Guardaos de la levadura de los fariseos

Ministerios Ligonier

Serie: Cómo agradar a Dios

Guardaos de la levadura de los fariseos

R.C. Sproul

Esta es una serie de enseñanza de 6 edificantes lecciones donde el Dr. Sproul nos muestra cómo ser diligentes para vencer a nuestros enemigos: el mundo, la carne y el diablo. Esta serie es una mirada alentadora y realista a ese proceso que dura toda la vida: la santificación.

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Una de las interrogantes que escucho con frecuencia de personas que buscan sinceramente hacer la voluntad de Dios es la pregunta: «¿Qué es lo más importante que Dios desea de mí en la vida cristiana?»  Es como el hombre de negocios que siempre hace la pregunta, «¿Cuál es el asunto principal?» Vamos a obviar todos los detalles y el sinfín de posibilidades y los mil y tantos preceptos.  ¿Qué es lo que realmente le importa a Dios en términos del enfoque principal, el objetivo principal, el fin principal de la vida cristiana?  Y lo que me gustaría hacer en esta sesión es centrarme en lo que creo que la Biblia dice que es la respuesta a esa pregunta.  Al leer las Escrituras, me parece que el asunto central, el objetivo principal de la vida cristiana es la justicia, que lo que Dios quiere de nosotros más que cualquier otra cosa es la justicia.  

Ahora, lo resalto por una razón.  Escucho a los cristianos hablar todo el tiempo sobre la piedad, sobre la espiritualidad e incluso sobre la moralidad, pero casi nunca escuchas a nadie hablar de justicia. De hecho, nunca he tenido un estudiante en el seminario que se me acerca y me diga: «Profesor Sproul, ¿cómo puedo llegar a ser una persona justa?»  Ahora, tal vez eso dice más de mí que de mis estudiantes, que ni se preocupan en hacerme tal pregunta, pensando que están perdiendo su tiempo. Pero los escuchas preocupados por «Quiero ser más espiritual», «Quiero ser más moral», y cosas así, o más piadosos, pero le huyen a ese término ‘justo’, y tal vez sea porque nadie quiere pecar de santurrón; y en nuestro vocabulario actual, la misma palabra ‘justicia’ se ha convertido en una especie de carga.  Pero si Jesús entrara a este salón, en este momento, y le decimos: «Señor, ¿cuál es la prioridad principal que tienes para tu iglesia?»  Si Él respondiera ahora mismo a esa pregunta de la manera en que respondió en el período del Nuevo Testamento, Él diría esto: «Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». 

Veamos por un momento este texto que todos hemos oído.  Cuando Jesús dice: «Busca primero su reino y su justicia», la palabra para ‘primero’ es la palabra ‘protos’, y en el idioma griego, el término ‘protos’ no significa simplemente ‘primero en una secuencia de eventos, es decir, un procedimiento serializado donde tienes el primero y el segundo y el tercero y el cuarto y el quinto y así por el estilo. Jesús no se refiere simplemente al número uno en términos de orden cronológico, sino que esta palabra ‘protos’ en el Nuevo Testamento lleva la connotación de lo que es primero, no solo en orden de secuencia, sino que es lo principal en términos de importancia.   Es decir, cuando Jesús dice: «Busca primero el reino de Dios», está diciendo: «Esta es la prioridad máxima de la vida cristiana, buscar el reino de Dios y la justicia de Dios», y entonces lo que Cristo quiere de su pueblo y de sus discípulos es que sean personas que realmente muestran justicia. 

Ahora, a menudo digo que una de las afirmaciones más aterradoras que jamás haya salido de los labios de Cristo fue aquella que hizo cuando dijo: «Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos». Ahora, todos han oído de ese pasaje, ¿cierto?  Y creo que lo que me desconcierta es que no parecemos estar demasiado preocupados por ello.  Es decir, aquí Jesús da una advertencia espantosa.  Él da una condición necesaria: si-entonces.  A menos que «A» tenga lugar, «B» no puede suceder. A menos que tu justicia supere – es decir, que vaya más allá – de la justicia de los escribas y los fariseos, no tienes oportunidad de entrar en el reino de Dios. 

Ahora, hay un par de maneras en que podemos interpretar lo que Jesús está diciendo.  Algunos comentaristas miran esa frase de Jesús, y dicen: «Bueno, no tenemos nada de qué preocuparnos porque de lo que Jesús está hablando aquí es de la justicia que es necesaria para nuestra justificación». Para ser justificados, debemos tener la justicia perfecta, y obviamente la justicia de los escribas y de los fariseos era imperfecta; y la única manera de entrar en el cielo es por una justicia perfecta, y gracias a Dios, eso es lo que tenemos por fe en Cristo, donde recibimos por decreto de Dios la imputación de la justicia de Cristo. Y obviamente, su justicia superó la de los escribas y los fariseos, y como poseemos por fe la justicia de Cristo, podemos dar un suspiro de alivio, y no tenemos que preocuparnos por esa terrible advertencia que Jesús dio en esa ocasión.  

Ahora, creo que es muy posible que eso sea exactamente lo que Jesús tenía en mente. Que cuando Él dijo: «A menos que tu justicia supere la de los escribas y los fariseos nunca entrarás en el reino de Dios», que tal vez lo que Él tenía en mente era la imputación de su propia justicia que es la única manera en que podemos estar en presencia de Dios.  Pero recuerdas que en tiempos de la Reforma, cuando Lutero iba por ahí enseñando la justificación solo por la fe, utilizó una frase latina que desde entonces se ha hecho tan famosa que todo cristiano puede recitarla, que esa persona que está justificada es ‘simul justus et peccator’.  Todos conocen esa frase, ¿cierto?  ¿ah? ‘Al mismo tiempo, justo y pecador’. «Justo» por la aplicación de la justicia de Cristo, sin embargo, recibimos la justicia de Cristo mientras que todavía, somos pecadores en y por nosotros mismos. 

Pero Lutero dijo que en nuestra santificación eso no se queda así – que la persona que es declarada justa por fe, si esa fe es en sí genuina y no solo un alegato de fe o una farsa, sino que es una fe auténtica, entonces Cristo en verdad comenzará a formarse en la vida de esa persona, y esa persona comenzará a mostrar el fruto de la justicia.  Y entonces, la otra mitad de los comentaristas ven la advertencia de Jesús y dicen que lo que Jesús quiere decir es que a menos que nuestras vidas empiecen a manifestar una cualidad de justicia que supere la de los escribas y fariseos, entonces esa es la señal más segura que existe de que la fe que profesamos no es genuina. Así que, a pesar de que no enseñamos la justificación por obras, todavía estamos muy preocupados por el hecho de que el Nuevo Testamento nos llama a dar muestra de nuestra fe por nuestras obras; y la justificación es por fe, pero la santificación es donde crecemos en auténtica justicia. 

Ahora, si esa declaración de Jesús no les pone los pelos de punta, permítanme empezar a hervir el caldero porque lo que me gustaría hacer en el tiempo que queda en esta sesión es considerar la justicia de los escribas y los fariseos– considerar ese nivel de justicia que estamos llamados a superar si es que queremos complacer a Dios con nuestra vida. Es muy fácil para nosotros simplemente descartar esa declaración de Jesús porque decimos: «Bueno, superar la justicia de los escribas y los fariseos, eso es pan comido.  ¡Eso es recontra fácil, por favor!  Ellos son los que fueron el objeto principal de la ira de Jesús». Cada vez que pensamos en los malos del Nuevo Testamento, pensamos en los fariseos.  Fueron lo peor de lo peor.  ¿Por qué los fariseos eran llamados ‘fariseos’? No leemos sobre fariseos en el Antiguo Testamento, ¿verdad?  La razón por la que no leemos sobre fariseos en el Antiguo Testamento es porque no existían fariseos en el Antiguo Testamento.  Los fariseos, como un partido en Israel, surgieron después del exilio y del regreso del exilio.  

Bueno, lo que ocurrió fue que la nueva generación de israelitas empezó a adoptar las prácticas paganas de aquellos que estaban en el lugar, y olvidaron sus tradiciones. Olvidaron la Ley de Moisés y las promesas del pacto que Dios había hecho, y entonces, un grupo de personas especialmente devotas surgió en la nación, eran el equivalente antiguo –damas y caballeros– de los puritanos.  Tenían este profundo deseo de reformar la fe de Israel y de restaurar la devoción en la nación. Ellos eran los conservadores de Israel que querían volver al pasado y recuperar la pureza prístina de la comunidad de Israel, por eso se apartaron, a raíz de este celo estricto por obedecer la ley de Dios; y debido a su deseo cerrado obstinado hacia la justicia, fueron llamados los ‘apartados’, los ‘fariseos’. 

En otras palabras, lo que digo es esto: que los fariseos como agrupación tienen su inicio en la historia como un grupo de hombres cuya única actividad en la vida era la búsqueda de la justicia. Se especializaron en la búsqueda de la justicia. No había nada casual o superficial en su celo por lograr la justicia.  Dudo que sepan de alguien que tenga el mismo tipo de determinación de encontrar la justicia que tenían los fariseos como grupo.  Pero pensamos, «Oh, bueno, sí. Tal vez así es como empezaron, pero ya para el primer siglo habían degenerado en tal grado de impiedad que eran un grupo de hipócritas y tanto así que Jesús los llamó «víboras» y los amenazó con el infierno y todo lo demás.

Bueno, veamos si estas personas del siglo I que incurrieron en la ira de Cristo lograron algún elemento de justicia, al menos por el testimonio de Jesús. Escuchamos a Jesús denunciando a los fariseos cuando Él les dice: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros». Ahora, esta es una acusación bastante incisiva que Jesús hace de estas personas, pero mientras Él está haciendo esta crítica, Él reconoce que son evangélicos, o al menos evangelistas, no en el sentido de que estaban yendo por ahí predicando el Evangelio, sino que tenían un celo por el alcance misionero, un celo por el evangelismo y la conversión que no tenía paralelo en el mundo antiguo. 

Así que, en ese sentido, digamos que lo primero que aprendemos sobre los fariseos del Nuevo Testamento es que eran evangelistas.  ¿Qué tan preocupados por las misiones y el evangelismo estaban estas personas conservadoras? Jesús dijo que recorrerían el mar y la tierra para hacer que uno se convirtiera a su religión: recorrer el mar y la tierra para hacer que uno se convirtiera a su religión. Yo paso nueve meses de cada año, lejos de mi casa, viajando de un lado a otro y dando conferencias, enseñando y todo eso, y lo hago porque ese es mi trabajo y ese es mi llamado.  Esa es mi vocación, pero dudo que si llegara una invitación a nuestra oficina en Orlando, y dijera: «RC, vivo aquí en el estado de Washington, y no he tenido la oportunidad de escuchar mucha enseñanza sobre el libro de Romanos en mi vida.  Me pregunto si estarías dispuesto a volar hasta aquí y pasar un par de días enseñándome unas clases sobre Romanos». 

Dudo que aceptemos esa invitación para enseñar, ir hasta el otro lado de los Estados Unidos para hablar con una persona. No creo que lo haría porque no tengo el celo por ir más allá, como estas personas lo tenían: que recorrían tierra y mar para hablar con una persona, para persuadir a una persona de su forma de pensar.  Entonces, al menos en ese sentido, en términos de fervor misionero y celo evangelista, los fariseos hacen que me avergüence, y sospecho que ese es el mismo efecto en la mayoría de ustedes. ¿Qué más nos dice de los fariseos?  «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!  Porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas». 

Ahora, lo segundo que aprendemos de los fariseos es que eran diezmadores.  No solo diezmaban, damas y caballeros, sino que eran escrupulosos en obedecer las leyes de Dios en cuanto al diezmo. En otras palabras, ellos practicaban lo que predicaban. La última encuesta que vi, una que hicieron a «cristianos evangélicos» en los Estados Unidos, indicaba que el cuatro por ciento de los que dicen ser cristianos evangélicos diezman de sus ingresos. Cuatro por ciento.  Recuerdan el libro de Malaquías donde el profeta Malaquías es enviado por Dios a la casa de Israel, prácticamente como fiscal.  Esa fue una de las funciones del profeta en el Antiguo Testamento, convocar al pueblo de Israel ante el tribunal de Dios, a veces para presentar cargos contra ellos por violar los términos de su pacto; y en este caso, Malaquías viene, y la acusación que trae al pueblo es la acusación de cometer robo contra Dios.  Y entonces dice, «¿Robará el hombre a Dios?» 

Él plantea la pregunta, y es una pregunta retórica como, «¿Qué podría ser más impensable que el que un ser humano tenga la audacia de robarle al Dios Todopoderoso?» Y entonces la respuesta es… ¿qué? «¿En qué te hemos robado?» «En los diezmos y en las ofrendas».  Y el profeta habla a la nación y dice: «Al retener tus ofrendas y tus diezmos, en realidad le estás robando a Dios». Ponlo en términos del Nuevo Testamento.  ¿Cómo alguien podría buscar primero el reino de Dios y robar del reino de Dios al mismo tiempo? ¿Eso es concebible para ustedes?  Y ahora los fariseos escucharon eso, y comprendieron el deber que todo miembro de la comunidad del pacto tenía ante Dios, y el deber era pagar ese diez por ciento, pagar ese diezmo al almacén en Israel.  Ahora, eran tan, como dije, tan escrupulosos al respecto que no solo diezmaban en general. 

Ahora, el diezmo, en su mayor parte, se pagaba en productos o ganado, y funcionaba así: Si criaste ganado y en un año dado nacieron diez terneros nuevos, entonces ¿qué había que hacer?  Uno de esos diez terneros sería devuelto a Dios.  Si sembraste trigo, cebada o avena, el diez por ciento de la producción iba a Dios, y era lo primero que se hacía, cabe destacar. ¿Bien?  Ahora, lo que hicieron los fariseos y los escribas fue esto: si cultivaban verduras o algo más y tenían 50 barriles de trigo, diezmaban cinco barriles de trigo, pero si encontraban unas: diez plantas pequeñas de menta que crecieron junto a su puerta tomaban una y la entregaban a la iglesia. Así de escrupulosos eran. Sería algo así:  Si tú, a fin de mes haces los cálculos de todo el ingreso que tuviste, y entregas tu diez por ciento a Dios, pero estás caminando por la calle y te encuentras una moneda de 10 centavos en la vereda.  Lo que pasaría con el fariseo es que su conciencia le molestaría a menos que tome un centavo y se asegure de diezmar ese centavo de diez que encontró y mantener esas cuentas bien saldadas con Dios.  

Ahora, Jesús dijo: «Eres escrupuloso con el diezmo, pero omites los asuntos de más peso de la ley». ¡Uf!  Es buena noticia saber que Jesús no consideraba el diezmo como uno de los asuntos de más peso de la ley. ¡Eso era una pequeñez!  Ese era un asunto menor de la ley.  Él dijo, «Estas cosas que deberías haber hecho, me alegro de que hayas dado tu diezmo», eso dijo. «Pero ustedes han omitido los asuntos de más peso de la ley – justicia y misericordia y fe». Ahora, cuando escucho a Jesús hablar así con ellos, puedo oír nuestra defensa como cristianos contemporáneos diciendo: «Bueno Señor, sí, hemos sido negligentes con el diezmo.   El 96% de nosotros te hemos robado sistemáticamente y no hemos hecho de la expansión de tu reino una prioridad tal que estemos dispuestos a desprendernos de nuestros propios recursos para darte de lo que tú nos has dado, y como una medida real de nuestra obediencia y fe, etc.».  

Y ya escucho a la gente diciendo: «¡Ah! ese es el Antiguo Testamento.  Ya no hay que hacer eso». Así es. Fue más fácil en el Antiguo Testamento.  El nuestro es un pacto mejor, un pacto más rico, con muchos más beneficios de los que recibieron en el Antiguo Testamento y, podría agregar, muchas más obligaciones y responsabilidades. El punto de partida de la vida cristiana es el diezmo.  Eso es una pequeñez, es simple. Eso es una cosita. Pero decimos: «Podríamos decirle a Jesús: Jesús, queremos complacerte con nuestras vidas y por eso no nos preocuparemos por los asuntos menores y más ligeros de la ley como el diezmo. Te ofrecemos justicia, misericordia y fe».  Me pregunto cómo nos iría con eso.  Creo que a menos que seamos fieles en pequeñas cosas, es muy poco probable que seamos fieles en los asuntos de más peso de la ley. Y así, aun cuando Jesús está reprendiendo a los fariseos, al menos los felicita reconociendo el hecho de que al menos ellos diezman. Eran diezmadores. 

¿Qué más? Estaban en debate continuo con Jesús sobre lo que dice la Escritura, y Jesús dijo: «Examináis las Escrituras. Haces bien. Pensando que en ellas tenéis vida eterna». Pero este grupo de personas, una vez más, que recibieron la denuncia más vehemente de Jesús durante el ministerio terrenal de Jesús, fueron reconocidos por Jesús como estudiantes serios de la Biblia. Dudo que hubiera un fariseo en todo Israel que no creyera en la inspiración de la Biblia, la infalibilidad de la Biblia y la inerrancia de la Biblia. Su doctrina de las Escrituras era impecablemente ortodoxa, y no solo tenían una buena perspectiva de las Escrituras, sino que estudiaban la Escritura.  La memorizaban.  Siempre ganaban los concursos bíblicos en las iglesias.  El problema fue que nunca entró en su torrente sanguíneo, ¿cierto?  ¿Ven por qué esto es tan espantoso?  

