La amenaza de la teología liberal

Protestante Digital

La amenaza de la teología liberal

10 características del liberalismo teológico.

WILL GRAHAM

En los últimos dos siglos, la amenaza más grande contra el cristianismo bíblico no ha surgido desde las otras religiones mundiales más destacadas tales como el islam, el budismo, sino dentro de la misma Iglesia.

Es el peligro de la teología liberal, la cual, haciéndose pasar por cristiana, niega prácticamente todo lo que enseña la Palabra de Dios.

La teología liberal vació una gran parte de las iglesias protestantes de Europa a lo largo de los siglos XIX y XX y ahora está haciendo exactamente lo mismo en países como los Estados Unidos.

Si los pastores no estamos preparados ni arraigados en las grandes verdades de las Escrituras, estamos en peligro de permitir que esta teología pervierta y desvíe lo que el Señor está haciendo en nuestra generación, sobre todo en el mundo hispano.

Entonces, aquí hay 10 características de la teología liberal y de los teólogos liberales para que podamos entender mejor este peligro y cómo protegernos de él.

  1. La teología liberal no cree en la infalibilidad bíblica

El punto de partida para la teología liberal no es la voz del Señor tal cual se revela en las Escrituras, sino la razón humana. Por esta razón, los liberales sacrifican cualquier enseñanza que no cuadre con su forma de razonar.

Esta observación explica la razón por la que el alemán Rudolf Bultmann (1884-1976) propuso su método de ‘desmitologización’, mediante el cual negó todos los milagros registrados en la Biblia en el nombre de la racionalidad moderna.

En palabras de Bultmann, “No se puede utilizar la luz eléctrica y la radio, usar medicamentos y medios clínicos modernos en casos de enfermedad, y al mismo tiempo creer en el mundo de espíritus y de los milagros del Nuevo Testamento”.

Para el liberal, en primer lugar está la razón y luego la revelación de Dios. El evangélico, sin embargo, invierte este orden, es decir, primero la revelación, luego la razón.

  1. La teología liberal no hace hincapié en la doctrina

La teología liberal critica el uso de credos, confesiones de fe y catecismos, ya que dichos documentos dan por sentado la importancia de la doctrina. La meta del liberal es tener “una mente abierta” y por lo tanto ataca cualquier sistema que atenta contra su libertad intelectual.

Puesto que la verdad no se puede transmitir mediante palabras, el liberal razona que puede creer lo que bien le da la gana. La doctrina, dicen, es para los “fundamentalistas” o “los que pertenecen a la Edad de Piedra”.

A los liberales no les gustan para nada las declaraciones doctrinales empleadas en las Escrituras (1 Co. 15:3-5; 1 Tim. 3:16, etc.)

  1. La teología liberal se enfoca en la experiencia

Ya que la doctrina no importa, los liberales priorizan la “experiencia” de Dios. El padre de la teología liberal, Friedrich Schleiermacher (1768-1834), definió la teología como el sentimiento de nuestra “absoluta dependencia de Dios”.

A nivel práctico, quiere decir que en vez de empezar con la revelación de Dios según las Escrituras, Schleiermacher arrancó con la subjetividad de la experiencia humana.

Lo más importante en la teología entonces no es hablar sobre Dios sino más bien nuestra experiencia de Él (o de Ella).

El teólogo liberal alemán, Federico Schleiermacher.

Las consecuencias de tal sistema liberal fueron desastrosas. Schleiermacher negó prácticamente todas las doctrinas cardinales del cristianismo (la Trinidad, la doble naturaleza de Cristo, la obra expiatoria del Hijo de Dios, la condenación eterna para los impíos, etc.) y al fin y al cabo, convirtió la teología en antropología.

En vez de someter sus experiencias a las Escrituras, sujetó las Escrituras a su experiencia. Con razón algunos han llamado a Schleiermacher el ‘Judas Iscariote’ de los siglos XVIII y XIX.

  1. La teología liberal solo cree en un Dios de amor

El único atributo de Dios que los liberales mencionan desde el púlpito y en sus círculos académicos es el amor de Dios. No se habla sobre Su santidad, Su justicia y Su ira contra los impíos.

Han creado a otro dios conforme a su imagen y semejanza. Por esta razón los liberales nunca predican sobre el pecado ni el peligro de la condenación eterna.

Dicen que todos somos buenos. Todos somos hijos de Dios. Todos vamos al Cielo. ¿Por qué? Porque Dios es amor, amor, amor.

  1. La teología liberal no predica el evangelio apostólico

Si Dios es amor y todos vamos al Cielo, entonces ¿qué necesidad hay de predicar el evangelio? Según el liberal, el evangelio no tiene nada que ver con la vida eterna ni con el perdón de los pecados sino más bien con la liberación socio-política o el progreso económico.

Dios no está airado contra los pecadores; por lo tanto, el evangelio apostólico que se centra en la sangre del Cordero de Dios derramada para redimir y hacer propiciación por el pueblo de Dios es abiertamente negado (Ro. 3:24-26).

Este mensaje, según el liberalismo, es “arcaico” y ya pasado de moda. Dado el hecho de que no se predica el evangelio bíblico desde los púlpitos liberales, sus ministros se limitan a hablar sobre la ética y la moralidad.

“Hay que ser una buena persona”, “Hay que ayudar a los necesitados”, “Hay que ser amigo de todos”, “Hay que tolerarlo todo”. Es una teología humanista no fundamentada en la gracia salvadora del Dios trino.

  1. La teología liberal convierte a Jesús en un mero hombre

Los liberales no creen en la divinidad de Jesús. Argumentan que era un hombre inspirado e iluminado por Dios; pero de ninguna forma era Dios manifestado en carne (Jn. 1:14).

Consiguientemente, los liberales por un lado niegan que la crucifixión del Hijo de Dios fue una obra expiatoria en el sentido de que Cristo dio Su vida por nuestros pecados; y por el otro, niegan que Jesús resucitó literalmente al tercer día.

Según los teólogos liberales, Jesús resucitó en los corazones de los discípulos; pero no resucitó corporal ni históricamente.

Esto contradice expresamente la declaración apostólica: “Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1 Co. 15:14).

En cuanto al tema de la expiación, el liberalismo estipula que Jesús murió para darnos un ejemplo ético a seguir. No estaba efectuando la salvación de los escogidos del Padre en la cruz.

¿Por qué no? Porque era un mero hombre: nada más, nada menos.

El liberalismo niega que Cristo diese su vida en la cruz con el fin de hacer expiación por el pecado.

  1. La teología liberal promueve el movimiento ecuménico

En nuestros días muchos liberales están atacando a los evangélicos conservadores porque no se juntan con el movimiento ecuménico. El ecumenismo está centrado en la unidad eclesiástica a todo costo.

Para formar parte de la corriente, todo lo que hace falta es confesar algún tipo de “experiencia religiosa”.

No obstante, la fe evangélica —como explicó el amado príncipe de los predicadores Charles Spurgeon (1834-92)— cree en la unidad basada en la doctrina del Evangelio de Cristo.

Una unidad no fundamentada en la Palabra de Dios es falsa. “Unidad en el error…”, dijo el predicador inglés, “…es unidad en la perdición”.

El momento que alguien se adhiere al movimiento ecuménico, lo primero que tiene que hacer es olvidarse de todas sus convicciones bíblicas y prostituirse por amor a una unidad falsificada, anti-escritural, y no evangélica.

  1. La teología liberal elogia las demás religiones

Puesto que la base de la teología liberal es el ser humano juntamente con su razón, su experiencia y su afán por el ecumenismo, en las últimas décadas el liberalismo se ha abierto al diálogo interreligioso, alabando las virtudes de las religiones mundiales. ¡Incluso han llegado a participar en la adoración interreligiosa!

A principios del 2016 el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, y los líderes de las religiones musulmana, judía y budista, junto con representantes de diferentes confesiones cristianas, oraron por la paz en el mundo y la convivencia en un acto interreligioso en la Facultad de Teología de Valencia.

Dijo el cardenal, “Las religiones no dividen sino que unen y esta tarde lo hemos podido no solamente experimentar, sino gozar”. En cierto sentido, el cardenal lleva la razón.

Las religiones liberales centradas en la autonomía del hombre sí unen. Pero el evangelio de Jesucristo no trae paz, sino separación.

Proclama el Salvador: “No piensen que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su misma casa” (Mt. 10:34-36).

No puede haber paz verdadera entre la fe evangélica y la teología liberal.

  1. La teología liberal no cree en la exclusividad de salvación en Jesucristo

La razón teológica por la que los liberales se abren al movimiento ecuménico y a la adoración interreligiosa es porque ya no creen en la exclusividad de salvación en Jesucristo.

De acuerdo a su sistema filosófico, el apóstol Pedro se equivocó cuando predicó: “En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hch. 4:12).

Si Dios es únicamente un Dios de amor, entonces la doctrina del castigo eterno necesariamente tiene que ser falsa.

Por consiguiente, los liberales —al no estar satisfechos con la impecable obra de Jesucristo realizada según el evangelio— van buscando cosas loables en las demás religiones que, en última instancia, esclavizan al ser humano.

Al no creer que solo Cristo salva, los teólogos liberales inventan su propia religión. En palabras de Pablo, “Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios” (Ro. 10:3).

La teología liberal cree que todas las religiones tienen acceso a lo divino.

Imagen de Helena Cuerva.

  1. La teología liberal no cree en nada ofensivo para el hombre natural

En sus exposiciones sobre el Sermón del monte, Martyn Lloyd-Jones (1899-1981) tomó tiempo para instruir a su congregación en Londres sobre el peligro de los falsos profetas.

Basándose en Mateo 7:15 – “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”— el predicador destacó que la primera característica del falso ministro es que no tiene “puerta estrecha” en él.

Con esto quiso decir que en el teólogo liberal, no hay nada que ofenda al hombre natural. Es el tipo de mensajero que agrada a todos por ende todos hablan bien de él.

No tiene enemigos. Nadie le persigue por sus sermones. Sabe comportarse en cualquier contexto y “se hace todo a todos”. Es carismático, dinámico, popular, agradable a la vista y al oído.

En suma, “Muy consolador, muy tranquilizante; siempre es así el falso profeta, en su vestido de oveja; siempre inofensivo y agradable, siempre invariablemente atractivo”.

Casado con Ágota y padre de dos hijas, Will Graham (1985) sirve como pastor evangélico, profesor y blogger en la cuidad española de Almería (ubicada en el extremo sureste de la península).

Escribe semanalmente en sus blogs en Protestante Digital Evangelical Focus y colabora con Unión BíblicaCoalición por el Evangelio Pasión por el Evangelio.

http://www.pastorwillgraham.com

¿La oración cambia las cosas?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿La oración cambia las cosas?

Fred Greco

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

El tema de la oración al principio le resulta fácil a todo nuevo creyente. Como un niño ante el Padre (Lc 18:17), al llegar a la fe en Cristo, nos damos cuenta, no solo de que tenemos necesidades, sino de que el Señor es el mejor y único proveedor de nuestras necesidades. Por esta razón, vamos rápida y voluntariamente al Señor en oración, presentando todas nuestras preocupaciones ante Él, sabiendo que Él se preocupa por nosotros (1 Pe 5:7).

Debemos orar en el nombre de Jesús, bajo Su autoridad y de acuerdo con la voluntad de Dios.

Pero luego algo le sucede a nuestra sencillez infantil, a medida que estudiamos más la Biblia. Llegamos a una mayor comprensión de la naturaleza de Dios: que Él lo sabe todo (Sal 145:17Jn 16:30) y que Su voluntad no puede ser frustrada por alguna criatura o circunstancia (Sal 46:10Pr 19:21). Estas verdades pueden afectar nuestra visión de la oración. ¿Por qué orar si, después de todo, Dios ya sabe lo que necesitamos? Jesús nos dice en el Sermón del Monte que Dios ya conoce nuestras oraciones incluso antes de que las pidamos (Mt 6:8) y que Él conoce tan bien nuestras circunstancias que incluso los cabellos de nuestras cabezas están contados (Mt 10:30). ¿Por qué orar si no hay ninguna diferencia fundamental, ya que, después de todo, Dios obra todas las cosas según el consejo de Su voluntad (Ef 1:11)?

Necesitamos pensar en la oración menos en términos de cómo obtenemos las cosas que necesitamos de Dios y más en términos de nuestra relación con Dios. Dicho sin rodeos, Dios no necesita la oración. Él no cuenta con nosotros para que le hagamos ver nuestras necesidades, y tampoco está esperando que le pidamos para Él actuar. No, Dios es Dios, y Él es el gobernador soberano del universo. Pero también es nuestro Dios, y ha entrado en una relación con Su pueblo, convirtiendo en hijo Suyo a cada persona que confía en Jesucristo. Dios ha dado la oración como un medio para que podamos acercarnos a Él, confiar en Él y comprender que Él nos ama y se preocupa por nosotros. Podríamos decirlo de esta manera: si la Biblia es la forma en que el Señor se comunica con nosotros, la oración es la forma en que nosotros nos comunicamos con Él. La comunicación es crítica para cualquier relación y esto es verdaderamente cierto en nuestra relación con Dios.

