16/63 – Hombres Ordinarios con una Obra Extraordinaria | Marcos 6:6b-13 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

16/63 – Hombres Ordinarios con una Obra Extraordinaria | Marcos 6:6b-13

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

PABLO: El Apóstol para las Naciones

Alimentemos El Alma

PABLO: El Apóstol para las Naciones

César Vidal

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

JONATHAN EDWARDS SOBRE LA AUTO-EXAMINACIÓN

Esclavos de Cristo

JONATHAN EDWARDS SOBRE LA AUTO-EXAMINACIÓN

Les comparto un cuestionario con 50 preguntas que Jonathan Edwards (5 de octubre de 1703-22 de marzo de 1758) realizó para examinar su caminar con Cristo. El artículo fue publicado originalmente en Inglés por Digital Puritan Press y fue traducido al español por nuestro hermano Ignacio Vidal. Deseamos que estas preguntas nos lleven a meditar más profundamente en nuestro caminar en Cristo y cómo enderezar nuestros pasos con la ayuda de la gracia De Dios.

  1. ¿Manifiesto una actitud de apertura hacia Dios que le invite a “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos”? (Salmo 139:23-24)
  2. ¿Está mi corazón ansioso de descubrir “algún camino de perversidad” en mi?
  3. ¿Son mis motivos los correctos para un autoexamen, el cual me pueda guiar en el “camino eterno”?
  4. ¿Es importante para mí saber si vivo o no en un estado de pecado?
  5. ¿Vivo en la satisfacción de algún deseo lujurioso ya sea en pensamiento u obra?
  6. ¿Vivo en la omisión de un deber que conozco?
  7. ¿Estoy pecando de alguna manera contra la luz de mi conciencia al perseverar en pecados evidentes?
  8. ¿He sido cuidadoso, vigilante y diligente en la observación de mí mismo al buscar evidencia de pecado tanto de comisión como de omisión?
  9. ¿He vivido de alguna manera que sea inconsistente con mi profesión cristiana y no ha sido adecuado tanto para discípulos como seguidores de Jesús?
  10. ¿Me he dejado cegar por la naturaleza engañosa del pecado habitualmente gratificado?
  11. ¿He inventado formas de justificar mis prácticas pecaminosas, llamándolos por títulos más virtuosos o racionalizándolos de alguna manera?
  12. ¿Pregunto regularmente a mis amigos y seres queridos si pueden mostrarme las faltas que no puedo ver en mí mismo?
  13. ¿Paso por alto algún pecado en mi vida porque se ha convertido en algo habitual para mí?
  14. ¿Me permito cometer algún pecado porque no es ampliamente condenado entre mis semejantes, o porque lo veo cometido entre mis compañeros?
  15. ¿Soy selectivo en mi obediencia? ¿Tomo y escojo qué partes de mi deber llevaré a cabo, descuidando aquellas que son desagradables para mí?
  16. ¿Dedico tiempo regularmente para leer y meditar en la Palabra de Dios?
  17. ¿He tenido el mayor cuidado en conocerme a mí mismo, para poder comparar mis pensamientos, palabras y obras con la regla de la Sagrada Escritura? ¿De qué manera mi vida está de acuerdo (o en desacuerdo) con lo que enseñan las Escrituras?
  18. ¿Estoy haciendo algo que podría considerarse una “zona gris”; cosas que los hermanos piadosos verían como una forma de pecar? Cuando miro esto con mayor severidad, ¿puedo ver algún pecado en ello?
  19. ¿Vivo en una manera de la cual pudiera arrepentirme cuando este en mi lecho de muerte? ¿Hay algo que esté haciendo que no me gustaría que me encuentren haciendo si Cristo regresara en ese momento, o debería ser sacado de este mundo e ingresado en la eternidad?
  20. ¿Considero cuidadosamente lo que otros (amigos y enemigos) dicen de mí y hacia mí, para descubrir si podría estar viviendo de alguna manera en pecado?
  21. Cuando veo fallas en otros, ¿aprovecho la oportunidad para examinarme a mí mismo para ver si esa misma falla está en mí?
  22. Cuando veo a otro que está ciego a su propio pecado, ¿busco ver si también estoy ciego ante este mismo pecado?
  23. ¿Vivo de alguna manera que profane el día de reposo?
  24. ¿Profano el día de reposo llevando a cabo negocios mundanos evitables?
  25. ¿Me involucro en un discurso que no se adecua al día del Señor?
  26. ¿Desperdicio la oportunidad que se me otorga de buscar a Dios y su salvación en mayor medida, debido a las búsquedas vanas y terrenales a las que estoy acostumbrado es este día?
  27. ¿Desprecio el día de reposo al llegar tarde a la iglesia?
  28. ¿Evito participar en las ordenanzas de mi iglesia por alguna razón?
  29. ¿Participo en la adoración cantando con corazón y voz? (Juan 4:23-24; ver Mateo 15:8)
  30. ¿Me distraigo con frecuencia mientras estoy en la iglesia permitiendo a mi mente vagar libremente?
  31. ¿Desprecio el mensaje del emisario de Dios al permitirme dormir en la iglesia?
  32. ¿Soy culpable de permitir que existan escándalos dentro del cuerpo de Cristo?
  33. ¿Albergo y mantengo un pecado que es querido para mí, ocultándolo de los ojos del mundo e ignorando la conciencia? (Números 32:23Hebreos 4:13)
  34. ¿Descuido el deber de la lectura regular, privada y piadosa de la palabra de Dios?
  35. ¿Doy satisfacción a algún deseo sensual, ya sea abiertamente, o saboreando el pensamiento de éste en mi mente? ¿Cultivo de algún modo un apetito por las cosas carnales?
  36. ¿Me permito a mí mismo disfrutar en ira pecaminosa?
  37. ¿Vivo en odio o animadversión hacia mi prójimo? ¿Me regocijo por su desgracia?
  38. ¿Vivo en envidia por la prosperidad, la riqueza y el honor de mi prójimo entre los hombres?
  39. ¿Engaño y defraudo a aquellos con quienes me relaciono?
  40. ¿Soy confiable, honrado y veraz?
  41. ¿Pago las deudas que debo de manera oportuna?
  42. ¿Estoy oprimiendo a alguien?
  43. ¿Me aprovecho de la necesidad de otro como una oportunidad para obtener ganancias egoístas?
  44. ¿Siempre soy honesto al comprar y vender bienes y servicios?
  45. ¿He dejado algún error sin reparar o he fallado en conciliar una relación que se ha dañado? (Mateo 5:23-24)
  46. ¿Muestro el amor de Cristo ayudando a mi prójimo en un momento de necesidad?
  47. ¿Tomo los pasos necesarios para reprender a mi hermano que está en pecado, primero en privado, y luego abiertamente, según las escrituras?
  48. ¿Me entretengo con la compañía de personas lascivas e inmorales?
  49. ¿Hablo mal de los demás a través del chisme, la calumnia o la adulación, o tal discurso entretiene en conversaciones con otros?
  50. ¿Acepto el mal informe de otro en relación a mi prójimo, sin recurrir a mi prójimo para confirmar la veracidad del informe que circula sobre él, y darle la oportunidad de enterarse de ello y reivindicar su nombre?

