Sígueme tú

Martes 27 Diciembre

(Jesús) Salió, y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.

Lucas 5:27-28

(Jesús dijo a Pedro:) Sígueme tú.

Juan 21:22

Seguir las huellas de Jesús

En paz podemos seguirte,

Jesús, sobre el humilde sendero

Donde aceptaste vivir,

Incomprendido y rechazado;

Contigo, no teniendo a nadie,

Sembrando beneficio sobre beneficio,

En ese camino donde resplandece

¡El corazón del Hombre perfecto!

¡Qué bienes ese camino nos abre!

¡Qué tesoro de humildad!

Dios mismo solo descubre

Allí Luz y santidad.

Colmados de tus favores,

Hijos de Dios por la fe,

Podemos seguir tus huellas

En el mismo amor que tú.

Si nuestras fuerzas se consumen

En la angustia y la labor,

Si gustamos la amargura

Siguiéndote, oh Salvador,

En ti nuestro ojo reposa

A fin de parecernos a ti,

Para reflejar alguna cosa

De tu santa humanidad.

El camino se termina

En ese país glorioso

Donde brilla tu hermosura,

Oh Salvador victorioso.

Allí gozo incomparable,

Adorando, glorificados,

¡Seremos hechos semejantes

A ti por la eternidad!

Hymnes et Cantiques, nº 117 (traducido)

Jueces 18 – Apocalipsis 19:11-21 – Salmo 147:12-20 – Proverbios 30:32-33

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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¿Qué sabe usted de Jesucristo?

Lunes 26 Diciembre

Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y… este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Hechos 10:38

¿Qué sabe usted de Jesucristo?

Hace unos 2000 años se produjo un acontecimiento que marcó la humanidad: la venida de Jesucristo a la tierra.

Él nació como un bebé. Los hombres fueron indiferentes, pero los ángeles celebraron su nacimiento, que era el cumplimiento de una profecía de varios siglos de antigüedad (Miqueas 5:2). Jesús vino a restablecer las relaciones de paz entre Dios y los hombres.

Vivió una vida perfecta. Los que lo rodeaban estaban maravillados por sus cualidades y su comportamiento. Uno de los que lo mataron declaró: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Marcos 15:39).

Su vida, sus palabras y sus muchos milagros atestiguan que Jesús es Dios, y dan toda la autoridad a las verdades fundamentales que anunció:

– Hay solo dos caminos para los hombres, el de la vida eterna y el de la muerte eterna.

– Dios ama a todos los seres humanos, se interesa por cada uno y ayuda a quien se lo pide.

Durante su vida en la tierra Jesús sanó a un gran número de enfermos; sin embargo, su vida perfecta no fue suficiente para salvar de la muerte eterna a cada ser humano. Él tuvo que morir. Sufriendo en nuestro lugar el castigo que nuestros pecados merecían, demostró su amor por nosotros.

Finalmente, su vida, sus palabras, sus hechos, su muerte y su resurrección, todo demostró que él era Dios hecho hombre, quien vino para salvarnos. Ahora es responsabilidad de cada persona buscarlo leyendo la Biblia, creer y confiar en él, amarlo, obedecerle, servirle y adorarlo.

Jueces 17 – Apocalipsis 19:1-10 – Salmo 147:7-11 – Proverbios 30:29-31

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¿Qué significa navidad para mí?

Domingo 25 Diciembre

Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Lucas 2:13-14

¿Qué significa navidad para mí?

Leer Lucas 2:1-20

El relato del nacimiento de Jesús es leído con frecuencia en esa fecha. Pastores ocupados de vigilar sus rebaños durante la noche fueron súbitamente rodeados por “la gloria del Señor”. Un ángel les anunció un tema de gran gozo: el nacimiento del Salvador. Imaginémonos la emoción de esos pastores: iluminados por una luz sobrenatural en medio de la noche, tuvieron el increíble privilegio de escuchar una multitud de ángeles anunciar su mensaje de paz a la tierra. Hubieran podido contentarse con felicitarse y festejar. ¡Pero no lo hicieron! Para ellos lo más importante era ir a ver al niño Jesús acostado en un pesebre. “Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado” (v. 15). Eran conscientes de que el regalo que Dios les hacía no era el momento excepcional que acababan de vivir, sino el niño recién nacido, el Hijo de Dios, que se hizo hombre para salvar al mundo.

