Sincretismo Evangélico: La Inflexibilidad de la Inerrancia

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Sincretismo Evangélico: La Inflexibilidad de la Inerrancia

Cameron Buettel

En octubre de 1978, 334 líderes evangélicos se reunieron en la ciudad de Chicago para formular lo que ahora es conocido como la Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica. Uno de los asistentes más jóvenes en esa reunión era John MacArthur, quien apenas llevaba una década en su pastorado en Grace Community Church.

Los que enunciaron y firmaron la Declaración de Chicago, lo hicieron en respuesta a los ataques de gran escala a la autoridad bíblica por parte de los teólogos liberales. Muchos de los firmantes ya han partido al cielo, pero la declaración vive como su legado. Al día de hoy, continúa estableciendo el punto de referencia de lo que significa creer en la inerrancia bíblica —las Sagradas Escrituras son el testimonio infalible escrito por Dios acerca de Sí Mismo.

Sincretismo Furtivo

El gran peligro que los signatarios de la Declaración de Chicago vieron en 1978, venía de un enemigo fácilmente identificable —el liberalismo teológico. Las líneas de batalla fueron trazadas con dos posiciones claras de las cuales elegir: evangélicos que se sometían a la autoridad de las Escrituras o liberales que la rechazaban. Pero en tiempos recientes, la batalla se ha alejado cada vez más de la guerra convencional, a ataques furtivos de soldados que llevan el mismo uniforme.

A los evangélicos conservadores todavía les gusta comenzar su declaración doctrinal profesando su lealtad a la inerrancia bíblica. Pero hacer que la Escritura esté subordinada a las demandas de teorías científicas, el feminismo, la psicología y otras presiones culturales, hace que la verdad de la Palabra de Dios sea subjetiva, y roba a la inerrancia de significado valioso.

Asimismo, la inclinación de muchos evangélicos hacia el compromiso ecuménico y su reticencia a predicar la depravación del hombre, manifiesta un fracaso absoluto en su parte de tomar la Biblia seriamente. ¿Qué significa exactamente su profesa lealtad a la Escritura cuando están tan dispuestos a alterarla o ignorarla?

En Defensa de la Inerrancia

Quienes redactaron la Declaración de Chicago acerca de la Inerrancia Bíblica sabían lo suficiente acerca de la historia de la iglesia como para imaginar futuros ataques. Ellos reconocieron la necesidad de proteger la doctrina al dejar explícitamente en claro cómo la definieron. Dos artículos en particular revelan su previsión:

Artículo XII

Afirmamos que la Escritura es inerrante en su totalidad, libre de toda mentira, fraude o engaño.

Negamos que la infalibilidad y la inerrancia se limiten a la esfera de los temas espirituales, religiosos o redentores excluyendo las afirmaciones en las áreas de la historia y la ciencia. Negamos, además, que las hipótesis científicas sobre la historia de la tierra puedan ser adecuadamente usadas para negar la enseñanza de las Escrituras sobre la creación y el diluvio.

Articulo XVIII

Afirmamos que hay que interpretar el texto de la Escritura por medio de la exégesis gramático-histórica, tomando en cuenta sus formas y recursos literarios, y que la Escritura ha de interpretarse a sí misma.

Negamos la legitimidad de cualquier intento de estudiar el texto o sus fuentes que nos lleve a relativizarlos, a negar su historicidad, a descartar su enseñanza o a rechazar su declaración de autoría.

Esas afirmaciones y negaciones levantan un perímetro de protección alrededor de la doctrina de la inerrancia. Los ejemplos del sincretismo evangélico que hemos subrayado en estas dos semanas pasadas son obvias violaciones de esas pautas, comprometiendo la verdad de la Escritura y capitulando a la sabiduría mundana.

Las Declaraciones no Inventan la Doctrina, la Declaran

La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica no es inerrante. Su intención fue dirigir a la gente hacia la Palabra Inerrante de Dios, ayudando a definir y formar la manera en que la entendemos.

Ni tampoco fue la inerrancia, la invención de esos 334 hombres, quienes se reunieron en 1978. Ellos codificaron la creencia estándar, mantenida a través de la historia de la iglesia, en respuesta a los heréticos que la negaban. Atanasio venció a Arrio, Agustín venció a Pelagio, Lutero venció a la iglesia católica y Cristo venció las tentaciones de Satanás en el desierto —todas esas victorias fueron ganadas esgrimiendo la espada del Espíritu, porque hombres piadosos confiaron en la enseñanza clara y perfecta de la Inerrante Palabra de Dios.

Era Tiempo de Restablecer los Límites

Grace Community Church y The Master’s Seminary presentaron una cumbre de cuatro días acerca de la inerrancia. Pastores y líderes de la iglesia de todo el mundo se reunieron para honrar y explicar la autoridad, suficiencia y seguridad de las Escrituras; y defenderla de nuevas amenazas, incluyendo algunas que estaremos comentando aquí en el futuro.

https://www.gracia.org/library/blog/GAV-B192110

10/17 – La copa de José

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

10/17 – La copa de José

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

Episodio 16 – ¿Evangelismo en las calles o relaciones a largo plazo?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Evangelismo en las calles o relaciones a largo plazo?

Episodio 16

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

¿Crea Dios la incredulidad?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Crea Dios la incredulidad?

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/44637594

Quizá la declaración más fuerte que encontramos en toda la Escritura y que habla directamente del tema de la predestinación, se encuentra en el capítulo 9 de la carta de Pablo a los Romanos.

En ese texto en particular, él habla de la elección de Jacob en vez de Esaú, y no solo este texto habla mucho del tema de la predestinación en general, sino que también es significativo por la pregunta controversial de si la predestinación es doble o no.

Así que tomemos un momento en esta sesión para ver el capítulo 9 de Romanos y prestemos atención a lo que nos dice el apóstol Pablo.

Empezaré con el verso 9 del capítulo 9: “Porque esta es una palabra de promesa: Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también Rebeca, cuando concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac (porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama), se le dijo a ella: El mayor servirá al menor. Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.”

Aquí es cuando Pablo busca ilustrar su comprensión de la elección divina. Él usa, con el fin de ilustrarla, un ejemplo de dos hombres. Y creo que es significativo que los dos personajes que elige son hermanos y no solo son hermanos, sino que son mellizos. Es decir, tienen la misma familia, el mismo trasfondo, la misma ubicación geográfica. Todo lo que podría ser lo mismo, es lo mismo. De hecho, son “compañeros de útero” (Gracias. Me pongo un poco incisivo después de estudiar la predestinación todo este tiempo.)

