Las señales de los tiempos

Sábado 29 Enero

La profecía (es por señal), no a los incrédulos, sino a los creyentes.1 Corintios 14:22

El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.1 Pedro 4:7

Las señales de los tiempos

Los líderes del pueblo judío buscaban “tentar” al Señor Jesús pidiéndole que mostrase una señal proveniente del cielo. Él les respondió: “Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles… ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” (Mateo 16:2-3). Aquellos hombres rechazaban las pruebas evidentes de la divinidad de Jesús, quien había sanado a personas discapacitadas, había multiplicado los panes para alimentar a una multitud, había resucitado a una niña. ¿Necesitaban otras señales para confirmar que él era efectivamente el Cristo anunciado por los profetas? ¡No! Más bien su petición hacía resaltar su rechazo a creer en él.

Aún hoy la Palabra de Dios da señales a los creyentes para discernir las características de la época en la que viven: “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos… habrá hombres amadores de sí mismos, avaros… blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos… crueles, aborrecedores de lo bueno” (2 Timoteo 3:1-3).

¿Qué vemos alrededor de nosotros? ¿No está claro que hemos llegado al final de los tiempos? Entonces, ¿qué espera el creyente? La venida del Señor para sacar a su Iglesia de este mundo que va camino al juicio (Juan 12:31). Discernir los tiempos no es tratar de conocer la fecha del regreso del Señor, conocimiento reservado a Dios el Padre (Mateo 24:36), sino comprender las señales distintivas de nuestra época, anunciadas por la Palabra de Dios para despertarnos y así esperar a Cristo. “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efesios 5:14).

Génesis 32 – Mateo 18:15-35 – Salmo 18:7-15 – Proverbios 6:1-5

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Tesis #22 – Lo que hace a un Pastor NO es su reputación, sino su carácter

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 22

Lo que hace a un Pastor NO es su reputación, sino su carácter

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

11. La triple unidad de Dios

Hombre Reformado

Serie: Grandes Doctrinas De La Biblia

2. LA NATURALEZA Y LOS ATRIBUTOS DE DIOS

11. La triple unidad de Dios

R.C.SPROUL

La doctrina de la Trinidad nos resulta difícil y confusa. A veces hasta se ha pensado que el cristianismo enseña la noción absurda de que 1+1+1=1. Resulta claro que esta es una ecuación falsa. El término Trinidad describe una relación de un Dios que es tres personas, y no una relación entre tres dioses. La Trinidad no significa un triteísmo, es decir, que hay tres seres que en su conjunto conforman un Dios. La palabra Trinidad se utiliza como un esfuerzo para definir la plenitud de la Deidad en términos de su unidad y su diversidad.

La formulación histórica de la Trinidad es que Dios es uno en esencia y tres en persona. Aunque esta fórmula es misteriosa y paradójica, no conlleva de modo alguno una contradicción. Con respecto a la esencia o el ser, se afirma la unidad de la Deidad; con respecto a la persona, se expresa la diversidad de la Deidad.

Si bien el término Trinidad no se encuentra en la Biblia, el concepto aparece en ella con claridad. Por un lado la Biblia declara de manera contundente la unidad de Dios (Deut. 6:4).

Por otro lado, la Biblia declara con claridad el carácter plenamente divino de las tres personas de la Deidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La iglesia ha rechazado las herejías del modalismo y el triteísmo. El modalismo niega la diferencia que existe entre las personas de la Deidad, afirmando que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son distintas maneras en que Dios se expresa a sí mismo. El triteísmo, por otro lado, falsamente afirma que existen tres seres que juntos constituyen a Dios.

El término persona no significa una diferencia en esencia sino una subsistencia diferente en la Deidad. Una subsistencia en la Deidad constituye una diferencia real pero no es una diferencia esencial, en cuanto a una diferencia en el ser. Cada persona subsiste o existe «bajo» la pura esencia de lo divino. La subsistencia es una diferencia dentro del mismo ser, no un ser o una esencia separada. Todas las personas de la Deidad comparten todos los atributos divinos.

También hay una diferencia en la función desarrollada por cada miembro de la Trinidad. El trabajo de la salvación es en cierto sentido compartido por las tres personas de la Trinidad. Sin embargo, con respecto a la manera de actuar, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo operan de distinta forma. El Padre es quien inicia la creación y la redención; el Hijo es quien redime a la creación; y el Espíritu Santo regenera y santifica, operando la redención en los creyentes.