Fundador y Director Creativo 

Esclavo de Cristo sólo por Su Eterna Gracia, esposo de Georgia Blidar y padre de Ecaterina Esperanza. Cristiano bautista Reformandose y miembro de la Iglesia Bautista Gracia Soberana en Santiago de Chile. De profesión Ingeniero en Informática y Developer & Web Design y apasionado por el dibujo.

 

El exilio

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El exilio

R.C.Sproul

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Cuando vemos la historia del Antiguo Testamento, nos damos cuenta que el tiempo que está documentado en la Biblia no es el de un caudal ininterrumpido de paz, unidad y estabilidad, sino que hay grandes crisis que se presentan, y hay, de tiempo en tiempo, en que vemos una pausa en la secuencia de esa historia.

Lo más significativo, por supuesto, es el exilio. De hecho, cuando examinamos la historia del Antiguo Testamento tendemos a dividirla en sus diversas partes y hablamos del período pre-exílico y el período post-exílico; de modo que en cierto sentido nuestra comprensión de la historia del Antiguo Testamento se define en el contexto del exilio.

Hemos visto que el reino del norte cayó en el año 722, cuando fue conquistado por los asirios; y el reino del sur no cae por completo sino hasta el año 586 a.C. Ahora bien, entre el año 722 y el año 586 hay un período de volatilidad extrema.

Ahora, recuerden que cuando empezamos nuestro panorama general del Antiguo Testamento hablamos sobre la importancia geopolítica estratégica de Palestina, que ahí, a la orilla del mar Mediterráneo en la “Media Luna Fértil” está esta pequeña nación que funcionaba como un puente de tierra entre tres continentes, Asia, Europa y África.

Y el diminuto Israel se convirtió en un balón de fútbol político en esos siglos, los siglos VIII y VII a.C. porque las grandes potencias mundiales de la época estaban luchando entre sí por el dominio.  Y esas potencias mundiales incluían a los asirios, los sirios, los egipcios, más tarde a los babilonios, y más tarde aún a los persas.

Entonces tenemos todas estas naciones que compiten entre sí por el dominio del mundo y justo en medio de ellos está esta pequeña tierra de Palestina. Después que el reino del norte cae, dejando solo a Judá por sí mismo, ahora Judá queda expuesta al poder de Asiria, porque la zona de contención del reino del norte de Israel había sido conquistada y ahora las fronteras del dominio asirio vienen directamente contra Judá.

No solo eso, sino que en el mismo período, los asirios conquistan a los sirios, por lo que Judá no podía ver a los sirios como sus aliados. Y ya para el año 705, Senaquerib, de Asiria (y si no puedes recordar su nombre, uno de mis estudiantes solía llamarlo “cena quiero”). Senaquerib se embarcó en una marcha para conquistar las ciudades de Judá; y él, de hecho, conquistó muchas de las ciudades y pueblos de Judá y puso sitio a Jerusalén.

Esto fue en el 705, lo que es un tiempo muy corto después de la caída del reino del norte. Podríamos decir que si no fuera por la gracia de Dios, en la providencia de la intervención de Dios, el reino del sur habría caído rápidamente justo después de la caída del reino del norte; porque el pueblo judío en sí mismo y por ellos mismos no tenían el poder militar para resistir la invasión de las fuerzas de Senaquerib.  (4:28)

De hecho, si alguna vez tienes la oportunidad de leer Las guerras de los judíos de Josefo, que narra la invasión de Israel siglos después por los romanos, llevando a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., verás en detalle, cómo los poderes conquistadores vendrían a la tierra y sistemáticamente destruirían ciudad tras ciudad, cobrando impulso, reuniendo fuerzas antes de iniciar el asedio a los grandes centros de población. (5:15) Es como si Senaquerib se estuviera adelantando a la invasión posterior de los romanos que culminó con la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C.

Cuando pienso lo que sucedió en el 586, cuando Jerusalén cayó finalmente, me refiero a eso (los historiadores no lo hacen) pero me refiero a eso como el primer Holocausto. La destrucción de la ciudad judía de Jerusalén. Yo llamaría el segundo Holocausto a la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Pero Dios intervino y, bajo el rey Ezequías, Jerusalén no cayó ante las fuerzas de Senaquerib; y el rey Ezequías introdujo reformas espirituales a la nación.

Como ya he dicho, este período fue un período volátil; Israel era como un subibaja en esta época. Más de una reforma importante se llevaría a cabo en el pueblo entre el 722 y el 586, pero estas reformas, o avivamientos, o despertares cuando Dios visitó a su pueblo, fueron en cada caso de corta duración.

No duraron y las personas volvieron una y otra vez a la clase de impiedad que provocó el juicio de Dios sobre ellos en primer lugar. Por ejemplo, cuando vemos al rey Ezequías, él introduce una reforma y hay esta renovación espiritual, pero al mismo tiempo hizo un acuerdo, pacto con el rey de Babilonia, de modo que Babilonia estuviera comprometida a la defensa de Judea, o los judíos, Judá, contra la amenaza de la invasión de los asirios.