Y en su reflexión acerca de estos dos hombres, él enfatiza que uno es preferido por encima del otro aun antes de que nazcan. Ahora, esa afirmación ‘antes de que nacieran’, plantea la interrogante sobre el conocimiento previo de Dios.

El punto de vista más popular de la predestinación que rechaza la postura agustiniana es la que llamamos el pre-conocimiento de la elección, cuya tesis básica es esta: esa predestinación simplemente dice que Dios, desde toda la eternidad, mira hacia abajo en el tiempo y sabe de antemano lo que la gente hará, y en base a ese pre-conocimiento, entonces los elige.

Ahora, notamos que el capítulo 9 de Romanos habla claramente de este aspecto. Leemos: “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”

Veamos esta frase. Pablo no está diciendo que Dios no sabía lo que ellos iban a hacer o que Dios sí sabía lo que ellos iban a hacer.

Él simplemente declara que los mellizos aún no habían nacido ni habían hecho nada. Así que todo lo que el texto en sí enseña es que la elección de Jacob por sobre Esaú fue antes que ellos nacieran.

Ahora, la postura del pre-conocimiento estaría de acuerdo en que la elección predestinada de Dios se hace en la fundación del mundo antes que alguien nazca.

Todos concuerdan en que la predestinación se lleva a cabo en la mente de Dios antes que la gente nazca, pero postura del pre-conocimiento de Dios dice que la elección se hace antes que nazca la gente, pero a la luz de lo que Dios sabe que harán después de nacer.

Ahora, tenemos un silencio en este pasaje con respecto a este punto específico, y si alguna vez en el texto bíblico hubo un silencio incómodo, pues es este.

A lo que me refiero es a esto: si el apóstol tuviera el deseo de dejar en claro que las acciones electivas de predestinación de Dios son hechas en base a la visión futura de las acciones del ser humano, éste hubiera sido el lugar para decirlo.

En otras palabras, si la postura bíblica es lo que la postura del pre-conocimiento dice; es decir, que Dios siempre elige a la luz de su conocimiento de las cosas futuras, en primer lugar ¿por qué la biblia no lo dice? Nunca lo dice.

Y si alguna vez tuvo la oportunidad de decirlo, era aquí. Pero no solo no se dijo aquí, sino que Pablo se toma el tiempo para decir que, aunque la elección se hizo antes de que nacieran, antes de que hubieran hecho algo bueno o malo, debemos preguntarnos ¿por qué incluye eso?

Si su propósito era comunicar una postura de pre-conocimiento de la elección, el añadir esas palabras ciertamente se confundiría al pueblo de Dios, ¿no es cierto?
Vayamos más allá. “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”.

¿Cuál es la preocupación de Pablo? “para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera”.

Una vez más, el énfasis en el pasaje está en el propósito de Dios, y lo que Pablo dice es que la razón para que esa decisión fuera hecha antes de que nacieran, antes de hacer lo bueno o malo, es para que el propósito de Dios permanezca.

¿Te das cuenta que la intención de este pasaje se opone totalmente al concepto de la postura del pre-conocimiento de la predestinación? ¿Lo puedes ver? ¿Por qué? ¿Qué otra razón podríamos dar para que el apóstol enfatice esto de que no hicieron ningún bien o mal? No solo no lo habían hecho en espacio y tiempo, sino que está implícito que tampoco en la mente de Dios.

Es decir, desde la perspectiva de Dios no hay ningún bien o mal que se esté considerando, ya que la conclusión es que el motivo por el que lo afirma, la razón que el apóstol da por haberlo dicho de esta manera es que el propósito de Dios pueda permanecer de acuerdo a su elección, no debido a las obras, sino por Aquel que llama.

La postura del pre-conocimiento dice que Dios mira hacia el futuro y ve que algunos tomarán decisiones correctas y otros decisiones incorrectas. Y de lo que carece esta postura del pre-conocimiento es que la elección de esa posición, está basada en buenas obras, creyendo que es obra de Dios creer en aquel a quien Él ha enviado.

La buena obra suprema es depositar la confianza en Jesucristo, en el sentido de considerar el concepto bíblico de la buena obra. Pero Pablo está diciendo claramente que no es por obra humana, sino debido a quien hace el llamado.

El punto de vista arminiano, tiene varios estilos, formas y colores. En pocas palabras, hace que la decisión final para nuestra salvación descanse en una elección humana, no en un acto divino.

Y creo que Pablo está aquí aniquilando esa posición, en una forma bastante contundente, enfatizando el hecho de que no se trata de obras sino que Aquel que llama. Que el énfasis y el crédito por tu redención hay que dársela a Dios. Solo a Dios sea la gloria.

Ahora, para que este propósito permanezca y que no sea por obras sino por Aquel que llama, le fue dicho a ella: “El mayor servirá al menor.” Ahí está, la razón por la cual Dios hizo esta elección fue para demostrar su supremacía y su propósito.

“Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Regresaré a esta frase en un momento porque sé que provoca todo tipo de problemas con la idea del odio.

Pero miren el verso 14. El verso 14 es una pregunta retórica: “¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios?”

¿Cómo responde Pablo a su propia pregunta? ¿Acaso él simplemente dice: ‘No, no hay injusticia en Dios’? No, él usa la forma de énfasis más poderosa que puede usar: Algunas traducciones dicen: ¡De ningún modo!, otras dicen: ¡Por supuesto que no!

La respuesta a su pregunta: ¿esto indica que hay injusticia en Dios?, la respuesta a esta pregunta es: ¡Absolutamente No! Eso es impensable. Ahora voy a especular por un segundo y quiero pedirte que pienses en esto. ¿Por qué crees que el apóstol hace esta pregunta retórica?

Pablo es un maestro y cuando los maestros enseñan saben que, a veces, durante las clases se presentan dificultades con el entendimiento de los estudiantes a lo que el maestro está comunicando. Un buen maestro se anticipa al problema y al momento en que este surgirá.

Ahora, es obvio que Pablo está aquí como un maestro que anticipa una protesta de sus oyentes, cuando dice: “¿Qué diremos entonces?”

¿Y qué reacción específica espera que la gente diga cuando escuche esto? “¡No es justo!” No hay justicia. “¿hay injusticia en Dios?” Ahora, mi pregunta es: ¿por qué él anticipa esta protesta? Bueno, hay dos posibles razones en realidad.

