfruta a tu esposa, disfruta a tu cónyuge. Número siete, cuida tus palabras, cuida tus palabras.

Simplemente viendo la página en la que estoy, Proverbios 4:24, “Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de los labios.” ¿Qué es esto? Mentira. Deja de mentir. Deja de mentir. Cuando hables, capítulo 5, versículo 2, tus labios deben comunicar conocimiento. Capítulo 6, versículo 12, “El hombre malo, el hombre depravado, es el que anda en perversidad de boca.” De nuevo, la perversidad es descrita en el versículo 14 cómo andar pensando el mal en todo tiempo, siembra las discordias, “por tanto, su calamidad vendrá de repente, súbitamente será quebrantado.”

Si usted es un mentiroso, si usted está hablando palabras desviadas, literalmente está sembrando la semilla de su propia destrucción. Hay tanto acerca de esto en el libro de Proverbios, no lo vamos a ver todo, pero quiero llevarlo por un minuto al capítulo 10, porque parece ser una característica del décimo capítulo, y comenzamos en el versículo 11 leemos: “La boca del justo es una fuente de vida. La boca del justo es una fuente de vida, pero la boca del impío encubre violencia.” En el versículo 13, “En los labios del que discierne se halla la sabiduría.” Versículo 14, “Con la boca del insensato la ruina está presente.” Versículo 18, “El que encubre odio tiene labios mentirosos, y el que esparce calumnias es un necio.”

Versículo 19, “En dónde hay muchas palabras, la transgresión es inevitable. Pero el que refrena sus labios es sabio.” Eso realmente es práctico. Y es verdad, ¿no es cierto? Entre menos dice usted, es menor probable que usted va a decir algo que está mal, o que esté equivocado. Versículo 20, “La lengua de los justos, es como plata escogida.” Versículo 21, “Los labios de los justos alimentan a muchos.” Versículo 31, “La boca de los justos fluye con sabiduría.” Versículo 32, “Los labios de los justos producen lo que es aceptable.” Y todos esos se presentan como contraste, y también con las palabras de los impíos.

A lo largo de Proverbios, el asunto de las palabras, palabras, es un punto importante de sabiduría. La sabiduría es conducta en el hebreo. Sabiduría es hakam, es conducta. No es algo que es etéreo, o cognitivo, es conducta. Si usted es sabio, usted actúa con sabiduría, y usted habla con sabiduría y usted piensa con sabiduría. Usted se conduce con sabiduría. Los labios de los justos, Proverbios dice, hablan sabiamente. Los labios de los justos, permanecen para siempre. Los labios de los justos son una fuente de vida. Los labios de los justos en el capítulo 15, versículo 4, “son un árbol de vida.” Los labios de los justos, leemos, son como plata escogida, en el capítulo 12. Los labios de los justos hablan cosas que son satisfactorias. Los labios de los justos, leemos, alimentan a otros, traen sanidad, traen liberación. Los labios de los justos hablan lo que es paciente, amable, veraz, honesto, puro, suave, gentil, son tardos para enojarse, y los labios de los justos son herramientas que hablan para el Señor Dios.

Por otro lado, en Proverbios, la boca de los necios derrama palabras torcidas, insensatez, violencia, odio, malicia, demasiadas palabras, contención, ruina, calumnia, menosprecian, chisme, desgracia, son un juego y perversidad. Enseñe a sus hijos a guardar sus palabras, a cuidar sus palabras. Esto claro, es un asunto muy importante en el Nuevo Testamento, y en el libro de Efesios, leemos esto del apóstol Pablo. Efesios 4:29, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que es necesaria para la edificación de acuerdo con la necesidad del momento, para que de gracia a los oyentes. No contristéis el Espíritu Santo de Dios.”

Las palabras corrompidas entristecen al Espíritu de Dios. Eso no podría ser más directo. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Ante sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Y eso es expresado en las palabras. Santiago, el tercer capítulo, tiene tanto que decir acerca de las palabras. El tercer capítulo de Santiago comienza: “Hermanos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.” Si usted toma la responsabilidad en la que usted habla todo el tiempo, potencialmente se está colocando en un lugar muy, muy peligroso, al menos que su corazón y mente estén preparados.

“Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí, nosotros ponemos freno en la boca de los caballos, para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves, aunque tan grandes y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón, por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí cuán grande bosque enciende un pequeño fuego, y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta en nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.”  ¡Que descripción de la lengua!

Usted puede pecar con mayor prontitud con su lengua que con cualquier otro componente físico. Usted puede decir cualquier cosa. Es un fuego, es un destructor. Enseñe a sus hijos a guardar sus palabras, lo que dicen. Es tan obvio, y tan elemental. Cuida tus palabras. Usted necesita disciplinar a sus hijos seriamente y de manera coherente, y consistente, cuando sus palabras no son edificantes y dan gracia.

Muy bien, número ocho. Enseñe a sus hijos a buscar el trabajo, a buscar su trabajo. Enséñeles a trabajar. Enséñeles a trabajar. Proverbios 6:6, “Ve a la hormiga, oh perezoso,” persona floja, “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y se sabio. Ve a las hormigas, ve lo que hacen, la cual, no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la ciega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar y cruzar por un poco las manos para reposo, así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.” Busca tu trabajo.

En otras palabras, vas a ser robado, busca tu trabajo. Sé diligente en tu trabajo. Un hombre perezoso y las personas flojas siempre tienen muchas excusas, muchas historias tristes de que salió mal, y cómo han sido víctimas, y cómo tienen dolores, y problemas. Ve a la hormiga, sin líderes, y sin embargo trabajan y planean para el futuro. Si no trabajas te robas a ti mismo, desperdicias tu tiempo, desperdicias tu talento, desperdicias tu capacidad para ganar recursos, desperdicias horas preciadas, desperdicias oportunidades, pasan sin alcanzar nada. Las has desperdiciado, eso es desperdiciar.

No estamos hablando de ganancias ilícitas, porque el capítulo 10, versículo 2, dice: “Las ganancias ilícitas no traen utilidad.” Las ganancias ilícitas no traen utilidad. La gente floja va a gastar el poco dinero que tiene para comprar un boleto de lotería. Según Proverbios, el hombre flojo va a sufrir hambre, pobreza, fracaso, porque está durmiendo en la cosecha, quiere, pero no trabaja para obtenerlo, le encanta dormir, está pegado a su cama, y sigue metas sin valor. Todas esas técnicas de volverse rico rápido.

Por otro lado, Proverbios dice que el hombre que busca su trabajo, se gana la vida, gana bien, tiene suficiente alimento, es recompensado por su esfuerzo, se gana el derecho de tener respeto, inclusive está de pie delante de los reyes. Proverbios 22:29 dice eso. Enséñele a sus hijos a trabajar, no a desperdiciar su vida. Enséñeles a trabajar. Eso no quiere decir que todos tienen que conseguir un trabajo, enséñele a sus hijas a trabajar en el hogar, a que sea una mujer de Proverbios 31, y hacer todo lo que sea posible, con todas sus capacidades y que sean diligentes para el beneficio de la familia, y la honra de Dios.

Número nueve. Enseñe a sus hijos a administrar su dinero, administrar su dinero. No sea necio con el dinero. Capítulo 3, versículos 9 y 10, “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos, y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.” Aquí está lo primero que usted hace al administrar su dinero, honre al Señor, honre al Señor. Usted honra al Señor, usted comienza al dar las primicias al Señor, y después hay consejo que es muy práctico, ya se le ha dicho eso de que, si usted trabaja duro, usted va a tener suficiente. Si trabaja duro va a prosperar, si trabajas duro vas a ser rico, vas a vivir una vida plena, todos hemos oído eso, pero específicamente hay algunas cosas con las que debes tener cuidado al administrar tu dinero.

Aquí hay una, en el capítulo 6, versículo 1, “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo, ve, humíllate y asegúrate de tu amigo, no des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento, escápate como gacela de la mano del cazador, y cómo ave de la mano del que arma lazos.” Bueno, ¿qué es eso? No seas aval o firmes junto con alguien una deuda para alguien más. No hagas que todos tus bienes dependan de cómo conduce alguien más su vida. No hagas eso.

Esto no prohíbe la generosidad, esto prohíbe la insensatez. Ciertamente puedes usar tu dinero a tu discreción, y si sabes de alguien que tiene una necesidad, le das lo que necesita. Y puede haber ocasiones en las que se puede hacer un préstamo de manera razonable, inclusive Jesús dijo, “deberías haber colocado tu dinero en el banco y haber ganado interés.” Y si lo estás colocando y ganando interés, el banco lo está presentando ahí para ganar ese interés, entonces Jesús afirmó eso. Pero lo que esto está diciendo es, no coloques tu dinero en el control, o bajo el control de la mano de alguien más.