Dios también usa la oración para provocar cambios en nosotros. Debemos orar en el nombre de Jesús, bajo Su autoridad (Jn 14:13) y de acuerdo con la voluntad de Dios (1 Jn 5:14). Seguir este modelo bíblico de oración nos enseña a buscar la voluntad de Dios y a venir al Señor con el deseo de que nuestras vidas reflejen la gloria de Dios y la imagen de Jesucristo. Piensa en esto por un momento: ¿Qué tiene más significado eternamente: que nuestras circunstancias cambien o que seamos más como Jesús? Cuando miramos la oración bajo esta luz, vemos el verdadero poder de la oración. La oración es un medio de gracia que el Señor usa para moldearnos más y más a la imagen de Cristo (ver Rom 8:29).

Finalmente, la oración es también un medio que Dios usa para traer a cumplimiento Su voluntad, no porque Él dependa de la oración, sino porque ha elegido usar la oración para ese fin. Un ejemplo de esto en el Antiguo Testamento es el clamor de los israelitas en Egipto (Éx 2:23-25). El Señor ya había prometido liberar a Su pueblo de la esclavitud (Gén 15:13-14), ya había afirmado esa promesa en Su pacto, y aun así escogió usar las oraciones de Su pueblo para iniciar Su liberación. Recordemos esto cuando estemos desanimados o nos sintamos impotentes. Vayamos al Señor en oración y oremos para que Él cambie tanto nuestras circunstancias como a nosotros mismos.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Fred Greco
Fred Greco

El reverendo Fred Greco es pastor principal de Christ Church (PCA) en Katy, Texas.

Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 3

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Crezcamos juntas en la Palabra de Dios

Ene 1 – Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 3

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/crezcamos-juntas-en-la-palabra-de-dios-dia-3/

Patricia de Saladín:¡Feliz año nuevo para todas las que nos escuchan! ¡Estamos muy contentas de poder iniciar el año 2021 juntas—unidas en un mismo sentir en torno a la Palabra de Dios!

Annamarie Sauter:Con nosotras Margarita de Michelén 

Margarita de Michelén: ¿Qué queremos? Que ustedes vean la Biblia a colores, que la vean en la magnitud con que Dios quiere que la veamos. Porque en la medida que hagamos eso vamos a crecer no solamente en Su conocimiento, sino en un estilo de vida de adoración porque de la abundancia del corazón habla la boca. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras.

Patricia: Hemos estado hablando a lo largo de estas conversaciones en estos días, sobre nuestro reto que terminó ayer –de Mujer Verdadera 365– y si te perdiste alguno de estos programas quiero que los encuentres en avivanuestroscorazones.com, y en el día de hoy me acompañan otra vez, Elba de Reyes, Yamell de Jaramillo, Margarita de Michelén y Laura González de Chavez.

¡Feliz año nuevo chicas!

Maggie: ¡Feliz año nuevo a todas! Qué bendición.

Yamell de Jaramillo: ¡Feliz año nuevo!

Laura Gonzalez de Chavez: ¡Felicidades! 

Elaba de Reyes:¡Feliz año nuevo y muchas bendiciones!

Patricia: El día de ayer estuvimos viendo una serie de cosas acerca de la Palabra de Dios…vimos muchas cosas, y a veces vemos la Palabra de Dios, vemos esa Biblia tan grande y decimos, «esto es imposible, yo no puedo añadir una cosa más a mi día a día». Y ahora vamos a comenzar este año otra vez leyendo la Palabra de Dios completa de tapa a tapa.

Pero déjame animarte y déjame decirte que no solamente es posible, es una bendición. Queremos ser mujeres de la Palabra, y la única manera de ser mujeres de la Palabra es creciendo en el conocimiento de esa Palabra; y la Palabra es como Laura decía ayer, es ese alimento, esa comida, esa bebida. La Palabra es pan, es agua, es leche, es carne. ¿Y qué hace la comida? Nosotras cuidamos mucho lo que comemos, muchas comemos tres veces al día. La comida nos sustenta, sustenta la vida, nos nutre, nos satisface, nos da refrigerio.

Y la Palabra de Dios es la fuente de nuestra, vida es la fuente de nuestra fortaleza, y si no comemos y bebemos esa Palabra tendremos un hambre constante. Esa Palabra también es luz, y dice la misma Palabra en el Salmo 119, que «la exposición a Tu Palabra oh Dios, alumbra, hace entender a los simples». Y con esa luz es que Dios nos da dirección, sabiduría, discernimiento, perspectiva. Y hoy estamos aquí otra vez para seguir hablando de esa Palabra y para animarnos en este nuevo año a seguir creciendo como dice Pedro, «en el conocimiento y en la gracia de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo».

Laura: Así es Patricia. La verdad es que el año pasado y cada año que he estado en la Palabra ha sido una fuente fresca de gracia como dice Juan 4:14, «pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna». Y aunque ya la leímos todas juntas el año pasado y las que nos están siguiendo que quizás no han terminado están haciendo el reto a su paso, cada vez que leemos la Palabra, cada año que la leemos, encontramos más y más tesoros. 

Hay textos que leímos el año pasado que ahora se resaltan de manera diferente, dependiendo de la etapa, de la circunstancia que estemos atravesando, y se hacen frescos. Le comentaba a Patricia recientemente acerca del Salmo 90 el versículo 14.

Yo estaba pasando por un tiempo así, como de descontento, sin motivo, por el pecado que que tenemos en nuestros corazones; y tenía como esta lucha interna y ese día leyendo ese salmo el Espíritu Santo lo resaltó de una manera muy particular. Y el salmo dice: «sácianos por la mañana con tu misericordia (o con tu amor inagotable dice otra traducción) y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días»; y el Espíritu Santo me mostró que yo no estaba saciándome de Su misericordia, no estaba saciándome de Su amor inagotable, yo estaba buscando saciarme en otras cosas que yo creía que no tenía y que debería tener, y esa mañana –porque estaba en la Palabra, porque tenía ese hábito de ir a la Palabra– el Señor me encontró con ese versículo que he leído veinte mil veces, pero que ahora Dios lo mostró de una manera muy particular.

Por eso no queremos terminar el reto con el del año pasado. Queremos volverlo a iniciar porque es un reto de cada año; y mi anhelo y el de todas nosotras en el ministerio, es que las mujeres que nos siguen se conecten la Palabra de Dios así como escuchan el audio del programa cada día, pero que se conecten a la Palabra que es la fuente principal donde ellas pueden ir cada día de su vida a buscar lo que solamente la Palabra les puede dar.

Elba: Amén. Y en el programa pasado hablamos de escudriñar y Maggie explicaba y hemos insistido una y otra vez que no es solo leer, que debemos profundizar, pero me encanta una frase de Spurgeon que dice que «la Biblia es como un mar que está lleno de perlas, pero las más preciosas están en lo profundo y debemos sumergirnos a buscarlas», y este año es una invitación. 

Leíste la Palabra el año pasado, pero este año ya tiene nuevas perlas, perlas más hermosas para nosotras, y lo que un pasaje te dijo en un momento puede tener un significado más apropiado para ti, quizás en lo que estás viviendo, en la revelación que Dios te da de Él mismo. O sea que, la Biblia es una revelación constante de un Dios eterno que se revela a través de Su Palabra. Así que es hermoso poder compartir este año con ustedes nuevamente.

Laura: Así es. Debemos leerla, releerla, releerla y volverla a leer. Reflexionar en ella, meditar en ella, y muchas veces –yo sé que ustedes estarían de acuerdo conmigo– somos ávidas lectoras, pero leemos libros sobre cómo ser una mejor mamá, cómo tener un mejor matrimonio, cómo cambiar a mi esposo, cómo criar a mis hijos, y todo eso está muy bien, pero al final si no somos lectoras de las palabras del mismo Dios, no tendremos la sabiduría que necesitamos por más libros que leamos. Así que es leerla, creerla, abrazarla, amarla y vivirla, ponerla por obra.

Y es necesario hacer tiempo y orar a Dios, «Señor dame esa sed, yo quiero sed de ti, de Tu Palabra y de ti, de Tu sabiduría; y Dios lo va a cumplir porque ese es un deseo de Su corazón. 

Maggie: Para mí el reto ha sido una bendición. Ha sido un reto leer, un reto escribir, un reto mantenerme, pero la vida cristiana es un reto, y hoy más que nunca nosotros estamos viviendo en una generación donde de verdad yo nunca pensé ver lo que mis ojos están viendo y oír lo que mis oídos están oyendo.

Nosotras tenemos tres millones quinientos sesenta y seis mil cuatrocientos ochenta letras que el Señor dejó en Su Palabra para que nos artillemos, porque definitivamente por lo que estamos viendo, el día de la redención está más cerca que el día en que creímos y he pensado muchas veces qué nos costará a nosotras sufrir por Jesucristo; porque las cosas se están poniendo o blanco o negro y tú vas a tener que tomar la decisión.

Entonces, lo único que a nosotras nos puede fortalecer, animar, dar esperanza, aunque todo esté oscuro es Su Palabra. Creo que hoy en día hay muchos cristianos débiles o nosotras podemos caer en debilidad porque no somos mejores que nadie, porque quieren conocer la Palabra de Dios, pero no quieren conocer a fondo el corazón de Dios; y para eso se necesita tiempo y se necesita no ser superficial sino darles mente a las cosas

Y creo que si nosotras no nos saturamos de la Palabra de Dios, cuando nos llegue de golpe lo que viene por ahí, nosotras no vamos a tener la suficiente fortaleza, entonces ese tesoro hay que irlo guardando, ese arsenal para esta batalla hay que irlo guardando para entonces poder presentar con mansedumbre defensa de esa fe que nosotras tenemos.

Yamell: Y yo quiero agregar a eso que decías, Maggie, y todas han puntualizado y han apuntado a lo que queremos hacer este nuevo año, y es el profundizar, eso es lo que queremos. No queremos quedarnos solamente en la superficie, es ir más allá y algo que a mí me ha pasado particularmente, era como decía Elba, cosas que yo sabía pero no recordaba. Vi detalles nuevos, vi cosas diferentes, pude hacer conexiones diferentes, aprendí a saborear y apreciar tantas verdades, como Su gracia, Su amor, Su misericordia y Su paciencia sobre todo, para con mi propia vida.

Cosas que se supone que uno sabía, que ya había aprendido. Saber las cosas desde una perspectiva diferente, por situaciones como decía Elba, de que nos encontramos en etapas diferentes. Entonces yo creo que así como fue un año atípico, igual no sabemos lo que va a pasar este nuevo año, pero es importante el profundizar, y entonces, conservar ese hábito que ya adquirimos –o como decía Elba, personas que nunca habían leído la Biblia completa– pero es no dejarlo.

Hay otros hábitos dónde se puede profundizar, hay otras cosas que queremos ir más allá y hay múltiples formas. Nosotros no vamos a hacer aquí ahora un molde de galletitas –como dicen en inglés– y que todo el mundo tiene que hacerlo igual, porque lo que funciona para mí tal vez no funciona para ti y viceversa. Pero sí, definitivamente, el poder desarrollar hábitos y yo sé que Laura tiene algunas cuantas cosas en ese sentido de cosas prácticas, yo he copiado muchas de las cosas que Laura ha hecho y también de lo que Maggie hace.

Y creo que sería bueno en este momento hablar un poquito de cómo desarrollar esos hábitos, o qué cosas podemos hacer de forma práctica para implementar este nuevo año, en este nuevo camino, el profundizar en la lectura de la Palabra de Dios.

Laura: Para las que se van a unir, es muy importante cultivar el hábito, porque no es algo que se da automáticamente por nuestro pecado, como hablamos al principio en los programas pasados, por las distracciones que hay, por cómo nos desenfocamos, por cómo comemos chatarra en lugar de ir a la Palabra. Entonces es necesario cultivar el hábito y nada es más importante.

Como a mí me ha funcionado, es lo primero en la mañana. No esperar que el día arranque para entonces al final del día, ya cansada y con sueño, tratar de leer la Palabra. Sino lo más importante es lo primero en el día y lo más importante es estar con el Señor –y me encanta el ejemplo que vemos en Jesús y lo leemos en Marcos– que se levantaba temprano. Dice que aún cuando era de noche se iba a un lugar solitario a orar y a hablar con Su Padre.

Y si eso era Jesús, el Hijo de Dios, que tenía que hacer eso, qué nos queda a nosotras pecadoras débiles, como si pudiéramos ir nosotras por el día en nuestra propia sabiduría y prudencia. Necesitamos oír de nuestro Padre cada día. Busca una hora del día y un lugar en tu casa, si es en la mañana que sea cada día a la misma hora. Me encanta Isaías que dice, «mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos».

Oremos por eso, que el Señor nos despierte; cuando no nos despertamos, que sea el Señor que nos despierte para ir a Su Palabra. Y quizás tenemos que hacer arreglos la noche antes. No podemos irnos a dormir a las 2 de la mañana porque nos queremos levantar. Así de importante es ir a la Palabra, hacer todos los arreglos que podamos para que ese tiempo no se comprometa, porque es importante. Entonces, hacerla un hábito cada día a la misma hora. En segundo lugar, seguir un plan. Leer sistemáticamente porque cuando nosotros leemos, «ay sí, hoy tengo deseos de leer Juan», «hoy tengo deseos de leer un salmo porque me siento triste». No ir así a la Palabra, sino seguir un plan. 