Otra vez, si lees el libro de 2 Reyes y Crónicas, verás cuán tenuemente  Dios vio estas actividades, porque lo que ocurrió es, en primer lugar, que Dios rescata a su pueblo cuando lo buscaba, pero ni bien los rescata ellos corren a hacer tratados y alianzas militares.

Tenían su OTAN, UNESCO y todas esas distintas alianzas con las naciones paganas y en vez de confiar en Dios, trataron de crear vínculos con sus vecinos paganos con el fin de garantizar su propia seguridad.

Y los profetas, Jeremías, Isaías y los otros que profetizaron en esos días, hablaron la palabra del Señor, de su juicio y condena por poner su confianza en el poder de las alianzas militares y políticas. Entonces la reforma de Ezequías no duró mucho tiempo y le sucedió su hijo, Manasés, quien fue, durante su reinado, uno de los reyes más malvados en el reino del sur. No solo erigió imágenes paganas en todos los pueblos y zonas de Judá, sino que tuvo la audacia de poner una imagen pagana en el mismo templo de Jerusalén.

Ahora, un comentario interesante sobre Manasés es que en su vejez, este malvado rey fue movido al arrepentimiento. Eso es algo que no suele verse entre los reyes del reino dividido. Pero su hijo, Amón, que llegó al poder después de que Manasés murió, fue tan malvado como su padre había sido antes de su arrepentimiento y no duró mucho tiempo antes de que fuera asesinado.

Luego en el 637 (mientras seguimos con la cuenta regresiva hasta llegar al 586), Josías llega al trono. El reinado de Josías sobre Judá está marcado por el más grande período de reforma que llegó a la tierra en todo el tiempo del reino dividido.

Y quisiera leer una porción de 2 Reyes que nos dice un poco sobre el reinado de Josías. El capítulo 22 de 2 Reyes empieza con la siguiente nota: » Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó treinta y un años en Jerusalén”.

Y se nos dice en el versículo 2 que: «hizo lo recto ante los ojos del Señor y anduvo en todo el camino de su padre David; no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda”.

Y sucedió que: “en el año dieciocho del rey Josías, el rey envió al escriba Safán, hijo de Azalía, de Mesulam, a la casa del Señor, diciendo: Ve al sumo sacerdote Hilcías” (el sumo sacerdote) para que cuente el dinero traído a la casa del Señor, que los guardianes del umbral han recogido del pueblo, y que lo pongan en mano de los obreros encargados de supervisar la casa del Señor, y que ellos lo den a los obreros que están asignados en la casa del Señor para reparar los daños de la casa».

¿Ven lo que está pasando aquí? Que el templo había sido dañado por el asedio y la guerra que soportaron anteriormente, así que ahora, bajo el reinado de Josías, se da este esfuerzo para reconstruir y restaurar el templo; y mientras los trabajadores se dedican a su tarea, encuentran un rollo, un rollo pequeño, el cual no está identificado en la Biblia, pero la mayoría de los historiadores y estudiosos creen que era un rollo olvidado del libro de Deuteronomio.

Todo lo que la Biblia nos dice es que bajo el reinado de Josías se encontró un libro de la ley entre los escombros de una sección del templo que estaba en reparación. Y así, quienes lo encuentran se lo dan al sumo sacerdote, quien se lo que se lo da al escriba y así sucesivamente, y finalmente, el libro es llevado al rey.

Y leemos en el versículo 11 del capítulo 22: «Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestidos. Entonces el rey ordenó al sacerdote Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo: Id, consultad al Señor por mí, por el pueblo y por todo Judá acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado; porque grande es la ira del Señor que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de este libro, haciendo conforme a todo lo que está escrito de nosotros».

Ahora, Josías se siente tan conmovido al leer otra vez los términos del antiguo pacto que presenta la palabra de Dios y la ley, de nuevo, a la vista del pueblo, y el elemento principal de la reforma que él instituye según la instrucción del libro de la ley, tiene que ver con la adoración.

Esto nos puede parecer extraño hoy en día, pero como vemos en el Antiguo Testamento, desde los días de Abraham hasta la entrega de la ley a Moisés, y durante toda la crónica que hemos visto hasta ahora, que Dios es celoso y celosamente preocupado por la pureza de la adoración; y que el paganismo que corrompió al pueblo de Dios en el Antiguo Testamento siempre empezó con corrupción en la adoración.

Ahora vemos la invasión de la moral y valores seculares en la iglesia, y la influencia del llamado secularismo en la moralidad de los creyentes cristianos en nuestros días. Pero en un sentido muy real, el colapso o la degeneración de la conducta, de la moral, se desprende de un colapso anterior de la verdadera adoración.

Y dudo, francamente, si la iglesia de Cristo alguna vez ha sido más arrogante acerca de la dimensión solemne de la adoración correcta en la presencia de Dios de lo que es hoy.  Y eso me aterroriza, porque el patrón de la historia bíblica, una y otra vez, es que cuando la gente juega con la forma en que se comportan en la presencia de Dios, en su adoración, en su reverencia y en la ofrenda de los sacrificios de alabanza es que la iglesia se hace añicos; y ahora la renovación de la fe empieza aquí con una renovación de la adoración.

Pero lamentablemente, incluso esta gran reforma bajo Josías es de corta duración y solo representa una especie de retraso, le da un poco de tiempo al pueblo. Ahora, hay algunas otras fechas aquí que quiero ver a fin de que aprendamos algunas cosas.

En el año 637, como ya he dicho, Josías llega al trono. En el 608 se lleva a cabo una batalla que se llama la batalla de Meguido. Algunas personas han visto esto como algo que precede a la Batalla de Armagedón, debido a la similitud de los nombres.

La batalla de Meguido se refiere a una batalla que tuvo lugar en un paso de extrema importancia militar, de manera  estratégica. Y muchos, muchos, muchos enfrentamientos importantes se han librado en esa zona; en lo que incluso es el Meguido actual; pero allí en el 608, hay una batalla en la que Josías se levanta contra el rey egipcio Necao o el faraón Necao, donde resultó muerto Josías.