Tu administración, es tu administración. Cuida de tu propia obligación financiera, y si te has metido en una situación en la que eres responsable por la deuda de alguien más, ve con esa persona y salte de esa relación. Salte. Porque ahora, lo que Dios te ha dado está dependiendo de la discreción de alguien más. Negocia un trato, lo más rápido que puedas. Es lo que los versículos 4 y 5 están diciendo. Salte por ser un aval, o el que responde por un extraño. Eso no significa que no ayudarías a tus hijos o alguien que es cercano a ti. Pero no haces esto con personas que no conoces.

Además, observe el capítulo 13, versículo 22, enséñale a tus hijos esto, “Un buen hombre, deja una herencia.” ¿Escuchó eso? ¿A sus hijos? No. “El bueno, dejará herederos a los hijos de sus hijos. Pero la riqueza del pecador, está guardada para el justo.” Un buen hombre, de hecho, deja una herencia a sus nietos. El Señor ha provisto a todos nosotros la capacidad de ganar riquezas, Deuteronomio dice. Él nos ha colocado en un mundo en dónde las riquezas abundan, y si trabajamos duro, y hacemos lo correcto tenemos algo para las generaciones futuras.

Por cierto, Proverbios 22:7 nos recuerda, “El rico se enseñorea del pobre, y el que toma prestado se convierte en el esclavo del que presta.” Enséñele a sus hijos a administrar su dinero, a que sean responsables con el dinero, que trabajen duro para conseguirlo. Hay medios legítimos para ganar dinero, trabajen duro para ello, que lo cuiden, que mantengan su propia responsabilidad del dinero, que no se metan en situaciones dónde hacen concesiones, en dónde la conducta de alguien más afecta su dinero, que controlen su dinero para honrar al Señor, y comienza al darle la primicia a Él, cuida de tus obligaciones financieras e inmediatamente salte de deudas y deja una herencia.

Después, número diez, y más podría ser dicho acerca de todos estos, únicamente le estoy dando en cierta manera el panorama general: sirve a tus vecinos. Sirve a tus vecinos. En medio de que seas sabio con tu dinero, todavía eres llamado a amar a tu prójimo como a ti mismo, leímos eso, ¿no es cierto? en Levítico. Y sirve las necesidades de tú prójimo. Observa al capítulo 3, versículo 27, “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuvieres poder para hacerlo. Si alguien tiene una necesidad y tienes los recursos,” tienes la obligación, ¡hazlo! Tienes el poder de hacerlo. “No digas a tu prójimo, anda y vuelve y mañana te daré, cuando tienes contigo que darle. No intentes mal contra tu prójimo, que habita confiado junto a ti.” No. Si tiene necesidad, y tienes la provisión, satisface su necesidad. Sirve a tu prójimo. No discutas, no te rehúses. No digas, voy a pensarlo, voy a regresar, cuando tienes los recursos contigo. Lo único que va a hacer es que la vida sea difícil para ti si vives cerca.

El versículo 31, dice, “No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos.” Jamás tengas envidia de personas que resuelven problemas con la violencia. Jamás resuelvas problemas con la violencia, “Porque Jehová abomina al perverso, más su comunión íntima es con los justos. La maldición de Jehová está con la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos. Ciertamente, Él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia. Los sabios heredarán honra, más los necios llevarán ignominia.” Todo eso en el contexto, ayuda a tu prójimo. Busca ayudar a tu prójimo. Ese es el deber de los padres, enseñarle a sus hijos: Teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge a tus compañeros, controla tus deseos, disfruta a tu cónyuge, cuida tus palabras, busca tu trabajo, administra tu dinero, ayuda a tu prójimo. Son lecciones sorprendentes. Lecciones sorprendentes.

Veámoslas un poco al revés. Si no le enseñas a tu hijo a temer a Dios, el diablo le va a enseñar a odiar a Dios. Si no le enseñas a tu hijo a guardar su mente, el diablo le va a enseñar a tener una mente abierta. Si no le enseñas a tu hijo a obedecer a sus padres, el diablo les va a enseñar a rebelarse y a romper el corazón de sus padres. Si no le enseñas a tu hijo a escoger a sus compañeros, el diablo los va a escoger por él. Si no le enseñas a tu hijo a controlar su cuerpo, el diablo con gusto le va a enseñar e entregarlo de manera completa a la lujuria. Si no le enseñas a tu hijo a disfrutar a su cónyuge en el matrimonio, el diablo le va a enseñar a destruir el matrimonio. Si no le enseñas a tus hijos a cuidar sus palabras, el diablo va a llenar sus bocas. Si no le enseñas a tus hijos a buscar su trabajo, el diablo va a hacer de la pereza una herramienta de injusticia. Si no le enseñas a tus hijos a administrar su dinero, el diablo les va a enseñar a desperdiciarlo. Si no le enseñas a tus hijos a amar a su prójimo, el diablo con gusto les va a enseñar a amarse únicamente a sí mismos.

Ahora, usted podría pensar que acabamos, pero no tan rápido. Este es un asunto profundo y contundente, que hemos estado viendo en Proverbios, la vida vivida sabiamente. Pero tras bambalinas, está sintiendo un poco, en cierta manera la realidad molesta de que todo esto fue escrito según el capítulo 1, versículo 1, por un hombre llamado Salomón, el hijo de David, rey de Israel. Y también en el capítulo 31 es identificado por el nombre Lemuel. El escritor inspirado de Proverbios, el hombre que el Espíritu Santo usó para ser el que transmitió toda esta sabiduría divina, fue el hijo de David, Salomón. Salomón, es Salomón quién básicamente escribe y recolecta toda esa sabiduría.

Ahora, necesitamos conocer la historia para cerrar. Entonces regrese a 1 Reyes capítulo 3, 1 Reyes capítulo 3. Escuche esto. Versículo 3, “Más Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, …mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón, una noche en sueños y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.” Salomón presenta ésta ofrenda masiva a Dios. Mil ofrendas quemadas a Dios. Y Dios dice, “Me gusta eso, ¿qué quieres?”

Versículo 6, “Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David, mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia y con rectitud de corazón para contigo, y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tu escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues a tu siervo un corazón entendido, para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”

“Y agrado delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras, he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú,” la persona más sabia que jamás había vivido. “Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que, entre los reyes, ninguno hay como tú en todos tus días. Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. Cuando Salomón despertó vio que era sueño, y vino a Jerusalén y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, he hizo también banquete a todos sus siervos.”

Que comienzo tan increíble, maravilloso, para Salomón. Vaya al capítulo 4, capítulo 4. Salomón, versículo 29, “Y Dios dio a Salomón sabiduría, y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol;” hombres sabios, “y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo, disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.”

3,000 proverbios expresando ésta sabiduría sorprendente. Más de 500 de esos 3000 están contenidos en el libro de Proverbios, junto con algunos proverbios de otros escritores que él recolectó junto con el capítulo 30 de un hombre llamado Agur, el cual está incluido. Salomón también escribió el Salmo 72, y el Salmo 127, él escribió el libro de Eclesiastés, y Cantar de los Cantares. Proverbios es una mina de oro de teología bíblica, explicada en justicia práctica, en pensamiento y acción por parte del hombre más sabio que jamás vivió, y encima de eso, él fue inspirado por el Espíritu Santo. El mensaje general es éste, “Aquí está la sabiduría. Si vives sabiamente, Dios va a hacer que vivas más tiempo, que prosperes más, que experimentes mayor gozo y satisfacción, y te va a bendecir. Sino aplicas ésta sabiduría, y vives de manera insensata, vas a sufrir vergüenza, y muerte.”

Esos dos temas están entrelazados a lo largo de Proverbios: sabiduría e insensatez. Al principio de su vida, Salomón estuvo casado con una mujer de Shunem. Shunem está cerca de Jezreel en la parte sur de Galilea. Casado con una mujer, su esposa. Al celebrar la bendición de ese matrimonio, el Espíritu Santo lo inspiró para que escribiera éste impresionante poema largo de amor, dedicado a su amada esposa, llamado el Cantar de los Cantares. Él lo escribió como un hombre muy joven, para su esposa.

Después de eso, él se casó con otras 699 mujeres, y después tuvo relaciones sexuales con 300 concubinas. 1000 mujeres. ¿Éste es el hombre que escribió Proverbios? ¿Éste es el hombre más sabio que jamás vivió? ¿Cómo terminó su hijo? Un desastre. ¿Le sorprende a usted eso? Roboam rechazó a Dios, capítulo 12 de 1 Reyes, se rebeló. Una historia triste, triste. ¿Cómo es posible, que un hombre con toda esa sabiduría, que pudo escribir todo eso, un hombre que supo lo que era tener el amor justo hacia una mujer, y escribió el Cantar de los Cantares, y la belleza de eso, como es posible que él pudiera tener mil mujeres, 700 esposas? Salomón fue un hipócrita. Él fue un hipócrita.