Tenemos el plan de Mujer Verdadera 365, pero si van al internet y buscan planes bíblicos para leer la Biblia lo van a encontrar, y entonces eso te ayuda a ir sistemáticamente a través de la Palabra. Entonces cuando ya estés leyéndola, hacerle preguntas al texto. Leerlo quizás varias veces. Es mejor hasta leer pequeñas porciones, si eso es lo que tú tienes tiempo de hacer, que tratar de abarcar mucho y quedarte en la superficie.

A mí me ha funcionado la porción que hacemos para leerla en un año, que son como tres capítulos, a veces dos. Entonces leer eso y hacerle preguntas al texto. ¿Qué me enseña ese texto acerca de Dios? ¿Qué me habla del carácter de Dios en esto que leí? ¿Qué quiso decir el autor en ese momento para ese pueblo, pero qué enseña acerca de Dios y Su carácter? ¿Qué enseña acerca de Jesús, dónde veo a Jesús aquí? ¿Qué me enseña acerca de mí, de mis pecados? ¿Qué promesas hay para mí que puedo orar a Dios? ¿Qué mandamientos hay que debo obedecer o que quizás estoy en desobediencia? ¿Qué ejemplos hay ahí? ¿Qué pecados me está diciendo ahí? 

Como dice Santiago, que es como que nos paramos en un espejo, tú te levantas en la mañana, te pones en el espejo de la Palabra y te miras. Entonces hay algo que la Palabra te dice acerca de ti que tienes que corregir, luego que tú hagas todas estas preguntas acerca de la idea original del autor y del contexto. Y entonces aplicar esa palabra, y luego por supuesto tener un tiempo de reflexión.

No es solamente leer, cotejé, leí, ya. No, reflexiona. Quédate con un versículo. Quédate con ese versículo que más te habló, que más te ministró, que más te trajo convicción, que más te asombró acerca de Dios. Escríbelo. Quédate ahí pensando y pensando. Llena tu mente con eso. Quédate con eso en ese día.

Otros recursos, después que ya tú lees y meditas. Yo tengo un diario donde escribo las cosas que Dios me mostró, donde confieso mis pecados, donde escribo mis oraciones. Entonces lleva tu diario, pero también, si tienes el tiempo, ve a otros recursos, ve a una Biblia de estudio y ve qué comentarios puedes encontrar que te ayuden y te traigan luz sobre un pasaje que quizás no entendiste o que quizás te amplíen un poquito lo que tú captaste, y entonces ora, ora eso que Dios te mostró.

Hablábamos hace poco, las hermanas de Aviva, que a veces oigo mujeres que dicen, «yo oro todos los días. Yo me levanto y me tiro de la cama y caigo de rodillas a orar», pero esa mujer no está en la Palabra, entonces mi pregunta para esa persona es, ¿qué oras? Tus luchas, tus ideas, tus necesidades, todo eso está bien y hay lugar para eso en la oración, pero la gasolina de tu oración, lo que debe motivar tu oración es lo que Dios te ha hablado a ti; porque eso, tú sabes que está orando la voluntad de Dios. Entonces, es muy importante a la hora de orar, orar acerca de lo que Dios te ha mostrado.

Ese día que yo decía que me sentía descontenta y Dios me habló así, mi oración fue, «Señor, sáciame, sáciame de ti, de Tu amor, de Tu misericordia, porque yo estoy buscando saciarme de otras cosas». Entonces eso es lo que debe dirigir nuestra oración. No sé si alguna de ustedes tiene alguna otra cosa que agregar acerca de hábitos.

Elba: Me encanta eso que mencionas de último, Laura, de la oración; porque algo que ha impactado mi vida es orar la Palabra. Y un libro que hemos recomendado y quisiéramos seguir recomendando es el de Donald Whitney, Orando la Biblia. ¿Por qué? Porque él dice que cuando vamos con nuestras oraciones por nosotras, que son, «muy bien, Señor, tengo este problema, Tú lo sabes todo, mira esta necesidad, mira mi hijo…», estamos siempre diciendo las mismas cosas con las mismas palabras; pero cuando vamos a la Palabra le estamos llevando al Señor Su Palabra y la estamos dejando delante de Su trono, y eso va moldeando nuestro corazón conforme a Su voluntad.

Así que no solamente leemos la Palabra en el devocional, debemos meditarla –como tú decías– y orar conforme a Su Palabra. Y definitivamente no todas estamos en la misma etapa de la vida y muchas comentan que van atrasadas, por eso mismo. Y no importa si tú eres la mamá de un bebecito de días o de meses, tú puedes orar y aún escuchar la Palabra en audio mientras estás lactando. O sea, la Palabra está ahí para nosotros.

He tenido etapas en mi vida donde he batallado con migrañas muy fuertes y no he podido leer por mucho tiempo. He tenido que usar el audio, la Biblia en audio. Y les confieso que le ha dado un nuevo frescor. Porque a veces cuando leemos nuestros ojos se posan en las letras y como que ya se vuelve muy familiar. Cuando escuchas, a veces tienes que poner mucha atención y eso para las mamás de bebecitos o alguien que esté en cama por una enfermedad o alguien envejeciente que no puede leer es un recurso invaluable.

Pero al final es lo mismo, es leer o escuchar la Palabra meditarla y orarla. Y eso transforma nuestra vida.

Laura: Así es, Elba y oyéndote hablar, me pongo a pensar por ejemplo, un momento de mi vida que yo esté temerosa o que piense, «estoy confundida no sé qué hacer»; fíjate, si yo voy a Salmo 23, «Señor, tú eres mi pastor, yo no tengo nada que temer. Estoy confundida en el camino pero Tú eres un pastor fiel que va delante de mí, que me muestra el camino. Tú me dices que nada me va a faltar.

La oración tiene que recordarnos las promesas de Dios y las verdades de Dios porque muchas veces nos quedamos en la oración con nuestra necesidad, lo cual está ahí, somos humanas. Pero si no vamos a la promesa es como cuando oramos, «Señor, perdóname». Es que ya el Señor me perdonó. Es, «gracias Señor porque Tú me perdonaste, porque Tú sabes que soy polvo, porque Tú sabes que voy a pecar, pero tú me has perdonado en Cristo».

Entonces como que sea esa Palabra y esas verdades informando mis oraciones. Y claro, como el salmista, yo voy a traer mis oraciones. Pero fíjate que el mismo salmista empezaba con su duda, con su temor y al final él terminaba con la perspectiva de Dios…

Yamell: …hablándole a su alma, diciéndole y enfocándola. Ahora cuando tú mencionas Laura el temor, aquellas de nosotras que luchamos con temor, ansiedad, depresión, muchas de esas cosas, también es importante en esos momentos recordar la Palabra de Dios, porque eso es lo que te va a hacer enfocarte donde tienes que poner tus ojos. O sea, no en el problema, no en el temor. No es restándole importancia, sino es hablándole a mi alma. Eso que tú dices Laura, a mí me encanta eso de los salmos porque te derramas y dices, «me siento así, me siento asá», pero al final qué le dice, «alma mía descansa en Jehová. Pon tus ojos en Jehová». La oración, cuando oramos de una manera así como decimos, tú le informas a tu alma, tú le informas a tu corazón, y esa es la forma en la que vas a calmar lo que estás pasando en ese momento.

Y es la forma también de cambiarte a ti. Y eso nos dice Romanos, «renueva tu mente». Pero voy a renovar mi mente a través de la Palabra de Dios. Creo que eso es súper importante el que el que lo hayas mencionado.  Maggie, ibas a decir algo.

Maggie: Yo iba a agregar que a mí me ha sido de mucha utilidad, no solamente tener varias versiones de la Biblia, eso es bueno, sino también tener un diccionario bíblico, y tener mi amado diccionario Strong, porque ahí cuando tú buscas esa palabra en ese versículo es como que tú ves la palabra a color. Les voy a dar una muestra porque Laura trajo a colación el Salmo 23 y en esos 6 versículos, aparecen seis nombres del Señor.

Aparece el nombre Jehová Rohi, Jehová Yireh, Jehová Shalom, Jehová Rafa, Jehová Tsidkenu, Jehová Maccaddeschem. Cuando ves todos esos nombres usados en un texto tan corto y lo que significa cada uno, de verdad, amadas hermanas, es para brincar de alegría, de gozo, porque el Dios que nosotros tenemos es un Dios maravilloso que lo abarca todo. Entonces de verdad ¿qué queremos? Que vean la Biblia a colores y en la magnitud con que Dios quiere que la veamos, porque en la medida que hagamos eso, nosotros vamos a crecer no solamente en Su conocimiento sino en un estilo de vida de adoración, porque de la abundancia del corazón habla la boca. Entonces ¿qué es lo que nosotros queremos? No tener mucho conocimiento, queremos tener un estilo de vida que proclame a aquellos que no creen, esa mujer tiene algo diferente y cuando vengan a preguntarnos, nosotros decirles, «mira lo que nosotros tenemos aquí, a ese gran Dios, a esa Palabra». 

Y eso es lo único que te puede dar la esperanza, la salida, la solución, todo lo que tú necesitas.

Patricia: Amén Maggie a todo eso que dijiste. Yo tengo una pregunta, muchas de nosotras que ya hicimos este reto, que corrimos esta carrera, estamos listas para iniciar otra vez con todo el ánimo. Es más, con más ánimo que el año pasado. Pero yo quisiera que una mujer que nos escucha hoy, que no tiene ni idea de lo que sucedió con el Reto Mujer Verdadera 365, que ustedes le expliquen cómo se acerca a todo esto que estamos hablando, y cómo dice, «bueno me pongo mis zapatos y voy a comenzar a correr con este grupo de mujeres que van a volver a leer la Biblia entera en este año 2021.

Laura qué le dirías a esa mujer que escucha hoy por primera vez.

Laura: Bueno, le diría primero que tenemos esta Biblia disponible, Biblia devocional Mujer Verdadera, pero que para unirse al reto simplemente tiene que pedirle a Dios sed e iniciar su hábito. Y puede usar cualquier Biblia que ella tenga a mano. En la página avivanuestroscorazones.com, ella va a encontrar los recursos y las indicaciones que necesita para unirse al reto.

Algo importante que quisiera decir, que a mí me ayudó y me ministró mucho este año que pasó, es que cuando yo sé que otras mujeres alrededor del mundo están leyendo lo mismo que yo estoy leyendo, que estamos unidas, eso me inspira a seguir. Entonces las animo a formar un grupo de WhatsApp o un grupo en su iglesia o un grupo por Zoom, donde se reúnan con otro grupo de mujeres que estén leyendo la Palabra, y compartan lo que Dios les está mostrando, lo que van aprendiendo. Porque es maravilloso.

La vida cristiana se vive en comunidad. Hay una parte de leer la Escritura nosotras solas que es importante, pero qué bueno poderla comentar con otros y poder ser animadas en esa carrera. Así que simplemente necesitan una Biblia, quizás un diario si quieren escribir sus notas, y si quieren ir más profundo un diccionario –como decía Maggie– un comentario.

Pero al final, lo básico es una Biblia, quizás lápiz y un diario, y tiempo y hambre para estar en la Palabra y seguir juntas por este camino, y visitar avivanuestroscorazones.com porque ahí van a poder encontrar otros recursos que les van a ayudar a hacer este reto.

Patricia: Amén. A mí también me estimula saber que hay otras leyendo y corriendo junto conmigo aunque yo no las vea. Somos como un gran ejército que estamos enfocadas en la misma dirección y eso es maravilloso

Laura: Así que queremos animarte a ti qué escuchas, si no estuviste en el reto del año pasado, te animamos a hacerlo este año junto con nosotras y con miles de mujeres alrededor del mundo. Así que las animamos a unirse al reto, a unirse a otras hermanas, a animar a otras hermanas a hacerlo con ustedes, y a proponerse estar en la Palabra cada día. Aunque no lo hagan en un año, esa sería la meta, pero si no, pueden ir en pocas porciones a la vez; la cosa es estar en la Palabra de Dios y el hambre va incrementando a medida que nos exponemos porque vamos conociendo este Dios que nos asombra y queremos conocerlo más y más y más. Y esa hambre nunca se sacia porque nos sacia de una manera pero por otra no nos sacia porque queremos más y más y más.

Patricia: Y yo quiero animarte, si estás en algún punto en tu lectura bíblica –es una sugerencia pero es con el ánimo de animarte a que salgamos juntas– ahora, hoy, día primero de enero vamos a salir juntas en Génesis 1, con este ejército de mujeres que va a correr esta carrera hasta diciembre, donde vamos a ver toda la Biblia otra vez completa de tapa tapa, porque así vas a poder no solamente leer la porción que está asignada, sino que vas a poder leer el devocional y vas a poder leer los comentarios de otras mujeres.

