17/63 – Cuando la luz confronta las tinieblas | Marcos 6:14-29

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

17/63 – Cuando la luz confronta las tinieblas | Marcos 6:14-29

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

¿El Deconstruccionismo, ¿es una forma válida de interpretar la Biblia?

Got Questions

¿El Deconstruccionismo, ¿es una forma válida de interpretar la Biblia?

El Deconstruccionismo es básicamente una teoría de la crítica textual o la interpretación que niega que haya un solo significado correcto o interpretación de un pasaje o texto. En el corazón de la teoría deconstruccionista de interpretación hay dos ideas principales. La primera es la idea que ningún pasaje o texto posiblemente puede transmitir un único mensaje coherente, consistente y confiable a todos los que lo leen o escuchan. La segunda es que el autor que escribió el texto es menos responsable del contenido de la pieza que son las fuerzas impersonales de la cultura como el lenguaje y su ideología inconsciente. Por lo tanto los principios básicos del deconstruccionismo son contrarios a la clara enseñanza de la Biblia que existe la verdad absoluta y de hecho podemos saberla (Deuteronomio 32:4; Isaías 65:16; Juan 1:17-18; Juan 14:6; Juan 15:26-27; Gálatas 2:5).

El enfoque deconstruccionista a la interpretación de la Biblia sale del postmodernismo y por lo tanto, es simplemente otra negación de la existencia de la verdad absoluta, que es una de las más graves falacias lógicas que cualquiera puede cometer. La negación de la verdad absoluta como una falacia lógica es una afirmación auto contradictoria. Nadie puede negar racionalmente la verdad absoluta porque al hacerlo uno se ve obligado a declarar un absoluto — que es lo que él dice no existe. Cuando alguien dice que no existe tal cosa como la verdad absoluta, pregúntalo, «¿Estás seguro de eso?» Si dice «Sí», entonces ha hecho una declaración contradictoria a su propia premisa.

Como otras filosofías que salen de la posmodernidad, el deconstruccionismo celebra la autonomía humana y determina la verdad por el intelecto del hombre. Por lo tanto, según el pensador posmoderno, toda verdad es relativa y no existe tal cosa como la verdad absoluta. En el corazón del postmodernismo y el pensamiento deconstructivista es el orgullo. El deconstructivista piensa que él puede descubrir una motivación personal o social detrás de lo que la Escritura dice y por lo tanto, puede determinar lo que «realmente dice». El resultado es una interpretación subjetiva del pasaje en cuestión. En lugar de aceptar lo que la Biblia realmente dice, el deconstructivista es lo suficiente arrogante para pensar que puede determinar el motivo detrás de lo que fue escrito y llegar al significado «real» u «oculto» del texto. Sin embargo, si uno tomara el deconstruccionismo hasta su conclusión lógica, entonces los resultados de la deconstruccionista se tendrían que ser reconstruidos para determinar lo que «realmente» dijo el deconstructivista. El razonamiento circular sin fin es contraproducente. Cuando uno piensa acerca de la falla de este tipo de pensamiento, uno es recordado de 1 Corintios 3:19, «Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.»

El deconstructivista no estudia la Biblia con el fin de descubrir el significado previsto por el escritor sino para intentar discernir los motivos culturales y sociales de lo que fue escrito. El deconstructivista sólo está limitado en su interpretación de un pasaje por su propia imaginación. Para el deconstructivista, no hay ninguna interpretación correcta o incorrecta, y el significado del texto se convierte en lo que el lector quiere que sea. Uno podría imaginar lo que sucedería si los documentos legales tales como testamentos y títulos de propiedad fueron leídos de esta manera. Este enfoque de la Escritura es incapaz de reconocer la verdad fundamental que la Biblia es la comunicación objetiva de Dios a la humanidad y que el significado de los pasajes viene de Dios.

En lugar de pasar tiempo debatiendo el deconstruccionismo u otras teorías postmodernas, debemos concentrarnos en exaltar a Cristo y subrayar la suficiencia y la autoridad de las Escrituras. Romanos 1:21-22 resume la mayoría de los pensadores posmodernos que sostienen estas teorías como el deconstruccionismo: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios.”

Usado con permiso del Ministerio Got Questions

Tomado de GotQuestions.org. Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en:  https://www.gotquestions.org/Espanol/

33 – Decisiones ¿Cuál es tu criterio para tomarlas?

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

33 – Decisiones ¿Cuál es tu criterio para tomarlas?

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Daniel

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Daniel

R.C.Sproul

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Notamos que la pregunta a la que se enfrentaban esos judíos que habían sido deportados a Babilonia era la siguiente: ¿Cómo cantaremos el cántico del Señor en tierras extrañas y lejanas? Ahora, lo que estos judíos estaban experimentando en este punto de la historia había sido experimentado mucho antes en su historia, en el caso de un hombre que había sido exiliado y deportado a otra tierra, pero en su caso, él estaba solo.

Él no tuvo la comunión de los santos para apoyarlo en su cautiverio. Y estoy pensando, por supuesto, en la vida de José, en el Antiguo Testamento, cuando fue enviado a la tierra de Egipto y terminó en la cárcel por muchos, muchos años.

Y lo que fue capaz de lanzarlo desde una posición de impotencia en el exilio y ser elevado a la esfera de Primer Ministro de la tierra de Egipto fue el don que Dios le dio para interpretar los sueños.

Recordemos que lo que liberó a José de su condición fue la ocasión en que faraón tuvo un sueño que lo perturbaba y que él no podía entenderlo y todos sus magos y consejeros no fueron capaces de dar una interpretación, hasta que José fue llamado, y José develó el misterio a faraón.

Ahora, el mismo tipo de evento sucede al principio del libro de Daniel. El rey conquistador de los babilonios era Nabucodonosor, y Nabucodonosor tuvo un sueño que le molestaba y le molestaba, y quería saber lo que significaba, pero él no contó el contenido del sueño a los que eran parte de su corte para que lo interpretaran, y nadie fue capaz de revelar el secreto de este sueño.