Echemos un vistazo al registro de esto. En 2 Crónicas capítulo 35: leemos:  «Después de todo esto, cuando Josías había reparado el templo, Necao, rey de Egipto, subió para combatir en Carquemis junto al Eufrates, y Josías salió para enfrentarse a él. Pero él le envió mensajeros, diciendo: “¿Qué tenemos que ver el uno con el otro, oh rey de Judá? No vengo hoy contra ti, sino contra la casa con la que estoy en guerra, y Dios me ha ordenado que me apresure. Por tu propio bien, deja de oponerte a Dios, que está conmigo, para que El no te destruya».

Aquí está el faraón egipcio diciéndole a Josías: ‘Dios me dijo que no pelee contra ti. ¿Por qué estás aquí? Sal del camino. Solo estoy pasando.’

“Sin embargo, Josías no quiso retirarse de él, sino que se disfrazó para combatir contra él; tampoco escuchó las palabras de Necao que venían de boca de Dios, sino que vino a entablar batalla en la llanura de Meguido.

Y los arqueros hirieron al rey Josías, y el rey dijo a sus siervos: Llévenme, porque estoy gravemente herido. Sus siervos lo sacaron del carro y lo llevaron en el segundo carro que él tenía, y lo trajeron a Jerusalén donde murió, y fue sepultado en los sepulcros de sus padres.  Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.”

Y escucha esto, Jeremías también se lamentó por Josías. Tenemos que poner esto bajo su punto de vista. Jeremías estaba encantado de ver al menos la breve reforma que ocurrió durante su ministerio profético bajo el liderazgo de Josías, pero ahora, Josías muere y su reino se supone que su reinado pasará a Joacaz, pero este faraón conquistador Necao depone a Joacaz y lo sustituye con Joacim. Y Joacim es malo.

De hecho, él se destaca por quemar uno de los rollos de Jeremías para mostrar su desprecio por los juicios proféticos traídos por Jeremías.  En el 605, (estoy quedándome sin espacio en la pizarra y voy a tener que poner el 586 un poco más abajo). En el 605 tenemos lo que se llama la batalla de Carquemis.

Esta es una batalla entre los babilonios, bajo Nabucodonosor, y los egipcios, bajo el faraón Necao. Y en esta batalla, que se lleva a cabo en lo que al menos había sido suelo judío, se ve la victoria de Nabucodonosor; y los babilonios, como parte del botín de su victoria sobre los egipcios, los toman como esclavos así como a algunos del pueblo judío.

Y en el 605 se da la primera etapa, por así decirlo, del exilio; puesto que ahora algunos de los judíos capturados son llevados a Babilonia. Y entre los que son llevados en esta primera deportación había un joven llamado Daniel y escucharemos sobre Daniel más adelante.

Luego, en el 597, (vayamos al 597, Joaquín, a diferencia de Joacim, fue deportado junto con los nobles, artesanos, y un gran grupo de la élite. Y eso fue lo que sucedió en el exilio, que la gente pobre y los campesinos se quedaron atrás, pero la crema y nata del pueblo judío fue llevada a la cautividad.

Y en esa deportación en el 597 fue incluido el profeta Ezequiel. Así que ahora, en el 597, Daniel y Ezequiel están cautivos en Babilonia. Finalmente, el Rey Sedequías llega al trono y él es el último rey y gobierna básicamente como un rey vasallo de Nabucodonosor y de los babilonios.

Esta era la costumbre en aquellos días cuando un rey conquistaba una nación, se llevaba el botín y todo lo que quería, y luego él dejaría que el monarca que había sobrevivido fuera su rey vasallo.

Y mientras el hombre se comportara y pagara el tributo y siguiera las reglas, podría seguir existiendo como el rey. Y este fue el caso de Sedequías hasta que Sedequías empieza a sentirse confiado y se levanta en rebelión contra el rey.

Y así, Nabucodonosor marcha contra Jerusalén y esto nos queda registrado en el capítulo 25 del 2 libro de Reyes: «Y aconteció que en el noveno año de su reinado, en el décimo mes, el día diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, él y todo su ejército contra Jerusalén, acampó contra ella y construyó un muro de asedio alrededor de ella”.

Verso 4: “Y al ser abierta una brecha en la ciudad, todos los hombres de guerra huyeron de noche por el camino de la puerta entre las dos murallas,” y luego, el rey se fue “por el camino del Arabá. Pero el ejército de los caldeos persiguió al rey y lo alcanzó en los llanos de Jericó”.

“Entonces capturaron al rey y lo trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y éste lo sentenció. Y degollaron a los hijos de Sedequías en su presencia, y a Sedequías le sacó los ojos, lo ató con cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia».

Y así, el último rey sobreviviente de Judá, después de que lo último que vieron sus ojos fue el asesinato de su familia, ahora es llevado en cadenas, ciego, como el prisionero del rey de Babilonia y Jerusalén; Jerusalén ha caído.

Desde el 586 al 536, los judíos permanecieron en el exilio, cautivos en Babilonia, y no volverían hasta que los babilonios fueran derrotados por los persas. Y bajo un decreto del rey Ciro, 50.000 judíos en el año 536 regresaron para reconstruir su país.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

9/27 – La tentación de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

9/27 – La tentación de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-tentacion-de-cristo/

Leslie Basham: Está con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Pienso que todas nosotras estamos familiarizas con “Las Crónicas de Narnia” del autor C. S. Lewis. De estas historias mi favorita es la de  «El León, la Bruja y el Ropero» (The Lion, the Witch, and the Wardrobe.)  Es posible que ustedes hayan leído estos libros y que también hayan  visto la película.

¿Recuerdan la escena donde Edmund cae dentro la ciudad de Narnia desde el ropero,  quedando solo y perdido en un frío y nevado bosque?  Repentinamente, de la nada, Edmund  oye el  sonido distante de unas campanas y de pronto, a la vuelta de la esquina, ve venir un trineo; y sentada en lo alto del trineo ¿a quién vemos? A la Bruja Blanca. Ella detiene el trineo, se baja para hablar con Edmund y al hacerlo, recuerda la antigua profecía, de que su vida y su reino terminarían cuando dos hijos de Adán y  dos hijas de Eva se sentaran en el trono de Cair Paravel.

Así que, pretendiendo ser su amiga, la Bruja invita a Edmund a que suba al trineo con ella y le pregunta si quiere algo de comer. Edmund le pide un delicioso postre turco, y por arte de magia ella produce uno. Lo que Edmund no sabe, es que este dulce está embrujado, y quienes lo prueban siempre va a querer más y nunca estarán satisfechos con solo una probadita.