Y pienso en amabilidad hacia él, el Señor le dio una oportunidad más, para una palabra final, y él escribió Eclesiastés. Al final de su vida él miró hacia atrás y vio su vida y su insensatez, y él escribió Eclesiastés, lo cual significa ‘El Predicador.’ “Las palabras del Predicador, el hijo de David, rey en Jerusalén.” Eso es lo único que usted necesita saber. “Vanidad de vanidades, dice el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.” Ese es el post-mortem de su vida, desperdicio, vacía, inútil. Su vida entera fue vacía, vacía, vacía, vacía. Por once capítulos en Eclesiastés él mira hacia atrás al calendario, y repite la vaciedad de su vida miserable. Un hombre que conoció tanta sabiduría, y que vivió la vida de un necio absoluto. Pero él llegó al fin correcto.

El capítulo final de Eclesiastés, el legado final de Salomón, escuche sus palabras: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos.” “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes de que vengan los días malos.” “Acuérdate de él, porque vanidad de vanidades, dice el Predicador, todo es vanidad. No te olvides de Dios.” Y ésta es la sección final del capítulo 12. Además de ser un hombre sabio, y “cuando más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad.” 3,000 proverbios y 1,005 canciones.

“Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor. Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”

Él en cierta manera terminó en dónde él comenzó. ¿No es cierto? Ésa son el tipo de cosas que le oímos decir en Proverbios; teme a Dios, guarda sus mandamientos, porque Dios va a traer todo acto a juicio, todo aquello que está escondido, sea bueno o malo. Él también dijo esto, capítulo 9, versículo 9, simplemente un pequeño comentario a pie de página. “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad, que te son dados debajo del sol. Todos los días de tu vanidad, porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.” Disfruta de la vida con la mujer que amas. Literalmente, él estaba dándole la espalda a todo lo que él había hecho de su vida, tan vacía.

El punto es éste. Usted puede saber todo esto y puede vivir como Salomón. Eso es simplemente trágico de manera épica. O puede escuchar a Salomón cuando él mira hacia atrás, y ve su vida y seguir su sabiduría, y acordarte de tu Creador en los días de tu juventud. Honrar a Dios, guardar Sus mandamientos, temerle. Esto se aplica a toda persona.

Señor te damos gracias porque hemos podido cubrir estos proverbios que son realmente ricos, y verlos en el contexto de un hombre que, de una manera tan extraña, halló casi imposible, el vivir lo que él predicó. Él es el Predicador, él es el que escribe los proverbios, él es el que coloca la verdad en palabras correctas. Él es el que las presenta con fuerza, como clavos metidos, pero él vive como un hombre. Y él es el hombre más sabio de la tierra, y quizás por cierta medida, él más disipado. Es algo aterrador ver esto, y habla del asunto de que podemos conocer algo sabiendo que es verdad, y no vivirlo. Aquí estuvo un hombre cuya vida no solo fue vacía por parte de él, pero dejó un legado vacío para su hijo, que fue un rebelde, no solo en contra del consejo de los ancianos de su nación, sino inclusive en contra de ti, oh Dios.

Que tomemos la sabiduría que está ahí, la conozcamos, la vivamos, la proclamemos a nuestros hijos, y los encomendamos a tu cuidado. Para Tu gloria oramos en el nombre de Cristo. Amén.

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¿A dónde vas?

Sábado 29 Junio

Enséñame, oh Señor, tu camino, y guíame.

Salmo 27:11

Hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma.

Salmo 143:8

¿A dónde vas?

«¿A dónde vas cuando caminas dormido…?». Este es el título de un espectáculo quebequés (de Quebec, Canadá) que tuvo mucho éxito. Es un espectáculo nocturno en el cual el público deambula en un decorado que hace soñar y olvidar la realidad.

Pero volvamos nuestros pies a la tierra. ¿A dónde voy? ¿Cuál es el sentido de mi vida? Esta pregunta no se limita a mi vida terrenal. La etapa de la muerte no es el fin de la existencia. ¿Tengo mis ojos abiertos para ver la meta de mi vida, o camino dormido? ¿Puedo permanecer en la incertidumbre respecto al lugar donde pasaré la eternidad?

En su Palabra Dios nos advierte: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). “Prepárate para venir al encuentro de tu Dios” (Amós 4:12). Jesús vino a la tierra para esclarecer nuestros pensamientos y darnos certezas respecto al porvenir. Él nos dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Nuestro futuro eterno se decide durante nuestro paso por la tierra: “la vida y el bien” en el cielo, o “la muerte y el mal” lejos de Dios. Aun hoy, Dios dice a cada uno: “Escoge, pues, la vida” (Deuteronomio 30:15, 19). Su Evangelio afirma: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

¡No atravesemos la vida con los ojos cerrados, abrámoslos bien para mirar hacia Jesús, nuestro Salvador y nuestra esperanza!

Daniel 2:24-49 – 1 Juan 1 – Salmo 78:1-8 – Proverbios 18:9-10

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La prueba está en la luz

Junio 28

La prueba está en la luz

Comprobando lo que es agradable al Señor. (Efesios 5:10)

El gozo de un cristiano es ser ejemplo vivo de la verdad de Dios; ser un ejemplo viviente de lo que es agradable a Él.

Cuando estuve en Damasco, descubrí que las tiendas no tienen ventanas. Si quiere comprar algo, tiene que sacarlo a la calle y levantarlo a la luz para detectar cualquier defecto. De igual manera, la única forma de evaluar nuestra vida es exponer toda conducta, toda decisión y todo motivo ante la luz de Cristo y de su Palabra.

Cuando voy al aeropuerto y paso mis maletas por las cámaras que ven lo que hay dentro, nunca me preocupa lo que vea el policía. No tengo nada que ocultar. No llevo armas ni bombas. Así debemos ser como cristianos. No debe importarnos que la luz revele lo que somos porque ella solo ha de comprobar la veracidad de nuestra identidad. Debemos estar dispuestos a exponer nuestra vida ante la luz para que pruebe que somos luz.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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4/5 – Sombra para nuestros hijos

Junio 28

Sombra para nuestros hijos

John MacArthur

Para esta ocasión continuaremos con nuestro estudio bíblico realmente del tema, “Sombra para los hijos.” Estamos hablando de la crianza de los hijos, hablando de lo que es esencial, lo que es crítico para los padres, para proveer un futuro para sus hijos, en un mundo muy hostil. Quiero que veamos en particular el libro de Proverbios. Entonces quiero que abra su Biblia en Proverbios y quiero que esté listo para avanzar a lo largo de este libro conmigo, porque vamos a estar viendo y leyendo mucha Escritura. No hay mucho que explicar en el libro de Proverbios, es evidente en sí mismo en casi cada caso, y esto es instrucción que es crítica para la crianza de sus hijos.

Estamos examinando lo que Dios ha mandado a los padres que hagan en la crianza de sus hijos. Comenzamos en Efesios capítulo 6, los hijos deben obedecer a sus padres y honrar a sus padres, deben hacerlo en el Señor, y es el primer mandamiento con promesa, y esa promesa fue una vida larga y plena. Esa es la responsabilidad de los hijos. Los padres no deben frustrar o exasperar a sus hijos, sino criarlos en la disciplina y amonestación del Señor.

Entonces vimos esas cosas en las últimas dos semanas. Esta noche quiero entrar en el proceso entero de como los padres instruyeron a sus hijos, un poco, y ver algunos puntos específicos en la Palabra de Dios. Ahora recuerde, el principio básico que en cierta manera, sobre el cual hemos estado operando, se nos dio ahí atrás en el libro de Deuteronomio cuando los hijos de Israel estaban listos para entrar en la tierra prometida, y Dios les dijo: “Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová Uno es.” Deuteronomio 6. “Y amarás a Jehová tu Dios, de todo tu corazón, y toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

En otras palabras, tu vida entera, básicamente debe ser vivida en la esfera de la verdad divina, para que guíes a tus hijos a amar al Señor con todo su corazón, alma, mente y fuerzas. Ahora, incluido en nuestro mensaje de la semana pasada, fue una explicación de cuán importante es comenzar al enseñarle a sus hijos, el evangelio, el evangelio. Y le di algunas historias bíblicas, comenzando en Génesis, que usted puede usar para enseñar a sus hijos. Sugerí algunos pasajes del Nuevo Testamento también, para usar en esa instrucción.