Él podría estar anticipando esta objeción porque puede estar pensando: “Puede que haya alguna persona que me escuche o lea mi carta, que estén bastante confundidos como para ser de convicción agustiniana y encuentre en mis palabras una postura agustiniana de la elección, que obviamente sería injusto, así que todo lo que tengo que hacer para evitar que eso suceda; es decir, “¿hay injusticia en Dios?”

Bueno, obviamente no. Igual también para Agustín, Aquino, Calvino y Lutero y los demás.

Quizás eso era lo que está anticipando. O quizá Pablo mismo es agustiniano y ha tenido experiencia enseñando la doctrina de la predestinación, donde cada vez que se menciona el tema, la respuesta inicial de la gente es: “No es justo”.

Tengo la sospecha de que esa es la razón por la que el apóstol plantea esta pregunta retórica, porque lo que quiero que entiendas es que nadie nunca plantea esa pregunta en base a la perspectiva arminiana. De hecho, la perspectiva arminiana está diseñada de tal forma que eso no es un problema.

Me consuela el hecho de que las mismas preguntas que se plantean en mi posición de la predestinación, son las que el apóstol Pablo tuvo que enfrentar: “¿Hay injusticia en Dios?” Porque en la superficie, suena así. Cuando hablas de una elección divina soberana antes de que alguien haya hecho el bien o el mal, sin tener en cuenta sus acciones futuras, que estrictamente de acuerdo al propósito soberano de Dios, que los propósitos de Dios puedan verse por gracia, no por obras humanas, entonces la pregunta obvia que vamos a hacer es:

“Bueno, ¿cómo puede ser eso justo? Pablo dice: “¿Hay injusticia en Dios?” Y él responde a su propia pregunta con un enfático “¡No!, ¡de ningún modo!” “Porque él le dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Una vez más, si puedo especular, si fuera el apóstol y estuviera enseñando una postura de pre-conocimiento de la elección, y tuviera que lidiar con estas objeciones, ¿en qué me apoyaría? Si fuera a acabar de una vez por todas con toda acusación de que Dios es injusto, yo diría:  ‘Bueno, espera un minuto. Dios no es injusto. Dios no es injusto porque, aunque su decisión sea hecha antes que alguien haya hecho bien o mal, lo hace teniendo en cuenta sus decisiones futuras, entonces, lo que tú siembras, cosechas’.

Listo, fin de la discusión para siempre. Pero él no hace eso. Por el contrario, él recurre ¿a qué? A la prerrogativa divina de ejercer misericordia del que Él tenga misericordia.

El punto central de este pasaje es que algunas personas reciben una medida de misericordia y otras no. De nuevo, nadie recibe injusticia de parte de Dios. Esaú no fue elegido como un objeto de misericordia divina, pero eso no es una injusticia contra Esaú, porque Esaú, incluso antes de nacer, es conocido por Dios como un ser caído, porque cuando Dios elige, siempre lo hace a la luz de la caída.

Dios solo elige a pecadores caídos para la salvación. Todas las elecciones de Dios para salvación presuponen la necesidad de salvación; de lo contrario, nunca existiría la elección. Sería una pérdida de tiempo para Dios elegir para salvación a personas que no necesitan salvación, por lo que todo el proceso de elección es considerando la caída y una raza humana perdida.

Y Dios considera al mundo entero, Él sabe que todo el mundo ha caído y Él sabe que si Él solo hiciera justicia, ¿qué es lo que pasaría? Si Dios solo hiciera justicia a una raza caída, todos, entonces, perecerían.

Pero Dios elige otorgar misericordia a algunos. Jacob recibe misericordia. Esaú recibe justicia. ¿Hay algo de malo en eso? Bueno, decimos que no es justo. Lo que queremos decir con eso es que no es equitativo y lo que intriga a nuestra mente es este problema:

Bueno, si Dios va a tener gracia, si tenemos dos hombres que son juzgados culpables y están bajo sentencia de muerte y Dios es misericordioso con uno, ¿no debería serlo también con el otro?

Es decir, ¿es justo que el presidente otorgue el indulto presidencial a un prisionero y al resto no? Bueno, en efecto, no es igualitario. Pero de nuevo, esta persona recibe gracia; esta otra recibe justicia.

Él no tiene nada que le dé derecho a quejarse. No hay nada injusto en su condena. Dios nos recuerda una y otra vez, que es Su derecho otorgar misericordia a quien quiera dar misericordia.

Y si otorga misericordia a uno, no está obligado a dárselo al otro. Nuevamente, si pensamos que alguna vez Dios está obligado a ser misericordioso, ¿qué significa eso? Que ya no estamos pensando en misericordia puesto que la misericordia por definición no es obligada. Misericordia es algo que Dios hace de forma voluntaria.

No está obligado a hacerlo. Él no tiene que hacerlo. No está requerido a hacerlo. Lo hace por la pura bondad de su corazón. Y nunca podemos decirle a un Dios misericordioso (y esto es algo que me asusta); espero que nunca le digas a un Dios misericordioso: ‘Dios tú no eres lo suficientemente misericordioso’.

Eso es blasfemo, acusar a Dios de no ser lo suficientemente misericordioso, ya que ese cargo implica que hay pecado en Dios, que Dios no ha hecho lo que debería haber hecho, que debería haber sido más misericordioso.

¿Y quién eres tú para decirle a tu Creador, por cuya misericordia te da el aire que respiras, que él carece de misericordia? “Porque Él dice a Moisés: tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Ahora, el golpe de gracia, el verso que creo yo debería, con toda honestidad, dar fin al arminianismo para siempre. “Así que” (aquí viene la conclusión). “no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

La postura arminiana no dice que todo depende del hombre y no de Dios. La opinión arminiana dice que sin la misericordia de Dios, no habría salvación.  Eso es cierto. Pero, que también depende de nuestra elección.

Que depende tanto de la gracia de Dios como de nuestra elección, que debemos ejercitar nuestras voluntades, separado de la actividad divina, para ser salvos. Entonces la elección depende de las elecciones humanas en la postura del pre-conocimiento. Y Pablo dice, ‘no, no es así’.

¿Cómo podría decirlo más claramente? Esto no se basa en el que quiere o en el que corre, sino en Dios. Ahí es donde está la dependencia. ¿Quién tiene misericordia?

Luego continúa diciendo: “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para demostrar mi poder en ti, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra. Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece. ” Esa es una declaración dura. Veamos esto por un momento.

Antes mencioné el problema de: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” ¿Qué significa que Dios aborrece a Esaú?