Leemos en el libro del profeta Daniel, en el segundo capítulo, sobre el sueño de Nabucodonosor y sobre la explicación que da Daniel sobre esto. En el versículo 24 del capítulo 2 leemos esto, «Después fue Daniel adonde estaba Arioc, a quien el rey había designado para dar muerte a los sabios de Babilonia.

Fue y le habló así: No des muerte a los sabios de Babilonia; llévame ante el rey, y declararé al rey la interpretación. Entonces Arioc se apresuró a llevar a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado a un hombre entre los deportados de Judá que dará a conocer al rey la interpretación».

El rey respondió, y dijo a Daniel, a quien llamaban Beltsasar: ¿Eres tú capaz de darme a conocer el sueño que he visto y su interpretación? Respondió Daniel ante el rey, y dijo: En cuanto al misterio que el rey quiere saber, no hay sabios, encantadores, magos ni adivinos que puedan declararlo al rey.  Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y El ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá al fin de los días».

Y luego él procede a decirle el contenido del sueño. En el versículo 31, él dijo: “Tú, oh rey, tuviste una visión, y he aquí había una gran estatua; esa estatua era enorme y su brillo extraordinario; estaba en pie delante de ti y su aspecto era terrible. La cabeza de esta estatua era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, y su vientre y sus muslos de bronce, sus piernas de hierro, sus pies en parte de hierro y en parte de barro.” (Aquí es de donde obtenemos la imagen de pies de barro).

“Estuviste mirando hasta que una piedra fue cortada sin ayuda de manos, y golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro, y los desmenuzó. Entonces fueron desmenuzados, todos a la vez, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro; quedaron como el tamo de las eras en verano», etcétera.

Ahora, en el verso 36: “Este es el sueño; ahora diremos ante el rey su interpretación. Tú, oh rey, eres rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado el reino, el poder, la fuerza y la gloria; y dondequiera que habiten los hijos de los hombres, las bestias del campo o las aves del cielo, El los ha entregado en tu mano y te ha hecho soberano de todos ellos; tú eres la cabeza de oro. Después de ti se levantará otro reino, inferior a ti, y luego un tercer reino, de bronce, que gobernará sobre toda la tierra.

Y habrá un cuarto reino, tan fuerte como el hierro; y así como el hierro desmenuza y destroza todas las cosas, como el hierro que tritura, así él desmenuzará y triturará a todos éstos”.

Él continúa explicando sobre la venida de cuatro reinos específicos. Ahora, ha habido mucha controversia y debate para determinar exactamente los cuatro reinos que se mencionan aquí. Estoy a favor de la posición que sostienen muchos estudiosos sobre los cuatro reinos: el primero está claro. Es el reino de Babilonia. Segundo, después del reino de Babilonia viene el reino llamado medo-persa, ya que los persas conquistaron a los babilonios. El tercer reino que sigue después del reino medo-persa en la civilización antigua fue la conquista griega, el mundo antiguo, que a su vez fue seguido por el imperio romano.

Como dije, hay algunas variaciones sobre este tema que los demás han inventado, pero en su mayor parte, esto parece ser lo que estos cuatro reinos representan. Así que el rey de Babilonia, Nabucodonosor tiene este sueño en el cual se le reveló que su reino iba a caer, e iba a ser seguido por reinos inferiores que serían controlados por la providencia de Dios para llevar a cabo sus propósitos futuros. Sabemos que poco después de la interpretación de este sueño, Daniel, al igual que José antes que él, fue ascendido a una posición de autoridad en el reino, junto con algunos de sus amigos, Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Y todos estamos familiarizados, creo, con esa historia, cómo después de eso Nabucodonosor hizo esta magnífica estatua dorada de sí mismo, y exigió que la gente mostrara su reverencia a él inclinándose ante la estatua del rey.

Sadrac, Mesac y Abed-nego no podían hacer eso. Recordemos que una de las principales razones por las cuales vino el juicio de este exilio sobre el pueblo fue debido a que la gente había caído en la práctica de la idolatría.

Ellos habían dado culto a otros dioses y a las imágenes paganas. A pesar de que están en el exilio y que están rodeados de una cultura que no comparte su fe, Sadrac, Mesac y Abed-nego no se comprometen.

Y si hay un mensaje aquí para nosotros, hoy en día, es sobre la devoción y la lealtad de estos hombres al Dios vivo. Entonces, algunos de los babilonios hicieron acusaciones contra los judíos. Ellos halagaban a Nabucodonosor.

Le dijeron: “¡Oh rey, vive para siempre! Tú, oh rey, has proclamado un decreto de que todo hombre que oiga el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, se postre y adore la estatua de oro, y el que no se postre y adore, será echado en un horno de fuego ardiente.

Pero hay algunos judíos a quienes has puesto sobre la administración de la provincia de Babilonia, es decir, Sadrac, Mesac y Abed-nego, y estos hombres, oh rey, no te hacen caso».

¿Puedes ver lo que está pasando aquí? Algunos de los babilonios están ferozmente celosos de que estos extranjeros hayan sido exaltados a posiciones de estima y autoridad en el reino, y están tratando de ser rigurosos, así que estas personas envidiosas vienen y dicen: ‘Oye, rey, hiciste un decreto para que cualquier persona que se niegue a inclinarse ante la imagen de oro sea echada en el horno de fuego ardiendo, y hay tres de estos extranjeros que no lo están haciendo.’

«Entonces, Nabucodonosor, enojado y furioso, dio orden de traer a Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos hombres, pues fueron conducidos ante el rey.

Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abed-nego que no servís a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

¿Estáis dispuestos ahora, para que cuando oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira» y demás, «os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adoráis, inmediatamente seréis echados en un horno de fuego ardiente; ¿y qué dios será el que los libre de mis manos?”

