7/17 – El Camino del Exilio

El Proyecto Biblia

Serie: Temas Bíblicos

7/17 – Exilio

En este video, exploramos la importancia de las antiguas leyes en el Antiguo Testamento. ¿Por qué están en la Biblia y qué le dicen a los seguidores de Jesús? Exploramos cómo estas cumplieron un propósito estratégico en una fase clave de la historia bíblica, conduciendo hacia Jesús quién cumplió la ley y la resumió en el llamado a amar a Dios y a amar a tu prójimo como a ti mismo.

https://thebibleproject.com/international/spanish/

El banquete de Arquias

Sábado 14 Diciembre

No sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

Santiago 4:14

El banquete de Arquias

http://labuenasemilla.net/20191214

Tebas, Grecia, 378 a. de J. C. El gobernador Arquias ofrecía un gran festín. Las comidas, los vinos, la música, las danzas y los halagos, todo era un deleite para los convidados. En medio de la fiesta, Arquias recibió una carta informándole sobre el complot de Pelópidas, quien quería derrocarlo. Arquias aplazó la lectura y dejó la carta bajo su almohadón, diciendo: «¡Para mañana los asuntos serios!», pero para él no habría mañana. Horas más tarde, una docena de conspiradores, bajo las órdenes del traidor, se lanzaron contra él y lo asesinaron. ¿Para qué sirvió el mensaje de advertencia? ¡Para nada! La indiferencia de Arquias fue fatal para él.

Muchas personas actúan como Arquias, dejando para mañana el momento de ocuparse de su alma, piensan que “será el día de mañana como este” (Isaías 56:12). ¡Cuántos dicen que la vida es bella, que conviene aprovecharla y que mañana, o más tarde, habrá tiempo para pensar en nuestra alma! Mañana es la palabra de los imprudentes. Hoy es la palabra de Dios, quien dice a cada uno: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida” (Deuteronomio 30:19).

El descuido y la tendencia a dejar todo para mañana no forman parte del vocabulario divino. Este defecto ha llevado a la perdición a multitudes de personas.

Dios dice a quienes todavía están lejos de él: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7-8).

Cantares 3-4 – Apocalipsis 7 – Salmo 141:5-10 – Proverbios 29:24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

3/6 – De la tribulación al triunfo, 2ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: Beneficiándonos de las pruebas de la vida

3/6 – De la tribulación al triunfo, 2ª Parte

John MacArthur

https://cdn.gty.org/gracia/sermons/High/59-4.mp3?x-source=website&x-type=download

Bueno, abramos nuestras Biblias en esta noche en Santiago; y quiero que veamos de nuevo el capítulo 1, versículos 2 al 12.  Y no supongo que podremos cubrir toda esta sección. Quiero tomarme el tiempo con estas verdades, porque son tan ricas y tan maravillosas. Quiero volver a leer Santiago 1, versículos 2 al 12.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas. Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que Le aman.”

Ahora, terminamos nuestro mensaje la última vez con la frase “los que Le aman.” Y en esta ocasión quiero comenzar retomando esa misma frase. Amar a Dios es sin duda alguna la clave para soportar todas las pruebas de la vida. Quizás es la evidencia más decisiva de un alma regenerada.

Si algo es verdad de una persona regenerada es que ama a Dios. Eso me parece ser el fondo del asunto. Los cristianos verdaderos, entonces, aquí son designados como aquellos que Le aman. Ése es un título para cristianos. ¡Qué título tan hermoso es, de hecho!

Y esa es la razón por la que soportan. Soportan porque tienen un amor fuerte por Dios. Y no importa cuál sea la prueba, cuál sea la lucha, la dificultad, soportan porque el amor los sostiene. Creo que usted puede ver eso en cualquier relación. Cualquier relación inclusive a nivel humano, en donde el vínculo del amor es muy fuerte se mantendrá en medio de todo tipo de adversidad. Y en esas pruebas y tribulaciones y pruebas y la dificultad que enfrenta la vida de un cristiano, lo que nos mantiene unidos al Señor, lo que mantiene firme nuestra fe es este fuerte vínculo de amor.

Hace algunos años atrás, Gardner Spring era pastor en la ciudad de Nueva York y él escribió acerca del poder perseverante del amor. Y estas son sus palabras, y cito: “Hay una diferencia enorme entre un afecto así y esa amistad profana y egoísta con Dios que termina en nuestra propia felicidad como su motivo y fin supremo. Si un hombre en su supuesto amor hacia Dios no tiene consideración alguna y definitiva fuera de su propia felicidad, si él se deleita en Dios no por lo que Dios es, sino por lo que Dios es para él, en un sentimiento así, no hay virtud moral. De hecho, hay un gran amor hacia sí mismo, pero no hay un amor verdadero hacia Dios. Pero en donde la enemistad de la mente carnal es matada, el alma se reconcilia con la persona divina como tal. Dios mismo es la plenitud de Su gloria manifestada y se convierte en el objeto de la contemplación devota y objeto de deleite. En sus horas más favorecidas, las perspectivas de un buen hombre son en gran medida desviadas de sí mismo.

Conforme sus pensamientos se concentran hacia la excelencia diversa de la Deidad, él rara vez se detiene para inquirir si el Ser cuya virtud llena su mente y en comparación, a cuya dignidad y belleza todas las cosas son átomos y vanidad, extenderá Su misericordia hacia él. Su alma se aferra a Dios y en la calidez y ardor del afecto devoto, él con frecuencia puede decir: “¿a quién tengo en los cielos sino a Ti? Y no hay nada en la tierra es de fuera de Ti. Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así brama el alma mía, oh Dios, por Ti.”” Fin de la cita.

Ahora, lo que él quiere decir con todo eso, claro es que el vínculo que liga a un hombre o mujer a Dios es el vínculo del amor. No sólo afecto superficial, no sólo simplemente sentimiento que es básicamente egoísta – esto es mientras que yo reciba lo que yo quiero de Ti, voy a estar cerca de Ti, sino un verdadero vínculo de amor que puede soportar cualquier prueba. Gardner Spring entonces presenta una evaluación personal en una serie de preguntas. Y creo que son útiles. Él le pregunta al lector lo siguiente: ¿amas a Dios por lo que imaginas que Él es o por lo que Él es? ¿Estás contento con Su virtud y amas toda parte del mismo? ¿Amas Su santidad como también Su gracia y Su justicia como también Su misericordia? ¿Lo amas meramente en base a Su amor hacia ti o lo amas porque Él es en sí mismo amoroso? ¿Lo amas simplemente porque esperas que te salvará o crees debes amarlo que supieras que te condenará? ¿Es tu amor a Dios supremo? ¿A quién amas más que a Dios? ¿En la virtud de quién ves más belleza? ¿En la bienaventuranza de quién está el objeto de los deseos más cálidos o más deseo? ¿Con quién estás más agradecido? No puede ser un asunto más difícil que tú respondas estas preguntas. Puede haber peligro, pero con toda certeza, no puede haber necesidad de estar engañado en un asunto tan claro.”

Y después, él dice esto: “el amor supremo a Dios es la evidencia decisiva del corazón renovado.” Me encanta eso. “El amor supremo a Dios es la evidencia decisiva del corazón renovado.” La persona que soporta las pruebas, está diciendo Santiago, son aquellos que lo aman.

Ahora, hay algunas cosas que no prueban el amor verdadero. No prueban la realidad de la fe verdadera, viva. La moralidad externa no la prueba. Hay muchas personas que externamente son morales que no aman a Dios. El conocimiento teológico no lo prueba. Hay muchas personas que saben mucho acerca de teología, eso no significa necesariamente que aman a Dios. La actividad religiosa no prueba la fe genuina viva. Hay todo tipo de personas involucradas en actividad religiosa que no aman a Dios. Inclusive, la convicción de pecado y el temor de juicio no necesariamente prueba la fe genuina salvadora.

¿Qué es lo que entonces prueba la fe salvadora? Bueno, ciertamente la fe salvadora de basa en un amor genuino hacia Dios. ¿Qué prueba que ese amor es genuino? ¿Qué es lo que demuestra el amor genuino? Bueno, de eso habla Santiago. De eso trata toda esta epístola. Y él prueba si usted ama a Dios con una serie de pruebas.

Primero, está la prueba y veremos ésta más adelante en el capítulo 1, la prueba de la culpabilidad en la tentación. Y después, está la prueba de cómo respondemos a la Palabra, después está la prueba de un amor imparcial a otros, la prueba de las obras justas. La prueba de la lengua, la prueba de la sabiduría humilde, la prueba de la satisfacción mundana, la prueba de la dependencia, la prueba de la paciencia, la prueba de la veracidad y finalmente, la prueba de la oración.

Ahora, todas esas son pruebas las cuales una persona que verdaderamente ama a Dios aprobará. Pero la prueba inicial y lo que estamos viendo en esos versículos es la prueba de soportar las pruebas, la aflicción, revela si el amor realmente es un vínculo fuerte, si es fe genuina. La fe verdadera sostenida por el amor verdadero, persevera en esta prueba.

Ahora, de regreso en el versículo 2 señalamos la última vez que caeremos en varias pruebas. También señalamos, versículo 3, que esto es para probar la validez de nuestra fe. Diferentes pruebas vienen a nuestra fe para probar nuestra fe, para demostrar la legitimidad de nuestro amor.

Pedro escribe acerca de lo mismo, ¿no es cierto?, En Primera de Pedro 1:6 al 8, como vimos la última vez. Después, en el versículo 12 él básicamente resume esta sección con afirmaciones semejantes. El hombre que soporta las pruebas, va a ser recompensado y él va a revelar que es uno que realmente ama al Señor.

Entonces, aquí estamos tratando con pruebas como una prueba de salvación genuina, lo cual se basa en el amor verdadero. Recuerde que la palabra para prueba aquí es peirasmos, de la palabra peirazō, lo cual significa probar. Es la prueba de la fe viva.

Ahora, la última vez hablamos del hecho de que nosotros, como cristianos verdaderos, no sólo estamos enteramente seguros desde el punto de vista de Dios, sino que perseveramos desde nuestro de punto de vista, ¿se acuerda de eso? Un equilibrio muy, muy importante. El creyente verdadero es sostenido por el Señor, pero el creyente verdadero también se aferra al Señor. Él persevera a lo largo de la prueba. Y entonces, usted puede ver a una persona en una prueba y ver la validez de su fe mediante la validez de su amor. Si se aferran a su fe. Si no hay prueba, y no hay tribulación que pueda destruir su confianza en Dios, entonces muestran en esa prueba que tienen fe viva salvadora.

Si se rinden en medio de esa prueba, y en cierta manera maldicen a Dios o dejan a Dios o niegan a Dios o ignoran a Dios, entonces muestran que tiene fe muerta. Mi hijo Matt me estaba contando el otro día de un hombre que se casó en un punto en su vida aquí en Grace Community Church y se fue a otra Iglesia en donde estuvo sirviendo en el ministerio como pastor, como parte del personal. Su esposa se divorció de él y en este punto en su vida, no tiene interés en absoluto en la fe cristiana. Él ha negado la fe, la ha hecho a un lado de manera total, no muestra en absoluto atracción hacia Cristo. Y lo que eso me dice es que cuando él fue colocado en una prueba muy severa, demostró ser muerta y no viva en absoluto.

Por otro lado, ¿cuántas personas han enfrentado pruebas severas y al final, han demostrado que tuvieron fe en Dios, que fue de hecho fe viva?

Pero esta parte del énfasis que Santiago se preocupa por mostrar es cómo nosotros como santos, podemos perseverar en medio de las pruebas y aprovecharlas al máximo. ¿Cómo podemos aprovecharlas al máximo, como también demostrar la legitimidad de nuestra fe?

Bueno, hay varios medios para perseverar. La perseverancia es el santo de Dios aferrándose a Su amor y a Su fe. ¿Y cuáles son los medios? ¿Cómo podemos perseverar en medio de las pruebas? Inclusive como cristianos verdaderos, ¿cómo podemos aprovechar al máximo nuestras pruebas? ¿Cómo podemos ser victoriosos en nuestras pruebas? Bueno, vamos a ver cinco medios claves para perseverar en medio de las pruebas.

En primer lugar, comenzamos con una actitud de gozo -comenzamos con una actitud gozosa. Versículo 2: “hermanos míos,” y con esto él quiere decir creyentes, cristianos judíos, sí, con toda certeza; pero, no obstante, aunque son los judíos, las 12 tribus dispersadas, como dice el versículo 1, son creyentes, los llama hermanos a lo largo de esta epístola. Capítulo 1, versículo 2, versículo 16, versículo 19; capítulo 2, versículo 1, versículo 5, versículo 14, versículo 15; capítulo 3, nuevamente en el versículo 1; capítulo 5, versículo 7, 9, 10, 19; y quizás me pasé por alto algunas. Y en algunas ocasiones, los llama “hermanos amados”. Entonces, los está identificando como creyentes. Y la palabra “míos” tiene una palabra algo maravillosa y cálida que tiene el efecto de identificarse con ellos en un vínculo en común.

Entonces, lo abraza, por así decirlo, como sus hermanos cristianos y dice: “para comenzar, si van a perseverar en medio de las pruebas diversas, si van a salir triunfantes al final, tienen que ver cualquier prueba que sea y considerarla como gozo.” En primer lugar, una actitud gozosa.

Ahora, la palabra “tened”. Tened. Es un aoristo Significa considérenla o evalúenla como gozo. Digo, eso es algo en lo que usted se disciplina, en un sentido, a ser. Cuando usted dice: esto va a ser gozo, voy a considerar esto gozo. Un compromiso consciente con una actitud gozosa. Cuando Pablo le dice a los Filipenses en el capítulo 4 “he aprendido, sea cual sea mi estado, a estar contento.” Él lo dice después de que acaba de decir “regocijaos siempre y lo vuelvo a decir, regocijaos”. Y él dijo eso mientras que era un prisionero. Él había aprendido a hacer eso. Él había cultivado eso. Eso no es algo que sucede por accidente.

Entonces, hermanos míos, tened por sumo gozo, no sólo gozo parcial, sino sumo gozo cuando, noten esa pequeña palabra cuando, no es ‘si’, sino que es la palabra cuando. De hecho, es la palabra hotan, quiere decir ‘siempre que’, y cuando es usada en esta forma en particular con el subjuntivo en un sentido está diciendo siempre que. Y créanme, es inevitable.

Entonces, cuando usted caiga, parapiptō, en cierta manera la idea de caer; tropezarse y caer en una prueba. Es utilizada aquí y creo que sólo es utilizada en otros dos lugares. Una vez en Lucas 10:30, cuando se cuenta la historia del buen samaritano. Y el hombre va caminando por el camino y cayó en medio de ladrones. Esa es la palabra caer. Tiene la idea de ser sorprendido y caer repentinamente en manos de ladrones. También es usada en Hechos 27:41 en donde Pablo estaba tomando un barco a Roma. Dice que el barco cayó en un lugar en donde se encontraban dos mares. Si usted ha navegado en el mar, sabe pues que cuando dos cuerpos de agua se unen, puede ser muy difícil. Es como pegarse contra una pared. Y entonces, ellos cayeron en ese lugar. De nuevo, de pronto, de manera inesperada, cayeron en esa condición.

Y entonces, la palabra significa una ocurrencia no planeada, sorpresiva, que de pronto se apodera de usted. Peri significa alrededor de. Lo rodea, lo envuelve. Entonces, todos nosotros en nuestras vidas vamos a estar en cierta manera sorprendidos cayendo en problemas que no hemos planeado, que nos rodean. Y la intención de esto significa aquí que no sólo parece que hay una salida fácil de esto. Cristo enfrentó eso. En Lucas 22:28 Él les dijo a Sus discípulos: “ustedes han estado conmigo en Mis peirasmos,” han estado conmigo en Mis problemas. Han estado conmigo en Mis pruebas. Y realmente, no hay manera de salir. Lo rodean a usted. Lo rodean a usted.

Jesús nunca buscó problemas, pero siempre los aceptó. Y nuestro querido Señor inclusive tuvo gozo en ellos. Usted recuerda Hebreos capítulo 12, versículo 2: “viendo a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo que fue puesto delante de Él soportó la cruz menospreciando el oprobio.” Y Él enfrentó lo que enfrentó porque Él vio más allá de la prueba al gozo de que podría disfrutar cuando la prueba se acabara. En otras palabras, lo que lograría. Lo que llevaría a cabo.

Más adelante en Hebreos 12, estoy seguro que usted está familiarizado con los versículos 10 y 11, dice: “las pruebas no parecen tener gozo al principio. Ninguna disciplina, al presente, parece ser causa de gozo, sino de tristeza. No obstante, después da el fruto apacible de justicia, a aquellos que han sido ejercitados apropiadamente mediante esa prueba.”

Entonces, cuando usted puede ve venir una prueba, su actitud debe ser una actitud de gozo porque espera que la obra perfeccionadora del Señor llevará a cabo su obra de perfección en usted mediante esa prueba. Usted aprende, entonces, a cultivar esa actitud correcta. La manera en la que el Salvador vivió fue clara. Él enfrentó en dolor hasta llegar al gozo. ¿Debemos esperar algo diferente?

Si usted recuerda ahí atrás en Mateo 10, cuando Jesús de hecho dijo eso, Él les dijo a Sus discípulos que Él se estaba preparando para enviarlos y que no debían esperar algo diferente de lo que Él había soportado. Él dice en el capítulo 10, versículo 25, “bástele al discípulo ser como su maestro.” Y de lo que Él estaba hablando aquí no era tanto del discipulado como modelar, sino discipulado como sufrimiento. Y después en Juan, capítulo 15, Él dice: “Si Me aborrecieron a Mí, os aborrecerán a vosotros. Si me persiguieron a Mí, los perseguirán a ustedes.” Y en el capítulo 16 Él dice: “vendrá el día cuando los hombres piensan que agradan a Dios al castigarlos a ustedes.”

Podemos regocijarnos porque vemos más allá de lo inmediato. Podemos regocijarnos porque tenemos una visión de que, a través de la prueba, el Señor está llevando a cabo una obra perfeccionadora. Observe Juan 16 por tan sólo un momento. Quiero llevarlo a varios versículos ahí para ayudar, en cierta manera, a aclarar este punto. Y realmente, hemos cubierto tanto acerca del significado de las pruebas en nuestro último mensaje, que en cierta manera estamos añadiendo a esto como un medio para llegar a un fin. Para aquellos de ustedes que no estuvieron aquí, me disculpo por no tener todo al día. Pero confío que el Señor lo va a instruir de cualquier manera.