Es decir, hay todo tipo de personas en la iglesia quienes no se preocupan en absoluto por el evangelismo, que no pensarían en el diezmo y que nunca han abierto la Biblia.  Ni siquiera han cumplido con los requisitos mínimos de los fariseos, pero ¿qué pasa si hemos hecho todas estas cosas, si somos evangelistas, damos nuestros diezmos, estudiamos la Biblia al revés y al derecho?  Eso no prueba nada. Un punto más en cuanto a los fariseos – y eso que hay mucho más por decir, pero el tiempo no lo permite – es que una de las cosas que Jesús se quejó de los fariseos fue su ostentosa exhibición de piedad a través de sus oraciones largas. Los fariseos pasaban, mucho tiempo en ejercicios rigurosos y espirituales, y en oración. De hecho, les encantaba que en reuniones públicas los llamaran para orar porque eran muy elocuentes y la gente los aplaudía.  

Eran los maestros, los predicadores, los que oraban, los evangelistas, los religiosos profesionales de su época. Pero el único problema que surge una y otra y otra en lo que vemos el patrón del Fariseo del Nuevo Testamento es que la religión del fariseo era estrictamente externa. La palabra que Jesús usa para ellos una y otra vez es la palabra «hupokrités» – hipócrita – que significa «uno que es un actor de teatro», uno que en la superficie manifiesta una religiosidad, una especie de piedad, pero cuya vida, en la dimensión más profunda, nunca, nunca alcanza la justicia auténtica.  Ahora, de nuevo, el peligro aquí de reducir la vida cristiana a lo exterior es un peligro que sucede en todas las épocas. No estoy diciendo que se supone que debamos descuidar lo exterior.  

De nuevo, aquí no se trata de lo uno o lo otro.  Jesús dice: «Estas son las cosas que debías haber hecho, sin descuidar aquellas». No estoy sugiriendo que podamos decir: «Oh, bueno, podemos prescindir de la oración, de las disciplinas espirituales, podemos prescindir de la lectura bíblica y de todo eso siempre y cuando realmente seamos amables con nuestro prójimo y procuremos la justicia y todo eso y olvidemos toda esta piedad». No, no, no.  Esa no es la letra o el espíritu, pero la piedad es la letra y el espíritu.  Es lo externo y lo interno.  Es el exterior y el interior.  No es el interior sin el exterior, y no es el exterior sin el interior; pero la justicia auténtica implica obediencia a los mandamientos de Dios. 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Y… ¿qué dice la Biblia sobre la salvación?

Coalición Por El Evangelio

Y… ¿qué dice la Biblia sobre la salvación?
MIGUEL NÚÑEZ

La salvación es un tema que ha sido de mucha controversia a lo largo de los siglos, principalmente cuando comenzamos a hablar de cómo es ganada o de si es posible o no perder nuestra salvación. Desde el inicio, tenemos que recordar es que precisamente, la doctrina que dividió la iglesia Católica de la iglesia Protestante en su momento, fue la doctrina de la salvación. Esto sucedió cuando Martín Lutero llegó a entender que la salvación es algo que Dios da por gracia y no por obras (Efesios 2:8-9); y que somos justificados por la fe y no por las obras de la ley. Gálatas 2:16 dice que “el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”. Este entendimiento causó una gran división en el momento de la Reforma.

Por otro lado, dentro de la misma fe evangélica, ha ocurrido una división en ocasiones entre las iglesias que creen que es Dios quien hace la elección del individuo y lo salva soberanamente; y otros que piensan que el individuo tiene la habilidad todavía de escoger a Dios. Los primeros son llamados calvinistas y los segundos son llamados armenianos, basados en la exposición que Arminio hizo de esta doctrina en el siglo XVII.

Para comenzar queremos decir que la palabra “salvación” viene de la raíz hebrea Yasha. Esta raíz hebrea significa “el ser espacioso”. De esa misma raíz hebrea salen las palabras liberación, emancipación, preservación, protección y seguridad. Según la obra “Understanding Christian Theology”, del autor Earl. D. Radmacher, la palabra salvación hace referencia a la liberación de una persona o grupo de personas de una situación de peligro y restrictiva, donde ellos no eran capaces de ayudarse a sí mismos. Note esta última frase de esta cita, que dice que ellos no eran capaces de ayudarse a sí mismos. Esto es importante, porque eso es exactamente lo que ocurre con nuestra salvación: Dios nos ha dado salvación en un momento en que nosotros no éramos capaces de liberarnos nosotros mismos.

Como ocurre la salvación

La palabra salvación tiene un significado pasado, presente y futuro. En el pasado, yo fui liberado de la pena del pecado, cuando Cristo fue a la cruz y murió por mis pecados; y ese es el acto de justificación. El significado presente de la salvación es porque en este momento a través del proceso de santificación yo estoy siendo liberado del poder del pecado; y el significado en el porvenir de mi salvación es que llegará un momento en que yo seré liberado, no solamente de la pena y del poder del pecado, sino que yo seré liberado también de lo que es la presencia de pecado; y eso será entonces durante la etapa de glorificación, que tiene que ver con nuestra entrada al reino de los cielos.

En la salvación, toda la Trinidad está involucrada. La salvación es un proceso complejo que involucra la conversión de mi estado de no creyente a mi estado de creyente. Esto es posible cuando yo llego a depositar mi confianza en Cristo como Señor y Salvador. En la cruz, Cristo murió en sustitución nuestra, y esto hizo posible la reconciliación entre Dios y el hombre que estaban enemistados. Y esta reconciliación fue hecha posible porque Cristo aplacó la ira de Dios contra el pecado del hombre al morir en la cruz (propiciación). De esta manera Cristo hizo posible y real nuestra redención, que implica el ser comprado por precio en un mercado de esclavos, como nosotros fuimos comprados por la sangre de Cristo en el mercado del pecado. Todo esto conlleva un proceso de regeneración de mi espíritu, y esto pudo ser hecho posible porque mis pecados fueron imputados (cargados a la cuenta de) Cristo en la cruz y desde la cruz entonces, cuando yo creo en Jesús como Señor y Salvador, Él me imputa (carga a mi cuenta) Su santidad. Cuando Cristo hace esto, entonces Dios nos adopta como hijos suyos; nos hace parte de su familia, hasta el punto que en Efesios 1:5 nos llama hijos adoptados. Y una vez hemos sido adoptados, Dios comienza un proceso de santificación a través del cual vamos siendo limpiados de todos nuestros hábitos pecaminosos, y Él nos preserva a través de ese proceso hasta que nosotros entremos en gloria, que es lo que es conocido como glorificación.

Esa conversión se produce en nosotros a través de lo que es la predicación de la Palabra, por eso dice el Salmo 19:7 “La ley del SEÑOR es perfecta, que convierte el alma”. Y así mismo dice Romanos 10: 9-13 “que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: TODO EL QUE CREE EN EL NO SERA AVERGONZADO. Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan; porque: TODO AQUEL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR SERA SALVO”. Con esto entendemos que la predicación de la Palabra es esencial para la conversión del individuo.

Perseverancia de los santos

Con relación al tema de si la salvación se puede perder o no, la Palabra es bien específica. Aquella persona que ha recibido a Cristo genuinamente de corazón y ha sido convertida, transformada o regenerada, no puede perder su salvación. Observemos las palabras del Señor Jesús en Juan 10:27-29Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre”. Notemos en primer lugar que el versículo 28 habla de que “yo les doy vida eterna”. Si es vida eterna, es una vida que no puede perderse mañana, porque entonces no era eterna. Vida eterna implica una vida que comienza en un momento dado, el día en que la recibí, y no va a terminar nunca. Si yo puedo recibir salvación hoy y la puedo perder mañana, pues entonces no tengo vida eterna, y Cristo dice que Él nos da vida eterna. Por otro lado, este pasaje garantiza nuestra salvación, porque dice que nosotros estamos en las manos del Padre y que nadie nos puede arrebatar de esas manos. Por tanto, es el Padre quien garantiza nuestra salvación. 

El apóstol Pablo hablaba a los Romanos 8:38-39 diciendo lo siguiente: “Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro”. Notemos cómo Pablo dice que él está convencido: no es que él tiene una opinión, un sentir, ni que él piensa. Pablo está está convencido de que nadie nos podrá separa del amor de Dios que está en Cristo Jesús. Y él hace referencia a cosas que pudieran separarnos como ángeles, principados, porvenir, etc., y él termina diciendo que ninguna otra cosa creada nos podrá separa del amor de Dios, y como nosotros somos una de esas cosas creadas, ni nosotros mismos podemos separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús.

Asimismo, Filipenses 1:6 dice lo siguiente con relación a la perseverancia nuestra: “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”. Pablo una vez más habla de que él está convencido de que aquel que comenzó nuestra salvación, y esa es la persona de Jesús, a través del Espíritu Santo, va a perseverar con nosotros hasta el último día o hasta el día de Cristo Jesús.

Estos tres pasajes, y otros, nos hablan claramente de que nuestra salvación ha sido garantizada por Dios mismo. No es nuestra fidelidad a Dios que nos hace perseverar sino la fidelidad de Dios para con nosotros que nos preserva. Y este es un buen punto de enseñanza a tener pendiente.


Publicado origianlmente en Integridad & Sabiduría.

Miguel Núñez es vicepresidente de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puedes encontrarlo en Twitter.

La meta de la vida cristiana

Ministerios Ligonier

Serie: Cómo agradar a Dios

Esta es una serie de enseñanza de 6 edificantes lecciones donde el Dr. Sproul nos muestra cómo ser diligentes para vencer a nuestros enemigos: el mundo, la carne y el diablo. Esta serie es una mirada alentadora y realista a ese proceso que dura toda la vida: la santificación.

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Episodio 1

La meta de la vida cristiana

 La fe conlleva responsabilidades. ¿Qué pasos estás dando en tu vida para honrar a Jesucristo? En este episodio de Renovando Tu Mente, R.C. Sproul enseña la importancia de la planificación y la perseverancia al procurar el propósito de nuestras vidas como cristianos.

Por R.C.Sproul

Hace unas semanas tuve la oportunidad de hablar con un amigo mío que es un hombre de negocios en Orlando, y me estaba contando todo sobre los últimos acontecimientos en el mundo internacional de las finanzas, y me dijo de un estudio que se había hecho sobre corporaciones internacionales en términos de su planificación futura, y mencionó que había corporaciones japonesas que no solo tenían planes de tres años o cinco años para sus negocios, 

sino que algunas de ellas extendían sus planes de negocios a un tiempo de cien y doscientos años, a fin de que tuvieran un objetivo general que se mantuviera a través del tiempo, para así poder comprobar periódicamente y asegurarse de que todo lo que estaban haciendo en su empresa iba según el objetivo. Después de que este hombre de negocios me relató todo esto sobre lo que estaba pasando en el campo internacional de las finanzas, me miró, y me dijo: «Ahora sobre la vida cristiana, RC», me dijo, «dime por favor, ¿cuál es la gran idea?»  ¿Cuál es la gran idea del cristianismo?  Ahora, tengo que admitir que cuando me miró directamente a los ojos y me dijo: «RC, ¿cuál es la gran idea?» Me estremecí un poco, y me vino a la mente la imagen de mi madre allí de pie, cuando yo era niño, con las manos en la cintura, y luego ella tomaba su mano derecha y apuntaba hacia mí y me decía: «¿Cuál es la gran idea, jovencito?»  

Ahora, obviamente esa no era en sí una pregunta que ella estaba tratando de averiguar lo que yo pensaba que era el propósito por excelencia de mi vida, pero ella realmente estaba dando una acusación ligeramente velada como: «No tienes ninguna justificación para lo que acabas de hacer con tu comportamiento.  ¿Cuál es la gran idea?»  Pero desde otra perspectiva, esa es una pregunta crucial. Escuchamos sermones, leemos las Escrituras, nos vemos atrapados en el laberinto de los detalles de la teología, pero anhelamos la oportunidad de cortar todos los puntos finos, los detalles del cristianismo y llegar hasta el fondo, la esencia misma de lo que es la vida cristiana. A eso nos referimos con discernir la gran idea.  Así que cuando este hombre de negocios dijo, «RC, ¿cuál es la gran idea?» Lo pensé por un momento, y la respuesta que me vino a la cabeza salió de la Reforma del siglo XVI cuando los reformadores protestantes de la época tuvieron que definirse así mismos ante un mundo que observaba, y así tuvieron que cristalizar la esencia de lo que su ministerio y movimiento se trataba, y de ese proceso de cristalización salió una frase – por supuesto que era en latín – que fue introducida y utilizada con frecuencia por Martín Lutero para declarar la esencia de la vida cristiana, y Lutero utilizó esta frase: que la esencia de la vida cristiana es vivir la vida «coram Deo».  Esa puede ser una frase extraña para ti: «coram Deo». 

 Literalmente lo que esto significa es «delante del rostro de Dios», y lo que Lutero estaba diciendo simplemente era esto: que la vida cristiana significa vivir toda tu vida en la presencia de Dios.  Algunas veces nos comportamos y actuamos con nuestras vidas no como para Dios, sino como para el público que lo ve y que nuestro comportamiento, cuando estamos en secreto, puede ser diferente de cómo nos comportamos cuando estamos en presencia de personas cuyo juicio o aprobación buscamos. Pensamos, por ejemplo, en el hijo pródigo cuando suplicó a su padre para recibir su herencia adelantada; cómo despilfarró ese dinero.  Pero antes de despilfarrar esa herencia, ¿qué hizo?  Se fue a un país lejano donde era anónimo, donde nadie lo conocía, donde no sentía que tenía que vivir bajo el escrutinio de alguien que posiblemente podría desaprobar lo que estaba haciendo.  Ahora, Lutero dice que debemos vivir toda nuestra vida, no como personas que buscan la sombrilla de las tinieblas, donde tenemos una vida secreta, una vida privada que está oculta a la mirada de nuestros amigos o de las autoridades, sino que nuestras vidas deben ser vividas abiertamente en presencia de Dios, delante del rostro de Dios, practicando una especie de ser conscientes de Dios en cada instante.  

Ahora, a eso le añadimos un par de otras ideas, pero la gran idea del cristianismo es vivir «coram Deo», es vivir toda la vida en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, y para la honra y la gloria de Dios.  Déjame repetirlo.  La gran idea – «coram Deo» – es vivir la vida en la presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios, para la honra y la gloria de Dios.  De eso se trata todo. Jesús lo dijo brevemente de esta manera: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos», es decir, «Si quieres agradarme, me complaces haciendo lo que he mandado que tú hagas». Pero vivir este tipo de vida, obviamente al principio suena bastante idealista, ¿no?  No hay nadie que viva toda su vida en un constante sentido de estar en la presencia de Dios, y ninguno de nosotros es tan justo que todo lo que hace está en sumisión a la autoridad de Dios, ni lo hace para su honra y para su gloria.  Podemos decir eso religiosamente y definirlo teológicamente, pero poner eso en práctica viva real no es algo sencillo de hacer. Podemos emocionarnos y entusiasmarnos emocionalmente y tener experiencias espirituales donde hacemos votos y promesas– «Oh Dios», ya saben, «mi vida es tuya.  Mi corazón está en el altar.  Te voy a complacer y voy a vivir para ti». Pero a través de las actividades cotidianas y las presiones que se nos vienen encima, ese celo y esa emoción empiezan a desvanecerse, y caemos de nuevo en nuestros patrones anteriores donde vivimos en ausencia de Dios, desafiando a Dios y para nuestra propia gloria. Entonces, lo que significa agradar a Dios no es simplemente hacer un compromiso o un voto, sino seguir adelante a través de esos momentos y períodos en los que estamos paralizados y frustrados en nuestro crecimiento espiritual.

Déjame hacer esta pregunta a la audiencia. ¿Cuántos de ustedes han tomado clases de piano?  Levanten su mano si han tomado clases de piano. Alrededor de tres, de cada cuatro en el público, han respondido y han dicho que han tomado clases de piano algún momento en sus vidas. A propósito, ¿alguno de ustedes, ejerce actualmente como concertista de piano?  No encuentro a ninguno de esos aquí. ¿No es extraño que cada año – bueno no cada año, sino en el transcurso de años – que literalmente millones de personas en los Estados Unidos de América empiezan clases de piano, pero hay muy, muy pocos que alguna vez llegan a ser concertistas de piano como Van Cliburn o incluso grandes pianistas de jazz famosos – pianistas – como Thelonious  Monk u Oscar Peterson o  Scharinger  o uno de los  otros. Recuerdo que cuando empecé a tomar clases de piano mi madre tuvo una gran idea, y ella dijo, «Jovencito, vas a empezar a tomar clases de piano», y así que me mandó a esta mujer que tenía como 110 años, y ella vivía en una casa que tenía 150 años y era muy tenebrosa, y crujía, y aterraba, y yo tenía que caminar cerca de dos kilómetros a través del bosque y a través de una carretera para llegar a la casa de esta maestra de piano cuyo nombre, por cierto, era Srta. Felicidad.  