En esta noche al comenzar, quiero regresar a esa idea entera de instruir a sus hijos en el evangelio, y el asunto de la salvación. Pero en lugar de ver algunos pasajes específicos, quiero hablar de algo de doctrina. Entonces, permítame darle algo de doctrina en términos panorámicos de lo que usted necesita enseñarles a sus hijos, ¿muy bien? Esto es muy, muy importante. Aquí están los principios que se relacionan con la salvación de sus hijos. Número uno, usted le enseña a sus hijos que Dios es santo, y que Él demanda santidad perfecta. Si alguien va a tener una relación con Dios, ciertamente una relación eterna con Dios, esa persona debe ser santa, porque Dios es Santo. Y debido a que Él es Santo, en segundo lugar, el odia el pecado. Y debido a que Él odia el pecado, Él siempre castiga el pecado.

Entonces, sus hijos necesitan saber que Dios es Santo, que Su ley demanda santidad perfecta, que la santidad perfecta se requiere para que alguien tenga una relación con Él. Él odia el pecado, Él siempre castiga el pecado. La siguiente verdad que usted debe asegurarse de que sus hijos sepan, es que somos pecadores, y por lo tanto no podemos estar delante de Dios en base a nuestra propia santidad, en base a nuestra propia santidad, en base a nuestra propia justicia. Hemos violado la ley de Dios, hemos ofendido a Dios, hemos escandalizado a Dios, no tenemos base alguna por nosotros mismos para entrar en Su presencia, y tener una relación con Él.

Usted necesita decirle a sus hijos que el pecado hace que la paz con Dios sea imposible. Inclusive, destruye la paz con otros, cómo obviamente vemos esto en un mundo sin paz. Sus hijos también necesitan saber que toda persona está en esta condición. Toda persona está bajo juicio porque todos somos impíos. Toda persona vive en una situación de alejamiento de Dios, la paz con Dios es imposible, y la paz con otras personas es casi imposible también. Todos nosotros somos dignos de muerte, somos dignos de muerte física y somos dignos de muerte eterna. Los niños necesitan entender eso. Hay consecuencias severas y eternas del pecado. Y después necesitan saber que los pecadores no pueden hacer nada para cambiar eso, nada. Nada para ganarse un futuro diferente, nada para ganarse la reconciliación con Dios, no podemos hacer nada. Ése es un mensaje crítico, porque toda religión falsa en el mundo, dice, “podemos hacer algo.” Y usted va a aislar a sus hijos de la religión falsa, si entienden su alejamiento de Dios, y que no hay manera que puedan hacer algo por reconciliarse.

Además, no podemos cambiar nuestra naturaleza, no podemos arreglarnos a nosotros mismos, no podemos cambiar, o ser diferentes de lo que somos, no tenemos manera de ayudarnos a nosotros mismos. Nos dirigimos al juicio eterno, nos dirigimos al infierno, ese es nuestra condición, y es todo porque Dios es Santo y nosotros no lo somos. Y después vienen las buenas noticias, hay un remedio para esta condición terrible. Y el remedio viene mediante el hijo de Dios, el Señor Jesucristo.

Entonces, sus hijos necesitan saber quién es Él. Él es eternamente Dios, el Señor de todos, Él es el Dios eterno, pero Él se volvió hombre, nacido de una virgen. Vivió una vida pura y sin pecado. Y Dios lo había identificado a Él, para que fuera el que moriría en nuestro lugar, el que recibiría el juicio divino por nosotros, Él fue el único que sería un sacrificio aceptable por nuestros pecados.

Entonces, Jesús murió, no bajo el juicio de Pilato, no bajo el juicio de Herodes, no bajo el juicio de Anás, y Caifás, no bajo el juicio de los fariseos y el Sanedrín, Él murió bajo el juicio de Dios. Dios lo castigó en nuestro lugar, y después Él resucitó de los muertos en victoria triunfal. Entonces, Jesús pagó el precio por nuestros pecados, y conquistó la muerte por nosotros.

Sus hijos necesitan saber que para escapar los errores de la condición en la que están todos los pecadores, tenemos que colocar nuestra fe en Él. Y si tan solo creemos en Jesús cómo Señor, lo confesamos cómo nuestro Señor y Salvador, somos perdonados, somos salvados, somos reconciliados, somos adoptados en la familia de Dios, y se nos promete el cielo eterno. Esas son las cosas que los niños necesitan entender, y se les necesita recordar continuamente esas cosas. Después su siguiente tarea consiste en hablarle a sus hijos, de una respuesta. Dígale a sus hijos que necesitan arrepentirse de su pecado, necesitan volverse de todo lo que deshonra a Dios, y necesitan volverse a Cristo, confiar en Él como Salvador, y Señor, y seguirlo en obediencia sin importar cuál sea el costo.

Entonces, eso sería lo que usted le enseñaría a sus hijos. Ahora Deuteronomio 6, como leímos, dice, “Enseña a tus hijos, diligentemente.” Eso quiere decir que es un trabajo de tiempo completo, un trabajo de tiempo completo, es un llamado de por vida, un llamado de por vida. Y una razón realmente importante por la que, en una familia cristiana, una madre en el hogar con los hijos en todos esos primeros años es tan crítico, y es tan vital, está aquí. Y esa es la razón por la que Pablo escribe y dice, “Las mujeres, literalmente, son salvas del estigma de la caída, cuando crían una generación de hijos piadosos.” Esa influencia de una madre cristiana en esos primeros años, diligentemente, de tiempo completo, 24 horas al día, 7 días a la semana, siempre enseñando estas verdades a los hijos, llamándolos a arrepentirse, a volverse de todo lo que deshonra a Dios, a colocar su confianza en Jesucristo, el Salvador y Señor, aquel que dio su vida por ellos, y a seguirlo en obediencia, sin importar cuál es el costo, eso necesita serle enseñado continuamente, continuamente a los hijos.

Así es como usted los cría en la disciplina y amonestación del Señor. Usted les enseña a guardar todas las cosas que os he mandado, esto es la Gran Comisión, eso es para toda persona, incluyendo a sus hijos. Pero ese es tan solo el comienzo. Usted les enseña de la salvación. Ese es el comienzo. Más allá de eso, usted también tiene la responsabilidad de enseñarle todas las cosas que Cristo ha mandado, Dios ha mandado. Usted les enseña toda la sabiduría de Dios. Más allá del evangelio, hay tipos de cosas que necesitan saber, verdades vitales acerca de la virtud, de la integridad, de la justicia, de la virtud, del discernimiento, de relaciones, del trabajo, acerca de todo, todo asunto de sabiduría practica que moldea sus vidas para honrar a Dios.

Ahora, Proverbios es el libro inspirado que incluye toda esta sabiduría de por vida. Entonces, veamos el libro de Proverbios. Sus hijos deben conocer bien, lo que está en el libro de Proverbios, deben conocer bien lo que está en el libro de Proverbios. Están viviendo en un mundo corrupto, la tragedia de la corrupción y el liderazgo malo contamina a generaciones subsecuentes. Leemos en Éxodo, Deuteronomio, Números, la misma cosa. Los pecados de los padres son visitados en la tercera y cuarta generación. Cuando usted tiene a padres corruptos, hablando espiritualmente, cuando usted tiene un liderazgo corrupto, entra profundamente en las vidas de la gente, de tal manera que podría tomar tres o cuatro generaciones revertir esa influencia. Tenemos que trabajar en contra de la dirección, de la influencia de esa corrupción, entonces, a costa de lo que sea como padres, y en particular los padres, debemos guiar esta instrucción con respecto a la sabiduría divina para la vida santa, con el propósito de ser bendecidos y honrar a Dios. Proverbios 29:15 dice, “El hijo que es dejado a sí mismo es una vergüenza para su madre.” Proverbios 22:15 dice, “La necedad está ligada al corazón del muchacho,” está en ellos y debe ser expulsada.

Entonces, usted tiene a un hijo necio, la necedad debe ser sacada, usted no puede dejar que hagan lo que quieran, de lo contrario terminaran avergonzado a sus padres. El deber fluye a través de la madre, pero a partir del padre. Veamos Proverbios 1:8, y observe como se enfatiza el padre, “Oye hijo mío la instrucción de tu padre, y no desprecias la dirección de tu madre.” Si, ambos están involucrados, pero el padre tiene una responsabilidad de guía. Capítulo 2, “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría. Si inclinaras tu corazón a la prudencia.”