En Juan 16:20, Jesús dice: “de cierto, de cierto, os digo.” Y de nuevo, Él realmente está advirtiendo a Sus discípulos. “Os digo que lloraréis y os lamentaréis y el mundo se regocijará.” En otras palabras, Él está esperando Su muerte y el mundo se va a regocijar. Pero aquellos que Le aman, van a llorar y lamentarse. “Y tendréis tristeza,” y me encanta esto, “pero vuestra tristeza,” ¿se qué?, “Se convertirá en gozo.”

Y después, Él da una ilustración. Una mujer cuando está en dolores de parto tiene tristeza porque su hora ha venido, ha llegado. Pero tan pronto como ha dado a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia por el gozo de que un hombre ha nacido en el mundo. Qué hermosa analogía. Qué hermoso retrato. “Y vosotros ahora,” versículo 22, “tenéis tristeza. Pero os volveré a ver. Y vuestro corazón de regocijará y ningún hombre quitará vuestro gozo.”

Ahora, creo que eso es aplicable a la vida de todo creyente. Conforme entramos en algún tipo de prueba, sea cual sea esa prueba, necesitamos tener la visión que ve más allá de la prueba al gozo que va a venir cuando hayamos pasado esa prueba. Cuando hayamos sido fortalecidos por eso.

Y entonces, nuestra respuesta, de regreso, una vez más a Santiago, capítulo 1, no es un gozo parcial, sino que es sumo gozo. Habiendo llegado a una convicción decisiva, definida, establecida de que vamos a enfrentar las pruebas con la actitud correcta, podemos tener todo gozo.

Ahora, algunos comentaristas dicen que sumo gozo y nada más, lo cual equivale a gozo puro. Algunos comentaristas dicen que significa gozo no mezclado. Algunos comentaristas dicen que significa gozo completo. Otros dicen gozo total. Y uno que me gustó dice: “mero gozo.” Escoja el que quiera. Todos significan lo mismo. Pero este es un gozo del que considera un privilegio que su fe de aprobada porque sabe que la prueba de su fe lo va a acercar al Salvador. Y entonces, anhela a tal grado esta intimidad y esa relación de dependencia, que inclusive la prueba es un amigo bienvenido.

¿Ha notado que en sus pruebas usted es mucho más sensible a la presencia de Dios? ¿Ha notado eso? ¿Ha notado que cuando usted enfrenta tiempos difíciles, su vida de oración se incrementa, su comunión con Dios se incrementa, comienza a escudriñar las Escrituras para encontrar respuestas a sus problemas, comienza a pedir a la gente que ore por usted, y todo esto lo acerca al Señor? Y más acerca a la fuente misma de su gozo. Tenemos el privilegio de que nuestra fe sea probada. Tenemos el privilegio de sufrir. Debemos considerarlo un privilegio y aceptarlo con gozo.

En Primera de Pedro 2:20, él dice: “si hacen bien y sufren por ello, recíbanlo con paciencia porque esto es aceptable para Dios.” Realmente, están sufriendo a favor de Él. Y recuerde esto: Hebreos 12, él dice que “todavía no habéis sufrido hasta la sangre”. Digo, todavía no ha sufrido como Jesús sufrió. ¿Ha pensado alguna vez en eso? Yo pienso mucho en eso. Cuando estoy enfrentando una prueba, y tengo mis pruebas, y se vuelve algo difícil y estoy preguntándome si esta es una ocasión muy feliz, y si hay algo qué regocijarme, siempre recuerdo que no he llegado, ni siquiera me he acercado a su sufrir hasta la sangre como Jesucristo. Y si Él pudo soportar la cruz y verla como una oportunidad gozosa para cumplir algo grande para el propósito de Dios, entonces, ¿cómo es que yo no voy a soportar mi pequeña prueba también con gozo?

No sólo veo a Cristo como un modelo, pero creo que en ciertas maneras Cristo es un modelo no realista para mí porque yo digo “no importa lo que haga, nunca seré como Él.” Entonces, denme alguien que se parezca más a mí, a quien pueda imitar en mi vida. E inevitablemente me veo atraído a un hombre llamado el apóstol Pablo, quien me parece ser alguien tan cercano a Cristo como cualquier hombre lo será. Y cada vez que él enfrenta pruebas, él parece poder regocijarse y gozarse sin importar qué es lo que esté pasando.

Recuerdo Hechos 16, ahora a la medianoche Pablo y Silas están en la cárcel. Tienen que saber que ése no es un lugar agradable. No están como algunas cárceles en la actualidad. Este sería un lugar sucio, sin condiciones sanitarias, un lugar oscuro. Y no sólo eso, están ahí en el cepo y los cepos significaban que sus brazos estaban estirados, estirando sus miembros. Estiraban sus piernas de tal manera que sus piernas fueran jaladas al máximo, causando que sus músculos se tensaran debido a la inmovilidad y al ser estirados de manera excesiva. Y ahí están, en esta condición, en el cepo, en la cárcel. Su vida está en juego y dice que a la medianoche Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios. Ahora, esa es una actitud gozosa en medio de una prueba difícil, pero esa parece ser la porción de Pablo.

También recuerdo Segunda de Corintios 12; y Pablo, usted recordará, tuvo algún tipo de aguijón en la carne, un mensajero de Satanás enviado para abofetearlo. Una grave dificultad por la cual él oró tres veces que el Señor se la quitara y no se la quitó. Y entonces, Él dice: “bástate Mi gracia, Pablo. No necesitas que te elimine la prueba. Necesitas la gracia para soportarla. Te voy a dar esa gracia porque Mi fortaleza es perfeccionada en tu debilidad.” Y entonces, Pablo dice: “de manera gustosa, por lo tanto, me voy a gloriar en mis debilidades para que el poder de Cristo repose sobre mí.” Debe regocijarse en su prueba.

En primer lugar, lo acerca al Señor. En segundo lugar, le permite tener el privilegio de la participación de Sus sufrimientos. En tercer lugar, lo mantiene ¿qué? Lo mantiene humilde, ¿no es cierto? Lo mantiene dependiente. Es un privilegio.

Observe Filipenses 1. No todo el sufrimiento es necesariamente sufrimiento físico. Algunas veces, tenemos que enfrentar sufrimiento emocional y mental. Pero en Filipenses, capítulo 1, Pablo está hablando acerca de las cosas que él está haciendo. Y claro, es un prisionero cuando escribe Filipenses. Y él dice en el versículo 12: “las cosas que le han pasado,” esto es el encarcelamiento, “han contribuido más bien a la extensión del Evangelio de tal manera que en mis cadenas,” él está encadenado, “en Cristo se manifiestan en todo el palacio.” Él estuvo encadenado a todos estos soldados romanos y como resultado, los estaba ganando a todos al Señor. Y estaban teniendo un avivamiento en el palacio de César. Y esa es la razón por la que al final de Filipenses, versículo 22 del capítulo 4, él dice: “todos los santos os saludan, primordialmente los de la casa de César.” No sabían lo que tenían en sus manos. Pensaban que tenían a un prisionero. Tenían, en cierta manera, a una especie de evangelista auto designado que habían encadenado sus propios soldados y como consecuencia, le habían dado una audiencia cautiva.

Él dice en el versículo 14 “muchos de los hermanos en el Señor han adquirido más confianza por mis cadenas.” En otras palabras, la gente ve a este ministerio en la cárcel como algo válido. Y entonces, están pensando: ‘si voy a la cárcel, voy a tener un avivamiento como Pablo.”

Digo, hay muchas maneras de tener un ministerio en la cárcel, ¿verdad? Y Pablo dice: “por cierto, algunos predican a Cristo por envidia y contienda. Y esto quiere decir algunos dedican a Cristo de manera antagonista en contra de mí. Algunos, no querían a Pablo. Y lo que realmente estaban haciendo es que, si usted va a estudiar el trasfondo aquí, es que estaban hablando mal de Pablo porque él había echado a perder su ministerio, el Señor lo había hecho a un lado, él ya había acabado su día y ahora, él había sido puesto a un lado. Algunos pudieron haber estado diciendo que él había cometido algún pecado. Fuera lo que fuere, ciertamente era contienda y envidia, versículo 16. “Estaban tratando de añadir aflicción a mis cadenas.” No era tan malo que estuviera encadenado.

Ahora, había personas que estaban tratando de lastimarlo y herirlo y de decir cosas malas en contra de él. “Predican a Cristo por contienda, algunos, no obstante, predican a Cristo por amor. Y saben que estoy en la cárcel porque he sido puesto para la defensa del Evangelio.” Pero, versículo 18, me encanta esto, él dice: “y entonces,” ¿qué? ¿Cuál es la diferencia? “Cristo es predicado y en esto me regocijo y me regocijaré aún.” ¡Qué modelo! Qué modelo de hombre es él. Él es un hombre de gozo.

Observe en el capítulo 12, versículo 17 él dice: “si tengo que ser ofrecido como un sacrificio por vuestra fe.” En otras palabras, si muero salvándolos a ustedes, me gozo y me regocijo. Digo, él era desechable, ¿no es cierto? Realmente, lo era. Él no consideraba su vida de gran estima para sí mismo. Él dice en Hechos 20: “todo lo que quería hacer era terminar el ministerio.” En el capítulo 3, versículo 7, “las cosas que eran ganancia para mí,” ¿cuáles eran esas? “Circuncidado al octavo día, de la nación de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley, fariseo. En cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia. En cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Todo este tipo de pedigrí religioso no significa nada para mí, lo considero como pérdida por Cristo. Y todo lo tengo por pérdida por la excelencia del conocimiento de Jesucristo, Señor mío, por quien he sufrido la pérdida de todas las cosas y las tengo por estiércol a fin de ganar a Cristo.”

Después, en el capítulo 4, él dice: “regocijaos en el Señor. Y vuelvo a decir, regocijaos.” Él ha aprendido que debe regocijarse en cualquier estado en el que está. ¿Por qué? Porque él podía ver que se estaba acercando a Dios. Él estaba en comunión en los sufrimientos de Cristo. Y esa fue su oración, ¿no es cierto? “A fin de conocerle, la participación de Sus padecimientos.” Y él sabía que él podía ver el poder de Cristo en su debilidad. Él sabía que a partir de eso, el Señor lo haría un hombre mejor. Y llevara a cabo alguna obra gloriosa y probar su fe.

Éste fue el gozo de Job. Job dijo: “Él sabe el camino que yo tomo. No voy a debatir con Dios. Él sabe el camino que tomo.” Y él dice: “y cuando me haya probado yo saldré como oro.” Digo, yo quiero que Él haga lo que va a hacer por el gozo del producto final. Job inclusive dijo, ese es el 23:10 de Job, “aunque me matare, aún confiaré en Él.” Su esposa dijo: “maldice a Dios y muere.” Y él se estaba regocijando.

Las pruebas deben enfrentarse con una actitud gozosa. Producen fe probada, nos fortalecen, nos acercan a la comunión con Dios, nos identifican en los sufrimientos de Cristo y qué identificación tan dulce es esa. Y prometen mejores cosas venideras. Me imagino que una manera en la que podemos disfrutar del sufrimiento en la actualidad es porque será tan maravilloso cuando lleguemos al futuro. Como Romanos 8, la gloria que será revelada, los sufrimientos de la actualidad no son dignos de ser comparados con ella, ¿verdad? Es algo así como el hombre que se golpeó su cabeza contra la pared porque se sintió tan bien cuando dejó de hacerlo. Se va a sentir muy bien, ¿no es cierto? Cuando se acabe. Qué privilegio.

Entonces, ¿en dónde comienza con sus pruebas? Yo creo que lo que Santiago está diciendo es que comienza con una actitud gozosa, porque todas las cosas pequeñas que Dios está usando en esa prueba se van a cumplir en su vida. Qué costa tan rica y maravillosa ver su fe probada, ver su fe es fortalecida, ver, quizás, algún pecado siendo quitado de su vida, llenando su corazón de esperanza para ese mejor día en el cual usted no tendrá pruebas. Acercándolo a la oración y a la comunión para que se identifique con Cristo. ¡Qué cosas tan maravillosas, causa de gozo!

Estaba leyendo a Warren Wiersbe, quien es un querido amigo. Y en su comentario de Filipenses él tiene un párrafo que es excelente. Quiero compartirlo con usted. Él dijo: “nuestros valores determinan nuestras evaluaciones. Si valoramos la comodidad más que la virtud, entonces las pruebas nos van a molestar. Si valoramos lo material y lo físico más que lo espiritual, no podremos tenerlas por sumo gozo. Si vivimos únicamente para el presente, y olvidamos el futuro, entonces, las pruebas nos amargarán. No nos mejorarán.” Fin de la cita. Tiene razón. Sus valores determinan su evaluación.

Ahora, escuche con atención. Si usted no se puede regocijar en sus pruebas, sus valores están mal. ¿Escucho eso? Sus valores están mal. Usted no está viendo que Dios tiene un propósito en eso. Ahora, mientras que estoy predicando esto, estoy pensando en mi mente “el Señor probablemente te va a hacer vivir este sermón en unas cuantas semanas.” No me sorprendería en absoluto.

Walter Knight escribió en una ocasión “presionado más allá de la medida y presionado a toda extensión, presionado a tanta intensidad que parece más allá de la fortaleza. Presionado en el cuerpo y presionado en el alma. Presionado en la mente hasta que la oscuridad surge. Presionado por enemigos y presionado por amigos. Presión sobre presión hasta que la vida casi termina. Presionado a amar la vara y el callado. Presionado a conocer a ninguna ayuda más que a Dios. Presionado a la libertad en donde nada se aferra. Presionado a la fe para las cosas imposibles. Presionado a vivir una vida en el Señor. Presionado a vivir una vida derramada por Cristo.” ¿No es eso hermoso? Él quiere presionarlo en esa dirección.

Y Amy Carmichael dijo: “¿no tienes una cicatriz escondida en el pie, en el costado o en la mano? Te oigo cantado como un poderoso en la tierra. Oigo a todo reconocer tu estrella ascendiente, brillante. No tienes cicatriz. No tienes herida. Sin embargo, yo fui herido por los arqueros. Se apoyaron contra mí como un árbol para morir y fui rasgado como las bestias salvajes que me rodearon. No tienes herida. No hay herida, no hay cicatriz. Sí, el amo será como el siervo. Y perforados serán los pies que me siguen. Pero los tuyos están enteros. ¿Puede el que no tiene herida ni cicatriz haberse ido lejos?” El gozo y el privilegio de llevar en nuestro cuerpo las marcas de Cristo, soportando pruebas para el fortalecimiento de la fe. Una actitud gozosa.

Quiero mostrarle una segunda cosa. Un medio para perseverar en la prueba. No sólo una actitud gozosa. Sino también una mente que entiende. Una mente que entiende. Observe el versículo 3. ¿Cuál es la primera palabra en el versículo 3? ¿Cuál es? Sabiendo. Eso habla de la mente. Usted no sólo debe tener una actitud gozosa sino también una mente que entiende. Y la palabra es ginōskō, básicamente tiene la idea de conocimiento que viene a partir de una experiencia personal. El conocimiento personal que hemos aprendido debido a que hemos encontrado la verdad nosotros mismos. Sabiendo esto.

Ahora, lo que él quiere decir con esto es: mira, si vas a enfrentar una prueba de manera victoriosa, si vas a perseverar, tienes que saber unas cuantas cosas. Tienes que entender unas cuantas cosas. Cristo tuvo gozo al soportar la cruz porque Él sabía lo que iba a suceder. Él sabía lo que iba a venir. Tú también necesitas saber algunas cosas. ¿Qué es lo que necesitas saber? Bueno, sabiendo esto: que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Entonces, necesitas saber que lo que está pasando en tu vida, está produciendo algo muy benéfico.

Permítame ver si puedo explicarle esto un poco más. ¿Qué es lo que usted necesita saber para perseverar en las pruebas? ¿Qué es lo que necesita saber? Bueno, en primer lugar, necesita saber que saber que su fe está siendo probada. Usted necesita saber eso. Usted pregunta por qué necesita saber eso. Bueno, porque cuando usted salga del otro lado de la prueba y todavía tenga su fe, será bueno saber que usted es real, ¿verdad? Es maravilloso. Si usted me pregunta cómo sé que soy cristiano, una de las cosas que le voy a decir es: “bueno, amor al Señor con todo mi corazón, ciertamente no tanto como debiera, pero lo amo con todo lo que siento que debo darle.” Y entonces, sé que amo, sé que soy estoy cristiano debido a mi amor por el Señor, pero también sé que soy cristiano porque he enfrentado situaciones difíciles y salí del otro lado. Y toda mi esperanza y toda mi confianza todavía está en Él.

Entonces, sepa esto, que su fe es probada, cualquier cosa que sea legítima va a ser probada. Y la verificación de la fe verdadera debe ser algo maravilloso. ¡Qué aliento es ver que mi fe fue genuina! Que atravesé la prueba y la pasé. La palabra dokimion significa prueba. Sabiendo esto, que la prueba de su fe trae perseverancia. Produce, la palabra produce significa lograr o alcanzar. Nunca piense que las pruebas no hacen algo. Lo hacen. Las pruebas, todas las pruebas que vienen a nuestra vida tienen el diseño de lograr algo. Están diseñadas para producir algo. Están diseñadas para hacer algo. ¿Y qué es eso aquí? Es hupomonē, no paciencia. La mejor palabra es perseverancia, tolerancia. La paciencia es esa palabra makrothumiala cual tiene que ver con ser paciente con la gente. Esta es la palabra soportar, perseverar. Es el poder que permanece. Esta es una buena traducción. Perseverancia quizás sería la mejor. Y quizás es uno de esos pasajes en donde los teólogos de la antigüedad basaron la doctrina de la perseverancia de los santos como un término teológico. Es la tenacidad de espíritu que se aferra bajo la presión mientras espera el tiempo de Dios para quitarlo, para sacarlo, para recompensarlo cuando la prueba se acabe.

Oh, qué cosa tan maravillosa, tan maravillosa. Tener en su vida perseverancia. Y cada vez que usted atraviesa una prueba, cada vez que yo atravieso por una prueba y pasamos esas pruebas, somos fortalecidos. Hemos adquirido un poco más de perseverancia.

En el Salmo 40, versículo 1, esperé pacientemente a Jehová y Él se inclinó a mí, oyó mi clamor y me sacó del pozo de la desesperación y colocó mis pies sobre una roca y estableció mi andar. Él puso un cántico nuevo en mi boca. Hombre, cada vez que usted sale de una prueba, ¿no se siente así? Clamé al Señor y me levantó, me colocó sobre una roca. Puso un canto en mi corazón y salí más fuerte que nunca debido a la perseverancia de esa prueba.