La Trinidad no se refiere a las partes de Dios, ni siquiera a los roles. Las analogías humanas, como las de un hombre que es un padre, un hijo y un esposo, son insuficientes para reflejar el misterio de la naturaleza de Dios.

La doctrina de la Trinidad no explica completamente el carácter misterioso de Dios. En realidad lo que hace es fijar los límites que no debemos trasponer. Define los límites de nuestra reflexión finita. Nos ordena ser fieles a la revelación bíblica de que Dios es uno en un sentido y tres en otro sentido.

Resumen

1.         La doctrina de la Trinidad afirma la triple unidad de Dios.

2.         La doctrina de la Trinidad no es una contradicción: Dios es uno en esencia y tres en persona.

3.         La Biblia declara tanto la unicidad de Dios como el carácter divino del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

4.         La Trinidad se distingue por la obra asumida por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

5.         La doctrina de la Trinidad fija los límites de la especulación humana con respecto a la naturaleza de Dios.

Pasajes bíblicos para la reflexión

Deut. 6:4

Mat. 3: 16-17

Mat. 28:19

2 Cor. 13:14

1 Pet. 1:2

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida, primer presidente de Reformation Bible College y editor ejecutivo de la revista Tabletalk. Fue reconocido en todo el mundo por su articulada defensa de la inerrancia de las Escrituras y la necesidad de que el pueblo de Dios se mantenga con convicción en Su Palabra. Su programa de radio, Renewing Your Mind (Renovando Tu Mente), se sigue emitiendo diariamente en cientos de emisoras de radio de todo el mundo y también se puede escuchar en línea. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

ARTÍCULO TOMADO DE: http://www.hombrereformado.org/grandes-doctrinas-de-la-biblia—r-c-sproul

Cómo aplicar la ética cristiana a problemas específicos

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La ética cristiana

Cómo aplicar la ética cristiana a problemas específicos
Por James Anderson

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ética cristiana

ué es la vida cristiana? Cuando añadimos el adjetivo cristiano al sustantivo vida, hacemos un enorme anuncio: la resurrección de Vivimos en una época de confusión moral sin precedentes. El consenso público sobre cuestiones morales básicas —el fruto de la influencia cristiana en la civilización occidental— ha sido erosionado de manera trágica. A medida que reinan el pragmatismo y el relativismo, estamos reviviendo el período en el que «cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus ojos» (Jue 21:25). En medio de esta niebla, la fe cristiana nos presenta una cosmovisión coherente que proporciona una guía directa sobre cuestiones éticas centrales. En este artículo, consideraremos cómo la ética cristiana se refiere a una serie de cuestiones muy controvertidas de nuestro tiempo.

¿Cuáles son los principios que definen la ética cristiana? De manera inmediata, pensamos en los dos mandamientos más importantes, expresados por nuestro Señor Jesús: amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mt 22:37-40). Es completamente cierto decir que la ética cristiana está centrada en el amor. Pero ¿qué significa en la práctica amar a Dios y a los demás? ¿Qué exige realmente de nosotros el amor cristiano?

Para responder esta pregunta crucial, debemos recurrir a las leyes morales de Dios, expresadas de manera más directa en Sus mandamientos. Los cristianos tradicionalmente han reconocido los Diez Mandamientos, entregados a Moisés en el monte Sinaí y escritos en tablas de piedra por el dedo mismo de Dios, como un resumen de la ley moral (Ex 20:1-1731:18). Estos mandamientos, que representan nuestros deberes fundamentales para con Dios y nuestros semejantes, se reafirman como principios morales permanentes en el Nuevo Testamento (Lc 18:20Rom 13:8-10Stg 2:11). Sin embargo, es crucial reconocer que incluso en el Sinaí estos mandamientos divinos estaban lejos de ser innovaciones éticas. Nadie debería pensar que la idolatría, el asesinato, el adulterio y el robo estaban permitidos antes del pacto mosaico. Los Diez Mandamientos reflejan lo que los teólogos reformados han llamado las ordenanzas de la creación: normas morales universales que se basan primero y principalmente en el carácter de Dios y, en segundo lugar, en la naturaleza de los seres humanos y sus relaciones sociales tal como fueron originalmente creadas y ordenadas por Dios.

