Una larga línea de hombres piadosos

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Una larga línea de hombres piadosos

R.C.Sproul

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La serie que comenzamos ahora es Las doctrinas de la gracia: en el Antiguo Testamento.

Y lo que vamos a descubrir es que hay una larga línea de hombres piadosos que se extiende por el Antiguo Testamento, pero esa línea continua a través del Nuevo Testamento y ha continuado a través de cada siglo de la historia de la Iglesia hasta el presente.

Es una larga línea de hombres piadosos que han enseñado las doctrinas de la gracia. Y realmente comienza en el Antiguo Testamento. Ese es el punto de partida, con los profetas, con los jueces, con los reyes y los príncipes, los salmistas y los sabios, todos enseñaron las doctrinas de la gracia, hablaron a una voz, no hubo contradicción, no hubo inconsistencia, todos hablaron con gran claridad sobre la doctrina de la Gracia; y cuando llegamos al Nuevo Testamento encontramos exactamente lo mismo, no había una manera diferente en la que Dios aplicaba la Gracia a la vida de las personas como era en el Antiguo Testamento, así también es en el Nuevo Testamento y el mismo Señor Jesucristo fue el principal maestro de las doctrinas de la gracia.

¡Y en los cuatros Evangelios eso nos llega fuerte y claro!, un ciego pudo ver, y un sordo pudo escuchar — si abrimos la Biblia, ¿no?

Y luego cuando envió a sus discípulos, ellos siguieron predicando el mismo mensaje en el libro de Hechos y cuando escribieron las epístolas del Nuevo Testamento hubo una coherencia perfecta con las doctrinas de la gracia.

Y cuando avanzamos por los siglos por la historia de la Iglesia. Obviamente ha habido ciertos desacuerdos, pero quiero decir que en general aquellos hombres que tuvieron el mayor impacto sobre este mundo, aquellos hombres que iniciaron reformas y grandes avivamientos, iniciaron movimientos misioneros, hombres que impactaron continentes con el evangelio de Jesucristo, estos fueron aquellos hombres que expusieron las doctrinas de la Gracia.

Y así ha sido hasta el momento actual, así que, hay una línea, una larga línea de hombres piadosos, no dos líneas, no hubo una línea en el Antiguo Testamento, y ahora una totalmente distinta en el Nuevo Testamento y un estándar de enseñanza distinto en el Nuevo Testamento, ¡no!, es todo igual.

Y la forma en que las personas se salvaban en el Antiguo Testamento es exactamente como se salvan en el Nuevo Testamento, no hay dos evangelios distintos, solo hay un evangelio de Jesucristo que salva y en el Antiguo Testamento la gente se salvaba solo por gracia, solo mediante la fe, solo en Cristo, ¿no?

Y en el Nuevo Testamento es lo mismo, solo por Gracia, solo mediante la fe, solo en Cristo. Ellos miraban al futuro, a la venida de Cristo, así como nosotros miramos al pasado a la primera venida de Cristo, pero en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento predicamos a Cristo y a éste Crucificado.

Ahora bien, la manera en que esta obra salvadora de Jesucristo se aplica a la vida de los pecadores también es exactamente la misma desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento, hay una perfecta continuidad desde el Antiguo al Nuevo Testamento respecto a las doctrinas de la gracia que ahora se extiende por toda la historia de la Iglesia.

Ahora, cuando decimos las doctrinas de la gracia, ¿a qué nos referimos? Bueno, para decirlo de manera breve, lo podemos expresar en estas palabras, eso será muy simple, cuando decimos doctrinas de la gracia: Dios salva a los pecadores, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, trabajan conjuntamente para ser un Salvador. Dios el Padre es un Salvador, Dios el Hijo es un Salvador, Dios el Espíritu Santo es un Salvador, es por eso que cuando bautizamos lo hacemos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. No bautizamos solo en el nombre del Padre, y no bautizamos solo en el nombre del Hijo, ni en el nombre del Espíritu Santo, Cristo nos ha mandado en la Gran Comisión, Bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ¿por qué?, porque las tres personas de la Trinidad son un Salvador, trabajan con una unidad perfecta de propósito y economía para salvar a los mismos pecadores.

Ahora bien, las doctrinas de la gracia se enseñan en la Biblia de tapa a tapa, desde el índice hasta los mapas, las doctrinas de la gracia se encuentran a través de toda la Biblia. Cuando decimos Las doctrinas de la gracia, estas doctrinas son cinco declaraciones de verdad. Cinco declaraciones teológicas doctrinales de verdad, respecto a la forma en que Dios salva a los pecadores, y todas están unidas. Son como cinco eslabones de una cadena, y están inseparablemente conectados, y si se rompe uno de estos eslabones, se rompe toda la cadena.

Así que, en ese sentido, una persona o acepta las cinco o rechaza las cinco, porque todas están unidas, y estas cinco doctrinas de la gracia son: Corrupción Radical, Elección Soberana, Expiación Definida, Llamamiento Eficaz y Gracia Preservadora. Quizás las conozcan con otros títulos usando el acróstico T.U.L.I.P. en inglés, Depravación Total, Elección Incondicional, Expiación Limitada, Gracia Irresistible y Perseverancia de los santos.