Ahora, quiero mostrarle algo. Vayamos a 1 Corintios 10, simplemente necesito profundizar un poco en esto. Primera de Corintios 10:13 dice: “no os ha sobrevenido ninguna tentación,” es el mismo término aquí, “ninguna prueba que no sea humana. En otras palabras, usted no va a enfrentar algún tipo de prueba sobrenatural que va a ser tan poderosa que no hay nada dentro de la esfera humana que pueda resistirlo. No. Las pruebas que vienen son pruebas comunes para los seres humanos. Pero fiel es Dios, ahora escuche esto, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir. Quiero que se detenga y piense en eso.

Ahora, ¿acaso toda persona tiene la misma capacidad en términos de soportar las pruebas? ¿Es así? No. Un nuevo cristiano, un bebé cristiano, con conocimiento y entendimiento limitado y una experiencia muy limitada no va a tener la misma capacidad de soportar las pruebas al nivel que alguien más pueda. Y yo creo que lo que el apóstol está prometiendo aquí es que Dios nunca lo va a colocar en una prueba que usted no pueda enfrentar hasta que Él lo haya colocado en otras preliminares para fortalecerlo para ese nivel de prueba. Y esa es la promesa de Primera de Corintios 10:13. Nunca vendrá a su vida o a mi vida una prueba que será absolutamente abrumadora.

En primer lugar, el Señor nos va a traer pruebas, va a probar nuestra fe, fortaleciendo nuestra fe, produciendo perseverancia para que, de manera gradual, podamos avanzar para Él, enfrentando pruebas más grandes para estar listos para enfrentar esas pruebas.

El Dios que guarda el pacto soberano fiel, que mantiene seguros a Sus hijos, lo hace de una manera personal, íntima, a lo largo de todos los días y horas de nuestras vidas, no sólo mediante alguna afirmación de fiat hecha en el pasado, sino que más bien trabajando con ellos día tras día. Es como un corredor. Me acuerdo que hace algunos años atrás, tuvieron, no me acuerdo cómo usted lo llama, una competencia en Cal State Northridge hecho para la gente discapacitada del programa del Dr. Britton. Y alguien me preguntó si iba a correr. Y yo dije “bueno, no lo sé.” La gente quería invertir dinero para que yo corriera. Y cuando llegó este certamen, muchas personas habían prometido mucho dinero para esta causa si yo corría. Creo que un hombre prometió $100 por vuelta. Ahora, eso es mucha presión. Digo, sabía que si corría una vuelta más podía llegar a $100 más para el programa, ¿verdad? Y usted tenía que hacerlo en una hora. Bueno, no había estado corriendo. No corro porque tengo mis rodillas lastimadas por heridas del fútbol americano de años pasados.

Pero determiné que ese día iba a correr. Creo que corrí 26 vueltas en una hora y quiero que sepan, ustedes no sabían esto, pero no pude caminar por una semana. Mis rodillas se hincharon y no quiero entrar a toda mi historia médica, pero no podía caminar. Y, por supuesto, recibí todo un discurso de parte de mi esposa por excederme en estas cosas. Y en lo único en lo que podía pensar era que había obtenido este dinero para este proyecto, usted sabe. Pero fue un buen recordatorio de que cualquier persona que quiere desarrollar la capacidad de correr a distancias largas, debe comenzar poco a poco. Y en mi caso, fue al revés. Comencé grande y no he corrido desde ese entonces. Trabajamos, no es cierto, hasta llegar hasta la máxima capacidad.

Y el punto de Santiago está aquí. Éste es exactamente. Entendiendo y sabiendo que Dios está fortaleciendo su fe. Él está produciendo una mayor perseverancia para un mayor ministerio, para un mayor servicio, para pruebas mayores, para un gozo mayor, podría añadir. Y no le he dicho en muchas ocasiones que entre más difícil es la batalla, más dulce es la victoria, ¿verdad? Entre más difícil sea la prueba, más dulce es cuando usted sale de ella, ¿no es cierto? Esa es una realidad. Y he aprendido en mi vida que cuando usted está en una prueba, siempre, siempre hay luz en la mañana y cuando usted sale de ella, usted se regocija por la fortaleza incrementada y la liberación de Dios, lo cual vuelve a probar que Él es digno de confianza, lo cual fortalece su fe.

En 2 Tesalonicenses 1, Pablo les escribe a los cristianos tesalonicenses y dice: “gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo; debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como conviene porque nuestra fe que crece de manera excesiva.” ¿No es eso bueno? Su fe crece de manera abundante. “Y el amor de todos vosotros y el uno hacia el otro abunda de tal manera que nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra perseverancia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.” ¿Saben lo que la perseverancia les trajo? Les trajo una fe creciente, un amor abundante y un testimonio tremendo. Es muy productivo. En el capítulo 3, versículo 5, él les dice: “el Señor dirija vuestros corazones al amor de Dios y a la esperanza paciente de Cristo.” Fueron un grupo maravilloso que perseveró.

En Hebreos, capítulo 11, también se nos ilustra esta verdad. Se habla de Moisés. “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.” En otras palabras, el hombre vivió a la luz de lo que la perseverancia traería en el futuro. Él vio hacia el futuro. Entonces, “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados…” Y demás.

Y después, él pasa ahí a hablar de otras personas en tiempos terribles de pruebas. Si usted pasa al versículo 32, simplemente, tiene más y más de ellos. Gedeón, y Barac, y Sansón, y Jefté, y David, así como Samuel y los profetas; siempre por la fe, por la fe, por la fe. Los grandes héroes de la fe aquí. Confiaron en Dios en medio de circunstancias increíbles. “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido.” Y todo lo hicieron por la fe.

Y después, él llega al capítulo 12 y dice: “esos son los héroes de la fe. Y ustedes están rodeados por tan grande nube de testigos,” eso significa tantas personas que han dado testimonio de la virtud de la fe. Hombre, más vale que hagas a un lado las cosas en tu vida y corras la carrera de la fe como ellos. Y el gran consumador y autor de la fe es Cristo, quien es el más grande ejemplo de gozo en medio de las pruebas. Cuando vienen las pruebas, entonces, tenemos una mente que entiende. Entendemos que el Señor está produciendo perseverancia. Y la perseverancia nos fortalece para un ministerio más grande. Y nuestra fe es probada.

Hay un tercer ingrediente, y simplemente le voy a dar este en esta noche y los otros dos la próxima vez. El tercer medio necesario para la perseverancia, primero la actitud gozosa, en segundo lugar, una mente que entiende y, en tercer lugar, una voluntad sumisa. Una voluntad sumisa. Me encanta esto en el versículo 4. Es tan directo. Obsérvelo. “Mas tenga,” este es un imperativo presente activo. Este es un mandamiento, “mas tenga la paciencia su obra perfecta.” Deje que Dios haga Su obra. Que la perseverancia haga lo que Dios quiere que haga. Este es un mandato demandando sumisión. Lo que él está diciendo es sea sumiso a la prueba. No pelee contra ella. No discuta contra ella. No levante el puño contra Dios. Acéptela. Si trata de pelear contra ella, si trata de resistirla si trata de discutir con ella y debatir con ella, bueno, quizás pueda traer a su vida la disciplina de Dios. “Hijo mío, no me desprecies la disciplina del Señor ni desmayes cuando eres reprendido por Él. Porque a quien el Señor ama, Él disciplina y azota a todo hijo a quien Él recibe.” Si soportas en medio de la disciplina, Dios te trata como hijo. Él está perfeccionándote, Él está moldeándote. Y si peleas contra esto, vas a descubrir que se vuelve más y más difícil.

Entonces, debemos someternos. Debemos someternos. Dije esto, recuerde, cuando estábamos estudiando 1 Corintios 10 hace años atrás. La única manera de salir de una prueba es pasarla. No hay salidas laterales. La manera de salir de atravesarla. “Dios es fiel, quien no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que justamente con la tentación os dará la salida para que podáis soportar.” Y la manera de pasarla es siempre soportar las pruebas.

Entonces, con gozo en las pruebas porque vemos el futuro glorioso, porque somos acercados a la comunión dulce con el Padre, porque somos enriquecidos en la comunión de los sufrimientos de Cristo. Porque vemos el pecado que es quitado de nuestra vida. Porque nos da una mayor esperanza para el cielo en el gozo de todo esto, comenzamos a ver cómo perseverar.

Después, viene el entendimiento de que Dios está haciendo esto para crear una mayor perseverancia, para una mayor utilidad, para pruebas mayores y después, nos sometemos a eso con un espíritu sumiso, una voluntad sumisa. Y vea lo que dice aquí: “más tenga la paciencia su obra perfecta.” Lo que está tratando de hacer. Deje que la perseverancia tenga una obra perfecta. Lo que está tratando de hacer es simplemente hacerlo a usted mejor.

La palabra perfecta aquí sería mejor traducida espiritualmente maduro. No resista las pruebas, no pelee contra ellas, no las resistas, no niegue a Dios esta obra maravillosa y perfeccionadora que Él quiere hacer en su vida. En el Salmo 131, simplemente un Salmo de 3 versículos, se pierde, pero escuche lo que dice: “Jehová, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas demasiado sublimes para mí. En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre.” Un hermoso pensamiento. Señor, en lo que me has metido me ha hecho crecer. He madurado, me has quitado el biberón es lo que está diciendo. Y ese es un privilegio. Un corazón agradecido por ser destetado para ser fortalecido.

Job le agradeció a Dios. Y se sometió con disposición a toda prueba que el Señor le dio, aunque su corazón algunas veces estuvo confundido. ¿Y sabe lo que es interesante? No fueron las circunstancias las que confundieron a Job. No fueron las circunstancias que le molestaron. Fue el hecho de que él no podía recibir una respuesta de Dios lo que le molestó. Él estuvo preguntando y no recibía nada a cambio. Y ésa fue la dificultad. En Job 5:7, él dice, Elifaz está hablando, “Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción. Ciertamente yo buscaría a Dios, y encomendaría a Él mi causa; El cual hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número; Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, y envía las aguas sobre los campos; Que pone a los humildes en altura, y a los enlutados levanta a seguridad.”

Él dice cuando atraviesa por una prueba, simplemente encomiéndese al Señor. Simplemente, entréguese a Dios. Confíe en Él. Salmo 37 dice: “no te alarmes debido a los malhechores. Encomienda a Jehová tu camino, confía también en Él.” Las escrituras dicen: “y Él lo hará.”

Ahora escuche, siga esto. La perseverancia no es la meta. La meta es la perfección. La perseverancia es un medio para llegar a eso. Es así. Usted atraviesa una prueba, usted se vuelve más fuerte. Usted tiene mayor perseverancia. Esa mayor perseverancia le va a permitir enfrentar una mayor prueba. Y esa mayor perseverancia una prueba más grande y la secuencia de esto va a traer madurez espiritual.

La perfección realmente es sinónimo de madurez espiritual. Deje que la perseverancia llegue a la meta o al fin o al cumplimiento, el cual es madurez espiritual. No significa ausencia de pecado. No. No hay indicación de ausencia de pecado. Santiago 3:2 en muchas cosas todos tropezamos, pero el punto es madurez espiritual, desarrollo maduro completo. En los términos de 1 Juan 2:14, ser un padre espiritual que conoce a Aquel que es desde el principio.

Por cierto, este término perfecto, teleion, se usa en fuentes seculares acerca de animales que han llegado a su máximo nivel de crecimiento. Aquí es usado de cristianos que han llegado a su máximo nivel de madurez. Produce a un cristiano totalmente maduro. Entonces, el Señor le está dando perseverancia para colocarlo en una mayor prueba para hacerlo un cristiano más fuerte, un cristiano más maduro.

En Filipenses 3:15 dice: “por lo tanto, tantos como son maduros” y demás. Entonces, es alcanzable. Usted puede llegar ahí. El Señor lo está metiendo ahí para que usted llegue ahí. La fe es probada para hacernos más dependientes, para darnos una fe más fuerte, para llevarnos a una comunión más profunda. Y eso nos hace más maduros.

La palabra perfecto tiene la idea de virtud. Llevarnos al lugar en donde realmente queremos estar y donde el Señor quiere que estemos. También, en cierta manera, expresa la idea de equilibrio, una justicia equilibrada estable. El mejor versículo para explicarlo, me encanta este, Gálatas 4:19, Pablo dice: “nunca estaré satisfecho o estaré en trabajo siempre teniendo un dolor espiritual hasta que, escuche esto, Cristo sea, ¿qué?, Formado en vosotros. ¿No es éste un pensamiento maravilloso? Ese es el deseo. Esa es la meta espiritual definitiva, hasta que Cristo sea formado de manera completa en nosotros.

Y él describe lo que él quiere decir por perfección en el versículo 4: “mas tenga la paciencia su obra perfecta para que seáis perfectos,” y repite nuevamente teleioi, “y cabales o completos. Esa es una palabra maravillosa, holoklēros.  Holos significa entero. Tenemos una palabra en la actualidad, holografía, la cual es un retrato de 360°, holografía. Holos y klēros significa todas las porciones. Él quiere que en todas las porciones usted esté intacto, espiritualmente completo, bien redondeado; y después, el negativo de esto, “sin que os falte cosa alguna.” Esta es una afirmación que abarca mucho. Él lo mete en el medio de pruebas para que usted pueda adquirir perseverancia, para que usted pueda atravesar por más pruebas, hasta que usted haya llegado a ser alguien que está totalmente completo, una persona madura en Cristo.

Sólo las pruebas realmente pueden hacer eso. Toman la Palabra de Dios, la cual es capaz para perfeccionarlo, 2 Timoteo dice, y las pruebas, 1 Pedro 5:10, “el Dios de toda gracia, después de que hayáis padecido por un poco de tiempo,” ¿qué?, “os perfeccione.” Las pruebas y las Escrituras y la perfección que viene.

Permítame llevarlo a un pasaje que va a llevar a este punto a una conclusión. En Jeremías 48, Jeremías 48, uno de mis pequeños textos favoritos en el Antiguo Testamento porque es tan rico en su significado. En Jeremías 48, hay un juicio que se habla en contra de Moab, el cual, claro, él estaba en el sur y al este de Jerusalén, una nación vecina pagana. De hecho, Dios había maldecido a los moabitas y no se permitía que hubiera ningún moabita en la casa de Israel. Y hubo una maravillosa excepción a esta historia, Ruth por la gracia de Dios. Pero en el versículo 11, quiero que note esto, “quien estuvo” dice, “Moab, desde su juventud.” ¿Sabe cuál es el problema de Moab? Moab es impío. Moab es no regenerado. Moab es disoluto. ¿Sabe por qué? “Porque Moab nunca tuvo problemas en su vida.” Una vida sin problemas produce una virtud muy débil. ¿Muy bien?

Ahora observe. “Y sobre su sedimento ha estado reposado.” ¿Qué es sedimento? Bueno, sedimento es lo que se asienta en la parte de abajo de una piel que contiene vino, en el proceso de hacer el vino, sobre su sedimento ha estado reposado. Y no fue vaciado de vasija en vasija. Ni nunca estuvo en cautiverio. Por tanto, “quedó su sabor en él y su olor no se ha cambiado.”

Usted pregunta qué quiere decir esto. Bueno, le voy a decir lo que es. Este es un retrato del proceso de hacer vino. Ahora, quiero decirle cómo se hace. Digo esto a manera de estudio y no por experiencia. Quiero decirle cómo se hace. Usted tiene una serie de pieles que contienen vino. Y entonces, usted toma este fruto de la vid, el jugo de uva y lo vacía en una piel de vino. Y usted deja que se asiente.

Y conforme se asienta por un tiempo, el sedimento se asienta en la parte de abajo y comienza a separar el vino del jugo. Usted entonces, después de un período de tiempo, y este es un proceso típico de producción de vino, toma algo de lo que está en esa piel que contiene el vino y lo vacía en otra. Y algo del sedimento se queda en la parte de abajo. Usted lo vacía en la siguiente piel que lo contiene y de nuevo el proceso es repetido a lo largo de un transcurso de tiempo. Y sea cual sea el sedimento, se queda en la parte de abajo de ese. Usted lo repite una, y otra, y otra y otra vez. Y finalmente, lo hacía en una piel y espera por mucho tiempo. Y lo vuelve a vaciar de tal manera que no hay sedimento y va a estar dulce.

Todo ese sedimento es recolectado. Y de este sedimento se hace el vinagre. Pero el vino ahora tiene una fragancia dulce y un sabor dulce. Y ha llegado a ser eso porque ha sido vaciado de contenedor, a contenedor, a contenedor. Y en cada caso, el vaciarlo en otro contenedor ha permitido que lo amargo se quede en el fondo.

Y Dios está diciendo: “si Moab tan sólo hubiera sido vaciado de problema, a problema, a problema, de tal manera que lo amargo se hubiera quedado afuera, Moab habría tenido un aroma dulce. Pero Moab ha estado quieto.” Eso es algo malo. Tened por sumo gozo. Y entienda esto y sométase a esto porque Dios, conforme lo vacía a usted y a mí, de prueba, en prueba, en prueba, todo lo amargo se está quedando en la parte de abajo hasta que finalmente, traemos delante del Señor únicamente un sabor dulce y un aroma dulce sin amargura en absoluto.

Nos regocijamos en nuestras pruebas con eso en mente. Entendemos la obra perfeccionadora y nos sometemos con disposición. Ahora, si usted puede enfrentar sus pruebas de esta manera, usted va a convertir la tribulación en triunfo, ¿verdad? Hay dos más y las veremos la próxima vez. Oremos.

Padre, no queremos que habiendo oído olvidemos o habiendo recordado, no apliquemos. Sino que deseamos que Señor, oigamos y apliquemos estas cosas en nuestras vidas. Ayúdanos ahora a internalizar y hacer las personales, inclusive conforme hablamos estas palabras escritas de una manera tan hermosa por el escritor del himno. Y que sea nuestra propia oración cuando digamos: “estate quieta, alma mía.” Que eso signifique mi alma.

Y que sea cual fuere la prueba, sea cual fuere la lucha, que te la dejemos a Ti para que Tú la ordenes y proveas, sabiendo que en todo cambio Tú vas a ser fiel, que Tú eres nuestro mejor amigo, nuestro amigo celestial. Y sin importar qué tan espinoso sea el camino, que Tú nos guíes a un fin gozoso. Que esta sea la expresión de nuestros corazones conforme cantamos juntos. Y Señor, lleva a cabo en toda vida Tu obra perfecta y de gracia por causa del Salvador. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2016 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Características de la literatura sapiencial

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Características de la literatura sapiencial

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/37796588

La pregunta que oigo con frecuencia, aunque debo confesar que no con tanta frecuencia hoy en día como antes, debido a los cambios en las traducciones populares de la Biblia, pero la pregunta que solía escuchar todo el tiempo era, «RC, ¿Dios crea el mal?» Y usualmente respondía rápido y decía: «No, Dios no crea el mal”.