Lo que esto implica es que la ética cristiana está arraigada en las doctrinas bíblicas de Dios, la creación y la humanidad. De hecho, cuando vemos que todos los fundamentos básicos están asentados en los primeros capítulos del Génesis, la mayoría de las cuestiones morales encajan con bastante facilidad, incluso teniendo en cuenta las decisiones éticas desafiantes que enfrentamos ocasionalmente. Las verdades bíblicas centrales que debemos reconocer en estos capítulos incluyen las siguientes: (1) Dios es el Creador soberano de todas las cosas, quien gobierna y habla con autoridad absoluta; (2) hay un orden natural en la creación, que debemos respetar; (3) Dios hizo a la humanidad a Su propia imagen; por lo tanto, tenemos una dignidad y un valor especiales, y debemos buscar reflejar el carácter de nuestro Creador en todo lo que hacemos; (4) el diseño de Dios para la humanidad incluye una diferenciación sexual y complementariedad básica: varón y hembra; (5) Dios estableció el pacto del matrimonio con el propósito de que tengamos compañía, procreación e intimidad sexual; de esa manera, la sociedad humana se estructura en torno a la unidad familiar básica: un hombre y una mujer, unidos en matrimonio, criando hijos (si Dios los bendice con ellos) para formar nuevas familias; (6) Dios comenzó la raza humana con una sola familia, estableciendo de manera decisiva la unidad fundamental y la solidaridad de toda la humanidad.

Teniendo en cuenta estos principios creacionales de la ética cristiana, consideremos cómo proporcionan una dirección moral clara sobre siete temas en disputa en la actualidad: aborto, eutanasia, racismo, pena capital, divorcio, homosexualidad y transexualidad.

En primer lugar, considera la doctrina de la imago Dei y sus implicaciones éticas. Toda vida es un don de Dios, quien es el único que tiene «vida en sí mismo» (Jn 5:26). Dios es el autor de la vida y, por tanto, tiene autoridad para dar vida y para quitarla. Esto es cierto para todas las criaturas vivientes, pero el hecho de que los seres humanos hayan sido creados de manera especial a la imagen de Dios significa que nuestras vidas son excepcionalmente valiosas y preciosas a los ojos de Dios. Maldecir a alguien creado a la imagen de Dios es nada menos que una ofensa contra Dios (Stg 3:9). Por lo tanto, tenemos el deber moral de honrar y proteger la vida humana de principio a fin. La ciencia moderna confirma de manera inequívoca lo que la Biblia siempre ha dado a entender: un nuevo ser humano empieza a existir en el momento de la concepción (Jue 13:3-5Job 31:15Sal 51:5139:13-16). Un niño en el vientre, incluso en las primeras etapas de desarrollo, lleva la imagen de Dios no menos que un bebé recién nacido o un adulto maduro. El aborto es, por lo tanto, la destrucción de un ser humano indefenso y un mal grave a los ojos de Dios. Esta debe ser la línea de base para el pensamiento cristiano sobre el aborto, incluso mientras luchamos con cómo abordar situaciones trágicas como las anomalías fetales y el embarazo a través de la violación.

La santidad de la vida se aplica igualmente a los problemas relacionados con el final de esta. La eutanasia es el término técnico para «asesinato por compasión», es decir, quitar de manera activa una vida humana para evitar o reducir el sufrimiento. La controversia actual se centra en la práctica del «suicidio asistido por un médico», en el que los médicos están alistados para ayudar a los pacientes a terminar con sus vidas sin dolor. De acuerdo con su ética provida, la Escritura siempre describe el suicidio —literalmente, matarse a sí mismo— en términos negativos, y mientras la Biblia tiene mucho que decir acerca de cómo soportar el sufrimiento, nunca presenta el suicidio como una solución. Por lo tanto, si bien debemos apoyar plenamente los cuidados paliativos compasivos, la eutanasia debe considerarse moralmente incorrecta según los estándares bíblicos.

El racismo ha traído un sufrimiento tremendo y división a las sociedades humanas a lo largo de la historia. Este es otro tema del que la ética cristiana habla de manera clara y contundente. Hemos notado cómo el relato bíblico de la creación subraya la unidad fundacional de la humanidad. Estrictamente hablando, solo hay una raza —la raza humana— aunque por diseño de Dios ha florecido en una maravillosa diversidad de etnias. Además, la imago Dei no viene en grados; todo ser humano porta por igual la imagen de Dios y, por lo tanto, debe gozar de la misma dignidad, valor y protección ante la ley. Como reconocen incluso los historiadores seculares, el concepto moderno de derechos civiles tiene sus raíces en la teología y la antropología de la cosmovisión cristiana.