¿Sabes lo que es un nombre equivocado?  Ese es un nombre equivocado.  El nombre de esa mujer era Srta. Felicidad, y ella trajo cualquier cosa menos felicidad a mi vida haciendo todos estos ejercicios; pero recuerdo vívidamente mi primera lección.  Entré en esta casa aterradora, espeluznante, vieja y tenebrosa, y me senté en ese banco junto a esta mujer que era tan aterradora y espeluznante y tenebrosa como la casa, y ella abrió la primera lección de la serie de libros para piano de John Thompson; y me mostró en el teclado donde se encontraba «Do central», y luego me dijo que tocara «Do central» con mi dedo índice, y seguí la primera lección en la página. Incluso recuerdo las palabras.  En la medida que tocaba «Do central» repetidamente con mi dedo índice de mi mano derecha, la canción iba así: «Estoy tocando ‘Do central’».  Los que tienen un tono perfecto saben que no estoy cantando en «Do central», pero así fueron las palabras. «Estoy tocando ‘Do central’» Entonces la mano izquierda – tocaba la misma nota. «Puedo tocarla bien, ves.» Yo dije, «Oye, esto es pan comido».  Empecé las clases de piano con un frenesí, con gusto.

Fue simple, y arrasé hasta la primera mitad de la serie de John Thompson en sólo unas semanas, y tuve visiones de convertirme en un gran pianista. Cinco años más tarde, dejé de tomar clases de piano, y sólo llegué hasta la mitad del libro del segundo curso de John Thompson.  Mi desarrollo como pianista se detuvo.  Quedó paralizado.  Llegó a un punto de dificultad que indicaba una meseta donde quedé atascado, así que renuncié.  Varios años más tarde, después de casarme, estaba en el Seminario. Teníamos una amiga muy querida en nuestra comunidad que era un excelente profesor de piano y cuyos estudiantes estaban ganando el premio Volkwein Studio «Pianista del Año» en Pittsburgh, y fui donde ella, y le dije, «Señora Winnerling», le dije, «¿podría darme algunas lecciones de piano?»  Ella dijo, «Oh, absolutamente.  Me encantaría darte clases de piano»; así que fui a mi primera lección con la señora Winnerling, y me senté.  

Ella dijo, «Bueno, ¿qué quieres estudiar?»  Y yo dije «Oh, señora Winnerling», le dije: «Me he enamorado de la música de Chopin, así que lo primero que quiero hacer es aprender el Nocturno en Mi bemol mayor de Chopin. Y ella me miró y sonrió.  Y dijo, «Bien».  Ella preguntó, «¿Cuánto entrenamiento de piano tienes?» Le dije: «Bueno, llegué hasta la segunda mitad de John Thompson, la primera mitad del libro del segundo curso de John Thompson», y ella sonrió y se rió, y ella dijo: «Bueno cariño», dijo, «no hay manera que puedas tocar el Nocturno de Chopin en Mi bemol mayor.  Tienes que tener – tienes que estar como en el sexto curso. Tendremos que retomar donde lo dejaste, y partir de ahí en adelante, y tal vez en un par de años podamos intentar con el Nocturno».  Le dije: «No, no entiende, señora Winnerling.»  Le dije: «Quiero aprender el Nocturno ahora, ahora mismo». Y de nuevo sonrió.  Ella me conocía, conocía mi impetuosidad y todo lo demás, y ella dijo, «Está bien».  Ella dijo, «Voy a hacer un trato contigo. Trabajaremos con el Nocturno ahora mismo siempre y cuando prometas hacer estos ejercicios que son correctivos entretanto», por lo que me asignó el primer compás del Nocturno para la primera semana.  Y después de seis meses finalmente pude tocar la pieza, pero luego mis estudios de piano se interrumpieron al ir a Europa a la escuela de posgrado, y llegué a otra meseta de tocar el piano donde quedé atascado.  Quedé paralizado. No pude seguir adelante.  Quince años más tarde conocí a un hombre que era un músico de jazz, y lo escuché tocar jazz, y me dejó boquiabierto.  

Y él me dio el incentivo para empezar de nuevo, así que empecé una vez más a tomar clases, y de nuevo pude llegar a otra meseta. Bueno, no quiero aburrirlos con la historia de mi participación en las clases de piano, pero lo que aprendí de la vida, estudiando piano, es esto: 

que tenemos una tendencia a iniciar rápidamente ciertos proyectos e involucrarnos y estar absortos en aquello que estamos tratando de aprender o tratando de lograr o tratando de hacer y tan pronto como nos encontramos con un obstáculo, o llegamos a una de esas mesetas difíciles donde quedamos temporalmente paralizados, ahí es donde renunciamos. Decimos: «He llegado al límite de mi habilidad.  Ya no puedo mas», pero la única manera de avanzar en cualquier proyecto es perseverar a través de ese nivel de parálisis para que podamos superar el bloqueo y seguir adelante. De hecho, si nos fijamos en algo, verán que cuanto más alto vayamos en nuestros intentos de dominar un procedimiento, más fácil es mejorar y mejorar después de aprender a superar esas mesetas. Ahora, ¿qué tiene que ver eso con agradar a Dios? Obviamente no todos estamos llamados a ser pianistas clásicos, pero todos estamos llamados a agradar a Dios.  He hablado muchas veces sobre la prioridad de la vida cristiana, tal como Jesús la declara en su enseñanza cuando Él les dice a sus discípulos que busquen primero el reino de Dios y su justicia y todas las otras cosas les serán añadidas.  En otra parte, Jesús hace una declaración muy extraña y enigmática sobre este reino de Dios.  Habla de la aparición del reino de Dios, y llama a sus discípulos a ir y contar del reino de Dios, y dice que los violentos la conquistan por la fuerza.  Ahora bien, eso, tal vez, puede ser una idea negativa que sugiere que los enemigos del reino de Dios utilizan la violencia para tratar de oponerse al reinado de Dios, o puede significar – y creo que significa – que lo que Él está diciendo es que aquellos que se toman en serio lo de agradar a Dios no son casuales o negligentes en su búsqueda del reino de Dios, sino que son como hombres violentos que asaltan las murallas del enemigo hasta que las derriban. 

Jesús dijo: «Así es el reino.  Es como una mujer que ha perdido una moneda y ella barre toda la casa y la pone de cabeza.  Ella está obsesionada hasta que encuentre esa moneda. «No puedo imaginar cómo Jesús fue lo suficientemente ingenioso en el siglo I como para contar una historia basada en la vida de mi esposa. Si vieras lo que sucede en mi casa cuando mi esposa pierde su bolso, sabrías lo que Jesús tenía en mente cuando él hablaba de esta mujer barriendo la casa de lado a lado para encontrar esa moneda. Mi esposa siempre está escondiendo cosas para mantenerlas a salvo de ladrones o – No sé de qué las está escondiendo, pero ella tiene estos escondites insólitos para sus joyas y para su bolso.  El único problema es que después de que ella los esconde, se olvida dónde los esconde, y han sido escondites tan insólitos que no puede encontrar lo que ha escondido, y luego tenemos que pasar por el proceso de levantar las alfombras, sacar los cajones del armario, revisar la ropa de invierno, todo para tratar de encontrar esa cosa.  

Jesús dijo: «El reino de Dios es como un hombre que encuentra una perla extraordinaria tan preciosa y tan valiosa – singular en su magnificencia – que esa persona tiene una pasión tan profunda por poseer esa perla – la cual es más costosa que cualquier otra perla – que él va y vende todo lo que tiene para poder poseer esa sola perla». Jesús dijo: «El reino de Dios es como un hombre que perdió a su hijo».  Ya mencioné que ese hijo, el hijo pródigo, que va al país lejano y desperdicia la herencia de su padre.  Tú ves estas casas rodantes en las carreteras con calcomanías en el parachoques posterior y ves a esta linda pareja jubilada conduciendo esta linda casa rodante por la carretera, y diciendo en la parte de atrás: “Estamos gastando la herencia de nuestros hijos. Bueno, cómo verías que tus hijos gasten la herencia por adelantado, antes que tú mueras, y cómo verías – si hay un letrero en el auto del hijo – en la parte posterior del auto que dice, «Estoy gastando el dinero de la jubilación de mi padre.»  Eso es lo que hizo el hijo pródigo.  Él fue y desperdició todo lo que su padre trabajó tan duro para ganar, y luego deshonró a la familia con su vida desenfrenada.  Ya conocen la historia; pero, sin embargo, cuando volvió en sí, y en total degradación y humillación después de vivir con los cerdos y oler terrible, con la cabeza inclinada, y en ruinas, empezó su camino a casa.  

Él se dijo a sí mismo: «Me levantaré e iré a mi padre».  Pero el punto de la historia es que cuando ese hijo todavía estaba lejos, el padre ansioso, ya que no sabía nada de lo que le había sucedido a su hijo desde que se fue, vio venir a su hijo a lo lejos, y se nos dice que el padre saltó de donde estaba y corrió a su encuentro por el camino – es decir, en aquellos días, los patriarcas judíos llevaban túnicas. Ahora, sólo puedo ver a este hombre, con las rodillas descubiertas, corriendo por el camino para encontrar a su hijo, y cuando alcanzó a su hijo, puso sus brazos sobre su cuello y lo abrazó, y ordenó a sus sirvientes que mataran al ternero engordado, que consiguieran el anillo familiar y le dio honor a su hijo.  Él dijo: «Porque este mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida”. Todas esas parábolas – el hijo pródigo, la moneda perdida, la perla de gran precio – son parábolas que enfatizan la importancia de avanzar en pos del reino de Dios – de avanzar más allá de los puntos de parálisis, la meseta donde las cosas se vuelven tan difíciles que nos detenemos. Ahora, ustedes, que son cristianos, recuerden los inicios de su experiencia cristiana, el celo, el fuego y la pasión que tuvieron.  Probablemente alejaste a todos tus amigos porque eras odioso y demasiado insistente, y estabas tan emocionado que querías contarle a todo el mundo lo que te pasó.

Todos pasamos por eso, pero luego hemos aprendido a adaptarnos para acomodar a nuestros amigos, y hemos aprendido a ajustar nuestras metas hacia abajo, porque al comenzar a crecer, como una especie de brote de pubertad, de repente llegamos a esa meseta, y nos calmamos.

Dijimos, «Oh, voy a leer la Biblia de principio a fin.»  Pasamos por Génesis, pasamos por Éxodo, y luego llegamos a Levítico, y muchos de nosotros paramos cuando llegamos a Levítico. Algunos perseveraron a través de Levítico hasta llegar a Números, y después de empezar Números, dijeron: «No puedo más», y entonces renunciaron.  Y esto es lo que pasa: Empezamos, pero no terminamos lo que empezamos.  Damas y caballeros, lo que agrada a Dios es alguien que se anota por toda la vida, alguien que ora todos los días, «Venga tu reino»;

alguien que pasa su vida – no sólo el comienzo de su vida – pasa su vida buscando el reino de Dios. De nuevo, Edwards hizo esta declaración: que, «La búsqueda del reino de Dios no es algo que los incrédulos hacen.  La búsqueda del reino de Dios es el interés principal del cristiano», y es una tarea para toda la vida. Es una búsqueda permanente, y creo que eso es lo que significa ser discípulo, es estar bajo la disciplina de alguien más maduro. Si yo quería superar mis períodos de parálisis en los que estaba estancado en la música, tenía que recurrir a un maestro, un maestro que estaba al otro lado de esa meseta y que podía ayudarme a cruzar el umbral hacia una nueva liberación y una nueva libertad, y creo que lo mismo es cierto en la vida espiritual y en el crecimiento espiritual. Por último, permítanme darles esta ilustración de cómo Dios está complacido por aquellos que buscan su reino.  Otra vez, cuando era niño, fui al cine, y no recuerdo ni siquiera el título exacto de la película o incluso quién protagonizó la película.  

Tenía que ver con las aventuras de Robin Hood, y no sé si fue Errol Flynn o Douglas Fairbanks, Jr.: creo que fue Douglas Fairbanks, Jr. quien tocó en esa versión en particular, donde Basil Rathbone era el Sheriff de Nottingham; y vi esa historia mágica de Robin Hood en la pantalla, y me cautivó.  ¡Qué historia tan tremenda!  El rey de la tierra – Ricardo – tiene que partir e ir en una misión espiritual, y mientras él se ha ido, su reinado y su poder y su autoridad es usurpado por el malvado príncipe Juan, su hermano menor.  Ahora, Robin Hood es leal al rey, pero el rey se ha ido, por lo que Robin Hood y sus hombres se ven obligados a vivir en el bosque, encontrando refugio allí en el campo.  Entonces, le ponen precio a su cabeza, y tú ves el conflicto a lo largo de toda la historia, de alguien que es leal a un rey foráneo, al rey que se ha ido, y que no se someterá al usurpador que ha suplantado al rey legítimo.  Robin Hood vive para agradar al rey Ricardo, no al príncipe Juan. Y luego al final de la película, Sir Richard hace caballero a Robin Hood, convirtiéndolo en el conde de Loxley porque él perseveró. 

Vivió – Robin Hood vivió en la presencia de su rey, bajo la autoridad de su rey, para la honra y la gloria de su rey.  No veo mejor paralelo al llamado del cristiano, quien agradará a su Dios antes que servir al que ahora está entronizado como rey de reyes; y en su ausencia procurará complacerlo, honrarlo y obedecerlo.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Conocerse mutuamente

Renovando Tu Mente

Serie: El matrimonio íntimo

En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no sólo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.

Episodio 3
Conocerse mutuamente

Por R.C.Sproul

Quisiera darles la bienvenida de nuevo a esta sesión de nuestro estudio sobre el matrimonio cristiano. En esta sesión vamos a ver el tema de conocerse el uno al otro en el matrimonio. Siempre he estado impresionado por el hecho de que cuando el Antiguo Testamento habla de intimidad y de intimidad sexual, con frecuencia usa el verbo «conocer». Por ejemplo, la Biblia puede decir que Abraham conoció a su esposa, y ella concibió; o que Adán conoció a su esposa, y ella concibió. Escuchamos esa expresión, y me he preguntado ¿por qué se usa? ¿es porque los escritores bíblicos se avergüenzan de decir la palabra y entonces usan eufemismos, no van al grano, buscan formas de ser gráficos o sexualmente explícitos? Ellos solo dijeron, «Abraham conoció a su esposa y ella concibió». 

Bueno, acaso eso significa que Abraham caminó por la calle y conoció a esta dama en la calle y le dijo: «Hola, mi nombre es Abraham» y ella dijo: «Hola, mi nombre es Sarah». ¿Se presentaron y de repente Sarah está embarazada? Eso no es lo que quiere decir la Biblia.  Está usando ese verbo «conocer» para comunicar el nivel más profundo de intimidad humana y eso es porque para que la intimidad suceda, ya sea física o emocional o espiritual, tiene que haber conocimiento. Realmente no puedes experimentar intimidad con un extraño.  

Ahora, antes de que empezara nuestro programa, en esta sesión, estaba hablando con algunas de las personas aquí presentes en el público y estábamos cantando y bailando y pasándola bien y yo estaba retrocediendo en el tiempo, a la película El huevo y yo y recordé la canción que venía de allí: «Voy a conocerte, voy a saber todo sobre ti», y luego hicimos un zapateo suave y pensé: «Eso como que plasma la forma americana en que las citas se desarrollan hacia una relación matrimonial». Hay un proceso mediante el cual llegamos a conocernos, y es casi como un baile de cortejo que se lleva a cabo.  

Piensa en las primeras citas que quizás tuviste con la persona con la que finalmente te casaste. Miremos un campus universitario, por ejemplo y veamos cómo la gente se prepara para las citas. Los chicos se duchan, usan desodorante, toman la camisa más de moda que se les ocurre y quieren verse bien. Pasan el peine por su cabello. Mientras tanto, allá en el dormitorio de las mujeres, la mujer todavía le está dedicando tres horas a su cabello para tenerlo rizado y está usando todo su maquillaje y cosméticos porque todos quieren hacer una primera – una buena primera impresión en esa cita.  

Entonces en esa primera cita hacemos todo lo posible para asegurarnos de que esa persona, a quien queremos impresionar, no sepa quiénes somos, ¿verdad? Tratamos de no mostrarnos, en esa situación. Queremos dar nuestra mejor impresión. ¿Pero entonces qué pasa? La chica comienza a responder, o el muchacho comienza a responder a la chica y la relación comienza a evolucionar y luego una nueva etapa toma el control de la relación. Ahora empezamos a mostrar un poco más de nosotros mismos a la persona con la que estamos saliendo, porque regresamos a casa, y nos decimos «Oye, ella realmente me correspondió. ¿Pero fue a mí, o a mi colonia? ¿Fue a mí o a esta imagen de macho que mostré y con la que la engañé? ¿Le seguiré gustando cuando realmente me conozca?» 

Así que ahora empezamos a intentar decir la verdad, o empezamos a decir, «Bueno, sabes, tengo que contarte algo que hice hace mucho tiempo y muy lejos de aquí», es decir, empezamos a confesar aquellos pecados menos comprometedores. No le contamos sobre lo que estamos haciendo ahora. Así que poco a poco la máscara se cae mientras probamos las aguas, para ver si mientras nos sigue conociendo, sigue correspondiéndonos. Ahora, eso es algo natural que ocurre en una relación que inicia, pero lo que crea el tipo de amor que construye un matrimonio permanente, es cuando ese proceso de conocerse se profundiza y continúa y continúa y continúa, porque eso es absolutamente necesario para que la intimidad ocurra.  

