La vida centrada en Cristo

junio 8

La vida centrada en Cristo

Vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído. (Efesios 4:20-21)

Los cristianos ya no estamos dominados por una mente ególatra; aprendemos de Cristo. Cristo piensa por nosotros, obra por medio de nosotros, ama por medio de nosotros, siente por medio de nosotros y sirve por medio de nosotros. La vida que tenemos no es nuestra, sino que es Cristo viviendo en nosotros (Gá. 2:20).

Filipenses 2:5 dice: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Un inconverso anda en la vanidad de su mente, pero una persona salva anda conforme a la mente de Cristo.

Dios tiene un plan para el universo, y mientras Cristo esté obrando en nosotros, Él está realizando una parte de ese plan por medio de nosotros. Pablo observó que Él “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Ef. 3:20).

Cada día debiera ser una aventura fantástica para nosotros porque estamos en medio del plan de Dios para los siglos.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Mi Padre y vuestro Padre (2)

Sábado 8 Junio

Ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. (Jesús dijo:) El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.

Mateo 11:27, Juan 14:9

Habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Romanos 8:15

Mi Padre y vuestro Padre (2)

Jesús nos dice que Dios es el Padre (Juan 20:17). Podemos tener cierto conocimiento de Dios, pero lo reconoceremos como Padre solo si creemos en el Señor Jesús. Él es el único camino para conocer al Padre y para tener una relación de confianza con él.

Jesús es Dios el Hijo, una persona divina. Los que creemos en él somos hijos e hijas de Dios por adopción y por naturaleza a la vez, porque él nos ha dado la vida, su vida. Entonces, lo que Jesús nos revela de su propia relación con el Padre nos enseña a vivir nuestra relación de hijos de Dios. Recordemos algunas palabras de Jesús a su Padre:

“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra” (Mateo 11:25). El Hijo alaba al Padre y nos dice que el Padre busca adoradores. Alabemos al Padre quien nos hizo sus amados hijos.

Jesús, en su condición de hombre obediente, reconocía la autoridad de Dios, Señor del cielo y de la tierra. “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió”, dijo él (Juan 4:34). Como hijo de Dios, ¿deseo obedecerle y agradarle en todo?

Orando, Jesús agregó: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes” (Juan 11:41-42). ¡Con qué confianza el Hijo de Dios se dirigía a su Padre! Invitó a sus discípulos a orar al Padre en su nombre, y les recordó: “El Padre mismo os ama”. También dijo: “Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti”. Asimismo, ¡el Padre oye las oraciones de sus hijos!

2 Reyes 9 – Romanos 14 – Salmo 68:28-35 – Proverbios 16:31-32
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