Quiero que recuerdes eso. En su ira y furia y rabia, Nabucodonosor dijo, ‘Yo voy a ponerlos en ese horno, y ¿quién es el dios que podría librarlos a ustedes de eso?’.

Guarda eso en tu memoria, para lo que le sucederá, un par de capítulos más tarde, con Nabucodonosor mismo.

Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron y dijeron al rey: «No necesitamos darte una respuesta acerca de este asunto. Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará. Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado».

Esta es una de las respuestas más heroicas en toda la historia redentora. Lo primero que estos hombres dicen al rey es: ‘Rey, nuestro Dios nos librará de tu horno de fuego, pero si no lo hace, aún así no vamos a inclinarnos ante tu imagen, o violar los términos de nuestro pacto con Dios.

Si Dios nos rescata, bien. Pero no somos seguidores de Dios solo cuando todo anda bien. Estamos preparados a entregar nuestras vidas para serle fieles a Él’. Bueno, eso no hizo exactamente feliz a Nabucodonosor, pues leemos que, «Entonces Nabucodonosor se llenó de furor, y demudó su semblante contra Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Respondió ordenando que se calentara el horno siete veces más de lo que se acostumbraba calentar. Y mandó que algunos valientes guerreros de su ejército ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y los echaran en el horno de fuego ardiente.

Entonces estos hombres fueron atados y arrojados con sus mantos, sus túnicas, sus gorros y sus otras ropas en el horno de fuego ardiente. Entonces, debido a que el mandato del rey era urgente y el horno extremadamente caliente, la llama del fuego mató a aquellos hombres que tomaron a Sadrac, Mesac y Abed Nego; y estos tres cayeron atados en medio del horno de fuego ardiendo”.

Así que calentaron el horno tan caliente que el calor que emanaba de él mató a los guardias que ataron y arrojaron a Sadrac, Mesac y Abed-nego y los arrojaron a esta llama devoradora. Versículo 24, «Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantándose apresuradamente preguntó a sus altos oficiales: ¿No eran tres los hombres que echamos atados en medio del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Ciertamente, oh rey.

El rey respondió y dijo: ¡Mirad! Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno, y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses”. Tengo que pensar que esto es una Cristofanía del Antiguo Testamento.

Esta es una aparición pre-encarnada de la segunda persona de la Trinidad, que vino, no a la cruz, sino al horno, y estaba de pie en la prueba junto con su pueblo fiel y los rescató de la ira de este rey.

«Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. Y los sátrapas, los prefectos, los gobernadores y los altos oficiales del rey se reunieron para ver a estos hombres, cómo el fuego no había tenido efecto alguno sobre sus cuerpos, ni el cabello de sus cabezas se había chamuscado, ni sus mantos habían sufrido daño alguno, ni aun olor del fuego había quedado en ellos.

Habló Nabucodonosor y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego que ha enviado a su ángel y ha librado a sus siervos que, confiando en El, desobedecieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes de servir y adorar a ningún otro dios excepto a su Dios.

Por tanto, proclamo un decreto de que todo pueblo, nación o lengua que diga blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego sea descuartizado y sus casas reducidas a escombros, ya que no hay otro dios que pueda librar de esta manera».

¿Recuerdas lo que dijo antes? » ¿Y qué dios será el que os libre de mis manos?”.  Incluso el rey se da cuenta del carácter de Dios. Una vez más, Nabucodonosor tiene un sueño, y de nuevo Daniel es llamado para interpretarlo, y esta interpretación es del juicio sobre Nabucodonosor.

El texto de la interpretación se encuentra en el capítulo 4, verso 31: «Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando una voz vino del cielo: ‘Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: El reino te ha sido quitado, y serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo; te darán hierba para comer como al ganado, y siete años pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien le place».

Esta es una contienda de reyes. Así como lo vimos anteriormente en la contienda entre Moisés y Dios, y el poder de Egipto y faraón; ahora Dios está diciéndole al rey más poderoso de la época: ‘Veamos quién tiene el poder’.

“El Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le place. En aquel mismo instante se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, comía hierba como el ganado y su cuerpo se empapó con el rocío del cielo hasta que sus cabellos crecieron como las plumas de las águilas y sus uñas como las de las aves”. ¿Eso te recuerda a alguien?

Howard Hughes en la demencia de sus últimos años, con las uñas de varias pulgadas de largo; uno de los hombres más poderosos del mundo, reducido a vivir como un animal. Y así Nabucodonosor es humillado en extremo: “Pero al fin de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón, y bendije al Altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre; porque su dominio es un dominio eterno, y su reino permanece de generación en generación”.

“Nadie puede detener su mano, ni decirle: ‘¿Qué has hecho?” “Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque sus obras son todas verdaderas y justos sus caminos: El puede humillar a los que caminan con soberbia”.

Cuando Nabucodonosor murió, el reino fue transferido y pasaron décadas, y los judíos estaban todavía bajo la opresión de los babilonios, y los judíos estaban todavía bajo la opresión de los babilonios; y luego una de las historias más fascinantes se encuentra en el capítulo 5 de Daniel.

La historia de un rey posterior cuyo nombre es Belsasar. Leemos en el capítulo 5: «El rey Belsasar dio un gran banquete a mil de sus nobles, y en presencia de los mil se puso a beber vino.

Mientras saboreaba el vino, Belsasar ordenó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor su padre había sacado del templo que estaba en Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas.

Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del templo, la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos. Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra». ¿Ves lo que está pasando aquí?

Belsasar está lleno de arrogancia y orgullo, y decide tener este gran banquete. Él es el rey de Babilonia y tú debes comprender que la ciudad de Babilonia, de todas las ciudades de la antigüedad, era claramente la fortaleza más inexpugnable de la época.