Desafortunadamente lo que sucede en una relación en sus inicios, es que nos abrimos, empezamos a mostrarnos cada vez más y, a medida que nos sentimos seguros y cómodos, seguimos haciendo eso y luego viene el matrimonio y de repente se comienza a retroceder y empezamos a ocultar cosas a nuestra pareja y empezamos a construir otra barrera para la intimidad. Así que el principio es este: si queremos experimentar la intimidad tenemos que conocer a nuestras parejas. Así de simple. Conocerse es un requisito. El matrimonio no puede continuar y sostenerse solo de sentimientos.  Tienen que conocerse.  Debo conocer a mi esposa. Ella debe conocerme, pero para que aprendamos cualquier cosa, para saber algo en profundidad, tenemos que estudiar. Tenemos que estudiar. 

Recuerdo cuando mi padre murió, cuando yo tenía 17 años, y fui al funeral. El ministro dio un panegírico breve y corto, y dijo cosas buenas sobre mi padre y luego en un momento de esa meditación dijo: «Saben, siempre podía darme cuenta cuando Bob Sproul estaba entrando a mi oficina, en la iglesia, porque podía oír el sonido de sus pisadas mientras caminaba por el pasillo porque tenía una pisada característica y yo sabía que era él incluso antes que asomara su cabeza por mi puerta». 

Ahora, cuando dijo eso, cuando el ministro dijo eso, mi madre se quebró. Se quebró, se quebró en llanto. Se desmoronó y cuando terminó el funeral, le dije, «Mamá, ¿qué fue lo que dijo el ministro que te quebró así?».  Y ella dijo, «Bueno, cuando mencionó lo de la pisada de tu padre, pues siempre yo podía saber cuando él venía», y pensé, «¿De qué está hablando?». Viví 17 años en la casa con mi padre. Quiero decir que mi padre no cojeaba. No tenía una caminata diferente o graciosa, pero había algo distintivo en su andar que era diferente en él y era uno de esos pequeños matices de la personalidad que solo alguien cercano e íntimo lo nota. Eso decía algo de nuestro ministro, porque él tenía más de tres mil miembros en su congregación y un buen pastor conoce a sus ovejas.  

Pero para conocer a alguien así, tenemos que trabajar en eso. Nunca deja de sorprenderme que cuando hablo con hombres que pasan por crisis, las dos crisis más grandes que tienden a experimentar, aparte de la muerte y otras, es- o son, debo decir – el divorcio y la pérdida del trabajo. El que un hombre sea despedido es devastador para él, pero no es tan devastador, para la mayoría de hombres, como cuando sus esposas los dejan; y por eso estamos preocupados – y las mujeres también están preocupadas – por el matrimonio y por la profesión. 

Ahora, ¿cómo nos preparamos para nuestra profesión? No tenemos ningún problema con ir a la escuela secundaria durante 12 años y luego muchos de nosotros seguimos después de la secundaria por otros 4 años o 5 años, gastando varios miles de dólares para aprender cómo ser competentes en un campo determinado para que podamos salir y tener un trabajo. Luego, casualmente conocemos a alguien 3, 6 meses después, nos casamos con ellos y no hacemos ningún esfuerzo intencional para dominar el material del matrimonio. Estudiaremos historia y filosofía y psiquiatría e ingeniería y biología y todo eso para poder ganar más dinero, pero no invertimos tiempo ni trabajo para conocer a nuestras esposas. 

Una de las mayores quejas que escucho – y ustedes la han escuchado – «Él nunca me habla», y de repente el matrimonio se disuelve, y la persona sufre más que si hubiese perdido su trabajo o hubiese tenido que cambiar su vocación. Damas y caballeros, hemos comprado el mito que nos dice que los matrimonios felices surgen de hacer lo que nace naturalmente, que de alguna manera aprenderemos a conocer a nuestra pareja a través de la ósmosis.  Ahora, hay ciertas cosas que podemos aprender sobre la gente solo por estar cerca a ellas. Podemos empezar a notar sus pequeños hábitos de cómo caminan y cómo se visten y cómo reaccionan. Puedo aprender mucho sobre esa persona solo estudiando a esa persona externamente. 

Si quieres saber algo sobre mí, puedes contratar a un investigador privado y pueden indagar en mi pasado y ver mi trayectoria. Pueden decirte a qué escuela fui. Pueden decirte qué notas tuve en el colegio. Pueden ir al fisco y decirte cuánto dinero produzco y en qué gasto mi dinero. Puedes ir al banco, puedes obtener todo tipo de data e información externa sobre RC Sproul, pero por mucho que estudies eso, no puedes saber quién soy por dentro, porque si me preguntas dónde vivo, te lo voy a decir, «Vivo en Orlando, en el 408 Timber Ridge Drive, Longwood», ¿de acuerdo? Pero no vivo realmente ahí. Ahí es donde está mi casa. Paso mucho más tiempo fuera de esa casa que adentro. ¿Pero sabes dónde vivo? Vivo dentro de mí, en el mismo lugar que tú vives. 

Quiero decir, podríamos ponernos místicos o metafísicos sobre dónde está el ego, dónde se encuentra la personalidad, donde se puede detectar la sustancia de la individualidad; pero obviaremos todo eso por un minuto y diremos que vives ahí dentro y todo lo que puedo saber de ti es lo que puedo observar externamente a menos o hasta que decidas decirme lo que está pasando dentro. Por eso estamos tan interesados en la Biblia. Podemos saber mucho sobre Dios al mirar la creación. La creación nos da pistas sobre la identidad de Dios y el carácter de Dios, pero realmente no conocemos íntimamente a Dios hasta que Dios hable, hasta que Dios elija revelarse y decirnos lo que hay dentro.  

Así que, si quieres conocer a tu esposo y quieres que tu esposo te conozca, tienen que hablar y tienen que hablar de otras cosas además del clima. Tienen que hablar sobre cómo se sienten. Tenemos que llegar a lo que yo llamo el segundo nivel de comunicación, no solo reacciones comunes, sino cómo nos sentimos sobre las cosas. Es ahí donde la intimidad comienza a suceder. Uno de los grandes beneficios que mi esposa y yo tenemos es poder pasar mucho tiempo juntos en la carretera.  Cada año pasamos casi 8 meses lejos de casa. Ahora, parte de eso es en un apartamento en Mississippi donde estoy enseñando en el seminario, pero mucho de eso es por solo viajar por el país. 

La mayoría de las veces conducimos, y el conducir me parece muy, muy aburrido; así que jugamos mientras conducimos. Jugamos este tipo de juegos, «Está bien, cariño», le digo. «Si pudiera ser algo en el mundo, sin miedo al fracaso, además de ser maestro, ¿qué sería?» Ella dice, «un golfista, un golfista profesional o un jugador de béisbol» y yo digo, «No. Me gustaría ser violinista de concierto». Ella dice, «¿qué?» Acabo de revelarle algo de la vida secreta de Walter Mitty. No es una revelación personal del todo peligrosa, pero ella me está conociendo.  

Entonces la conversación se vuelve más profunda. Un juego que jugamos, que lo recomiendo a las parejas, pero deben tener cuidado al jugarlo – es lo que yo llamo «Ordena tu pareja a domicilio».  Ya saben, cuando entras en una tienda – tienda de autos – y quieres comprar un auto nuevo, entras en el concesionario y lo primero que te dicen es que tienen 7 u 8 modelos diferentes, y tienes que analizarlo. Luego cada modelo viene con 150 posibles opciones de fábrica y las combinaciones que puedes pedir para un auto simplemente son una locura – muchas cosas diferentes. Pueden tener el volante regulable, aire acondicionado, ventanas automáticas, desempañador en la ventana trasera y todo eso. 

Entonces jugamos este juego de un «pedido especial de novia» o un «pedido especial de novio», en el que decimos: «Bien, cariño. Aquí hay veinte opciones para el esposo ideal. Puedes pedir el tuyo». ¿Qué opciones estás buscando en un esposo? ¿Qué opciones estás buscando en una esposa? Esto es importante que lo hagan las personas que están contemplando casarse, pero también es útil para las que ya están casadas.  Entonces dije, «Bien, seamos honestos. Si pudieras estar casado con la persona ideal, ¿qué pedirías? ¿Sería guapo? ¿Sería alto? ¿Sería bajo? ¿Sería delgado? ¿Sería gordo? ¿Sería rico? ¿Sería pobre? ¿Sería brillante? ¿Sería tonto? ¿Sería agresivo? ¿Sería pasivo?» 

Luego juntamos todas estas cosas y entonces le digo, «Bien, después de haber visto veinte de estas cualidades, ahora pongámonos serios. Entras a la sala de exhibición para hacer tu pedido de novia o para hacer tu pedido de esposo y el vendedor dice, «aquí hay veinte opciones, pero solo puedes elegir cinco de ellas. Solo puedes tener cinco de ellas». ¿Cuáles serían tus cinco elecciones? Ahora, cuando le hago esa pregunta a mi esposa, «¿qué cinco opciones elegirías si pudieras tener el esposo perfecto? ¿qué cinco opciones querrías? ¿qué estás buscando?». Lo que ella está haciendo cuando responde a esa pregunta es expresarme las necesidades que tiene. 

Una vez escuché a un ministro decir que el matrimonio es una acción que involucra amor desinteresado, que el verdadero matrimonio, el matrimonio cristiano se basa en el amor desinteresado. ¿No suena bonito? Damas y caballeros, eso es una tontería. No existe tal cosa como el amor desinteresado. Para que yo ame, tengo que estar involucrado en ello. Ahora, obviamente, Dios no quiere que estemos involucrados de forma egoísta donde solo usamos a nuestra pareja para nuestra propia gratificación, para nuestros propios fines, explotándolos y denigrándolos y destruyéndolos. 

Pero cuando estaba buscando una esposa, no me propuse buscar – bueno, tengo que encontrar a alguien a quien pueda entregarme totalmente por el resto de mi vida sin esperar nada a cambio. No, me casé con mi esposa porque pensé que me iba a hacer feliz, porque iba a satisfacer mis necesidades. Y lo maravilloso fue que ella sintió que yo era quien podía satisfacer sus necesidades. Pero eso puede ser un círculo vicioso, ¿no es cierto? Si lo único que me importa es que ella llene mis necesidades, y todo lo que le importa a ella es satisfacer sus necesidades, tendremos problemas sin lugar a duda. 

Pero no hay nada de malo en querer que ciertas necesidades se satisfagan en el matrimonio, pero mi esposa, si me ama, necesita saber cuáles son mis necesidades principales y si la amo, necesito saber cuáles son las suyas. Así que empezamos a expresarlas.  Le digo, «Está bien, cariño. Solo puedes elegir 5 cosas.  ¿Cuáles van a ser?» Y ella dice, «Si solo pudieras tener 5 cosas», para mí, «¿cuáles serían?» Y yo le digo, y ella dice, «¿cuáles son las otras cuatro?» ¿Bien? Y así conversamos sobre eso y encuentro todo tipo de sorpresas.  Ella me dirá, «Aquí están las cinco cosas más importantes que quiero de este matrimonio» y yo diré, «¡Espera un minuto! Tres de ellas las habría descubierto, pero nunca habría adivinado las otras dos si no me las hubieras dicho». Hago suposiciones sobre lo que mi esposa necesita y sobre lo que mi esposa desea y muy a menudo esas suposiciones son incorrectas. Y ella hace lo mismo conmigo. 

Ahora, aquí está la tragedia. ¿Qué pasa, cuando tengo las 5 necesidades principales de mi matrimonio y yo sé cuáles son? y le digo a mi esposa, «bien» – no voy a hacer esto con ella porque esto podría ser muy, muy destructivo, pero lo voy a decir en mi propia mente – en privacidad, voy a ocultar esto – voy a decir, «bien, ahora voy a calificarla. ¿Cómo le está yendo?» Y miro la necesidad 1 uno y digo, «Ella es un 10.  Ella es genial». Número 2, la segunda necesidad más importante de mi vida es un 9. La tercera necesidad más importante que siento en mi vida es un 2. Número 4, un 10.  Número 5, un 10.  No creo que haya muchos matrimonios que alcancen un total tan alto, pero incluso ese matrimonio donde 4 de las 5 necesidades principales están siendo satisfechas es una bomba de tiempo a punto de explotar. ¿Por qué? Porque si 1 de las 5 necesidades principales no se está satisfaciendo, ese es tu punto vulnerable.

¿Qué pasa si un hombre tiene 4 de sus 5 necesidades principales satisfechas y se va a trabajar y todos los días pasa tiempo con su secretaria que a ese nivel es un 10? Tendemos a dar por sentado las cosas que van bien en nuestro matrimonio. Es donde tenemos anhelos y si estos no están siendo satisfechos y si alguien más viene y los cumple, nuestra cabeza empieza a traicionarnos. Estamos dispuestos a cambiar esos 4 por ese 1 y sucede todos los días. Le preguntas a un hombre que acaba de dejar a su esposa por su secretaria, le digo, «¿qué te hizo hacerlo?» Siempre es la misma respuesta. «Ella me hizo sentir como un hombre de nuevo». 

¿Qué está diciendo? Él está diciendo, «Tuve una ardiente necesidad en mi vida que mi esposa no estaba satisfaciendo y mi secretaria lo hizo, así que fui tras ello». Necesitamos conocer esas necesidades insatisfechas y tanto como nos sea posible, tenemos que esforzarnos por satisfacer las necesidades de nuestras parejas y ahí es donde la comunicación es absolutamente vital. Bromeo sobre esto y me río sobre esto, pero si quieres probar lo bien que estás comunicando tus sentimientos y tus necesidades a tu pareja, mira tus regalos de Navidad. ¿Estás contento con los regalos que tu esposa te da o tu esposo te da para tu cumpleaños? 

Recuerdo uno de los primeros años en que Vesta y yo estábamos casados. Ella es muy práctica, muy práctica y no tiende a ser muy romántica que digamos. Yo soy el romántico empedernido. En Navidad o en su cumpleaños, quiero conseguirle un regalo romántico «cursi»- un abrigo de piel, algunas joyas, un camisón de encaje – algo así, que sea romántico. Ella quiere una lavadora. Eso es práctico. ¿Y yo qué quiero? Quiero algo que diga, «Eres mi hombre. Eres mi héroe», ya saben, «¡Vamos, Rocky!» y que me compre palos de golf nuevos. Eso es lo que quiero. Me siento y pienso: «¿Mi esposa me habrá regalado por Navidad un palo de golf nuevo largo o corto» ¿Qué consigo? Camisas blancas. 

Ahora, las camisas blancas es lo que necesito. No es lo que quiero. Puedo comprar camisas blancas en cualquier momento. No necesito una ocasión especial para justificar gastar dinero en camisas blancas. Son una necesidad. Así que mi esposa me da camisas blancas ¿y qué hago? «Cariño, ¡justo lo que necesitaba! ¡Me encantan! Muchas gracias» y hago un gran trabajo en convencerla de lo feliz que estoy con las camisas blancas y seguro el próximo año tendré 4 camisas blancas y seguiré sin tener mis palos de golf. Luego mi secretaria me compra un palo de golf nuevo y me lo regala en mi cumpleaños porque se da cuenta que eso quiero. Solemos dar los regalos más baratos. Damos los regalos que queremos recibir en lugar de regalar lo que la persona quiere recibir. Damos los regalos que creemos que deberían querer, en lugar de los regalos que realmente quieren y cuando eso sucede, no nos estamos comunicando. Nos estamos pasando por alto. No estamos aprendiendo los sentimientos más profundos de nuestra pareja.  

Ahora, hay una última cosa que quiero decir antes de pasar al siguiente tema, que será en la próxima sesión, considerar el conocimiento sexual y la relación en el matrimonio, pero lo que quiero decir antes de hacer eso, es que soy una persona que ha pasado toda su vida estudiando una cosa u otra, sobretodo teología y he descubierto que una de las mayores experiencias que hay en este mundo es aprender algo nuevo. Estoy fascinado con eso. No puedo esperar para llegar al cielo, para en los primeros 15 mil años dedicarme a estudiar música, y los segundos 15 mil años estudiar arte, y los próximos 15 mil años puedo estudiar, bueno puede que finalmente llegue a biología uno de esos días. Ya saben cómo me ha ido en química. La he evitado toda mi vida. Pero me encanta aprender cosas nuevas.

La variedad del orden creado es simplemente maravillosa, es asombroso y aprender algo nuevo es emocionante. Pero no hay más variedad, nada más provocativo, nada más fascinante que un alma humana. Podemos decir que las personas se parecen, pero cada persona tiene una personalidad única y no hay tal cosa bajo el cielo de Dios como una persona aburrida, una vez que la conocemos en profundidad. Cualquiera en este salón, tiene una historia con suficiente drama e interés para producir una novela exitosa. Así que es divertido aprender a conocer a otra persona íntimamente. Enriquece sus vidas y enriquece nuestras vidas.

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

Peligros y Gozos del Discipulado

9Mark

Serie: DISCIPULADO

Clase 12

Peligros y Gozos del Discipulado

Por: Capitol Hill Baptist Church

I. Introducción

Lamentablemente, esta es la última clase del seminario de fundamento sobre el discipulado. Espero que te vayas de la clase más que emocionado acerca de discipular a otros de cuando la iniciaste.