Cuando usamos el término español “aborrecer”, pensamos en una actitud que proviene de un comportamiento malicioso, y estamos prohibidos de odiar. Estamos llamados a amar, incluso a nuestros enemigos. Pero ¿hay alguna forma en que la biblia use el término ‘aborrecer’ y que no tenga esa connotación medio siniestra? Bueno, sí. Tenemos el odio al pecado.

Pero ¿recuerdas a David, en el antiguo testamento, cuando dice: ‘Aborrezco a mis enemigos con un profundo odio’? ¿Existe tal cosa como el odio sagrado, un odio a la maldad? Sí, pero aquí no dice eso que se suele decir: ¿‘Odia el pecado, pero no al pecador’?

Pero Dios no dice: “A Jacob amé, pero aborrecí el pecado de Esaú”.   Dice: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Aquí tienes un paralelismo antitético en modo hebreo. Y todo lo que ese “aborrecí” significa en este pasaje, es la ausencia de ese especial favor divino donde Dios está otorgando un favor divino especial, una acción misericordiosa, una acción amorosa hacia uno y que lo niega al otro.

No significa que Dios tenga esos terribles sentimientos internos de mezquindad hacia Esaú.  Pero Dios niega ese favor divino particular a Esaú. A Jacob se le da un regalo que Esaú no recibe. Eso es todo lo que Pablo, un judío, quiere decir.

Pero esto plantea el interrogante si es que la predestinación es doble o no. He oído a mucha, mucha gente decir: ‘¡Creo en la predestinación, pero no soporto la doble predestinación!’
Hay dos ideas distintas acerca de la doble predestinación que se han presentado a lo largo de la historia de la iglesia y que han estado compitiendo por aceptación.

La primera es la posición que llamaremos “igualdad final” o llamada algunas veces postura “simétrica” de la predestinación, queriendo decir que la predestinación tiene dos lados: la elección y la reprobación, la salvación y la condenación.

Y que la manera en que Dios obra en ambos lados es de una forma simétrica: Dios obra en la vida de Jacob y obra en la vida de Esaú.

Ahora, también hablamos en términos de lo que llamamos decretos “positivo-positivo”. El esquema positivo-positivo luce así: Se diría que en el caso del elegido, Dios predestina a ciertas personas, como Jacob, para que sean salvas; que Dios garantiza su salvación al entrometerse unilateralmente en sus vidas y crear fe en sus corazones; y, en el caso de los condenados, Dios también predestina su condenación, de modo que Él se entromete en sus vidas creando maldad o incredulidad en sus corazones.

Entonces hay una acción positiva en las vidas de ambas personas, fe en la vida de un hombre e incredulidad en el corazón del otro. ¿Ves ahora lo que queremos decir con una postura “simétrica?

Esa posición ha sido muy rechazada por los agustinianos y los calvinistas. Esa no es la posición agustiniana. Algunos lo llaman ‘híper-calvinismo’. Creo que es un gran insulto hacia Juan Calvino llamarlo ‘híper-calvinismo’ ya que no es híper-calvinismo, es sub-calvinismo, o algo peor, anti-calvinismo. El híper-calvinismo significaría súper-calvinismo. Calvino no apreciaría esa nomenclatura particular. En cambio, la posición agustiniana es que la predestinación es ciertamente doble porque no todos son salvos y hay dos lados en eso.

Algunas personas son elegidas y otras no.  Entonces tenemos dos lados de la moneda y tenemos que lidiar con ambos lados del problema. Sin embargo, el esquema es “positivo negativo”. Lo que quiere decir es que, en el caso de los elegidos, Dios sí se entromete en sus vidas y produce soberanamente fe en sus corazones. Pero en el caso del resto de la humanidad, Él los deja a sí mismos.

Él no viene y crea maldad en sus corazones, o crea incredulidad en sus corazones; los pasa por alto, dejándolos a sí mismos; siendo la actividad de Dios aquí negativa o pasiva en vez de activa. ¿Ves la diferencia?

Aquí, en el caso del condenado, el condenado hace lo que desea hacer por cuenta propia. Dios no está creando una maldad nueva en sus corazones, ni nada por el estilo. Dios no los está forzando a la condenación. Él simplemente los está pasando por alto, dejándolos a lo que quieran. Pero la pregunta inmediata que surge es: ¿por qué Pablo dice aquí en Romanos 9 que Dios da misericordia a unos y a otros endurece?

Y el ejemplo clásico del endurecimiento por parte de Dios es el endurecimiento del corazón de Faraón en el antiguo testamento. Y ese es un ejemplo difícil. Solo tengo como un minuto y medio para responder a eso, intentaré hacerlo rápido.

Aún cuando hablamos de endurecimiento, debemos distinguir entre el endurecimiento activo y el endurecimiento pasivo, o lo que llamaríamos endurecimiento indirecto. Hay dos formas en que Dios puede endurecer el corazón de Faraón. Una es que podía descender, entrometerse en la vida de Faraón y crear maldad en el corazón de Faraón.

Para que Dios cumpla sus propósitos, Él podía hacer que Faraón peque. Pero si Él hace eso, entonces ¿qué? ¿Cómo podría Dios, si Él es justo y recto, forzar a Faraón para pecar y luego castigarlo por ese pecado?

Eso convertiría a Dios en el autor del pecado, lo que es un rotundo No-No, bíblicamente. Pero hay otra manera en que Faraón podía tener su corazón endurecido. Recuerda que Faraón es un pecador, todos somos pecadores.

Pero todos tenemos nuestro pecado algo controlado y restringido por cierta oposición a nuestro alrededor que nos impide ser completamente depravados. Cuando los hombres alcanzan niveles de poder donde quedan fuera de los límites de las restricciones normales, su capacidad de pecar aumenta libremente.

Quiero decir que lo único que impide que Faraón sea totalmente perverso es el poder restrictivo de Dios. Ciertamente no fue el gobierno de Egipto el que lo mantuvo bajo control. Solo las restricciones de Dios impedían que Faraón fuera más malvado de lo que realmente era. Si Dios quiere endurecer el corazón de Faraón, ¿Dios tiene que crear una maldad nueva?

Todo lo que tiene que hacer es quitarle las manos de encima y darle a Faraón el espacio que necesita. Y así es como el corazón de Faraón fue endurecido, que en sí mismo es un acto del juicio divino; un acto justo de juicio divino sobre él. Y el Evangelio hace lo mismo en las vidas de los condenados.  Mientras más personas escuchen el Evangelio y lo rechacen libremente, más se endurecerán sus corazones.

Y para que lo veas en este drama, Faraón endurece su propio corazón. Todo lo que Dios hace es remover las restricciones, por lo que Faraón es responsable del endurecimiento de su corazón. Entonces, de nuevo vemos que en este esquema, en el tema de la elección, todos los seres humanos han caído, todos son malos.