Capítulo 3, “Hijo mío no te olvides de mí ley, y tu corazón guarde mis mandamientos. Capítulo 4, “Oíd hijo la enseñanza de un padre, y estad atentos para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza, no desamparéis mi ley.” Ahí en el capítulo 4, versículo 10, “Oye hijo mío y recibe mis razones y se te multiplicarán años de vida.” Ahí en el versículo 20, “Hijo mío, está atento a mis palabras. Inclina tu oído a mis razones.” Capítulo 5 de nuevo, “Hijo mío, está atento a mi sabiduría y a mi inteligencia inclina tu oído.” Capítulo 6, “Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo. Si has empeñado tu palabra a un extraño,” etc.

De nuevo, versículo 3, “Haz esto ahora hijo mío y líbrate.” Esto es instrucción de los padres, en particular de un padre a los hijos. Capítulo 6, versículo 20, “Guarda hijo mío el mandamiento de tu padre. Y no dejes la enseñanza de tu madre.” Ambos están involucrados, no obstante, el padre tiene el liderazgo en esto. Capítulo 7 comienza de la misma manera. Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás.” Y ahí en el versículo 24, del capítulo 7, “Ahora, pues, hijos oídme, y estad atentos a las razones de mi boca.” Capítulo 8, versículo 32, “Ahora, pues, hijos oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos.”

Ahora, ¿puedo decir algo que es realmente obvio aquí? No hay una mejor manera de colocar la verdad de Dios, en la vida de un hijo, que hablar la Palabra de Dios a ese hijo. Usted no necesita mecanismos inteligentes, usted no necesita videos, usted no necesita una especie de impresiones sutiles, usted habla de manera directa la Palabra de Dios. Eso es por diseño de Dios. Los padres lo hacen, y las madres lo hacen. Y adónde van los padres y a donde van las madres, ahí va la sociedad. Pero el padre va a tomar el liderazgo y el padre va a hablarle a los hijos, que en la siguiente generación van a tomar el liderazgo.

Y esa es la razón por la que hay un intento constante feminista, conforme Satanás trata de destruir el liderazgo de los hombres en una sociedad. Esto se lleva a cabo todo el tiempo, comenzó en el huerto cuando Satanás aisló a Eva, para que estuviera alejada y fuera del liderazgo de Adán, le torció cosas a ella, para desviarla y después Adán literalmente sucumbió al liderazgo de su esposa, y el conflicto estuvo ahí. Usted está viviendo en una sociedad que literalmente, está en un ataque masivo por parte de las mujeres que se están esforzando por atacar a los hombres y robarles el liderazgo, y ha sido, muy, muy exitoso. Eso tiene que ser mantenido en la familia que honra a Cristo. El hombre es la cabeza, él es el instructor que está en la parte de arriba, él es la cabeza de la mujer, así como Cristo es la cabeza del hombre, y Dios es la cabeza de Cristo, como Pablo dice en 1ra Corintios. Hay una necesidad profunda de padres fuertes que enseñen a sus hijos. Esta es la única esperanza para que haya sombra para los hijos en la generación próxima.

Entonces, Dios nos dio como padres y madres, claro, un libro básico, las verdades que debemos enseñar, y todas estas resumidas en ciertas maneras en éste libro increíble de Proverbios. Un libro de sabiduría, como vivir una vida para agradar a Dios. Ahora, da por sentado que usted conoce a Dios, entonces hay un sentido en el que la salvación se da por sentado aquí. Esto es escrito para las personas que le pertenecen a Dios. Todos los principios espirituales vivientes, están incluidos en éste libro único de la vida, y está simplificado. Están reducidos a reglas y afirmaciones simples, concisas, breves, sería apropiado decir que son concisas en forma, y son sabias en contenido. Si vamos a criar una generación de hijos e hijas piadosos, que puedan guiar a la siguiente generación al conocimiento de Cristo, al conocimiento de Dios y la piedad, entonces estas son las verdades que deben ser enseñadas.

Y, por cierto, gran parte de la instrucción contemporánea para los padres, es trivial, sin esperanza alguna. Sea un amigo para su hijo, escuche a su hijo, vaya a lugares juntos con sus hijos, disfrute, diviértase, siga sus intereses, muy superficial. No está mal, pero si usted va a hacer todo eso, asegúrese de que use todo ese tiempo con ellos para incrustar en ellos, principios divinos. Y lleve su conversación, su plática a ese nivel. Lo que Proverbios dice es mucho más profundo que hablar acerca de actividades de los hijos, los juegos de los hijos. El deber primordial entonces, de los padres como hombres, y padres, en términos genéricos no es sacar la basura como un pequeño niño dijo, no traer al hogar el tocino, y no arreglar lo que estaba roto. La responsabilidad primordial de los padres y madres es enseñar principios santos, vivientes a sus hijos.

Ahora, hay una lección general que resume todo, entonces, regresemos al capítulo 2 por un momento. Usted debe enseñarles que la sabiduría espiritual es la búsqueda más noble de la vida. La sabiduría espiritual es la búsqueda más noble de la vida. Más que cualquier otra cosa, necesitan sabiduría. Simplemente eso, por sí solo, es contrario a todas las cosas que son presentadas frente a esta generación de jóvenes. Sea lo que sea que vayas a buscar, sea lo que sea que vayas a conseguir, consigue sabiduría, consigue sabiduría divina.

Observe el capítulo 2, y simplemente siga el flujo. “Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. Entonces entenderás justicia, juicio y equidad, y todo buen camino.”

¿Habría algo más que eso que usted querría para su hijo? Un corazón que entiende, discernimiento, conocimiento, sabiduría, sabiduría sana, integridad, justicia, rectitud, equidad, todo buen camino. Eso es lo que usted quiere para su hijo. “Cuando la sabiduría entrare en tu corazón y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos,” no es solo el efecto positivo de la sabiduría, trayendo bendición, es el impacto negativo de la sabiduría protegiéndote de mentiras y engaño y errores.

“De aquellos que dejan los caminos de la justicia y caminan en los caminos de las tinieblas. De aquellos que se deleitan en hacer la maldad y se regocijan en la perversidad de la maldad, cuyos caminos son torcidos, y cuyos caminos están desviados.”  Usted necesita sabiduría. Usted necesita sabiduría divina, necesita la sabiduría de Dios, necesita discernimiento, necesita conocimiento, necesita entendimiento, todas esas son palabras que se repiten a lo largo del libro de Proverbios.

Observe el capítulo 8 por un minuto. Y aquí hay una especie de personificación de la sabiduría misma, conforme la sabiduría en sí, habla. Esto sucede en unos cuantos lugares, en la primera parte de Proverbios. “¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia? En las alturas junto al camino, a las encrucijadas de las veredas se para; en el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, a la entrada de las puertas da voces: Oh hombres, a vosotros clamo; dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Entended, oh simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en cordura. Oíd porque hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida. Todas ellas son rectas al que entiende, y razonables a los que han hallado sabiduría.”

“Recibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. Yo, la sabiduría, habito con la cordura, y hallo la ciencia de los consejos.” Esto es lo que toda persona debería buscar, sabiduría. La sabiduría produce prudencia, conocimiento, discreción, el temor del Señor, humildad, una boca pura, consejo sabio, justicia, juicio recto, amor. Y el versículo 18 dice, “Las riquezas y la honra están conmigo;” “las riquezas y la honra están conmigo, riquezas duraderas y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida. Por vereda de justicia guiaré, por el medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan su heredad, y que yo llene sus tesoros.” No es solo espiritualmente benéfico ser sabio, es benéfico en todo sentido en la vida. En todo sentido.

Versículo 32 del 8vo capítulo cierra, “Ahora, pues, hijos, oídme, y bienaventurados los que guardan mis caminos. Atended el consejo y sed sabios, y no los menosprecies. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, aguardando a los postes de mis puertas, porque el que me halle, hallará la vida, y el alcanzará el favor de Jehová. Más el que peca contra mí, defrauda su alma; todos los que me aborrecen aman la muerte.” Todos los que me aborrecen aman la muerte.

Entonces, ¿cuál es la responsabilidad que tienen los padres? En primer lugar, conocer sabiduría, y después transmitirla. Si hay alguna sombra para los hijos del futuro, esto es lo que debemos hacer. No va a venir del mundo, van a oponerse a esto. No va a venir en ningún sistema educativo, operando en el mundo, al nivel que sea, desde la primaria hasta la escuela de post-grado, la sabiduría de Dios no está en su plan de estudios. Esa va a ser su responsabilidad acompañada por otros creyentes, y la iglesia de Jesucristo. Todos nos unimos para llevarles a ustedes como padres, aprender y enseñar sabiduría.

Y necesito decir esto, es muy obvio, pero simplemente necesito decirlo porque quiero asegurarme de que lo fije en su mente. La sabiduría de Dios, no es complicada. Los proverbios, conforme usted los lee, son frases simples, directas, casi exclusivamente de dos líneas. No son esotéricos, no hay verdad escondida aquí, esto no es místico, esto es simplemente sabiduría divina, directa.