En esta última semana queremos tocar dos temas finales: (1) los peligros del discipulado, tanto para el discipulador como para el discípulo; (2) el gran gozo que Dios nos da al discipular a los demás.

II. Siete peligros del discipulado

Vamos a considerar siete peligros de las relaciones de discipulado. Mientras caminamos a través de estos peligros, piensa específicamente en una relación de discipulado que tengas y considera donde han sido mantenidas estas actitudes.

¿Cuáles son las características negativas que el discipulado pudiera cultivar en el corazón de un discípulo? Comencemos considerando cuatro peligros que tiene el discipulado para el discipulador.

  1. La presunción

Problema: podemos colocarnos en un pedestal espiritual. Nos vemos muy importantes porque nos estamos reuniendo e influenciando cristianos más jóvenes. Somos tentados a pensar que a través de nuestras habilidades, dones, estrategias, tiempo y energía hemos cambiado la vida de otra persona. Podemos atribuir los cambios en sus acciones/perspectiva/teología a nuestro trabajo.

Corrección: el apóstol Pablo vio cambios tremendos en la vida de otros a través de su trabajo, pero observa como él se describe a sí mismo. «Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo» (1 Corintios 15:9-10). Cuando somos tentados a pensar que nuestro duro trabajo ha transformado a las personas, se nos recuerda que es la gracia de Dios que cambia las personas. Recuerda que tanto tu como tu amigo son pecadores, y es solamente por la gracia de Dios que ambos llegaron a amar a Cristo.

La gracia de Dios tiene un efecto claro en tu vida. Por tanto, Dios también te usará como medio para guiar a creyentes más jóvenes hacia Cristo, pero realmente no eres tu quien lo hace sino la gracia de Dios que los transforma. Como discipuladores necesitamos seguir el ejemplo de Pablo y recordarnos que nuestra fortaleza, enseñanza y sabiduría viene de Dios. Ref.: Santiago 1:17: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.»

  1. La autosuficiencia

Problema: podemos quedar tan atrapados en nuestra relación de discipulado que olvidemos buscar a Dios para respuestas. Somos rápidos en dar respuestas de nuestro propio concepto. Estamos tan preocupados por (tal vez abrumados) los detalles esenciales, los pecados y luchas de las relaciones horizontales que no buscamos verticalmente la gracia y fortaleza que está llamada a equiparnos. Olvidamos preguntar «¿Qué está haciendo Dios en su vida?»

Corrección: como discipuladores necesitamos buscar a Dios rápidamente y depender de Él. Se lento para dar «respuestas,» rápido para escuchar y para buscar a Dios en oración. Fuimos creados para ser dependientes de Dios. Como discipulador, recuérdate constantemente tu necesidad de Dios por encima de todo lo demás en este mundo, incluyéndote a ti mismo. Pregúntate cosas como: ¿Estoy compartiendo mi propia opinión muy rápido? ¿He tomado tiempo para buscar en la Escritura y ver lo que Dios dice de esta situación? La autosuficiencia puede llevar a respuestas rápidas y menos cuidadosas a las luchas de nuestro amigo discipulado. Depender de Dios nos lleva a respuestas más cuidadosas y enfocadas en Cristo para las dificultades de nuestro amigo.

  1. No tengas una mente programada

Problema: el discipulado es un proceso y no un programa. Algunas veces estamos tan atrapados en nuestra agenda de discipulado que pasamos por alto algunas de las luchas inmediatas y generales que nuestro amigo tiene. ¡Se flexible con las necesidades inmediatas que surgen! o no seas tan orgulloso acerca de tu «plan original» que falles en eliminar un libro que simplemente no está ayudando a tu amigo.

Correción 1: no permitas que tu preocupación por implementar tu agenda te haga inconsciente de lo que está sucediendo en la vida de tu amigo discipulado. No comiences siempre comiences las reuniones con tu agenda de discipulado pre determinada. Disponte a abordar crisis inesperadas o luchas del día a día que puedan surgir en su vida, pero comprende que tiene que haber un balance: disponte a adaptarte a los problemas que surjan, pero no sean tan flexible que cambies los temas cada semana. Se exigente acerca de cómo conseguir el material que quieres que aprenda y al mismo tiempo se lo suficientemente flexible para abordar las luchas que tu amigo discipulado necesita ordenar.

Corrección 2: si el material no parece ser muy útil, entonces no seas tan orgulloso que no tengas la disposición de considerar un curso de acción diferente. Demuestra humildad al evaluar las reuniones juntos de vez en cuando para ver lo útiles que son.

  1. El sentido de fracaso

Problema: una relación de discipulado no está funcionando como esperabas. Tal vez no ves mucho crecimiento, o ves a tu amigo involucrado casi de manera inescapable en un pecado en particular. Tal vez no se llevan bien cuando están juntos. Todas estas cosas pueden ser desalentadoras y puedes sentir que has fracasado en la relación de discipulado. Para algunos, puedes hasta llegar al punto donde se encuentren tan decepcionados consigo mismos que comiencen a dudar de la habilidad de Dios para trabajar a través de ustedes.

Corrección 1: considera que el hecho de que solo eres un medio de Dios obrar en la vida de tu amigo discipulado. Cuando discipulas en el contexto de una iglesia, hay múltiples medios (otras relaciones, estudio personal, predicación en los servicios de adoración, seminarios de fundamento, etc.) que proveen enseñanza y fundamento en la Palabra.

Considera también la promesa de la Palabra de Dios de que no volverá a ti vacía (Isaías 55:10-11). No puedes esperar siempre ver fruto inmediato y tangible en tu discipulado. Y no permitas que una falta de fruto tangible te haga pensar que no estás haciendo ningún bien. Confía en que la Palabra de Dios dará fruto. Trata de estar menos enfocado en ti mismo y más enfocado en la Palabra de Dios como medio de cambio. Ora para que Dios use para ministrar su Palabra y ora por una actitud piadosa acerca del discipulado.

Corrección 2: Disponte a motivarlo a reunirse con otra persona. No hay nada malo en terminar una relación si no está funcionando. El reino de Dios no comienza ni termina contigo. Si Dios no está usándote para ayudar a crecer a esta persona se lo suficientemente humilde para admitir y motivarla a encontrar a otra persona.

Existen también algunos peligros que tiene el discipulado para aquellos que estamos discipulando.

  1. Intimidad inadecuada (en discipulados con personas de género diferente)

Problema: estudiar juntos, compartir luchas y orar juntos presenta mucha cercanía. Discipular a alguien del sexo opuesto puede llevar a una intimidad inadecuada entre un hombre y una mujer.

Corrección: en resumen, el discipulado profundo con personas del sexo opuesto debe ser evitado (a menos que te encuentres casado con esa persona). Si hay alguien del sexo opuesto que necesita ser discipulado, busca en tu iglesia a alguien que sea un creyente maduro y que tenga el mismo género de la persona.

  1. Dependencia del discipulador

Problema: luego de reunirte por un tiempo, tu amigo puede convertir en alguien que depende de ti para estudiar la Biblia, orar, reconocer el pecado, conocimiento de la verdad, etc.

Corrección: como discipuladores, necesitamos motivarlos a construir disciplinas cristianas y conocimiento por ellos mismos para que puedan tener un caminar personal con Cristo. Para las cosas que hacen juntos, como el estudio de la Escritura y la oración, puedes tal vez hacer que ellos te enseñen lo que dice el pasaje. Esos los fuerza a aprender como estudiar y enseñar el texto a otra persona.

Lo que no quieres es que alguien dependa tanto de ti que deje de vivir fielmente luego de dejar de reunirse contigo. ¿Qué sucede si tu (el discipulador) de repente eres atropellado por un autobús hoy? ¿Es que tu amigo discipulado seguiría buscando ser fiel o dejaría de serlo porque ya no estás cerca? Lo que deseas producir son personas que busquen ansiosamente estas cosas (estudiar la Biblia, orar, reconocer el pecado, conocer la verdad, etc.) aun mucho tiempo después de haber terminado la relación de discipulado.

  1. Confiar en ti fácilmente – tomar tu palabra como una verdad sin analizarla

Problema: tu amigo puede buscarte para conocer la verdad sin considerarla por sí mismo. Notas que nunca te hace preguntas o siempre toma lo que lee en una literatura cristiana como la verdad. Solo la Biblia es la Palabra de Dios inspirada. A veces tu amigo puede ir al extremo y sentir una lealtad exclusiva hacia ti.

Corrección: cuando sabes que alguien ha puesto un alto grado de confianza en ti, cuida el ejemplo que y el consejo que transmites. Enfatiza el hecho de que su rendición de cuentas por las decisiones que hacen es solo hacia Dios y por eso deben buscar su voluntad y no la tuya. Motívales a siempre examinar tu conversación a la luz de la Escritura y hacer de la Escritura el estándar dorado a través del cual comparan todo. También, motiva a que haga amistad con otros cristianos —especialmente aquellos que se encuentran fuera de su círculo social.

En todas estas áreas, debemos proceder con cuidado pero también con valentía confiando y dependiendo de Dios.

III. El gozo del discipulado

1. Cultiva un gusto por el placer de discipular.

A pesar de lo que podamos conocer acerca de los peligros asociados con las relaciones de discipulado, ¡debemos recordar que el discipulado es un gran gozo! Es un placer ser usado por Dios como una fuente de motivación espiritual que produce fruto significativo y duradero en la vida de otro ser humano.

¿Es un placer por el cual has cultivado un gusto y disfrute? Muchas personas pasan una cantidad de tiempo considerable trabajando para adquirir un gusto por cosas como el vino o el caviar o una docena de otras cosas que son limitadas o no tienen valor. ¿Has trabajado para adquirir un gusto, una capacidad para disfrutar de las cosas o un gran valor, aun valor eterno? ¿Has cultivado una capacidad de disfrutar del placer de discipular?

Discipular otra persona, ser un instrumento usado por Dios para proveer motivación espiritual en otra vida humana es un gran placer. Si eres un cristiano genuino debes tener la capacidad de buscar algo que sea de gran satisfacción para ti en este placer específico. Cultívalo. Decide que trabajarás para buscar algunos de tus más grandes gozos en la manifestación de esta disciplina.

2. Disfruta el gozo de ver a tu iglesia prosperar.

Lo que es más, un estilo de vida inmerso en un compromiso con el discipulado a través de tu iglesia local tiene otro gozo significativo. Tu compromiso a discipular no solo bendice potencialmente la persona con la que te reúnes sino que también es muy probable que tu iglesia misma sea bendecida y edificada por tu obra de discipulado. Una iglesia llena de relaciones donde los cristianos cuidan y se hacen responsables unos de los otros, tendrá mayor posibilidad de ser una iglesia más sana en su totalidad. Cuando discipulas a alguien de tu iglesia local no solo estás ayudando a una persona sino también edificando todo el cuerpo de Cristo.

3. Disfruta el gozo de ser fructífero para el reino.

Espero que todos nosotros deseemos ver el fruto de nuestra obediencia y trabajo para el reino. Bueno, una de las cosas más fructíferas que podemos hacer en nuestro esfuerzo por el reino es motivar a otra persona en su propio discipulado. Sabemos que Dios busca mantener y preservar el suyo hasta el final. Y sabemos que Dios lo hará a través de medios y cosas de este mundo que ha establecido para cumplir fines espirituales… como la predicación, la lectura de la Biblia, el compañerismo o relaciones de discipulado con otros cristianos. Por tanto, si quieres aumentar el potencial de tu vida siendo fructífero y útil para el reino de Dios, entonces comienza a construir relaciones de discipulado. Hemos visto a través de esta clase que Dios dice que utilizará estos medios —relaciones de discipulado— para edificar su iglesia. ¿Considerarías involucrarte en el plan de Dios para tus amigos? Se una fuente de motivación y bendición para ellos y es muy probable que seas fructífero para el reino en gran manera. No sé si Dios redimirá nuestra cultura o hará que mi político favorito gane. No sé si mis habilidades comerciales pueden producir riquezas que pueda utilizar en su iglesia o si mi investigación médica eliminará el gran sufrimiento humano, pero no si se que Dios busca que su pueblo crezca y sea bendecido a través de la motivación de otros cristianos. Por tanto, si deseo navegar contra viento y marea, por así decirlo, en lo que tiene mayor probabilidad de convertirse en un fruto bueno y duradero de mi vida… involucrarse en el discipulado parecer ser una elección obvia y sabia.

En nuestro estado caído cada cosa buena tiene el potencial de ser utilizado de mala manera, y el discipulado no es una excepción. Aun así, no podemos negar que esto debe ser una fuente de placer para un cristiano genuino. Recordar un año involucrado en una labor diligente de discipulado y ver el fruto, ver una vida que ha sido expandida en su capacidad de entender y disfrutar de la obra de Dios, esto es un placer real y duradero. No como los placeres temporales del mundo que se desvanecerán en algunos meses o años. El gozo del discipulado fructífero es un placer de 10,000 años… el tipo de placer que continuará provocando gozo en nuestro corazón por la bondad de Dios al usarnos para su gloria… aun 10,000 años desde ahora en adelante.

4. Disfruta del gozo de ver una cultura de discipulado en tu iglesia.

Queremos ver una cultura de discipulado ser desarrollada en nuestras iglesias. Cuando tienes una cultura de discipulado en tu iglesia local, tienes muchas personas de la comunidad que experimentan el gozo de discipular y están buscándolo ansiosamente por sí mismos.

¿Por qué es tan importante una cultura de discipulado? Queremos ver comunidades enteras definidas por marcas bíblicas. La cultura norteamericana motiva la búsqueda individual de nuestros deseos. El cristianismo motiva la búsqueda corporativa de los deseos de Dios.

Cuando las personas caminen en una comunidad que está marcada por el discipulado esto será visible. Las personas comenzarán a desearlo por ellas mismas y (con esperanza) comenzarán a buscarlo.

¿Cómo creas una cultura de discipulado en tu iglesia? Ciertamente, el liderazgo de la iglesia debe tener una visión para construir una cultura de discipulado y establecer un ejemplo para discipular a otros. Pero también quieres que todo cristiano de esa iglesia entienda que el discipulado —sea siendo un discipulador o alguien que es discipulado— es una responsabilidad para cualquiera que se llama a sí mismo un creyente.

5. Dirigiendo hacia arriba y hacia afuera para la gloria de Dios.

El objetivo de tu discipulado no es solo el crecimiento y la salud de un individuo sino la reproducción de discípulos haciendo discípulos. Esta es una de las tareas más difíciles del discipulado y es la fuente del sentido profundo de pérdida y gozo sustancial. En tu labor en la vida de otro creyente, tu objetivo debe ser hacerlos subir y potencialmente lanzarlos a partir de tu vida.

En mi propia experiencia en el discipulado, la dificultad y el gozo de esto ha sido claro en muchas ocasiones. Permíteme explicar lo que quiero decir con esto. No estoy diciendo que debemos ver nuestras relaciones de discipulado como un proyecto temporal. Hay personas con las que he pasado tiempo discipulando con las que aun me reúno y paso tiempo luego de años y años. Pero si soy realmente bendecido por Dios en una relación de discipulado, entonces el fruto de la relación hará que cambie con el tiempo. La persona que estaba motivando comenzará a crecer hasta el punto de comenzar a ellos mismos discipular a otros tal vez de la misma manera que tuve el privilegio de hacerlo con ellos. Algunas veces esto significa que comience a reunirme menos frecuentemente con esta persona ya que su tiempo limitado comienza a ocuparse con otros que buscan bendecir. Esto no significa que voy a «abandonar» a mi amigo después de cierto tiempo sino que por el bien del reino de Dios no voy a ser dependiente o posesivo. Si comienzo a ver que el momento espiritual en que fui utilizado para infundir en su vida alejarse de mí hacia otras relaciones fructíferas, alabaré a Dios por ello. Alabado sea Dios porque me favoreció al ser instrumento para ayudar a otro hermano o hermana en Cristo a convertirse en un exportador neto de motivación espiritual en la vida de los demás. Eso es lo que quiero decir con «dirigirlos hacia arriba y hacia afuera.» Esto significa ver tus relaciones como una oportunidad para bendecir multitudes a través de la obra de aquellos que has motivado.

IV. Reflexiones finales sobre el discipulado

1. El discipulado es la labor de la iglesia, no solo de los líderes.

No es solo una obra de los ancianos y las personas «prominentes» de la iglesia. Este es un ministerio que requiere de mucho tiempo y compromiso de muchas personas. Discipularse unos a otros es la labor de una congregación sana.

2. El discipulado puede ser una manera de propagar bendición más allá de CHBC.

CHBC es una iglesia transitoria, lo cual significa que muchas de las personas allí no tienden a permanecer por mucho tiempo. Puede ser que mientras trabajas para dar ejemplo de un buen discipulado y servir a un miembro de su cuerpo, plantes semillas que llevarán fruto a iglesias de las que nunca has escuchado. Mientras los miembros de su cuerpo son edificados por tu labor en sus vidas, entonces puedes tocar y bendecir al cuerpo de Cristo en general.

3. ¡El mayor énfasis en el discipulado comienza contigo!