Dios da misericordia a algunos, como en el caso de Jacob y a los demás los deja a ellos mismos.  Ellos reciben justicia. Este grupo recibe misericordia para que Dios sea honrado y para que los propósitos de Dios puedan mantenerse.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 

25/27 –El ministerio de los 40 días

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

25/27 –El ministerio de los 40 días

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-ministerio-de-los-40-dias/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss, describe las apariciones que Jesús  hizo después de Su resurrección.

Nancy Leigh DeMoss: Es interesante el hecho de que estas apariciones no fueran llamativas, ni grandes. Jesús no estaba, en este momento, tratando de ser noticia de primera plana. La mayoría de estas apariciones fueron pequeñas, personales, encuentros íntimos con personas o con pequeños grupos.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa con la serie, El Cristo incomparable.

Nancy: He tenido que viajar mucho a través de los años a causa del ministerio. Pero soy una persona hogareña. Me gusta quedarme en casa. Acerca de viajar he dicho muchas veces, que no haría esto por nadie más que no fuera por el Señor Jesús. Pero lo he hecho por Él, y Él me ha bendecido. Pero cuando estoy viajando, fuera de la ciudad, estoy ansiosa por regresar a mi casa. Y a través de los años ha habido ocasiones, en las que me han retrasado el regreso, y me piden hacer otra parada o cumplir con otra responsabilidad. Tengo que decirte que es duro, porque quiero llegar a casa.

A mí me encanta servir, me encanta lo que el Señor me ha llamado a hacer. Pero también, me encanta dormir en mi propia cama. Y quiero llegar a casa. Pensé en esto cuando venía a hacer esta sesión de nuestra serie, El Cristo incomparable, y en lo deseoso en que después de Su resurrección, ¡Jesús debió de estar de regresar al cielo y ver a Su Padre!  Después de todo lo que Él había soportado, después de todo lo que había atravesado —desde el tiempo en que vino  a la tierra como un bebé, hasta hacerse hombre, Su vida adulta, Su ministerio, Su juicio, Su crucifixión—  después de toda esa prolongada separación física de Su Padre, cuán deseoso Él debió de haber estado de regresar a Su hogar.

Pero las Escrituras nos dicen que Él se quedó aquí en esta tierra por 40 días más después de Su resurrección—cinco semanas y cinco días. Bueno, eso pudiera parecer no mucho tiempo, pero cuando estás viajando y estás lista para regresar a tu hogar, puede parecer muchísimo tiempo. Pienso que este ministerio de Cristo durante los 40 días que pasaron entre Su resurrección y Su ascensión al cielo, nos muestran el corazón tierno y compasivo de Cristo. ¿Para qué o por qué pasar 40 días más en este mundo tan miserable  —quiero decir, quien quiere quedarse aquí cuando puedes estar en el cielo?

Pero a Él le importaban más sus discípulos que Él mismo. A Él le importamos más nosotros que Él mismo.  Él estaba más comprometido con la agenda y con el plan de Su Padre que con Su propia comodidad y Su propia agenda.  De hecho, Su agenda era la agenda de Su Padre. Él siempre dijo, «Yo vine a hacer la voluntad de mi Padre». Porque este período de 40 días  era parte de la voluntad de Su Padre, y por eso Él lo abrazó y lo completó.

Ahora, esa transición entre la resurrección y la ascensión dijimos que fue de 40 días. Y es algo interesante.

Pero ahora tenemos que preguntarnos. ¿Por qué Jesús se quedó en la tierra semanas después de Su resurrección? La respuesta obvia es que Su Padre quería que Él lo hiciera. Pero ¿por qué Dios no lo resucitó y lo llevó enseguida al cielo, de la tumba a la diestra del trono de Dios? ¿Cuál fue el propósito de esos días? ¿Qué hizo Él?

Permíteme pedirte que si tienes una Biblia, vayas al libro de los Hechos, capítulo uno. En el párrafo que abre el libro de los Hechos, encontramos el más breve resumen —en sólo tres versículos —que resume este ministerio de 40 días. Vamos a ver en la medida en que leemos en solo unos momentos, que esos 40 días no fueron un accidente. No fueron solo un paréntesis. Fueron una parte intencional del plan de Dios. Ten en cuenta que los discípulos acababan de perder a su amigo más querido y su Señor, por lo menos así pensaban. Él había muerto.  Estaban confundidos, estaban de duelo por su pérdida. Ellos pensaban que Él era el Rey, que había venido a traer el reino de Dios a la tierra, y ahora su Rey estaba muerto.

Ahora estaban recibiendo la palabra de la resurrección. Pero ¿cómo  creerían esto? ¿Cómo sabrían que era realmente cierto? Bueno Jesús usó este breve período de 40 días para alentar a Sus discípulos. Lo hizo principalmente de dos maneras que puedes ver en Hechos capítulo 1. Primero Él ministró a sus dudas proveyéndoles pruebas — pruebas sólidas — de Su resurrección, de que estaba realmente vivo. Y en segundo lugar, los preparó para el futuro durante esos 40 días. Les dio una esperanza, les dio una visión y la orden de marchar después de Su partida. Él utilizó este tiempo para darles  prueba de Su resurrección, y para prepararlos para el futuro.

Permíteme leer este párrafo de Hechos capítulo 1, y luego vamos a verlo por separado.

El primer relato que escribí, [refiriéndose al Evangelio de Lucas, porque ambos fueron escritos por el Dr. Lucas] Teófilo, trató de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de que por el Espíritu Santo había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido. A éstos también, después de su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios (Hechos 1:1-3).

Desglosémoslo ahora un poco:

Él proveyó pruebas o evidencias de Su resurrección durante esos 40 días. Las Escrituras afirman que fueron muchas pruebas. Se les presentó Él mismo a ellos, apareciéndoseles durante 40 días. La palabra prueba es una palabra fuerte en el lenguaje original.  Significa «prueba positiva»  «señal segura». Algunas traducciones dicen  «muchas pruebas convincentes» o «muchas pruebas infalibles».

Él usó esas semanas para construir la fe de Sus discípulos. Él los iba a dejar. Todo el futuro de Su misión dependía de que ellos  tuvieran confianza en que Él estaba vivo, que Él había vencido la tumba. Y no solo ellos tenían que tener confianza, ellos iban a tener que convencer a otros de que Él había sido crucificado, y de que este supuesto criminal, era el hijo de Dios que se había levantado de los muertos. Y eso no iba a ser fácil de vender. Así que primero ellos mismos tenían que estar seguros. Durante esos días, Jesús se presentó ante ellos con evidencias que no podían refutar.