Usted y yo, cuando escuchamos el hermoso relato del nacimiento de Jesús, no nos quedemos con una emoción pasajera cuyo efecto tranquilizador será de corta duración. Dios quiere darnos una bendición mucho más grande, una paz definitiva; quiere que recibamos concretamente el regalo que nos ha dado: “su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6).

Jueces 16 – Apocalipsis 18 – Salmo 147:1-6 – Proverbios 30:24-28

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Jesucristo, el Salvador

Sábado 24 Diciembre

El ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

Lucas 2:10-11

Jesucristo, el Salvador

La llegada del Señor Jesucristo como hombre a esta tierra es un hecho maravilloso. El eterno Hijo de Dios se hizo hombre, un verdadero hombre como nosotros, pero sin pecado. No dejó de ser Dios; es Dios y hombre en una sola persona; esto siempre será un misterio para nosotros. Pero el hecho de su venida a esta tierra como Salvador es comprensible para todos. De ahí este mensaje del ángel a los simples pastores de ovejas de los campos de Belén.

Pero, ¿hemos entendido el sentido profundo de estas palabras del ángel? La gran alegría de los pastores es comprensible, porque los judíos sabían que Cristo, el Mesías, vendría como Salvador. Muchos profetas del Antiguo Testamento hablaron de él y de su venida. ¿Pero por qué un Salvador? Porque los humanos nos hemos distanciado completamente de Dios, nuestro Creador. “No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles” (Romanos 3:11-12). Pero Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). ¿Cómo es posible ser salvos? “Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y… fue sepultado, y… resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:3-4). Esta salvación se obtiene solo por la fe: “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

¡Cuán segura es esta salvación! Jesucristo mismo, el Salvador, dice de los que creen en Él: “Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:28).

Jueces 15 – Apocalipsis 17 – Salmo 146:8-10 – Proverbios 30:21-23

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Jesucristo

Viernes 23 Diciembre

Dios… nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Hebreos 1:1-3

Jesucristo

La Biblia nos habla de él desde sus primeras páginas, cuando Dios anuncia, después del primer pecado del hombre, que un día habría un Salvador, el cual aplastaría la cabeza de la serpiente. Más adelante, en los textos del Antiguo Testamento, Abraham, Moisés, David y los profetas anunciaron la venida del Mesías, el Cristo.

El Nuevo Testamento comienza por los cuatro evangelios. Son cuatro relatos donde Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece como un hombre en la tierra, quien vino para cumplir perfectamente la voluntad de Dios. Su obediencia lo condujo hasta la cruz, sobre la cual aceptó morir. Allí sufrió en nuestro lugar el juicio que nosotros merecíamos por nuestra desobediencia a Dios. Murió, pero Dios lo resucitó. Jesucristo salió de la tumba demostrando que había vencido incluso a la muerte (Hebreos 2:14-15).

Luego Jesús fue llevado al cielo y Dios lo hizo sentar a su diestra, probando así que estaba satisfecho con su obra cumplida en la cruz. Ahora el Señor Jesús se ocupa de nosotros. Aunque esté junto a Dios el Padre, también está con nosotros para hacernos bien, para aconsejarnos, animarnos y librarnos del mal.

Pero esto no ha terminado. Jesucristo vendrá pronto a buscar a los que han creído en él. Jesús prometió: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3). ¡Qué esperanza para los creyentes estar con el Señor para siempre!

Jueces 14 – Apocalipsis 16 – Salmo 146:1-7 – Proverbios 30:18-20

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Jesucristo

Viernes 23 Diciembre

Dios… nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Hebreos 1:1-3

Jesucristo

La Biblia nos habla de él desde sus primeras páginas, cuando Dios anuncia, después del primer pecado del hombre, que un día habría un Salvador, el cual aplastaría la cabeza de la serpiente. Más adelante, en los textos del Antiguo Testamento, Abraham, Moisés, David y los profetas anunciaron la venida del Mesías, el Cristo.