La Bruja le promete a Edmund darle más de este dulce si él le trae a sus hermanos y hermanas a su casa; también le promete convertirlo en príncipe y le dice que cuando ella ya no esté él será el rey. Este deseo por el poder y los placeres llevaron a Edmund a ceder a la tentación y al final, termina traicionando a sus hermanos y hermanas. 

Leslie: Este es el programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss – en la voz de Patricia Saladín.

Hemos estado llevando a cabo un estudio profundo sobre El  Cristo incomparable, basado en el libro de  Oswald Sanders.

Esta pequeña reseña que Nancy hace  sobre Las Crónicas de Narnia nos lleva a una importante discusión.   

Nancy: Cuando pienso en esta historia, viene a mi mente una escena muy importante de la vida del Señor Jesús.

La tentación de Cristo tiene algunos paralelismos con la tentación de la Bruja a Edmund, pero damos las gracias que la tentación de Cristo tuvo un final muy diferente. Si tienen sus Biblias abiertas por favor vayan conmigo al Evangelio de Mateo, al capítulo 4.

La tentación de  Cristo se relata en tres de los cuatro evangelios—en Mateo, Marcos y Lucas—los cuales son llamados «evangelios sinópticos». En esta ocasión estaremos saltando de uno a otro, pero básicamente seguiremos el relato que se encuentra en Mateo  capítulo 4 comenzando en el versículo 1.

«Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (vv. 1-3).

Vamos a detenernos aquí por un momento para hacer algunos comentarios. «entonces, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto»—cuando leemos el relato de Marcos él nos dice: «inmediatamente»- ¿inmediatamente después de qué? ¿Qué ocurrió antes de esto?

Como vimos en nuestra última sesión,  el evento que antecedió a la tentación de Cristo fue Su bautismo. Él había estado en el río Jordán para ser bautizado por Juan, donde Él pasó por la increíble experiencia de ser señalado por Juan el Bautista como «El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29). Jesús había sido bautizado por Juan y  había escuchado la voz desde el cielo diciendo: «Este es mi Hijo amado en quien me he complacido» (Mateo 3:17).

Esta fue una experiencia maravillosa y única, pero inmediatamente después de ser bautizado Cristo experimentó la tentación en el desierto.

Hace un tiempo atrás leí una frase de un escritor que nunca he podido borrar de mi mente: «después de la bendición viene la batalla”. Después de la bendición de Su bautismo, Cristo enfrentó la tentación en el desierto.  ¿No es así como ocurre con frecuencia en nuestra vida espiritual?

Pasamos por una maravillosa experiencia con Dios, por una increíble victoria espiritual y por una experiencia íntima con Cristo; experimentamos una «marea alta» en nuestro caminar con Cristo, pero sucede que al día siguiente, en la próxima hora, en el próximo minuto o en la siguiente etapa de nuestras vidas; nos encontramos en el desierto, siendo tentadas, atacadas por Satanás y luchando para no caer. La tentación nos sobreviene repentinamente.

No debería  sorprendernos el hecho de que esto ocurra así, estas experiencias suceden y debemos estar preparadas para enfrentarlas; así como tampoco debería  sorprendernos el hecho de que el Diablo esté involucrado en estas tentaciones.

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo». Marcos nos dice en su relato  de la tentación, que el diablo es también llamado «Satanás», él es el enemigo personal de Cristo y el incansable enemigo de Dios y de todos los que siguen a Cristo.

Notemos que desde el Huerto del Edén—cuando Satanás logró que  Adán y Eva se rebelaran contra la autoridad de Dios —Dios le había permitido a Satanás ejercer cierto tipo de control en la tierra. Satanás está totalmente consciente de que él no es omnisciente —es decir, que no lo sabe todo—pero en ese momento a él no le quedaba la menor duda de que el Hijo de Dios había venido al mundo 30 años atrás, tomando forma humana para redimir y reconciliar el hombre caído con Dios.

Probablemente Satanás escuchó a los ángeles cantar en los cielos cuando los pastores estaban en el campo la noche que Cristo nació en Belén.  “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres» (Lucas 2:14). Imagino que Satanás no solo escuchó a los ángeles,  sino que  sospecho que también escuchó la voz del Padre desde los cielos el día que Jesús fue bautizado cuando dijo: «Este es mi Hijo amado»; él sabía muy bien lo que estaba sucediendo.

Satanás estaba consciente de que su poder en el corazón de los hombres y en los reinos de este mundo sería puesto a prueba, sabía que si Cristo tenía éxito en Su misión, él sería vencido; también se acordaba de la maldición que miles de años atrás Dios pronunció contra la serpiente en el Huerto cuando dijo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañal».  (Génesis 3:15). ¡Él sabía que estaba vencido!

Satanás se sentía amenazado, no podía quedarse tranquilo y dejar que Jesús comenzara Su ministerio, que pisoteara su poder y él se quedara sin hacer nada para tratar de  impedirlo.  Por lo tanto esta tentación no debería sorprendernos, como tampoco  debería sorprendernos que las tentaciones vengan a nuestras vidas.

Si eres una seguidora de Cristo, Satanás sabe que te está perdiendo; y no solo esto, si no también que vas a influenciar a otros para que no lo sigan. No te sorprendas si después de comprender esta gran realidad sobre quién es Cristo—quizás después de un día tan especial como es ese—que lleguen diversas pruebas y tentaciones a tu vida. Sin embargo, si tienes presente quién está detrás de todas ellas, y quién es tu enemigo, no tendrás por qué ceder a ellas. Veamos ahora cómo se enfrentó Cristo al tentador.

El relato nos dice que Cristo fue tentado por Satanás, por el maligno, aunque también nos dice en el versículo 1 que “Él fue guiado por el Espíritu al desierto».  Aquí vemos a Jesús, el Hijo Amado de Dios, siendo guiado al desierto para ser tentado por el maligno, y ¿quién lo está guiando? El Espíritu Santo. El hecho de que él era el Hijo de Dios, de que era completamente obediente al Padre, de que nunca había pecado y de que nunca  había  hecho nada malo, no lo eximió de ser tentado. No lo eximió de experimentar una tentación muy, pero muy difícil.