Y así somos parte –todas– de ese ejército que va a correr. Y es nuestro deseo que se haga realidad en nosotras lo que dice colosenses 3:16: «que la palabra de Cristo habite (more) en abundancia en vosotros con toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones». 

Maggie, a la luz de todo esto que hemos hablado y de este nuevo año que inicia y de la belleza de nuestro Dios y de ese tesoro de esa Palabra que nos ha dejado, ¿podrías por favor despedir este programa con una oración? 

Maggie: Claro que sí. Oremos. Señor alto y sublime, alabado sea Tu grande y Tu poderoso nombre. Alabada sea Tu persona, Tu carácter, Tus obras y Tu Palabra. Alabada seas bendita Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hasta aquí oh Señor Tú nos has traído, y sabemos oh Señor, que hasta el fin nos llevarás. Tú nos has hecho pasar por aguas muy turbulentas durante el año 2020, donde hemos visto muchas aflicciones, muchas pruebas, muchas muertes, muchos dolores, muchas pérdidas económicas. 

Pero hay algo que Tú nos has dejado bien claro, es que a pesar de todo Tú eres el Altísimo que gobierna sobre todas las cosas y Tú eres quien sostiene, no solamente al mundo sino la historia de toda la humanidad. Qué tranquilidad trae esto a nuestras almas. Algún día en Tu casa moraremos por largos días. Gracias Señor, por este Reto de Mujer Verdadera 365. Gracias por cada una de las mujeres a las cuales Tú moviste a escribir estas meditaciones. Gracias por todas aquellas que han llevado a cabo este reto. Gracias por todas aquellas que han tomado de su tiempo para hacer comentarios edificantes.

Oh Señor, continúa bendiciéndonos con Tu Palabra en este próximo año 2021. Queremos ponerlo en Tus manos. Pero queremos y rogamos que en este nuevo año 2021, veamos más y más la hermosura de nuestro Señor Jesucristo, porque Él es nuestro camino, la verdad, la vida. Es el Señor, el amo, el maestro, el profeta, el sacerdote, el abogado, el Salvador, la raíz, el pan que nos sustenta, nuestro pastor, la vid verdadera, nuestra agua, nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación, nuestra redención, nuestro sanador, nuestro amigo, nuestro hermano.

Es un privilegio tan grande que tenemos, ser hijas tuyas, que nosotras queremos que todas las mujeres rebosen de alegría aún en medio de circunstancias adversas; y el deseo que consume nuestro corazón es que Tu obra sea avivada en medio de estos tiempos tan oscuros, sabiendo que la redención está más cerca del día en que nosotras creímos, y que pronto esa estrella resplandeciente de la mañana, ese sol de justicia, aparecerá y nos llevará a vivir a aquellos cielos y tierra nuevos, donde morará la perfecta justicia porque el justo será el Rey de reyes y Señor de señores. 

Ven y bendícenos de una forma especial y extraordinaria a lo largo del 2021, y guárdanos fieles hasta el último aliento de nuestra nariz. En el dulce y poderoso nombre de Jesús oramos estas cosas. Amén y amén. 

Annamarie:Has estado escuchando a Patricia de Saladín, Laura González, Elba de Reyes, Margarita de Michelén y Yamell de Jaramillo. Ellas te han animado a profundizar en la Palabra de Dios. No a almacenar información acerca de la Biblia, sino a vivirla y que esta afecte cada una de tus decisiones de modo que camines en la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Hoy escuchaste mencionar el Salmo 23; este es un salmo que casi todas nosotras hemos oído. En nuestra próxima serie Nancy nos llevará versículo a versículo, apuntándonos a Cristo como el Buen Pastor que provee para cada una de nuestras necesidades y que nos da esperanza para el futuro. Acompáñanos para esta próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Creciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 1 al 3.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Sam Masters

Teología Express

¿Un PASTOR o varios PASTORES?

Sam Masters

Sam Masters es pastor en la Iglesia Bíblica Bautista Centro Crecer, en Córdoba (Argentina) y además es el presidente de «Crecer Foundation» en EUA, y el rector del Seminario Bíblico William Carey. Para más información pueden consultar nuestra web:
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Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

¿Cómo me ayuda el Espíritu Santo cuando oro?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Cómo me ayuda el Espíritu Santo cuando oro?

Ken Jones

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

En Romanos 8:26, el apóstol Pablo dice: “Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

Antes de abordar el cómo el Espíritu nos ayuda en la oración, establezcamos dos verdades fundamentales. Primero, cada creyente es habitado por el Espíritu Santo. En Romanos 8:9, el Apóstol dice: “Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él” (ver también Ef 1:13-14).

El Espíritu que habita en nosotros ilumina nuestras mentes para comprender la gracia de Dios en Cristo a través de los medios ordinarios de la Palabra y los sacramentos.

Segundo, los instrumentos usados por el Espíritu que mora en nuestro interior para ayudar y fortalecer a los creyentes son los medios de gracia designados por Dios. Las declaraciones a este efecto están contenidas tanto en los estándares luteranos como en los reformados. La explicación de Lutero en su Catecismo Menor sobre el tercer artículo del Credo Apostólico es un buen ejemplo: “Creo que ni por mi propia razón, ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesucristo, mi Señor, o venir a Él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el Evangelio, me ha iluminado con sus dones.”. En resumen, el Espíritu que habita en nosotros ilumina nuestras mentes para comprender la gracia de Dios en Cristo a través de los medios ordinarios de la Palabra y los sacramentos. Y, como nos indican pasajes tales como Efesios 4:15-16 y Hebreos 10:24-25, el Espíritu Santo también nos ministra a través de una comunión vital y vibrante dentro del cuerpo de Cristo.

 Volviendo al tema de la oración, Pablo, comenzando en Romanos 7:7, analiza la realidad, las implicaciones y lucha contra el pecado remanente, llevándolo a gritar: “¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Rom 7:24). La respuesta que él da, por supuesto, es Cristo. Así que, a través de Romanos 7 y 8, Pablo hace referencia a modo de contraste entre la debilidad de nuestra carne y la ayuda del Espíritu. No siempre nos sentimos o actuamos como hijos de Dios, pero el Espíritu nos da testimonio de que lo somos (Rom 8:15-17).

La razón por la que Pablo no sabe orar como debiera es porque se siente indigno de pedirle a Dios por causa de su pecado remanente. Pero el Espíritu ayuda a los pecadores creyentes a venir confiadamente al trono de la gracia, recordándonos, a través de los medios designados por Dios, que a través de nuestra unión con Cristo somos verdaderamente hijos de Dios y coherederos con Cristo. Por lo tanto, cuando clamamos: “Abba, Padre”, somos escuchados por un Padre amoroso y lleno de gracia. El Espíritu Santo, entonces, nos ayuda en la oración recordándonos quiénes somos y haciéndonos comprender la gracia del Señor a quien le oramos.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Ken Jones
Ken Jones

El reverendo Ken Jones es pastor de la Glendale Missionary Baptist Church en Miami, FL.

Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 2

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Crezcamos juntas en la Palabra de Dios

Dic 30 – Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 2

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/crezcamos-juntas-en-la-palabra-de-dios-dia-2/

Annamarie Sauter:Con nosotras Laura Gonzalez de Chavez.

Laura Gonzalez de Chavez:La Palabra de Dios es es un banquete, es un banquete diario del cual comemos y bebemos hasta que seamos saciadas, ya no tenemos que ir a buscar más nada ni siquiera otros recursos ni un blog ni un podcast.

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia para dar inicio al programa de hoy.

Patricia de Saladín: La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Apocalipsis capítulos 20 al 22. ¡Hemos llegado al último día del año! 

Esta es nuestra última lectura de este año. Hoy estamos celebrando que hemos llegado a la meta final. Algunas comenzamos a correr desde enero del 2020; pero si tú eres de las que te uniste en marzo en junio o recién te uniste ahora a fin de año, ¡felicidades!, porque el fin de esto es que crezcamos en el conocimiento de Cristo a través de Su Palabra, y que atesoremos esa Palabra en nuestros corazones.

Y yo no sé tú, pero siento que ya he llegado a esa meta final donde extiendo mi pecho, corro y corto esa cinta con mi cuerpo, de haber corrido una carrera de maratón, una carrera de larga distancia. Un maratón es un recorrido donde la persona que lo emprende se reta a sí misma y descubre su fortaleza mental, espiritual. 

Pero en nuestro caso Dios nos ha ayudado a desarrollar nuestros músculos espirituales y a disciplinarnos para la piedad, y estamos tan entusiasmadas por lo que Dios ha hecho y por lo que hará en nuestras vidas, en la medida en que atesoramos Su Palabra en nuestros corazones. Y ayer dimos inicio a una conversación en la que comenzamos a hablar acerca de este Reto Mujer Verdadera 365 y lo que ha significado para tantas de nosotras.

Cómo hemos visto la fidelidad de Dios, bendiciendo un proyecto que parecía tan ambicioso. Y hoy continúan conmigo Elba de Reyes, Yamell de Jaramillo, Margarita de Michelén y Laura González de Chávez.

Saludos otra vez y encantada de estar aquí con ustedes en este último día del año 2020. 

Elba de Reyes:¡Wow! Qué bendición estar aquí, Patricia y todas las demás, es un regalo del Señor poder abrir los brazos y llegar a la meta.

Margarita de Michelén (Maggie):Puedo decir, Ebenezer, hasta aquí nos ha traído el Señor. Gloria a Dios por eso, por este gran privilegio de poder participar de este hermoso reto junto a mis hermosas y amadas hermanas.

Laura: Así es, qué gozo seguir hablando de este tema que nos apasiona, y hablar de las obras portentosas de Dios en este año.

Yamell de Jaramillo:Amén.Feliz de estar aquí y sí, de haber llegado como dice Patricia, a la meta con un año tan interesante como lo fue el 2020.

Patricia: Y en esa carrera hubo trayectos llanos, pero por lo general el trayecto estuvo escabroso, hubo colinas, valles, terreno rocoso, pero corrimos como dice Hebreos, corrimos la carrera con fidelidad, puestos los ojos en Jesús.

Saben que nosotros vivimos en una era que podríamos llamar espiritual, donde las personas se vuelven, no necesariamente a Dios, sino a todo lo que es espiritual. Y entonces a eso se le suma que vivimos en una era de mucha prisa; la vida es una vida deprisa. A pesar de que la pandemia nos ha detenido, encontramos formas de vivir ocupadas y muy ocupadas, ajetreadas.

Y cuando finalmente nosotras como mujeres estamos tranquilas, entonces usamos los teléfonos, las computadoras, las redes, Facebook, Twitter, Instagram, los blogs, los chats, y hoy estamos inundadas para que no tengamos lo que se conoce como una vida contemplativa, un tiempo de quietud. Y la mayoría de nosotras podemos decir que somos cristianas pero, sí somos honestas, la mayoría debe reconocer que hay algo que no anda bien con lo que decimos que somos, y nuestra relación con Dios y Su Palabra.

Y este reto de Mujer Verdadera está diseñado para recuperar, para volver y recuperar ese tiempo que nosotras necesitamos con Dios en Su Palabra, con nuestro Señor Jesucristo. No podemos ignorar los enemigos que tenemos que nos empujan, Satanás nuestro propio corazón, el mundo, las influencias. Nosotras queremos tener devocionales significativos pero qué me dicen ustedes, yo quiero que traigamos aquí sobre la mesa todas las cosas que hemos enfrentado y que enfrentamos, aun queriendo de todo corazón hacer fielmente ese reto.

Laura: Patricia, yo creo que bien dice dijiste que estamos viviendo en una época de una increíble distracción, a veces es difícil hasta enfocar nuestros pensamientos en una tarea porque, si no suena el teléfono, es alguien en un chat, que si un texto, que si un email, que si un blog, que si un programa. Ahora hay podcast sobre todo tema. Ya la verdad es que hay como una sobreinformación y nos cuesta mucho trabajo concentrarnos en lo verdaderamente importante.

En mi caso particular, recuerdo cuando me convertí, hace como 20 años, no existían muchas de estas cosas y quizás eso me ayudó a crear el hábito de estar en la Palabra, al punto, que hoy con las distracciones que hay, puedo ponerlas a un lado –y les tengo que confesar que me da trabajo– las tengo que poner a un lado para concentrarme en lo que estoy haciendo que es estar en un tiempo a solas con Dios en Su Palabra para que Él me hable y para que Él me guíe, para que Él ordene mis prioridades, para que Él me recuerde quién es Él, para que me recuerde quién soy yo, para que me recuerde quién soy en Él, y eso es algo que tenemos que buscar intencionalmente.

Recuerdo cuando me convertí, muy a principios de mi conversión, hubo un versículo que me retó que dice, «acérquense a Dios y él se acercará a ustedes» (Sant.4:8). Y recién convertida Dios me dio esa sed tan grande que yo tenía de conocerlo a través de Su Palabra.