Estas son las cinco doctrinas de la gracia, y no fueron acuñadas en la Reforma, no fueron descubiertas en Ginebra o Wittenberg. De hecho, ni siquiera fueron descubiertas en África del Norte durante el tiempo de los padres de la Iglesia, de hecho, son más antiguas de lo que se enseñó en Galilea y Jerusalén, se remontan hasta el comienzo mismo del tiempo, se remontan al huerto del Edén, se remontan al tiempo de la Creación, se remontan hasta el comienzo mismo del Antiguo Testamento.

Y las doctrinas de la gracia se enseñan a través de toda la Escritura, simplemente fueron proclamadas por los padres de la Iglesia, y declaradas por los reformadores, así como por los puritanos y los del Gran Avivamiento, pero no se originaron con ellos, ellos eran solo los mensajeros, ellos solo eran porta voces que proclamaron esas verdades, pero están arraigadas y cimentadas en la Escritura. Son enseñanzas Bíblicas, son Verdades de Dios.

Ahora bien, al recorrer estas cinco doctrinas de la gracia lo que descubrimos es que la primera trata acerca del hombre y las otras cuatro tratan acerca de Dios, la primera, Depravación radical, comienza con el estado del hombre en el pecado, y luego cada uno de los siguientes encabezados, tratan acerca de Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, y luego los tres juntos preservando a los salvados. Vamos a volver a esto muchas veces.

Como dije, la declaración más sucinta de las doctrinas de la gracia, es Dios salva a los pecadores. Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, los tres actúan juntos en unidad perfecta.

¡Dios salva! La palabra salva significa ser librado de la destrucción, significa ser rescatado de la ruina, la Biblia enseña que todos pecaron, y están destituido de la Gloria de Dios y la paga del pecado es muerte, y la Biblia enseña que toda la humanidad está bajo la ira de Dios. Romanos 1 versículo 18, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, hombre y mujeres necesitan ser salvados, esa es una palabra bíblica, y significa como ya he dicho, ser librados de la ira venidera, ser rescatados del juicio final y el infierno eterno.

Ahora, las doctrinas de la gracia, enseñan que Dios no solo hace la salvación meramente posible, no es una salvación hipotética que ahora depende del hombre si la acepta o la rechaza que algunos a quienes el Hijo querría haber salvado nunca terminan siendo salvos, ¡no! En las doctrinas de la gracia Dios salva. ¡Realmente salva! Y en la cruz Jesús efectivamente salvó a los pecadores. No puso al mundo meramente en una posición salvable, no nos hizo meramente reconciliables, Él efectivamente nos reconcilió a través de la Sangre de su Cruz, Él no propició meramente en potencia la ira de Dios, Él realmente aplacó la santa venganza de Dios a favor de pecadores que merecían el infierno, hubo una transacción real de carácter definitivo que aconteció en la Cruz del calvario.

Esto es de importancia crucial, Dios el espíritu Santo lo ilumina en el corazón a través de una convicción y atracción, y a través del milagro de la regeneración, así que cuando decimos que Dios salva a los pecadores, queremos decir que realmente salva a los pecadores, y ese es el lenguaje tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Hubo una salvación poderosa y triunfante de los pecadores en la cruz del calvario.

¡Dios salva a los pecadores! Pecadores que están en rebelión contra Dios, ya sea que hayan crecido fuera de la Iglesia, dentro de la Iglesia, ¡no importa!, pecadores fuera del Reino de Dios, pecadores muertos en delitos y pecados, pecadores incapaces de liberarse o de salvarse a sí mismo, pecadores incapaces de merecer la gracia de Dios y la salvación que Él ofrece, pecadores total y absolutamente dependientes de la obra de la Gracia en sus vidas. Y las doctrinas de la gracia expone esto en los colores más vívidos y en la presentación más grandiosa.

Las doctrinas de la gracia comienzan en la eternidad pasada, las doctrinas de la gracia se consuman en la eternidad futura, las doctrinas de la gracia se extienden desde antes de la fundación del mundo, a lo largo de todo el tiempo y luego a través de toda la eternidad futura, a los que antes conoció los predestinó, y a los que predestinó los llamó, y a los que llamó los justificó, y a los que justificó los glorificó. Sé que eso se enseña en el Nuevo Testamento, pero también está arraigado en el Antiguo Testamento.

Estas doctrinas de la gracia son doxológicas, promueven nuestra adoración a Dios a medida que entendemos esas doctrinas de la gracia, tenemos muchas cosas, razones para dar alabanza y honra a Dios que la que tendríamos si solo conociéramos parte de la historia de nuestra salvación.

Las doctrinas de la gracia son exhaustivas, las doctrinas de la gracia se convierten en una plena revelación de Dios hacia nosotros de lo que Él ha hecho para traer Su Gracia a nuestras vidas.

Y cuando vemos esto, y cuando lo entendemos, en las doctrinas de la gracia, nos deja con la boca abierta, nos deja de rodillas, nos enciende el corazón. Creo que realmente es el paradigma final por el cual vemos correctamente nuestra salvación.

