El don más importante

Julio 7

El don más importante

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Corintios 13:13)

Si usted es cristiano, el amor es más importante que cualquier don espiritual que tenga. Por lo tanto, no es nada sorprendente que la Biblia diga que el primer “fruto del Espíritu es amor” (Gá. 5:22). Y tiene sentido que por nuestro amor a los demás cristianos “conocerán todos que sois mis discípulos” (Jn. 13:35).

El amor genuino es tan importante para la vida cristiana que, si usted dice que sigue a Jesucristo, debe mostrar tal amor para que sea válida su profesión de fe (1 Jn. 3:14).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Las dos tristezas _ 7

Iglesia Evangélica de la Gracia

Las dos tristezas

David Barceló

 

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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Nunca he visto a Dios

Domingo 7 Julio

Él (Jesucristo) es la imagen del Dios invisible.

Colosenses 1:15

Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

2 Corintios 4:6

Nunca he visto a Dios

Un colega de trabajo, queriendo justificar su incredulidad, me dijo con ironía: «¿Dios? ¡Yo nunca lo he visto!». No hay nada extraño en esto. Para el hombre, criatura limitada, ver a Dios es inconcebible, porque Dios es infinito. Por la revelación bíblica sabemos que Dios es Espíritu, y que nadie lo ha visto nunca (Juan 1:18). El hombre es incapaz de conocer a Dios por sí mismo. Sin embargo, Dios se revela permanentemente en la naturaleza que él creó, la cual está ante los ojos de todo hombre.

Al comienzo de la humanidad, él se relacionó con los hombres y con un pueblo. Sin embargo, seguía siendo un Dios distante, cuya grandeza atemorizaba. Luego se dio a conocer por medio de Jesucristo, su Hijo unigénito. Cuando uno de sus discípulos, Felipe, dijo a Jesús: “Muéstranos el Padre”, el Señor le respondió: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre… ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?” (Juan 14:8-10). “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30), había declarado antes. Cristo, tomando la naturaleza humana, abrió a los hombres un camino hacia Dios. Hoy Dios se revela a todos los que creen en su Palabra. Ella fue escrita por fieles hombres de Dios, inspirados por el Espíritu Santo. La Biblia es la carta de Dios para la humanidad. Es el mensaje del Dios de verdad que vino a traer la luz, a asir nuestros corazones que aún están en las tinieblas. Si esta luz es recibida, da vida, es decir, una verdadera relación con él: les da “potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Daniel 9:1-19 – Lucas 1:1-25 – Salmo 79:8-13 – Proverbios 18:23-24

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