Sus murallas eran tan gruesas y tan altas, que no tenía puntos aparentes de vulnerabilidad. Y, según los historiadores seculares, incluso durante la celebración de esta fiesta los ejércitos de los persas marchaban hacia Babilonia y pensaban en una forma de sitiar a la ciudad. Eso no le molestaba a Belsasar, porque sabía que no había nada que los persas pudieran hacer para derrotarlos. Ellos tenían suficientes provisiones en esta gran ciudad para muchos años, y podían simplemente esperar a los ejércitos persas; y como dije, las paredes eran inexpugnables.

Así que decide tener un banquete y él tiene a todos sus duques y duquesas, señores y príncipes, y consigue miles de personas para este banquete. Y mientras este banquete continúa y están bebiendo el mejor vino, él ordena que, del botín de la destrucción de Jerusalén, las vasijas sagradas de Dios omnipotente sean utilizadas en esta celebración orgiástica.

Y él toma los vasos sagrados de Dios, los llena con el mejor vino para que puedan brindar por los ídolos paganos, los dioses de oro y de plata. Y mientras que él está en medio de esta celebración arrogante, de repente se da vuelta y ve lo que nadie más en la habitación está mirando, ve una mano que parece estar desprendida, una mano que escribe en la pared.

Palabras extrañas aparecen delante de él, y escuchen el relato de lo que sucede. «De pronto aparecieron los dedos de una mano humana y comenzaron a escribir frente al candelabro sobre lo encalado de la pared del palacio del rey, y el rey vio el dorso de la mano que escribía. Entonces el rostro del rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, las coyunturas de sus caderas se le relajaron y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otra».

Es decir, aquí está este poderoso rey desmoronándose. Sus rodillas le tiemblan. Él no sabe lo que significa esto, y llama a sus adivinos para que interpreten la inscripción y no pueden. Las palabras dicen, «Mene, mene, tekel, ufarsin. «Una vez más, finalmente es Daniel, quien es traído para que interprete la inscripción. Daniel le dice al rey: «Esta es la interpretación del escrito. Mene: Dios ha contado tu reino y le ha puesto fin. Tekel: has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso. Peres: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y persas».

Y luego leemos al final del capítulo: «Aquella misma noche fue asesinado Belsasar, rey de los caldeos». No sabemos cómo sucedió. No sabemos cómo los persas conquistaron Babilonia, pero los historiadores seculares de la época dicen que había un arroyo subterráneo que corría bajo el muro de Babilonia, que suministraba el agua a la ciudad y que el comandante persa entendió eso y cerró el paso del río aguas arriba para que tan pronto como el agua dejara de fluir, este gran viaducto bajo la muralla se hiciera transitable.

Y mientras la fiesta continuaba esa noche, el ejército persa se dirigió sin obstáculos bajo los muros de Babilonia y sorprendió al rey y a sus nobles, mientras estaban en estado de ebriedad y estupor; y fueron conquistados.

Esta es la historia de la providencia de Dios, que otorga reinos y los hace desaparecer, eleva reyes y los hace caer. Y Daniel dice que el futuro del pueblo de Dios no está en manos de los babilonios, sino en las manos de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 11/27 – La humanidad de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

 11/27 – La humanidad de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-humanidad-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss inicia con una historia seria, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Nancy Leigh DeMoss: En 1959, un periodista llamado John Howard Griffin se transformó a sí mismo de un hombre blanco a un hombre negro. Usó drogas, tratamientos con lámparas de sol, y colorante para oscurecer la piel.

Después, pasó seis semanas viajando hacia los estados del sur que por racismo estaban segregados, haciéndose pasar por un hombre negro.

Mientras viajaba, el documentó el trato y las reacciones que recibió de la gente. Algunas de ellas fueron horribles. Le fue negado vivienda, transporte, trabajo y algunas veces hasta el uso de los baños. Experimentó rudeza, comentarios racistas, amenazas violentas, simplemente porque su piel era oscura.

Griffin escribió un libro acerca de cómo fue tratado, Negro como yo”. Al leer esto, pensé en la historia de Jesús al venir a la tierra podría llamarse. “Humano como Yo”.

Leslie: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Hoy nos enfocaremos en la humanidad de Cristo.

Nancy: Leamos en Filipenses capítulo 2,

…el cual, [Jesucristo] aunque existía en forma de Dios, [hablamos ayer de su deidad] no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo (vv. 6-8)

La descripción que fue dada por John Howard Griffin podríamos modificarla al decir de Cristo—que Él dejó su privilegiada vida del Hijo de Dios en los cielos para incorporarse en nuestros cuerpos.

Hay dos errores en  relación a Cristo y en los dos casos son peligrosos.

  • Uno es que elevemos Su humanidad y disminuyamos Su deidad.
  • Pero el otro es que nos enfocamos en Su deidad, el hecho que Él es Dios,  excluyendo Su humanidad. Vemos este error cometido en muchas representaciones culturales de Cristo.

Por ejemplo, en Navidad se canta un villancico «Jesús en Pesebre» que dice así. 

Los bueyes bramaron y Él despertó, mas Cristo fue bueno y nunca lloró. Jesús en pesebre, sin cuna, nació;

Tengo un recién nacido en mi casa, como les dije en una sesión reciente. Y anoche, mientras me preparaba para esta sesión, el recién nacido estaba llorando. Y pensé, ¡claro que sé! El bebé Jesús lloró. Porque Él era un ser humano.

Y contemplas esas pinturas del niño Jesús y en un deseo de querer honrarlo como Dios, usualmente verás una luz rodeándole o con una aureola en su cabeza. La verdad es que Él era un bebé de aspecto normal. Él era un ser humano.

La Escritura nos dice en 1era a Timoteo capítulo 2,

Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, quien se dio a sí mismo en rescate por todos (vv. 5-6)

J. I. Packer dice que se podrían describir estos versículos como «la clave, no solo del Nuevo Testamento, sino de toda la Biblia. Ya que se cristaliza en una frase el resumen y la sustancia de su mensaje»  el mediador, el hombre Jesucristo, Quien se dio a Sí mismo en rescate por todos.