Yo sabía que era importantísimo para mí estar en la Biblia porque si no yo no iba a conocer este Dios que se había revelado a mí. Inmediatamente la comencé a leer tapa tapa y cada año lo he hecho, pero yo puedo entender que es un reto hoy en día con tantas cosas y tantas distracciones y todo es obra del enemigo que no quiere que nosotras estemos ahí en esa fuente que es la Palabra de Dios, que es viva, que es eficaz, que es más cortante que cualquier espada de dos filos, que nos penetra los pensamientos y el alma.

Entonces claro que el enemigo va a poner todo tipo de obstáculos para que no estemos en ella.

Elba: Así es. En mi caso yo puedo compartir que aunque me convertí hace unos 35 años y tenía una excelente iglesia y sólida instrucción, quizás no había nadie que caminara junto conmigo los primeros días y no tuve esa convicción como tú Laura de leer la Biblia de tapa tapa. Sí me levantaba cada día temprano, sí pasaba un tiempo con el Señor, pero quizás me concentré en el Nuevo Testamento –por eso de que te dicen, «comienza por Mateo o comienza por Juan»– y entonces yo entendí que la Biblia podía ser como fragmentada y que yo podía tomar una parte y concentrarme en ella y luego volver a otra.

Años después empecé a leerla de tapa tapa, pero lo quiero compartir porque leyendo los comentarios y contestando muchas veces, he encontrado mujeres que confiesan que tienen 15 años, 10 años, 20 años, y nunca han leído la Biblia de tapa tapa. Qué bueno que este año te has animado; qué bueno que ahora Dios te ha dado la convicción de que la Biblia es un solo libro –si bien son todos estos libros recopilados juntos– pero es un todo, que ya como hablamos antes, empieza en Génesis y culmina en Apocalipsis.

Así que, qué bueno.

Laura: Así es. Imagínate que compras una novela y dices, «voy a leer primero el capítulo 5 y voy a leer el capítulo 10». No puedes hacer eso porque te pierdes de toda la narrativa y de la historia de la novela. Este es el libro que Dios dejó para nosotros y leer un texto o un o un texto aislado en Facebook, por más por más que te traspase, no es suficiente leer un texto o un salmo o un proverbio, sino que hay que leerla toda, conocer toda la historia, zambullirse en la historia bíblica, conocer la narrativa de principio a fin para poder conocer a Dios, cómo Él piensa, para que nuestro entendimiento sea informado con los principios bíblicos para que podamos tener una mente bíblica, y caminar de una manera que agrade a Dios para tomar decisiones, para interpretar los tiempos.

No podemos hacer nada de eso leyendo un versículo aquí y allá, o abriendo la Biblia al azar para ver qué Dios me tiene que decir, eso es como horóscopo casi, y esa no es la intención de la Biblia. La intención de la Biblia es conocer a Dios desde el principio hasta el fin, y que nuestra mente sea informada y podamos ir adquiriendo la mente de Cristo, y eso no se hace leyendo un capítulo o un libro solamente.

Yamell: Ahora que mencionas eso, Laura, y escuchándolas hablar, pienso que lo importante es conocer a Dios, conocer Su carácter. ¿Para qué? Para que de esa manera podamos vivir lo que nos dice la Palabra de Dios. O sea, mientras yo más me acerco a Dios a través de diferentes disciplinas que que conocemos, pero es a través de Su Palabra, cuando yo digo que la Palabra de Dios me limpie, entonces voy a poder reflejar al mundo Su carácter, y entonces voy a poder servirle mejor a Dios.

Laura: Conozco personas que se memorizan la Palabra y se memorizan un libro completo; pero a la hora de hacer una decisión, ellas no conocen los principios bíblicos, la mente de Cristo, la sabiduría de Dios, porque muchas veces van a la Palabra y recuerdan un versículo –lo cual es muy bueno, cuando uno memoriza y está en temor, uno recuerda un versículo que vuelve a enfocar tu mente en la verdad para huir de la tentación o algo así– eso está excelente, pero no es solamente eso, es conocer todo el consejo de Dios para aplicarlo a mi situación particular.

Eso requiere conocer el consejo completo, no solamente un versículo aislado.

Yamell: Y eso que tú dices Laura, conectando con lo que mencionaba Elba y conectando con el programa de ayer, lo que hablamos de ver a Cristo en todas las Escrituras, pienso en Levítico con Gálatas, por ejemplo. Esa conexión que tú puedes hacer. Es entender todo el consejo de Dios. He visto personas que dicen, «no, no, no, es que eso es Antiguo Testamento, ya eso no. Yo estoy bajo el nuevo pacto». 

No, tenemos que profundizar y tenemos que ver todo el consejo de Dios.

Maggie: Yo voy a traer dos ejemplos prácticos que vinieron a mi mente mientras las oía hablar. Uno está en Juan 5:39, y como Laura dijo, tenemos que ver el contexto –no solamente del capítulo, sino del libro. En ese contexto de Juan 5, vemos que el Señor sana un paralítico, pero lo sana en día sábado. Qué sucede, los judíos procuraban matar al Señor Jesús. El Señor Jesús, más adelante en los versículos del 19 al 20, establece Su autoridad. Él dice, «yo no vengo a hablar por mi propia cuenta sino que yo vengo hacer lo que el Padre me dice que yo debía hacer. Yo hago lo que mi Padre hace».

Y vemos también más adelante, como Juan el Bautista da testimonio de Jesucristo, y ese testimonio de Cristo eran Sus obras y Sus milagros. Pero qué sucede, los judíos tenían a la mano las Escrituras y el Señor les dice lo siguiente –y me encanta la ironía con que el Señor dice este pasaje. Dice así la Palabra de Dios: «También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí». El Señor les está diciendo, «ustedes parece que escudriñan las Escrituras, parece que conocen la Escritura, pero aquí estoy yo, el Mesías prometido y ustedes no se han dado cuenta de que yo soy ese Mesías prometido.

Ellos escudriñaban las Escrituras, investigaban las Escrituras. Pero llegó el tiempo y las Escrituras les pasaron por encima y no se dieron cuenta quién les estaba hablando. Sin embargo, en el segundo ejemplo que está en Hechos 17, nosotros vemos que los bereanos «eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas eran así» (v.11). Este verbo escudriñar es interrogar, investigar, determinar, preguntar, discernir, examinar.

Y ese es el espíritu que nosotras deseamos transmitir a las hermanas oyentes. Examinen, escudriñen las Escrituras. Las Escrituras no fueron –es verdad que hay pasajes complejos– pero con la ayuda poderosa del Espíritu Santo, Él nos hará entender todas las cosas. Lo primero que tenemos que hacer es ir a la Palabra y dejar que ella nos hable. Si no entendemos algo, entonces podemos buscar las herramientas necesarias; pero la Biblia habla, habla por sí misma y realmente estos bereanos nos dejan un buen ejemplo. 

Ellos verificaron eso que oyeron abriendo las Escrituras, y aquí vemos dos formas de escudriñar, una que te llena el intelecto y te pasa la verdad bíblica por encima, y otro escudriñar que te lleva a eso que decía Patricia, de bajar ese conocimiento a la práctica, de modo que nosotros llevemos una vida consecuente entre lo que decimos creer y la forma en que vivimos.

Patricia: Amén. Y hablando de eso, Elba, también tú tienes el testimonio de muchas de esas que están corriendo, que ya corrieron que se van a volver a unir y van a seguir corriendo, y quizás quieras compartir alguno.

Elba: Claro que sí. En lo personal, me ha pasado que habiendo leído la Biblia de tapa a tapa anteriormente, cómo les ha pasado ustedes, yo no la había leído con otra nube de testigos junto conmigo, con tantas personas que no conozco y que se han vuelto familiares; o sea, sus comentarios cada día edifican mi alma. Ver cómo Dios ha ido trabajando en sus vidas y cómo empezaron leyendo quizás más informativamente. Luego abriendo sus corazones delante de todas las demás y puedo decir por ejemplo, aquí hay un testimonio en un momento que decía, «cómo me quebranta e impresiona conocer más y más los atributos de Dios, que lejos de ser crueles aún en apariencia, no solo son justicia sino en verdad una muestra de Su misericordia». 

Y ella pone muchas lágrimas llorando y dice, «mi corazón llora de agradecimiento aun en reconocimiento de mi maldad, pero viendo Su misericordia para hablarnos hoy a través de sus escritos». Otras hablan de cómo por primera vez ven ese carácter de Dios, esa justicia de Dios, pero esa misericordia también, y cómo su vida ha sido transformada. Y yo, leyendo la Palabra y leyéndolas a ellas, he sido transformada también. Me ministra, me edifica, me redarguye muchas veces ver su quebrantamiento, y quizás yo no estoy igual en este momento o en ese punto, pero ha sido una bendición.

Así que las animo, no solamente a leer la meditación, sino aún los comentarios con los que estas hermanas edifican nuestras almas.

Laura: Así es, y participar con sus propios comentarios, porque como tú dices Elba, uno lee cosas que uno dice: «wow, yo no había visto eso así, qué bien cómo el Espíritu es tan puntual en cada una, que las ministra de maneras diferentes».

Yamell: Y tú sabes que la Palabra de Dios es nuestro espejo. Es nuestro estándar, es nuestro norte, es el manual de vida. Por ende, nosotras no podemos desestimar o pensar que por más sencillo que parezca un tema, que la Biblia no tiene algo que decir. Y yo creo que, si bien es cierto que no voy a encontrar algo así específico con un nombre, sí entiendo que Dios tiene algo que decir con respecto a todas las áreas de nuestras vidas. Y es por eso que debemos conocer en detalle lo que la Biblia dice. No según mi interpretación o mi conveniencia, sino lo que en realidad Dios quiere decir.

Y me gusta eso que mencionabas, los bereanos, porque ese es un ejemplo de que tenemos que ser como ellos. Tenemos que indagar, tenemos que estudiar, ver por nosotras mismas. Orar que Dios nos dé deseo por la Palabra, pero también ver qué tiene que decirme a mí la Palabra de Dios. Y yo creo que la nuestra es una generación que tiene una gran cantidad de recursos ahí, pero es saber cómo usar esos recursos.

Lamentablemente, lo que nos falta es deseo de hacerlo porque recursos tenemos en gran cantidad, colores, materiales, como tú quieras. Vas a encontrar la Biblia física, digital, con marcadores, sin marcadores, o sea, no hay excusa, pero no podemos tampoco dar por sentado y creerme también como tú dices, y conformarme con lo que diga otro. No, yo debo hacer el ejercicio de estudiar por mí misma y a mí me gusta mucho lo que dice el Salmo 119 en uno de sus versículos.

Dice: «Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino» (v,105, NTV). Creo que si quiero saber por dónde debo caminar, mi brújula es Su Palabra. Entonces yo creo que eso es súper importante. Cuando oramos le hablamos a Dios. 

Me encantan los salmos porque para mí ha sido bueno ver cómo el salmista derrama su corazón tal y como lo siente, «me siento así, me siento…» como tú quieras. Eso es la oración, el derramar tu corazón delante de Dios. Le hablas a Dios pero cuando lees la Palabra de Dios, Dios te habla a ti; y es a través de eso que vas a cambiar.

Yo no soy el estándar, el estándar no es otra persona, es la Palabra de Dios y es Cristo. Y digo siempre, aún lo que nosotras estamos diciendo aquí, ustedes mis hermanas que nos están escuchando, están llamadas a buscar la Palabra de Dios y ver que lo que estamos enseñando está alineado con la Palabra de Dios, con el correcto enfoque y la sana doctrina. Hay que ser como los de Berea y profundizar porque hay mucho. 

Laura: Oyéndote hablar, creo que lo que nos falta es hambre, hambre de Dios. Y sí, tenemos hambre, pero buscamos satisfacerla de la manera incorrecta. Porque dice la Palabra de Dios que es un banquete, es un banquete diario del cual comemos y bebemos hasta que seamos saciadas. Ya no tenemos que ir a buscar más nada, ni siquiera otros recursos ni un blog o un podcast. Ahora, hay tantos recursos –como tú dices– que muchas veces preferimos ir al podcast aún al de Aviva Nuestros Corazones, y nos quedamos satisfechas con eso. Eso es como ir a un a un lugar donde un banquete maravilloso y yo comerme un pancito, cuando tengo el banquete para mí.

Entonces, cómo no ir a ese banquete diariamente a procurar ese pan que nos sostiene, a esa agua de vida que nos sacia. Entonces nos quedamos en la orillita oyendo algunos podcast aquí y allá, que sí, por supuesto cómo están basados en la verdad nos ayudan, pero nunca será igual que ir a la Palabra de Dios. Buscamos la excusa, «no, porque es difícil de entender, ahí hay cosas que son difíciles», efectivamente, cuando vas a Ezequiel, Apocalipsis, a muchos de esos libros, son un poco difíciles, pero dice Isaías que la Palabra no vuelve vacía.

La puedes leer y quizás no entiendas todo, pero eso no importa tú sigues ahí en fe porque la Palabra va a cumplir el propósito para el cual Dios la envió, y toda Escritura, dice Timoteo, todos los libros, todos los versos, de principio a fin, todos son inspirados por Dios y son útiles para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia.