Si todo esto parece bueno para ti, entonces entiendo que probablemente es la voluntad de Dios que este crecimiento en el discipulado comience o crezca en ti. No huyas de esta clase de pensamiento «esto es maravilloso, espero que más personas de CHBC hagan estas cosas.» Sal pidiéndole a Dios que te ayude a ser un catalizador en la vida de alguien. Sal y busca maneras en las que puedas relacionarte intencionalmente con otros en la iglesia con un enfoque deliberado en hacerles un bien espiritual.

4. Continúa creciendo en tu propio discipulado de Cristo.

Y para algunos de ustedes esto puede significar decidir, con la ayuda de Dios, fortalecer su relación con Cristo como primer paso para motivar a otros. Para todos nosotros, esto significa buscar deliberadamente conocer más y más del consuelo del evangelio para poder consolar a otros con la consolación que nosotros hemos sido consolados. Como miembro fiel de una iglesia, eres como una madre embarazada que sabe que no solo está comiendo para sí misma sino también para el bebé que lleva en su vientre. De la misma manera, tú como miembro de una iglesia local, no solo buscas alimento espiritual para ti mismo sino también para los demás que están a tu alrededor. No solo estudies la Palabra de Dios para ti mismo, en cambio aliméntate bien de la Palabra de Dios para que puedas alimentar tus relaciones de discipulado. Mientras haces eso, pienso que encontrarás que tu propio apetito espiritual innato aumenta para el bien de tu alma y para la gloria de Dios.

5. Busca personas y oportunidades para motivar a otros.

Y finalmente, recuerda que todo esto probablemente no solo sucederá sin ningún esfuerzo de tu parte. Gran parte del Nuevo Testamento, si está lleno de las verdades de la obra global de Dios Y el llamado imperativo al esfuerzo humano, también lo está del discipulado. Es muy poco probable que seas fructífero en el discipulado por casualidad, así que habla. Pero mientras buscas deliberadamente personas y oportunidades para motivar a otros, puedes sorprenderte de la obra que Dios hará a través de ti. No seas pasivo. Se activo en el trabajo, con la ayuda de Dios, para trabajar por el fruto del discipulado. Busca personas para motivarlas. Planifica como puedes ser una bendición espiritual para los demás. Piensa y actúa sobre planes para tener una conversación fructífera. Se activo en buscar ser una fuente que rebose que bendiga la vida de otros en la iglesia.

Eso es lo que significa ser un verdadero discipulador. Ser uno que conoce la gracia y sabiduría de la Palabra de Dios y que intencional y activamente establece maneras para compartir su motivación con la vida de los demás. Fundamentalmente, para eso fuiste creado, para eso fuiste redimido, para eso fuiste bendecido. Sal de esta clase y no solo comparte que muchas de estas cosas son verdad —siente la rica profundidad de la veracidad de lo que se ha dicho al dedicarte tu mismo con entrega a la vida de los demás. Se una fuente de motivación espiritual para tu bien y para la gloria de Dios.

¿Entregar los problemas a Dios?

¿Entregar los problemas a Dios?

Muchas veces es una verdad desconcertante para muchos cristianos que, aunque pertenecemos a Dios por la fe en Cristo, parece que seguimos experimentando los mismos problemas que sufríamos antes de ser salvos. A menudo nos desanimamos y nos enfrascamos en las preocupaciones de la vida. El hecho de que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento traten este problema de la misma manera, demuestra que Dios sabe que los problemas y las preocupaciones son inevitables en esta vida. Afortunadamente, Él nos ha dado la misma solución que nos dio tanto en los Salmos como en la carta de Pedro. «Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo» (Salmo 55:22), y «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:7).

Estos dos versículos contienen unas verdades asombrosas: Dios nos sostendrá, nunca nos dejará postrados y cuida de nosotros. En primer lugar, vemos que Dios declara tanto Su capacidad como Su voluntad para ser nuestra fortaleza y apoyo, mental, emocional y espiritualmente. Él puede ( y lo mejor de todo, está dispuesto) tomar todo aquello que amenaza con agobiarnos y usarlo para nuestro beneficio. Él ha prometido que «todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados». Incluso en los momentos en que dudamos de Él, sigue obrando para nuestro bien y Su gloria. También ha prometido que no permitirá que ninguna prueba sea tan grande que no podamos soportar en el poder de Cristo y que proveerá una salida (1 Corintios 10:13). Con esto quiere decir que no nos dejará postrados, como prometió en el Salmo 55:22.

La tercera afirmación – «él cuida de ti»- nos da la motivación que hay detrás de Sus otras promesas. Nuestro Dios no es indiferente, insensible o caprichoso. Por el contrario, es nuestro amoroso Padre celestial, cuyo corazón es compasivo para con Sus hijos. Jesús nos recuerda que, al igual que un padre terrenal no negaría el pan a sus hijos, de la misma manera Dios ha prometido darnos «buenas cosas» cuando se las pedimos (Mateo 7:11).

Con la intención de pedir buenas cosas, primero debemos orar y decirle al Señor que entendemos lo que dice en Juan 16:33, donde Jesús dice: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo». Luego, debemos pedirle al Señor que nos muestre cómo Él ha «vencido» nuestros problemas, nuestras preocupaciones, nuestra ira, nuestros miedos y nuestra culpa.

El Señor nos revela a través de Su Palabra, la Biblia, que podemos tener buen «ánimo», y que podemos:

1) alegrarnos de nuestros problemas porque Dios los usará para nuestro beneficio. «sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza» (Romanos 5:3-4);

2) ver nuestras «preocupaciones» como una oportunidad para practicar Proverbios 3:5-6, «Fíate del Señor de todo tu corazón,

Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas»;

3) contrarrestar nuestra ira obedeciendo Efesios 4:32, «Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo»; y

4) tratar con cualquier sentimiento pecaminoso creyendo y actuando sobre la verdad de 1 Juan 1:9, «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad». Todos nuestros problemas pueden ser superados mediante la simple fe en la Palabra de Dios.

Dios es más grande que todas nuestras preocupaciones y problemas juntos, y debemos darnos cuenta de ello si queremos tener alguna victoria en nuestras vidas. Todo el mundo sufre con estas dificultades, porque la Biblia enseña que la tentación es «común» a la humanidad (1 Corintios 10:13). No debemos dejar que Satanás nos engañe pensando que todos nuestros problemas son culpa nuestra, que todas nuestras preocupaciones se harán realidad, que toda nuestra ira nos condena o que toda nuestra culpa proviene de Dios. Si pecamos y nos confesamos, Dios perdona y limpia. No tenemos que sentirnos avergonzados, sino aceptar la palabra de Dios de que Él perdona y limpia. Ninguno de nuestros pecados es tan pesado como para que Dios no pueda quitárnoslos y arrojarlos a lo más profundo del mar (ver Salmo 103:11-12).

En realidad, los sentimientos provienen de los pensamientos, así que, aunque no podamos cambiar la forma en que nos sentimos, sí podemos cambiar la forma en que pensamos. Y esto es lo que Dios quiere que hagamos. Por ejemplo, en Filipenses 2:5, se les dice a los cristianos: «Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús». En Filipenses 4:8, se les dice a los cristianos que piensen en cosas «verdaderas», «honesto», «justas», «puras», «amable» y «dignas de alabanza». En Colosenses 3:2, se nos dice: «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra». Por lo tanto, cuando lo hacemos, disminuyen nuestros sentimientos de culpa.

Así que, cada día, dando un paso a la vez, debemos orar para que la Palabra de Dios nos guíe, leer o escuchar la Palabra de Dios, y meditar en la Palabra de Dios cuando los problemas, las preocupaciones y las ansiedades de la vida se presenten. El secreto para entregar las cosas a Cristo no es en realidad ningún secreto: es simplemente pedirle a Jesús que tome nuestra carga del «pecado original» y sea nuestro Salvador (Juan 3:16), además de someternos a Jesús como nuestro Señor en nuestra vida diaria.

Dios y la desnudez

Renovando Tu Mente

Serie: El matrimonio íntimo

En El matrimonio íntimo, el Dr. R.C. Sproul muestra que si seguimos los principios de Dios, el matrimonio puede ser una celebración de gozosa intimidad y uno de los mayores placeres de la vida. En esta serie, el Dr. Sproul examina no sólo la teología del matrimonio, sino también su sociología y psicología, cubriendo temas como la comunicación, los roles de género y el sexo.

Episodio 2
Dios y la desnudez
Por R.C.Sproul

Me gustaría darles la bienvenida de nuevo a nuestra serie de estudios sobre el matrimonio cristiano, y en la sesión de hoy, vamos a considerar el tema «Dios y la desnudez» – Dios y la desnudez, Me gustaría dirigir su atención en primer lugar, a una historia un tanto extraña que encontramos en el Antiguo Testamento con respecto al patriarca Noé. Todo el mundo ha oído hablar de Noé – Noé y el diluvio, Noé y el arca, de dos en dos, y todo eso; pero ¿qué le pasó a Noé después del diluvio? ¿Qué pasó después que las aguas bajaron y llegaron a salvo a tierra firme? Bueno, leemos en el capítulo 9 del libro de Génesis esta breve historia, pero pienso que también extraña.  

Dice el versículo 20: «Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda. Y Cam, el padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrás cubrieron la desnudez de su padre; y sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre». ¿No es esa una historia extraña? Aquí está Noé, empieza a cultivar un viñedo y luego cosecha las uvas y hace vino y bebe demasiado. Entra en su tienda y está borracho y en su estado de embriaguez, está dando vueltas y se mete en una situación en la que queda expuesto. Está desnudo. 

Luego leemos cómo su hijo entra en la tienda y dice: «vio la desnudez de su padre». Fíjate que no dice que Cam entró y miró la borrachera de su padre; y luego sale corriendo, y se lo dice a sus hermanos. Ahora tenemos que reconstruir esto, pero obviamente a Cam le divierte encontrar a su padre en esta situación comprometedora y embarazosa y quiso sacar provecho de ella. Él sale, y les dice a sus hermanos: «Deberían entrar allí y ver al viejo. Está borracho al máximo, y está completamente desnudo». Bueno, los otros dos hermanos, en lugar de sacar provecho de su padre, toman una manta, la estiran entre ellos, colocándola sobre los hombros del otro y caminaron de espaldas en la tienda. Mientras ellos se movían, cubrieron a su padre con la manta. Cubrieron su desnudez.

Ahora, si lees lo que sigue en el texto, cuando Noé envejece y es hora de que él pase la bendición patriarcal, él pronuncia su bendición sobre Sem y Jafet, pero pronuncia una maldición sobre Cam porque él miró la desnudez de su padre. Ahora, ¿qué está pasando aquí? ¿Es que el antiguo pueblo israelita era inflexible y le molestaba tanto la desnudez que no soportaban ser vistos sin ropa, incluso en el contexto de la familia? Un estudio interesante sería pasar por toda la Escritura y ver lo que la Biblia dice sobre la desnudez, el estar desnudo. Vemos, por ejemplo, que en tiempos de guerra, en el Antiguo Testamento, si derrotabas a tu enemigo en la guerra y en la batalla, el insulto por excelencia a la dignidad de tu enemigo no era simplemente despojarlo de sus armas y de su botín, sino desnudarlo y hacerlo desfilar al enemigo encadenado y sin ropa. Eso era para degradar al enemigo a la humillación total. 

No es un accidente que parte de la pena a la que se sometía al criminal ejecutado en la antigüedad, fuera el ser ejecutado prácticamente desnudo, así como Cristo fue expuesto a ese tipo de humillación en la cruz. ¿De dónde vienen esas ideas e imágenes? Creo que para entenderlo mejor tenemos que retroceder aun más en el Antiguo Testamento, de vuelta al Huerto del Edén, al relato de la creación, el cual vimos brevemente en nuestra primera sesión. Recuerdan que vimos la historia de cómo Dios había hecho al hombre y luego había hecho a la mujer como un acto especial de creación y lo emocionado que Adán estaba cuando vio por primera vez a su esposa y dijo: «Esta es carne de mi carne, hueso de mis huesos» y así. 

Bueno, el capítulo 2 de Génesis termina de una manera muy extraña. Leemos: «Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne». Ahora, cuando alguien está escribiendo algo como eso, llegas al clímax del relato, y colocas un punto ahí y luego tienes una transición hacia tu próximo pensamiento. Pero aquí tenemos, como un participio independiente, como un epílogo final poco científico que termina adjunto a la conclusión del capítulo 2 de Génesis con estas palabras extrañas: «Y estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban». ¿Qué significa eso? Ambos estaban desnudos, y no se avergonzaban.  ¿Por qué el autor incluye eso en el texto? No estoy seguro, excepto que el autor de Génesis retoma eso en el siguiente capítulo donde leemos cómo Dios da una prohibición a Adán y Eva y pone reglas y regulaciones en torno a cómo se debe usar el Huerto del Edén. 

Ahora vemos el ingreso de la serpiente. Dice: «Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo», y leemos de esa primera tentación en la que la serpiente aparece en escena y seduce a Eva y Adán, diciendo: «seréis como Dios, conociendo el bien y el mal» y cómo nuestros primeros padres sucumbieron a la tentación y comieron del fruto del árbol; y ahora de repente, hay un cambio radical en toda la atmósfera del Edén. Antes, cuando Dios se paseaba en el fresco del día en el huerto, al entrar en el huerto, podíamos ver a Adán y Eva correr para estar en la presencia de Dios.  Se deleitaban en la gloria de Dios. Experimentaron intimidad y comunión con su Creador en el huerto.  

Pero, después le desobedecieron, y ahora, cuando Dios entra en el huerto, ¿qué hacen? Se esconden. Dice: «Tan pronto como pecaron, he aquí, sus ojos fueron abiertos y supieron que estaban desnudos». Me pregunto cuál es el significado psicológico de eso, que la primera experiencia de culpa humana no se expresara en términos de: «Y sus ojos fueron abiertos y supieron que eran pecadores».  «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran culpables».  «Sus ojos fueron abiertos y supieron que eran malvados».  Eso no es lo que dice. Dice que sus ojos fueron abiertos y conocieron que estaban desnudos, entonces su primer impulso fue correr y esconderse, para cubrirse ellos mismos. Ya no podía decirse que eran hombre y mujer, desnudos y sin vergüenza. 

Ahora estaban desnudos y avergonzados. Pero antes de seguir avanzando con esto en términos de su significado para el matrimonio, veamos cómo Dios responde a eso. Cuando Dios entra en el huerto, Él llama a Sus criaturas. «Adán, ¿dónde estás?» Están escondidos, y Dios dijo: «¿Has comido? ¿Por qué te escondes?» Él dijo, «¿Por qué te escondes?» ¿Y qué dijeron ellos? «Nos escondemos porque estamos desnudos» – no, «Nos escondemos porque hemos pecado». «Nos escondemos porque» – Dios dijo, «¡Han estado desnudos todo el tiempo! ¡Estaban desnudos el día que los hice! Estaban desnudos cada vez que estaba con ustedes en el jardín. ¿Por qué el estar desnudo hace que te escondas? ¿Comiste del árbol?» Ven, la confesión de estar conscientes de su desnudez, Dios la entendió como una confesión de su conciencia de pecado. Así que vemos esta conexión extraña aquí entre la desnudez y la culpa. 

Ahora, ¿han notado cómo nuestra cultura responde a la desnudez humana? Es decir, hemos pasado por la revolución sexual. Hemos visto la aparición de la revista Playboy y Penthouse y todas las demás y hemos visto que los estándares de censura han cambiado en la televisión y en las películas, de modo que ahora la desnudez es común en la industria del cine y las revistas y demás. Parece que como personas estamos poco preocupados con la desnudez, no solo la desnudez femenina, sino la masculina, donde los famosos muestran sus músculos, y las mujeres se apresuran a ir a comprar para poder mirar fotos de hombres que están desnudos.  Es decir, los hombres siempre han hecho eso, pero ahora las mujeres lo están haciendo.  Vimos el fenómeno, hace unos años atrás donde la gente se quitaba la ropa y corría por las calles. 

Pero saben que, algo interesante para mí sobre ese fenómeno – era que no salían caminando. Es decir, tenemos sentimientos ambivalentes sobre la desnudez. Todo el mundo, creo que sabe lo que se siente poder ir a casa, quitarse la corbata y decir, «Oooh, solo quiero relajarme y darme un baño y no tener que preocuparme si mi corbata está chueca o si mi camisa está arrugada o algo más». Todavía hay la sensación, amigos, de que estamos buscando un lugar donde podamos estar desnudos y no sentir vergüenza; pero con toda nuestra sofisticación, toda nuestra valentía y toda nuestra supuesta madurez adulta, la desnudez aún nos pone nerviosos. Por más pequeños que sean los trajes de baño, aún da tranquilidad que los artículos básicos en las tiendas incluyan cortinas de ducha, persianas y cortinas. La gente no camina desnuda en la vida cotidiana. 

Recuerden el estudio de Desmond Morris sobre el hombre desde una perspectiva antropológica, y él tituló su estudio: El hombre: mono desnudo.  Demostró que éramos solo uno entre 70 u 80 primates diferentes en este mundo.  Todos somos diferentes tipos de monos, simios y gorilas, y lo que distingue nuestra simionía del mono rhesus o el orangután o el gorila, es que somos los únicos que no tenemos totalmente cubierto nuestro cuerpo con vello corporal, por lo que tenemos que ir a comprar ropa. La naturaleza adorna al resto de los animales. ¿Alguna vez has visto a alguno de los animales corriendo por las tiendas comprando trajes y corbatas? Vemos perros con bufandas y camiseta y todo eso, pero solo porque los humanos se las ponen. Pero nos preocupa la ropa. 