Ese es el a priori bíblico, que Dios no es el autor o el creador del mal. Y luego, de inmediato ellos respondían: ‘Pero la Biblia dice que lo hace’. E iban al capítulo 45 del libro del profeta Isaías y citaban el texto en el que Dios dice que ‘causa bienestar’ o ‘crea bienestar’ y “crea calamidades” . Y entonces ellos decían: ‘Aquí mismo, en la Escritura dice que Dios crea el mal’.

Y luego eso provocaba una larga discusión en relación a algunos de los principios que necesitamos tener a nuestra disposición para interpretar la Escritura donde podamos reconocer ciertas formas de escritura, o formas literarias o géneros literarios que se usan con frecuencia a lo largo de la Biblia.

Otro ejemplo similar es una declaración que proviene del contenido del Padre Nuestro, donde cada vez que decimos la oración, repetimos las palabras: «Y no nos metas en tentación”.

Y personas me dicen: «Bueno, ¿no dice Santiago que cuando uno es tentado no digas que es tentado por Dios?  Dios nunca tienta a nadie, pero las tentaciones surgen de los deseos de tu propio corazón.

Y si ese es el caso, según Santiago, entonces ¿por qué deberíamos orar? o ¿por qué Jesús nos enseñó a orar, diciendo a Dios: «Y no nos metas en tentación “, como si Dios fuera a hacer tal cosa de tratar de llevarnos o tentarnos a pecar?

Bueno, de nuevo, si reconociéramos la forma literaria en la que aparecen esas palabras, no nos perderíamos en las falsas conclusiones que podríamos sacar. Bueno, ¿de qué forma literaria estoy hablando? Estoy hablando de una forma literaria que es muy importante en la literatura de la Biblia, que se encuentra mucho y más ampliamente, pero de ninguna manera exclusivamente, en los libros del Antiguo Testamento que llamamos los libros poéticos.

Ahora, en el mundo judío antiguo, los judíos se referían a tres libros en el Antiguo Testamento como los libros poéticos. Y esos libros eran Salmos, Proverbios, y el libro de Job, por la sencilla razón de que en la forma que ellos aparecen, es la forma de poesía hebrea.

Ahora en nuestros días, cuando dividimos los diversos grupos o clasificaciones de los libros en el Antiguo Testamento, tenemos una categoría que usamos más amplia, hablamos en términos de la llamada “literatura sapiencial”.

Y la literatura sapiencial en el Antiguo Testamento contiene los tres libros poéticos que acabo de mencionar, Salmos, Proverbios, y Job, pero también hay otros dos libros que suelen incluirse normalmente bajo esta Literatura Sapiencial, aunque a veces debatible.

Pero esos otros dos libros que usualmente son incluidos en este grupo son los libros: el Cantar de los Cantares y el libro de Eclesiastés.

En el Nuevo Testamento, el libro que a menudo se pone en la categoría de literatura sapiencial es la epístola de Santiago, escrita probablemente por el hermano de nuestro Señor.

Ahora, la literatura sapiencial del Antiguo Testamento se centra en filosofía. Pero esto es un poco engañoso porque cuando piensas en la palabra “filosofía” estoy seguro que piensas en la especulación abstracta caracterizada por la búsqueda metafísica de los antiguos griegos y de los pensadores teóricos occidentales.

Pero en su forma rudimentaria, la palabra filosofía en el griego significa ‘fileo’ amor, como en Filadelfia, amor fraternal; el amor de Sofía, el amor por la sabiduría.

Muy a menudo, en nuestra comprensión de la filosofía estamos hablando de especulación abstracta. Pero para el judío, el énfasis y el punto central de la filosofía judía, tal como se encuentra en el amor judío por la sabiduría o en la literatura sapiencial no es, “¿cómo podemos discernir respuestas a preguntas fundamentales a través de la especulación abstracta?”, sino que la principal preocupación de la filosofía judía era, ¿cómo puedo vivir una vida piadosa día a día, que es agradable a Dios?”

Es decir, era una orientación mucho más práctica de la que normalmente solemos encontrar en la filosofía tradicional de occidente. Es por eso que la literatura sapiencial declara una y otra vez que “el temor del Señor es el principio de la sabiduría”.

Puesto que el tipo de sabiduría no es un simple sentido común o sagacidad que asociamos con personas que son inteligentes, sino, más bien, la sabiduría es la sabiduría de conocer lo que agrada a Dios y cómo debemos vivirlo. Y eso no puede conocerse, sino hasta que el alma está primero en una actitud de reverencia y adoración delante Dios.

Eso es lo que se entiende por “el temor del Señor”; es el prerrequisito previo, el fundamento necesario para acumular sabiduría. Ahora, para entender la literatura sapiencial, los proverbios, por ejemplo, y los salmos, tenemos que entender, ante todo, algo acerca de la naturaleza de su contenido poético. Nosotros tenemos poesía en el idioma español y tenemos distintas maneras de escribir poesía y recordar poemas, y una de las cosas a la que prestamos atención es a la métrica y la estrofa y el ritmo del lenguaje; y es algo común en nuestra literatura poética usar la técnica de la rima. Aunque no toda la poesía en español rima.’, gran parte de nuestra poesía rima.

Pero la rima no era parte importante de la poesía hebrea. Pero la métrica y el ritmo, sí eran importantes para la poesía hebrea y esa es una de las cosas más difíciles de traducir por los traductores.

También encontrarás en la poesía hebrea juegos de palabras y modismos que son parte de su riqueza poética, lo cual no siempre puede ser traducido de un idioma a otro. Recuerdo que cuando vivía y estudiaba en Holanda, haciendo un posgrado que tenía que hacerlo en otro idioma.

Hay un libro pequeño que apareció llamado “La dificultad de un irlandés con el idioma holandés” que devoré y me reí como loco porque pude identificarme con el libro por todos los errores que cometí y todos los problemas que tuve.

Vivíamos en un pueblo a unos 40 kilómetros fuera de Ámsterdam y la dueña de casa no hablaba inglés. Recuerdo que un día bajé a la cocina después de estudiar, y ella me preguntó qué estaba haciendo. Yo le contesté: «Estoy tomando un descanso», que es una expresión idiomática que no se puede traducir directamente al holandés.

Y ella me miró desconcertada y perpleja porque dije que estaba tomando un descanso.  Y ella dijo: ¿qué significa en holandés? Eso no significa nada en holandés. Y entonces, “ah, ya recuerdo”, la palabra holandesa para ‘tomar’ o el concepto para ‘tomar un descanso’ es la palabra ‘pauze’, como ‘pause’ en inglés; pero la palabra en holandés para pausa, es igual como pause en inglés, con la diferencia que la “e” no es muda. Uno dice “pauz -e”.

Pero ya que esta fue una de esas palabras que era la misma en inglés, yo dije “Oh” en holandés, dije: «Usted sabe, parece que estoy tomando una ‘pause’».

Solo que no pronuncié la E, entonces P-A-U-S en holandés es la palabra para “Papa”. Y la palabra que yo traduje para ‘descanso’ fue la palabra holandesa para ‘hernia’. Yo solo estaba tratando de decirle a esta señora que estaba tomando un descanso de mi trabajo y terminé diciéndole que el Papa tenía una hernia y ella se preocupó mucho.

Así que esos son los problemas que tenemos al pasar de un idioma a otro. Podría contarles de algunos otros que también fueron solo graciosos y muy vergonzosos. Pero en cualquier caso, el recurso literario principal que encontramos en la poesía hebrea es un recurso llamado paralelismo. — Paralelismo. Veamos si puedo deletrear esto. Esta es una palabra que a menudo la tengo que repetir dos veces cuando la digo. Parece un trabalenguas entre la ‘r’ y la ‘l’. Pero creo que lo digo bien.

‘Paralelismo’, como la palabra lo indica, describe una forma escrita en la que dos o más segmentos, versos o pares, o lo que sea, se enuncian en algún tipo de relación paralela. Así que si solo miras a una línea de una declaración paralela e ignoras el resto de lo que está dicho en ella y alrededor de ella, puedes fácilmente llegar a un entendimiento erróneo de lo que se dice, porque el segmento paralelo amplifica y explica, hasta cierto punto, lo que se dice en la declaración inicial.

Por ejemplo, cuando volvemos al problema de si Dios crea el mal, en Isaías 45, permítanme leerles cómo se traduce en La Biblia de las Américas.  Al final del versículo 6 leemos: «Yo soy el Señor, y no hay otro; el que forma la luz y crea las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades».

Bueno, esto puede ser confuso, pero esto es lo que se llama paralelismo sinónimo, donde los dos segmentos están diciendo básicamente lo mismo con diferentes palabras. Ahora, es confuso, ya que cada uno de estos segmentos indica un contraste. En la primera parte de Dios está diciendo: ‘Yo soy el Dios que crea la oscuridad y soy el Dios que crea la luz’.

Así que la oscuridad y la luz están puestas una frente a la otra. En la traducción original, el segundo verso dice: “Yo hago o creo el bienestar y creo la calamidad”.

Y de aquí es donde salen todas estas preguntas, donde el texto dice Dios: “crea la calamidad”. Bueno, la palabra hebrea para calamidad tiene al menos ocho matices distintos y estamos infiriendo la idea del mal moral. Y básicamente lo que Dios está diciendo es “Yo traigo la paz, también traigo perturbación. Traigo prosperidad, también traigo calamidad”.

Y si hubiéramos visto al principio que esa frase se encuentra en términos de paralelismo, si hubiera alguna confusión sobre lo que una parte significaba, entonces podríamos haberla descubierto al ver su relación con sus otras partes.

«Y no nos metas en tentación, sino líbranos del mal». Ahora hay más ambigüedad porque la palabra que se traduce en español «mal» sugiere algo genérico, algo abstracto o neutro, donde la palabra en el texto griego del Padre Nuestro no es «poneron», lo cual sería el mal en general o el mal en abstracto, sino que es «ponerós», la cual es la forma nominativa singular masculina de la palabra que suele traducirse como «el maligno».

Entonces, lo que Jesús está diciendo es que cuando oren, díganle a Dios: ‘No nos metas en tentación, sino líbranos del maligno’. ¿Qué está diciendo? De nuevo, la palabra “tentar” también puede usarse para “probar”. Y Jesús está diciéndole a su pueblo: ‘tuve que soportar el ataque desenfrenado de Satanás en la soledad del desierto.

Voy a orar y pedirles que oren por ustedes para que Dios no les ponga a prueba, sino que Él los mantenga alejados del ataque del enemigo. Que incluso como lo hizo con Job, Él puso un cerco a su alrededor y lo protegió de los dardos del enemigo, así deberías estar orando, ‘Señor, no nos dirijas al lugar de prueba, sino líbranos del maligno’. Y eso se hace evidente cuando nos familiarizamos con el paralelismo.

Como ya dije, el paralelismo es la característica principal de la poesía hebrea y lo encontramos de forma prominente y generalizada en los libros poéticos, pero no solo en los libros poéticos. Encontramos usos extensos de poesía entre los profetas: en Isaías, Jeremías, incluso en la oración de Jonás, cuando le pide a Dios que lo libere y Dios lo rescata al enviarle un gran pez para salvarlo del mar.

Y encontramos intercalados en los evangelios y las epístolas, pequeñas porciones de escritos poéticos. Y casi en todas partes donde encuentres poesía, encontrarás paralelismo. Así que es una herramienta muy importante para entender y les mostraré más ejemplos mientras vemos un breve panorama de entre la literatura sapiencial misma.

Pero antes de hacer eso, de nuevo, la primera clase es paralelismo sinónimo, donde se repite el mismo pensamiento.  Les daré un ejemplo. “Oíd esto, pueblos todos; escuchad, habitantes todos del mundo”. Ahora, “oíd esto”, “escuchad”, es lo mismo. “Pueblos todos”, “habitantes todos del mundo”, lo mismo es dicho en ambos versículos.

Ahora, este fue simple. Una de las que más me ha llamado la atención es la bendición hebrea, que también es muy reveladora para nosotros y extremadamente rica cuando vemos el paralelismo.

Y voy a tomar un momento para poner esto aquí. “El Señor te bendiga y te guarde”. ¿correcto?

Esa es la primera línea donde pedimos que Dios bendiga a la gente y la guarde. Luego la misma idea es repetida en la línea siguiente. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti” ¿Bien? “haga resplandecer” y “tenga de ti misericordia”. Bueno, esas no son las mismas palabras. Pero ¿qué quiere el judío de la gracia de Dios, sino ser preservado, ser guardado? Y ¿qué significa ser bendecido en Israel? Bendición, la bienaventuranza es identificada en términos de la proximidad que uno disfruta del rostro de Dios.

“El Señor te bendiga”, “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, que el Señor levante la luz de su rostro sobre ti y te conceda paz”.

Lo mismo se dice en las tres líneas, solo que con un lenguaje diferente, pero donde es tan enriquecedor es, si quieres entender la idea judía de la gracia, es que sin duda está vinculado a la idea de shalom, paz.

Es una paz benévola. Es una paz que experimentamos cuando sabemos que somos guardados o preservados por Dios. ¿Quieren saber lo que es la bienaventuranza? Es mirar al rostro de Dios, para que la luz de su rostro brillando sobre ti. Si quieren buscar en la antítesis decimos, ¿cuál es la maldición? La maldición de Dios es ¿Qué? Cuando Él apaga las luces, cuando Él aparta su rostro, cuando ya no nos preserva, cuando Él retiene su gracia y nos quita nuestra paz. Entonces, con este tipo de evaluación, podemos encontrar las profundidades y riquezas que están contenidas en estos pasajes.

La segunda forma de paralelismo que encontramos con frecuencia se llama paralelismo antitético, donde, en este caso, después de que el primer segmento hace una declaración, una declaración positiva, su opuesto es indicado a continuación, en el segundo segmento por contraste o antítesis.

“La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira”. ¿Ves? Si usas un tipo de lenguaje, eso quita el furor, lo calma, ves, y trae paz. Si usas otro tipo de lenguaje, eso exacerba la situación y genera conflicto.

Esto lo lees con frecuencia en Proverbios. El sabio hace tal y tal, pero el necio hace otra cosa. Y entonces encuentras allí un ejemplo de paralelismo antitético.

El tercer tipo de paralelismo es lo que se conoce como “sintético”, al igual que los materiales sintéticos, orlón, rayón, y otros. El paralelismo sintético es cuando el segundo segmento o la segunda parte de la declaración, o bien se basa en la primera, o completa lo que dejó sin terminar en el primer segmento.

Y verás esto con frecuencia sobre todo en Proverbios donde tendrás la primera línea, luego la segunda línea se basará en la primera línea, luego la tercera línea te llevará al siguiente grado y a la cuarta y puede seguir por varios versos. Y a eso se le llama síntesis porque algo es nuevo.

Algo nuevo es añadido en el segundo segmento que no se encuentra en el primer segmento, pero lo que es nuevo no es antitético o establece un contraste con lo que ya se dijo.

«Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida».

Vieron que en ese segundo segmento, no hay un contraste ni es sinónimo, sino que introduce una nueva declaración en este componente básico o construcción. Ahora, hay otras formas de poesía algo más oscuras y esotéricas a las que no voy a entrar debido a que no es necesario tratar con ellas en su viaje inaugural por la Escritura, pero, solo estén alertas cuando estén leyendo la Escritura y estén teniendo problemas para interpretarla por ustedes mismos, busquen el género, busquen la forma literaria en la que aparece porque puede ser una declaración poética y la poesía tiene sus propias reglas de interpretación que difieren de nuestra prosa normal. Y no solo eso, como una guía para evitar errores, pero también para ver eso que es tan hermoso en términos de la revelación de Dios cuando Dios usa este medio particular de comunicación para expresar su Palabra.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

15/27 – El ministerio profético de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

15/27 – El ministerio profético de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-ministerio-profetico-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos recuerda que después que el Antiguo Testamento llegó a su fin, pasaron 400 años de silencio de parte del Señor.

Nancy Leigh DeMoss: Después de haber tenido por años a un profeta tras otro hablando de parte de Dios; el silencio era ensordecedor, pero el pueblo aún esperaba. Ellos se aferraban a la esperanza del gran profeta prometido en Deuteronomio 18.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos conociendo a Jesús de nuevas maneras mientras Nancy Leigh DeMoss continúa con esta serie, El Cristo incomparable.

Nancy: Al mirar en el Antiguo Testamento, podemos ver tres oficios importantes ordenados por Dios.  Estos tres son profeta,  sacerdote y  Rey. Diferentes hombres fueron profetas, otros fueron sacerdotes y otros fueron reyes.  Algunos fungieron en más de un rol, y estos hombres tomaron estos roles porque les fueron dados por Dios.

Todos estos oficios, y las personas que los desempeñaban, anunciaban y apuntaban al Mesías…a Cristo.  Vemos en la vida de Cristo como Él perfectamente cumplió con estos tres oficios.

Hoy estaremos considerando a Cristo como un profeta en Su ministerio profético.

Ahora esta palabra profeta y profecías…la han escuchado siendo utilizada en muchas formas diferentes, unas que son más bíblicas que otras.  Vamos a apegarnos aquí solo a las Escrituras.  Los profetas del Antiguo Testamento fueron mensajeros.  Ellos  fueron comunicadores de parte de Dios.  Ellos fueron elegidos y señalados por Dios mismo.   Ninguno se levantó un día y dijo, “Oh, yo quiero ser un profeta, creo que voy a ir al seminario y seré un profeta”.

No, Dios los trajo de lo que estaban haciendo, Dios hablaba a Sus profetas y les revelaba Su voluntad.  Él les comunicaba directamente a los profetas lo que Él quería que Su pueblo supiera.

Ahora recuerden que ellos no tenían la Biblia.  Es decir que este era el medio de Dios para comunicarse con Su pueblo.  Dios les daba a los profetas anuncios, instrucciones, palabras de aliento, palabras de advertencia.  Lo que sea que Él quería que Su pueblo supiera, Él se lo decía a los profetas, y los profetas lo escuchaban y entonces se lo decían al pueblo.

Las palabras de Dios a los profetas incluían dos tipos esenciales de discursos.  Primero estaba el de anunciar y luego estaba el de predecir o profetizar.

  • Proclamar, pasando el mensaje de Dios que podía ser algo acerca del pecado del pueblo o acerca de Su justicia o acerca de Sus caminos o de Su voluntad.
  • Pero entonces también estaba el de predecir, o profetizar acerca del futuro.