No lograr ver las doctrinas de la gracia es tener un entendimiento nublado de cómo es que llegamos a estar en el Reino de Dios, pero entender las doctrinas de la gracia es ver con una visión 20/20 los propósitos salvíficos de Dios. Así que allí es hacia donde nos dirigimos y esto es lo que vamos a ver en estas doctrinas de la gracia. Ellas exaltan a Dios, glorifican a Cristo, aplastan el orgullo, dan vida, producen gozo, humillan el alma, edifican la fe, promueven el evangelismo, motivan las misiones, ¿captaron eso?, ¡ja!

¿Puede ser cierto todo eso, con solo estas cinco doctrinas de la gracia? La respuesta es sí, realmente amén, es cierto, y mientras más profundizamos en esto, y mientras más descubrimos las doctrinas de la gracia, hayamos aún mayores bellezas de verdad en la Palabra de Dios que hacen que nuestro corazón se eleve a las alturas del cielo, nos dejan anonadados y realmente son transformadoras, cuando uno llega a ver las doctrinas de la gracia, realmente es como si uno fuera salvado de nuevo, es realmente todo un nuevo comienzo del entendimiento —cómo es que nací en el Reino de Dios.

James Montgomery Boice solía hablar de un balancín en un parque de juegos, un sube y baja, y niños jugando en el parque, y él hacía la observación de que cuando un extremo sube, el otro baja automáticamente, y luego cuando el extremo de abajo sube el que está arriba baja, nunca se puede tener ambos extremos arriba al mismo tiempo, y él dice que esa es la forma en que la doctrinas de la gracia nos permiten ver quién es Dios y quién somos nosotros, porque las doctrinas de la gracia ponen a Dios en alto y a nosotros en una posición muy humilde, y cualquier otra forma de comprender la salvación tiene todas las cosas al revés, tiene al hombre en una posición superior y a Dios en una posición dependiente, eso está mal, son las doctrinas de la gracia las que sitúan a Dios donde le corresponde.

Dios el Padres, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo desde toda la eternidad pasada y dentro del tiempo, y a través de toda las era por venir, como nuestro salvador y nos sitúa a los hombres donde nos corresponde, de rodillas mirando hacia abajo con un corazón agradecido, totalmente dependientes de Dios y su obra de salvación en nuestras vidas y cuando llegamos a descubrir estas doctrinas de la gracia, cómo construyen nuestra fe, vemos que Dios está actuando en el mundo que Dios ha estado actuando en nuestra vida y lo sigue haciendo.

Vivimos en un momento muy desafiante, de la historia humana, ¿no es así? Pareciera que el mundo entero está a punto de deshilarse como un suéter viejo, pareciera que todo está a punto de hacerse humo, ¿no es reconfortante para ti, para mí, saber que cada uno de los elegidos de Dios será salvo, y que Cristo va a edificar a su iglesia, y que las puertas del hades no prevalecerán contra ella?

Que Satanás ruja y aceche, que traiga el asalto que quiera contra el evangelio y contra la Iglesia, pero Dios es más grande y Dios va a llamar de este mundo de oscuridad a cada uno de aquellos que Él escogió por y para sí mismo desde antes de la fundación del mundo, a cada uno de los que dio a su Hijo en la eternidad pasada, para que fuera su regalo de amor y lo comisionó para que viniera a este mundo y pusiera su vida como el buen pastor por las ovejas.

Todos aquellos por quienes Cristo murió serán llevados a una relación salvadora con Dios por medio de Jesucristo, ninguno se quedará atrás y Dios el Espíritu Santo ha salido al mundo entero, Él es omnipresente y omnipotente, Él traerá convicción de pecado y llamará, y atraerá irresistiblemente, y hará nacer soberanamente en el Reino de Dios a cada uno de aquellos por quienes Cristo murió, a cada uno de los que el Padre escogió antes del comienzo del tiempo.

¡Qué gran confianza nos da esto! Esto debería animarnos a salir al mundo y compartir nuestra fe en Jesucristo, apoyar misioneros, sustentar ministerios que están difundiendo la Palabra de Dios, sabiendo que Dios mismo garantiza el éxito de su Evangelio, Cristo no habrá muerto en vano, cada gota de sangre derramada por Cristo en la Cruz va a cumplir el propósito y el plan eterno de Dios.

Así que, mientras estudiamos las doctrinas de la gracia… no, no se trata de simplemente de subir a una torre de marfil y tener una discusión filosófica acerca de ciertas visiones del mundo, ¡no! Este es el punto decisivo, esta es la realidad de la verdad que se lleva a cabo en el mundo respecto a lo más importante, ¡lo más importante! ¡El evangelio de Jesucristo! Y el evangelio es el poder de Dios para Salvación y realizará su obra en el corazón de cada uno de aquellos por quienes murió Cristo.

Así que, aquí es donde comenzamos nuestro estudio, y no sé qué otra cosa podríamos mirar que fuera más estimulante que lo que estamos viendo en esta serie. Así que yo oro y confío en que Dios guardará, y guiará a través de esta serie, y que Él iluminará estas verdades en vuestros corazones y las avivará en mi corazón.