Ese mediador entre Dios y los hombres tenía que ser un hombre, tenía que ser un ser humano. Quiero ver hoy las evidencias de que Él era humano. Por ejemplo, como hombre, tenía un cuerpo físico, un cuerpo humano. Él era de carne y hueso. Nació como nacen todos los bebés. Tuvo que crecer físicamente—vimos eso en Lucas  capítulo 2 en una sesión anterior. Tenía una apariencia física. Tenía el aspecto de un hombre común y corriente. La gente no veía nada extraño en Él. No caminaba con un halo alrededor de Su cabeza o con un aura que le rodeaba. No siempre usaba una túnica blanca mientras los demás usaban otros colores. Él se veía humano.

De hecho, sus propios hermanos y aquellos que crecieron con Él no creyeron que Él era Dios. Decían, “¿Es éste el hijo del carpintero?” Él parecía un hombre normal. Tenía la apariencia de un hombre normal. Tenía funciones físicas normales. Comía, bebía, respiraba. Tenía la capacidad de experimentar dolor. Vemos eso en Getsemaní como sudó gotas de sangre. Su constitución física era sensible al estrés. En la cruz, Él sangró. Y Él murió físicamente. Tenía un cuerpo humano físico.

Después de la resurrección, se apareció a los discípulos en un cuerpo físico glorificado. Él dijo en Lucas capítulo 24: «Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo» (Lucas 24:39)

Aún después de la resurrección, en Su cuerpo glorificado, Él todavía tenía un cuerpo físico. Él es humano. Él es Dios, pero también es hombre. Cuando ascendió a los cielos—cuarenta días después de la resurrección—Él ascendió en ese cuerpo físico glorificado, el cual todavía tiene hoy en día en el cielo, y el cual veremos cuando regrese a la tierra en Su segunda venida.

No solo tuvo un cuerpo físico, sino tuvo limitaciones físicas y debilidades. Mientras estuvo aquí en la tierra, Jesús caminaba de un lugar a otro; Él no volaba como Superman. La Escritura nos dice que se cansó físicamente. Lo vemos durmiendo en un barco. Lo vemos cansado de caminar, sentado junto a ese pozo en Samaria.

La Escritura nos dice que le daba hambre. Después que ayunó en el desierto tuvo hambre. Dijo que tenía hambre. En la cruz dijo, «Tengo sed» (Juan 19:38) Le daba sed. Limitaciones físicas normales y debilidades.

Me preguntaba hace poco, cuando siete de ocho personas que se alojaban en mi casa—incluyéndome a mi —nos enfermamos de un virus estomacal en un período de 24 horas, me pregunté, » ¿Jesús alguna vez le habrá dado gripe? ¿Alguna vez tuvo dolor de cabeza? ¿Se habrá resfriado?»

Es interesante, durante estas últimas 24 horas que he estado consultando mis líneas de ayuda teológica, la gente que conozco que estudian estas cosas. El hecho es que la Biblia no dice explícitamente. Nos dice que tuvo hambre, sed y cansancio. Pero no dice que se haya enfermado físicamente. Pero Hebreos capítulo 2 dice: «Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote. (Heb. 2:17)

Esto significa que Él experimentó la gama completa de lo que significa ser humano, excepto sin pecado.  Así que no es descabellado pensar que si Él era susceptible al hambre, a la sed, al cansancio y a la muerte, debió haber sido también susceptible a la enfermedad.

No el tipo de enfermedad que se obtiene después de comer demasiado o porque somos perezosos o porque tenemos estilos de vida y tomamos decisiones que nos enferman. Pero su cuerpo humano en este mundo caído, corrupto, donde hay gérmenes, enfermedades, es razonable creer que Él también participó en ese aspecto de nuestra humanidad.

No solo era físicamente humano, sino que tenía una composición humana y alma— todos los elementos de la naturaleza humana. Todo lo que conforma un hombre, a excepción del pecado, Él lo tenía.

Toma toda la gama de las emociones. Él tenía todo el rango, todo el panorama. Él no era un robot, sin emociones ni sentimientos. Jesús fue movido constantemente por las cosas que mueven también el corazón de Dios.

Déjame darte algunos ejemplos.  En Mateo capítulo 8 nos dice que se maravilló de la fe del centurión (Mateo 8:10). Sintió también compasión lo vemos muchas veces—por un leproso, por las multitudes necesitadas, de la viuda que acababa de perder a su único hijo. Él tuvo compasión hasta el punto de llorar. Él se preocupaba.

En Juan  capítulo 11 versículo 15 habla de que Él estaba alegre y gozoso. Toma por ejemplo toda el área del humor.  Ahora, la Escritura no nos dice explícitamente que Él se rió.

No hay ninguna referencia a su risa. Pero una vez más, yo diría que es razonable creer que Jesús se gozaba de lo bueno, con un humor sano. Tenía un grupo de 12 hombres viajando con Él. No iba a ser un humor obsceno, era solo un tiempo para disfrutar de la creación de Dios. Jesús tenía toda una gama de emociones.

También sabemos, y hay mucha información de esto en las Escrituras, que Él era un varón de dolores, experimentado en quebranto. Toda la gama de emociones humanas. Jesús lloró ante la tumba de Lázaro; se echó a llorar sobre Jerusalén. En la última cena, la Escritura dice, «se angustió en espíritu» (Juan 13:21)

Ese versículo en Hebreos 5 versículo 7 dice,

Cristo, en los días de Su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte.

Aquí vemos que Jesús estaba experimentando todo tipo de emociones. Eso nos dice algo. A veces pensamos que las emociones son algo malo, o que deben ser suprimidas. Que si eres una buena cristiana, no debes ser tan emocional.

Pero el ejemplo de Cristo en Su humanidad nos dice que las emociones son una parte importante del ser humano. Nos da un modelo de un sano, completo y balanceado despliegue de las emociones. Exhibir las emociones, como Cristo lo hizo en el momento oportuno, en el lugar correcto y de la forma apropiada.