Él hizo esto apareciéndose a ellos, como dice este pasaje ¿qué prueba mayor de la resurrección que el que ellos vieran a Aquél que ellos pensaban muerto, vivo y en persona? Él les dio evidencia física. Ellos vieron Su cuerpo físico. Era Su cuerpo glorificado. No era el mismo cuerpo, pero era reconocible. Pudieron ver las cicatrices de los clavos en Sus manos y en Sus pies. Lo vieron, lo tocaron, comieron y hablaron con Él. Él les dio evidencia física de Su resurrección.

Él lo hizo a través de múltiples apariciones, —apariciones después de la resurrección —a múltiples personas y en múltiples circunstancias. Tienes que poner los cuatro evangelios juntos para tener la lista completa de las  apariciones, y no es fácil armonizarlas, porque cada uno de ellos habla acerca de alguna aparición pero no de todas. Pero cuando las pones todas juntas parecen ser de 10 a 11 las apariciones después de Su resurrección.

Estas apariciones fueron impresionantes, porque ellos pensaban que Él estaba muerto,  pero es interesante el hecho de que estas apariciones no fueron llamativas ni grandes. Jesús no estaba, en este momento, tratando de ser noticia de primera plana. La mayoría de estas apariciones fueron pequeñas, personales, encuentros íntimos con individuos o con grupos pequeños. Por cierto, la mayoría sino todas fueron a creyentes en Cristo. Recuerda algunas de estas apariciones:

  • La primera aparición registrada, después de la resurrección fue a María Magdalena quien estaba perturbada y gimiendo fuera de la tumba. Como en muchas de las apariciones, puedes ver el tierno intercambio, y el estímulo personal que Jesús le da a esta mujer, esta mujer que amaba a Jesús tan profundamente y que había sido tan profundamente impactada por Su vida y por Su ministerio pero que estaba tan afligida por Su pérdida. Él viene y le ministra con tanta ternura en su dolor y lo puedes ver en  Marcos capítulo 16 en los versículos 9-10 y en Juan capítulo 20 versículo 11.
  • Luego tenemos otra aparición a María Magdalena, y a la otra María quienes estaban  regresando de la tumba vacía el día de la resurrección  y lees de esto  en Mateo capítulo 28 los versículos 9-10.
  • Luego se apareció a los dos discípulos que venían por el camino a Emmaus (  Lucas 24:13, y Marcos 16:12)
  • Y  también el asombroso encuentro con Pedro en Jerusalén que fue parte del proceso restaurador en su vida ( Lucas 24:34)
  • Otra aparición fue a los discípulos, en Juan capítulo 20 quienes estaban encerrados en una habitación en Jerusalén. ¿Recuerdas? En esa ocasión uno de los discípulos estaba ausente. Era Tomás— así que cuando él oyó acerca de esto tuvo mucha dificultad para creerlo y lo vemos Juan 20: de los versículos 19 al -23.
  • Pero la próxima vez que Jesús apareció fue a los 11 apóstoles en una casa. Él lo hizo a causa de Tomás, para asegurarse de que Tomás tuviera la misma evidencia, o la misma prueba de la resurrección (ver Juan 20: 26)
  • Y también está la aparición, en Juan capítulo 21, a los siete apóstoles que estaban pescando en el mar de Galilea (ver Juan 21: 1)
  • En 1ra. a los Corintios capítulo 15 dice que,  Él se le apareció a Su hermano Santiago, quien no había creído anteriormente, pero que se convirtió en un firme creyente  —uno de los líderes de la Iglesia, y el autor de la epístola de Santiago en el Nuevo Testamento (ver 1 de Corintios 15:7).
  • Después más de 500 personas le vieron al mismo tiempo.  Ese fue el grupo más grande del que sabemos. Pero la mayoría de ellos fueron encuentros mucho más personales e íntimos (ver 1 de Corintios 15:6)

En estos encuentros vemos que Jesús trata tierna y directamente con las dudas y con los temores de Sus discípulos. Por ejemplo, Lucas capítulo 24 dice:

Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. Y Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pie Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado. Y Él lo tomo y comió con ellos. (vv. 36-42).

¡Más evidencia! Prueba de manera positiva la evidencia de que Jesús realmente estaba vivo.

Las pruebas eran convincentes. Eran indiscutibles. Tanto es así que los apóstoles nunca dudaron de nuevo,  desde el momento en que Jesús ascendió a los cielos.  Cuando lees el libro de los Hechos, ves esta poderosa y convincente, prédica persuasiva de la resurrección de Cristo. Ellos nunca más dudaron de esto. Predicaban con convicción porque Jesús se quedó el tiempo suficiente para darles prueba de Su resurrección.

Es interesante que en Hechos capitulo 1 versículo 3  dice “A éstos también, después de su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes”, El hecho de que se haya presentando Él mismo a ellos después de haber sufrido era un recordatorio y una garantía de que el sufrimiento y la muerte no son el final.  Ves, ellos sufrirían también. Y Jesús los había llamado «a tomar su cruz y a seguirlo» (Mateo 10:38).  Pero ellos también tenían que compartir, después de haber sufrido,  Su resurrección.

Por lo tanto ellos podían proclamar a Cristo con valentía y sin temor incluso cuando se volvió ilegal hacerlo bajo el gobierno opresor de Roma. Porque lo peor que podía pasarles, ellos  sabían, era que podían morir. Pero aquí estaba Jesús frente a ellos como una evidencia de que ¡hay vida después de la muerte! La muerte no es el final.

Estoy tan agradecida de que Jesús proveyera esta prueba, de la evidencia de Su resurrección, no solo para Sus discípulos, sino como evidencia para las futuras generaciones de escépticos— los relatos de testigos oculares de la resurrección de Cristo son una de las grandes pruebas de la resurrección. Tenemos los testimonios.

Así que haciéndolo personal para nuestros propios corazones, se nos recuerda que Jesús está vivo.  Estamos llamadas a que desaparezcan nuestras dudas y nuestros temores.  Él se mostró vivo por un período de 40 días.  Lo nuestro es creer en la evidencia y recibir Su paz.

Así que Jesús durante estos 40 días dio pruebas de Su resurrección y preparó a Sus discípulos para el ministerio después de Su partida. ¿Cómo Jesús preparó a Sus discípulos para lo que les esperaba? Déjame sugerirte tres cosas que para mí sobresalen en estos recuentos después de la resurrección.