Ahora, hay muchas cosas que son dichas en Proverbios, pero quiero resumirlas, y quiero darle 10 lecciones cruciales que los padres deben enseñarle a sus hijos. Usted podría decirlo de otra manera. 10 lecciones cruciales que los padres necesitan saber para que puedan enseñar a sus hijos. Usted ya me ha oído decir que es importante evangelizar a sus hijos. Eso es esencial porque no van a poder abrazar la sabiduría de Dios, y vivir la sabiduría de Dios a menos de que estén en Cristo, y conozcan a Dios, a menos de que sean capacitados por el Espíritu de Dios.

Entonces, en cierta manera tenemos que empezar con esto, con el primer principio de sabiduría que es primordial. Número uno: enseñe a sus hijos: “Teme a tu Dios. Teme a tu Dios.” Todo comienza ahí. En Proverbios 1:7, dice: “El principio de la sabiduría, es el temor de Jehová.” El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Eso es repetido en Proverbios 9:10, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” 1:7, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.” 9:10, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.” Este es el principio que está en primer lugar, ésta es la prioridad, éste es el principio primordial, controlador. Proverbios 9:10, añade esto, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” La primera cosa que debe enseñarle a sus hijos es, “teme a tu Dios, teme a tu Dios, conoce a tu Dios.”

Y eso vuelve a presentar de nuevo, la relación, la salvación, que es el punto inicial. ¿Qué queremos decir con ‘teme a tu Dios’? No queremos decir que tengan miedo de Dios, aunque si rechazas el evangelio, más vale que temas a Dios. Pero cuando hablamos de temor estamos hablando de respeto, estamos hablando de asombro reverencial. Los padres deben enseñarle a sus hijos a respetar a Dios, a reverenciar a Dios por quién es Él. Respetarlo a Él, respetar Su Palabra, respetar Su ley, respetar Su poder, respetar Su autoridad, respetar Su juicio, disciplina, desagrado. En otras palabras, usted tiene respeto hacia la naturaleza y atributos de Dios. Enséñele a sus hijos a adorar a Dios. Eso es lo que eso está diciendo. Enseñe a sus hijos a adorar a Dios, a entender quién es Dios, y que solo Él es Dios y que no hay otro Dios, “Oye Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová Uno es.” Enseñe a sus hijos acerca de ese Dios, todos sus atributos, todas sus características, todo lo que Él es, todo lo que Él ha hecho. Sus hijos necesitan conocer la naturaleza de Dios.

Y después, en las palabras de Proverbios 3:5, enseñe a sus hijos a confiar en el Señor de todo su corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. “Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión, teme a Jehová y apártate del mal, porque será medicina en tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos.” Todo tiene que ver con el Señor, con honrar al Señor, ahí es donde todo comienza. Versículo 5, “Fíate de Jehová de todo tu corazón,” La palabra hebrea para fíate, originalmente significaba ‘acostarse, colocado, postrado en el suelo con su rostro abajo,’ literalmente, desciende lo más que puedas en respeto ante cuán glorioso es Dios.

“Y no te apoyes en tu propia prudencia,” esa es una palabra interesante. No significa, ‘inclinar, simplemente a un ángulo,’ significa apoyarte a ti mismo, como si estuvieras apoyándote en algo que sostienes. Coloca todo tu peso en Dios, cae postrado sobre tu rostro delante de Él. Coloca todo tu peso sobre Él y reconócelo, conócelo, debes estar consciente de Él. Un temor verdadero de Dios produce un temor verdadero del pecado. Un temor verdadero de Dios produce un verdadero temor del juicio. Proverbios expande esta lección inicial, teme a tu Dios, Proverbios dice, temer al Señor prolonga la vida, capítulo 10. “Temer al Señor es más útil que las riquezas.” Capítulo 15, “Temer al Señor trae vida abundante.” Capítulo 19. Capítulo 14. “Temer al Señor, guarda a uno del mal.” Capítulo 16, “Temer al Señor resulta en riquezas y honor.” Capítulo 22, “Temer al Señor,” y esto es dicho varias veces, “produce humildad, humildad.”

Proverbios también dice que aquellos que temen a Dios, duermen satisfechos. Aquellos que temen a Dios, no son tocados por el mal. Aquellos que temen a Dios tienen confianza. Aquellos que temen a Dios serán alabados por otros. Aquellos que temen a Dios sus oraciones son respondidas. Todo comienza con temer a Dios, ser un adorador del Dios verdadero.

Ahora, obviamente no podemos ser un adorador verdadero hasta que hemos venido a Cristo. Eso es Juan 4, ¿no es cierto? en el Nuevo Testamento. El Padre busca verdaderos adoradores que le adoran en Espíritu y en verdad. Y la única manera en la que usted puede volverse un adorador verdadero es mediante la fe en Cristo. Entonces, Filipenses 3:3 dice, “Somos los que adoramos en el Espíritu.” Adoramos en el Espíritu. Adoramos en el Espíritu al Señor Jesucristo y mediante Él, Dios y no confiamos en la carne.

Entonces, enseñe a sus hijos, “Teme a tu Dios,” Teme Su juicio, teme Su ira, teme al pecado, teme sus consecuencias, pero lo que es más importante, teme en el sentido de adoración y reverencia hacia Dios. Témelo en el sentido de que lo honras, de que lo respetas, de que lo amas. Sé un adorador. Enseña a tus hijos a ser adoradores de Dios. Y la mejor manera de enseñarles, claro, es abrir la Palabra de Dios, y la mejor manera de apoyar eso es ser un adorador usted mismo.

La segunda lección, enseñe a sus hijos, teme a tu Dios, número dos, enseñe a sus hijos “guarda tu mente, guarda tu mente.” Esto es repetido a lo largo de ésta sección entera, los diez capítulos de apertura, ni siquiera puedo ir a todos los lugares que nos llama a instruir a la gente en conocimiento y discreción y sabiduría, y discernimiento, y entendimiento, pero observe el capítulo 3, versículo 3. Él ha estado hablando de enseñar, mandamientos, no dejes que la bondad y la verdad te dejen, no dejes que la verdad te deje. Amárralos alrededor de tu cuello, escríbelos en la tabla de tu corazón, la verdad y la bondad. Escribe en tu corazón significa, tu mente, significa tu mente. Escribe la verdad en tu mente.

De manera más directa, capítulo 4, un versículo conocido, versículo 23, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.” De nuevo, corazón es la manera hebrea de expresar la mente. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu mente.” Guarda tu mente con toda diligencia, porque de ella mana la vida. Guarda tu mente, porque a partir de lo que piensas, vives. Su vida, literalmente, fluye a partir de sus pensamientos. Guarde su mente, de ahí sale su conducta. Esto es reiterado en muchos lugares en la Escritura. Pablo habla de que, si algo es puro, y bueno, en esto pensad. Pablo habla de tener una mente renovada.

Jesús dijo esto, en Mateo 12:34, “Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Porque de la abundancia del corazón, o la mente, habla la boca. “El buen hombre saca de su buen tesoro lo que es bueno, el mal hombre saca de su mal tesoro lo que es malo.” La gente que piensa bien, piensa bien y se conduce de esa manera. Se sumergen al tesoro de la bondad. Aquellos que son malos se sumergen al tesoro de la maldad, y lo dispersan. Ahora, esto está por todos lados.

De regreso en el capítulo 1, versículo 8, “Oye hijo mío, la instrucción de tu padre, y no menosprecies la dirección de tu madre. De hecho, son una corona atractiva para tu cabeza, y adornos para tu cuello.” Esto literalmente está diciendo, “Rodea tu cabeza y tu cuello de sabiduría, de verdad. Es simplemente lo que debería controlar tu vida. Vimos en el capítulo 2, por tanto, solo un momento, versículo 10, “La sabiduría entrará en tu corazón y la discreción te guardará. El entendimiento te cuidará para librarte de los caminos de aquellos que son malos y torcidos.

De nuevo en el capítulo 3, versículo 1, “No te olvides de mí enseñanza, que tu mente guarde mis mandamientos. Tu corazón o mente, aférrate a estos. Capítulo 4 lo mismo, “Te doy,” versículo 2, “sana enseñanza. No desamparéis mi ley. Cuando yo era hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre, él me enseñó y me dijo, “Guarda tu corazón, que tu corazón o tu mente, se aferre a mis palabras, guarda mis mandamientos y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia. Versículo 6, “No la dejes, ella te guardará. Ámala, ella te guardará.” El principio de la sabiduría es adquiere sabiduría. “Con toda tu adquisición, obtiene entendimiento. Valórala, ella te exaltará. Te honrará si tú la abrazas.” Esto es tan solo es repetido una y otra vez.