Mi problema con las emociones es que las manifiesto en las cosas equivocadas. Tengo las emociones equivocadas en el momento equivocado. Estoy enojada cuando debería estar alegre. O me alegro cuando debería estar enojada. A menudo estoy siendo dirigida por mis emociones, en lugar de dejarme dirigir por el Espíritu y la Palabra de Dios. Pero no hay nada malo en tener emociones.

De hecho, parte de ser completamente humana como hija de Dios es poder expresar emociones de una manera sana y equilibrada, según Dios.  Eso es parte de nuestro discipulado, llegando a ser a la imagen y semejanza de Cristo. Donde no silenciamos o enterramos nuestros sentimientos o emociones, sino que seamos capaces de expresarlos de manera piadosa y equilibrada.

Jesús experimentó todo lo que era parte de la composición humana. Experimentó la tentación, como hemos visto en esta serie. Experimentó la necesidad de depender de Su Padre Quien le dirigió a orar. Eso es parte de lo que significa ser humano. Si Él fuese solo Dios y no humano a la vez, ¿por qué habría tenido la necesidad de orar? ¿Por qué vemos ese patrón en Su vida de estar orando a Su Padre una y otra vez? Es porque Él era 100% hombre. Y Él vivía la vida en un cuerpo humano en este planeta como un hombre.

Poseía plenamente la naturaleza humana, sin poseer una naturaleza pecaminosa. Tenemos que tener en cuenta esta distinción y esta tensión. La naturaleza pecaminosa no es inherente a los humanos. Adán y Eva eran seres humanos sin una naturaleza pecaminosa, hasta que pecaron. Así que Jesús era completamente humano sin una naturaleza pecaminosa.

No fue hasta que Jesús vino a la tierra, plenamente Dios y plenamente hombre, que nosotras pudimos entender lo que Dios quiso decir y que intención tenía al decir, «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza» (Gen 1:26) ¿Cómo era eso? Adán y Eva fueron hechos a imagen de Dios, pero muy pronto dañaron eso. Se rebelaron contra Dios. Esa imagen fue destrozada, estropeada, rota.

Nunca hemos visto como es ser creado a semejanza de la imagen de Dios, solo Cristo. Cristo nos mostró como debemos vernoscomo nos deberíamos haber visto si no hubiésemos pecado. Envuelve tu mente en esto si te es posible. La vida que Jesús vivió en la tierra tenía la intención de mostrarnos lo que habría sido, y lo que seríamos, separadas del pecado. Totalmente humano. Cuanto necesitamos esa imagen. ¡El contemplar esa imagen nos ayuda!

Su humanidad no solo era necesaria para que nosotras viéramos como es un ser creado a la imagen de Dios, sino que era necesaria para que fuéramos salvas. Su humanidad, Cristo, que es el Dios invisible convirtiéndose en un ser humano hizo posible que nosotras seamos ahora hijas de Dios.

Leemos en Gálatas capítulo 4, los versículos 4 y 5 «Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, (su deidad) nacido de mujer, (su humanidad) nacido bajo la ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos. (Gal 4:4-5). Para hacernos hijos de Dios, Jesús vino como el Hijo de Dios y se hizo hombre.

Cada día en este programa trato de explicarles el ¿qué? Pero ahora, vamos a ver y ahora ¿entonces qué? ¿Cuáles son lo implicaciones de esto? Déjenme mencionar algunas.

Primero que nada, el hecho de que Jesús era un hombre  lo hace un Dios accesible, un Dios a nuestro alcance.  Tengo una amiga que recibió un correo electrónico esta semana, y me dio permiso de compartirlo con ustedes. Esta señora que lo escribió dijo esto en su correo,

Me siento muy alejada de Dios. A veces es difícil llegar a Él, porque parece tan inimaginablemente poderoso, grande y distante, y porque es invisible y espiritual.

¿Te has sentido así alguna vez? Que no puedes acercarte a Dios. Él se ve tan lejano, no lo puedes ver. Bueno, en Cristo, Dios se acerca. Mira a Cristo y en Él tú verás cómo puedes acercarte a Dios. Él hace a Dios accesible a nosotras.

Después experimentamos una increíble gratitud y adoración al contemplar Su increíble condescendencia, que Él al ser igual a Dios, tomara la forma de humano. Déjenme leerles algunas citas de un teólogo llamado A.W. Pink quien ha escrito algunas cosas maravillosas acerca de la naturaleza de Dios. Él captura algo de esta maravilla, cito.

Dios se hizo hombre, pero ¿qué significa esto para ti y para mí? Nunca más  podrás tomar a la ligera el pecado, así como Jesucristo lo veía como algo tan destructivo que tuvo que venir del cielo a la tierra y sufrir lo peor lo que se le pudo presentar para darle un golpe mortal al pecado. Y nunca podrás tomar el amor de Dios a la ligera. No puedes tomar el pecado a la ligera porque Jesús se hizo hombre para tratar con él, pero tampoco el amor de Dios. Él no tenía porque convertirse en un hombre y sufrir como lo hizo, ¡pero lo hizo y lo hizo por ti! (2)

¿Cómo podemos dudar del amor de Dios cuando vemos que Cristo se hizo hombre?

Déjenme leerles un poco mas de A.W. Pink. Él dijo:

Es realmente increíble cuando el hombre fue hecho a imagen de Dios… ¡Pero me inclino de asombro y adoración a la asombrosa condescendencia de Dios al hacerse a la imagen del hombre! ¡Cómo esto manifiesta la grandeza de su amor y las riquezas de su gracia! Fue por su pueblo y su salvación que el Hijo eterno asumió la naturaleza humana y se humilló a sí mismo hasta la muerte. Dibujó un velo sobre su gloria para que Él pudiera quitar nuestro oprobio. Sin duda, los seguidores de aquel Salvador deben para siempre renunciar al  orgullo.