El apoyo a la pena capital a menudo se presenta como algo contrario a las convicciones provida, pero en realidad está basado en la doctrina de la imago Dei. El fundamento bíblico es explícito: precisamente porque Dios nos hizo a Su propia imagen, los asesinos deberían perder sus propias vidas como un castigo justo y proporcionado (Gn 9:5-6). Al mismo tiempo, el respeto por la santidad de la vida requiere que apliquemos estándares rigurosos de evidencia e imparcialidad para asegurar que la justicia se defienda de manera consistente y transparente en nuestros sistemas legales, especialmente en el enjuiciamiento de crímenes capitales (Lv 19:15Dt 17:619:15-21).

Apliquemos ahora las ordenanzas de la creación del matrimonio y la sexualidad a algunos problemas morales contemporáneos, comenzando con el divorcio. En los Estados Unidos de hoy, alrededor de dos de cada cinco matrimonios terminan en divorcio, y la noción de «divorcio exprés» es ampliamente aceptada. Si un esposo y una esposa deciden que ya no están enamorados, eso se considera justificación suficiente para abandonar el matrimonio. Sin embargo, cuando Jesús fue interrogado de manera directa sobre el divorcio y el nuevo matrimonio, le señaló a la gente la institución divina del matrimonio en Génesis 2:24, enfatizando que cuando un hombre y una mujer entran en un pacto matrimonial, Dios los une en una profunda unión de una sola carne (Mt 19:4-6). Solo la infidelidad matrimonial o el abandono voluntario que viola la unión de una sola carne puede justificar la disolución de ese vínculo solemne (Mt 5:3219:91 Co 7:10-15).

De manera similar, mientras que las relaciones entre personas del mismo sexo han sido normalizadas agresivamente en las sociedades occidentales, la enseñanza bíblica es inequívoca. El relato de la creación es claro en que el matrimonio fue ordenado por Dios como un vínculo entre un hombre y una mujer, para servir como base para la familia y la sociedad. Por diseño de Dios, Eva fue hecha «idónea» para Adán, no solo sexualmente sino como compañera (Gn 2:18). La Escritura y la naturaleza juntas atestiguan que una pareja del mismo sexo no puede formar una unión de una sola carne ni ser fecundos y multiplicarse (1:28). Incluso si no hubiera condenas explícitas de la homosexualidad en la Biblia, el asunto sería resuelto de manera decisiva por el relato bíblico de la creación y sus ecos en las enseñanzas de Cristo.

Los mismos principios se aplican a la transexualidad. Los cristianos deben ser compasivos con aquellos que sufren de disforia por su identidad sexual y sus cuerpos. No obstante, el plan de Dios para la sexualidad humana es claro: estamos hechos a imagen de Dios, varón y hembra, y nuestros cuerpos son los principales indicadores de quiénes somos (incluso teniendo en cuenta casos anómalos excepcionales debido a malformaciones en el desarrollo). Sencillamente no hay base en la Escritura para una categoría de «identidad de género» que sea independiente de nuestra sexualidad encarnada.

Se puede y se debe decir mucho más acerca de estos problemas y otros desafíos éticos a los que nos enfrentamos hoy. Aun así, los principios fundamentales de la ética cristiana se revelan claramente en la Escritura y están arraigados de manera profunda en las doctrinas de Dios, la creación y la humanidad. De hecho, como hemos visto, los fundamentos se establecen casi por completo en los dos primeros capítulos del Génesis.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
James Anderson
James Anderson

El Dr. James N. Anderson es Profesor Carl W. McMurray de Teología y Filosofía en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, N.C., y es ministro ordenado en la Associate Reformed Presbyterian Church (Iglesia Presbiteriana Reformada Asociada). Es el maestro de la serie de enseñanza de Ligonier Exploring Islam y autor de What’s Your Worldview?

