Aferrándose a lo que es bueno

Julio 10

Aferrándose a lo que es bueno

Seguid lo bueno. (Romanos 12:9)

Como siervo de Jesucristo, Dios quiere que usted se comprometa con todo lo bueno, con todo lo que sea justo y digno. Esa tarea requiere el uso de discernimiento. Con la ayuda de Dios y su Palabra, usted debe evaluarlo todo con cuidado y decidir qué debe rechazar y qué debe seguir (1 Ts. 5:21-22).

A medida que se aparta de las cosas del mundo y que se satura de las Escrituras, lo que es bueno irá sustituyendo lo que es malo. Entonces usted hará realidad el mensaje de Pablo a los creyentes de Roma: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (12:2).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Sed llenos del Espíritu Santo _ 10

Iglesia Evangélica de la Gracia

Sed llenos del Espíritu Santo

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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¿Quién sostiene la cuerda?

Miércoles 10 Julio

Señor… yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Salmo 73:20, 23-26

¿Quién sostiene la cuerda?

Un excursionista dejó caer su cámara fotográfica en una pendiente abrupta de los Alpes. La cámara descendió a toda prisa y quedó atrapada bajo un arbusto, fuera de su alcance. ¿Cómo recuperarla? El excursionista tenía una cuerda, pero, ¿dónde podría fijarla para descender sin riesgo? Un joven pastor se acercó y, luego de algunos intercambios, nuestro amigo le pidió ayuda para recuperar su cámara. «Yo te sostengo con mi cuerda», le aseguró.

El muchacho examinó al extranjero con aire escéptico y luego desapareció. Poco después volvió acompañado por un fornido montañés de aspecto afable. «Ahora voy a descender con la cuerda, dijo, pero este hombre la sujetará: él es mi padre».

¿Quién sujeta la cuerda que nos «asegura» en la vida? Esta es la pregunta. Dios nos conoce. Él está al tanto de todos los detalles de nuestra vida. Él sabe cómo sujetarnos. Podemos confiar completamente en él. Con él estamos seguros, pero debemos entregarnos enteramente a él y a su poder, con todo lo que tenemos y lo que somos.

Todos los hijos de Dios por la fe en Jesucristo saben que son amados, llevados y sostenidos firmemente por Dios, como hijos “engendrados… de Dios” (Juan 1:12-13). “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece el Señor de los que le temen… La misericordia del Señor es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen” (Salmo 103:13, 17).

Daniel 11:1-20 – Lucas 2:1-20 – Salmo 81:1-10 – Proverbios 19:5-6

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