Se humilló así mismo. Veló su gloria. Tomó la carne y nuestra humanidad. Ahí está el poder de la encarnación. ¿Cómo no humillarnos ante Dios y ante los demás?

Aquí está otra aplicación, otro «¿entonces  qué?» de la humanidad de Cristo. Nos da gran ánimo y consuelo. Cuando nosotras experimentamos el cansancio físico, el dolor, las limitaciones humanas, toda una gama de emociones en este mundo caído, nos recuerda que Jesús ha vivido todo esto y más. Él se sujetó a sí mismo a las mismas leyes de la naturaleza a las cuales nosotras estamos atadas. Así que cuando batallemos bajo el peso de los problemas físicos, de los problemas emocionales, podemos clamar a Él y saber que Él nos entiende—Él puede compadecerse de nosotras.

El Salmo 103 dice, «Él conoce nuestra condición; sabe que somos de barro» (v.14 NVI) ¿Cómo lo sabe? No solo lo sabe porque Él nos creó, sino que lo sabe porque Él anduvo en nuestra piel. Humano como yo.

Eso es lo que lo hace misericordioso y fiel, sumo sacerdote, como dice Hebreos capítulo 2 quien se compadece de nosotras con nuestras debilidades y es capaz de ayudarnos.

Hay una antigua canción gospel que me encanta y dice:

¿Tiene cuidado Jesús cuando hay dolor en mi corazón?

¿Demasiado profundo para la alegría o la canción?

Al presionarme los problemas, y agravarse la angustia,

¿Y hacerse largo y pesado el camino?

¡Oh, Si! Él tiene cuidado, yo sé que Él tiene cuidado, Su corazón se angustia por mi dolor;

Cuando los días pesan, y las noches son largas y tristes, sé que mi Salvador tiene cuidado.

Lo sabemos porque Él ha estado ahí. El otro «¿Entonces qué?» como resultado de la humanidad de Cristo, Él nos dejó «un ejemplo», nos dice 1era de Pedro, que debemos seguir Sus pasos. Él no cometió pecado» (1Pedro 2:21-22). Quiero que medites en esto por un momento. Porque esto es impresionante si no has pensado en esto antes.

«Él nos dejó un ejemplo para que sigamos sus huellas. ¡No pecó nunca! Estamos llamadas a ser santas.  El pecado es una ofensa contra un Dios santo. Nos han dicho que debemos ser santas, seguir los pasos de Jesús, seguir Su ejemplo. ¿Cuántas de nosotras sabemos que no podemos ser santas? No lo somos. Somos pecadoras. Tenemos una naturaleza pecaminosa. Pero sin embargo se nos manda a ser como Él. Pero he aquí las  buenas noticias,  por Su gracia, podemos ser santas.

Procesa esto conmigo por un momento. Jesús era totalmente Dios—es como Él era santo. Era completamente Dios. Pero nunca confió en Su naturaleza divina, ni usó ningún tipo de poder sobrenatural  como Dios para vencer la tentación mientras estuvo aquí en la tierra.

Cuando Él superó Sus limitaciones, para que se cumpliera Su misión aquí en la tierra, Él no se basó en Sus poderes como Dios. Todavía tenía esos poderes, pero no descansó en esos poderes. Sin embargo, Él vivió una vida perfecta y sin pecado como un hombre, en un cuerpo humano.

¿Cómo lo hizo? Dependiendo del poder del Espíritu Santo. Usando los mismos recursos que tenemos disponibles nosotras como seres humanos. Fíjate en esto porque cambiara tu paradigma sobre cómo responder ante la tentación, cómo tratarás de vivir la vida Cristiana. Jesús enfrentó las mismas tentaciones, las mismas luchas diarias, el mismo cansancio, el mismo agotamiento, las mismas debilidades que nosotras experimentamos, pero sin pecado. Él respondió perfectamente bajo presión. ¡Oh, que pudiera yo decir esto!

Él obedeció a Dios en las circunstancias más adversas. Él amaba a la gente difícil de ser amada. Confiaba en el corazón de Su Padre cuando Él no podía ver Su mano. Venció como hombre en el poder del Espíritu Santo. Como hombre, vivió y operó en el poder del Espíritu mientras estuvo aquí en la tierra. La buena noticia es que ese mismo poder está disponible para nosotras por Su Espíritu que mora en nosotras. Podemos triunfar. Podemos vivir la vida al tener a Cristo viviendo en nosotras.

Pon estos dos versículos juntos del libro de los Hechos: «Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y poder”. (10:38) ¡Wao! Seguro Él hizo milagros. Dios le dio a Él, el poder en el Espíritu. Pero ahora veamos Hechos capítulo 1: «pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros»(1:8)

La humanidad de Cristo significa que como Cristo confió en el poder del Espíritu Santo para vivir esa vida perfecta, sin pecado, así nosotras podamos seguir Sus pisadas y depender y confiar en el mismo poder del Espíritu Santo, confiando en esos mismos recursos disponibles en que Cristo confió cuando hombre. ¿Anima eso tu corazón?

Leslie: Jesús era un ser humano. Probablemente ya habías escuchado eso antes. Pero cuando te enfocas en la verdad y en realidad la razonas, te ayuda a apreciar a Jesús en una forma totalmente nueva. Nancy Leigh DeMoss nos ha estado guiando en este proceso. Esa enseñanza de la humanidad de Jesús es parte de la serie, El Cristo incomparable.

Cada día de la serie es una nueva oportunidad para pensar en quién era Jesús y lo que hizo. Muchas de nuestras oyentes están sacando provecho de la serie al leer el libro “El Cristo incomparable” por J. Oswald Sanders, disponible en inglés. Es un clásico escrito en los años 50s. Tuvo un profundo impacto en Nancy, en las semanas previas a la Pascua del año pasado.