Les diré que aunque esta tentación fue parte del plan de Dios, fue Satanás quien trajo la tentación, Cristo fue tentado por el mismo diablo. Porque Dios no tienta a ninguna persona, pero Dios puso a Cristo en el lugar donde iba a ser tentado por el maligno. Era necesario que Cristo enfrentara esta tentación, que pasara por ella, la soportara y la venciera para poder representarnos como nuestro Salvador.

Al momento de la tentación recuerda el hecho de que aunque Satanás esté involucrado en este proceso, es el Espíritu Santo quien te está guiando a ese lugar donde serás tentada, y Aquél que te guía a ese lugar también te guardará y te protegerá en esa situación.

Pensemos ahora en el lugar donde ocurre la tentación de Cristo,  en un desierto seco y desolado, donde además de Cristo estar cuarenta días sin comer, el relato de Marcos nos dice que Él estaba rodeado de fieras.  Esta es una referencia interesante, sobre todo esta pequeña frase, «y estaba entre las fieras» (1:13).  Particularmente a mí no me gustan los animales salvajes, es más, ¡ni siquiera me gustan los mansos!

Este era un lugar peligroso, desolado. Esta fue una tentación  larga, extensa y que se prolongó por muchos días. Cristo estaba solo, sin ninguna compañía humana, sin amigos y sin nadie que le diera ánimo. Fue bombardeado por la tentación, bombardeado por el maligno durante 40 largos días.

Es importante que recordemos el contexto cósmico y el trasfondo de la tentación de Jesús en el desierto. Satanás siempre ha querido ocupar el trono de Dios, esta lucha por el poder se remonta a la primera vez que lo intentó y fue arrojado del cielo.

En el contexto de la tentación en el desierto, Satanás está tratando de usurpar la autoridad de Cristo al incitarlo a que se someta a su voluntad—a la de Satanás. Sin embargo, Cristo no se somete a ninguna otra autoridad que no sea la del Padre, Cristo vence a Satanás invocando una autoridad superior, la autoridad de la Palabra de Dios. Veremos esto al considerar la primera tentación en el versículo tres:

«Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» (vv. 3-4).

¿Cuál es la tentación aquí?  La tentación es que Cristo ceda a sus necesidades temporales, físicas e inmediatas independientemente de Dios.  Es la tentación de elevar nuestras necesidades físicas y materiales sobre las espirituales, la de vivir para lo temporal, para el aquí y el ahora, en vez de vivir para las cosas eternas.

Es la tentación de querer suplir nuestras necesidades a nuestra manera, en lugar de a la manera de Dios. Esta fue la tentación de que Jesús supliera sus necesidades a su manera, en lugar de a la manera de Dios. Nosotros como seres humanos tenemos una gran cantidad de necesidades, tenemos deseos sexuales, tenemos necesidad de compañía y tenemos necesidades materiales; estas necesidades en sí mismas no son pecaminosas. No es pecado querer satisfacer nuestras necesidades, la tentación ocurre cuando tratamos de hacerlo a nuestra manera y no a la manera de Dios;  es cuando queremos tomar las cosas en nuestras propias manos, cuando queremos resolver los problemas por nosotras mismas, y en nuestro propio tiempo, en vez de esperar en Dios para que sean suplidas.  

Veamos ahora  la segunda tentación en el versículo 5:

«Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: ‘a sus ángeles te encomendará’ y: ‘En las manos  te  llevarán no sea que tu pie tropiece en piedra.» (vv. 5-6).

En esencia lo que Satanás está diciendo es: “¿Estás seguro de que puedes confiar en Dios?» Esta es la tentación en que tendemos a demandar de Dios que nos pruebe si sus promesas son realmente verdaderas.  Satanás inclusive utiliza la Palabra de Dios para ello;  de hecho las dos cosas que él le dice: «a sus ángeles te encomendará, y en las manos te llevarán no sea que tu pie tropiece en piedras» son citas de  las Escrituras tomadas del Salmo 91 los versículo 11-12.

¿Pueden ustedes imaginarse a Satanás utilizando las Escrituras para tentarnos? Es interesante notar que él cita el Salmo 91, pero no solo lo cita fuera de contexto, sino que también lo cita erróneamente dejando fuera el próximo versículo: «Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león, y a la serpiente” (v.13) De hecho, este pasaje predice  la derrota de Satanás cuando nos dice que: “la serpiente será aplastada”, por esto él no cita esta parte, sino que la usa selectivamente.

Como podemos  ver en el versículo 7, Cristo también sabe utilizar las Escrituras para vencer a Satanás:

Jesús le dijo: También está escrito: «No tentarás al Señor tu Dios.» Otra vez el diablo le llevó a un lugar muy alto, y le mostró todos los reinos de este mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras.» (vv. 7-9).

¿Cuál es entonces la tercera tentación? Satanás quiere recibir la adoración que solo le pertenece a Dios, por eso le mostró a Cristo todos los reinos y los señoríos temporales de este mundo, ofreciéndole a Jesús que le daría poder, control y gloria sobre ellos, si postrado le adorase. ¿No nos ofrece Satanás lo mismo a nosotros en nuestros hogares y nuestros lugares de trabajo?  El pensamiento viene de la siguiente manera: “Quiero poder, quiero control; no me interesa el control del mundo entero —solo quiero tener control sobre mi situación actual”.

Satanás nos ofrece gloria: «Quiero ser visto, quiero ser reconocida  quiero ser honrada».  Él nos ofrece todo esto,  pero ¿a qué precio? A cambio de nuestra adoración, de nuestra sumisión y de nuestro servicio a él.

Ahora, notemos que Satanás le está ofreciendo a Cristo algo que al final como quiera le pertenecía a Él: la autoridad sobre los reinos de este mundo. ¿Quién es el Rey y Señor sobre todo el mundo? ¿Quién es el Regente y Soberano con autoridad suprema y final sobre todo el mundo? ¡Es Cristo! Y Satanás le está ofreciendo lo que ya le pertenece pero a través de  un camino más corto, a través de un atajo que eliminaría la cruz. «Puedes tener todo esto sin tener que pasar por el sufrimiento, sin tener que morir». Es la tentación de obtener aquello que Dios quiere que Cristo obtenga, pero por otros medios que no son de acuerdo al plan de Dios.