Pero ¿por qué es que de todas las especies de vida en este planeta, somos los únicos que usamos formas artificiales de ropa? ¿De dónde salió la ropa en primer lugar? Me impresiona el hecho que cuando Dios entró en ese huerto y encontró a Adán y Eva escondidos – ellos estaban asustados, nerviosos, estaban avergonzados – «¿Qué están haciendo allí?» «Nos estamos escondiendo porque estamos desnudos». Dios podría haber dicho, «Muy bien.  Me desobedeciste.  Mala suerte. Pasarán el resto de sus días corriendo alrededor, temblando y avergonzados, totalmente desnudos y dejaré que toda la creación se ría de ustedes».  

Pero aun cuando Dios pronuncia juicio por el pecado de ellos, Él atenúa ese juicio con gracia y misericordia, y el primero de todos los actos de redención en la historia humana fue cuando Dios hizo ropa para sus criaturas desnudas, y Dios dijo: «Aquí», y cubrió su desnudez. Traza eso a lo largo de la historia bíblica: cómo el profeta Isaías, por ejemplo, habla de nosotros en nuestra condición humana y pecaminosa diciendo que nuestra justicia es como trapo de inmundicia. Todo el concepto de la expiación en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento se centra en esta idea: cubrir – que Cristo es quien cubre nuestros pecados. Hay una sensación en la que el símbolo o imagen más temprana de la redención final fue ese acto tierno, cuando Dios bajó y vistió a sus hijos desnudos. 

Bueno, ¿qué podemos aprender de eso? Bueno, creo que una cosa que podemos aprender es que Dios nos permite usar ropa. Dios nos permite usar ropa. Nosotros, en nuestra sociedad, escuchamos a todos decir: «Tienes que ser abierto. Tienes que ser totalmente franco». Vamos a sesiones de terapia, discusiones grupales en las que se anima a las personas a quitarse la ropa, porque el psiquiatra entiende el vínculo simbólico entre la desnudez física y la desnudez espiritual y emocional; y así, con el fin de animarnos a derribar nuestras barreras para que podamos ser abiertos y honestos, nos animarán a quitarnos la ropa.  Y Dios dice, «Espera un minuto. No tienes que quitarte la ropa». No tengo que revelar mi ser más íntimo a todos los que se acercan y quieren tener un pedazo de mi mente o de mi alma.  Dios nos da el derecho a la privacidad. 

Hemos aprendido hace tiempo que no podemos desnudarnos de forma indiscriminada para mostrar nuestras almas a todo el mundo, porque todos aquí han experimentado ese problema en sus vidas. Tal vez cuando eras una niña pequeña o cuando eras un niño pequeño hiciste algo malo y eso te avergonzaba y llevabas la culpa sobre ti y entonces fuiste donde tu mejor amigo y le dijiste, «Tengo algo que contarte, pero prométeme que no se lo dirás a nadie», y luego le cuentas a tu amigo lo que hiciste.  Entonces al día siguiente todos en la escuela ya lo saben. ¿Hay alguien… hay alguien a quien eso nunca le ha pasado? Todos hemos experimentado eso y así aprendimos, ¿no es cierto?, a ser cuidadosos. Le dije a alguien un secreto; pero lo divulgó, así que la próxima vez voy a tener cuidado. Me voy a esconder. Me quedaré callado. No dejaré que nadie sepa lo que estoy pensando.  No dejaré que nadie sepa cómo me siento. 

Bueno, llegamos a ser expertos en ocultarnos, y necesitamos eso. No tenemos que exponer nuestra vida a todo el mundo. Dios nos dio ropa. Pero a pesar de eso, todavía anhelamos el paraíso restaurado. Todavía anhelamos un lugar donde podamos volver a estar desnudos y sin vergüenza ¿y adivinen qué? Hay dos lugares que Dios ha provisto para que podamos estar desnudos y sin vergüenza.  El primero es Su presencia. No hay lugar en este planeta donde me sienta más cómodo que en la presencia de Dios, en parte porque sé que no puedo fingir delante Suyo, en parte porque conozco todas las maneras sutiles para ocultarme, y el ser un evasor ingenioso y el distraer su atención, no funcionan con Él. 

Es decir, hay una desesperanza total al respecto. Él me conoce. Él sabe cuando me siento; Él sabe cuando me paro; antes de que se forme una palabra en mis labios, Él lo sabe. Así que hay una sensación de que no puedo escapar de Su vista. No puedo escapar de Su mirada. Estoy al descubierto ante Dios, lo quiera o no. Ahora, a muchas personas esto las pone nerviosas. La mayoría de la gente no quiere que Dios los mire. La mayoría de la gente quiere que Dios los pase por alto, y esa es la tragedia del incrédulo: es que el incrédulo nunca ha experimentado la mirada benevolente de Dios, donde Dios mira a esa persona y la ve en toda su pecaminosidad y le dice: «te amo». 

Es decir, de eso se trata el Evangelio: que el Dios que me conoce en toda mi desnudez, me ama. ¿De qué otra manera David podría decir, «Escudríñame, oh Dios. Conóceme. Conoce mis pensamientos; conoce mi corazón. Ve si hay en mí camino malo. Límpiame», porque hay algo acerca de Dios, que cuando vamos a Él, incluso en nuestra culpa, a pesar de que nos reprenda y nos amoneste y nos corrija y nos castigue, Él nunca, jamás nos humillará. Hay una ternura en Su juicio, cuando nos corrige, para que podamos sentirnos cómodos en Su presencia. Ese es un lugar. Ese es el lugar supremo. 

Pero el segundo lugar, humanamente hablando, que Dios ha provisto a las personas para estar desnudas y no sentir vergüenza es el santo vínculo del matrimonio.  No hay lugar en este mundo, entre la gente, donde me sienta más cómodo que con mi propia familia. Cuando estoy con mi familia, puedo relajarme. No tengo que actuar. No tengo que cumplir con las expectativas de la gente. Puedo relajarme y ser yo mismo, poner mis zapatos sobre la mesa. Mi familia me conoce, y como he dicho un millón de veces, no hay ser humano en todo este mundo que me conozca mejor que mi esposa. 

Hemos estado casados por veinticinco años, estuvimos juntos durante ocho años antes, crecimos juntos en el mismo pueblo, estábamos en el preescolar, literalmente, juntos – no en el preescolar, en 2do grado. De hecho, ambos nos encontramos con nuestra maestra – nuestra maestra de 3er grado- anoche y ella nos dijo: «¿Ustedes dos todavía están juntos?» Sí, después de todos estos años.  Así que compartimos ese trasfondo y tenemos amigos en común y mucho más. Nos conocemos. Ella sabe lo que voy a decir antes de decirlo, cómo voy a responder antes de hacerlo; pero ella no lo sabe todo. No puede meterse en mi mente como Dios puede. Solo puede saber lo que le revelo, lo que estoy dispuesto a exponer de mí mismo ante ella. 

Pero aquí está el asunto: incluso dadas esas barreras que quedan, ella me conoce mucho más que cualquier ser humano en este planeta ¿y adivina qué? Ella me ama. ¿Sabes lo que eso significa para mí, que la persona que mejor me conoce me ama? ¿que la persona que me ha visto desnuda, en cuerpo y alma, me ama? ¿No es de extrañar que Dios utilice la institución humana del matrimonio como la imagen suprema para comunicar a Su pueblo la relación que Él quiere tener con ellos, que Israel en el Antiguo Testamento es la novia de Yahvé? La iglesia del Nuevo Testamento es la novia de Cristo porque esa imagen del matrimonio procura demostrar intimidad y una dimensión profunda de comunión en la que nos sentimos cómodos. 

No es de extrañar que una de las experiencias humanas emocionales más devastadoras por la que una persona puede pasar es el divorcio. Cuando tu compañero se va, ¿qué está pasando? ¿qué estás experimentando? Estás experimentando justo lo contrario, cuando te das cuenta de que la persona que te conoce mejor que nadie en este mundo te ha rechazado.  Eso es brutal para un ser humano y lo hace temeroso de volver a desnudarse otra vez. Pero Dios nos ha dado una institución con medidas de seguridad, así como con responsabilidades y dice, aquí puedes estar desnudo. ¿Puedes estar desnudo en tu matrimonio? ¿Conoces a tu pareja? ¿Sientes que eres conocido? La peor queja que escuchamos todo el tiempo es: «Mi esposa no me entiende». Cuando eso sucede, hay una ruptura en la intimidad.  La ropa empieza a llegar porque hay algo que se está escondiendo y ocultando. 

Algunos de los matrimonios que he visto son realmente juegos de escondidas. Las personas están tratando de evitar ser conocidas por el otro y viceversa; así que, si queremos tener esa experiencia de estar desnudos sin avergonzarnos, tenemos que aprender a conocernos. 

R.C. Sproul

El Dr. R.C. Sproul fue el fundador de Ligonier Ministries, co-pastor de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, y el primer presidente del Reformation Bible College. Fue el autor de más de cien libros, incluyendo La Santidad de Dios.

La historia de Ministerios Ligonier

Ministerios Ligonier

Serie: El ahora cuenta para siempre

La historia de Ministerios Ligonier
Por Stephen Nichols

Nota del editor: Este es el séptimo y último capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El ahora cuenta para siempre

n un monumento de granito en el Parque Estatal Point, en Pittsburgh, están grabadas las palabras «Un lugar de consecuencias internacionales». Este lugar, Three Rivers, desempeñó un papel fundamental en la época colonial. Sin embargo, en la década de 1750, es probable que pocos estuvieran apercibidos de la importancia de los acontecimientos que ocurrían en ese lugar. Pero las ramificaciones fueron enormes y tal impacto perduraría durante siglos. Este lugar de consecuencias internacionales estaba a diez millas al noroeste de los hogares de infancia de R.C. Sproul y de Vesta (Voorhis) Sproul.

ANTES DE AGOSTO DE 1971: LA FUNDACIÓN

R.C. guardaba buenos recuerdos de su querido Pittsburgh. Ese lugar lo formó; se podía oír en su acento décadas después de haberse ido. Pittsburgh no solo era la Ciudad del Acero, sino también la Ciudad Presbiteriana. Pero en los años 50 y 60, era un presbiterianismo carente de compromisos confesionales. R.C. fue a una iglesia presbiteriana, a un colegio presbiteriano y a un seminario presbiteriano, todos ellos claramente liberales. Esto le dio a R.C. dos pilares fundamentales. El primero fue que cuando finalmente escuchó la verdad del evangelio, sintió una gratitud abrumadora por la gracia y la bondad de Dios, y un deseo y una pasión intensos por conocer, servir y adorar al Dios trino del evangelio. Esa gratitud y pasión marcaron su vida completa; le impulsaron a él y al ministerio que fundó. El segundo, estar rodeado de errores afinó sus habilidades apologéticas. R.C. era un comunicador, pero también era un apologeta. A menudo hablaba de la misión de Ligonier no solo de enseñar y proclamar la verdad, sino también de defender y contender por la verdad. R.C. conoció de primera mano los efectos devastadores de la falsa enseñanza.

El amor y la pasión de R.C. por la verdad, la bondad y la belleza —y su deseo de luchar por ellas— formaron parte de los cimientos de Ministerios Ligonier. Otra parte tenía que ver con el mensaje. Desde la primera vez que R.C. leyó la Biblia como cristiano, tuvo la comprensión transformadora de que «Dios es un Dios que se toma las cosas en serio». Mientras muchos en la cultura y en la Iglesia se dejaban llevar por una visión superficial de quién es Dios, R.C. fue llevado a sus rodillas, como el profeta Isaías, ante el esplendor refulgente de la santidad de Dios. La santidad de Dios, en toda su plenitud, no solo fue el fundamento de Ligonier sino que permea todo lo que el ministerio ha hecho en los últimos cincuenta años y sigue siendo su Estrella del Norte.

Una vez que se había establecido una misión y un mensaje, la fundación necesitaba una pieza más: la audiencia. Al cumplir los treinta años, R.C. era un profesor de seminario en la cima de su profesión y estaba aburrido. Mientras, enseñaba una clase de escuela dominical. Allí se encontró con laicos que no tenían hambre de migajas, sino de la carne de la Palabra de Dios y de la doctrina. El profesor y la audiencia se complementaban entre sí. Cuanto más hambrientos estaban, más se entusiasmaba R.C. por enseñarles, lo cual hacía que volvieran por más.

1971-1984

Al establecerse el fundamento, Dios juntó dos fuerzas para empezar a edificar la estructura. Una era R.C., Vesta y la familia Sproul. Es importante recordar que desde el principio fueron R.C. y Vesta. La otra fuerza era Dora Hillman, la viuda de un empresario de Pittsburgh. Vivía en el valle de Ligonier, en el oeste de Pensilvania. Cerca de su casa, se puso a la venta una propiedad de cincuenta y dos acres. La compró y construyó en ella una casa para los Sproul que sirvió de hogar familiar, sala de conferencias, comedor para los estudiantes y las oficinas del Ligonier Valley Study Center [Centro de estudios del Valle de Ligonier]. R.C. preparó e impartió conferencias y organizó los legendarios «Gabfests», sesiones de preguntas y respuestas los lunes por la noche. Se escribieron libros. Se grabaron series de enseñanzas en casetes de audio. Luego, en 1975, se grabó por primera vez una serie de enseñanzas en vídeo. Con sus gafas de sol de aviador y un atuendo claramente setentero, R.C. grabó La santidad de Dios. No había nada parecido en ese entonces. Tenía una pizarra, un atril, una pasión, un mensaje y una audiencia. Esos primeros años en el LVSC fueron un momento innovador en la educación cristiana para adultos.

Sin embargo, en ese momento, R.C. y Vesta no lo pensaban así. Simplemente estaban siendo fieles y obedientes a lo que Dios les había llamado a hacer. A medida que fueron fieles, Dios bendijo al centro de estudios con mucho fruto. Bob Ingram, quien posteriormente fue presidente de Ligonier y editor de Tabletalk (1988-1992), recuerda haber ido al centro de estudios, siempre con el auto lleno de su grupo de solteros. Dijo de forma breve: «El centro de estudios formó a mi generación». Desde 1971 hasta 1984, decenas de miles de personas subían y bajaban por las carreteras secundarias que serpentean por las estribaciones de las montañas Allegheny hasta llegar al centro de estudios en Stahlstown. Venían con preguntas y R.C. y los otros profesores del centro de estudios les dieron respuestas desde la Palabra de Dios. Muchos más aprenderían de R.C. a través de la enseñanza que fue distribuida en cintas de audio y vídeo. Muchos escucharon y vieron por primera vez a R.C. sentados en una clase de escuela dominical en el sótano de una iglesia mirando un televisor.

1984-1994

Pronto quedó claro para la junta que Ligonier podría ser más eficaz sin un gran campus que mantener. En 1984, Ligonier se trasladó a Orlando, Florida. Orlando ofrecía tanto un lugar donde la gente podía acudir a la enseñanza como un lugar desde donde esta podía salir. En 1988, Ligonier acogió su primera Conferencia Nacional bajo el título Amando a un Dios santo. La Conferencia Nacional sigue siendo la reunión familiar anual para los estudiantes de Ligonier y también sirve como punto central para que Ligonier lance nuevos libros y series de enseñanza.

El traslado a Orlando coincidió también con un acontecimiento importante en relación con la publicación de Tabletalk. Iniciada en 1977, Tabletalk fue rediseñada y reformateada en 1989. Con artículos en torno a un tema y devocionales diarios, Tabletalk ha crecido continuamente en circulación, ahora con más de cien mil copias distribuidas mensualmente. En ella se resume la visión de R.C. de animar al pueblo de Dios, no solo a leer la Palabra de Dios, sino también a estudiarla. Durante este tiempo R.C. publicó dos libros que son clásicos: La santidad de Dios en 1985, seguido de Escogidos por Dios en 1986. Mientras tanto, las series de enseñanza se siguieron produciendo, grabando y distribuyendo.

1994-2021

El primer programa de radio de R.C., The R.C. Sproul Study Hour [La hora de estudio de R.C. Sproul], salió al aire en 1982. En 1986, Ask R.C. [Pregúntale a R.C.] se transmitió por seis estaciones de radio. Todo ello condujo al lanzamiento de Renewing Your Mind [Renovando tu mente] en 1994. Naturalmente, los primeros episodios fueron sobre la santidad de Dios. La radio cristiana consistía mayormente en sermones. RYM transmitió episodios de enseñanza. Se podía escuchar la tiza mientras R.C. ponía los puntos sobre las íes. Te hacía sentir que estabas sentado en su clase, que te hablaba directamente. No había nada parecido en el aire y pronto se convirtió en esencial para escuchar en el camino al trabajo. Y sigue siéndolo.