Me encanta cómo dice Damaris cuando habla del texto que dice, «si yo no estoy en la Palabra no voy a ser enseñada, no voy a ser reprendida, no voy a ser corregida y no voy a ser instruida, porque eso es lo que me instruye». También dice Romanos que el Antiguo Testamento, que muchas, como hablamos ahorita, que hay personas que no lo quieren leer porque, «ay no, eso es como complicado, yo prefiero el nuevo», pero dice que ese libro fue escrito para nuestra instrucción, y para animarnos y darnos esperanza.

Toda toda la Palabra completa es un banquete, tú quieres todo el banquete y eso te sacia. Porque todos tenemos sed, lo que pasa es que la satisfacemos de forma que no nos llena. Entonces, queremos animarlas a que a que vayan a toda la Palabra y la busquen con afán.

Maggie: Amén. Jesucristo mismo citó el Antiguo Testamento una y otra vez. Entonces, si para Cristo el Antiguo Testamento fue importante hacerlo saber, para nosotras también tiene que serlo. Porque es maravilloso ver en el Nuevo Testamento cómo todo el Antiguo Testamento tuvo su cumplimiento. Y eso de verdad, cada vez que tú descubres una profecía y ves su cumplimiento en el Nuevo Testamento, de verdad, de verdad, es para brincar y saltar de gozo y alegría. Y aleluya, gloria a Dios, porque Tú abriste los ojos de mi entendimiento para ver esa verdad y afirmarme más en la fe, porque las profecías lo que deben hacer es eso, confirmar nuestra fe y seguir creyendo en ese Dios que llevará a cabo Su historia hasta el final.

Laura: Yo quiero animarlas, porque así como cuando no comemos comida cuando nosotros pasamos un día de ayuno o cuando tenemos tantas ocupaciones que no podemos comer, nos da dolor de estómago, nos debilitamos, igualmente nuestro espíritu se debilita cuando no estamos en la Palabra. Y como nos recuerda Deuteronomio que dice, «no solo de pan vivirá el hombre, sino que vive de toda palabra que sale de la boca de Dios». O sea, de eso se alimenta nuestro espíritu. Así que no seamos mujeres débiles espiritualmente, no estemos pasando hambre espiritualmente porque hay un manjar disponible para nosotras. 

Annamarie: ¿Te has conformado con estar a la orilla de los tesoros de la sabiduría de Dios, o estás dispuesta a profundizar? Patricia de Saladín, Laura Gonzalez de Chavez, Elba de Reyes, Margarita de Michelén y Yamell de Jaramillo, te han animado a sumergirte en el banquete de la Palabra de Dios. ¿Dirás: «Sí, Señor»?

Mañana ellas regresarán con nosotras para animarnos, no solo a leer la Biblia, sino a vivirla. Te esperamos para este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Creciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Arraigado, Jonathan y Sarah Jerez ℗ 2020 Jonathan y Sarah Jerez.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿A quién le debo orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿A quién le debo orar?

Jon D. Payne

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Lex orandi, lex credendi: «la ley de la oración es la ley de la fe». Es una máxima que se originó en la Iglesia del siglo V. Esta frase concisa resalta el principio de que la adoración cristiana no solo refleja las creencias de la Iglesia sino que también les da forma. La naturaleza, el contenido y la forma de la adoración pública son importantes para el discipulado. Dado que la oración es un elemento principal de la adoración y que es fundamental para el caminar del creyente con Dios, es de vital importancia que comprendamos no solo cómo orar, sino a quién debemos orar. La respuesta a esta pregunta no solo guía nuestras oraciones de manera práctica, sino que refuerza la doctrina cristiana esencial y fomenta la verdadera piedad. 

La oración bíblica debe ser dirigida al Padre, en el nombre del Hijo, por el poder habilitador del Espíritu Santo. Este patrón bíblico llama la atención sobre la naturaleza trinitaria de la redención (Ef 1:1-14) y subraya aspectos clave de la relación del creyente con Dios. 

La oración bíblica debe ser dirigida al Padre, en el nombre del Hijo, por el poder habilitador del Espíritu Santo.

Primero, la oración normalmente debe dirigirse a Dios el Padre. Jesús enseñó a Sus discípulos a orar: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre» (Mt 6:9). El Padre envió a Su Hijo al mundo para redimir a los pecadores y reconciliarnos con Él (Jn 3:162 Co 5: 18-19). A través de la fe en Cristo, podemos clamar con valentía: “¡Abba! ¡Padre!” (Gál 4:6). El apóstol Pablo escribe: “porque por medio de Él [Jesús] los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu” (Ef 2:18). Por lo tanto, como regla general, nuestras oraciones deben dirigirse al Padre. 

Segundo, la oración debe ser ofrecida en el nombre de Jesucristo. “Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre” (1 Tim 2:5). Es solo a través de la fe en Cristo y Su sangre expiatoria que “tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo” y acercarnos a nuestro Padre celestial en oración (Heb 10:19-20). Jesús nos ordena orar «en Su nombre» porque en Él tenemos comunión con el Padre (Jn 14:6,1415:16). 

Tercero, además de dirigirse a Dios el Padre en el nombre del Hijo, la oración debe ser » en todo tiempo en el Espíritu» (Ef 6:18Jud 1:20). Wilhemus à Brakel afirma que «una verdadera oración procede del Espíritu Santo». Apartados del Espíritu, estamos espiritualmente muertos y no tenemos ni la capacidad ni el deseo de orar (Ef 2:1Rom 8:7). El Espíritu, por lo tanto, alienta y da poder a la oración sincera (Rom 8:26). 

No está mal, por supuesto, en ocasiones orar directamente a Jesús o al Espíritu Santo. Hacerlo así hasta enfatiza la personalidad divina de la segunda y la tercera personas de la santa Trinidad. Sin embargo, es el patrón de la Escritura que oramos a nuestro Padre, a través del Hijo, en el Espíritu. Este patrón bíblico acentúa los contornos ricos e instructivos del evangelio de la gracia.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Jon D. Payne
Jon D. Payne

El Dr. Jon D. Payne es pastor principal de Christ Church Presbyterian en Charleston, Carolina del Sur, coordinador de Gospel Reformation Network y autor de In the Splendor of Holiness [En el esplendor de la santidad].

¿Puedo trabajar los domingos?

Coalición por el Evangelio

¿Puedo trabajar los domingos?

MICHEL GALEANO

Esta pregunta me anima mucho porque es una oportunidad para evaluar juntos dos verdades importantes, en donde una sobrepasa a la otra. La primera, es que el trabajo es bueno. Y he decidido resaltarlo al inicio, porque usualmente la respuesta a la pregunta de si debemos o no trabajar los domingos es contestada con una negación rápida y absoluta. Sin embargo, hay personas que encuentran difícil este razonamiento, ya que perciben el trabajo como algo bueno y necesario.

Así que la respuesta no es tan fácil como parece. Para algunos es un “sí” inmediato, porque entienden que Dios nos llama a trabajar. Pero para otros es un “no” inmediato, porque entienden que Dios nos ha llamado a guardar el día de descanso. Y es aquí donde estas dos verdades son confrontadas y revisadas, para que la segunda tenga más autoridad y peso sobre la primera.

Escoger lo mejor

Ciertamente el trabajo es algo bueno, pero alabar a Dios junto con la iglesia es mucho mejor. Es decir, como cristianos debemos entender que aunque el trabajo es algo bueno que Dios espera de todos nosotros, Él también espera que nos reunamos como iglesia para conocerlo, adorarlo, y glorificarlo. ¡Y el domingo es el día que hemos apartado para ello!

El trabajo es algo bueno, pero alabar a Dios con la iglesia es mucho mejor.

Pero ¿por qué el domingo es un un día más especial que cualquier otro de la semana? Históricamente la iglesia se ha reunido los domingos porque creemos que es el día en que nuestro Señor Jesucristo resucitó. Y por esto la iglesia primitiva separó este día como santo, tal como el pueblo de Israel había hecho con el sábado (Ex. 20:11). 

El sábado fue una ordenanza de Dios para descansar, así como Él también lo hizo cuando terminó su obra creadora (Gn. 2:2–3). Pero para la primera iglesia, el sábado se convirtió en el día donde celebraron la consumación de la obra de Cristo, y el domingo vino a ser el primer día de descanso y celebración por la victoria de Cristo sobre la muerte (Jn. 20:1Hch. 20:71 Co. 16:2).

Por eso debemos entender que, aun cuando el trabajo es algo bueno, tenemos la gran bendición de escoger lo mejor: adorar a Dios junto a nuestros hermanos, los domingos. Y al mismo tiempo, al vivir en una cultura que proclama el consumismo y el materialismo, debemos entender la importancia del descanso.

Descansar en Dios

En su soberanía, Dios nos ha dado un día para glorificarlo junto a su iglesia, y para reconocer que somos frágiles y necesitamos un descanso. De esta manera, el creyente no debe ver el domingo simplemente como el mejor día para reunirse con otros creyentes para glorificar a Dios alrededor de su Palabra y con cánticos espirituales, sino también como un día para dar gracias por la gran bendición de tomar un día para descansar y prepararse para llevar a cabo todo lo bueno y provechoso que hemos sido llamados a hacer: nuestro trabajo durante la semana.

Así que no veas la reunión de la iglesia los domingos como un impedimento para la productividad en tu trabajo. Más bien, mira el domingo como una oportunidad para glorificar y descansar en el Dios que te ha llamado a trabajar, y quien puede fructificar tu trabajo para la bendición de la comunidad a la cual sirves.

Mira el domingo como una oportunidad para glorificar y descansar en el Dios que te ha llamado a trabajar.

Decidir sabiamente

Pero ¿qué de aquellos que deben trabajar los domingos? Hasta ahora hemos hablado a aquellos que tienen la posibilidad de elegir entre trabajar o no los fines de semana, exhortándoles a escoger lo mejor. Pero sabemos que hay muchas personas que no disfrutan de esta misma libertad.

Es imposible determinar una respuesta generalizada para una pregunta tan importante. Cada caso deberá tratarse sabiamente, de acuerdo a las circunstancias particulares. Sin embargo, existen algunos principios y consejos que quisiera compartirte si estás enfrentando este dilema.

1. Establece tus prioridades a la luz de la Biblia. Recuerda que aunque podemos reunirnos como iglesia durante otros días entre semana, el domingo sigue representando un día especial para la iglesia. Así que te animo, junto al autor de Hebreos, a que no dejes de congregarte y dediques este día a Dios, junto a tu familia biológica y espiritual (Heb. 10:25).

2. Considera tus circunstancias, y da pasos de obediencia y fe. Hace poco escuché el testimonio de un hermano que debido a su profesión como doctor debía trabajar algunos domingos del mes. Pero después de meditar sobre este tema, decidió dejar su lugar de trabajo donde le pagaban muy bien, para manejar un hospital a mayor distancia de casa, pero con la libertad de descansar los domingos y reunirse con su familia y la iglesia para adorar a Dios.

¡Pero, cuidado! Recuerda que esta es una decisión importante que involucra sabiduría espiritual y consejo de otras personas maduras en la fe, que amen a Cristo, que conocen su Palabra, y que te conocen muy bien a ti.

3. Ora y descansa en el Señor. Así como el ejemplo anterior, también conozco personas que por razones económicas deben aceptar un trabajo que implica ausentarse uno o varios domingos al mes. Eso no quiere decir que ignoren la seriedad o la belleza de reunirnos los domingos, sino que más bien han entendido sus circunstancias actuales y han actuado conforme a la libertad que tenemos en Cristo (Col. 2:16-17).

En conclusión, la pregunta sobre si debes o no trabajar los domingos necesita ser contestada desde un amplio entendimiento bíblico de lo que es la iglesia de Dios, y de la importancia de congregarnos como creyentes que desean probar el descanso ya comprado por Cristo, pero con miras al disfrute total de ese reposo por la eternidad.

Michel Galeano es colombiano, casado con Gaby, y padre de Priscilla. Obtuvo su licenciatura de ministerio cristiano y pastoral del Seminario Teológico Bautista de New Orleans, y una maestría en divinidad en el Seminario Bethlehem en Minneapolis. Al momento, Michel está plantando una iglesia en el sur del estado de Florida. Puedes seguirlo en Twitter.

¿Por qué debo orar?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Preguntas claves sobre la oración.

¿Por qué debo orar?

Douglas F. Kelly

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Preguntas claves sobre la oración.

Nuestro Dios triuno es una comunión de amor santo entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Juan 1:1, hablando de la relación entre el Hijo y el Padre, llama al Hijo «la Palabra» y dice que «la Palabra era Dios». Esto muestra la comunión personal que comparten las personas de la Trinidad y este tipo de intercambio implica  hablar. Las oraciones de los creyentes a su Padre celestial a través de Cristo y en el Espíritu reflejan el eterno hablar en la Deidad, en cuya imagen fueron primero creados y luego recreados en la regeneración. Oramos porque fuimos hechos para tener comunión con Dios. 

Desde el principio, el pueblo de Dios ha sido llamado a la oración. En el Edén, el Señor caminó y habló con los portadores de Su imagen. Pero después de seguir las mentiras de Satanás y rebelarse contra Dios, cuando apareció el Señor, ellos se escondieron. La oración fue, de la manera más radical, obstaculizada. 