Esta es un ancla para nuestra alma, Dios salva a los pecadores, por lo tanto, toda la gloria no es para el pecador, sino para el Dios que es el salvador de los pecadores, y es por eso que se necesitará toda la eternidad, a través de todas las edades venideras ante el trono de la Gracia para cantar nuestras alabanzas a este Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos ha rescatado de la ira que merecíamos justamente. Soli Deo Gloria, solo para la Gloria de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

27/27 – La segunda venida de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

27/27 – La segunda venida de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reflexionando-sobre-la-cruz/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss te recuerda que por siglos  la esperanza  del regreso de Cristo ha animado a los creyentes, esto debe alentarte.

Nancy Leigh DeMoss: Es esta  esperanza la que los ha animado en tiempos oscuros.  La que los ha sostenido en temporadas de sufrimiento y opresión.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Pues bien, hoy llegamos al cierre de nuestra serie El Cristo incomparable, y qué travesía ha sido esta serie para muchas de nosotras. Sé que durante los seis meses que nos ha tomado grabar la serie—incluyendo las horas y semanas de estudio y preparación para mí—han sido de tanto gozo, aliento y  estímulo. Me he sentido emocionada por  el impacto que la serie ha tenido en la vida de las personas, así como, la respuesta que hemos recibido de parte de nuestras oyentes.

Permíteme compartir algunos de los comentarios que hemos recibido recientemente.  Estoy segura  que te animaran. Recibí un correo electrónico de una joven de nuestro equipo de trabajo en Aviva Nuestros Corazones que me dijo:

«La serie El Cristo incomparable ha sido tan enriquecedora y convincente; me ha ministrado de tal manera que me he enamorado de Cristo al aprender cosas sobre las cuales honestamente ni siquiera había pensado. Me asombro continuamente de que Él en Su grandeza y perfección me permite ser llamada Su hija. Asombroso este amor, ¿cómo puede ser?”

Otra señora que nos escribió recientemente dijo: «Escuchaba a Nancy en la noche oré y acepté a Cristo en mi corazón».  A lo largo de esta serie estuvimos orando para  que aquellas que no tenían una relación personal con Cristo llegaran a tener fe  y arrepentimiento genuino. Creo que hay más personas, a las que incluso hoy o tal vez esta semana Dios quiera salvar a través de este libro, “El Cristo incomparable”.

Otra mujer comentó: «Ahora más que nunca mi corazón clama ‘Creo en ti Jesús'». Me encantó esto, y espero que tu corazón esté gritando de igual manera. Ayer recibí otra nota —y no la leí hasta tarde en la anoche —de una persona de otro estado que decía:

«¡Este enfoque en Cristo ha sido como beber agua pura y limpia del manantial —ha refrescado completamente toda la existencia de esta mujer! ¡Cuarenta días de enseñanzas sobre Jesús no son suficientes! ¡Necesitamos cuarenta semanas! ¡Y luego más!”

Deseo animarte a que nos escribas y nos cuentes lo que esta serie ha significado para ti. Puedes dirigirte a5 Comentarios y subir tu comentario al blog que se encuentra allí. Puedes enviarnos un correo electrónico a través de nuestra página. Puedes publicarlo en nuestra página de Facebook. Tan solo déjanos saber cómo te ha ministrado, pues sé que esto a su vez ministrará a nuestro equipo.

Si te perdiste  algunas de las sesiones o deseas compartir esta serie completa de fundamento doctrinal sobre ¿quién es Jesús? y ¿por qué vino? Está disponible en nuestra página de internet www.AvivaNuestrosCorazones.com. Si no pudiste escucharla completamente, quizás desees guardarla para la próxima temporada de Cuaresma.   O usarla como una ruta que te guiará  a través de la vida de Cristo.

Así que hemos visto el transcurso de la vida de Cristo y Su ministerio.

  • Comenzamos con su preexistencia eterna —lo que hacía antes de venir al mundo como hombre.
  • Vimos Su encarnación —como Se humilló a Si mismo y tomó forma de hombre.
  • Vimos Su niñez, Su juventud y adultez temprana.
  • Pasamos con Él por el bautismo y por la tentación en el desierto.
  • Consideramos Su deidad y Su humanidad, Su ministerio de enseñanza y Su transfiguración.
  • Vimos Su humildad y Su serenidad —que por cierto fue una de las cosas que más me impresionó. La serenidad de Cristo —esta es una palabra que casi no conozco. Quiero saber más acerca de ella y la veo en Cristo.
  • Vimos Su vida de oración.  Le vimos clamar al Padre en Getsemaní.
  • Pasamos varios días hablando acerca de Su juicio, Su obra expiatoria en la cruz, las siete palabras de Cristo en la cruz, y todo lo que nos dicen sobre el ministerio de redención.
  • Esta semana hemos estado viendo Su resurrección, los 40 días de ministerio después de Su resurrección, Su ascensión, y Su ministerio sacerdotal en los cielos a nuestro favor.

Así que nuestro retrato del Cristo incomparable está casi completo.  Pero no del todo.

Existe un aspecto importante de este Salvador incomparable que todavía no hemos tocado. Es la piedra angular, el punto culminante de la vida y el ministerio de Jesús. Al hablar de Cristo, celebramos no tan solo Su vida pasada, sus sufrimientos y triunfos, no tan solo su ministerio presente —aun con lo maravilloso que es —sino que por fe, anticipamos con ansias y celebramos el punto hacia el cual avanza toda la historia. Se nos informa que debemos anticipar y esperar la promesa hecha por los ángeles a los discípulos de Jesús que acababan de verle ascender al Padre en una nube.  ¿Recuerdan cuál fue esa promesa?