Algunas veces en las profecías podemos ver —la proclamación—o la predicción. A veces podías ver ambas cosas entremezcladas, pero pudiendo dividirlas entre las dos categorías.  No todas las profecías eran acerca del futuro.  Algunas eran acerca del presente; esa era la del que proclama.  Pero otras predecían algo acerca del futuro.

  • De manera que Dios hablaba a Sus profetas, les revelaba Su voluntad—lo que Él quería que Su pueblo supiera.
  •  Entonces, los profetas tenían que escuchar lo que Dios decía.  Ellos tenían que recibir Su revelación.
  • Y luego era la responsabilidad de los profetas de proclamar al pueblo el mensaje que ellos habían recibido de Dios.

De manera que vemos esta dinámica de comunicación.  Dios hablaba a Sus profetas; los profetas escuchaban; ellos recibían el mensaje; y entonces ellos le transmitían el mensaje al pueblo.

Frecuentemente cuando los profetas hablaban, decían una frase que vemos muchas, muchas veces en el Antiguo Testamento: “Así dice el Señor”.

Estas no eran las palabras del profeta.  El profeta no estaba compartiendo sus pensamientos o sus propias opiniones.  No era, “Esto es lo que pienso” o “Esto es lo que yo creo”.  Era más bien, “Así dice el Señor”.

Cuando los profetas hablaban respaldados por la autoridad de Dios, era como si Dios mismo le estuviera hablando a Su pueblo.  Ahora había también algunos falsos profetas que decían, “Así dice el Señor”, pero no estaban realmente hablando de parte de Dios,  y había graves consecuencias para aquellos falsos profetas.

Estamos hablando aquí acerca de verdaderos profetas del Señor.  Ellos decían, “Así dice el Señor”. Estas eran palabras de Dios.  Entonces cuando decían, “Así dice el Señor”, el pueblo necesitaba detenerse, escuchar y reconocer que cuando estos profetas hablaban,  Dios estaba hablando.

Ahora recuerden que Dios los llamaba y los señalaba, por lo que su trabajo era hablar lo que fuera que Dios les ordenara y les  dirigiera a decir.  Ellos trabajaban para Dios.  Ellos eran siervos de Dios.  Ellos eran Sus mensajeros, Sus comunicadores, y ellos eran responsables de dar el mensaje tal cual lo escuchaban—sin cambiarlo; sin agregarle; sin quitarle.  Transmitirlo tal cual lo escucharon.

Así que, déjenme darle algunos ejemplos de esto:

Dios al profeta Jeremías en Jeremías capítulo 1:

Porque adondequiera que te envíe, irás, Y todo lo que te mande, dirás…Entonces el Señor extendió Su mano y tocó mi boca.  Y el Señor me dijo:  “Yo he puesto Mis palabras en tu boca” (v.7,9).

Eso es un profeta.  Ezequiel capítulo 3:

Me dijo además, “Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con Mis palabras” (v. 4).

Eso es un profeta…escuchaba la Palabra de Dios, enseñaba la verdad y la Palabra de Dios a otros.

Un libro de doctrina cristiana lo resumió de esta manera: “Un profeta de Dios es uno que habla por Dios, dando a conocer e interpretando las palabras y la voluntad de Dios al hombre”.  Eso es un profeta.

Ahora bien,  quiero llamar tu atención a un punto realmente importante de un pasaje del Antiguo Testamento.  Si tienes tu Biblia, déjame alentarte a ir al libro de Deuteronomio, al capítulo 18.  Esta es una profecía del Antiguo Testamento acerca de un profeta.  Se hace muy importante, una vez nos percatamos de que Jesús entra en escena.

Moisés es el que está hablando aquí.  Él es uno de los grandes profetas del Antiguo Testamento.  En el versículo 9 hasta el versículo 14,  no vamos a leer esto ahora, pero él le dice al pueblo: “Ustedes no serán como las naciones paganas de alrededor nuestro que hacen caso a los encantadores, a los hechiceros y adivinadores. Sino que ustedes escucharan a Dios y a Sus mensajeros.  Ustedes escucharán a Sus profetas”.  Entonces Él habla de otro profeta,  uno que es él que habría de venir.  Y veamos el versículo 15:

Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el Señor tu Dios; a él oirán.  Esto es conforme a todo lo que pediste al Señor tu Dios en Horeb el día de la asamblea [cuando se le dio la ley], diciendo: “No vuelva yo a oír la voz del Señor mi Dios, no vuelva a ver este gran fuego, no sea que muera” (v. 15-16).

Ahora, él estaba haciendo referencia a un instante en el Monte Sinaí  en donde el pueblo estaba aterrado al escuchar la voz directa de Dios.  Ellos no podían soportarlo.  Temían que fueran a ser consumidos por Su gloria.  Entonces ellos le pidieron a Dios que les hablara a través de un intermediario, alguien que mediara entre ellos y Dios.  Esto es lo que hacía un profeta.  Moisés era este tipo de profeta.

Dios le hablaba a Moisés allá en la montaña, y entonces Moisés bajaba de la montaña y le decía al pueblo lo que Dios le había dicho.  Y Moisés les recordaba: “Ustedes dijeron, “No permitas que Dios nos hable directamente.  Nos mataría.  Envíanos profetas””. Versículo 17:

Y el Señor me dijo: “Bien han hablado en lo que han dicho.  Un profeta como tú levantaré de entre sus hermanos, y pondré Mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que Yo le mande [dijo Dios].  Y sucederá que a cualquiera que no oiga Mis palabras que él ha de hablar en Mi nombre, Yo mismo le pediré cuenta”. (v. 17-19).

Esta es una profecía del Antiguo Testamento en relación al Mesías.  Los judíos, luego de cien años, vinieron a creer y a ver que esta era una profecía del Mesías que había de venir.  Dios prometió que enviaría a otro Profeta, un profeta como Moisés en muchos aspectos.  Él sería un maestro, un gobernante , un mensajero — solo que mayor.  Él sería el más supremo de los profetas a través del cual Dios se daría a conocer a Él mismo y Su voluntad a Su pueblo.

Entonces a través de la era del Antiguo Testamento, una generación tras otra esperaba al Profeta (con P Mayúscula) al Profeta prometido.  Y durante este tiempo, Dios habló a través de muchos profetas (con p minúscula) muchos profetas diferentes, pero ninguno era “El Profeta” (con P mayúscula) que había sido prometido.  Estos profetas menores estaban simplemente allanando el camino para el Profeta que había de venir, el Mesías, y estos profetas apuntaban el camino del Profeta, quien claro está, sabemos que era Cristo.

De  manera que tenemos diferentes profetas, mucho de los cuales leemos en las Escrituras.  Hay libros en el Antiguo Testamento que llevan sus nombres — al final del Antiguo Testamento tenemos, a Sofonías, él es un profeta; Hageo, él es un profeta; Zacarías, él es un profeta; y entonces Malaquías—el profeta Malaquías.  Entonces llegamos al final del antiguo pacto, el final del Antiguo Testamento y luego por 400 años no hubo profetas — no hubo profetas verdaderos.  En este tiempo hubo solo  falsos profetas.

¿Por qué no hubo profetas durante esta era? Creo que hay dos razones.  Una, la más obvia, no había Palabra de Dios—¿por qué no había Palabra de Dios? Creo que la razón para esto es porque el pueblo no estaba escuchando.  Ellos no estaban recibiendo.  Sabemos que no hubo palabra de Dios a través de Sus profetas durante un período de 400 años.

El silencio era ensordecedor, después de haber tenido un profeta tras otro hablando de parte de Dios.  Pero la gente aún seguía esperando.  Ellos se aferraban a la promesa del gran Profeta prometido en Deuteronomio 18 — el Profeta (con P mayúscula).  “Levantaré para ellos un profeta como tú de entre sus hermanos.  Y pondré mis palabras en su boca, [dijo Dios] y él les enseñará todo lo que yo le ordene”.  El profeta.  Ellos esperaban; y esperaban.

Y vamos 400 años hacia delante, a partir del tiempo de Malaquías, y entonces entra en escena un profeta: Juan el Bautista.  Un hombre enviado por Dios.  Él fue el último de los profetas del Antiguo Pacto.  Los sacerdotes y los Levitas le preguntaron a Juan el Bautista en Juan capítulo 1: “Eres el profeta —¿el prometido?” (Juan 1:21).

Ahora bien recordemos, que a este momento durante los últimos 400 años ellos no han escuchado a un profeta.  Ellos no tenían una Biblia; ellos no tenían la Palabra.  Es como si Dios no existiera.  Ellos sabían que Él existía, pero ellos no escuchaban nada de parte de Él.  Entonces viene Juan, hablando con la voz de Dios, “Arrepiéntanse.  Crean.  El reino de Dios esta cerca”. Y ellos están diciendo, “Eres tú el Profeta — ¿ese Profeta?”.

Y Juan les dice, en esencia: “No, no soy yo.  Soy un profeta, pero no el Profeta — ¡pero Él viene! ¡Él viene! Y yo he sido enviado para preparar el camino de Su llegada”.

Si nos adelantamos hasta Pentecostés, en el libro de los Hechos.  Pedro está predicando y cita a Deuteronomio 18.  Encontrarás esto en Hechos, capítulo 3, y él dice, en esencia: “Moisés estaba hablando de Jesús” (ver v. 18).  Jesús era el Profeta.  Él dijo esto después de la muerte y resurrección y ascensión de Cristo.  Él lo deja claro, en caso de que alguien tuviera alguna duda de que Jesús era el Profeta.

Es algo muy bonito de ver como durante la vida de Jesús aquí en la tierra, las personas gradualmente comenzaron a reconocer que Él era el profeta enviado por Dios, que Él era el Profeta prometido en Deuteronomio 18.

La mujer en el pozo, la mujer samaritana, dijo en Juan capítulo 4: “Señor, puedo ver que Tú eres el profeta” (Juan 4:19).

Juan capítulo 7: “Cuando escucharon estas palabras, algunas de las personas dijeron, “Este es realmente el Profeta” (Juan 7:40).

Cuando Jesús hizo los milagros, estos milagros fueron evidencias adicionales, que sustentaban que Él era El Profeta esperado.

Después de alimentar a los 5,000, las Escrituras dicen en Juan capítulo 6:”Cuando la gente vio lo que había hecho, dijeron, ‘¡Este es sin duda el Profeta que habría de venir al mundo!’” (Juan 6:14).

Y ahora, leemos esto, y pensamos, sí,sí,sí… y ¿cuál es la gran cosa? Esto era algo muy grande para estas personas que no habían escuchado nada de parte de Dios por tantos años y que desesperadamente necesitaban saber y conocer Su voluntad y Sus caminos.  Dios había prometido, “Yo les enviaré un Profeta”, pero parecía como si Dios no fuera a cumplir Su promesa.  Ellos comenzaron entonces a entender que, “Este es el Profeta”.

Y parte del propósito de los milagros era convencer a la gente de que Él era realmente el Mesías Prometido”

Cuando Él levantó al hijo muerto de la viuda de Naín, en Lucas  capítulo 7 dice, “y glorificaban a Dios diciendo, ‘¡Un gran profeta ha surgido entre nosotros y ‘Dios ha visitado a Su pueblo!’” (Lucas 7:16).  ¡Wao! ¡Palabras de verdad! “Dios ha visitado a Su pueblo”.

Jesús mismo dijo que el mensaje que Él proclamaba había sido recibido de parte de Dios.  Escuchemos estos versículos en el Evangelio de Juan.  Jesús dijo: “Mis enseñanzas no son mías, sino de aquel que me envió” (Juan 7:16).  Suena como un profeta.

“No he hablado en mi propia autoridad, pero el Padre que me envió me ha dado un mandamiento —  qué decir y qué hablar” (Juan 12:49).  Suena como un profeta.

“Todo lo que he escuchado de mi Padre se los he dado a conocer”.  ¿Suena esto como un profeta? Así es.

Y entonces en Su oración sacerdotal en Juan 17, en aquella oración íntima, Jesús le dijo a Su Padre, “porque Yo les he dado las palabras que Me diste: y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de Ti” (v.8).  Jesús afirma que lo que había estado diciendo había sido dado a Él por Su Padre y que Él lo estaba compartiendo como profeta al pueblo de Dios.

Entonces vemos que Cristo cumplió con el oficio de profeta.  En los dos diferentes tipos de profecías, Él las cumplió – al predecir y al proclamar.

Al predecir, Él predijo Sus sufrimientos, Su resurrección, etc.  Él era un profeta hablando de cosas del futuro de lo que Dios iba a hacer —  y esto es predecir.  Y Él también cumplió con el rol de profeta al proclamar mientras Él daba a conocer al pueblo la sabiduría de Dios, las Escrituras, la ley, el Evangelio. Él dijo que Él vino a proclamar buenas nuevas a los pobres.  Él estaba dando a conocer a Dios a Su pueblo al hablarles de la Palabra de Dios a Su pueblo.  Entonces vemos a Cristo cumplir con el oficio de un profeta.

Ahora, saben cuál será la próxima pregunta.  Todo esto  es “el qué”. La pregunta es y “ ¿Ahora qué?  Entonces ¿qué? Déjenme darles algunas ideas acerca del “¿Ahora qué?”

La primera y más obvia es: Si Él realmente es ese profeta  y Él lo es  entonces debemos  escucharle.

Vimos anteriormente en el Monte de la Transfiguración en donde la voz de Dios habló desde los cielos, y Él dijo: “Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia; escúchenlo” (Mateo 17:5).  Escúchenle a Él.  Estas son las mismas palabras que fueron dichas por Moisés en Deuteronomio 18.

Deuteronomio 18:15 dice: “El Señor tu Dios levantará para ustedes un profeta como yo de en medio de ustedes…es a Él a quien deberán [¿qué?] escuchar”.

Entonces cuando Dios habló estas palabras desde el cielo, “Escúchenle a él”, aquellos discípulos…ellos conocían la profecía de Deuteronomio 18.  Ellos sabían que Dios lo estaba afirmando, “Este es ese Profeta (con P mayúscula).  Escúchenle a Él.  Este es del que Moisés hablaba.  Este es Aquél a quien debemos de escuchar por encima de cualquier otro, porque Él es mayor que cualquier otro profeta o cualquier otra voz.  Cuando Él habla, Dios habla.  Escucha con cuidado todo lo que Él te diga.Creele.  Sométete. Obedécele”.

Tú dices, “Bueno, ¿cómo nos habla Dios a nosotros?”  Él habla a través de Su palabra.  Escuchen este pasaje en 2da de  Pedro capítulo 1.  Recuerden, Pedro estuvo allí en el Monte de la Transfiguración.  Él dice, “Cuando él recibió el honor y la gloria del Padre…la majestuosa gloria de Dios, ‘Este es mi Hijo amado, con quien estoy muy complacido’, nosotros mismos escuchamos esa misma voz desde el cielo, pues estábamos con Él en el monte santo.  Y tenemos algo más seguro”, dice Pedro.

Ahora, Pedro ¿qué podría ser más afirmante que esa experiencia que tuviste en la montaña? Solo tres hombres lo vieron, además de Moisés y Elías – Pedro, Santiago, y Juan.  Pedro dice, “Tenemos algo que es aún más reafirmante que esa experiencia del Monte de la Transfiguración”.  ¿Qué es esto? ¿Qué es más seguro, Pedro?

Es la “Palabra profética, a la cual haces bien en poner atención [¡Escucha, Ponle atención!] como a una lámpara alumbrando en un lugar oscuro, hasta que caiga el día y la estrella de la mañana se levante en sus corazones” (v16-19).

El día llegará en que estaremos cara a cara con Jesús.  Estaremos en la presencia de Su gloria eterna por siempre y para siempre, y entonces no necesitaremos profetas.  Tendremos al Profeta, la Palabra de Dios, la presencia de Dios, la gloria de Dios con nosotros.  Mientras tanto, tenemos la Palabra profética.

Ahora, hoy al escuchar esta palabra, esta puede significar todo tipo de cosas diferentes.  Pero lo que él esta hablando aquí es la Palabra de Dios.   Está en el Libro.  Esta es la Palabra profética.   Esta es la palabra que Dios nos habló a través de las personas que escribieron los diferentes libros — Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Génesis, Éxodo, Levítico — todo esto es palabra profética.  No necesitas otra palabra profética cuando ya tienes la Palabra.

“No tenemos que andar en la oscuridad”, dijo Pedro.  Podemos confiar en Su Palabra.  Podemos conocer el corazón, la mente, los propósitos, la voluntad de Dios porque Cristo ha venido a esta tierra como nuestro Profeta, y Él nos ha dado Su Palabra que podemos tener en la mano y podemos leerla y estudiarla, escucharla, y recibirla como la Palabra del Profeta.

Ahora, solo como un recordatorio: no es solo importante escuchar la palabra de Cristo, sino también que hay consecuencias si no lo hacemos.  Si nos negamos o ignoramos o rechazamos Su Palabra, no tendremos el corazón y la mente de Dios.  No podremos conocerle.  Nos perderemos de tanto y experimentaremos consecuencias cuando no lo escuchamos a Él.  Entonces escuchémosle.

Luego, número dos: Creamosle a Él.  Su Palabra es verdad.  Es autoritativa.

¿Recuerdan ese pasaje en 2da de Crónicas capítulo 20 cuando el Rey Josafat estaba liderando a los israelitas en contra de un enemigo gigantesco? El profeta dijo, “confíen en el Señor Dios nuestro y se mantendrán firmes; crean en sus profetas y triunfarán” (v.20).

Cree en la Palabra de Cristo, El Profeta, el Gran Profeta Final.  Recibe, cree  el Evangelio que Cristo vino a proclamar.

Ahora, una advertencia.  Cuando Jesús vivió aquí en la tierra, las personas que lo conocían mejor no creyeron en Él.  Él fue un “profeta sin honor” en Su propia tierra, en Su propia ciudad.  Ellos estaban tan familiarizados con Él que fallaron en reconocerle.  Ellos no le creyeron.

Algunas de nosotras hemos estado manipulando las enseñanzas  y verdades bíblicas por mucho, mucho tiempo, pero realmente no las estamos creyendo.  No la estamos recibiendo realmente como la verdad. Créela.

Y entonces alábalo y adórale a Él.

Él es el Profeta supremo, no es uno más entre muchos.  Él es el Cristo incomparable.  Esto es lo que leemos en Hebreos capítulo 1, en los versículo 1 y 2: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros antepasados por medio de los profetas (con p minúscula), ahora en este momento final nos ha hablado por medio del Hijo”, el Profeta.