El Nuevo Testamento comienza por los cuatro evangelios. Son cuatro relatos donde Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece como un hombre en la tierra, quien vino para cumplir perfectamente la voluntad de Dios. Su obediencia lo condujo hasta la cruz, sobre la cual aceptó morir. Allí sufrió en nuestro lugar el juicio que nosotros merecíamos por nuestra desobediencia a Dios. Murió, pero Dios lo resucitó. Jesucristo salió de la tumba demostrando que había vencido incluso a la muerte (Hebreos 2:14-15).

Luego Jesús fue llevado al cielo y Dios lo hizo sentar a su diestra, probando así que estaba satisfecho con su obra cumplida en la cruz. Ahora el Señor Jesús se ocupa de nosotros. Aunque esté junto a Dios el Padre, también está con nosotros para hacernos bien, para aconsejarnos, animarnos y librarnos del mal.

Pero esto no ha terminado. Jesucristo vendrá pronto a buscar a los que han creído en él. Jesús prometió: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3). ¡Qué esperanza para los creyentes estar con el Señor para siempre!

Jueces 14 – Apocalipsis 16 – Salmo 146:1-7 – Proverbios 30:18-20

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Cartas a las iglesias: Laodicea (7)

Jueves 22 Diciembre

(Jesús dijo:) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Apocalipsis 3:20

Cartas a las iglesias: Laodicea (7)

Leer Apocalipsis 3:14-22

Laodicea se había vuelto muy rica gracias a su industria de la confección, a sus ungüentos y a su colirio; desde lejos venían para comprarlos. Sus habitantes eran materialistas y se creían autosuficientes. La iglesia de Laodicea también tenía ese carácter, se creía y decía ser rica, pero estaba ciega en cuanto a su verdadero estado espiritual. Su pecado no era la idolatría, sino la tibieza y la pretensión. ¡Situación muy grave! Es la única iglesia de la que el ángel dice que Jesús está “a la puerta”. Jesús estaba fuera. Muchos vivían “un cristianismo sin Cristo”, sin relación con él. Reducían la fe cristiana al respeto a un conjunto de valores morales.

Hoy igualmente, es una situación incoherente y arriesgada servirse de los valores cristianos sin la fe en el Señor Jesús. Lo que hace de un cristiano un verdadero testigo es la realidad de su vida interior con Cristo. Hoy todo cristiano corre el peligro de promover valores humanistas sacados de la cultura cristiana, como la paz, la caridad, la unidad, la tolerancia, sin tener esta unión vital con Cristo.

“Yo reprendo y castigo a todos los que amo”, dice Jesús a la iglesia de Laodicea. Cristianos, en víspera de su retorno, escuchemos su voz y abrámosle la puerta. Entonces él mismo nos hará gustar algo verdadero, muy dulce… algo de lo que ningún cristiano puede prescindir: la intimidad de su presencia.

“En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en el Señor mi esperanza” (Salmo 73:28).

Jueces 13 – Apocalipsis 15 – Salmo 145:14-21 – Proverbios 30:17

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Conocer y encontrar a Dios (2)

Miércoles 21 Diciembre

(Jesús dijo:) Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mateo 11:29

Conocer y encontrar a Dios (2)

«Sus respuestas a mis preguntas me derrotaron porque me parecieron verdaderas y llenas de sentido. Esto despertó en mí una sed de saber más al respecto. Entonces le hice la pregunta: “Admitamos que tu Dios existe, ¿cómo hacer para estar seguro, para conocerlo?”. Él simplemente me respondió: “Dios dice en la Biblia que el que lo busca de todo corazón, lo hallará” (Deuteronomio 4:29). Dios inició un profundo trabajo en mí; comencé a experimentar la verdad de su Palabra, la Biblia. Ella se volvió cada vez más viva para mí; bajo mis ojos podía ver su poder. Hoy estoy en paz, libre de todo mi pasado.

Antes nunca había pensado o querido integrar una asamblea de verdaderos creyentes, y menos aún hacerme bautizar. Pero hice todo esto por convicción. Es milagroso. Porque este camino no es fácil en un mundo donde los valores morales son lo opuesto a lo que Dios ha establecido; donde el diablo ya no se oculta. Pero con Jesús todo cambia. La paz de Dios y el conocimiento de su Hijo Jesucristo vinieron a llenar el vacío que había en mi corazón. Con dulzura y paciencia Dios me transformó poco a poco mediante su Espíritu y su Palabra, a pesar de mis numerosas debilidades y defectos.