En Hechos  capítulo 1 leemos:  

Y estando mirando fijamente al cielo mientras Él ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Aquí está la promesa: Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo (Hechos 1:10-11).

El regreso de Cristo.  Él se fue y ascendió a los cielos, pero regresará.  Esta venida de Cristo es el clímax y la consumación de los tiempos.  Es un evento que se menciona más de 300 veces en 210 capítulos del Nuevo Testamento. El retorno de Cristo siempre ha sido la gran esperanza y la gran añoranza de Sus seguidores. Es esta esperanza la que los ha animado en los tiempos difíciles.  La que los ha sostenido en temporadas de sufrimiento y opresión.

Ahora bien, hay muchas cosas que las Escrituras no nos dicen acerca  de la segunda venida; no nos suministra muchos detalles. De manera que esto ha dado pie a muchas especulaciones y debates —quizás gran parte de ellas innecesarias. Pero sabemos lo suficiente por la Palabra de Dios  para que nuestros corazones se sientan seguros y que nos motivemos a estar preparadas para Su regreso.

Ante todo sabemos que Él regresará.  No hay incertidumbre acerca de eso. Sabemos que así como Su partida fue literal, visible y física, de igual manera será su regreso desde el cielo a la tierra; también será literal, visible y corporal. ¿No fue esto lo que dijo el ángel? «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo».   Apocalipsis  capítulo 1 versículo 7 dice  «todo ojo le verá, aun los que le traspasaron»   El regreso de Cristo a esta tierra será físico, literal y corporal.

Por las Escrituras conocemos que Su venida será repentina —como un relámpago, dijo Jesús en Mateo capítulo 24 versículo 27. Sabemos que será inesperada.  Lo leemos en 2 Pedro 3:4 y Mateo 24:44. Sabemos que cuando Él regrese será en gloria y poder. En múltiples versículos de las Escrituras se habla de ello. Vamos a echarle un vistazo a eso en un segundo.

Les invito a buscar en sus Biblias un pasaje maravilloso  sobre la segunda venida de Cristo que es clave, es 2da a los Tesalonicenses capítulo 1. Pudiéramos ir a muchos lugares, pero este era el pasaje que estaba en mi corazón mientras consideraba como compartir esta sesión sobre la segunda venida de Cristo. En realidad voy a leer el capítulo completo  —no es un capítulo largo —y haré algunas observaciones. Por supuesto Pablo le está escribiendo a la iglesia en Tesalónica poco tiempo después de que Jesús ascendió  al cielo.

Él dice, comenzando en el versículo 3,

Siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe aumenta grandemente, y el amor de cada uno de vosotros hacia los demás abunda más y más; de manera que nosotros mismos hablamos con orgullo de vosotros entre las iglesias de Dios, por vuestra perseverancia y fe en medio de todas las persecuciones y aflicciones que soportáis.

Pudiéramos hacer una sesión completa acerca de este párrafo. Encontramos características increíbles y evidencias de que este pueblo verdaderamente era el cuerpo de Cristo, de que ellos pertenecían a Cristo.  Tenían una fe que estaba creciendo abundantemente. Tenían un amor creciente el uno por el otro. No permanecían estáticos en su fe. Estaban creciendo espiritualmente, estaban madurando espiritualmente. Y Pablo dijo que tenían una fe firme en medio de sus persecuciones y aflicciones. Ellos estaban sufriendo por su fe, pero estaban perseverando.  Estas eran las evidencias de que pertenecían a Cristo.

Ahora, a ese grupo de creyentes, a esa iglesia, y a todas iglesias verdaderas de Cristo, a todos aquellos verdaderos creyentes, en el próximo párrafo Pablo les introduce el concepto de la segunda venida de Cristo. Estás aquí.  Estás creciendo en gracia y amor.  Estás perseverando.  Estás pasando por aflicción.  Pero ¿qué te puede mantener fiel cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Qué te puede hacer madurar cuando solo deseas tomarlo a la ligera y sin esfuerzo en el avance espiritual?

¿Soy yo la única en este lugar que tiene este sentimiento? Como de: «Oh estoy cansada de la santificación.  ¡Es muy difícil!»  No recomiendo esta actitud. Pero ¿Qué es lo que nos ayuda a seguir adelante en Cristo, creciendo y perseverando en los tiempos difíciles? Es la promesa de la segunda venida de Cristo.

Esto es lo que dice Pablo al principio del versículo 5 de 2da a  Tesalonicenses  capítulo1.

Esta es una señal evidente del justo juicio de Dios, para que seáis considerados dignos del reino de Dios, por el cual en verdad estáis sufriendo. Porque después de todo, es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os afligen,  y daros alivio a vosotros que sois afligidos, y también a nosotros, cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús.  

Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,  cuando Él venga para ser glorificado en sus santos en aquel día  y para ser admirado entre todos los que han creído; porque nuestro testimonio ha sido creído por vosotros.