Primero, Él les proporcionó instrucción. Les estaba hablando acerca del reino de Dios. Éstas posiblemente fueron las cosas de las que Él les había hablado antes, pero que ellos todavía no habían entendido y comprendido. Y a medida que avanzas en el libro de los Hechos el capitulo 1 versículo 6 ves que aún estaban buscando algo terrenal, un reino político que los liberaría de los romanos. Pero Jesús les habla del reino de Dios, Su reinado y gobierno en el corazón de Su pueblo que transformaría las vidas y los hogares y que impactaría este mundo con Su Señorío. Él estaba tratando de instruirles en el significado real del reino de Dios.

Mientras lo hacía, les enseñaba las Escrituras. ¿Recuerdas los dos hombres en el camino a Emmaus que inicialmente no reconocieron a Jesús el día de la resurrección?  Dice, «Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras (Lucas 24:27). Él les señaló de nuevo la Palabra de Dios para instruirlos, a fin de prepararlos para proclamar el Evangelio después de que Él se fuera.

De nuevo vemos en Lucas capítulo 24 cuando se le aparece a los discípulos,

«Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.45 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,46 y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día;» (Lucas 24:44-46).

Aquí están ellos, viéndole con sus propios ojos, pero Él les está diciendo que la cosa más segura que tienen, la evidencia más convincente, es lo que está escrito en las Escrituras. Yo estoy tan contenta de que tengamos esa Palabra, y de que Él nos haya dado Su Espíritu Santo para que ilumine nuestro entendimiento y nos enseñe cómo debemos trabajar en  el ministerio— como debemos contribuir a acercar Su reino a esta tierra. Así que la instrucción es parte de su preparación para sus futuros ministerios.

Y entonces, la misión, en esos 40 días, Él les confirmó lo que ellos tenían que hacer después de Su partida. Él les dijo, «21  como el Padre me ha enviado, así también yo os envío (Juan 20:21). Él los estaba enviando de la misma manera que el Padre lo había enviado a Él. Así que ¿cómo los estaba enviando? Los estaba enviando:

  • A vivir vidas santas, humildes, obedientes como Él lo había hecho.
  • A proclamar el reino de Dios como Él lo había hecho.
  • A llamar a la gente a arrepentirse y a creer en el Evangelio como Él lo había hecho.
  • A vivir en dependencia consciente de Su Padre celestial y el Espíritu Santo como Jesús lo hizo.
  • A vivir una vida de oración, de sacrificio y de servicio como Jesús vivió.

Ellos no debían solo  sentarse y hablar de los viejos tiempos y de lo que disfrutaron de las bendiciones de su relación con el Señor cuando Él estuvo aquí en la tierra. Porque entonces, si eso era cierto,  ¿por qué no llevarlos al cielo con Él?  Él se iba y los dejaba en la tierra con un propósito. Él les explicó esa misión.

Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28:19-20)

Él les dejó clara esta misión. Y les dice en Lucas capítulo 24:

Y que en Su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas (v. 47-48).

Esta era su misión, ser testigos. Ellos tenían que salir de su zona de confort. Había un arduo trabajo que hacer y un mensaje que proclamar.

Pues bien, Jesús nos ha dejado con una misión, con un mandato y un mensaje. Él va a regresar algún día, y en ese momento Él nos hará responsables de lo bien que hemos llevado a cabo nuestra misión en Su ausencia. Como Jesús dijo en Lucas  capítulo 12:  «Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. (v. 43). ¿Seremos fieles cumplidores de la misión que nos ha encomendado hacer?

Durante ese período de 40 días, Jesús instruyó a Sus discípulos acerca del reino de Dios, Él les encargo una misión,  les dejó saber qué hacer. Luego hizo  provisión en la medida en que ellos eran dirigidos hacia el ministerio.

¿Cómo iban a cumplir su misión de proclamar Su Reino? Ellos tenían que  estarse preguntando «¿cómo vamos a poder hacer esto sin ti Jesús? Parece imposible.» El gobierno romano era tan grande, tan poderoso y tan opuesto a Cristo. Pues bien, en las últimas horas antes de Su crucifixión, Jesús les había prometido a los discípulos que cuando Él se fuera al cielo le pediría al Padre que enviara al Espíritu Santo. Ahora durante este período de 40 días, Él les recordó a ellos esa promesa y la provisión que les enviaría.

Puedes leer sobre esto en el último capítulo del Evangelio de Lucas y en el primer capítulo del libro de los Hechos.  Ambos libros fueron escritos por el doctor Lucas. Lucas  capítulo 24

Y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día… Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto. (vv. 46-49).

¿Cuál era ese poder? El poder del Espíritu Santo. Ves lo mismo en Hechos capítulo 1 en el versículo 4

Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijo, oísteis de mí; pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días. pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. (vv. 4-5, 8).

La venida del Espíritu Santo, la provisión prometida significaba que Jesús siempre estaría con ellos a través del Espíritu Santo que mora en nosotros. ¿No fue esto lo que Él dijo al final de Mateo capítulo 28?, «…y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (v 20)  Aquí Él se está preparando para partir. Pero Él les dice, «yo estaré siempre con ustedes.» Y eso fue por la provisión prometida del Espíritu Santo. Él no los enviaba a hacer esto de Su cuenta. Él no nos envía a servirle por nuestra propia cuenta.

¿No estás consciente, como yo lo estoy,  cuando el Señor nos pide servirle de diferentes maneras lo débiles e inadecuadas que somos? ¿Y cuán grande es nuestra necesidad de provisión, del poder del Espíritu Santo, del poder del Espíritu Santo y el aliento de que Dios ha dispuesto los recursos para ayudarnos a llevar a cabo Su misión y mandato de vivir nuestras vidas en el Espíritu Santo y la presencia de Cristo?

A lo largo de estos 40 días, Él le  recordó a Sus discípulos que la ventana de oportunidades no sería eterna —que había un tiempo limitado en el cual ellos estarían sirviéndole a Él y extendiendo Su reino de esta manera. Él les dijo a ellos, hagan  esto «hasta que yo vuelva» (Juan 21:22) «hasta el final  [la consumación] de los tiempos» (Mateo 28:20). Él les dejó saber que había un período de tiempo definido en el que ellos tendrían que completar su llamado.