Jesús es infinitamente mayor que cualquier otro profeta.  Él no es menos que un profeta enviado por Dios.  Pero Él no es simplemente un profeta, así como lo definen los musulmanes.  Él es el Hijo de Dios.  Él es la Palabra de Dios a través de quien Dios ha hablado y se ha dado a conocer a nosotros.

Finalmente, proclama Su Palabra a otros.

Hay un cierto sentido en el que Cristo continúa Su obra como profeta hasta hoy día — por Su Espíritu, a través de Su iglesia, mientras proclamamos Su evangelio, mientras enseñamos Su Palabra por toda la Tierra.  Hay un sentido de deber que Él nos ha confiado de continuar Su ministerio profético en esta Tierra.

¿Qué significa esto? Bueno, en Juan capítulo 20 dice: “Como el Padre me ha enviado [el Profeta], yo también los envió a ustedes” a compartir Mi Palabra (v. 21).

“Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” (ver Mateo 28:19).

Leslie: Jesús tuvo un oficio muy importante como profeta.  No había considerado que tan crucial había sido este rol hasta que escuché este mensaje de Nancy.  Este es parte de la serie, El Cristo incomparable.

Usualmente escojo un libro acerca de Cristo para estudiar durante esta época.  Es una forma de preparar mi corazón para el Domingo de Resurrección.  Meditar en la vida y la obra de Jesús es tan beneficioso.

El mejor de los maestros de todos los tiempos no tuvo entrenamiento en el seminario o títulos avanzados.  De hecho, Él fue entrenado como carpintero.  Aún así Sus enseñanzas fueron fascinantes para las multitudes que se reunían a escucharlo.  Seguiremos admirando mañana los talentos de este increíble Maestro.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Filipenses 1. “Varón de dolores”.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Roca Inconmovible

Isha – Salmos

DÍA 99 – Salmo 61

Dosis: Refugio

Roca Inconmovible

“Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración. Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo. Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.” (Salmo 61:1–3) (NVI)

Este salmo también inicia con una invocación para que Dios escuche al salmista que se halla “en los confines de la tierra”. Algunos estudiosos dicen que ésta, podría ser una alusión al destierro de alguien que está lejos de Jerusalén. Lo cierto que esta persona está distante, siente que su corazón desmaya y suplica la intervención divina a ese Dios que siempre fue para él como una roca firme.

Hace algunos años, fuimos a visitar “La Catedral” un monumento de roca ubicado al sur de mi país en la reserva natural de Paracas en medio del mar. La Catedral fue una imponente formación rocosa causada por la erosión del mar y el viento a lo largo de los siglos. Su forma cóncava hacía recordar a las cúpulas de las catedrales, y era considerada Patrimonio de la Humanidad, una de las imágenes naturales del Perú más importantes. Tras cruzar el arenal, al borde del precipicio y frente al mar, divisé el montículo de rocas que permanecían firmes en el tiempo, me parecieron hermosas y recordé este salmo. Mientras mis hijos tomaban fotografías, yo entonaba los versos escritos siglos atrás por el salmista. Hice una oración y en mi corazón le dije a Dios: “Tú eres una roca aún más maravillosa, eres una roca eterna”. Contra todo pronóstico, La Catedral que fotografiamos se desplomó durante el violento terremoto de 8 grados en la escala de Richter en Agosto del 2007 que tuvo como epicentro la ciudad de Pisco. Pero Dios, nuestro refugio sigue siendo esa roca inconmovible a la que podemos asirnos en medio de las tormentas de la vida. ¿Es Dios la fortaleza y el refugio de tu vida?

Así como el salmista lo hizo desde tu situación particular, nosotras podemos clamar a ese Dios, a esa roca inconmovible, que no se desmoronará por la eternidad. Sólo Él puede darnos la cobertura, la protección, la seguridad y la firmeza que necesitamos en las dificultades que estemos atravesando.

A la vez, sólo la presencia de Dios en nuestras vidas puede darnos la seguridad que anhelamos para enfrentar el futuro, por eso el salmista añade: “Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas. Tú, oh Dios, has aceptado mis votos y me has dado la heredad de quienes te honran.” La metáfora de las alas de Dios es otra bella imagen de su protección, comparado con ese amor maternal que tienen las águilas cuando extienden sus alas sobre sus crías. ¿No te conmueve el amor incondicional, eterno y a la vez tierno de Dios? Él quiere que acudas a Él en medio de las tormentas de tu vida, pero además quiere vivir cada día en comunión con cada una de nosotras.

El salmista estaba lejos del Templo, no podía ofrecer sus sacrificios habituales, anhelaba la comunión con Dios, pero descubrió que desde cualquier lugar él podía evidenciar un corazón agradecido, por eso culmina diciendo: “Así cantaré siempre salmos a tu nombre y cumpliré mis votos día tras día.” ¡Cuánto más nosotras que experimentamos a diario su dulce presencia en nuestras vidas!

Oración: Señor gracias por ser esa roca inconmovible a la que puedo acudir como mi refugio. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 114). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Cómo ser un instrumento útil

Viernes 13 Diciembre

Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

Salmo 5:3

Hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya.

Cantares 2:14

Cómo ser un instrumento útil

http://labuenasemilla.net/20191213

En una venta de antigüedades, un visitante curioso descubrió un viejo violín cubierto de polvo. La tapa y el fondo estaban abiertos y el barniz descascarado; así ese violín no servía para nada, incluso en las manos de un excelente músico. No era más que un objeto inútil.

Un verdadero creyente es una persona que ha puesto su confianza en Jesucristo, quien murió por él en la cruz para perdonar sus pecados. Cuando comprende que es salvo, experimenta un gozo inmenso y desea vivir con el Señor. Sin embargo, a veces, al pasar el tiempo, los momentos en que se dirige al Señor mediante la oración se hacen cada vez más esporádicos.

Dios quiere que permanezcamos en comunión con él, desea escuchar cada día nuestra “voz”: nuestra oración. Oremos, pues,

– para agradecerle: “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:17-18);

– para pedirle: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica” (Efesios 6:18);

– para adorar a Dios: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él (Jesús), sacrificio de alabanza” (Hebreos 13:15).

Dios nos escucha. Jamás se cansará de nosotros, incluso si nos dirigimos a él con torpeza.

Si nuestras oraciones, como los sonidos del violín roto, han cesado por falta de vigilancia, si nuestro interés por las verdades espirituales se ha desvanecido, ¿es definitivo? No. Tarde o temprano el creyente será despertado por los cuidados del Señor para cumplir nuevamente su función.

Cantares 1-2 – Apocalipsis 6 – Salmo 141:1-4 – Proverbios 29:23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

2/6 – De la tribulación al triunfo, 1ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: Beneficiándonos de las pruebas de la vida

2/6 – De la tribulación al triunfo, 1ª Parte

John MacArthur

https://cdn.gty.org/gracia/sermons/High/59-3.mp3?x-source=website&x-type=download

Abramos nuestras Biblias al primer capítulo de Santiago. Y quiero leerle los versículos 2 al 12. Santiago, capítulo 1, versículo 2 al 12.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas. Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”

G. K. Chesterton dijo: “yo creo en meterse al agua caliente. Creo que te mantiene limpio.” Y existe, para tener la certeza, la necesidad de nuestras vidas de una prueba, para ver si de hecho somos genuinos. Y algunas veces, no hay mejor prueba que el agua caliente o el agua de las tristezas y las pruebas. La manera en la que uno enfrenta los problemas es una indicación de su fe. Y los problemas que vienen a su vida y a mi vida hablan de la realidad de nuestra fe o de la ausencia de la misma.

Por lo tanto, en el propósito de Santiago, el cual es darnos pruebas de fe viviente, lo primero de lo que él quiere hablar es de la prueba de la aflicción. Porque la aflicción revelará si su fe es una fe viva o una fe muerta. Si es una fe genuina o una fe de imitación. Si es una fe salvadora o una fe no salvadora.

Es un punto de comienzo muy natural por la simple razón de que toda persona que vive en el mundo vive en medio de pruebas. De hecho, somos criaturas caídas. Somos criaturas pecaminosas. Vivimos en medio de una sociedad caída y pecaminosa. Y como resultado de eso, experimentamos problemas constantes. De hecho, parece como si nunca se va muy lejos si es que se va en absoluto.

Job lo expresó de esta manera en el capítulo 5, versículo 7. Dijo: “el hombre nace para la aflicción como las chispas vuelan hacia el aire.” Es como si dijera que la naturaleza caída es como un fuego que produce chispas. La consecuencia natural del fuego de la caída del hombre son problemas. De hecho, en Job 14:1 dijo: “el hombre que nace de una mujer,” y eso obviamente incluye a todos nosotros, “el hombre que nace de una mujer es de pocos días y llenos de problemas.”

En el Salmo 22:11 David dijo: “no estés lejos de mí,” clamándole a Dios, “no estés lejos de mí, porque el problema está cerca de mí.” En Isaías 8:22, Dios habla a través de Isaías de Su juicio en el mundo que dejó a los hombres, y cito: “para ver la tierra y encontrar únicamente problemas.” Y sin duda alguna, se puede acordar, si ha leído esas maravillosas verdades de la sabiduría humana que conocemos como el libro de Eclesiastés, esas palabras conocidas en el capítulo 2: “por lo tanto, aborrecí la vida, porque el trabajo que se lleva a cabo de la debajo del sol es triste para mí, porque todo es vanidad y aflicción de espíritu.”

Y después, en el versículo 23: “porque todos sus días son tristezas y su trabajo tristeza; sí, su corazón no descansa en la noche.” Problemas, problemas, problemas, vanidad día y noche; la vida parece no ser más que problemas y sólo problemas.

Francamente, inclusive para los cristianos, inclusive para aquellos de nosotros que somos los hijos de Dios, enfrentamos constantemente problemas en un mundo lleno de problemas. E inclusive cuando en cierta manera, nuestro pequeño mundo está bajo control, alguien lo invade y lo echa a perder inevitablemente. Y usted sabe que es el caso si ha tenido un grupo de niños en su casa últimamente. No importa cuánto proteja su pequeño mundo, tienen una manera de dañarlo. Y no son más que una pequeña ilustración de cómo es la vida. Hacemos todo lo que podemos por protegernos a nosotros mismos, por tener la paz perfecta y la comodidad, pero inevitablemente, el problema llega de afuera o de adentro. El salmista -y estuve revisando algunos de los escritos de los Salmos esta semana, y recordé una vez más que el salmista de manera repetida le habla al Señor y le pide al Señor que lo libre de problemas; pero él nunca tiene la presunción de pedirle al Señor que lo libre de la aflicción, porque él sabe que no puede pasar.

Él simplemente dice: “no me libres de él, solo sácame del mismo cuando estoy ahí.” Inclusive en el matrimonio; el matrimonio, dice Pedro, es la gracia de la vida. Es como decir esa es la crema batida en la parte de arriba. Es lo mejor de las cosas en la vida. Pero inclusive en el matrimonio, 1 Corintios 7:28, dice: “si te casas, reconoce que tendrás aflicción de la carne.” Digo, si tienes problemas simplemente siendo tú, imagínate cómo será cuando tiene que ser tú con alguien más, tratándose de quiénes ellos son. Va a haber problemas inclusive en las mejores cosas que Dios nos da.

Jesús mismo no pudo evitar el problema. De hecho, Él dijo de Sus discípulos “han estado conmigo en Mis aflicciones.” Él dijo es normal que en el mundo tengan de tribulación, aflicción. Espérenlo. Está por todos lados. Jesús gimió en Su Espíritu. En Juan, capítulo 11:33, se registra eso. Juan 12:27 registra esto. Inclusive en Juan 13, creo que es por el versículo 20, 21, lo registra nuevamente. Él sabía lo que era tener un espíritu atribulado. Él estuvo atribulado. Pablo dijo que estuvo atribulado en todos lados, 2 Corintios 4:8.

Lo esperamos, esperamos problemas en nuestra familia, esperamos problemas de nuestros amigos, esperamos problemas de nuestro trabajo, esperamos problemas de la escuela, lo esperamos en el mundo económico, lo esperamos de la crítica, esperamos problemas en la forma de enfermedad; inclusive esperamos problemas que vienen a nuestras vidas en la forma de muerte conforme llega la gente que está muy cerca de nosotros; los problemas vienen de la persecución… Digo, así es la vida.

Y si usted cree que es el único que lo está enfrentando, usted no ha estado mirando a su alrededor últimamente. Todo el mundo está en la misma situación. Ahora, Santiago de hecho dice, que, si tu cristianismo es genuino, se va a manifestar en los problemas. Digo, francamente, si no es bueno para los problemas, no es bueno para nada. Si sólo es bueno cuando no lo necesito, no lo necesito. Si mi fe en de Dios sólo es buena cuando estoy bien, entonces, ¿de qué me sirve mi fe? Es para sostenerme cuando todo va mal. Es una prueba legítima de la legitimidad de la fe ver cómo se conduce en los problemas.

Ahora, observe por un momento el versículo 2, conforme pensamos un poco en este concepto. “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,” poikilos, muchos colores, variados. Esto no es para enfatizar el número sino la diversidad de los problemas. No es la idea de que vamos a tener muchos problemas. Eso es verdad. Es la idea de que vamos a tener todo tipo de problemas. Diferentes tipos, multicolor fue el significado original de la palabra. Viniendo en todo tipo de matices y tamaño y variedades. Todo tipo de problemas. Viniendo de nuestra familia, viniendo de nuestros parientes, viniendo de tantas áreas de decepción, sea cual sea, todo tipo de problemas.

Ahora, observe también las pruebas diversas. La palabra es una palabra muy familiar para un estudiante de las Escrituras, peirasmos. Significa pruebas. Y básicamente, tiene la idea de problemas. Algo que rompe la idea de tranquilidad, que rompe el patrón de paz, y consuelo, y gozo y felicidad. Realmente, no sabemos específicamente las pruebas que Santiago tiene en mente conforme él escribe. Realmente, no sabemos lo que estaba pasando entre los judíos dispersos que él habría identificado como alguna prueba específica. Y probablemente, está bien que no lo conozcamos, porque la naturaleza general de la vida está tan llena de problemas, que una instrucción general en esta área es muy aplicable a un rango amplio de cosas, no sólo a la gente a quien Santiago escribió, sino también a nosotros. Y debido a que él los llama diversas pruebas, pruebas de colores diferentes, las pruebas variadas, sin duda alguna, está suponiendo que vienen en todo tipo de forma. Y realmente, no es específicamente importante qué estaba enfrentando la gente en este momento.

Ahora, la palabra prueba no necesariamente denota alguna solicitud a la maldad. No necesariamente significa tentación. En un sentido, es desafortunado que haya sido traducida en algunas versiones como tentación. Es traducida pruebas en algunas ediciones. La misma palabra del versículo 2 es traducida tentaciones en el versículo 12. Y el contexto aquí muestra claramente que la idea no es enfatizar alguna solicitud subjetiva a la maldad, sino más bien una dificultad objetiva que prueba y fortalece la fe. En sí misma, y de sí misma, esta prueba no es una solicitud a la maldad. Simplemente, es una dificultad objetiva que entra a la vida, que puede ser una prueba de la legitimidad de nuestra fe.

Y, por cierto, según Moulton y Milligan, eruditos excelentes que nos han dado un léxico del idioma griego, dicen que la palabra siempre expresa la idea de una prueba. Siempre expresa la idea de una prueba. Es una palabra muy rara, francamente en el griego secular. Pero es una palabra muy común en el griego bíblico, debido a que la prueba de la fe es una parte tan importante de la vida espiritual.

De hecho, la forma del verbo de peirasmospeirazō, significa probar a alguien. Probar a alguien. Entonces, es la idea de una prueba. Sea que resulte en cosas buenas o resulte en cosas malas, el punto aquí es la prueba. Todo problema que viene a su vida y toda aflicción, sea una pequeña o una grande, se convierte entonces en una prueba de su fe; usted la aprueba o la reprueba.

Aprobar. Escuche esto: si pasa la prueba, escuche, la mantiene como prueba. Reprobar la prueba la convierte en una tentación. Si termina como pecado, ha mostrado ser una tentación exitosa y si termina en una victoria, ha mostrado ser una prueba exitosa. Una tentación lo lleva a pecar y lo hace fallar. Lo hace caer. Una prueba lo lleva a la fortaleza y lo hace permanecer de pie.

Entonces, las aflicciones son pruebas que revelan la legitimidad y la fortaleza de su fe. Por un lado, pueden revelar la legitimidad de su fe y pueden, por otro lado, revelar también la fortaleza de su fe. Lo que usted hace en medio de una aflicción revelará si usted realmente cree en Dios y si genuinamente es salvo. Y también revelará qué tan fuerte realmente es la fe salvadora.

Ahora, quiero decirle que hay muchas personas a lo largo de la historia que han pasado esto por alto. Muchas personas han pensado que Santiago estaba enfatizando mucho en las obras. Y quiero que sepa en esta epístola, que Santiago enfatiza mucho en la fe. No está desequilibrado. Es muy fuerte en la fe. No sólo en las obras. Y Martín Lutero dijo: “ésta es una epístola de paja.” Mostrando que realmente era inútil, porque hablaba tanto de la justicia de obras, que realmente no entendió el punto. Santiago realmente enfatiza la fe y las obras sólo son una manifestación, es sólo una prueba de fe verdadera.

Ahora, permítame decir otra cosa. Debemos señalar que Santiago no está distinguiendo aquí entre las pruebas internas y las pruebas externas. Porque no podemos distinguir entre ambas tampoco. He descubierto en mi vida que toda aflicción externa rápidamente se convierte en una interna. Ninguna aflicción que he visto, jamás se queda fuera. De lo contrario, no es mucha aflicción. Se me a mi mente, por así decirlo, se internaliza y se convierte en una aflicción. Entonces, Santiago no está diciendo: “aquí están las cosas externas y más adelante vamos a entrar a la tentación, lo cual es lo interno.” Cualquier prueba es externa e interna. La vida cristiana no puede hacer una distinción así.

Simplemente, hay pruebas en general y nuestra vida está constituida de las mismas. Vienen en la forma de decepciones, frustraciones, malos entendidos, sueños no cumplidos, expectativas no cumplidas, gran pérdida, gran soledad, temor, crítica, persecución, conflicto. Y quizás, todas comienzan por fuera. Pero, tarde o temprano, terminan en el interior. Y eso es lo que las hace una aflicción.

Eso es la vida. Y todas vienen, observe el versículo 3, con el propósito de probar su fe. Para ayudarle a saber si su fe es real. Y qué tan fuerte es esa fe. Son pruebas de legitimidad para aquellos que dicen tener fe verdadera y pruebas de la fortaleza de la fe. Entonces, en un sentido se pueden aplicar tanto al creyente como a incrédulos.