Cuando ves las representaciones de Jesús en pinturas y películas, ¿has notado que siempre lo ponen como un hombre débil? Nancy Leigh DeMoss te reta a pensar en un aspecto importante de Cristo—Su masculinidad. Eso es lo que veremos en el siguiente programa, en la serie El Cristo incomparable aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1C. J. Mahaney. Christ Our Mediator. Multnomah, 2004, p. 42.

http://www.pacificchurch.com/wordpress/wp-content/uploads/2009/12/20091213_deity-of-Jesús.pdf (A. W. Pink, Gleanings in the Godhead).

http://www.pbministries.org/books/pink/Gleanings_Godhead/godhead_29.htm: (A.W. Pink, Gleanings in the Godhead).

4 «Does Jesus Care?» Frank E. Graeff, 1901.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Al amparo de sus alas

Isha – Salmos

DÍA 95 – Salmo 57

Dosis: Seguridad y Protección divinas

Al amparo de sus alas

“Ten compasión de mí, oh Dios; ten compasión de mí, que en ti confío. A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro. Clamo al Dios Altísimo, al Dios que me brinda su apoyo. Desde el cielo me tiende la mano y me salva; reprende a mis perseguidores. ¡Dios me envía su amor y su verdad! (Salmo 57:1–3) (NVI)

Se cree que este Salmo se escribió cuando David se escondió de Saúl en una de esas cuevas (1 Samuel 22–24). Y contrasta magistralmente con los refugios humanos a los que corremos cuando nos sentimos amenazadas y el refugio divino “los mismos brazos de Dios”, descritos una vez más en una bella metáfora: “A la sombra de tus alas me refugiaré, hasta que haya pasado el peligro.”

¿Por qué alas para describir la capacidad protectora de nuestro Dios? En la Biblia encontramos otras referencias a las alas de las águilas que protegen y alimentan a sus crías (Isaías 40:31). Tomando como referencia esta metáfora, las alas de Dios serían como las de las águilas, amplias y protectoras, que proveen seguridad, y apoyo. Jesús también comparó el amor maternal de Dios con las alas de una gallina que junta a sus polluelos para protegerlos del peligro, aludiendo a su inmenso amor y su ternura (Lucas 13:34). Pero esta figura puede referirse también a las alas de los querubines que cubrían el Arca del Pacto que era a la vez otra forma pictórica de representar la protección de Dios en el peregrinaje del pueblo de Israel. ¡Sea cualquiera el sentido, yo quiero vivir amparada bajo las alas de Dios!

Impresiona así, las afirmaciones de esperanza y seguridad del salmista frente al peligro, de quienes lo amenazan y quieren cazarlo como fieras. La fe de David contrasta con la conducta y las mentiras de sus enemigos: “Me encuentro en medio de leones, rodeado de gente rapaz. Sus dientes son lanzas y flechas; su lengua, una espada afilada. Pero tú, oh Dios, estás sobre los cielos, ¡tu gloria cubre toda la tierra! Tendieron una red en mi camino, y mi ánimo quedó por los suelos. En mi senda cavaron una fosa, pero ellos mismos cayeron en ella.”

David aprendió a alabar a Dios y a confiar en su bondad y fidelidad. Aprendió a mirar arriba y lo que descubrió fue que los cielos y la tierra estaban cubiertos de su gloria: ¡Tú, oh Dios, estás sobre los cielos; tu gloria cubre toda la tierra! ¿Podrías alabar de esta manera a Dios en momentos difíciles? A estas alturas del libro, habiendo analizado y reflexionado en más de cincuenta salmos, estoy conmovida al descubrir por qué David fue llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”. Un corazón moldeado por la misma mano del alfarero divino que en medio de la lucha, el dolor, el desconcierto, las amenazas y los ataques, seguía confiando en un Dios todopoderoso y en su misericordia, y era capaz de expresarle toda la alabanza y la gratitud resaltando su gloria y su esplendor: “Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos. ¡Despierta, alma mía! ¡Despierten, arpa y lira! ¡Haré despertar al nuevo día! Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré salmos entre las naciones.”268

Oración: Señor enséñame a morar bajo tus alas eternas y moldea mi corazón según tus propósitos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 110). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

 

 

Una cesta de juncos en el río (1)

Lunes 9 Diciembre

Faraón mandó… Echad al río a todo hijo que nazca (de las familias hebreas).

Éxodo 1:22

No pudiendo ocultarle más tiempo (la madre de Moisés), tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río.

Éxodo 2:3

Una cesta de juncos en el río (1)</p

http://labuenasemilla.net/20191209

Retrocedamos en el tiempo y revivamos la extraordinaria historia de Moisés, al comienzo de su vida en el antiguo Egipto. Los hebreos eran esclavos allí, y a pesar de ser tratados duramente, cada vez eran más numerosos. En esto el Faraón vio una amenaza y decidió que todos los varones recién nacidos debían ser echados al río.

En una familia nació un niño. Su madre se negó a cumplir la mortal acción y escondió al bebé todo el tiempo que pudo. Luego preparó una arquilla de juncos y la recubrió con asfalto y brea para impermeabilizarla. En ella depositó a su precioso bebé y la puso en la orilla del río. ¿Qué más podía hacer? Con sabiduría hizo todo lo que estuvo a su alcance. A esos padres angustiados no les quedaba otra cosa que confiar su hijo al poder y a la misericordia del Dios en quien creían. La respuesta de Dios sobrepasó toda esperanza. La hija del Faraón descubrió al niño y lo recogió. ¡Incluso fue conducida por la providencia divina a escoger como nodriza a la madre del bebé!

Este relato bíblico es rico en enseñanzas para todos los padres cristianos de hoy. Ellos velan cuidadosamente sobre sus hijos pequeños, luego llega el momento en que deben dejarlos ir hacia un mundo lleno de peligros. ¿Qué recurso les queda a esos padres que tienen tantas razones para estar preocupados?

(mañana continuará)

Eclesiastés 8 – Apocalipsis 2:18-3:6 – Salmo 139:13-18 – Proverbios 29:15-16

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