Cristo le responde en el versículo 10:

Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito: «Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás.» (vv. 10-11).

Ahora, cuando leemos el recuento de Lucas él nos recuerda que esta no sería  la última vez que Satanás tentaría a Cristo pues Lucas escribe: “Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se alejó de Él esperando un tiempo oportuno» (4:13). Satanás intentaría otra vez tentar a Cristo, de la misma forma que lo intentará una y otra vez en nuestras vidas; y esto ocurrirá  hasta el día en que el mismo sea finalmente derrotado, hasta el día en que sea eliminado de la escena y su poder quede totalmente destruido.

Pero volviendo a Mateo al capítulo 4, al versículo 11, y me encanta esta frase que dice: «y he aquí, ángeles vinieron y le servían.»  Al momento oportuno Dios le envió a Su Hijo una provisión sobrenatural; y quiero recordarte que Dios también mandará esta provisión para ti. Él sabe lo que tú necesitas, y también Él conoce en qué momento lo necesitas.

De hecho, Hebreos capítulo 11 nos dice que Dios manda Sus ángeles a ministrar a los creyentes. Yo nunca he visto uno, no puedo decirte exactamente cuándo estarán ahí, pero sí puedo decirte que la Palabra de Dios nos dice que Sus ángeles son siervos que ministran a nuestro favor.

Y ahora quisiera darles algunos consejos prácticos a manera de aplicación.

Jesús enfrentó a Satanás y fue tentado en su naturaleza humana.  Él no utilizó sus poderes divinos para vencer esta tentación, si lo hubiera hecho podríamos decir: «Claro que pudo vencer la tentación; porque Él es Dios y yo no». Cristo venció al enemigo en su naturaleza humana, estando en la condición de hombre, utilizando los mismos recursos que nosotras tenemos disponibles al día de hoy. ¿Cuáles son estos recursos?

El Espíritu Santo  que lo llevó a este lugar.

La Oración—recuerden Su bautismo, Cristo le oró al Padre al momento de ser bautizado.

La  gracia de Dios, que está disponible para aquellos que se humillan y claman a Dios conscientes de su necesidad de Él.

La  Palabra de Dios— la espada del Espíritu, el arma que usamos contra el enemigo. Los versículos que Cristo citó los había memorizado en su niñez. Él creció meditando en ellos y los aplicó en el  momento en que tuvo la necesidad de utilizarlos. De la misma forma en que lo hacemos nosotras cuando nos enfrentamos a una tentación.

Él enfrentó la tentación en Su naturaleza humana y utilizó los mismos recursos que están disponibles para nosotras cuando somos tentadas.

En segundo lugar: Cristo puede ayudarnos en la tentación porque Él mismo venció la prueba en el desierto. Por esto, cuando somos tentadas por el maligno, Él puede venir a nuestro rescate.

Veamos algunos versículos de los capítulos 2 y 4 del libro de Hebreos que tocan este tema.  Voy a compilar todos estos versículos juntos para que tengamos una idea más clara. Estos versículos son preciosos, están llenos de riquezas y contienen promesas maravillosas.

Hebreos nos dice:

Por cuanto Él mismo fue tentado en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (2:18)

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. (4:15).

Él es el Cristo Incomparable. Él fue tentado en todo pero se mantuvo sin pecado.

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (4:16).

Vemos  la palabra ayuda dos veces en estos versículos. «Él puede ayudar a aquellos que son tentados» y » El da gracia para la ayuda oportuna».

En el lenguaje original del griego esta palabra se usa para describir la soga o la cadena que amarra un barco que se está desarmando; este proceso se conoce como: “asegurar un barco”. La soga se amarra alrededor de todo la embarcación para mantenerla unida.

Esta es la misma palabra usada en Hechos capítulo 27 cuando Pablo navegaba hacia a Roma y fueron embestidos por una gran tormenta y el barco estuvo a punto de naufragar.  El autor del libro de los Hechos nos dice que  «usaron amarras para ceñir la nave» (v. 17) Esta palabra ceñir es la misma palabra ayudar. «Cristo está capacitado para ayudar a aquellos que son tentados».

Me encanta esta descripción porque cuando nuestras pequeñas barcas son embestidas por las tormentas y nos sentimos en peligro de sucumbir frente a los ataques de Satanás, frente a las tentaciones frente a las pruebas, es Cristo  quién nos mantiene en pie, quién nos ciñe y nos sostiene. Él puede hacerlo, Él puede ayudarnos porque conoce lo que es ser tentado y probado sin nunca haberse rendido ante la tentación

El drama cósmico que se estaba llevando a cabo en estos momentos, tanto en la tentación de Cristo en el desierto, como en Getsemaní, queda muy bien ilustrado en  la película La Pasión de Cristo, esta comienza con una escena bastante intensa en el Huerto de Getsemaní, y aunque la película se desvía un poco del recuento bíblico, pienso que nos da una visión bastante precisa al momento que  Cristo estaba a punto de entregar su vida en una cruz por el pecado del hombre.

En esta escena de la película La Pasión de Cristo, mientras Jesús derramaba su alma delante del Padre, Él fue tentado y probado por una personificación de Satanás, quien lo tienta a dudar de Dios y a aferrarse a su vida.  Al aumentar la tensión del momento se ve una serpiente contorsionandose hacia Jesús quien yace postrado en el suelo clamando a Dios. Al final de la escena, Jesús se pone de pie determinado a hacer la voluntad de Su Padre e inmediatamente aplasta a la serpiente—una referencia a la profecía en Génesis 3 sobre el Mesías que vendría y de quien se dice: que la serpiente le herirá en el calcañar pero que la simiente de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente (Génesis 3:15).

Cuando Jesús resistió la tentación de Satanás en el desierto y de nuevo en el huerto de Getsemaní, Él notificó a las potestades tanto del cielo como del infierno, que Él era el Señor Soberano y que jamás se postraría ante Satanás.