Capítulo 4, versículo 10, “Oye mis palabras, acéptalas. Los años de tu vida serán muchos. Te he dirigido por el camino de la sabiduría, te he guiado por los caminos rectos, cuando andes tus pasos no tropezarán. Y si corres no tropezarán, no te caerás. Aférrate a la instrucción, no la dejes, guárdala porque ella es tu vida.” Ahí en el versículo 20, lo mismo, “Presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis dichos, no les quites la vista, mantenlos en medio de tu corazón, tu mente, son vida a los que los hallan.”

Y después versículo 23, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de él mana la vida.” De nuevo es repetida en el capítulo 6, versículo 20, “Guarda el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre. Átalos continuamente en tu corazón.” De nuevo, “átalos a tu cuello,” literalmente, rodea tu pensamiento de sabiduría divina. Lo mismo al principio del capítulo 7, “Atesora mis mandamientos, guárdalos y vivirás, y mi enseñanza como la niña de tu ojo. Átalos a tus manos, escríbelos en la tabla de tu corazón.” Enseñe a sus hijos a guardar su mente. Tenemos la tarea, de asegurarle a un hijo, que la mente es la fuente de todo aquello que es bueno, y todo aquello que es impío. Programe a sus hijos, con hesed misericordia, amor, lealtad, fidelidad. Eso es lo que está diciendo en el capítulo 4, y en el versículo 23: enséñele a sus hijos, verdad. Estos son las gracias que deben ser escritas en sus corazones. Esa es una responsabilidad de por vida, y aquí se nos vuelve a recordar que usted les enseña esto, y el Señor mismo aviva esa instrucción a partir de Su palabra, porque Su palabra es viva y eficaz.

Una tercera cosa que es obvia, y hablamos de esto, pero quiero incluirla en esta lista, enséñele a sus hijos: Obedece a tus padres. Obedece a tus padres. Va a ser muy difícil para ellos recibir alguna instrucción de usted si no sienten la responsabilidad de obedecer lo que usted dice. “Oye hijo mío. Oye la instrucción de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre.” A sus hijos se les necesita enseñarle la autoridad de los padres. Refuerce ese primer mandamiento con promesa. Debes someterte a la autoridad de tus padres. Eso es crítico. Es crítico, porque cuando eso cambia de no tirar las cosas de la mesa, o escribir en las paredes, cambia a la dimensión espiritual. Usted tiene esa misma actitud sumisa, lista para oír y escuchar.

En el décimo capítulo, y en el versículo 13, leímos de algo que nos va a ayudar en esto. “En los labios del que discierne, la sabiduría se encuentra, pero la vara es para el que no tiene entendimiento. Usted le habla a sus hijos la verdad de Dios, cuando violan eso, usted es ayudado y socorrido en la disciplina que trae dolor, cuando ellos no responden. Y usted tienen un modelo para eso en el capítulo 3, versículo 11, “Hijo mío, no menosprecies la disciplina de Jehová, o desprecies su reprensión, porque aquel a quien Jehová ama, disciplina. Así como el padre corrige al hijo en quien se deleita.” Y claro, que eso es citado, ¿no es cierto? en el libro de Hebreos.

Entonces, enséñele a sus hijos a obedecer a sus padres, y refuerce el requisito de la obediencia con dolor necesario. No abuso, no herida, sino un recordatorio razonable de que hay consecuencias para la desobediencia, que van a instruir a los hijos en hacer lo correcto como una manera de escapar el castigo. A usted le gustaría pensar que serían motivados por el mero hecho de que algo está bien, de que algo es lo correcto, pero no es así. La necedad está ligada a sus corazones, como con todos nosotros.

Ahora, Proverbios es muy cuidadoso acerca de esta disciplina. Capítulo 19, versículo 18 dice, la disciplina no debe ser implementada en enojo, no debe ser realizada en enojo, debe ser realizada en amor. Acabamos de leer eso en el capítulo 3, versículos 11 y 12, “a quien Jehová ama, disciplina, así como el padre corrige al hijo en quien se deleita.” Es un acto amoroso, es algo deleitoso que hace un padre, porque él sabe que el fin es para beneficioso del hijo, entonces usted no disciplina en enojo, usted disciplina en amor. Usted disciplina, no porque usted está frustrado con su hijo, no porque usted simplemente quiere controlar a ese hijo, sino porque usted quiere que ese hijo, haga cosas que son sabias. La vara es para la espalda del que carece de entendimiento, usted está guiándolo por el camino del entendimiento, entonces el propósito de la disciplina es demandar conformidad a la sabiduría.

Ahora, no es fácil hacer esto debido a que todo corazón es rebelde. Entonces, sabemos que debe haber un rompimiento de esa rebelión. Proverbios 19:18, “Disciplina a tu hijo, mientras que hay esperanza, y no desees su muerte.” Si usted no lo disciplina, y rompe su voluntad personal, él va a ir por el camino a la muerte. La disciplina, según el capítulo 22, versículo 15, es para quitar la necedad y reemplazarla con sabiduría. Inclusive, va más allá de eso, la disciplina tiene un impacto duradero en un hijo, extremadamente significativo. Escuche esto, Proverbios 29:17, “Corrige a tu hijo y te dará descanso, y también traerá deleite para tu alma.”

Nadie quiere a un hijo indisciplinado, entonces disciplinamos, pero no en enojo sino en amor. Disciplinamos debido al resultado de deleite de eso, que es que tenemos un hijo que nos trae consuelo, y gozo. Disciplinamos para romper la voluntad personal, disciplinamos para quitar la necedad, disciplinamos para librar al hijo de la muerte espiritual. Enseñamos a nuestros hijos a obedecer, usamos una vara para reforzar esa instrucción, debido a que el castigo físico hecho en amor es un correctivo fuerte. Proverbios dice, va a alejar esa necedad lejos de él, él debe aprender obediencia de sus padres, para que él pueda aprender la obediencia a la ley de Dios, y él pueda someterse a la autoridad en la vida, para que él pueda vivir en el mundo y no volverse antisocial, y un criminal.

Un hijo desobediente, con frecuencia termina como un criminal adulto. Un hijo desobediente en la actualidad, cuya desobediencia recibe algún tipo de identidad psicológica, entonces recibe drogas. Las drogas crean una especia de estupor. El hijo vive en medio de ese estupor, y eventualmente cuando las drogas se detienen, usted tiene a un hijo totalmente antisocial. Usted tiene la responsabilidad no de drogar a sus hijos, sino de instruir a sus hijos, y disciplinarlos.

Entonces, la tarea de los padres, enseñe a su hijo: teme a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres. En cuarto lugar, selecciona a tus compañeros, selecciona a tus compañeros. Esto es algo que Patricia y yo, hablamos mucho cuando nuestros hijos eran pequeños, muy, muy importante. No dejamos que nuestros hijos fueran seleccionados, nosotros dejamos que nuestros hijos seleccionaran con quien estarían, y les ayudamos a hacer eso. Regrese al capítulo 1. “Hijo mío,” versículo 10, “si los pecadores te engañaren,” y lo van a hacer, “no consientas,” no lo hagas. “Si los pecadores te quisieran engañar, no lo hagas.”

Tengo una memoria vívida de eso, cuando era muy pequeño, algunos niños vinieron conmigo, creo que tenía como nueve años de edad. Fuimos a una tienda de Sears, y me retaron a robar algo que estaba ahí en una repisa, y me tentaron, y en mi necedad tomé algo, alguien más tomó algo, y metimos cosas en nuestras bolsas y salimos por la puerta. Y el detective de la tienda nos tomó por el cuello, y la siguiente cosa que supe estaba en la estación de policía. Mi padre fue llamado y vino y me llevó a casa, y cuando llegué a casa recibí la vara de la corrección. Fue una lección muy importante para mí, no dejar que los pecadores me engañaran. Enseñe a sus hijos, a escoger a personas que los elevan, enseñe a sus hijos a escoger a personas que los levantan.

“Hijo mío,” regrese al capítulo 1, versículo 10, “si los pecadores te quisieran engañar,” esto viene al principio de Proverbios, “no consientas.” No consientas, “Si dijeran, ven con nosotros, pongamos acechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente, los tragaremos vivos como el Seol, y enteros como los que caen en un abismo. Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos. Hecha tu suerte entre nosotros, tengamos todos, una bolsa. Hijo, mío, no andes en camino con ellos, aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre. Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave, pero ellos a su propia sangre ponen acechanzas, y a sus almas tienden lazo. Tales son las sendas de todo aquel que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.”