El reto para los discípulos, y para nosotras hoy, es vivir para lo que realmente tiene importancia. No para nuestros programas, metas, agendas, sino para Él. Redimiendo el tiempo. Porque como Jesús dijo llegará la noche cuando nadie podrá trabajar. Y  cuán agradecidas debemos estar por esos 40 días de que Jesús se tomó esos días para proporcionarnos las pruebas de Su resurrección, para preparar a Sus discípulos para la tarea que tenían por delante dándoles instrucciones, un sentido de misión, la comisión de lo que tendrían que hacer  y luego Su provisión divina para este llamado.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado explicando un asunto importante: ¿Por qué Jesús se quedó 40 días en esta tierra después de haber resucitado de entre los muertos? Toda la serie, El Cristo incomparable, ha sido así. Nancy ha hecho preguntas que nunca antes consideré. Las respuestas nos han dado un conocimiento mucho más profundo de Quien es Cristo.  La enseñanza nos ha ayudado a apreciar de manera diferente la obra que Él ha hecho.

Podemos hacer que el programa les llegue cada día gracias a las donaciones de nuestras oyentes. Llámanos si Dios te dirige a darnos una ofrenda; al número 1-800-569-5959. Puedes llamar desde los EE UU o Canadá. Cuando llames especifica que deseas que se aplique tu ofrenda al ministerio en Español.  También puedes hacer tus donaciones en línea al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, 40 días después de haber resucitado de entre  los muertos,  Jesús ascendió al cielo. La mayoría de las iglesias no dan tanta importancia a este evento.  ¿Realmente Importa? En el día de mañana, Nancy analizará esta pregunta.  Por favor regresa con nosotras a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

«Las apariciones del Cristo Resucitado» Sermón por Doremus A. Hayes, en Grandes Sermones sobre Cristo, Vol. 3: La Resurrección de Jesús, (Grand Rapids: Baker, 1991), Wilbur M. Smith, ed., 63 (citando «Westcott»).

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Orando por nuestros gobernantes

Isha – Salmos

DÍA 109 – Salmo 72

Dosis: Intercesión

Orando por nuestros gobernantes

“Oh Dios, concede al rey tu amor por la justicia, y da rectitud al hijo del rey. Ayúdale a juzgar correctamente a tu pueblo; que los pobres siempre reciban un trato imparcial.” (Salmo 72:1–2) (NTV)

Me encontraba en una conferencia internacional. Me senté con colegas y amigos de América Latina y, para no perder la costumbre, la conversación giró en torno a las próximas elecciones presidenciales en mi país. Me quejé de la corrupción y el manejo de los medios, de la pobreza extrema y la ignorancia. Cuando me desahogué, guardé silencio. Un hombre de Centroamérica solo se encogió de hombros: “No nos cuentas nada nuevo. Esto pasa en todos los países de América Latina”.

Resulta fácil enumerar las debilidades de nuestros gobiernos. Podemos enlistar en unos minutos las muchas fallas de nuestros gobernantes, pero la Biblia es clara. Se nos pide orar por nuestras autoridades: “Ora de ese modo por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos tener una vida pacífica y tranquila, caracterizada por la devoción a Dios y la dignidad.”

Este salmo fue escrito por Salomón, el hijo de David, el rey más grande que tuvo Israel en poder, dominio y riqueza. Él construyó el magnífico templo y hubo paz en la tierra. Sin embargo, al pedir Salomón ayuda a Dios, mira más allá y pide por el reino que perdurará para siempre, y sabemos que el reino perfecto solo vendrá cuando Cristo mismo sea coronado rey de toda la tierra. Mientras tanto, debemos pedir por nuestras autoridades.

Resulta interesante leer que cuando los israelitas fueron deportados, estando aún en situaciones extremas de humillación e injusticia, Dios les enseñó que debían aún procurar la paz de la nación que los había conquistado y orar por ella. ¡Qué paradójico! Pero escondido en este mandato había una ley espiritual. La paz de la ciudad redundaría en bienestar y paz para ellos mismos. Dios les dice así: “Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al SEÑOR por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad.» A través de muchos de estos salmos hemos leído el mismo clamor por la paz y la justicia. Pidamos sabiduría para nuestros gobernantes, que tengan amor por la justicia, que juzguen correctamente, que los pobres reciban un trato imparcial, que salven a los necesitados.

¿Por qué oramos generalmente? En una encuesta se descubrió que 9 de cada 10 adultos dice orar. ¿Y por qué oran? El 90% ora por sus propias familias. El 81% ora por la niñez. El 77% ora por la paz mundial. El 69% ora por su trabajo. Supongo que el 100% ora por sí mismo y sus necesidades. ¿Y por las autoridades? No se menciona en la encuesta, pero temo que si un 10% ora con regularidad por ellas, sería sorprendente. Oremos hoy por los que están en eminencia. Obedezcamos a Dios.

Oración: Señor, da rectitud a nuestros gobernantes y que en sus días florezca la justicia y haya gran prosperidad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 125). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El amor de Jesús por Dios

Viernes 27 Diciembre

(Jesús dijo:) Amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago.

Juan 14:31

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré.

Salmo 91:14

El amor de Jesús por Dios

http://labuenasemilla.net/20191227

Generalmente nos agrada más pensar en el amor de Jesús por nosotros que en su amor por Dios. Ahora bien, Jesús fue el único que cumplió el primer mandamiento de la ley de Moisés: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5; Lucas 10:27). ¡Y dio pruebas de ello! El amor por Dios, su Padre, fue el gran motivo de toda su conducta e inspiraba cada una de sus palabras. Ese amor no se mostró en situaciones fáciles o agradables, sino en un constante sufrimiento moral, en medio de un mundo opuesto a Dios. Frente a la oposición y a las persecuciones, lleno de amor por aquel que lo había enviado y a quien venía a revelar, hizo brillar la gracia y la verdad.

Es más, cuando el odio de los hombres los condujo a poner sus manos sobre el santo Hijo de Dios y a crucificarlo, se manifestó la perfección de su amor. No solo aceptó los golpes sin una queja, sino que se ofreció a Dios, él, el hombre perfecto, puro, sin mancha, para cumplir su voluntad, la cual él conocía, sabiendo por qué camino lo habría de llevar.

Entonces, en una suprema sumisión, se ofreció en sacrificio por el pecado, tomando sobre sí mismo el castigo que nosotros merecíamos. La respuesta de Dios estaba asegurada: “Yo lo libraré”, prueba de que Dios estaba satisfecho. Y Jesús resucitó, triunfando sobre el poder de la muerte, del pecado y de Satanás. Dios lo exaltó soberanamente y lo puso sobre su trono. Él es digno, para siempre, de nuestra adoración.

Zacarías 12-13 – Apocalipsis 19:11-21 – Salmo 147:12-20 – Proverbios 30:32-33

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