Como dice Pablo en Romanos  capítulo 16 versículo 20: “Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies.  La gracia de nuestro Señor Jesucristo, sea con vosotros.” 

¿Amén? Amén.

Leslie: Cuando Jesús enfrentó la tentación en el desierto había mucho en juego. Nancy Leigh DeMoss ha esbozado un cuadro de la batalla del Salvador contra el mal, mientras Él ayunó durante 40 días en el desierto. Este mensaje es parte de una serie titulada, El Cristo incomparable.

Nancy redactó estos mensajes luego de leer “El Cristo incomparable” de J. Oswald Sanders  [The Incomparable Christ – disponible en Inglés]. Es una obra clásica de lecturas diarias que les ayudará a conocer aspectos de la vida de Jesús que tal vez nunca antes habían considerado. Al leer este libro y escuchar esta serie en estos días que preceden la Semana Santa podrán celebrar con una apreciación renovada de quién verdaderamente es Cristo

¿Fue Cristo el Dios verdadero hecho hombre?  ¿Es esto importante? Nancy Leigh DeMoss dice, “Si Jesús no fue Dios en toda Su Plenitud, nuestra fe sería vana.” Descubramos el porqué de esta afirmación cuando regrese Aviva Nuestros Corazones

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

A Narnia Lullaby, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia – The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records; The White Witch, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia – The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records; Only the Beginning of the Adventure, Harry Gregson-Williams, The Chronicles of Narnia – The Lion, the Witch and the Wardrobe ℗ 2005 Walt Disney Records.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Deseando alas para huir del dolor

Isha – Salmos

DÍA 92 – Salmo 55

Dosis: Consolación Divina

Deseando alas para huir del dolor

“Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica. ¡Óyeme y respóndeme, porque mis angustias me perturban! Me aterran las amenazas del enemigo y la opresión de los impíos, pues me causan sufrimiento y en su enojo me insultan.” (Salmo 55:1–3) (RVR).

En este Salmo aparece otra vez el sentimiento de angustia y persecución, además del dolor por la traición de un amigo íntimo. Nuevamente el salmista clama a Dios pidiéndole que lo defienda exponiéndole su terrible sufrimiento. Lo primero que me impresiona es que en medio de su aflicción, el salmista se comunica con Dios con total libertad y transparencia, le dice: “Escucha mi oración, no pases por alto mi súplica, óyeme y respóndeme”. Implorando su intervención divina, describiendo intensamente cómo se siente: “Se me estremece el corazón dentro del pecho, y me invade un pánico mortal.”256 ¿Eres así de sincera con Dios?

En mi labor pastoral he escuchado a muchas mujeres describir sus angustias y profundos pesares, y al leer este Salmo creo que muchas de ellas se sentirían plenamente identificadas. ¿Se estremeció de esta manera tu corazón? ¿Sentías que se desangraba en tu pecho? ¿Fuiste traicionada por tu esposo? ¿Te hirió quien más amabas? ¿Te invadió un pánico mortal? ¿Caíste en una depresión profunda? Sumada a esta traición, los enemigos del salmista se habían unido para angustiarlo. ¡Cuántas veces se han juntado circunstancias adversas, problemas y pruebas que parecen no tener fin! ¿Temblaste de miedo? El salmista confiesa que sí: “Temblando estoy de miedo, sobrecogido estoy de terror.”

Por eso en un primer momento, en su angustia, pensó en huir, en escapar de la causa de su dolor: “¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo! Me iría muy lejos de aquí; me quedaría a vivir en el desierto. Presuroso volaría a mi refugio, para librarme del viento borrascoso y de la tempestad.

Hermosas figuras: alas para volar y emprender la huída. ¿Te has sentido así? Pero acaso ¿podemos realmente huir de los problemas. El salmista dice que volaría muy lejos hasta encontrar reposo. Pero, ¿podemos hallar realmente un refugio si el conflicto no se soluciona? Recuerdo una vez que quise escapar, caminé y caminé por las calles, sin paz ni reposo. El poeta añade que “se quedaría a vivir en el desierto” y esta puede ser también una actitud autodestructiva, aislarnos, encerrarnos en nosotras mismas, cuando más necesitamos de Dios y de los otros. Por último dice que volaría con prisa a su refugio para librarse del viento y la tempestad que lo remece y sacude interiormente.

Pero ¿cuál es el refugio al que realmente acude? El más seguro. Porque en medio del torbellino de emociones elige refugiarse en Dios a través de la oración. Porque está seguro que es el único refugio inconmovible. ¿Tienes esa misma convicción?

Oración: Señor cuando sufra, enséñame a abrirte mi corazón como el salmista, y si has de darme alas, que sean aquellas que me lleven a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 107). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

En Damasco

Jueves 5 Diciembre

A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.

Efesios 3:8

Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Filipenses 1:21

En Damasco

http://labuenasemilla.net/20191205

Saulo de Tarso se acercaba a Damasco. Era un judío muy religioso y estimado por sus superiores. Ellos le habían dado autorizaciones para arrestar a los cristianos y llevarlos presos. Avanzaba con determinación junto a su escolta.

Pero cerca a Damasco fue detenido bruscamente y echado a tierra por una intervención divina, quedando momentáneamente ciego. Entró en la ciudad conducido de la mano como un niño.

Más tarde él mismo fue perseguido en Damasco y debió dejar la ciudad como un fugitivo. Algunos discípulos de Jesús le ayudaron a escapar durante la noche, descolgándole por el muro de la ciudad en una canasta (Hechos 9:25).

¿Qué le había sucedido a este hombre? Jesús, el Hijo de Dios, se le apareció en el camino a Damasco. En pleno mediodía, Saulo vio “una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol” (Hechos 26:13). ¡Entonces reconoció que persiguiendo a los cristianos, perseguía a Jesús mismo!

De perseguidor encarnizado, Saulo pasó a ser un cristiano, llamado Pablo. Luego Dios lo envió a anunciar el Evangelio y “las inescrutables riquezas de Cristo” a todos. ¿Perdió algo Pablo? ¿Echó de menos su reputación? Escuche lo que dice: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor” (Filipenses 3:7-8).

Eclesiastés 1:1-2:11 – Santiago 4 – Salmo 138:1-5 – Proverbios 29:7-8

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