Garantía definitiva

Viernes 28 Enero

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!… Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.Romanos 11:3336

Todas las cosas en él subsisten.Colosenses 1:17

Garantía definitiva

Durante la crisis financiera mundial que empezó en 2008, entidades bancarias con dificultades tuvieron que apelar a la garantía del Estado para no quebrarse. Más tarde, los mismos Estados debieron recurrir a instituciones internacionales para evitar la bancarrota. ¿Y después? ¿Dónde está la garantía definitiva? Tenemos razones para preocuparnos cuando pensamos en ello.

Además, podemos preguntarnos quién garantiza la existencia de nuestro mundo, de nuestra sociedad, de nuestras vidas. La Biblia nos da las respuestas.

 – ¿Quién impide que el universo se destruya? “El Hijo (Jesús)… sustenta todas las cosas con la palabra de su poder” (Hebreos 1:2-3).

 – ¿Quién tiene en su mano el futuro del mundo? “Él (Jesús) es Señor de señores y Rey de reyes” (Apocalipsis 17:14).

 – ¿Quién mantiene con vida a todo ser viviente? “Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo” (Job 34:14-15).

 – ¿Quién puede dar la vida eterna? “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).¿A quién pues acudir? Tu voz de encantos llenaNos dice: “No temáis, siempre confiad en Mí”;Consuelo Tú nos das, de gozo el alma plena;¿A quién pues acudir, ¡oh Jesús!, sino a Ti?Himnos & Cánticos, nº 127 v. 4

Génesis 31 – Mateo 18:1-14 – Salmo 18:1-6 – Proverbios 5:21-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Tesis #21 – Como el predicador trate la Palabra de Dios, así trataran las ovejas Su revelación

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 21

Como el predicador trate la Palabra de Dios, así trataran las ovejas Su revelación

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

GRACIA ACTIVA

El valle de la visión

Oraciones Puritanas

GRACIA ACTIVA
¡Oh Dios!
Que Tu Espíritu hable en mí para que yo hable contigo. Oh Señor Jesús,
Gran Sumo Sacerdote, Tú abriste un camino nuevo y viviente por el cual
una criatura caída puede acercarse a Ti y ser aceptado.
Ayúdame a contemplar la dignidad de Tu persona, la perfección de Tu
sacrificio, la eficacia de Tu intercesión.
¡Oh, qué bendición acompaña la devoción, cuando todas las pruebas que
me fatigan, los cuidados que me corroen, los miedos que me perturban, las
debilidades que me oprimen, pueda entonces yo venir a Ti en mi necesidad
y sentir la paz que sobrepasa todo entendimiento!
La gracia que restaura es necesaria para preservar, orientar, guardar, y
proporcionar ayuda. Y aquí Tus santos alientan mi esperanza; ellos eran
pobres y ahora son ricos, atados y ahora están libres, probados y ahora
están victoriosos.
Cada nuevo llamado al deber exige más gracia de la que yo ahora poseo, pero
no más de la que se encuentra en Ti, tesoro Divino en quien habita toda la
plenitud. Para Ti yo Miro, por Gracia sobre Gracia, hasta que cada vacío
hecho por el pecado sea repuesto y yo sea lleno de toda Tu plenitud.
Que mis deseos sean ampliados y mis esperanzas alentadas, para que yo
pueda honrarte por toda mi dependencia y la grandeza de mi expectativa.
Quédate conmigo y prepáreme para todas las sonrisas de la prosperidad,
para las carencias de la adversidad, para la pérdida de bienes, para la
muerte de los amigos, para los días de oscuridad, para los cambios de la
vida, y para el último y más importante cambio de todos. Que yo pueda
encontrar Tu gracia suficiente para todas mis necesidades.

La vida cristiana y el mandato ético

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: La ética cristiana

La vida cristiana y el mandato ético
Por Cory Brock

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: La ética cristiana

cristiano al sustantivo vida, hacemos un enorme anuncio: la resurrección de Jesucristo determina ahora cómo debemos vivir. Eso significa que la fe en Jesucristo, forjada por el Espíritu, cambia nuestras acciones. Pero cuando Cristo nos llama, no es fácil entender cómo ha de cambiar exactamente nuestra vida. ¿Cómo, entonces, debemos vivir?