Pero Dios hizo una promesa de gracia después de anunciar el juicio sobre el diablo, Adán y Eva. En Génesis 3:15, el Señor prometió que la simiente de Eva heriría la cabeza de la serpiente. Definitivamente, el Señor Jesucristo, «el Verbo hecho carne» (Jn 1:14), es esa simiente (Gál 3:16). Todo el Antiguo Testamento preparó Su venida victoriosa para restaurar a los hijos de Adán a la comunión cara a cara con su Señor, que era el propósito de Su creación y que solo podía cumplirse en su recreación en y por medio de Cristo. Después de la caída, el Señor no dejó de hablarnos. 

Oramos porque Dios nos llama a hablar con Él, y los corazones creyentes no pueden hacer otra cosa que responder.

Por lo tanto, Su pueblo debía seguir hablando con Él. Y así, en todo el Antiguo Testamento encontramos a Dios hablando a creyentes y creyentes hablándole a Él en todo tipo de situaciones. Enoc caminó con Dios, por lo que habría hablado con frecuencia con Él. Lo mismo fue con Noé y luego a través de Abraham, Isaac, Jacob, los doce patriarcas de Israel, David y los profetas. 

David, en particular, proveyó en el libro de los Salmos un registro muy honesto de las oraciones de los santos en sus fortalezas y en sus pecados, en sus alegrías y en sus penas. Las oraciones y alabanzas, las confesiones de pecado y las alegres declaraciones de fe de los Salmos han informado a todas las ramas de la Iglesia. 

El Salmo 27:8 resume ambos lados de la oración: “Cuando dijiste: Buscad mi rostro, mi corazón te respondió: Tu rostro, Señor, buscaré”. Oramos porque Dios nos llama a hablar con Él, y los corazones creyentes no pueden hacer otra cosa que responder, incluso cuando no estamos seguros de qué decir. Nuestras oraciones son dirigidas por el Espíritu Santo de modo que, incluso cuando no sabemos cómo orar, el Espíritu hace eco en nosotros de las intercesiones de Cristo en el cielo (Rom 8:26-27). Esas oraciones en el nombre de Jesús son las precursoras de toda bendición. Porque, hablando en general, con mucha oración hay mucha bendición; con poca oración hay poca bendición.

Este articulo fue publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Douglas F. Kelly
Douglas F. Kelly

El Dr. Douglas F. Kelly es profesor emérito de teología en el Reformed Theological Seminary. Es autor de varios libros, entre ellos If God Already Knows, Why Pray? [Si Dios ya sabe ¿por qué orar?]

Centrándote en Cristo en esta Navidad – Dic 16

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Festividades centradas en Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Dic 16 – Centrándote en Cristo en esta Navidad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/centrandote-en-cristo-en-esta-navidad/

Carmen Espaillat: Estamos ya cerca del día de Navidad. ¿No sientes la precipitación de las navidades encima de nosotros? ¿Cómo te enfocas en lo que realmente tiene importancia en esta temporada? Bien, esto es lo que una oyente de Aviva Nuestros Corazones descubrió:

Mujer: Algunas de las cosas que he encontrado que han aquietado mi Navidad es ir comprando durante el año los regalos. Cuando veo algo que me recuerda a mi mamá, pienso, “Oh esto estaría muy bueno para mi mamá”, podríamos estar en febrero, pero yo lo voy a comprar. Lo pongo en un cajón en mi ático, de manera que cuando se acerca el Día de Acción de Gracias, ya casi he terminado mis compras. Quiero ya haber terminado para el Día de Acción de Gracias. Yo doy regalos, pero estos son comprados a través del todo el año.

La otra cosa que aquieta mi corazón es tener en mi calendario un día como el de mañana, que dice “Sin planes”. No hay planes, y ese es el plan. Solo tengo que hacer el esfuerzo de reservar esos días en que no hacemos “nada”. Pero realmente este tiempo es para que estés junto a tu familia. Es un tiempo para que tengas tranquilidad en el Señor en esta temporada. Así que a través de diciembre tengo esparcidos, intencionalmente, algunos días sin planes, y esos días son sagrados.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Estamos a punto de escuchar buenos consejos para hacer que estos días festivos tengan más significado.

Primeramente, permíteme recordarte orar por Aviva Nuestros Corazones. Este mes de diciembre es muy importante para nuestro ministerio, pues sabremos con qué podremos comprometernos en el próximo año. Casi la mitad de las donaciones, de las cuales dependemos en el año, llegan en el mes de diciembre. Le estamos pidiendo al Señor que cubra nuestras necesidades y les dé a las oyentes de Aviva Nuestros Corazones el gozo de poder aportar a este ministerio.

Les pedimos que oren para que Dios provea todo lo que necesitamos para continuar llamando a las mujeres a la libertad, plenitud, y abundancia en Cristo.

Aquí está Nancy.

Nancy Leigh DeMoss: Bueno, hace poco pasó el Día de Acción de Gracias, y en medio de todas las preparaciones que estés haciendo para las reuniones familiares, cocinar, viajar, estar con parientes lejanos; espero que estés, en medio de todo eso, enfocándote en lo mucho que tienes que agradecer. Claro, debemos dar gracias todo el año. Probablemente no hay mayor gracia y evidencia de la presencia de Cristo en nosotras que la de tener corazones agradecidos. Pero este es un momento maravilloso en el año para hacer una pausa y celebrar que tenemos tanto por lo que estar agradecidas.

Nuestra invitada esta semana en Aviva Nuestros Corazones es mi buena amiga desde hace mucho tiempo, Bárbara Rainey. Ella ha estado antes en este programa como invitada. Bárbara, muchas gracias por venir y hablar con nosotras sobre los días de fiesta, cómo hacerlos más significativos, cómo usarlos como oportunidades de enseñanza para nuestros hijos. Tú has hecho muy buen trabajo en esta área, y es maravilloso estar aquí hablando contigo sobre esto.

Bárbara Rainey: Bueno gracias, estoy feliz de estar aquí hoy. Es muy divertido.

Nancy: Para los que no saben, Bárbara es la esposa de Dennis Rainey, y muchas de ustedes escuchan “Vida en Familia Hoy” en esta u otra estación de radio o en el internet. Es un ministerio que Dios ha usado en gran manera—está usando—para construir familias fuertes. Bárbara y Dennis fundaron juntos ese ministerio… ¿Hace ya cuántos años, Bárbara?

Bárbara: Hace muchos años.

Nancy: Sé que son más de veinticinco.

Bárbara: Sí, más de veinticinco.

Nancy: Tenías los niños pequeños en ese entonces y ahora ya son seis adultos—seis hijos adultos.

Bárbara: Ya están formados.

Nancy: ¿Y me dijiste que tienes diecinueve nietos?

Bárbara: Sí, y viene uno más en camino.

Nancy: ¿Y cuál es el rango de las edades de estos nietos?

Bárbara: El mayor cumplió este verano catorce años y los otros tienen entre diez años o menos. Así que serían diecisiete nietos que tienen entre diez años o menos.

Nancy: ¡Wow! Me imagino que es difícil reunirlos a todos.

Bárbara: Sí, es muy difícil juntarlos a todos.

Nancy: Pero cuando lo logran… he visto algunas de las fotos de la familia Rainey a través de los años, y ha sido divertido. No sé cómo caben todos en una sola foto.

Bárbara: ¡Mucho Photoshop!

Nancy: Para que todos puedan salir en la foto. Pero he visto a esta familia crecer. Te conocí cuando la mayoría de tus hijos eran solteros—casi todos lo eran—y verlos casarse y establecer sus propios hogares. Esto tiene que ser una gran alegría para ti y para Dennis. Aunque, como en todas las familias, hay tiempos buenos y tiempos malos, hay tiempos de altas y bajas y tiempos de sufrimiento. Todos somos personas pecadoras, y disfuncionales. ¿No es verdad?

Bárbara: Así es. Eso somos, y nosotros no somos menos rotos y disfuncionales que cualquier otra persona. Tenemos toda clase de retos, y tenemos problemas igual que todo el mundo.

Nancy: Y todos tenemos mucha necesidad de la gracia de Dios.

Bárbara: Claro que sí.

Nancy: Ese es el mensaje que tú, Dennis y todo el maravilloso equipo que tienen en “Vida en Familia Hoy” están proclamando cada día. Así que gracias por su ministerio. Y para aquellos que no lo saben, fueron algunos dentro del equipo de “Vida en Familia Hoy” quienes tuvieron la visión de empezar lo que luego se convirtió en Aviva Nuestros Corazones. De manera que el ministerio que tú y tu esposo fundaron es como el padre de Aviva Nuestros Corazones, y hemos tenido una relación cercana y muy buena a través de todos estos años.

Bárbara: Sí señor, así ha sido.

Nancy: Estoy muy agradecida de estar ahora esparciendo también el mensaje.

Bárbara: Sí. Ha sido un privilegio trabajar juntas.

Nancy: Tú consideras que los días festivos son especiales, y eso me encanta, porque las festividades en las Escrituras fueron originalmente creadas para ser días santos.

Bárbara: Así es.

Nancy: Estas eran fechas anuales de celebración, ya fuera la Pascua o la Fiesta de la Cosecha o diferentes momentos y días en el calendario, y en el ritmo del pueblo de Dios, ellos hacían una pausa. Y en algunos días se ayunaba, otros días eran festivos. Pero ellos se detenían y dejaban a un lado su trabajo habitual y recordaban y se centraban en lo que Dios había hecho.

Bárbara: Así era.

Nancy: Muchos días festivos en nuestro calendario están basados en la fe Cristiana. Pero parece que estos se han vuelto tan seculares, que apenas son un tiempo para ir de compras o de estar un día libre sin ir a la escuela, y es como si ya no tuviesen algún significado especial.

Bárbara: Sí, se han vuelto muy seculares. Me encanta lo que Dios hizo por nosotros, lo que Él instituyó para Su pueblo, la nación de Israel, antes de la venida de Cristo, todas esas fiestas y celebraciones. Me recuerda que Dios conoce nuestra tendencia a deambular y que necesitamos de todos esos momentos en el calendario anual, año tras año, donde podemos apartarnos de nuestras actividades diarias. Logramos parar y descansar para enfocarnos en Él. Tenemos la oportunidad de recordar quién es Él y lo que Él ha hecho por nosotros.

Muchos de nosotros no celebramos las fiestas judías y ni el calendario judío, pero en nuestras vidas celebramos las Navidades, la Pascua o Semana Santa y el Día de Acción de Gracias y esas fiestas se repiten cada año. Año tras año siempre regresan. Y creo que son una excelente oportunidad para que las madres y los padres impartan verdades espirituales a los hijos porque, como has dicho, todos estos días festivos tienen sus raíces en las verdades bíblicas y en la historia bíblica.

La razón por la que celebramos la Navidad es por la encarnación de Cristo. No es por Santa Claus. No es por todas esas otras cosas. Me sorprende el hecho de que, en época de Navidad todavía podemos escuchar en las tiendas canciones navideñas que hablan de Jesús.

Nancy: Por lo menos por un tiempo más.

Bárbara: Yo sé. Cada año me sorprende que no hayan anulado las canciones. Y esto me dice que hay personas que están receptivas a escuchar sobre Jesús en Navidad. Sabemos de qué se trata la Navidad. Todos saben de qué se trata. Y aun así no sabemos cómo conectarnos con esa verdad. No sabemos cómo tomar ese conocimiento general y vago de que la Navidad se trata de Cristo y hacer realmente, que se trate de él en nuestros hogares.

De manera que en los años después de que nuestros hijos se fueron de casa, he comenzado a crear productos y recursos principalmente para las mujeres, porque las mujeres somos quienes compramos las decoraciones. Somos las mujeres las que adornamos el árbol de Navidad. Somos nosotras las que decimos, “Sí, vamos a hacer esto”. Esos productos y recursos no son exclusivamente para mujeres. Ellos son tan significativos que creo que a los hombres les van a gustar tanto como a las mujeres.

Así que, de lo que hoy estamos hablando, es de los nombres de Cristo. Son adornos que hemos creado y están diseñados para que los puedas colgar en tu árbol de Navidad. Mi sueño es que un día en los hogares cristianos de todo el país,–y oro para que también suceda en todo el mundo–, los árboles de Navidad de las personas proclamen quién es Cristo y porqué celebramos la Navidad. Mi sueño es que los árboles navideños no estén llenos de adornos de futbol, bailarinas, osos de peluche y muchísimas otras cosas triviales que no tienen nada que ver con la razón por la cual celebramos la Navidad.

El año pasado hicimos adornos navideños con los nombres de Cristo. De esta forma nuestros árboles de Navidad sirven para instruirnos como dice Deuteronomio: que nuestros hogares, nuestros portales, los dinteles de nuestras puertas, y en efecto, nuestros árboles navideños, proclamen la verdad de Cristo.

Nancy: Y, a propósito, aún si no pones un árbol de Navidad… sé que pensamos que todo el mundo pone uno, pero algunos años yo no lo pongo.