Entonces, recuerde que el propósito de Santiago ahora es el probar la fe. Y amados, quiero decirles que cuando usted enfrenta una prueba, realmente debe ver con cuidado esa prueba y examinarla a la luz de cómo usted reacciona. Y qué es lo que dice acerca de su fe. Eso es lo que usted debe aprender de la misma. Y si usted persevera en el medio de las pruebas como patrón de vida, si usted persevera en medio del sufrimiento como patrón de vida, y nunca abandona su confianza en Dios, entonces usted prueba que tiene fe genuina.

Robert Johnston, escribiendo en un comentario de Santiago hace muchos años atrás, dijo esto, y cito: “Santiago nos muestra que donde no hay más que una profesión vacía o un mero sentimiento soñador, no basado en convicciones firmes e inteligentes de la verdad, el fuego de la aflicción los va a quemar.” Fin de la cita.

Además, él añadió, y cito: “pero donde hay fe verdadera, la aflicción, de manera natural, lleva a un pensamiento más profundo, que, bajo otras circunstancias, en el pecado y sus postres, y de esta manera, libera el corazón del control de la justicia personal. La fuente de la debilidad lleva a una lucha apasionada con Dios en oración. Y la experiencia de la gracia que nos sostiene, obtenida de esta manera, fortalece y lleva a la esperanza con respecto al tiempo venidero.” Fin de la cita.

Esa es una afirmación muy rica y llena de significado. Pero lo que él básicamente está diciendo es: usted coloca a un cristiano falso en medio de la aflicción e inevitablemente lo va a destrozar, lo va a quemar. Usted coloca a un creyente verdadero en una aflicción, en una prueba y lo va a llevar a no confiar en su propia fuerza. Le va a mostrar su propia debilidad y lo va a llevar a la oración para apoyarse, para depender en la debilidad de la fortaleza de Dios, en lugar de depender de su propia debilidad.

La prueba, entonces, para una fe falsa, la quema. La prueba para la fe verdadera causa dolor. El dolor de la ineptitud, la debilidad y la hace que se vuelva de depender en sí misma a depender de la fortaleza de Dios. Entonces, la prueba o la aflicción se convierte en la primera de las pruebas de Santiago para la fe viviente.

Ahora, así es como comienza esta sección y quiero mostrarle en esta noche cómo es que la termina. Vayamos al versículo 12. “Bienaventurado el varón que soporta la tentación”. Esta es una bienaventuranza, por cierto, en la misma línea de Mateo 5, en donde Jesús dio las bienaventuranzas. Y le dije la semana pasada que es casi como si las bienaventuranzas y el Sermón del Monte se encontraran detrás del pensamiento de Santiago. Y veremos esto a lo largo de la epístola.

Pero él dice: “bienaventurado el varón que soporta la tentación porque cuando,” o literalmente después de que su prueba haya pasado, “recibirá la corona de vida que el Señor ha prometido a los que le aman.” Aquí esta una declaración de la bienaventuranza del que pasa la prueba. Bienaventurado significa feliz. Mejor aún, significa satisfecho. Mejor aún, significa satisfecho de gozo interno. Satisfecho de gozo interno. Un estado del alma en éxtasis. Un estado del alma en gozo.

De hecho, en el capítulo 5 de Santiago, versículo 11, él dice lo mismo: “he aquí, tenemos por bienaventurados a los que soportan.” Y después, él dice que deben “recordar la paciencia de Job” y demás. Consideramos a la gente verdaderamente feliz que soporta, que pasa las pruebas. Ahora, esta no es felicidad debido a la libertad de la prueba. Esto es felicidad debido a la victoria sobre las pruebas. Gran diferencia. Gran diferencia. No es la felicidad vacía, carnal, de alguien que nunca tuvo conflicto. Es la emoción de uno que perdió y ganó. Que perdió y ganó. No es la felicidad del espectador, es la felicidad del participante. Feliz, satisfecho, con un estado interno de gozo, es el hombre que soporta la prueba.

Y de nuevo, no es cuestión de solicitar al pecado. Si ese fuera el asunto, en el versículo 12, si soportar la tentación a pecar fuera el punto, no habría dicho que ‘feliz es el hombre que lo soporta’. Habría tenido que decir ‘feliz es el hombre que lo resiste’. Pero dice: “bienaventurado, satisfecho es el hombre que lo soporta.”

Y hay tres palabras claves en el versículo 12: la palabra soportar, la palabra tentación o prueba y la palabra probado. Y las mismas tres palabras aparecen en los versículos 23. “Tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Y después, en el versículo 4: “mas tenga la paciencia su obra perfecta. Tened por sumo gozo la prueba de vuestra fe produce paciencia.” Entonces, tiene prueba, prueba, soportar en los versículos 2 y 3, tiene prueba, prueba, soportar en el versículo 12 y, por lo tanto, concluyo que el versículo 12 está hablando de lo mismo de lo cual está hablando versículo 2. Y estos dos versículos cierran el texto que se encuentra en el medio de ellos. Y la sección entera es acerca del triunfo sobre las pruebas; lo mismo en mente en el versículo 2 y en el versículo 12.

Observe que en el versículo 12 dice: “bienaventurado el hombre que soporta.” Así como en el versículo 3, la prueba de vuestra fe produce paciencia. La misma idea, la misma palabra. Ahora, para soportar en el versículo 12, significa soportar de manera paciente, triunfal. No significa ‘¡Oh, soporté! Apreté mis dientes, contuve mi respiración y la soporto. No es esto. No es soportar de manera pasiva. No es una supervivencia pasiva. Esto es ser el ganador. Es hupomenō, presente activo indicativo. De manera paciente y triunfal, ser el ganador.

Ahora, el punto es simple. La persona que dice ser cristiana y enfrenta pruebas y sale como ganador, lo cual significa que él nunca se rinde en su fe, nunca abandona a Dios, muestra que el cristiano genuino. Y él recibirá la corona de vida que el Señor le dará a aquellos que Le aman.

Digo, hay personas que vienen y usted y yo los vemos, vienen a la Iglesia, profesan a Cristo, se bautizan, enfrentan problemas en su vida y se van. Digo, se van. Y quizás, nunca regresen. Quizás, se quemaron en una relación, quizás tenían su ojo en alguna muchacha y le dijo al hombre que se fuera a dar la vuelta, no era su tipo, lo que sea. O quizás vinieron y tuvieron que enfrentar alguna lucha. Un querido amigo, un miembro de su familia murió. Simplemente, los aplastó. Y se fueron y quizás, le levantaron el puño a Dios y ahí, se acabó.

Como puede ver, la perseverancia en medio de la prueba es la prueba de la fe viviente. Ahora, Santiago, en el versículo 12, llama a aquellos que perseveran “aquellos que Le aman.” Oh, eso es maravilloso porque básicamente esa es la esencia de nuestra actitud hacia el Señor en la salvación. Lo amamos. Nosotros le amamos a Él ¿por qué? Porque Él nos amó primero. Esto consiste en una relación de amor. Esto no es sólo alguna transacción en donde Dios nos salva sin importar cuál es nuestra actitud. Y una vez que somos salvos, podemos tener la actitud que queramos. ¡No! Aquellos de nosotros que verdaderamente somos salvos tenemos un amor profundo, continuo por Él. Usted, en cierta manera, puede subrayar eso en su Biblia como una definición maravillosa de un cristiano verdadero. Los que Le aman. Al Señor. Primera de Juan 2 dice: “que le amaremos a Él o amaremos al mundo. Pero no a ambos. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” Digo, eso es elemental.

Y, además, él dice, en Primera de Juan 2:19: “salieron de nosotros porque no eran de nosotros. Si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros. Pero salieron de nosotros para que se manifestase que nunca fueron de nosotros.” Y lo que Juan está diciendo ahí, cuando la prueba vino, para mostrar si amaban a Dios o si amaban al mundo, amaron al mundo y se dividieron. Y estuvo bien, porque, de hecho, nunca pertenecieron. Es en la prueba que el verdadero amor se manifiesta.

En Primera de Pedro, si es tan amable de ver el capítulo 1 por un momento, Pedro habla de lo mismo en el versículo 6. Habla de muchas pruebas. Las pruebas diversas de la que Santiago habla. Y después, él dice en el versículo 7, casi como si tomara la misma idea de Santiago, para que la prueba de vuestra fe, él dice, todas las pruebas son una prueba para mostrar la validez de su fe. Para que la prueba de su fe, la aflicción de su fe, siendo más preciada que el oro que perece, aunque es probado por fuego, sea hallada para alabanza, gloria y honra en la aparición de Jesucristo.

En otras palabras, él dice: “su fe está siendo probada para mostrar su legitimidad, para que, teniendo fe genuina, estén de pie delante del Señor cuando Él venga. Y después, en el versículo 8, él define esa fe verdadera, “a quien, sin haberle visto,” ¿cuál es la siguiente palabra? “Le amáis.” Y de nuevo, ese mismo pensamiento. La prueba de la fe es pasada por aquellos que aman a Dios, aquellos que aman a Dios.

Oímos el eco del salmista en eso, creo que es el Salmo 97. Estoy adivinando y voy a ver. Versículo 10, sí, él dice: “vosotros que amáis a Jehová, aborreced el mal.” Eso es correcto. Y de nuevo, el pueblo de Dios se designa como aquellos que aman al Señor. “Todas las cosas son para bien para aquellos que,” ¿qué? “Que aman a Dios.” Esa es una definición de un cristiano. Escuche. Un cristiano no es alguien que simplemente en algún punto en el tiempo creyó en la verdad. Un cristiano es alguien que tiene un amor continuo por Dios. Y ese amor permanece estable, inclusive en la aflicción.

Digo, ¿qué diríamos acerca de un amor a nivel humano que sólo fuera bueno si no hay problemas? Olvídalo, eso no sirve de nada. El punto entonces es simple: aquellos que aman, son aquellos que se aferran a Él en base al amor, sin importar cuál sea la prueba y la aflicción. Y de esta manera, prueban que su fe es genuina.

¿Qué significa amarlo? Bueno, esencialmente Jesús lo dijo una y otra vez “si Me llamáis, guardad Mis mandamientos.” Juan 14:15, Juan 15:9 y 10, Primera de Juan 2, versículos 5 y 6, Primera de Juan 4:16, Primera de Juan 5:1, 2 y 3, todas dicen lo mismo. “Si me amáis, guardad Mis mandamientos.” El que guarda Mis mandamientos es el que ama.

Entonces, la legitimidad de la fe es edificada sobre el amor. Pero el amor, para ser demostrado como genuino, deben ser probado. Invariablemente, si es amor verdadero, pasa la prueba y mantiene obediencia. Pasa la prueba y mantiene obediencia.

Ahora, regresemos al versículo 12 y veamos un poco más este versículo. Como creyentes, que expresamos, profesamos nuestra fe, vamos a ser probados. Y si pasamos la prueba, aferrándonos al Señor, aunque pueda haber momentos de lucha y tiempos de duda, nuestra fe no es destruida, no es eliminada. Nos aferramos a Él porque lo amamos. Si ese es el caso, entonces, seremos bendecidos.

Ahora, para resumir esta idea permítame decirle que el propósito de la prueba es entonces doble. Número uno: su propósito es para exhibir la calidad de la fe. La prueba, como he estado diciendo, está diseñada para revelar qué tipo de fe usted tiene.

Regrese al versículo 12. La frase “porque cuando es probado,” literalmente, “cuando eres aprobado después de la prueba.” Esa es la idea. Amados, ¿pueden percibir eso en su vida? Miren, cuando las pruebas de aflicciones y problemas vienen, cuando hay una muerte, cuando hay soledad o una pérdida o problemas, sea cual sea el problema, ¿puede ver que en medio de esto Dios está probando la validez de su fe? Él está haciéndolo a usted aprobado. Él está colocándolo en el medio del fuego, por así decirlo, para que pueda salir con la escoria habiendo sido quemada y la fe verdadera brillando. Aquellos que se aferran a su confianza en Dios en medio de las pruebas, aquellos cuya fe no decae, aunque la prueba pueda persistir, muestran que tienen fe viva, fe viva.

Ahora, quiero desviarme por un momento, porque este es un lugar perfecto para hablar de algo muy importante, un pensamiento teológico muy importante. ¿Ha oído usted la frase “la perseverancia de los santos”? Esa es una frase maravillosa, una común en la teología. Permítame hablar de eso por un momento.

¿Qué significa cuando oímos “la perseverancia de los santos”? Diríamos que es parte de nuestro credo teológico que creemos en la perseverancia de los santos. En otras palabras, creemos que los santos nunca abandonarán su fe. Siempre perseverarán creyendo en Dios en medio de toda aflicción. Esa es la perseverancia de los santos.

En otras palabras, no van a creer por un tiempo y van a dejar la fe, perseverarán. No habrá ninguna prueba que enfrenten que los haga rendir su fe. ¿Por qué? Porque no hay tentación ni prueba que hayas enfrentado, sino que porque no os ha sobrevenido ninguna tentación o prueba que no sea humana, sino que fiel es Dios que no te dejará ser tentado más de lo que puedas resistir, sino que siempre dará la ¿qué? Salida para que podáis soportar. Siempre existe la posibilidad de la perseverancia de los santos verdaderos. Y los santos verdaderos siempre perseverarán. Ese es un pensamiento muy, muy importante.

Permítame decirle por qué es importante. Durante años, crecí escuchando una frase “seguridad eterna”. ¿La ha oído? Creemos en la seguridad eterna. Esta es una buena frase. De hecho, solía oírla de esta manera: “una vez salvo,” usted la sabe… “Siempre salvo”. Usted la sabe. Y esta es una frase común. Una vez salvo, siempre salvo. Y nos gusta creer esto. Digo, ¿a quién no le gusta creer eso? A mí no me gustaría ser parte de un sistema que dijera una vez salvo, …bueno nunca sabes. No quiero eso. No. El énfasis en la frase ‘una vez salvo, siempre salvo’ está bien, pero lo que esto está diciendo en un sentido es que algunas personas se ponen muy nerviosas aquí y dicen: “oye, espera un momento, ¿“una vez salvo, siempre salvo” significa que puedes hacer lo que quieras y a Dios, en cierta manera, no le queda otra opción sino estar contigo? Y el énfasis de eso está en el poder sustentador de Dios y eso está bien. La idea de la seguridad eterna significa que Dios te sostiene, está seguro en Su promesa incambiable. Esta seguro en su poder inviolable. Y las Escrituras enfatizan eso. Estamos seguros, estamos seguros debido al poder de Dios. No hay duda al respecto.

Por ejemplo, permítanme explicarlo: estamos seguros en nuestra salvación debido a la promesa y el poder de Dios. Juan 10, ¿se acuerda? Probablemente ha regresado ahí muchas veces al pensar en la seguridad eterna, Juan 10:28. “Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás. Y nadie los arrebatará de Mi mano.” ¿Por qué? “Mi Padre, quien me las dio es mayor que todos y ninguno puede sacarlos de la mano de Mi Padre,” ¿verdad? Entonces, estamos eternamente seguros debido a la promesa y el poder de Dios. “El que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” En otras palabras, es la promesa y el poder de Dios.

En segundo lugar, decimos que estamos seguros no sólo debido a la promesa y el poder de Dios sino debido a las oraciones de Cristo. Él intercede constantemente a favor nuestro, ¿verdad? De tal manera que sin importar lo que hagamos, Él intercede a nuestro favor y le dice al Padre que Él ya pagó por ese pecado y que, por lo tanto, está perdonado.

En Juan 6 Él dice: “todo el que el Padre me da viene a Mí y el que a Mí viene, no le echo fuera.” Él nunca abandona a ninguno de los Suyos. En Juan 17, Él ora por todos los Suyos, para que puedan entrar a la plenitud de la salvación y esa oración será respondida. En Lucas 22, Él habla de Pedro y Él dice: “Satanás te quiere tener, pero Yo he orado por ti, para que tu fe no falte.” Y Él dice: “cuando acabes esto, quiero que fortalezcas a los hermanos.”

En otras palabras, Pedro estaba seguro no sólo por la promesa y el poder de Dios, sino por la oración de Cristo. “Si alguno pecare,” dice Primera de Juan, “abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo y Él es la propiciación para nuestros pecados y no sólo para los nuestros, sino también para los pecados del mundo entero.” Cristo es nuestro intercesor, nuestro intermediario.

Hay un tercer elemento en esto. Estamos seguros no sólo debido a la oración y a la promesa de Dios y a la oración, la promesa y el poder de Dios y las oraciones de Cristo, sino también debido a la presencia del Espíritu. La presencia del Espíritu Santo. El Espíritu Santo está en nosotros, es la garantía de gloria futura, ¿no es cierto? ¿Acaso Efesios 1 no dice que tenemos las arras del Espíritu?, estamos sellados por el Espíritu hasta el día de la redención.

Ahora, todo eso enfatiza la seguridad eterna desde el punto de vista del poder de Dios, la presencia de Dios mediante Su Espíritu y las oraciones de Jesucristo. La Trinidad entera nos asegura para siempre. De tal manera que ningún cristiano que cree en el Señor será jamás perdido. ¿No es eso maravilloso? Eso es seguridad eterna. Y nuestra salvación y nuestra seguridad están basadas, escuche esto, en la fidelidad del pacto de Dios. Está basada en la fidelidad del pacto de Dios. “Y el mismo Dios de paz,” dice Pablo a los tesalonicenses, capítulo 5, versículo 23, “os santifique por completo. Y oro porque todo vuestro espíritu y alma y cuerpo sean guardados irreprensibles hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo.” Estoy orando porque sean preservados irreprensibles hasta que Jesús llegue aquí. Dice el versículo 24: “y fieles es el que os llama, el cual también lo hará.” Estamos seguros en base a la fidelidad de pacto de Dios. ¡Eso es maravilloso! Dios preserva a Su pueblo de la apostasía, Él preserva a su pueblo de desviarse. Y Él los lleva a todos al cielo. Eso es claramente la enseñanza de las Escrituras.

Escuche lo que las Escrituras dicen: “Salmo 31: “tened buen ánimo y Él fortalecerá vuestro corazón. Todos los que esperan en Jehová.” Salmo 37, “los pasos de un buen hombre son ordenados por Jehová.” Salmo 37, nuevamente, versículo 28: “porque Jehová ama el juicio y no deja a sus santos,” escuche esto, “son preservados para siempre.” ¡Maravilloso! Salmo 41:2 dice: “Jehová lo preservará y lo mantendrá vivo y Él será bendecido en la tierra.” Salmo 97:10, “vosotros que amáis a Jehová, odiad el mal. Él preserva las almas de Sus santos. Él los libra de las manos del impío.” Salmo 116:6, “Jehová preserva a simple”. ¿No le da gusto eso? “Yo fui humillado y me ayudó. Él no dejará que tu pie sea movido, el que te guarda no se adormecerá. He aquí, el que guarda a Israel no se adormecerá ni dormirá. Jehová es tu guardador, Jehová es tu sombra, tu mano derecha. El sol no te afectará de día ni la luna de noche, Jehová te guardará de todo mal”. ¡Maravilloso!