Permíteme desglosar esto de una manera más simple. En el pasaje que acabo de leer, los versículos del 5-10, ¿pueden ver dos categorías de personas? ¿No es así? Primero están aquellos que no obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús. Esa es una categoría. Aquellos que no se han arrepentido de sus pecados. Esa es una categoría.  La otra categoría es aquella a la que Pablo se refiere como Sus santos, aquellos que han sido santificados por Cristo, aquellos que han creído en Cristo. Aquellos que no obedecen el Evangelio y aquellos que son santos porque han creído.  Estas son las dos categorías de personas.

Vemos que hay dos resultados muy diferentes en cuanto a la venida de Cristo, dependiendo de a qué grupo perteneces. Déjame decirte que formas parte de uno de estos dos grupos.  Estás en uno o en el otro. El hecho de que seas un miembro de la iglesia no significa que pertenezcas al grupo de los santos que han creído en Cristo. Solo aquellos que han creído en Cristo son santos, esos que se han arrepentido de sus pecados y han puesto su fe en Cristo.  Si no has creído, entonces estás en la categoría de esos que han rechazado obedecer el Evangelio de Dios.

¿Cuáles son los dos  resultados diferentes? Para aquellos que están en la primera categoría que son no creyentes —aquellos que no han obedecido el Evangelio de nuestro Señor Jesús —este pasaje dice que ellos experimentarán la venganza  terrible, y la espantosa ira de Dios. Sufrirán el «castigo de la destrucción eterna, separados de la presencia del Señor y de la Gloria de Su poder.»

Hoy en día algunos círculos evangélicos cuestionarían esto diciendo que la destrucción y el castigo no  son eternos.  Este es uno de los pasajes que lo afirman más claramente, si el castigo es eterno, no termina nunca, un castigo y una destrucción interminable, lejos de la presencia del Señor y de la Gloria de Su poder. Aquellos que se encuentran en esa categoría, dice Pablo, que serán condenados con aflicción debido a la manera en que han afligido al pueblo de Dios.  Así que este es uno de los resultados de la segunda venida de Cristo.

Pensamos en la segunda venida de Cristo como algo glorioso y maravilloso. Y lo es, pero solo para los creyentes, solo para Sus santos.  Para aquellos que no han creído en el Evangelio de Dios, la segunda venida es algo a lo que se le debe tener pavor, algo a lo que se le debe de temer.   Pienso en ese antiguo himno: ¿En ese día, hacia donde huirás pecador? No habrá lugar donde esconderse, no habrá lugar donde correr. Solo condenación, maldición eterna y destrucción.

Pero qué diferente es el resultado para los que pertenecen a la segunda categoría, para aquellos  que son Sus santos que han creído en Cristo.  Dice que cuando Cristo regrese, Él será glorificado en Sus santos.  Él será admirado por  ellos. A esos santos se les concederá alivio por todas la aflicciones que han sufrido.

Existen aquellos que ahora afligen a los demás. Su pago llegará algún día.  Existen aquellos que ahora están afligidos. Su alivio llegará algún día. Puedes obtener tu alivio ahora o más tarde.  Para aquellos que ahora sufren por su fe en Cristo, Pablo dice que cuando Jesús  regrese, les concederá  alivio a aquellos que están sufriendo.

De manera que el cierra este capítulo diciendo:

Con este fin (a la luz de lo que hemos dicho) también nosotros oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os considere dignos de vuestro llamamiento y cumpla todo deseo de bondad y la obra de fe, con poder, a fin de que (este es el fin último) el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Uno de los pasajes bíblicos más claros respecto a que la venida de Cristo trae tanto juicio como salvación, ira y rescate de la ira, ira para aquellos que no han obedecido el Evangelio.  Si me estás escuchando hoy y nunca has obedecido el Evangelio, arrepiéntete.  Las Escrituras nos ordenan arrepentirnos y creer en el Evangelio, en que Cristo murió por ti y resucitó para que fueras justificada, para que cuando regrese, puedas experimentar alivio, gozo, la plenitud de la vida eternal y la bendición eterna en Su presencia.

Así que la segunda venida de Cristo será en muchos aspectos muy diferente a Su primera venida.  Mientras meditaba en ello el otro día, hice una lista de algunas de las comparaciones y diferencias entre la primera venida de Cristo, Su primera venida —la cual vimos en sesiones anteriores —y Su segunda venida.