Ese es un camino a la muerte, tú escoge a tus compañeros, no dejes que ellos te escojan a ti. No dejes que digan, acompáñanos, acompáñanos. Si vas a tener sabiduría, te va a proteger. Vaya al capítulo 2, de nuevo, versículo 11, “La discreción te guardará, te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos para andar por sendas tenebrosas, que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio, cuyas veredas son torcidas y torcidos sus caminos.” “Así,” versículo 20, “andarás por el camino de los buenos, y seguirás las veredas de los justos, porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella. Mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán de ella desarraigados.”

Escuche, permítame decirle algo muy simple: No deje que sus hijos hagan amigos, con personas que los arrastran. “Las malas compañías,” dice el Nuevo Testamento, “corrompen las buenas costumbres.” Usted asegúrese de ayudar a sus hijos a escoger a sus compañeros. Capítulo 4, versículo 14, “No entres por la vereda de los impíos. No vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella, apártate de ella, pasa. Porque no duermen ellos, sino han hecho mal, y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno. Porque comen pan de maldad, y beben vinos de robos, más las sendas de los justos, es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad, no saben en que tropiezan.”

Mire, que sus hijos estén en esta iglesia, en toda oportunidad posible, por hacer amigos con personas que aman a Cristo, que aman la Palabra de Dios. Eso es lo que los padres enseñan a sus hijos, a escoger a sus compañeros. Ahí en el capítulo 18 de Proverbios, otro comentario de esto, versículo 24, “El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.” Ahora, en la superficie, eso podría ser un poco extraño pero la primera palabra amigo, y la segunda palabra amigo, son dos palabras diferentes en hebreo. Un hombre que tiene demasiados ‘rea’. Un hombre que tiene demasiadas conexiones, demasiadas personas que conoce en términos superficiales, llega a la ruina. Usted se esparce demasiado, usted está conectado con demasiada gente.

“Pero hay,” aquí hay una palabra diferente, “hay un ‘aheb’, este es un compañero amoroso, que se mantiene fiel y más cercano que un hermano. Eso es lo que usted debe buscar, debe buscar amistades en común, hermanos y hermanas que son sus amigos, a partir del amor, a partir del afecto. Unos cuantos amigos, cercanos, amorosos, que son leales y honestos, y que levantan; son preciados. Los conocidos superficiales, pueden ser mortales. Vivimos en un mundo muy patético, cuando hablamos de la amistad. Sea lo que sea, lo que significa en la internet, ciertamente no significa Proverbios 18:24, “Hay un amigo que es más unido que un hermano.” Usted necesita amigos amorosos, no amigos de Facebook.” Si se esparce por todos lados, está conectándose con conocidos que lo arrastran a usted a la maldad. Quizás no al crimen, pero a la promoción personal, a la exaltación personal, a la soberbia, a la frivolidad, a la necedad.

Entonces, este es el deber de los padres, no solo decirles a sus hijos como ganarse la vida, como vivir la vida a un nivel simple, sino enseñar a sus hijos a temer a tu Dios, guarda tu mente, obedece a tus padres, escoge a tus compañeros. Ahora, eso nos lleva a un quinto que realmente es importante: controla tu cuerpo, controla tu cuerpo. Y esto es tan amplio, y esto cubre tantos de los primeros capítulos de Proverbios, que voy a mantenerlo para la próxima semana. Abre el asunto entero de la moralidad, y sé que cuando pensamos en criar a hijos en esta sociedad, lo que nos confronta con mayor fuerza es la inmoralidad de la sociedad, la inmoralidad dominante que está por todos lados.

Entonces, la próxima vez vamos a comenzar ahí, y vamos a ir al fin de los diez. Ahora, usted puede ver a partir de esto que la crianza de los hijos es un trabajo de tiempo completo, aquí están las buenas noticias, usted tiene el manual aquí, y si usted está dispuesto a tomar el tiempo y hacer el esfuerzo, usted puede proveer sombra para sus hijos. Y podemos por la gracia de Dios, criar una generación que va a hacer lo mismo para la próxima, y la próxima. Ese debe ser nuestro compromiso.

Ahora, algunos de ustedes son solteros y están diciendo, “No estoy listo para tener hijos.” De nuevo, no sé qué están esperando ustedes, creo que lo que necesitan decir es esto: “Señor Jesús, (si eres un hombre), Señor Jesús, quiero entregar mi vida a una joven a quien pueda amar como Cristo ama a la iglesia, a quien pueda proteger, por quien pueda proveer, a quien pueda disfrutar, y entonces tu puedes permitir que sea una esposa, para que podamos criar a hijos para tu gloria y tu honor.”

Y las damas, simplemente necesitan decir: “Quiero un hombre que me va a amar, en la dirección en la que Cristo ama a la iglesia, y juntos podamos honrar a Cristo, como una pareja y como padres.” Tienen que ir más allá de todos los criterios superficiales, porque esta es la gracia de la vida, el matrimonio. Y los hijos son una bendición del Señor.

Oremos, Padre, te damos gracias porque se nos ha dado tanto internamente el poder del Espíritu Santo para ayudarnos en esta tarea desafiante de criar a hijos en un mundo hostil, como externamente se nos ha dado la Palabra, la Revelación que tenemos en nuestras manos que leemos y domina nuestros pensamientos, y por lo tanto gobierna nuestras vidas. Tenemos tu poder en nosotros, y tenemos Tu Palabra fuera de nosotros, y con la Palabra y el Espíritu, podemos cumplir con esta tarea.

Y no solo cumplirla, no como si fuera algún ejercicio doloroso, sino que podemos hacerlo con gozo y bendición, para que los hijos se vuelvan un consuelo y un deleite para nuestras almas. Oramos con ese fin en mente. Y oramos porque de personas aquí en la iglesia en Grace, Tú levantes una generación piadosa que entonces haga lo mismo. Encomendamos ésta verdad a Tu Espíritu, para que lleve a cabo su efecto en nuestros corazones, para Tu gloria. Amén.

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El cristianismo, ¿promete prosperidad material?

Viernes 28 Junio

Enviamos a Timoteo nuestro hermano… para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.

1 Tesalonicenses 3:2-3

El cristianismo, ¿promete prosperidad material?

Desde hace algunos años se oye hablar del «evangelio de la prosperidad». Según esta enseñanza, un cristiano no debería ser pobre ni sufrir enfermedades o persecuciones.

Inversamente, ser rico y tener buena salud sería la prueba de la bendición divina y el testimonio de una fe sólida. Este argumento se apoya en textos deformados de la Biblia o sacados de su contexto.

Esta enseñanza es “un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo” (Gálatas 1:6-7). En efecto, el verdadero y único evangelio enseña la necesidad de salvación del hombre mediante el arrepentimiento, y el perdón de pecados logrado por la muerte de Jesucristo el Salvador. Ciertamente, como consecuencia de esta salvación, el hombre obtiene prosperidad, pero esta es ante todo espiritual y no material: el conocimiento de Dios como Padre, su comunión y su esperanza son una fuente de felicidad.

Adherirse a este «evangelio de la prosperidad», ¡sería admitir que el apóstol Pablo no era cristiano! Lea los versículos 24 a 27 de 2 Corintios 11 y verá que Pablo conoció absolutamente todo menos la prosperidad material. Fue golpeado, lapidado, naufragó tres veces, estuvo “en trabajo y fatiga… en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez”. Además, ¿tendrá el cristiano una porción diferente a la de su Señor, quien “se hizo pobre”? (2 Corintios 8:9).

Daniel 2:1-23 – 2 Timoteo 4 – Salmo 77:10-20 – Proverbios 18:8

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Huya de la cueva

Junio 27

Huya de la cueva

Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. (Juan 12:35)

Cuando un cristiano peca y participa en las obras de las tinieblas, es como si hubiera tenido una recaída.

Imagínese que está perdido en una cueva. Cuando trata de encontrar la salida, solo se adentra cada vez más en el laberinto de túneles. Pronto está en el vientre de la tierra. Está asustado. Le late con fuerza el corazón. Tiene los ojos bien abiertos, pero lo único que ve es una oscuridad agobiante. Anda a tiendas durante horas, y las horas se convierten en un día, y luego otro día. Toda esperanza parece perdida. De repente, a cierta distancia, se ve una lucecita. Usted se mueve hacia ella, tratando de no caer en un hoyo profundo. ¡Al fin la luz comienza a ampliarse y usted se encuentra en una abertura de la cueva! Con la fuerza que le queda reanuda su viaje hacia la luz del día. Descubre entonces una libertad como nunca la había concebido como posible. Sin embargo, poco después de escapar piensa que había varias cosas de las que disfrutaba en la cueva. De modo que regresa. ¡Cuán insensato! Pero eso es lo que hace un cristiano cuando va tras las obras de las tinieblas.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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