La mayor virtud

Julio 6

La mayor virtud

El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (1 Juan 4:16)

La mayor virtud de la vida cristiana es el amor. El Nuevo Testamento proclama el amor ágape como la virtud suprema bajo la cual deben alinearse las demás virtudes. Se concentra en las necesidades y el bienestar de los seres amados y paga el precio necesario para satisfacer esas necesidades y fomentar ese bienestar.

Jesús dijo con toda claridad que los dos más grandes mandamientos de la Biblia son: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt. 22:37-39).

¿Es esa la mayor de todas las virtudes bíblicas en su vida?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Una nueva identidad _ 6

Iglesia Evangélica de la Gracia

Una nueva identidad

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es

Vivir el momento presente

Sábado 6 Julio

No os afanéis… pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?… Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas… Basta a cada día su propio mal.

Mateo 6:31-34

En quietud y en confianza será vuestra fortaleza.

Isaías 30:15

Vivir el momento presente

¿Qué cosas ocupan nuestros pensamientos? ¿Añoranzas por el pasado? ¿Temor por el futuro? ¿Somos optimistas diciendo: «Todo irá mejor mañana», o pesimistas: «Qué será del mañana»? Cristianos, seamos realistas y confiemos en el Señor, pues él desea vivir con nosotros el momento presente.

Si bien la vida está compuesta por acontecimientos felices y situaciones difíciles, por penas y alegrías, nuestros remordimientos o inquietudes no pueden cambiar nada. Lo importante es atravesar todos esos momentos en una relación permanente con Jesús, el Salvador vivo que nos ama.

Dios dirige la sucesión de circunstancias en nuestras vidas. Por más que ellas cambien, Dios no cambia. En todo lo que nos sucede, Dios desea que confiemos en él. Si todo va bien, no olvidemos agradecerle. ¿Y si todo va mal? Sepamos que el Dios de amor siempre está con nosotros, y que nada lo supera.

No vivamos del ayer o del mañana. Nuestra relación con Dios no es la nostalgia por lo que hubiera podido ser o el sueño por lo que podría suceder. Es una relación viva, confiada, feliz y presente.

El apóstol Pablo aprendió a estar contento cualquiera que fuera su situación. Él escribió: “En todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:12-13).

Daniel 8 – 3 Juan – Salmo 79:1-7 – Proverbios 18:22

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