EL MANDATO ÉTICO CRISTIANO

¿Qué queremos decir cuando decimos «mandato ético»? La ética es la reflexión sobre cómo se debe vivir la vida. Si hay un mandato ético, hay un mandato que nos dice lo que significa vivir la buena vida. Si hay un mandamiento, significa que hay un dador de ese mandamiento. Esta confesión sencilla se opone a la modernidad, que confiesa que los bienes morales no son reales, sino construidos socialmente. Sin embargo, los cristianos saben que el Dios trino es el dador de los mandatos. En la encarnación, Dios viene al mundo y nos muestra una vida verdaderamente buena. Mirando la vida de Cristo en los Evangelios, no es difícil afirmar con precisión lo que Dios exige de nosotros. Jesús afirmó las palabras del intérprete de la ley en Lucas 10:27: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón… alma… fuerza… y mente, y a tu prójimo como a ti mismo». En Juan 13:34, Él da un «mandamiento nuevo»: «que os améis los unos a los otros». El mandato ético de la vida centrada en Cristo es amar a Dios y amar a los demás con todo nuestro ser.

Sin embargo, observa que este mandato del nuevo pacto no es totalmente nuevo. Dios pronunció este mandamiento en Deuteronomio 6:5 y en Levítico 19:18. De hecho, el mandato de amar a Dios con todo nuestro ser y de amar a las personas no solo es bíblico, sino que también se muestra en la revelación universal de Dios al mundo. Ser humano es ser una criatura hecha por Dios y llamada por Dios a vivir una vida perfecta de amor. Dios dirige este mandamiento a cada ser humano en la conciencia, donde todos somos acusados. Forma parte de lo que Juan Calvino llamó el sentido de lo divino.

Sin embargo, aunque este mandamiento es muy antiguo, hay algo nuevo en él a la luz de la venida de Cristo. Es una ética cristiana. Como afirma Oliver O’Donovan: «La creencia en la ética cristiana es la creencia de que ciertos juicios éticos y morales pertenecen al propio evangelio». ¿Qué hay de «nuevo» en este antiguo mandamiento? La novedad del mandamiento se encuentra en que el propio ser y actuar de Jesucristo, Su persona y obra, revelan la definición de este amor. Este amor es agapē. Bíblicamente, agapē es el amor expresado a personas que no lo merecen: «Pero Dios demuestra su amor [agapē] para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rom 5:8). El agapē paga un precio: «Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos» (Jn 15:13). El agapē ama hasta el final: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Jn 3:16). El agapē encierra todas las virtudes: «El amor es paciente, es bondadoso…» (1 Co 13:4).

Solo el corazón transformado por el Espíritu puede ejercer este amor definido por Cristo, porque Cristo nos reconcilia con Dios y con el prójimo, e incluso recompone las piezas rotas de nuestro propio ser. El mandato ético es revestirse del agapē de Cristo porque fuimos amados por Cristo hasta el final.

EL MINISTERIO CRISTIANO

Podemos ser más precisos sobre nuestro llamado a amar a Dios y al prójimo. El cristiano está llamado a ser testigo: a dar testimonio del reino de Dios en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra. Los milagros de Jesús apuntan a un mundo futuro, una vida sin ceguera, sordera, hambre ni muerte. También nosotros tenemos un llamado. Nuestro testimonio no es contra la situación natural del mundo, sino contra los estilos de vida y las consecuencias de un mundo lleno de pecado. Amar a Dios y al prójimo con todo nuestro ser significa, en primer lugar, administrar el evangelio mismo. Hay una primacía en nuestro llamado ético a hablar del evangelio a los demás. Nuestra ética también incluye dar testimonio con nuestras obras.

Vemos la unión del ministerio de las palabras y de las obras presente en la vida de Cristo y en la vida de la primera iglesia a lo largo del libro de los Hechos. La vida cristiana consiste en el testimonio de la proclamación del evangelio, la nueva obediencia, la hospitalidad radical y las obras de misericordia, llevadas por el Espíritu, a través de los medios de la gracia. Esto es lo que significa ser sal y luz para el mundo, o la levadura de Cristo que fermenta toda la masa. Como dijo Pablo, «la piedad es provechosa para todo» (1 Tim 4:8).
La religión verdadera habla la Palabra del evangelio, porque una vida de amor sin Palabra no es en absoluto una buena noticia, sino apenas una ayuda temporal para problemas temporales. Sin embargo, la religión verdadera da testimonio de ese evangelio con actos de amor y obediencia: «visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo» (Stg 1:27).