Romanos 16:25: “y Aquel que es poderoso para estableceros según mi Evangelio.” Segunda de Timoteo 1:12: “por lo cual también sufro estas cosas, no obstante, no me avergüenzo porque yo sé en quién he creído. Y estoy persuadido de que es poderoso para guardar aquello que le he encomendado hasta que aquel día.” ¿Se acuerda de ese? “Y Él es poderoso para guardar lo que le he encomendado”. Y, ¿qué es lo que le he encomendado? Mi alma. Segunda de Timoteo 4:18. “Y el Señor me librará de toda obra mala, escuche esto,” y me preservará hasta Su Reino Celestial, a quien sea gloria por los siglos de los siglos, amén.” Primera de Pedro 1:5 dice que somos guardados por el poder de Dios. Judas 1, “somos guardados en Jesucristo”. Y Judas 24: “y Aquel que es poderoso para guardados en caída y presentaros sin mancha delante de Su gloria, con gran alegría,” ¿no son esas Escrituras maravillosas? Es un lenguaje fuerte acerca de la seguridad eterna.

Pero quiero apresurarme a decir que hay otro lado de esto. Hay otro lado en esto. Usted pregunta cuál es el otro lado. El otro lado es que no sólo somos guardados por Dios, sino que, desde el punto de vista humano, también perseveramos.

En otras palabras, usted no es guardado por Dios si usted deja su fe en el medio de una prueba. Y de nuevo, usted regresa a esa paradoja aparente de la obra de Dios y la responsabilidad del hombre. Usted es salvo porque usted fue escogido en Él desde antes de la fundación del mundo, sin embargo, usted no es salvo sin que usted ejerza fe, ¿verdad? Usted está seguro debido a la fidelidad de pacto de Dios, pero usted no está seguro sin ejercer perseverancia. El medio, entonces, de la seguridad eterna es llevado a cabo mediante el poder del Espíritu energizando, capacitando al creyente verdadero para perseverar en fe en medio de todas las pruebas.

Berkhof, Louis Berkhof, quien fue un teólogo excelente, llama a la perseverancia y cito: “esta operación continua del Espíritu Santo en el creyente mediante la cual la obra de la gracia divina que se comenzó en el corazón, es continuada y es llevada a su término.” Fin de la cita. Entonces, nuestra parte es soportar.

Escuche lo que dice también en las Escrituras. Mateo 24:13, “el que perseverare hasta el final, será salvo”. Ahora, acabamos de decir que Dios no nos va a guardar. Hemos volteado la situación y parece contradictorio, pero no lo es. Es la manera en la que Él nos guarda al capacitarnos mediante Su Espíritu para perseverar.

Entonces, Jesús les dijo a los judíos en Juan 8:31: “si perseveráis en Mi palabra, entonces seréis verdaderamente Mis discípulos.” Primera de Corintios 15, “además, hermanos, os declaro el Evangelio que os prediqué, el cual también recibisteis, en el cual también estáis,” escuche esto, “por el cual también sois salvos si recuerdan lo que os prediqué, a menos de que habéis creído por nada.” Si usted no se aferra al mismo, usted muestra que su fe no fue real.

Colosenses 1, escuche este texto: “y a vosotros erais enemigos en vuestra mente por obras malas, Él ahora os ha reconciliado en el cuerpo de Su carne mediante la muerte para presentarlos santos irreprensibles delante de Él.” ¿No es eso maravilloso? Salvación. Somos presentados a Dios santos, irreprensibles en Su presencia.

Y después, dice: “si perseveráis en la fe arraigados y no sois movidos de la esperanza del Evangelio.” Usted sólo es seguro si soporta. Usted sólo es seguro si permanece, si soporta. El soportar es el medio mediante el cual la seguridad se manifiesta. Por lo tanto, Hebreos 2 dice que debemos prestar más atención a las cosas que hemos oído, no sea que en algún momento nos resbalemos. Que no nos resbalemos. Somos hechos participantes de Cristo, Hebreos 3:14, si nos aferramos de manera estable hasta el final.

Hebreos 4:14 dice: “retengamos nuestra profesión.” Hebreos 6:12: “deseamos que cada uno de ustedes muestre la misma diligencia de certeza plena de esperanza hasta el final. Y no seáis perezosos, sino seguidores de aquellos,” escuche, “que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.” Esa es la perseverancia de los santos. Perseveramos, soportamos. Hebreos 10:39 dice: “no somos de aquellos que se regresan para perdición sino de aquellos que creen para la salvación del alma.”

Pedro inclusive dijo en 2 Pedro 1:10: “si hacéis estas cosas, nunca caeréis.” Y entonces, el punto es que nadie está seguro que no soporta. Usted pregunta entonces qué sucede cuando alguien no soporta. Muy simple, 1 Juan 2:19: “salieron de nosotros porque nunca fueron de nosotros.” Reprobaron la prueba de la fe genuina. Ninguna prueba, entonces, amados, entienda, ninguna prueba es tan grande que podría separarlo de su Señor si su fe es genuina. Sólo es una prueba para manifestar la legitimidad de esa fe.

Entonces, la seguridad eterna no es suficiente por sí misma, no es cuestión de que una vez salvo, siempre es salvo sin importar lo que usted crea y sin importar lo que usted haga. No. Si no hay perseverancia, si usted no pasa la prueba y se aferra al Señor, si usted no continúa amando y obedeciéndolo en medio de toda prueba de la vida, entonces da evidencia de tener una fe ilegitima. ¿Cuantas personas que usted conoce, que vinieron a la Iglesia por un tiempo, tuvieron algo de problemas en su vida y se fueron? Hicieron una profesión de fe en Cristo, pero ya no perseveraron, no pueden ser identificados como aquellos que lo aman. Su vida no se caracteriza por la obediencia.

Me encanta lo que dice la confesión de fe de Westminster. Y cito: “aquellos a quienes Dios ha aceptado en Su amado. Y amados eficazmente y santificados por Su Espíritu no pueden ni total ni finalmente caer del estado de la gracia, sino que ciertamente perseverarán hasta el final y serán eternamente salvos. Esta perseverancia de los santos no depende de su propia libre voluntad, sino de la inmutabilidad del decreto de la elección fluyendo del amor de Dios Padre libre, incambiable, de la eficacia y del mérito y la intercesión de Cristo, de la permanencia del Espíritu y de la simiente de Dios dentro de ellos y la naturaleza del pacto de gracia, del cual también surge la certeza e infalibilidad del mismo.

No obstante, pueden, mediante las tentaciones de Satanás y del mundo, la prevalencia de la corrupción que permanece en ellos y el descuido de los medios de su preservación, caer en pecados tristes. Y por un tiempo, continuar en ellos, por los cuales incurren en el desagrado de Dios y entristecen a Su Espíritu Santo, llegan a ser privados en alguna medida de Sus gracias y comodidades, sus corazones se endurecen, su conciencia es herida, escandalizan y lastiman a otros y traen juicios temporales en sí mismos.” Fin de la cita. Ahora, lo que la confesión de Westminster está diciendo es que un cristiano puede meterse en muchos problemas, pero nunca, en definitiva, dejar su fe porque él perseverará. Las pruebas, entonces, prueba la fe genuina.

Medite en los siguientes himnos: “más seguro nunca está nadie que los amados del Salvador. Ni la estrella que está en la altura ni el ave que está escondido en su nido. Dios los atiende y los sustenta, en Sus cortes santas, florecen. Como un padre amable los libra, en Sus brazos amorosos, Él los lleva. Ni la vida ni la muerte jamás del Señor puede apartar a Sus hijos. Porque Su amor y compasión profunda los conforta en la tribulación. Pequeño rebaño, al gozo entonces, cede. El Dios de Jacob siempre te protegerá. Descansa seguro con este, tu defensor, ante Su voluntad se rendirán todos los enemigos. Lo que Él toma o lo que Él nos da nos muestra el amor del Padre que es tan preciado. Podemos confiar Su propósito de manera total porque es el bienestar de Sus hijos.” Fin de la cita.

Sí, somos guardados. Y somos guardados para perseverar. Alguien ha escrito: “Jesús vive y yo también. Muerte, tu aguijón se ha acabado para siempre. Él murió por mí para romper las cuerdas de la muerte, Él me resucitará del polvo, Jesús, mi esperanza y confianza. Jesús vive y reina de manera suprema, y Su Reino todavía permanecerá y yo también con Él estaré siempre viviendo. Siempre reinando. Dios ha prometido que así sea, Jesús, mi esperanza y confianza. Jesús vive y por Su gracia, la victoria sobre mis pasiones me da. Limpiaré mi corazón y camino siempre viviendo para Su gloria. A mí me resucita del polvo, Jesús mi esperanza y confianza. Jesús vive y bien lo sé, nada puede separar mi corazón de Él, ni la vida, ni la muerte, ni poderes, ni infierno, ni gozo, ni tristeza, por todos los siglos. Ninguno de Sus santos es perdido. Jesús es mi esperanza y confianza. Jesús vive y Su muerte no es más que mi entrada a la gloria. Esto es valentía, entonces, para mi alma, porque Tú tienes una corona de vida delante de mí. Tú hallarás que tus esperanzas fueron justas. Jesús es la confianza del cristiano.” Fin de la cita.

Cuando las pruebas vienen a su vida o la mía, muestran la legitimidad de nuestra fe al darnos la oportunidad de perseverar y habiendo perseverado, podemos mirar atrás y decir: “sí, yo sé que pertenezco al Señor.”

Hay un segundo propósito que quiero mencionarle brevemente. Estas pruebas no son sólo para mostrar la calidad de la fe, sino para fortalecer esa fe, para fortalecer esa fe. Y veremos ese propósito más adelante. No en este momento, pero simplemente, manténgalo en su mente. También fortalece nuestra fe y sirven de esta manera a un propósito muy bueno.

Pero para aquellos que no decaen debajo de la prueba, note de regreso al versículo 12, para aquellos que no se colapsan, Él dice: “después que son aprobados, recibirán la corona de vida”. Para aquellos de ustedes que son estudiantes de griego, esto es lo que me gusta llamar un genitivo de aposición. Literalmente, sería traducido de esta manera: para recibir una corona la cual es vida. La corona equivale a la vida. El punto aquí es éste: la corona es la vida eterna. La promesa de la vida eterna es lo que Dios les ha prometido a aquellos que Le aman. La vida eterna, escuche esto, es nuestra recompensa definitiva. Usted dice “pensé que ya tenía eso”. Bueno, sí, lo tiene. Lo tiene en promesa. Algún día, lo va a tener en plenitud. Todavía estamos esperando la salvación total. Todavía estamos esperando el entrar en nuestra recompensa futura. Esa es la razón por la que es un tiempo futuro. Él recibirá la corona. ¿Qué es la corona? Es la vida eterna. Y en la venida del Señor, Él nos concederá la plenitud de la vida eterna.

Esto nos recuerda de 2 Timoteo 4:8, “por lo demás, está guardada para mí una corona, la cual es justicia, la cual el Señor, el juez justo me dará a mí en aquel día, y no sólo a mí, sino a todos aquellos que aman Su venida.” En el momento en el que el Señor venga y nos lleve consigo mismo, habrá una corona. Esa corona es la vida eterna. Habrá una corona. Esa corona es la justicia. En este momento, tendremos justicia eterna y vida eterna. Y yo creo que se refiere a la vida eterna que recibimos en la venida de Jesucristo.

De hecho, todas las recompensas que el Señor nos concede se encuentran encerradas en nuestra vida eterna, en últimas. Primera de Timoteo 6:12: “pelea la buena batalla de la fe, echa a mano de la vida eterna.” La plenitud de la promesa de la vida eterna. De hecho, en Primera de Pedro 5:4, “cuando el príncipe de los pastores aparezca, recibiréis una corona, la cual es gloria.” Entonces, es vida eterna, es justicia, es gloria. Esas no son coronas que le pertenecen a diferentes cristianos. Esas son coronas que le pertenecen a todos los cristianos. Todos los cristianos. Recibirán vida eterna, justicia eterna y gloria eterna.

Por cierto, Apocalipsis 2:10 también menciona la corona de vida nuevamente. Y ahí se le promete a aquellos que fueron fieles hasta la muerte, a aquellos que atravesaron por pruebas. Es el mismo contexto. Él está escribiendo en la Iglesia de Esmirna. “Van a tener tribulación por un corto período de tiempo. Si muestran que son fieles en medio de eso, inclusive si significa la muerte, entonces Yo te voy a recompensar con vida eterna”.

Ahora, permítame decir esto: la vida eterna no es ganada mediante perseverancia. No es ganada mediante perseverancia. Pero la perseverancia es la prueba de la fe verdadera y el amor verdadero, el cual es recompensado mediante la vida eterna. ¿Entiende esa distinción? No es ganada mediante perseverancia, es la recompensa de perseverar lo cual muestra la legitimidad de la fe salvadora.

La palabra corona, por cierto, es la palabra stephanos. Es usada de diferentes maneras, pero generalmente, en la cultura del Nuevo Testamento, tenía que ver con una guirnalda que era colocada en la cabeza de un ganador en un evento, en un certamen deportivo. Algunos comentaristas piensan que debido a que los judíos rechazaron la idea entera de la competencia, no les gustaba el hecho de que muchos de esos juegos se jugaban con hombres totalmente desnudos que participaban o con muy poca ropa, lo cual ofendía a los judíos. Y entonces, tenían un desagrado más bien severo hacia eso. Y entonces, creen que Santiago nunca se habría referido a stephanos con respecto a este tipo de competencia. Pero creo que en cierta manera eso es exagerar el punto.

Sabemos con certeza, a partir de las antigüedades de Josefo, que existieron juegos así, juegos de competencia, que se tenían en la ciudad de Jerusalén bajo el reinado de Herodes el grande. Y entonces, es probable que estuvieran familiarizados con la stephanos como la corona del ganador. Y obviamente, cuando usted está hablando de soportar una prueba hasta el final, esto encaja con el contexto aquí. A algunos le gustaría que creyéramos que stephanos tiene que ver con la corona para un rey o la guirnalda que era colocada en la cabeza de alguien. En una boda o en una celebración, una festividad, de tal manera que se convierte en una corona de celebración, una corona de gozo, una corona de felicidad. Pero me parece que incluye prosperidad y felicidad y honra y realeza. Pero el contexto debe ser el de una corona de un ganador. Y debido a que eso habría sido algo familiar para ellos, algo que habrían conocido, es muy simple suponer que eso es exactamente lo que Santiago tenía en mente. Entonces lo que él está diciendo es que el Señor va a recompensar con vida eterna a aquellos que demuestran que tuvieron salvación verdadera al haber perseverado.

Entonces, amados, conforme abrimos esta sección, entendemos que la vida está llena de pruebas. Digo, simplemente así va a ser. Y la manera en la que enfrentamos esas pruebas manifiesta la legitimidad o la ausencia de la misma de nuestra fe. Si soportamos, si perseveramos, si somos victoriosos demostramos fe salvadora verdadera. Y al final, estaremos recibiendo la recompensa de esa fe salvadora. La recompensa de ese amor continuo, la cual es la plenitud de la vida eterna, la justicia eterna, la gloria eterna. Eso es para aquellos que muestran ser genuinos.

Ahora, la pregunta que inmediatamente surge en este punto, habiendo visto el versículo 2 y el versículo 12, ¿cómo puede un cristiano soportar las pruebas de manera práctica? ¿Cómo podemos hacer eso? ¿Cuál es el aspecto práctico de soportar?

Y eso es lo que Santiago quiere que veamos. Él es muy pragmático. No es suficiente decir que debo perseverar. Dime cómo. ¿Cómo perseverar? Observe en su bosquejo por un momento y siga esos cinco puntos que les di. Esos son los aspectos pragmáticos de una fe perseverante. Se requieren varias cosas. Una actitud gozosa. Una actitud gozosa. Versículo 2: “tened por sumo gozo.” Una mente que entiende, versículo 3, “sabiendo esto,” una voluntad sumisa, versículo 4: “más tenga la paciencia su obra perfecta.” Déjela hacer lo que va a hacer. Y después, un corazón que cree; que no tenga fe que titubea, versículo 6, si no pida fe verdadera, versículo 8. No sea de doble ánimo.

Después, en los versículos 9 al 11, un espíritu humilde. La manera en la que va a enfrentar de manera victoriosa las pruebas es con una actitud gozosa, una mente que entiende, esto es percibiendo la realidad de la prueba y el propósito de la misma, una voluntad sumisa, aceptándola del Señor, sometiéndose a la misma y aprendiendo lo que Él quiere que usted aprenda, un corazón creyente, que nunca titubea en fe y un espíritu humilde que está dispuesto a aceptarlo todo. Ahora, así es como usted enfrenta sus pruebas.

Ahora, específicamente vamos a ver todas esas la próxima semana. Y van a ser tan ricas y tan prácticas. Y quiero darle una tarea, no venga solo la próxima semana. Acabamos de graduar a los alumnos de la Universidad ayer; ellos ya se fueron. Y entonces, los extrañamos. Pero queremos que traiga a algunas personas para que tomen su lugar, conforme entramos a maneras prácticas en las que ustedes pueden ser victoriosos en toda prueba y en toda aflicción. Y eso es para la próxima semana. Inclinémonos en oración juntos.

Padre, nuestros corazones están tan llenos de gratitud y esperanza conforme hemos compartido en la verdad de Tu palabra. Te damos gracias porque nos has traído a varias pruebas para probar nuestra fe. Para que habiendo demostrado que nuestra fe es genuina, habiendo pasado la prueba y demostrado que somos los que Te amamos al mantener obediencia, recibiremos bendición, sí, la corona de vida que Tú darás, como Tú has prometido, a aquellos que Te pertenecen a Ti.

Gracias por esa gran esperanza. Gracias porque no sólo nos aseguras por Tu fidelidad y pacto, sino que nos capacitas por medio de Tu Espíritu para perseverar y disfrutar de la victoria que viene a aquellos que caminan contigo. Bendice nuestra semana. Que las pruebas de esta semana prueben ser la fuente de nuestro mayor gozo, por causa del Salvador. Amén.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2016 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.