  • La primera vez que Él vino, vino como un niño, que nació en un espacio y tiempo determinado, pequeño y débil.
  • Pero Él regresará como El Rey eterno, grande en fuerza y gloria.   
  • Cuando vino la primera vez, Su gloria fue cubierta y oculta de los ojos humanos.
  • Cuando Él venga la segunda vez, Su gloria brillará intensamente.
  • Su primera venida fue oscura. Fueron testigos de ella solo unos pocos pastores.  Pocos reconocieron quién era Él.
  • En Su segunda venida, todo ojo le verá a Él, todos conocerán quién es Él.
  • Vino primero como el Cordero de Dios.
  • Cuando Él vuelva lo hará como el León de la tribu de Judá.
  • En Su primera venida Él fue juzgado y condenado a morir por hombres pecadores.
  • Pero regresará como el Juez, para impartir justicia y juicio sobre todos aquellos que han rechazado arrepentirse de sus pecados.
  • La primera vez Él vino a esta tierra como Varón de Dolores.
  • Cuando Él regrese lo hará como el Dios Todopoderoso.
  • En Su primer adviento Él cabalgó hacia Jerusalén en un pollino de asno.
  • Cuando Él regrese cabalgará en un caballo blanco.
  • Cuando Él vino la primera vez, solo algunos se postraron ante Él para rendirle homenaje.
  • Cuando Él regrese toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.
  • La primera vez Él vino a la tierra a morir.
  • La segunda vez Él viene a la tierra a reinar.
  • La primera vez Él vino como un humilde siervo.
  • La segunda vez Él vendrá como el comandante en jefe de los ejércitos celestiales.
  • La primera vez Él lavó los pies de Sus discípulos.
  • Cuando Él regrese todos Sus enemigos serán estrado de Sus pies.
  • La primera vez que vino Él  usó una corona de espinas.
  • Cuando Él regrese será coronado con muchas coronas, el Rey se sentará en Su trono.
  • Él vino la primera vez a establecer la paz entre Dios y el hombre.
  • Cuando el vuelva será para hacerle la guerra a aquellos que se han rebelado contra Él.
  • La primera vez vino como nuestro Salvador sufriente.
  • Él regresará  a reinar como nuestro Señor soberano.

Así que a la luz  de la promesa de Su segunda venida, las Escrituras nos dicen varias cosas. Nos dicen que debemos «amar Su venida» y añorarla (2 Timoteo 4:8). Esto significa que no debemos echar raíces profundas aquí en la tierra. Debemos mantener nuestros corazones desligados de este mundo y apegados al cielo.

Nos dice que debemos estar alertas, vigilantes y esperando Su retorno, dándonos cuenta que puede ser en cualquier momento (ver 2 Pedro 3:12-13). Debemos vivir vidas santas a la luz de la promesa de Su regreso (ver 1 Juan 3:3). Y además debemos servir y proclamar a Cristo  de manera celosa y fielproclamarlo  a los demás hasta que Él regrese, hasta que Él vuelva. (Ver Lucas 12:43).

Este no es solo un tiempo de espera.  No es un tiempo en suspenso.  Las Escrituras dicen que es un tiempo de anticipar con ansias, con prisa y anhelando, el día de Su venida —preparándonos a nosotros mismos y a los demás para ese gran día.

Cuando el general Douglas MacArthur fue obligado a dejar las Filipinas al inicio de la 2da Guerra Mundial para escapar de la ofensiva japonesa, el dio un corto discurso que terminó con la frase por la cual se hizo famoso: «Regresaré».

Más de dos años después, el 20 de octubre de 1944, el general MacArthur cumplió su promesa. Regreso victorioso a las Filipinas. Momentos después de desembarcar en Playa Roja, le habló con gran emoción al pueblo Filipino.

General Douglas MacArthur: Pueblo Filipino, he regresado.  Por la gracia del Dios todopoderoso nuestras fuerzas están de nuevo en pie en tierra filipina —una tierra consagrada con la sangre de nuestros dos pueblos.  Hemos vuelto, con dedicación, compromiso y con la tarea de destruir cualquier vestigio del control enemigo sobre su  pueblo… La hora de su redención ha llegado.

Nancy: Pues, hace 2000 años, el Señor Jesucristo, el gran general de nuestra fe, dejó este mundo en medio de una muy reñida batalla.  Cuando se fue Él hizo una promesa: «Regresaré».  Año tras año, generación tras generación de sus seguidores, se han aferrado a esa promesa, aun cuando parecía que el enemigo estaba ganando terreno.

Pero un día el cumplirá Su promesa,  Así como dice la Escritura: «cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención. (Lucas 21:28 NVI) Y ese día, la trompeta de Dios sonará, el hombre del caballo blanco aparecerá desde los cielos.  Y una vez más sus pies  se posaran sobre esta tierra. Destruirá de una vez y para siempre todo vestigio del control del enemigo sobre Su pueblo.  Y reinará por siempre y para siempre. Amén.

Leslie: Jesús regresará a esta tierra de nuevo.  Este es un mensaje de la serie, El Cristo incomparable.  Ha sido un estudio profundo y lleno de significado, que nos muestra quién es Jesús y lo que ha hecho por nosotras.

Hemos podido realizar este profundo estudio de Jesús gracias a las generosas ofrendas de nuestras oyentes.  Si aprecias la enseñanza que escuchas en Aviva Nuestros Corazones, ¿ofrendarías hoy para  apoyar el ministerio?

El número es 1-800-569-5959, o haz tu donativo en línea en AvivaNuestrosCorazones.com.

Una relación de intimidad. ¿Describe esto tu relación con Dios? Cada día nos acercamos más a Dios o nos alejamos más de Él.  Nancy te ayudará a perseguir la cercanía en la relación más importante de tu vida, el próximo lunes en Aviva Nuestros Corazones. Ahora Nancy regresa con nosotras para orar.