Bárbara: Así es. Yo ya no pongo mucho el árbol. De hecho, el año pasado puse una urna muy interesante. Está llena de ramas que pinté de blanco, y allí es donde cuelgo todos mis adornos. Así que no es realmente un árbol en el sentido de ser un árbol verde y natural. Pero en verdad me gusta porque muestra los adornos. Y, claro, el mío estaba lleno de los adornos de los nombres de Cristo. Me encantó.

Nancy: A mí me encanta tener en mi casa todo el año cosas decorativas en la pared que guíen y apunten a mi propio corazón y a los invitados que vienen a casa, a las Escrituras.

Bárbara: A mí también.

Nancy: Pienso que hay algo alentador, hay exhortación, hay un enfoque en Cristo.

Bárbara: Estoy totalmente de acuerdo.

Nancy: Se supone que debemos tomar en cuenta a Cristo. Se supone que debemos fijar nuestros ojos en Él. Y si podemos entrar en un hogar y ver en las paredes, en los estantes y en las mesas, recordatorios de las Escrituras y de quién es Cristo, es una forma de mantenernos centradas en Él y que la Palabra de Dios quede en el centro de nuestros corazones.

Así que estos nombres de Cristo no son exclusivamente para la Navidad.

Bárbara: Oh no, en lo absoluto.

Nancy: Así que nosotros nos hemos estado enfocando en los nombres de Jesús, y eso me lleva otra vez a los adornos, que tú has llamado Bárbara “Adornos de Adoración”. Para aquellos que no nos escucharon ayer, explícales el significado de ese nombre, “Adornos de Adoración”.

Bárbara: Cuando pensamos en la Navidad, una de las frases en uno de nuestros villancicos favoritos que todos cantamos cada año dice, “Oh venid y adoremos”.

El propósito de la Navidad y de celebrarla es que lo veneremos, que adoremos a Cristo, al Rey recién nacido. Y aun así, la manera en que celebramos la Navidad prácticamente nos ayuda muy poco a enfocarnos en adorarlo a Él.

Así que hemos creado esos adornos, y los hemos llamado “Adornos de Adoración” porque son ornamentos que deben llevarnos a adorar a Cristo. Con los ornamentos viene un folleto que habla sobre el significado de cada uno de estos siete nombres.

Está diseñado para ser leído en voz alta. Puedes colgar en tu árbol un adorno cada día o mostrar uno cada día en un marco. Yo tengo dos de ellos enmarcados en mi casa; los enmarqué en la Navidad del año pasado, y han estado ahí desde entonces. Me encanta tenerlos donde yo pueda ver los nombres de Cristo en mi casa.

Pero volviendo al folleto, este te brinda una oportunidad como madre—si todavía tienes niños en casa—de leerles a tus hijos las historias sobre cada uno de estos siete nombres, de manera que ellos entiendan por qué Jesús fue llamado “Admirable, Consejero”, por qué Él fue llamado “Dios Poderoso”, por qué Él es llamado “El Señor Jesucristo”. ¿Qué significa esto y qué debe significar para nosotros? ¿Qué significa esto para mí como creyente? ¿Y qué necesito hacer en respuesta a este nombre?

Así que estos adornos no solo están hechos para llevar tu corazón a la adoración, sino también para enseñarles a tus hijos, y a pasar la verdad a la próxima generación como se nos instruye a hacer en Deuteronomio, a enseñarles estas verdades a tus hijos.

Nancy: Pienso en el capítulo 2 de Lucas, al principio de la historia de la Navidad, cuando Jesús acababa de nacer y los pastores vinieron a verlo. Ellos habían venido a adorarle. Y luego dice,–y estás familiarizada con este versículo–, en Lucas 2:19 dice, “Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón.”

Creo que una de las cosas que no hacemos mucho durante la Navidad es atesorar las cosas que hemos visto y oído, las cosas que sabemos de Cristo, y reflexionar sobre ellas en nuestros corazones, y hacer esto juntos en familia. Muchas familias están ocupadas todo el año, pero creo que si hay una temporada en el año más agitada que otras o quizás la más agitada del año, es la Navidad y las fiestas alrededor de ella. Oigo a familias y gente sin familia—como personas solteras, o padres que ya no tienen hijos en casa—volviéndose locos. Y se preguntan, “¿Cómo podemos evitar tanto caos y locura en esta temporada?

Bueno, estos adornos de adoración y el material que viene con ellos, pienso que son una forma de hacer una pausa y reflexionar en las maravillas de Su Nombre, parar y adorar a Cristo por quien Él es.

Bárbara: Así es.

Nancy: Puedes poner el árbol. Puedes decorarlo. Pero puedes terminar tan agotada y frenética que todo el mundo está como temiendo la Navidad y pensando, ¡Gracias al Señor que faltan once meses para la próxima Navidad!

Bárbara: Exactamente.

Nancy: Y realmente no queremos que la gente termine así.

Bárbara: No, no, no queremos eso.

Nancy: Así lo que necesitamos es empezar a prepararnos. Creo que a muchas de nuestras oyentes les gustaría tener estos adornos en sus casas, les gustaría prepararse, y piensan, cómo puedes obtener estos recursos o recursos como estos para estar lista cuando la Navidad llegue, entrenando a tus hijos, reflexionando en estas cosas, poniendo este tipo adornos en sus casas.

Y en el día de hoy y mañana vamos a hablar de cuáles son estos nombres. Pero también queremos decirles que ustedes pueden desarrollar con estas mismas ideas cosas en sus casas que las lleven a reflexionar sobre los nombres y sobre realmente la idea central de la Navidad, que es Cristo.

En el caso de Bárbara y de “Vida en Familia Hoy” ellos han producido paquetes de siete adornos, y son algunos de los nombres de Cristo que se relacionan particularmente con la Navidad y con Su nacimiento. Bárbara, vamos a comenzar hoy con el nombre…

Bárbara: El nombre “Jesús”. Es una historia tan interesante, y la conocemos muy bien. Pero cuando retrocedemos y miramos el milagro de cómo se le dio el nombre de Jesús… Fue el ángel Gabriel quien anunció cuál sería Su nombre.

Pienso que es maravilloso. Es asombroso dar marcha atrás y pensar en cómo pudo haber sido para María y José recibir esa visita del ángel, y luego el ángel les dice cuál será el nombre de este niño. Y por eso he escrito en el folleto acerca de qué significa el nombre de “Jesús” y por qué tiene ese significado.

Nancy: Y de la forma que ese nombre está relacionado al nombre de Josué en el Antiguo Testamento.

Bárbara: Así es.

Nancy: Quien fue un libertador y un líder militar en el Antiguo Testamento, y cómo Jesús vendría y libertaría a Su pueblo.

Bárbara: Exactamente.

Nancy: A salvarlos del enemigo, del pecado y de Satanás.

Bárbara: Así es.

Nancy: Realmente une de manera preciosa las Escrituras, el dar un paso atrás y mirar el significado de ese nombre.

Bárbara: Sí. Y pienso que lo importante es que comuniquemos esta verdad a nuestros hijos. Es uno de los primeros nombres que los niños aprenden—Jesús–ellos saben decirlo desde que tienen dos o tres años. Pero a medida que van creciendo, no saben el significado de este nombre.

Nancy: ¡Algunas veces los adultos tampoco saben lo que significa!

Bárbara: Oh, yo lo sé—los adultos tampoco saben lo que significa. A decir verdad, aprendí muchísimo trabajando en esta serie y haciendo la investigación del significado de cada uno de los nombres. Pero cuando cuelgas en el árbol el nombre de Jesús, y lees la historia de ese nombre, simplemente nos conduce a la adoración. Y esto no es porque lo que está escrito en el folleto sea tan bueno, sino porque nos recuerda la verdad de quién es Él y porqué Dios lo envió y porqué lo necesitamos.

De esto debe tratarse la Navidad. Debe tratarse de adorar a Jesús porque Él estuvo dispuesto a venir y nacer como un bebé. Lo que Él hizo por nosotros, el que Él haya venido, es algo tan maravilloso, abrumador, asombroso, e incomprensible.

Nancy: Amén, así es. Y he observado a algunas de mis amigas que tienen niños pequeños. Si los padres han estado orando y enseñando a sus hijos los caminos de Dios, los corazones de algunos de esos niños estarán tiernos, sensibles, y receptivos.

Tengo una amiguita de seis años y el otro día ella me detuvo en la entrada de mi casa y me dijo, “Señorita Nancy, ¿pudieras orar por mi sobre…?” Entonces ella empezó a decirme que tenía miedo de algo que estaba por suceder. Y nos detuvimos ahí mismo en la entrada y oramos. Ella volvió donde mi otra vez hace apenas unos días–la misma niña—y me dijo, “Oh señorita Nancy, yo oré la otra noche, y le pedí a Jesús que perdonara mis pecados y que me ayudara a querer a mi hermanita.”

Y yo miro a esta niña y me digo, “El Espíritu de Dios está obrando en su corazón.” ¡Que etapa tan tierna y tan sensible!– antes de que los niños pierdan el interés y quieran salirse de la iglesia–, hay que aprovechar la admiración que estos niños sienten.

Y a propósito, quizás tú seas abuela. Quizás tus hijos no están criando a sus hijos en la fe, pero tienes oportunidades durante la Navidad de estar con esos niños. Quizás eres madre soltera o seas como una hermana mayor y amiga para los hijos de otros. Hay muchas maneras de influenciar las vidas de estos pequeños. Y además estaremos recordándole a nuestros propios corazones quién es Jesús y por qué vino. La maravilla de todo esto radica en mirar estos nombres con ojos frescos. Pienso que hacerlo nos aviva y eso es algo grandioso.

Bárbara: Claro que sí. Una de mis historias favoritas del año pasado es que regalamos varios de estos adornos a una iglesia en un área de escasos recursos en el centro de la ciudad en Little Rock. Ellos usaron el folleto para enseñar a los niños que venían a la iglesia sobre los nombres de Jesús. Luego ellos le dieron a cada niño uno de esos nombres como regalo de Navidad. La señora que maneja el programa me dijo, “Debiste haber visto los ojos de esos niños. Se les agrandaron como platillos.”

Fue mucho mejor darles a esos niños un adorno que podían llevarse a sus casas, y ser de ellos para siempre, en vez de darles algún pequeño juguete o una bolsa de caramelos. El ministerio de esta iglesia les leyó las historias de los nombres de Jesús y luego le dio a cada niño un adorno. Me encanta eso, porque de eso es que se trata la Navidad.

Me da la impresión que esos niños van a atesorar esos adornos por muchos años. Sé que eso es lo que yo hubiera hecho porque cuando era una niña, recuerdo ser receptiva a todo sobre Jesús en mi pequeña clase en la iglesia los domingos. Si alguien me hubiera dado un adorno con el nombre de Cristo, probablemente aún lo tuviera conmigo, porque todavía tengo algunas cosas que nos dieron en la escuela dominical cuando era pequeña.

Así que hay muchas maneras de usar estos “adornos de adoración” aparte de usarlos con tu propia familia.

Nancy: Y también fuera de la temporada navideña.

Bárbara: Exactamente.

Nancy: Prácticamente durante todo el año. Queremos poner cosas a nuestro alrededor y en nuestros hogares, como recordatorios visuales de quién es Jesús, por qué vino. Su obra redentora, Su amor por nosotros. Así que de estos nombres diferentes, estos “Adornos de Adoración”, ya hablamos de Jesús, y vamos a hablar mañana de un par de nombres más,–además Él es llamado Salvador, El Señor Jesucristo, Emmanuel, Admirable, Consejero, Dios Fuerte, y Príncipe de Paz.

Claro, estos últimos nombres son los que encontramos en Isaías—700 años antes del nacimiento de Cristo. Dios le dio los nombres a Su Hijo, y nos dijo cuáles serían esos nombres. Cada uno de esos nombres nos dice algo maravilloso y especial sobre Jesús.

Y el último nombre, Príncipe de Paz, como hemos estado diciendo, es hermoso. El adorno viene con una pequeña historia de ese nombre. Y es bueno para los adultos leerlo y también para los niños. Vamos a hablarle un poco de los antecedentes. Leeremos parte de esa historia mañana, así que esperamos que regreses con nosotros de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Carmen: Asegúrate de hacer que esta época del año sea significativa. Hoy hemos oído de algunas ideas que pudieran ayudarte a darle un giro a tus celebraciones navideñas.

Y recuerda tu compromiso de orar por Aviva Nuestros Corazones. No podríamos llegar a ti sin tus oraciones. Espero que esta semana de preparación de Navidad sea significativa para ti y para toda tu familia.

Bueno, hoy se nos acabó el tiempo, pero Bárbara estará otra vez aquí con nosotros mañana, en Aviva Nuestros Corazones. Vamos a hablar del significado del nombre Príncipe de Paz y por qué necesitamos a Jesús y cómo Él nos trae la paz que no podemos obtener de ninguna otra fuente. Gracias por estar con nosotros hoy, y espero que nos acompañes en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

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Música: Venid y Adoremos, Tercer Cielo, Es Navidad ℗ 2008 Kasa Producciones; Al Mundo Paz, Papel Maché, Ve Dilo en las Montañas – EP ℗ 2014 Papel Maché