Incluso si a veces es difícil permitir que Dios nos libere de nuestro orgullo, él siempre transforma el corazón del que confía en él. No espere para decidirse ante Dios y recibir ese don de Dios: la salvación del alma. Él lo ofrece a todo el que cree en su Hijo Jesucristo».

Thomas

“Les daré corazón para que me conozcan que yo soy el Señor; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios” (Jeremías 24:7).

Jueces 12 – Apocalipsis 14 – Salmo 145:8-13 – Proverbios 30:15-16

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Un libro que me comprende

Sábado 17 Diciembre

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Un libro que me comprende

Émile Cailliet (1894-1981), profesor de literatura y filosofía, conocedor de Blaise Pascal, venía de una familia atea. Él cuenta cómo, en las trincheras de la guerra de 1914-1918, había soñado con un “libro que lo comprendería”. Después de la guerra emigró a los Estados Unidos y empezó a buscar dicho libro, pero no tuvo éxito. Entonces decidió escribirlo él mismo, a partir de sus lecturas. Al final, Émile abrió su preciosa colección de textos seleccionados. Pero ¡qué decepción! Él no se sentía identificado con ese libro: esos pasajes no hacían más que recordarle obras que lo habían decepcionado.

«En ese mismo momento, afirma él, mi esposa, quien no sabía nada del proyecto sobre el cual yo trabajaba, volvía de la ciudad. Por un extraño encadenamiento de circunstancias, ella traía una Biblia en la mano. ¡Tomé el libro, lo abrí en el instante y “caí” sobre las bienaventuranzas! (Mateo 5:1-12). Leí, leí, y leí, incluso en voz alta, mientras un calor indescriptible me invadía. No encontraba palabras para expresar mi asombro. De repente, tomé conciencia: ¡ese era el libro que me comprendía! Sus páginas estaban como animadas por la presencia del Dios vivo. Por primera vez oré a Dios, a ese mismo Dios del cual hablaba este libro».

Dios quiere revelarse a todo hombre y utiliza los medios adaptados a cada temperamento. Hizo descubrir a Émile Cailliet el libro que buscaba, el que nos permite descubrir al Dios que nos comprende.

Jueces 9:1-29 – Apocalipsis 10 – Salmo 143:7-12 – Proverbios 30:5-6

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El gozo puesto delante de él

Viernes 16 Diciembre

Jesús… el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio.

Hebreos 12:2

Gocémonos… porque han llegado las bodas del Cordero.

Apocalipsis 19:7

En tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.

Salmo 16:11

El gozo puesto delante de él

“Por el gozo puesto delante de él”, Jesús “sufrió la cruz”. ¿Cuál era ese gozo cuya perspectiva sostenía a Jesús en medio de semejante sufrimiento? Este contiene tres aspectos, unidos unos a otros:

– El gozo del Salvador: Jesús se compara a sí mismo con un pastor, y compara a los hombres con ovejas perdidas que él busca. Cuando encuentra una oveja, el pastor “la pone sobre sus hombros gozoso”. Nuestro Salvador Jesucristo se goza por cada persona salvada, y el cielo también se goza por cada pecador que se arrepiente (Lucas 15:5-7).

– El gozo del Esposo: muriendo en la cruz, Jesús adquirió una Esposa: su Iglesia, formada por todos los verdaderos creyentes. Pronto, él se presentará su Esposa “gloriosa… santa y sin mancha” (Efesios 5:27), y la llevará junto a él. Este gozo será compartido por todo el cielo (Apocalipsis 19:6-7).

– El gozo del Hijo: el primer hombre, Adán, dudó de Dios, le desobedeció y lo deshonró. Jesús, el Hijo de Dios, enviado a la tierra por su Padre, vino como hombre. Confió en Dios y le obedeció hasta la muerte, dando su vida en la cruz. Allí satisfizo las exigencias de la justicia y de la santidad de Dios, quien debía castigar el pecado. Demostró el amor de Dios, quien sacrificó a su Hijo unigénito para salvar a los pecadores. Jesús llevó a cabo la obra de la cruz. Dios lo acreditó resucitándolo y sentándolo a su diestra. La presencia y la aprobación del Padre hacen el gozo del Hijo.

Jueces 8 – Apocalipsis 9 – Salmo 143:1-6 – Proverbios 30:1-4

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