Se escribieron más libros. Las conferencias se siguieron realizando en Orlando, en todo el país y, finalmente, en todo el mundo. Ligonier también empezó a organizar viajes de estudio a Tierra Santa y a las legendarias ciudades de los reformadores. Con el desarrollo de la tecnología, Ligonier amplió los medios para comunicar y promulgar la enseñanza. El sitio web sigue siendo una herramienta importante y eficaz para la distribución de la enseñanza. Además, existe RefNet, una serie de podcasts, Ligonier Connect [Conexión Ligonier] y Ask Ligonier. Todas estas iniciativas, y otras nuevas en desarrollo, aprovechan la tecnología para proclamar la santidad de Dios al mayor número de personas posible.

Mientras Ligonier seguía expandiendo su alcance, en 2011 volvió a sus raíces abriendo las puertas del Reformation Bible College en el centro de Florida. La universidad cuenta con unos 140 estudiantes en el campus y otro centenar más de alumnos que toman los cursos en línea. Ligonier también amplió su base de enseñanza en 2010 al incorporar la confraternidad de enseñanza. Además de la amplia gama de materiales didácticos de R.C., Ligonier ofrece una plataforma para los escritos y las charlas de la confraternidad de enseñanza y otros profesores de confianza. Desde 1971, Ligonier ha servido para acercar los profesores a los alumnos.

Ligonier también se expandió más allá de la lengua inglesa y actualmente opera sitios web en siete idiomas diferentes, incluyendo el español, el árabe, el farsi y el chino. Cada día se añaden nuevos contenidos a cada uno de estos sitios. En marzo de 2018, Ligonier emitió por primera vez Renovando tu mente, la versión diaria en español de Renewing Your Mind. Estos esfuerzos también incluyen la traducción de muchos libros de R.C. y de otros, así como la producción de traducciones de la Biblia de Estudio de la Reforma. Ministerios Ligonier, al igual que el Parque Point en Three Rivers, se ha convertido en un lugar de consecuencias internacionales.

¿QUÉ SIGUE?

Cada vez que se lanzaba una iniciativa importante o se alcanzaba algún objetivo, R.C. se tomaba un momento para celebrarlo. Luego se dirigía a los que le rodeaban y preguntaba: «¿Qué sigue?». Nosotros seguimos haciéndonos esa pregunta. La respuesta, por un lado, es que no lo sabemos. Sabemos que Dios ha sido fiel para con nosotros desde el principio y a través de los años difíciles. Y mientras lamentábamos el fallecimiento de R.C. en los últimos días de 2017, Dios bendijo a Ligonier. En estos últimos tres años, hemos visto la mayor expansión en el alcance de la historia de Ligonier. Por estos últimos cincuenta años, estamos agradecidos. Pero que nunca seamos presuntuosos. Ligonier sirve a la Iglesia, y servimos por la prerrogativa divina de nuestro santo Dios. Mirando a Dios, nos preguntamos: ¿Qué pueden traer los próximos cincuenta años? Al mirar atrás para celebrar nuestro aniversario número cincuenta junto a ustedes, sepan por favor que miramos hacia adelante, renovados en nuestro compromiso de proclamar la santidad de Dios en toda su plenitud al mayor número de personas posible. Nos hemos propuesto ser fieles, sin saber lo que vendrá después, pero anticipando ansiosamente lo que Dios hará.

Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Stephen Nichols
Stephen Nichols

El Dr. Stephen J. Nichols es presidente de Reformation Bible College, director académico de Ligonier Ministries y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Es el anfitrión de los podcasts 5 Minutes in Church History y Open Book. Es autor de numerosos libros, entre ellos For Us and for Our SalvationJonathan Edwards: A Guided Tour of His Life and ThoughtPeace y A Time for Confidence, y es coeditor de The Legacy of Luther y de la serie de Crossway: Theologians on the Christian Life. Él está en Twitter @DrSteveNichols.

Venciendo El Miedo Y La Preocupación

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Venciendo El Miedo Y La Preocupación

Por Sherry Allchin

Vencer el miedo y la preocupación parece una locura imposible para nosotros que tememos y nos preocupamos. Sin embargo, se puede vencer a este dúo cobarde.

“Por nada estéis afanosos . . . pero estoy afanado por todo!”

¿Suena como tú o alguien a quien aconsejas? En Lucas 21:26 leemos que los últimos días se caracterizarán por el temor. ¡Ciertamente me parece que el miedo está en alza y la paz y el amor están por la ventana en nuestra cultura!

. . . desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las potencias de los cielos serán sacudidas. Lucas 21:26

El Miedo Y La Preocupación Definidos

La ansiedad es un término bíblico que abarca tanto el miedo como la preocupación. Me gusta pensar que es el término paraguas sobre el miedo y la preocupación. El miedo se relaciona con algo del pasado, tal vez algo que harás cualquier cosa para evitar que vuelva a suceder. Arrastra ese evento al presente y te paraliza con el miedo de alguna manera – trastorno obsesivo-compulsivo, perfeccionismo, complacer a la gente, ataques de pánico, o ansiedad general o especializada son algunos ejemplos.

El miedo atormenta a los temerosos, dirigiéndolos cada vez más a protegerse de lo que temen que suceda. Hace volver tu enfoque hacia adentro. A medida que la ansiedad aumenta, la productividad disminuye. Un ataque de pánico se siente como si te estuvieras muriendo en el acto. La vida comienza a girar en torno a esa «cosa temida», sea lo que sea.

Tres tipos de miedo impío:

1. El miedo a una persona – complacer a esa persona, mantenerla feliz, o hacer que te acepte o te apruebe.

2. El miedo a no conseguir lo que crees que no puedes vivir sin él.

3. El miedo a una circunstancia que crees que no puedes manejar.

El miedo parece tomar una vida propia, ¡dirigiendo tu vida!

La preocupación, por otro lado, toma un potencial que ocurre en el futuro y te paraliza en el presente como si fuera la realidad. Puede o no suceder nunca, pero el nivel de ansiedad es como si estuviera sucediendo ahora mismo, y tus pensamientos se consumen por ello.

La preocupación pasa factura tanto a tu cuerpo como a tu alma. Se siente muy real para ti.

Un Antídoto Para El Miedo Y La Preocupación

El amor perfecto echa fuera el miedo.

17 En esto se perfecciona el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como Él es, así somos también nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra[a] castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor. 19 Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios a quien no ha visto. 21 Y este mandamiento tenemos de Él: que el que ama a Dios, ame también a su hermano.. Juan 4:17–21

A menudo mis consejeros pueden citar ese versículo pero no tienen idea de cómo el amor tiene el potencial de expulsar su miedo. Incluso pueden citar 2 Timoteo 1:7: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

Saben y me aseguran que el miedo no viene de Dios, pero no tienen ni idea de dónde se origina. Sale más bien como la proverbial excusa de «el diablo me hizo hacerlo», como si no tuvieran control sobre su miedo y preocupación o las acciones que siguen.

Entonces, ¿cómo ayudamos a nuestros consejeros, o cómo se obtiene la victoria sobre su ansiedad?

Piense en David y Goliat. Había dos ejércitos, los filisteos burlándose y amenazando mientras los israelitas temblaban de miedo.

Como las emociones son un subproducto de cómo evaluamos nuestras circunstancias, ¡la evaluación israelita de que las circunstancias eran peligrosas ciertamente provocó la emoción del miedo! Durante días, Goliat había lanzado amenazas mientras el ejército de Saúl se paralizaba.

Entra David: las mismas circunstancias, pero una interpretación diferente (peligroso, pero su Dios era más grande que la circunstancia peligrosa), y por lo tanto una acción diferente (luchar y matar al gigante como lo hizo con el león y el oso), y por lo tanto una emoción diferente (alabanza y gratitud a Dios y paz).

El amor de David por Dios y por su país produjo acciones y emociones justas. El resto del ejército israelita se perdió las bendiciones del vencedor por su miedo y preocupación paralizantes.

El amor cambia el enfoque de la autoprotección a amar y servir a Dios y a los demás. ¡En la obediencia al más grande mandato de Jesús (Mateo 22:36-40), encontramos la liberación de nuestra ansiedad!

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Teología para la gloria de Dios

Ministerios Ligonier

Serie: El ahora cuenta para siempre

Teología para la gloria de Dios
Por Steven Lawson

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: El ahora cuenta para siempre

l estudio de la teología nunca debe convertirse en un fin en sí mismo. El objetivo de la sana doctrina nunca es producir personas que tengan la cabeza llena pero los corazones vacíos y las vidas estériles. El propósito de la teología reformada nunca es producir «escogidos congelados». Más bien, el conocimiento de Dios y Su verdad tiene como propósito llevarnos a conocerlo y adorarlo. La enseñanza de la Escritura nos es dada para encender nuestros corazones en devoción por Dios e impulsarnos a vivir para Él. En pocas palabras, una teología sólida debe producir una doxología vibrante.

Estudiamos teología no para ser educados con el propósito de aparentar. La teología no es más que un medio para alcanzar el fin más elevado. Estudiamos la verdad acerca de Dios para conocerle mejor y que esta nos lleve a la madurez. La teología renueva nuestras mentes. Enciende nuestros corazones. Eleva nuestra adoración. Dirige nuestras oraciones. Humilla nuestras almas. Ilumina nuestro camino. Da energía a nuestro caminar. Santifica nuestras vidas. Fortalece nuestra fe. Profundiza nuestra pasión. Da forma a nuestros ministerios. Fortalece nuestro testimonio. La teología hace todo esto y mucho más. Cada aspecto de esta búsqueda de toda la vida trae gloria a Dios.

Debemos glorificar a Dios en todo lo que hacemos. Pablo escribe: «Ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Co 10:31). Este encargo de honrar a Dios abarca también el estudio de la teología. El apóstol advierte: «El conocimiento envanece» (8:1) si este no nos lleva a amar a Dios y a los demás. Debemos estudiar «la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos» (Jud 1:3) en última instancia para «el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor» (2 Pe 1:2). Esta verdad, a su vez, nos impulsará a darle a Él la gloria debida a Su nombre.

Hay un versículo importante que aclara esta verdad de manera especial. Pablo escribe: «Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén» (Rom 11:36). Esta confesión concluye la más profunda enseñanza de Pablo sobre cómo Dios salva a pecadores que perecen. Pablo ha expuesto las grandes doctrinas de la condenación, la justificación, la santificación, la glorificación y la elección, y entonces estalla en esta ferviente alabanza a Dios. Consideremos detenidamente esta doxología y emulemos la respuesta del apóstol dando gloria a Dios.

Este versículo comienza con tres frases preposicionales, «de Él, por Él y para Él», seguidas de cuatro palabras que lo abarcan todo: «son todas las cosas» (Rom 11:36). Esta es la frase más abarcadora jamás escrita. Esta es una cosmovisión cristiana completa. Es prácticamente una teología sistemática en sí misma. Este es el hilo argumental de toda la Biblia en pocas palabras. Es la historia del mundo sintetizada. Nada queda por fuera de los parámetros de esta tríada de frases. «Todas las cosas» incluye todo en tres grandes áreas: la creación, la historia y la salvación.

En primer lugar, el apóstol escribe que todas las cosas son y provienen «de Él». Esto apunta a la eternidad pasada, cuando Dios diseñó Su plan maestro para todo lo que habría de suceder. Dios es el autor de Su propósito eterno («de Él»), que incluye todo lo que ocurrirá. Antes de la fundación del mundo, Dios diseñó el plano de toda la creación, incluyendo las especificaciones detalladas de la tierra (Job 38-39). Además, Él elaboró Su decreto eterno que incluía todo lo que ocurriría dentro del tiempo (Is 46:8-9). Hace mucho tiempo, Dios escogió a Sus elegidos (Rom 8:29Ef 1:42 Tes 2:13). Luego se los entregó a Su Hijo para asegurar su salvación (Jn 6:37). Toda esta planificación previa de la creación, la historia y la salvación es «de Él».

En segundo lugar, Pablo afirma que todas las cosas son «por Él». Esto significa que, dentro del tiempo, Dios lleva a cabo «todas las cosas» que planeó. Él es el Creador quien llamó al universo a la existencia (Gn 1:1Sal 33:6-7) y que continuamente lo sostiene con Su poder (Col 1:16Heb 1:2). Además, Él preside sobre los asuntos de la providencia, obrando todas las cosas según el consejo de Su voluntad (Ef 1:11). Nunca se desvía de Su plan original para adoptar una estrategia alternativa. Nada sucede, ni siquiera el más mínimo movimiento, fuera de Su propósito soberano (Pr 16:33Mt 10:29). Cosas como la buena suerte, la mala suerte, el azar o el destino ciego no existen. Asimismo, la obra de Dios en la salvación de todos Sus elegidos es completamente eficaz. Obrando a través de Su Hijo y del Espíritu Santo, Dios convence, llama, atrae, regenera, santifica, preserva y glorifica a todos Sus elegidos (Jn 6:37-4044Rom 8:29-30).

En tercer lugar, Pablo escribe que «para Él» son «todas las cosas». Esto afirma que Dios dirige todo hacia Su propia gloria. El propósito más elevado del mundo físico es exhibir Su majestad (Sal 19:1). Todo lo que Él realiza en la historia es para mostrar la grandeza de Su nombre (Is 48:11). Todo lo que Él hace en la salvación para rescatar a los pecadores que perecen es para alabanza de la gloria de Su gracia (Ef 1:361214). Todas las cosas tienen este fin supremo: soli Deo gloria, solo para la gloria de Dios.

Todo es «de» Dios, procedente de Su voluntad soberana en la eternidad pasada. Todo es «por» Él, realizado por Su actividad soberana en el tiempo. Todo es «para» Él, promoviendo así Su gloria soberana en todo tiempo. Todo lo que planeó y predestinó lo realiza y preserva para Su propio propósito y placer.

Pablo luego afirma que es esta teología trascendente —y solo esta teología— la que produce la siguiente doxología: «A Él sea la gloria para siempre. Amén». Aquí esta elevada doctrina acerca de Dios nos lleva a una profunda devoción hacia Él. Aquel que creó y controla todas las cosas, quien convierte a todos Sus elegidos, merece toda la alabanza. No hay gloria alguna que pertenezca al hombre. Ni tampoco debe repartirse entre Dios y el hombre. Nuestro Dios celoso no comparte Su gloria con otro (Is 42:8).

La palabra gloria (del griego doxa) incluye el significado de «una correcta opinión o estimación de alguien». Transmite la idea de la reputación que alguien tiene. De doxa se deriva la palabra ortodoxia, que significa una creencia correcta sobre algo. Luego pasó a designar una opinión elevada sobre una persona notable de gran renombre y reputación. Indica el honor que se le debe a una persona de alto rango. Cuanto más grande sea la persona, más debe ser reverenciada. Asimismo, cuanto más estudiemos teología, más elevada será nuestra visión de Dios. Y a su vez, más le alabaremos.

La Biblia habla de gloria de dos formas diferentes que debemos distinguir. La primera es la gloria intrínseca de Dios. Esto es la suma y sustancia de todo lo que Dios es. Esta gloria representa la totalidad de Su ser divino. Incluye todas las perfecciones de Sus atributos divinos. Esta gloria intrínseca es inmutable, nunca aumenta ni disminuye. Desde la eternidad hasta la eternidad, Dios es «el que era y el que es y el que ha de venir» (Ap 4:8). No podemos darle a Dios gloria intrínseca. No podemos añadir ni quitar nada a quien Él es.

La Biblia habla también de Su gloria adscrita. Esta es la única respuesta apropiada al contemplar Su gloria intrínseca. Esta es la gloria que debemos darle a Él. Cuanto más comprendamos la gloria intrínseca de Dios, más le atribuiremos gloria. Cuanto mayor sea nuestro conocimiento de Dios, mayor será nuestra adoración a Él. Una visión elevada de Dios producirá una gran alabanza hacia Él. La persona que crece en el conocimiento de Dios, lo alabará más fervientemente.

Esta gloria debe darse a Dios «para siempre», o literalmente «por los siglos». Pablo reconoce que nunca habrá un momento en el tiempo o en la eternidad en el que él no estará dando gloria a Dios. Esta es su preocupación presente y será su impulso a través de los siglos venideros. Este es el fin supremo para el que fue creado. Y es por eso que existimos. Debemos ser consumidos por vivir para la gloria de Dios, tanto ahora como para siempre.

Nunca cesaremos de alabar a Dios, porque Él es inmortal y nunca tendrá fin: «Al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén» (1 Tim 1:17). «Gloria» le será dada «por los siglos de los siglos» porque reinará supremamente como Rey a través de las edades venideras.

La última palabra de este versículo es la afirmación final de Pablo respecto a la teología que acaba de enseñar. Él concluye: «Amén». Esto es un rotundo «¡Es verdad!». En otras palabras, «Es correcto»; «Que así sea»; «¡Sí!». La teología debería producir esta respuesta ferviente en nuestros corazones. Esta verdad acerca de Dios debe crear este tema central y dominante en nuestras vidas. Este debe ser nuestro mayor latido y nuestra mayor pasión. Este debe ser nuestro más profundo celo y nuestra más alta motivación. Debemos vivir y morir —y luego vivir por siempre— para la gloria de Dios.

Que nuestro estudio de la teología sea para la gloria de Dios. Que nos lleve a darle la alabanza que solo a Él le pertenece. Amén.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Steven Lawson
Steven Lawson

El Dr. Steven J. Lawson es fundador y presidente de OnePassion Ministries. Es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries, director del programa de doctorado en The Master’s Seminary y anfitrión del Instituto de Predicación Expositiva. Ha escrito más de dos docenas de libros.