Nancy: Señor,  te damos gracias y te adoramos.  Tú eres el Cristo incomparable.  No hay nadie como Tú.  Gracias por estas semanas  en que hemos meditado en Ti; hemos reflexionado en Ti; hemos explorado los misterios inescrutables de quien Tú eres, de Tu grandeza, de Tu obra de redención a nuestro favor. Oh Señor, tan solo hemos tocado la superficie.  No hemos podido hacer justicia en cuanto a Tu grandeza.

Te agradecemos por haber tocado nuestros corazones y por haberte manifestado a nosotras. Nos has dejado con la esperanza y la gran promesa de Tu regreso. Haz que podamos seguir conociéndote y permite que otros Te conozcan a través de nosotros; que el mundo pueda ver, conocer,  adorar  y creer que verdaderamente Tú eres el Cristo incomparable.  Oramos en Tu santo Nombre. Amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Cristo Viene, Nimsy López, ¡A Propósito! ℗ 2012 Nimsy López.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La posesión más preciada

Isha – Salmos

DÍA 111 – Salmo 74

Dosis: Pertenencia

La posesión más preciada

“Recuerda que somos el pueblo que elegiste hace tanto tiempo, ¡la tribu a la cual redimiste como tu posesión más preciada! Y acuérdate de Jerusalén, tu hogar aquí en la tierra.” (Salmo 74:2) (NVI)

Este salmo, es probablemente de uno de los descendientes de Asaf, se escribió después de la caída de Jerusalén. En él, el salmista ruega a Dios que ayude a su pueblo y recuerde sus promesas. Cuando estamos devastados y nos creemos olvidados, podemos, como el salmista, enumerar lo que Dios ha hecho en el pasado, y así confiar que nos ayudará en el presente.

En el verso 2, el salmista usa una de las ilustraciones más bellas que hay: la redención. A Dios no le bastó comprar a su pueblo, tuvo que rescatarlo. Dios lo liberó y se convirtió en su Redentor. Aún más, lo hace suyo. Lo vuelve su posesión preciada, su más grande tesoro. Para entender este concepto, me gusta usar la siguiente historia que escuché de niña.

Un niño, a quien llamaremos Tomás, construyó un barco de madera. Lo pintó, lo barnizó y le puso una vela. Después salió al río para verlo navegar. Ató a su mástil una cuerda, pero cuando la corriente se puso más violenta, perdió la cuerda y el barquito de madera se fue río abajo. Tomás perdió su bote. Semanas después, pasaba por el centro del pueblo cuando en la vitrina de la juguetería principal vio su barco. Entró corriendo y le dijo al vendedor: “Señor, este es mi barco. Yo lo construí. ¿Me lo devuelve?”

El dueño de la tienda lo miró con curiosidad: “Disculpa, hijo, pero si lo quieres, deberás comprarlo. Cuesta treinta monedas”. Tomás no tenía ni diez, y por más que insistió, el hombre del negocio no rebajó el precio ni le entregó el barco. Finalmente, Tomás juntó el dinero y volvió por el barco. Al tenerlo en brazos, lo abrazó y dijo: “Te amo, barquito, porque eres dos veces mío”.

Del mismo modo, somos preciadas para Dios. Somos dos veces suyas. Por creación le pertenecíamos, pero el pecado nos separó de él y terminamos en la vitrina de la esclavitud al pecado. Pero Jesús pagó el precio y nos recuperó. Hemos sido redimidas. Le pertenecemos a él. ¿No es esto maravilloso? Amada, no importa los problemas que hoy tengas, o cómo te sientas al mirarte en el espejo. Empieza a verte a ti misma con los ojos de Dios. Eres dos veces suya, porque te creó y te compró. ¡Eres su posesión preciada!

Oración: Señor, gracias porque me redimiste y me compraste del pecado. Gracias porque soy preciada para ti.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 127). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

En presencia de Dios estaremos.

Martes 31 Diciembre

(Jesús dijo:) Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Mateo 28:20

Señor, el mañana es tuyo

No es nuestro el mañana,
Señor, el mañana tuyo es.
Esperando en ti que nos amas
Andaremos por la fe.
En la debilidad hallamos tu fuerza,
En el mayor peligro tu ayuda,
Estas son tus promesas,
Tú, siempre fiel, no mudas.
No es nuestro el mañana,
Es Dios quien lo preparó.
Y en su bondad soberana,
Mi camino él abrió.
En su ternura confiando,
Guiado por su voz de amor,
Sí, paso a paso, dando
Hacia el hogar de esplendor.

No es nuestro el mañana,

Todo aquí tan frágil es,

Inmutable Cristo, que nos amas,

Siempre dices: “No te dejaré”.

En la morada paterna,

Bienaventurados seremos,

Por siempre lejos de la tierra,

En presencia de Dios estaremos.

Ha transcurrido un año más de nuestra vida. Un año más de gracia. El Evangelio, la Buena Nueva de la salvación en Cristo, pudo ser anunciado a muchas personas. ¿Y por cuánto tiempo lo será aún? El Señor pronto vendrá por los suyos y resucitará a los muertos que le pertenecen. “La noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).

¿Está usted preparado para recibir a Cristo como Señor y Salvador? Hoy todavía puede aprovechar este día, el último del año, para volverse a Jesús, quien dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12).

Malaquías 3-4 – Apocalipsis 22 – Salmo 150 – Proverbios 31:25-31

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