LA SABIDURÍA CRISTIANA

¿Qué pasa con el resto de la vida, donde no estamos activamente comprometidos con el ministerio cristiano obvio y donde no tenemos un mandato bíblico directo que nos diga exactamente qué hacer? La respuesta es que tenemos que pedirle a Dios sabiduría. Los libros de Proverbios y Santiago son libros de sabiduría, que nos llaman a ser «hacedores de la palabra» en todo momento. ¿Cómo podemos ser «hacedores» de la Palabra en todo momento? La Biblia no nos dice con precisión cómo amar a Dios y al prójimo en todas las circunstancias posibles de nuestra vida. Nuestras acciones en estas circunstancias pueden glorificar a Dios o no hacerlo.

La sabiduría cristiana es la capacidad forjada por el Espíritu de aplicar con habilidad la Palabra de Dios, y sus principios morales en particular, a todas las circunstancias de la vida. La sabiduría crece si estamos continuamente en comunión con Dios y nos esforzamos por aplicar la visión cristiana del mundo y de la vida a todos los ámbitos. En 1 Corintios 1:24 se afirma que el Hijo de Dios es la sabiduría de Dios, Aquel por el que se sostiene toda la creación, todo el orden moral y todo ser. La sabiduría es una persona. Necesitamos a la persona de Cristo —todo Cristo— si queremos ser sabios. Y, cuando actuamos con sabiduría como criaturas en este mundo, nos revestimos cada vez más de la mente de Cristo. En otras palabras, cuando buscamos el bien tal y como Dios lo ha definido, aprendemos cada vez más a «pensar los pensamientos de Dios según Él» y a actuar en amor como Cristo nos amó.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Cory Brock
Cory Brock

El Dr. Cory Brock es pastor de jóvenes adultos y universitarios en la First Presbyterian Church de Jackson, Mississippi. Es profesor invitado en la Belhaven University y en el Reformed Theological Seminary de Jackson. Es autor de Orthodox yet Modern: Herman Bavinck’s Use of Friedrich Schleiermacher [Ortodoxo pero moderno: Herman Bavinck y el uso de las ideas de Friedrich Schleiermacher] y coeditor y traductor de Herman Bavinck’s Christian Worldview [La cosmovisión cristiana de Herman Bavinck].

¿Hay un “buen Dios”?

Jueves 27 Enero

Dios es amor.1 Juan 4:8 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono.Salmo 89:14 Dios es juez justo.Salmo 7:11

¿Hay un “buen Dios”?

¡Quizás esta pregunta nos sorprenda en un calendario cristiano! Sin embargo, ese “buen Dios” del que hablan algunos cristianos no es más que pura invención. Ese buen Dios, con un corazón tan tierno que no podría castigar a los culpables con el pretexto de que él es amor, ¡no existe!

Un Dios indulgente que cierra los ojos y pasa por alto la maldad de los hombres está en absoluta contradicción con lo que la Biblia dice.

El Dios que ella nos revela es infinitamente bueno, pero también absolutamente justo y santo. Dios no es un Dios tolerante y comprensivo cuando se trata del pecado que él aborrece. Hablar solo de su bondad para considerarlo como un Dios indulgente y sin exigencia es violar su justicia y ultrajar su santidad.

Lea la Biblia y descubrirá que su justicia es inflexible y que no acepta ninguna excepción. Pero también verá cómo su bondad sobrepasa lo que usted ha imaginado hasta ahora.

Dios no tiene por inocente al culpable, pero su amor nos conmueve; dio a su propio Hijo, a quien ama con un amor eterno, para satisfacer enteramente su justicia, haciéndole llevar el castigo que nosotros merecíamos, para liberarnos de la condenación eterna. Él mismo encontró el medio para conciliar perfectamente su gracia y su santidad.

Lector, tanto usted como yo necesitamos a ese Dios. Si hasta ahora usted creyó más o menos en “un buen Dios”, olvide esta falsa concepción y vaya a él sin temor. ¡Él es el Dios Salvador!

Génesis 30 – Mateo 17 – Salmo 17:10-15 – Proverbios 5:15-20

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Tesis #20 – El propósito primario de la Palabra no es información, sino transformación del corazón

Ministerios Integridad & Sabiduría

Tesis # 20

 Tesis #20 – El propósito primario de la Palabra no es información, sino transformación del corazón

95 Tesis para la iglesia evangélica de hoy

Miguel Nuñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría