¿Puedo encontrar contentamiento en la jactancia?

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Serie: Dando una respuesta

¿Puedo encontrar contentamiento en la jactancia?

Tyler Kenney

Nota del editor: Este es el noveno capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

El hecho de que cuando vemos la bondad de Dios para con los demás, en vez de regocijarnos con ellos y alabar a Dios, nos volvamos envidiosos, antagonistas de su felicidad y descontentos con nuestra propia situación, es una condición triste de nuestros corazones caídos. En vez de celebrar y bendecir a Dios por las cosas buenas que les ha dado —un matrimonio feliz, hijos, habilidades y talentos naturales, éxito financiero o ministerial— nos sentimos intimidados, excluidos o abandonados.

Aunque esta respuesta pecaminosa es común a todas las personas, es una lucha para los cristianos porque sabemos que nuestros corazones no deben responder de esta manera. Sabemos que Dios ya ha sido indescriptiblemente misericordioso con nosotros al darnos toda bendición espiritual en Cristo (Ef 1:3), y que por lo tanto, deberíamos estar perfectamente contentos en cualquiera que sea nuestra situación porque ya tenemos todas las cosas en Cristo (1 Co 3:21).

El verdadero contentamiento viene cuando recordamos nuestra completa indignidad para que se nos dé algo bueno.

Pero el conocer la Palabra de Dios y el obedecerla genuinamente son dos cosas diferentes, y a menudo en nuestra santificación percibimos la brecha que existe entre ambas. No obstante, el Espíritu Santo no nos abandona a nuestra propia suerte, sino que nos equipa y empodera para obrar según lo que Él ha ordenado.

Un pasaje que puede ser especialmente útil en la lucha por el contentamiento se encuentra en las enseñanzas de Pablo a la iglesia de Corinto. El apóstol Pablo aborda en 1 Corintios el problema del culto a la personalidad que la iglesia está presentando, donde algunos dicen: “Yo soy de Pablo”, y otros: “Yo soy de Apolos”, causando contiendas y divisiones entre ellos mismos. Al analizar tal comportamiento, Pablo discierne que el hecho de que se agrupen en torno a predicadores bien conocidos proviene de un deseo mundano de exaltarse a sí mismos a través de dicha asociación. En otras palabras, al favorecer a un líder religioso en particular, la gente está tratando de jactarse (4:6). En lugar de estar contentos con lo que son o lo que tienen, están tratando de colocarse por encima de los demás en la iglesia.

Algunos entre ellos favorecen a Pablo, probablemente porque él era un apóstol y el primero en traer el Evangelio y establecer una iglesia en Corinto. Muchos habrían aprendido los fundamentos de la fe con Pablo mientras él les enseñaba la Palabra de Dios durante dieciocho meses (Hch 18:11). Algunos incluso podían jactarse de haber sido bautizados por él (1 Co 1:14–16).

Otros en la iglesia favorecen a Apolos. A diferencia de Pablo, quien hablaba “no con palabras elocuentes” sino “con debilidad, y con temor y mucho temblor” (1:17; 2:3), Apolos era un “hombre elocuente” que, durante su estadía en Corintio, “refutaba vigorosamente en público a los judíos” (Hch 18:24–28). Quizás aquellos que se jactaban de él estaban entre sus discípulos y habían venido a compartir sobre sus dones y su reputación.

Además de estos, hay otros grupos en la iglesia que, por alguna razón u otra, se jactan en Cefas o en Cristo frente a los demás (1 Co 1:12). Cada grupo tiene su propio campeón, y ciertamente son líderes dignos de ser seguidos, pero Pablo discierne en medio de todas estas facciones, no el resultado noble de la lealtad o convicción espiritual, sino la pura y simple mundanalidad. Él lo describe como un comportamiento de “carnales” (1 Co 3:4 RV60), y como parte de su corrección, le recuerda a la iglesia la razón por la que deben estar unidos en lugar de divididos. Él les escribe, diciendo:

Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento; no hubo muchos sabios conforme a la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; para que nadie se jacte delante de Dios. (1 Co 1:26–29)

Ante el tribalismo de los corintios, Pablo restablece la base de su unidad al recordarles lo que tienen en común: todos ellos son esencialmente un grupo de don nadies a quienes, precisamente por su falta de distinción, Dios se ha complacido en llamarles pueblo Suyo. Por más que intenten superarse unos a otros, todos son tan insignificantes que cualquier competencia entre ellos es irrelevante. Es más, ser el más sabio, el más poderoso o el más distinguido no es lo que a Dios le importa. De hecho, como expresa 1 Corintios 1:29-31, ser una gran persona “conforme a la carne” (v. 26) y poner la confianza en eso (jactarse en sí mismo), es la antítesis del motivo por el cual Dios los escogió. Él los eligió y los unió a Cristo Jesús a fin de que Cristo fuese su “sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención”.

Los intentos que los corintios hacen para exaltarse a sí mismos se oponen a los propósitos de Dios para con ellos en Cristo, propósitos que implican “que nadie se jacte delante de Dios”, sino que reconozcan y se apropien de todo lo que Cristo ya ha hecho por ellos, y que por consiguiente, «se gloríe[n] (jacten) en el Señor».

Este pasaje nos recuerda lo que produce y lo que no produce contentamiento verdadero. El buscar ser exaltados por medio de nuestros propios logros o asociaciones es un engaño que divide a la Iglesia de Cristo y que roba la gloria que le pertenece solo a Él. Este es el problema de envidiar las bendiciones de los demás y estar descontentos: revela que estamos buscando significado en los elogios, las posesiones o el poder de este mundo, todos los cuales al final de cuentas, fracasan.

El verdadero contentamiento viene cuando nuestra jactancia está en el Señor. Lo experimentamos cuando recordamos nuestra completa indignidad para que se nos dé algo bueno, recibimos el “don inefable” de Dios para nosotros en Cristo (2 Co 9:15) y reconocemos con sincera gratitud y sobreabundante alabanza que cada dádiva, ya sea para nosotros o para otros, es sabia y amorosamente dada por Dios según Sus buenos propósitos para con todo Su pueblo.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Tyler Kenney
Tyler Kenney

Tyler Kenney es gerente de contenido digital en Ligonier Ministries y graduado del Bethlehem Seminary en Minneapolis.

¿Hay solamente un camino de salvación?

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Serie: Dando una respuesta

¿Hay solamente un camino de salvación?

James Anderson

Nota del editor: Este es el octavo capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

“A tu manera”, proclamaba Burger King en la década de los 70 con un eslogan que reflejaba el creciente individualismo, consumismo y pluralismo occidental. Otras empresas siguieron su ejemplo al prometernos que podríamos tener sus productos a nuestra manera: personalizados a nuestros gustos particulares y entregados bajo nuestras condiciones específicas. Por lo tanto, no es de extrañar que los occidentales traigan la misma agenda a la religión. La idea de que no tenemos opción en cuanto a cómo ser salvos es un anatema para el consumidor espiritual de nuestros días; queremos la salvación a nuestra manera.

La objeción sobre lo injusto de la salvación también refleja presupociones erróneas sobre quién es el que define la salvación.

Parece que el pluralismo religioso se ha convertido en la opción por defecto en nuestra cultura. Sin embargo, no importa cuán grande sea la presión para conformarnos o transigir, los cristianos debemos permanecer firmes e insistir en que solo hay un camino de salvación, es decir, la fe en Jesucristo. La razón es simple: esto es exactamente lo que el mismo Jesús enseñó.

Jesús afirmó que había sido enviado al mundo con un propósito primordial: que los que crean en Él no se pierdan, mas tengan vida eterna (Jn 3:14-17). La fe en Jesús es tanto suficiente como necesaria para la salvación; los que no crean en Él no tendrán vida eterna (vv.18, 36; ver 8:24). Solo los que “comen” de Jesús vivirán (6:53-58). Y como si el asunto necesitara más aclaración, Jesús no dejó ninguna duda en estas palabras a Sus discípulos: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (14:6; ver Mt 11:27).

Los apóstoles de Cristo confirmaron Su mensaje predicando de manera consistente que la salvación por la fe sola en Cristo solo (Hch 2:394:1216:3120:20-21Rom 10:9-171 Jn 2:22-254:14-155:12-13). El mensaje del Nuevo Testamento difícilmente podría ser más claro: si no eres salvo por medio de Jesús, no eres salvo. El pluralista moderno puede permitir que Cristo sea uno de los muchos caminos de salvación, pero, como expresó C. S. Lewis, Cristo mismo no dejó abierta esa posibilidad. O Él es Señor de todo, o no es Señor en absoluto.

Sin embargo, tales afirmaciones exclusivistas ofenden grandemente a la gente moderna. ¿Acaso no es arrogante que los cristianos insistan en que Jesús es el único camino a Dios? ¿No implica eso que los que profesan otras religiones están equivocados? Sí, lo hace. Pero observa bien: los pluralistas religiosos insinúan que los defensores del cristianismo están equivocados. De hecho, insinúan (y de forma arrogante) que Jesús estaba equivocado. Si es arrogante insinuar que las religiones no cristianas están en el error, los pluralistas deben ser igual de arrogantes al insinuar que el cristianismo, y cualquier otra religión exclusivista, está en el error. La acusación de arrogancia inevitablemente rebota en el crítico.

Otra objeción común es que es injusto negarle la salvación a los que sinceramente siguen otras religiones. ¿Por qué solo los cristianos debieran ser salvados? Esta queja expone una falta de comprensión fundamental del Evangelio. La salvación es por la gracia sola: Dios no tiene la obligación de ofrecerle a nadie ni siquiera un camino de salvación, mucho menos múltiples caminos. Cualquiera que oye el Evangelio, lo oye exclusivamente por misericordia divina.

La objeción sobre lo injusto de la salvación también refleja presupociones erróneas sobre quién es el que define la salvación. Ciertamente, le corresponde a nuestro Creador, no a nosotros, diagnosticar nuestro problema y prescribir un remedio. El pluralista aborda la salvación como si fuera un tratamiento para el pelo: deberías poder elegir tu color, tu estilo, etc., todo de acuerdo a tus propias preferencias. Lo que mejor funcione para ti . Pero ¿qué pasa si la salvación es más como un tratamiento médico para una enfermedad mortal? Si solo hay una medicina que en realidad puede curar la enfermedad, sería extremadamente necio abogar por el “pluralismo médico”, una visión de que el tratamiento debe ser “a tu manera”, y sería absurdo acusar al doctor de injusticia por prescribir el único medicamento que funciona.

El asunto debería ser obvio: la receta debe ser adecuada para el diagnóstico. Si el problema humano básico es como la Biblia lo describe, que somos pecadores bajo el justo juicio de Dios, incapaces incluso de comenzar a hacer una expiación satisfactoria por nuestros propios pecados, entonces solo el cristianismo presenta una solución que aborda el problema de forma adecuada. Ninguna otra religión ofrece un Mediador perfecto entre Dios y el hombre que quita la enemistad entre nosotros y nuestro Creador al soportar la pena por nuestros pecados en nuestro lugar (Rom 5:6-112 Co 5:18-211 Tim 2:5-6).

Si la Biblia tiene razón en cuanto a nuestra grave situación, Jesús debe ser el único camino de salvación, y nuestro deber tiene que ser proclamarlo a Él como el único camino. El amor a Dios, el amor a Cristo, el amor a nuestro prójimo y el amor a la verdad no nos dejan otra alternativa.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
James Anderson
James Anderson

El Dr. James N. Anderson es Profesor Carl W. McMurray de Teología y Filosofía en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, N.C., y es ministro ordenado en la Associate Reformed Presbyterian Church (Iglesia Presbiteriana Reformada Asociada). Es el maestro de la serie de enseñanza de Ligonier Exploring Islam y autor de What’s Your Worldview?

¿A Dios le importa?

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Serie: Dando una respuesta

¿A Dios le importa?

John Blanchard

Nota del editor: Este es el séptimo capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

En un debate en la Universidad de Oxford en 1998, Peter Atkins, entonces profesor de química física en el Lincoln College de dicha universidad, se burló de los teístas por creer que “hay algo allá afuera, algo desconocido allá arriba, a lo que tenemos que doblegarnos en todo momento». Esta era su manera de reflejar su fuerte ateísmo y, años más tarde, cuando se le pidió en televisión que diera su punto de vista sobre la existencia o no de Dios, contestó: «Bueno, es bastante sencillo, no hay ninguno». La pregunta «¿A Dios le importa?» es un sinsentido para los que están de acuerdo con Atkins.

Los deístas son diferentes. Ellos creen en la existencia de Dios, pero afirman que después de que Él creó el mundo, se alejó de este. Ellos ven a Dios como un encargado de mantenimiento que delimita un campo de fútbol y pone los arcos, luego observa el partido desde las gradas, sin apoyar a ningún equipo y sin interés alguno en el resultado. Específicamente, ellos niegan que a Dios le importen nuestras debilidades y fracasos, y que alguna vez podamos orar por Su ayuda.

Cuando pensamos en la manera en que a veces tratamos a Dios, Su cuidado infalible por nosotros es ciertamente asombroso.

La Biblia pinta un cuadro muy diferente, y las primeras pinceladas se dejan ver muy temprano. Después de que nuestros primeros padres deliberadamente le dieron la espalda a Dios  y arruinaron su relación con Él, las primeras palabras que Dios le dice a Adán fueron: “¿Dónde estás?”. Como Dios es omnisciente (Él lo sabe todo), esta era una pregunta retórica. Dios estaba dando a los primeros pecadores del mundo la oportunidad de confesar sus pecados y buscar Su perdón. Cuando ellos se rehusaron, Dios los castigó justamente pero al mismo tiempo mostró Su amoroso cuidado por la humanidad caída al prometer que aunque un nuevo y arruinado orden mundial se había establecido, Él enviaría a un Redentor para rescatar al hombre de su autoinfligido desastre, una promesa cumplida por el Señor Jesucristo, quien “vino al mundo para salvar a los pecadores”. (1 Tim 1:15; ver Gn 3:15).

El cuidado de Dios por Su pueblo, como nación y como individuos, corre como un hilo de plata a través del registro bíblico de la historia de la humanidad. Él le asegura a uno de los salmistas: “Porque en mí ha puesto Su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre. Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré” (Sal 91:14-15).

Luego de que Dios rescatara milagrosamente a Su pueblo de la esclavitud en Egipto, ellos pasaron cuarenta años vagando por el desierto en su camino hacia la tierra prometida. A pesar de su frecuente rebelión, Dios proveyó para todas sus necesidades. Tiempo después se les recordó que: “Por cuarenta años el Señor tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado” (Dt 2:7). Como otro escritor dijo: “En su angustia clamaron al Señor, y Él los libró de sus aflicciones” (Sal 107:6).

Una y otra vez, individuos testificaron del cuidado infalible de Dios. Un creyente rico llamado Job, atravesó un trauma horrible, incluyendo la pérdida repentina de todo su ganado, la muerte de sus diez hijos en una tormenta violenta, enfermedades espantosas  y desfiguraciones que le dejaron irreconocible. Todo esto lo llevó a clamar: “Mi espíritu está quebrantado, mis días extinguidos, el sepulcro está preparado para mí” (Job 17:1). Sin embargo, a pesar de que su fe fue severamente sacudida, nunca la perdió, y reconoció ante Dios: “Vida y misericordia me has concedido, y tu cuidado ha guardado mi espíritu (Job 10:12).

Uno de los profetas de Dios aseguró a sus oyentes que: “el Señor de los ejércitos ha visitado Su rebaño” (Zac 10:3), y David, el rey de Israel, cuya vida tuvo serios altibajos, testificó: “el Señor es mi pastor, nada me faltará” (Sal 23:1).

Cuando pensamos en la manera en que a veces tratamos a Dios, Su cuidado infalible por nosotros es ciertamente asombroso. No es de extrañar que David pregunte: “¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” (Sal 8:4). Nunca seremos capaces de comprender plenamente la respuesta a esta pregunta, pero la verdad a la que apunta debería animarnos a responder con gratitud a esta promesa: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios… echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pe 5:6-7).

Una cosa más. La Biblia dice que la religión que es “pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre” incluye cuidar a “los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones” (Stg 1:27). Esta es la descripción abreviada de la Biblia respecto a nuestra responsabilidad de ayudar a satisfacer las necesidades de los pobres, los desposeídos, los desfavorecidos, los enfermos, los discapacitados, los que se sienten solos, los vulnerables y muchos otros cuyas necesidades son mucho mayores que las nuestras. A Dios sí le importa, y a nosotros también debería importarnos.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
John Blanchard
John Blanchard

El Dr. John Blanchard es un predicador, profesor y apologista que vive en Banstead, Inglaterra. Es autor de varios libros, entre ellos Últimas preguntas y ¿Qué ha pasado con el infierno?

Valorando la pureza en un mundo hostil

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 28 – Valorando la pureza en un mundo hostil

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/valorando-la-pureza-en-un-mundo-hostil/

Annamarie Sauter: Aquí con nosotras la autora y conferencista, Mary Kassian.

Mary Kassian: Amigas, nuestra relación con el Señor debe marcar una diferencia en la manera en que nosotras nos relacionamos con el género masculino. La conducta de las mujeres que profesan adorar a Dios es diferente a la conducta de aquellas que no lo hacen. Si profesamos adorar a Dios, damos la bienvenida a Su luz perseguidora sobre nuestras vidas. Le decimos, “Señor ilumina, muéstrame mi equivocación, dime donde estoy mal y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje para hacer los cambios debidos”.

Annamarie: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: En el libro de Proverbios, encontramos un contraste de dos tipos de mujeres, la mujer sabia y la mujer necia. Esta semana en Aviva Nuestros Corazones, hemos estado escuchando el mensaje de mi buena amiga, autora y charlista, Mary Kassian, titulado “Mujeres sabias en un mundo salvaje».

Mary nos ha estado llevando a través de las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Y hemos visto como la manera de pensar y el estilo de vida de esa mujer es muy similar al pensamiento que abunda en el mundo de hoy en día.

Mary originalmente nos impartió ese mensaje en un taller durante la conferencia Mujer Verdadera 2008. Cuando planifiqué esas sesiones, no tenía ni idea de cuántas mujeres debía esperar que asistieran a ellas. En el intermedio de la conferencia y para nuestra sorpresa, vimos el viernes en la tarde que las mujeres no se fueron de compras, no se fueron a comer, se quedaron y escucharon estas sesiones y el salón estaba totalmente lleno. A pesar de los retos en la logística que la situación trajo, estuvimos muy animadas al ver el increíble deseo que estas mujeres tuvieron por saber lo que significa ser una Mujer Verdadera de Dios.

De hecho, unido a la conferencia Mujer Verdadera ha habido un énfasis en un cambio de corazón profundo y verdadero.

Hoy vamos a escuchar la parte final del mensaje, “Mujeres sabias en un mundo salvaje”. Ayer dejamos el tema cuando Mary hablaba de la pureza sexual, hoy lo retoma en ese mismo punto.

Mary: Número 15: Deseo. La mujer salvaje, la mujer descarriada piensa que el romance va a satisfacer el anhelo más profundo de su corazón. Esta es una de las mentiras más grandes de todas. Este versículo, “te busqué” esta mujer sale y busca el amor. Ella va y le hace una propuesta al joven, “Embriaguémonos de amor”. Ella solo quiere amor; ella quiere sentirse amada; ella solo quiere sentir.

¿Cuántas de nosotras, casadas, solteras, en todos los ámbitos, joven o anciana, sin importar cuáles son las experiencias de nuestras vidas, sienten un anhelo en sus corazones que pueden vislumbrar como un soplo cuando leen una buena novela o al respirar profundamente y sentir esa agitación en sus corazones diciendo, “Sí, yo quiero ser amada”?

Así que muchas de nosotras recurrimos al romance, y si estamos casadas, a veces recurrimos a esos libros donde hay romanticismo representado allí, o a las películas, o a lo que sea a lo que recurramos para tratar de alimentar nuestra hambre. Pero el Señor dice que una mujer sabia sabe y entiende que Cristo es su primer compromiso, que Jesucristo es el amante y el redentor de su alma. Él es el único hacia el cual todos estos deseos deben ser llevados. Ella sabe que todos estos anhelos revueltos, no se satisfacen por ninguna cosa terrenal o ningún hombre terrenal. Así que la dedicación de la mujer sabia es Cristo y el seguirlo.

Amigas, todas tenemos deseos. Todas tenemos anhelos. La mujer salvaje busca el satisfacerlos con los hombres. La mujer sabia busca satisfacerlos con Aquel por el que fuimos creadas.

Número 16: Moralidad. La mujer salvaje compromete normas y estándares y justifica el pecado. Así que ella dice, “Sí, mi marido está ausente. Él me deja sola todo el tiempo. De hecho, él no es bueno conmigo en lo absoluto”. Así que ella comienza a construir esta justificación para el pecado. Ella dice: “Es culpa de mi marido. Él no me da lo que necesito. Nunca debí haberme casado con él, fue un gran error. Mi esposo está ausente”. Así que pone en peligro sus normas, a través de la erosión. Ella las pone en peligro y justifica su pecado.

Una mujer sabia, por el contrario, se mantiene para el matrimonio y se mantiene en el matrimonio. Ella guarda la pureza y la santidad del lecho matrimonial, y no solo en sus acciones físicas, sino también en sus pensamientos y creencias, en lo que hace, en lo que observa y lo que ella entra en su cerebro. Hay una pureza y hay una fidelidad de mantener la confianza, mantener la lealtad, mantener la fe en su marido.

Escucha, tu marido no tiene que ser digno para que tú mantengas la fe en él. Cuando estás manteniendo la fe, estás manteniendo la fe a tu propio pacto, en el cual te comprometiste ante Dios. Así que muchas de nosotras justificamos nuestro pecado diciendo: “Él no es realmente el paquete por el cual yo firmé”.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

Número 17: Sexualidad. Mujeres salvajes utilizan el sexo como una arma o para su propia gratificación. Se nos dice en este pasaje que ella reduce al joven a un pedazo de pan. ¿Qué haces con un pedazo de pan? Lo comes — ¿no es así? Solo el deseo de tener ese muchacho. Así que ella seduce a los hombres jóvenes. Esto lo vemos en la mujer en este pasaje, que seduce a un hombre joven, pero ella también está usando este joven para castigar a su marido.

¿Cuántas de nosotras las mujeres casadas usamos el sexo como un arma en vez de entender que es un regalo grande, precioso, sagrado y santo? Un regalo que representa la unión de Cristo con su esposa. El sexo es algo sagrado y no debe ser utilizado como un arma.

Una mujer sabia es una mujer de convicciones muy muy fuertes, una mujer que, a pesar de todo, e incluso cuando le es doloroso y es difícil, dice: “Voy a hacer lo que es correcto y confiaré en Jesús”.

En Proverbios 7 se nos dice que una mujer sabia hace colchas o tapetes para su cama. ¡Sus camas son importantes muchachas!

Hace ya unos años atrás, sentí convicción sobre esto, porque recuerdo que cuando tenía trece años y aún tenía a mi padre le hice construirme algunos muebles para niña al estilo Francés-Provenzal y todavía era lo que prevalecía en mi habitación cuarenta años después. Soy muy práctica y no tengo una niña a quien dárselo y realmente nunca pensé que esto era algo para darle importancia. Y es importante. Yo soy la que organizo mi hogar. Yo soy la creadora de los espacios y los lugares que habitamos en nuestra casa. Yo transmito el mensaje para mi esposo de que entiendo que es un lugar santo un lugar sagrado, es algo con lo cual estoy comprometida, porque entiendo perfectamente de lo que se trata. No se trata de mí no se trata de él, se trata de algo muchísimo mayor.

No le causemos daño a los hombres. 1 Tesalonicense 4:4-6 habla de que le hacemos daño al hombre cuando interactuamos con ellos equivocadamente con respecto a nuestra sexualidad. Cuando le retenemos algo que debemos darle, o cuando damos algo que debemos de retener, así de esa manera le podemos hacer daño.

Ahora hablemos sobre: Valores (parte de la lista que distingue a la mujer salvaje). La mujer descarriada, la mujer salvaje ha adoptado valores mundanos. Se nos dice que ella tiene colchas de colores en su cama traídas de Egipto. El valor mundano de, “Sí, estoy abrazando la cultura de la cual Dios me sacó”. Esta es la imagen que quiere ser proyectada aquí. Esto no implica que vayamos a ir de tiendas y buscar cosas hechas en nuestro país y no en Egipto. La idea de Egipto es el lugar de esclavitud de donde Él nos ha sacado. No regreses allí en términos de tus valores, en términos de lo que vas a mantener como cosa preciada cerca de tu corazón, esa es la idea.

La Biblia nos dice que la mujer sabia valora lo que Dios valora, no con oro, perlas o vestimentas costosas. Todas esas cosas, siendo tan exquisitas como son, no son lo que primariamente ella valora en su corazón. Dedicación a Cristo es lo que la mujer sabia valora, y nos dice aquí, que cultiva el tipo de personalidad, comportamiento e interacción que sabe es de gran valor para Dios.

Edificación. La mujer salvaje destruye y descarta a los hombres. Ella es una aplastadora de masculinidad. El verso 26, dice que los derriba, y hay un sinnúmero que ya ha destruido, que ha destrozado.

La Biblia nos dice que la mujer piadosa no es una derrocadora de hombres. El corazón se me rompe cuando leo Proverbios, donde dice que la mujer sabia edifica su casa y que la necia la destruye, ¿con qué lo hace?, con sus propias manos. Como mujeres cristianas, estamos llamadas a respetar y honrar al género masculino en sentido general y no destruirles.

Una mujer sabia, una mujer piadosa respeta y honra a los hombres en sus palabras en sus actitudes y en su conducta. Se nos dice que ella le da a su esposo bien y no mal, todos los días de su vida. Amigas, cuando herimos a nuestros esposos, nosotros estamos hiriendo a nuestro hogar.

Se nos dice que su esposo es respetado porque ella lo edifica; ella lo hace crecer a los ojos de los demás. Ella es la única que conoce sus faltas, y aun así ella dice. “Okey, creo en ti hazlo querido, te apoyo totalmente, cuenta conmigo, tú puedes”.

Compromiso: La mujer rebelde, la mujer salvaje no puede mantener una relación. Ella ha cubierto una larga lista de hombres. Hay muchos en su vida, es una carretera a la muerte.

Se nos dice que la mujer piadosa, la mujer sabia, honra y guarda su compromiso todos los días de su vida y ella no se rinde ante el temor. Es algo que asusta, la sumisión es algo que nos atemoriza, ¿no es cierto? Nos atemoriza saber que si entregamos totalmente nuestras vidas, si no reclamamos nuestros derechos nos van a pisotear y a abusar. Permítanme decirles que hay límites piadosos y bíblicos y en las Escrituras tenemos guía que nos enseñan que si hay abuso en la relación o de estar sucediendo extorción o maldad, el precedente bíblico es que debemos de huir de la situación y luego procurar una reconciliación y sanación. No somos una alfombra para que nos pisen, debemos ser mujeres sabias, mujeres fuertes, mujeres que saben escoger, que toman decisiones, aún las que son difíciles, y no cedemos ante el temor. Un compromiso, una mujer de compromiso.

El punto final, es uno de contraste, es el corazón para Dios, y esto es lo que encuentro más interesante en este pasaje. Esta mujer, actúa como una prostituta; se viste como una prostituta, es descarada, sin embargo, ella es parte de una comunidad religiosa. Esta mujer hace ofrendas en comunidad. Ella acaba de traer una ofrenda. Acaba de salir de la iglesia. Esta mujer acaba de cumplir sus votos; ha cumplido con su obligación en términos de asistencia y conducta religiosa. Así es que aquí no se está hablando de una mujer que se ha dislocado y se ha vuelto salvaje, ella no es solo una mujer religiosa, no, es una mujer casada y religiosa.

Amigas, nuestra relación con el Señor necesita hacer una diferencia en la manera en que nos relacionamos con los hombres. La conducta de la mujer que profesa piedad y adoración a Dios es diferente a la conducta de la mujer que no lo hace. Si profesamos adorar a Dios, le damos la bienvenida a Su luz perseguidora en nuestras vidas, y le decimos, “Señor, iluminame. Muéstrame dónde estoy equivocada, y en Tu amor, gracia y misericordia, corrígeme y dame la fortaleza y el coraje de corregir lo que no esté bien”.

No siempre es fácil hacer esto, y particularmente en esta cultura. Algunos de estos conceptos que hemos mencionado están diametralmente opuestos a todo lo que el mundo nos ha enseñado. Pero aquí quiero decirles algo, hay un gran gozo en hacer lo correcto, en hacer justicia, aun sea tratando fuertemente, y Él quiere extenderte ese reto como mujer.

Hice una compilación de veintiuna preguntas. Aquí hay veintiún preguntas de belleza, y para cada una de estas preguntas, yo quiero que la consideren en sus corazones si la respuesta es, nunca, raras veces, ocasionalmente, a menudo, o habitualmente.

Número 1: ¿Te preocupa tu aspecto, tu aspecto físico? ¿Le das tú más importancia a lo que hay fuera, a la manera en que te ves, más de lo que te ocupas de tu ser interior?

Número 2: ¿Usas ropa reveladora, apretada? Me refiero a “ropa tipo spray de pintura” o tan pegada como tu piel. ¿Usas escotes y te aprietas la cintura? ¿Exhibes con orgullo tu cuerpo? ¿Tratas de que tu seducción sea lo que transpire en tu vestir? ¿Es este tu propósito cuando vistes?

Número 3: ¿Usas ropa descuidada, o desaliñada? ¿No procuras vestirte de manera femenina? ¿Descuidas tu apariencia, tu femineidad? En un punto de mi vida, el Señor me convenció a mí de esto.

Número 4: ¿Coqueteas? ¿Te dejas hacer notar por los prospectos masculinos? ¿Físicamente, te sientas en sus piernas, lo rodeas con tus brazos y piernas, te pegas a su cuerpo con el propósito de seducirlo?

Número 5: ¿Procuras ser un imán de hombres? ¿Frecuentas lugares con el propósito de atraer hombres? ¿Observas a todos los hombres que ves como un futuro prospecto? ¿Pasas la mayoría de tu tiempo haciendo nada en lugar de ocuparte de tu misión como creyente?

Número 6: ¿Cómo es tu nivel de agresividad con los hombres, eres agresiva? ¿Eres tú la que lo procuras? ¿Eres tú la que inicias el contacto, lo llamas, lo invitas, marcas tú el paso? Y para las casadas se puede agregar…. ¿la que fastidias?

Número 7: ¿Te colocas tú en situaciones potencialmente comprometedoras, lugares aislados, apartamentos, habitaciones, oficinas, dormitorios, hoteles, vacaciones, carros?

Número 8: ¿Manipulas o esquematizas tu relación con los hombres? ¿Orquestas las situaciones para manipular las cosas de manera que vayan como quieres? ¿Recurres al engaño o a la falsedad?

Número 9: ¿Tratas de seducirles verbalmente? ¿Eres sugestiva a en tu manera de hablar? ¿Alagas para manipular y tratas de suavizar tu tono o aún lo avergüenzas o lo haces sentir mal con el propósito de que él haga lo que quieres?

Número 10: ¿Tratas tú de monopolizar su tiempo? ¿Recientes el tiempo que él le da a otras relaciones u otras cosas que lo ocupan? ¿Le reclamas su atención? Este punto es más para solteras. Porque para los casados existe una necesidad de cultivar esa relación

Número 11: ¿Demandas que las cosas se hagan como quieres, a tu manera? ¿Pones mala cara (te entruñas), fastidias, o lo acosas hasta que por fin él cede?

Número 12: ¿Eres rebelde? ¿Tienes un espíritu inflexible e independiente? ¿Resistes el aporte u opinión de los hombres? ¿Eres terca como una mula, retrocedes o tomas represalias todas las veces que él trata de proveer liderazgo y dirección?

Amigas, muchas de las razones por las cuales ya nuestros hombres no nos proveen liderazgo es porque no se lo permitimos. Cuando ellos tratan de hacer la mínima cosa, los subestimamos o le restamos importancia porque consideramos que no llenan nuestras expectativas.

Número 13: ¿Denigras el papel de la mujer como esposa, madre y ama de casa? ¿Consideras que las actividades de ama de casa tales como cocinar, limpiar y hornear son menos que el ministerio o un empleo pagado?

Número 14: ¿Procuras, persigues y deseas más a un hombre de lo que tú deseas buscas y persigues a Cristo?

Número 15: ¿Te consume la meta de encontrar el perfecto novio, esposo perfecto o amante perfecto?

Número 16: ¿Estás distraída con pensamientos románticos? ¿Juegas con escenarios románticos en tu mente? ¿Te atrae el concepto del romance prohibido tal como el adulterio y las aventuras amorosas? ¿Procuras estimular tu romanticismo con libros, la televisión, revistas o películas?

Número 17: ¿Comprometes física o mentalmente los niveles de pureza sexual que Dios demanda? ¿Estás involucrada en expresiones de sexualidad de cualquier tipo fuera del matrimonio, o pensamientos de sexualidad fuera del matrimonio?

Número 18: ¿Utilizas el sexo como un arma para seducir o castigar? ¿Te le niegas a tu esposo, o dañas a otros hombres al incurrir en avances o actividades sexuales?

Número 19: ¿Llenas tu mente con valores mundanos, las sedas de Egipto? ¿Lees las revistas de mujeres sexy, novelas sensuales, programas de TV que comprometen los valores Cristo-céntricos? ¿Navegas por páginas de internet inapropiadas?

Amigas, lo que permitimos que entre… Nosotros tenemos un refrán con nuestros hijos. Tenemos esta cancioncita que dice: “BAEN, BASA, BAEN, BASA. – basura entra, basura sale, basura entra, basura sale”. Si tu mente está llena de basura, entonces esa basura es lo que va a salir en tu vida. Podrás preguntarte en un momento … “¡Oh! ¿Pero y de dónde eso salió ?” Pero, saben, basura entra, basura sale.

Número 20: ¿Has estado involucrada en un hilo continuo de relaciones? ¿Has entregado tu corazón con frecuencia?

Cuiden sus corazones, chicas, cuiden sus corazones. No se lo entreguen a la persona equivocada, en la manera equivocada, en el tiempo equivocado. Es lo más precioso que tienen. Guárdenlo.

Número 21: ¿Usas y descartas a los hombres, o te usan y te descartan ellos a ti? ¿Apabullas al género masculino? ¿Te burlas, los desprecias, los rebajas? ¿Usas chistes sarcásticos sobre ellos? ¿Los paras en seco? Y aquí está la clave: ¿Eres diferente en como respetas e interactuas con los hombres a como lo hacen las mujeres no redimidas que te rodean?

El Señor nos está llamando a ser mujeres sabias, y de la única manera que quiere que seamos salvajes es por Él, para Él y para Su gloria. Así es que amigas, todas nos quedamos corta en estas cosas de muchas y variadas formas. El Señor nos hace un reto, Él nos reta a ver nuestras vidas como mujeres y decir, “Sí, Señor, yo quiero ser una mujer que sea completamente tuya, y yo quiero reflejar Tu gloria”.

Al ver toda esta audiencia, mi corazón está cargado porque sé que el Señor le ha dado convicción a muchas en muchos aspectos. Y yo sé que algunas de ustedes en el pasado han hecho decisiones pobres, han caminado por sendas no muy buenas. Pero aun hay quebrantamiento, sanación y arrepentimiento que tiene que suceder en nuestras vidas. Yo creo que el Espíritu del Señor está aquí para darnos fuerza y poder de convicción; convicción desde Su gran amor por nosotras no una convicción condenatoria sino una convicción que nos rete a ser mujeres que logren hacerlo bien y no sean débiles.

Padre Celestial, yo te pido por las mujeres que hoy están aquí, que se han tragado el hilo de pescar del anzuelo del mundo. Padre, yo te pido por esas mujeres que tienen que venir y arreglar sus cuentas contigo en términos de su actitud como mujeres, sus actitudes con sus maridos, sus actitudes hacia los hombres en sentido general.

Espíritu Santo, ven y danos consejo, guía y convicción. Tú fuerza y la certeza que nos das es nuestro coraje. Al arrodillarnos ante Ti, que tengamos el coraje de hacerlo levantando nuestros pañuelos blancos de rendición y digamos, “Sí, Señor”. En el nombre de Jesús, amén, amén.

Nancy: Espero que no hayan escuchado este mensaje como simples espectadoras, sino que a medida que Mary oraba, que hayamos orado con ella, y que lo que ella dijo exprese también el deseo de nuestros corazones, de ondear ese pañuelo blanco de rendición y decir, “Sí, Señor”. Como sea que esto luzca, lo que sea que implique, que quieras tú ser Su mujer verdadera y sabia, una mujer que refleje la belleza, el corazón, el carácter y el espíritu del Señor en este mundo salvaje.

Hemos estado escuchando hoy un mensaje por Mary Kassian, sobre las características de la mujer necia de Proverbios capítulo 7. Es muy fácil levantar el dedo acusador y ver esas características en las mujeres a nuestro alrededor. Yo no puedo menos que creer que el Espíritu de Dios nos está hablando a muchas de nosotras hoy mostrándonos que nosotras tenemos algunas de esas características de esa mujer salvaje dentro de nuestros propios corazones.

Quizás el Señor te ha estado hablando sobre tu falta de discreción, o tu falta de modestia o la falta de pureza moral. Puede que estés en una relación donde estés jugando con fuego, quizás en tu lugar de trabajo, o en el internet, quizás es una relación secreta, o un pecado secreto, tu vida interior tu vida de pensamiento, y el Señor te haya dado convicción.

Permíteme animarte a tomar el camino de la humildad y del arrepentimiento, el estar dispuesta a doblar tus rodillas delante del Señor y decir, “Lávame; límpiame».

Mary habla más en su libro sobre esta transformación “Mujeres sabias en un mundo salvaje”, lo que implica darle las espaldas a ser una mujer salvaje y convertirte en una sabia. Este es un libro fabuloso. Es convincente; es desafiante, es perspicaz. Es uno de esos libros que me hubiera gustado escribir. Está tan repleto de sabiduría bíblica y de pautas para mujeres de cualquier edad, mujeres en cualquier estación de la vida. Un gran recurso en particular para mujeres jóvenes, mujeres universitarias de veinte y treinta años, quienes están conciliando y lidiando el saber cómo ser esa mujer sabia de Dios en medio de la cultura de hoy.

Annamarie: Te animamos a adquirir una copia de este libro en inglés si es factible para ti hacerlo. Muchas mujeres jóvenes se han visto confrontadas e inspiradas a crecer en sabiduría para poder navegar de manera segura en este mundo salvaje.

Cuán agradecidas nos sentimos por la forma como Dios usa las verdades de Su Palabra para traer aliento, esperanza y gracia a las vidas de las personas que la necesitan. Cada oyente tiene una historia particular y los programas contribuyen a fortalecerles y ministrarles en las diversas situaciones.

Este ministerio se hace una realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo al apoyarnos económicamente.

Este ministerio se hace realidad debido a la fidelidad de muchos oyentes que contribuyen mensualmente para ayudarnos a distribuir los mensajes internacionalmente. Visita AvivaNuestrosCorazones.com si deseas ser parte de lo que Dios está haciendo, al apoyarnos económicamente.

En este mundo tendremos tribulación — eso es lo que se nos ha prometido como hijos de Dios. ¿Alguna vez has sentido como si estuvieras atravesando una gran tormenta en el mar? ¿Piensas que nunca llegarás a tierra firme? Nancy nos comparte de los salmos para ofrecernos aliento y esperanza para las tormentas de la vida, mientras aprendemos a depositar nuestra confianza exclusivamente en Dios. Eso será mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Esperamos que puedas acompañarnos.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministires.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Música: Mujer Virtuosa, Nehemiah Guevara, Mujer Virtuosa – Single ℗ 2010 Nehemiah Guevara

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Es Dios injusto?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Es Dios injusto?

Jared Oliphint

Nota del editor: Este es el sexto capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine.

La frase debió haber dado vueltas una y otra vez en la mente de Adán luego de haber mordido el fruto prohibido: “El día que de él comieres ciertamente morirás” (Gn 2:17). Este fue el día que comió de él, así que este era el día en el que él ciertamente moriría. No puedo imaginar el terror que sintió Adán mientras cosía algunas hojas de higuera como ropa improvisada. Adán tenía los días contados antes de su inevitable castigo; el día del juicio había llegado.

Aunque Dios introdujo la justicia terrenal ese día, también refrenó todo el peso de Su juicio y le concedió a Adán y al ahora mundo pecaminoso, una sentencia retardada. Su misericordioso retraso de juicio final estableció un compasivo pero a veces frustrante patrón para nuestra batalla entre el pecado y la justicia; no toda la maldad terrenal verá una justa respuesta terrenal. 

El Viernes Santo arruina cada intento simplista de abordar la justicia de Dios.

A medida que Dios retenía la muerte inmediata cuando Adán tragó esa primera mordida del fruto prohibido, también les mostraba dos nuevas ideas: la gracia y la misericordia. Lo opuesto a la justicia es la injusticia, pero el complemento de la justicia es la misericordia. Tanto la justicia como la misericordia fluyen del buen carácter de Dios, y en el día en que la creación necesitaba de la misericordia para sobrevivir, Dios prometió un Salvador (Gn 3:15). 

Pero ¿cómo conocemos el carácter de Dios? Cuando los escépticos apuntan al mundo y declaran que las cosas no son como deberían ser, los creyentes pueden exclamar un enérgico “¡Amén!” Pero cuando el escéptico entonces señala y acusa a Dios de injusticia y maldad, el escéptico y el creyente deben separarse doctrinalmente. 

Pocos escépticos afirman simultáneamente que (1) “Dios existe” y (2) “el dios en el que genuinamente creo es injusto”. Las acusaciones típicamente vienen de aquellos que esperan exponer un conflicto entre la existencia de Dios y las tragedias injustas, sin embargo, existe una diferencia esencial entre la responsabilidad del hombre bajo la ley de Dios y la relación de Dios con las leyes que Él crea y revela. Las leyes creadas son divinamente forjadas para circunstancias particulares, terrenales y algunas veces temporales. Dios no se hace responsable ante una “ley” suprema separada de Su naturaleza. El escéptico que hace a Dios responsable de las leyes que Él creó malentiende fatalmente la relación Creador-criatura.

¿Y qué del escéptico que ve injusticias en la Biblia? ¿Cómo la naturaleza perfecta y justa de Dios armoniza con todo tipo de historias y eventos en la Escritura donde el pueblo de Dios, y aun Dios mismo, parece que aprueba u ordena las injusticias?

El Antiguo Testamento desvela el acto número 1 de la batalla por la justicia suprema. Debido a que el día de juicio fue pospuesto después del Edén, la injusticia a menudo prospera. Dios solo arrojó sombras temporales y terrenales del juicio pendiente y final. Compara las narrativas de conquista en Josué con cualquier capítulo de Apocalipsis. Josué suena tímido comparado a los dragones, bestias y fuego del Apocalipsis. Aunque el Apocalipsis entrega su mensaje por medio a símbolos velados e imágenes fantásticas, el mensaje no es solo para dar un espectáculo: el mundo se acabará violentamente. Antes de su final, el pueblo del pacto de Dios clama para que Él ponga fin a las injusticias que incluyen traición, esclavitud, exilio y muerte. No puedes leer los Salmos sin hacer eco de lo que los santos del Antiguo Testamento sintieron: “¿Serán respondidos mis clamores?”. 

Alguien sí respondió. Pero la liberación definitiva de la injusticia se desarrollaría en una historia de dos partes (Jn 12:31Ap 14:7). Al centro, encontramos a Cristo en un monte; el segundo Adán, esperando en un huerto diferente (Getsemaní) en agonía anticipada por el juicio inmerecido que inevitablemente vendría de Su Padre (Lc 22:44). De todas las injusticias, la mayor y por mucho, tomó lugar en ese intercambio misterioso: día de juicio derramado sobre Cristo mientras Él compraba la gloria final para una nueva creación. El Viernes Santo arruina cada intento simplista de abordar la justicia de Dios. Ese día, la cruz de madera llevó a un clímax el cumplimiento de la promesa misericordiosa de Dios al primer Adán (Gn 3:15). 

Tres días más tarde, la resurrección de Cristo sentenció a la muerte y al diablo a la pena capital. Pablo le llamó a esa resurrección inaugural las “primicias” para los creyentes (1 Co 15:20-23). Si Cristo es las primicias [primer fruto], nosotros somos los “proximicios” [próximos frutos], esperando unirnos a la cosecha de resurrección al final de esta fase de la historia. 

Cristo nunca minimizó la realidad del injusto aguijón de la muerte (Jn 11:35-38), sino que sabiendo cómo culminaría Su dramática historia, ofrece el consuelo que soporta las injusticias temporales. Nuestra resurrección inevitable y nuestro nuevo hogar en los cielos nuevos y la tierra nueva, al fin redimirán esa primera y vieja injusticia en esta vieja tierra. Por ahora, la injusticia invade y permea el aire terrenal que respiramos. El sufrimiento y la tragedia deben ser tomados seriamente y manejados con sensibilidad y cuidado pastoral. Sin embargo, no encontraremos soluciones finales —ni nuestra esperanza final— en la tierra. El descanso final de la injusticia se hallará en un nuevo y eterno hogar. Repetimos “¿Hasta cuándo, oh SEÑOR?” mientras sabemos que nuestro Salvador justo y misericordioso construye nuestro nuevo hogar aun en el presente (Jn 14:3) para el acto final en ese día final.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Jared Oliphint
Jared Oliphint

Jared S. Oliphint es estudiante de doctorado en filosofía en la A&M University de Texas y estudiante de maestría en el Westminster Theological Seminary de Filadelfia.

¿Existe un Dios?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Existe un Dios?

Sinclair B. Ferguson

Nota del editor: Este es el quinto capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

¿Responder la pregunta “¿existe un Dios?” en aproximadamente 775 palabras? ¿Será esta la tarea más fácil que Tabletalk me ha asignado, ya que la respuesta es tan clara? No hay ateos consistentes, solo gente que se esconde de Dios. “Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de Sus manos” (Sal 19:1). Dios es la causa ineludible que sostiene todas las cosas.

Jamás podemos negar al Deus cuya imago somos.

¿O será esta la tarea más difícil que Tabletalk me ha asignado hasta ahora? Una respuesta exhaustiva podría llenar toda una biblioteca. Lo que sigue, entonces, sería solo un fragmento aislado de un capítulo de uno de los libros de esa biblioteca.

1- Dios el Creador es la única solución al enigma supremo de Gottfried Leibniz y Martin Heidegger: “¿Por qué hay algo en lugar de nada?”.

Ex nihilo nihil fit, “De la nada, nada proviene”. Notemos que la nada no es un “pre-algo”; no es “algo reducido al mínimo”. Nada significa NINGUNA cosa, no hay ALGO. La nada es un concepto imposible de comprender para la mente precisamente porque la nada carece de “realidad” en primera instancia. Transformando el famoso planteamiento de René Descartes Cogito, ergo sum (Pienso, luego existo), podemos decir: Quod cogito, non cogito de nihilo (Ya que existo, no puedo concebir la nada). Esto nos lleva a otro pensamiento descartiano: Quod cogito, ergo non possible Deus non est (Ya que pienso, es imposible que Dios no exista). El cosmos, mi existencia y mi habilidad de razonar dependen del hecho de que la vida no surgió y no puede surgir de la nada, sino que requiere un origen racional y razonable. Lo opuesto (tiempo + azar = realidad) es imposible. Ni el tiempo ni el azar son fenómenos pre-cósmicos.

2- Este Dios debe ser el Dios de la Biblia por dos razones. La primera es que solo tal Dios representa un fundamento adecuado para la coherencia física del cosmos como lo conocemos. En segundo lugar, Su existencia es la única base coherente, la reconozcamos o no, para el pensamiento y la comunicación racionales. En consecuencia, el incrédulo necesariamente debe apoyarse en un fundamento bíblico, tomando prestado de este y hasta robándolo intelectualmente, para poder pensar coherentemente y vivir sensatamente. De esta forma, el humanista secular que argumenta que no hay absolutos debe tomar prestado de las premisas bíblicas para evaluar cualquier cosa como buena o mala en sí misma.

Hace poco realicé un experimento simple, pero descorcentante: dirigir mi mente a pensar en la suposición de que no hay Dios, y luego explorar las implicaciones. Recomiendo encarecidamente que no se realice este experimento mental, ya que conduce ineludiblemente a un lugar oscuro, a un abismo mental donde nada en la vida tiene sentido, de hecho, donde no hay posibilidad de un “sentido” definitivo. Aquí, todo lo que consideramos bueno, verdadero, racional, comprensible y hermoso carece de una infraestructura que les dé coherencia a estos conceptos. Por lo tanto, la naturaleza de todo lo que soy y experimento se desmorona de forma radical y se desconecta de mi conciencia acerca de dichos conceptos. Esa “conciencia” que parece comprensible es entonces una fabricación injustificable de mi propia imaginación. Y luego esa imaginación deja de tener coherencia en sí misma. En esencia, entonces, mi conciencia sumamente compleja se convierte en una serie inexplicable de intrincadas reacciones químicas sin base racional ni sentido inherente. El “sentido” mismo, en cualquier caso verdaderamente trascendente, es en sí mismo un concepto sin sentido.

Como investigadores en el peregrinaje del ateísmo consecuente, concluiremos que los “ateos” que caen en la desesperación, al entregarse a las insufribles conclusiones de sus premisas, son los únicos pensadores ateos consistentes que en verdad viven de acuerdo a sus convicciones. Aquellos que afirman tranquilamente ser ateos son desenmascarados porque de hecho rechazan la conclusión de las convicciones que profesan y reprimen lo que en el fondo saben que es verdad (que Dios existe). Esto es exactamente lo que Pablo argumenta en Romanos 1:18-25.

El novelista Martin Amis relató una pregunta que el escritor ruso Yevgeni Yevtushenko le hizo a sir Kiengsley Amis: “¿Es cierto que eres ateo?” Amis respondió: “Sí, pero es más que eso: en realidad odio a Dios”. Lejos de poder negar la existencia de Dios, confesó tanto la existencia de Dios como su propio antagonismo hacia Él.

Amis no estaba solo. Ni un caballero del Imperio Británico ni ninguno de nosotros puede dejar de ser la imago Dei (sin importar cuán mutilada esté). Por tanto, jamás podemos negar al Deus cuya imago somos. Porque Dios ha puesto una carga sobre nosotros: “También ha puesto la eternidad en sus corazones” (Ec 3:11). Como dijo Agustín, nuestros corazones están inquietos hasta que hallamos nuestro descanso en Él.

¿Por qué entonces la Biblia no pregunta si hay un Dios? Porque en su primera oración responde esa interrogante: “En el principio creó Dios…”.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Sinclair B. Ferguson
Sinclair B. Ferguson

El Dr. Sinclair B. Ferguson es maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries y profesor canciller de Teología Sistemática en el Reformed Theological Seminary. Anteriormente, se desempeñó como ministro principal de la First Presbyterian Church en Columbia, S.C., y ha escrito más de dos docenas de libros, incluyendo El Espíritu Santo y Solo en Cristo.

Salvaje Vs Sabia

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Mujeres sabias en un mundo salvaje

Aviva Nuestros Corazones

Oct 26 – Salvaje Vs Sabia

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/salvaje-vs-sabia/

Annamarie Sauter: La autora y conferencista Mary Kassian dice…

Mary Kassian: Muchas de nuestras jóvenes hoy en día están inactivas en el Reino de Dios, están perdiendo el tiempo. Simplemente todo su propósito es salir a capturar a un hombre, porque piensan que eso es lo que va a satisfacerlas. No hay ningún hombre sobre la faz de la tierra que vaya a satisfacer tus necesidades, ni uno solo.

Annamarie: Bienvenida a Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Las mujeres siempre se han enfrentado a la tentación, y eso se remonta a Génesis, capítulo 3 en el Huerto del Edén. En muchos sentidos, creo que las tentaciones que enfrentan las mujeres hoy en día son diferentes a las que enfrentaron sus madres o sus abuelas.

Hoy, mi amiga Mary Kassian va a describir algunos de los desafíos que enfrentan las mujeres en el mundo actual. Ella nos va a señalar una solución que te puede servir por el resto de tu vida. Mary ha sido una invitada habitual aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Hoy vamos a escuchar un mensaje que ella dió en la primera conferencia de “Mujer Verdadera” en 2008. Mary también es la autora del libro, “Mujeres sabias en un mundo salvaje” (Girls Gone Wise in a World Gone Wild). Vamos a escuchar el mensaje de Mary, haciendo un contraste entre una mujer salvaje y una mujer sabia.

Mary Kassian: La mayoría de ustedes ha oído hablar del fenómeno de «Mujeres volviéndose salvajes» y de los autobuses que van por todo el país a diferentes playas, sobre todo cuando hay vacaciones de primavera. Por el precio de una camiseta, a las mujeres jóvenes se les pide hacer todo tipo de cosas. Por decir, «si te doy una camiseta, ¿desnudarías tus pechos para mí?». Y estas mujeres lo hacen. Incluso hacen cosas que son mucho más vulgares y rudas.

Me acuerdo del tiempo en que tales cosas eran vergonzosas, y que ni siquiera pensarías en algo así. Hubiera sido repugnante pedírselo a una mujer. Pero los tiempos han cambiado, y las mujeres han cambiado, y las jóvenes se han vuelto salvajes.

¿Has notado cuán agresivas se han vuelto las jóvenes? (para ustedes las mujeres que son un poco más grandes). Para ustedes, las mujeres que son más jóvenes, han crecido en una sociedad que te enseña a ser muy agresiva, si hay algo que tú quieres, vas por eso.

Así que vamos a estar hablando de algunos pasajes de la Escritura. Voy a estar haciendo un contraste entre lo que el Señor nos enseña de cómo debemos ser como mujeres. Su Palabra nos da algunos lineamientos acerca de cómo deber ser nuestro comportamiento.

A Nancy le encanta enseñar de este pasaje también. Yo lo hago un poco diferente, pero es un pasaje muy certero y revelador que está en Proverbios, capítulo 7 y que me gustaría que tú vieras ahora.

En este pasaje hay un padre hablando con su hijo acerca de cómo ser inteligente y cómo vivir sabiamente. Él le da una advertencia sobre un cierto tipo de mujer. Este pasaje describe una imagen de la mujer salvaje, del tipo de mujer que el padre quiere que su hijo evite.

Así que al tomar este pasaje y un poco del capítulo anterior (capítulo 6), podemos pintar la imagen en contrastante. Veremos veintiún contrastes entre lo salvaje y lo sabio desarrollándose.

Leeremos el capítulo completo:

«Hijo mío, guarda mis palabras, y atesora mis mandamientos contigo. Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi enseñanza como la niña de tus ojos. Átalos a tus dedos, escríbelos en la tabla de tu corazón. Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y llama a la inteligencia tu mejor amiga, para que te guarden de la mujer extraña, de la desconocida que lisonjea con sus palabras.

Porque desde la ventana de mi casa miraba por la celosía, y vi entre los simples, distinguí entre los muchachos a un joven falto de juicio, pasando por la calle cerca de su esquina; iba camino de su casa, al anochecer, en medio de la noche y la oscuridad. Y he aquí, una mujer le sale al encuentro, vestida como ramera y astuta de corazón.

Es alborotadora y rebelde, sus pies no permanecen en casa; está ya en las calles, ya en las plazas, y acecha por todas las esquinas. Y lo agarra y lo besa, y descarada le dice: Tenía que ofrecer ofrendas de paz, y hoy he cumplido mis votos; por eso he salido a encontrarte, buscando tu rostro con ansiedad, y te he hallado.

He tendido mi lecho con colchas, con linos de Egipto en colores; he rociado mi cama con mirra, alóes y canela. Ven, embriaguémonos de amor hasta la mañana, deleitémonos con caricias. Porque mi marido no está en casa, se ha ido a un largo viaje; se ha llevado en la mano la bolsa del dinero, volverá a casa para la luna llena. Con sus palabras persuasivas lo atrae, lo seduce con sus labios lisonjeros. Al instante la sigue, como va el buey al matadero, o como uno en grillos al castigo de un necio, hasta que una flecha le traspasa el hígado; como el ave que se precipita en la trampa, y no sabe que esto le costará la vida.

Ahora pues, hijos míos, escuchadme, y prestad atención a las palabras de mi boca. No se desvíe tu corazón hacia sus caminos, no te extravíes en sus sendas. Porque muchas son las víctimas derribadas por ella, y numerosos los que ha matado. Su casa es el camino al Seol, que desciende a las cámaras de la muerte».

Vayamos a Proverbios capítulo 6 y leamos los versículos 23 al 26.

«Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza luz, y camino de vida las reprensiones de la instrucción, para librarte de la mujer mala, de la lengua suave de la desconocida. No codicies su hermosura en tu corazón, ni dejes que te cautive con sus párpados. Porque por causa de una ramera uno es reducido a un pedazo de pan, pero la adúltera anda a la caza de la vida preciosa».

Este pasaje pinta el cuadro de un cierto tipo de mujer. Esta mujer no es una mujer conforme al corazón de Dios. Ella es el tipo de mujer de la cual los hombres tienen que tener cuidado. Creo que como verás, mientras desglosamos este pasaje, este es el tipo de mujer que la sociedad dice que debemos ser.

El primer punto de diferencia entre una mujer salvaje y una mujer sabia es la perspectiva.

Número 1: Una mujer salvaje está preocupada por la apariencia externa. Preocupada de cómo ella se ve. De su aspecto físico. Está preocupada por vestirse de una manera que sea seductora, que sea atractiva. Ella pasa mucho tiempo, como lo hacen las chicas de esta serie de televisión llamada “Sexo en la Ciudad”, en esos zapatos de diseñador. Ahora, a mí me gustan los zapatos. Somos mujeres; nos gustan los zapatos, pero esto es solo una preocupación por lo externo, por cosas externas, por la apariencia.

Cuando contrastas esto con los otros pasajes, la mujer sabia sabe que la apariencia física es secundaria a la condición espiritual del corazón, que el hombre mira la apariencia exterior, pero realmente Dios mira el corazón. Ella se preocupa por su propio corazón. Ella tiene un “carácter noble”. Ella está “vestida de fortaleza y dignidad” en lugar de la última moda de Prada. Entonces ese es el punto número uno, perspectiva.

Número 2: Factor de modestia. Vemos que esta mujer, la mujer salvaje, es aquella que presume su cuerpo como una prostituta, lo dice en el versículo 10. Hemos tirado la modestia por la ventana, ¿cierto? Las mujeres jóvenes son enseñables, y muchas veces las mujeres mayores también… Las ves cómo se visten, y puedes decir, “¿qué estás pensando?”.

Tengo tres hijos, y algunos ya están justo en la cúspide de ser adultos. Mi hijo mayor tiene veinticuatro años; se acaba de casar con la joven más hermosa en el mundo. Mi segundo hijo está listo para cumplir los veintidós años, y mi más joven tiene diecinueve años. Así que tengo estos tres chicos en casa.

Recuerdo un día en que salí con uno de ellos y vimos a una mujer que iba pasando. La joven pasó por delante y estaba vestida muy, muy seductoramente. Estaba mostrando todo. Pasó a nuestro lado y no era solo lo que estaba vistiendo, era también su manera de caminar. Ella le dio a mi hijo una mirada. Así que le pregunté a mi hijo, “¿Qué es lo que estás pensando y sintiendo? ¿Qué piensas cuando ves a una mujer así?”. Esa es una pregunta bastante atrevida. Pensé que él podría querer evitarla.

Y él me dijo: “Mamá, para ser honesto, ella despierta la masculinidad en mí, pero no atrae a el hombre en mí”.

“Esa es una buena respuesta, cariño”.

Pero es cierto, y tenemos que cuidar como nos vestimos. Ahora a las mujeres se les enseña a usar su sexualidad como poder, que si tú te vistes de una manera en la que puedas seducir a un hombre, en la que puedas ser sexual, eso es de gran alcance. Son las mujeres sensuales quienes tienen el poder. Eso es una mentira de la boca del infierno, lo es. Una mujer que es sabia viste modestamente. Las palabras en los pasajes son… “modesta”, “moderada”, “decorosa”. El factor importante de la feminidad en Dios, es lo contrario.

Ahora déjame contarte, yo me crié en una familia. Tenía cinco hermanos. Yo era la única mujer. Según cuenta la historia, mi mamá estaba orando insistentemente por una niña y después de cuatro chicos, ella no dejaba de orar. Una noche se despertó y un ángel le dijo en el oído, “si quieres una niña, esta noche es la noche”, por lo que ella despertó a mi papá… y nueve meses más tarde nací en el Día de la Conmemoración. ¿Cuál es el punto de eso?

El punto de esto es que yo crecí en un ambiente exclusivamente masculino. Yo era la única chica. Mi mamá quería desesperadamente que yo fuera una niña femenina, y eso era lo último que yo quería ser. Yo no era una niña femenina. Casi me daban palpitaciones al ponerme esos vestidos de vuelos. El color rosa no era una palabra en mi armario y yo era más que feliz al no tener que usar maquillaje y hacerle de niña tierna. Nunca lo entendí. Las niñas me daban miedo. Ellas me asustaban.

Pero el Señor me convenció de que Él hizo a las mujeres y las hizo mujeres hermosas y Él quiere que disfrutemos de nuestra feminidad (número 3). Muchas de nosotras vamos por todas partes muy desaliñas y no nos importa. No llevamos maquillaje y yo soy de esa manera la mitad del tiempo. A menudo, tengo que ser muy intencional acerca de ser femenina. Tengo que pensar, “Ok, mi esposo me ha visto suficientemente fea en varios días consecutivos”.

Permítanme leerles un versículo que podría sorprenderles. A mí me sorprendió cuando lo encontré. Está en Deuteronomio 22, versículo 5. Dice lo siguiente:

«La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor tu Dios».

¡Wao! Eso es un poco sorprendente ¿no? Esto es muy interesante para mí y creo que el punto de esto no es tanto, “Ah, las mujeres no deberían usar pantalones”. No podemos hacer reglas duras y rápidas, porque creo que las reglas van a ser distintas de una cultura a otra.

Pero creo que el propósito de esto es el siguiente: Dios nos creó, hombres y mujeres y quiere que sus hombres sean hombres y sus mujeres sean mujeres. Así que para algunas de nosotras que hemos crecido en esta cultura, esto va a requerir de un poco de trabajo y un poco de intencionalidad. Algunas se sienten atraídas a vestir sin modestia y a vestir de una manera que es sensual y a otras simplemente les encantan esas sudaderas y pantaloneras y no quieren desprenderse de ellas. ¿Cierto?

Así que el Señor tiene que desafiar nuestros corazones, para corregirnos y para llevarnos a un equilibrio en nuestra feminidad. Soy muy competente en muchas cosas, muy independiente, pero hay algo que Dios valora sobre la feminidad y es esa suavidad con la que Dios la ha hecho — este es otro factor de feminidad.

Número 4: El lenguaje corporal. Vemos aquí que la mujer salvaje es coqueta; ella es físicamente atrevida y provocativa; ella es descarada. En el pasaje se utiliza la palabra “descarada,” así que ella es la que se acerca, agarra al joven y lo besa. Lenguaje corporal — ella es muy coqueta y provocativa.

La mujer sabia guarda su dignidad; ella no recurre al encanto engañoso. Vemos en los pasajes de la Escritura las palabras “pureza”, “decoro”, “digna de respeto”, “no usa el encanto engañoso”. Las mujeres sí tienen poder, solo en términos de seducir a los hombres. Todas sabemos lo que significa intentar ser descarada, intentar ser atrevida, ser la que toma la iniciativa de acercamiento.

Número 5: Tiempo y energía. La mujer salvaje se la pasa en lugares en los que podría atraer a hombres. Ella está al acecho. Se nos dice en el pasaje que está en las plazas de las calles; que está en cada esquina, en los lugares públicos, los lugares en los que va a estar fuera como cebo para mirar, para buscar y atrapar a los hombres.

La mujer sabia, por otro lado, está ocupada con la misión personal, no en capturar a los hombres. Ella está ocupada con buenas obras. Ella no come el pan de balde. Sus brazos están para los pobres, sus manos para el menesteroso.

Yo estaba hablando con uno de mis hijos acerca de la mujer que un día iba a encontrar y con la que se casaría. Le dije: “Cuando encuentres a esta mujer, no va a estar allí sin nada que hacer y poniéndose a sí misma en lugares para encontrarte. Esta mujer va a ser una mujer de misión. Ella tendrá la misión y el propósito para el Reino de Dios”.

Muchas de nuestras jóvenes hoy en día están inactivas en el Reino de Dios, están perdiendo el tiempo. Simplemente todo su propósito es salir a capturar a un hombre, porque piensan que eso es lo que va a satisfacerlas. Pero como hemos hablado esta mañana, no hay un hombre sobre la faz de la tierra que vaya a satisfacer tus necesidades. Ni uno. Ahora, si el Señor te bendice con una gran relación, eso es una cosa maravillosa y hermosa.

Brent y yo hemos estado casados ​​por veinticinco años y es la relación más rica y más hermosa con la que cualquier mujer podría soñar desde una perspectiva terrenal. Pero aun así, él no es el que en última instancia, satisface mis necesidades. Es el Señor Jesucristo, que me da mi identidad, mi confianza en lo que soy. Tengo que ocuparme de las cosas del Señor, al igual que todas ustedes.

En este momento solo me voy a dirigir a las mujeres jóvenes no casadas, las que son solteras. ¿Qué es eso de que mujeres cristianas estén saliendo a los bares? No entiendo eso. Tú puedes llamarme anticuada; podrías decir que estoy fuera de la realidad, pero en mi mente, tú estás permitiéndote esos momentos de estar al acecho en la esquina de la calle, en cada esquina, por ahí, dando una señal. Tratando de tener el tipo de mentalidad masculina que la Escritura dice que no deberías tener.

Número 6: Búsqueda. Tengo que hacer una confesión. Había una chica que llamaba a mi hijo menor. Esto fue antes de los teléfonos celulares. Ella estaba llamando y llamando y llamando y llamando y yo solo ejercité mi autoridad parental, llamé a la compañía telefónica y pedí que bloquearan su número.

Antes de hacer eso, intenté otra táctica. Le dije: “Voy a tomar tu mensaje. Sí, él está sentado allí en el sofá, pero voy a tomar tu mensaje y él te llamará de vuelta”. Pero a las jóvenes hoy en día se les enseña que ellas pueden ser las iniciadoras en una relación, que en realidad no importa. “Tú debes ir por lo que tú quieres. Si ves a un chico que deseas, ve por él, búscalo, persíguelo”.

Déjame te cuento lo que esto hace. Lo he visto una y otra vez, que son mujeres las que han hecho esto, son las que han conseguido al chico y las que iniciaron la relación. Ellas le llaman por teléfono, lo buscan, lo persiguen, consiguen la boda corriendo y están en control de la relación. Cinco, diez años después, ellas lo odian porque es un adicto a la televisión. Están cansadas ​​de hacer de todo y manejar la casa y tener un hombre que es pasivo o pasivo-agresivo.

La forma en la que buscas noviazgo se convierte en la forma en la que te relacionas cuando te casas. La forma en que te relacionas con los hombres en general establece las pautas para tu matrimonio. Son importantes los patrones que estableces y cómo te relacionas, y se nos dice en las Escrituras que esa mujer, la mujer salvaje, es la mujer que sale, que se apodera de él, la mujer que lo busca y se aprovecha de él.

En cambio, la mujer sabia es la mujer que se lo gana con una conducta pura y santa, ella ganó a su marido. Sara respetaba a Abraham como amo. En otras palabras, hay una reverencia y una pureza y un “yo no voy a salir a conseguir, yo voy a ser un premio que vale la pena conseguir. Yo voy a ser una mujer de Dios, y ser digna de buscar, porque Dios lo dice”.

Es como la santidad, la relación y el cuadro entero de Cristo buscando a su Iglesia. Si estamos hablando de un hombre y una mujer siendo como una mini-imagen de la relación entre Cristo y la Iglesia y además, una relación inter-trinitaria, donde aprendemos mucho sobre Dios, porque hombres y mujeres han sido creados a su imagen. Si ese es el caso, entonces esto verdaderamente importa.

Las mujeres de Dios saben cómo tener ese dulce y suave espíritu, saben que la pureza y la santidad dicen: “Yo confío en Dios. Yo no tengo que ir a buscar y estar a cargo. Dios está a cargo, y puedo confiar mi vida misma a Él”.

Número 7: Decencia. Recuerden que estamos hablando de los puntos que distinguen a una mujer salvaje de una mujer sabia. Una mujer salvaje se pone a si misma en situaciones potencialmente comprometedoras. Vemos en este pasaje que ella sale en la oscuridad de la noche. “Cariño, ¿qué haces afuera en la noche oscura? ¿Para que lo estás invitando a tu casa?”.

Ahora, cuando le ministro a mujeres universitarias, a las que se visten seductoramente; las que inician; van tras el chico; dejan que venga a sus apartamentos y luego se lamentan diciendo: «No me respetó», cuando él no puede controlarse a sí mismo. No sean tontas. Decencia — lo que es propio, bueno y adecuado. Es importante.

Es una gran novedad en este momento que se puede tener un compañero de habitación del sexo opuesto. ¡Eso no es correcto! ¡No está bien! No es honorable.

La Biblia dice que la mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras; que ella es una mujer de decencia; ella entiende que lo que es correcto, es bueno y que incluso evita la apariencia del mal.

Mi mamá no me dejaba salir en un carro al lago con un chico. Pensaba que solo estaba siendo, ya sabes, muy maternal. Algunas de ustedes pueden pensar que estoy siendo maternal en este momento, pero yo no lo creo. Creo que estoy siendo bíblica.

Una mujer sabia se mantiene alejada de las situaciones potencialmente comprometedoras. Ella es digna de respeto. Yo respeto quien soy, respeto como Dios me creó para que fuera, me respeto lo suficiente para ni siquiera acercarme un poquito al límite. Puedes pensar que soy anticuada, pero yo elijo, porque no soy una cobarde y débil, elijo estar de pie contra el mundo y hacer lo que es correcto y no le daré ninguna oportunidad al enemigo.

Y chicas, eso es lo que estamos haciendo cuando nos ponemos en situaciones potencialmente comprometedoras. Si estamos en un negocio, trabajamos en una oficina, y salimos solas para el almuerzo con un chico, no es apropiado. Si voy en un viaje de negocios y salgo con un colega masculino, solo él y yo para tomar un café, no es apropiado. No está bien. Eso deshonra al Señor; deshonra a mi marido, y le estoy dando al enemigo una oportunidad. ¡Es solo una erosión! ¡No viene como una gran caída! Por lo general, es poco a poco como el enemigo avanza sobre nuestro territorio.

Número 8: Influencia. Una mujer salvaje es manipuladora e intrigante. El versículo 10 nos dice que ella tiene un corazón astuto, así que trata de armar un complot. Ella trata de escribir el guión y manipular para conseguir lo que quiere. Esto ocurre antes del matrimonio, y esto sucede también después del matrimonio — esta astucia de corazón, para manipular a nuestros muchachos.

Una mujer sabia, por otro lado, evita el engaño, la astucia y la manipulación. Se nos dice que las mujeres sabias no son chismosas y no son entrometidas. Ahora las mujeres son bastante buenas en esto, ¿no es así? Podemos bailar en la cabeza de un hombre, y él ni siquiera darse cuenta. Pero, ¿cómo honramos a Dios cuando buscamos manipular? Nosotras no le honramos.

Eso nos lleva a un punto número 9: nuestros hábitos al hablar. Una mujer imprudente, no sabia, habla alagando, seduciendo, manipulando, o tal vez llorando, suplicando o quejándose. El pasaje dice palabras seductoras, palabras persuasivas, diciendo cosas que no deberían ser dichas; mientras que la Escritura nos dice que una mujer sabia es sensata y prudente con sus palabras. Ella influye incluso sin palabras, se nos dice en el pasaje. Ella habla con sabiduría, y ella no habla maliciosamente.

Nuestros hábitos al hablar son importantes, y podemos honrar nuestro diseño de la forma en que Dios nos ha creado cuando lo honramos con nuestra boca.

Número 10: La prominencia. Se nos dice que la mujer salvaje es egocéntrica, que clama por atención. Ella es ruidosa—yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo—se trata de mí; se trata de mis necesidades, de lo que yo quiero. Se trata de que no me siento satisfecha. Se trata de que necesito atención; necesito esto; necesito aquello. Es una mujer que reclama; mientras que una mujer sabia es alguien centrada en los demás. Ella no está centrada en sí misma, está enfocada en los demás, y ella está feliz de servir.

La Biblia dice que una mujer sabia da comida a su familia, porciones para sus criadas; su marido toma su asiento en la puerta de la ciudad, y ella tiene un espíritu manso. Ella está de acuerdo con eso (ver Proverbios 31). ¡Uf! ¡Ouch! Se nos ha enseñado en nuestra cultura: «Mujer, si tú eres igual a los hombres, entonces debes tomar tu lugar en las puertas de la ciudad, eso es por lo que debes luchar, y él debe estar allí ayudándote para que lo logres».

Esa es la sabiduría del mundo. Pero la Biblia dice que una mujer sabia no clama por prominencia para sí misma.

Solo tienes que pensar en las Escrituras y las palabras que se nos enseñan acerca de Cristo, «el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre» (Filipenses 2:6-9).

Nancy: Esta sí que es una verdad clave y fundamental: Dios está a cargo y yo puedo confiar mi vida misma a Él. Hemos estado escuchando la primera parte de un mensaje que Mary Kassian dió en “Mujer Verdadera 2008”. Ha sido increíble para mí en todas las conferencias de “Mujer Verdadera” ver a miles de mujeres que vienen de todo Estados Unidos y de otros países del mundo, atraídas por un deseo común. Ellas quieren ver a Dios cultivar en sus vidas las cualidades de una mujer sabia a la cual Mary acaba de describir.

Mary ha escrito un libro excelente que se titula, “Mujeres sabias en un mundo salvaje” (Girls Gone Wise in a World Gone Wild). Este es un gran recurso para mujeres de cualquier edad. Recuerdo la primera vez que lo estuve leyendo y pensaba: “Este es un libro que me gustaría haber escrito”. Está tan lleno de grandes ideas que se pueden aplicar en todas las estaciones de la vida. Es un libro que creo que es particularmente valioso para mujeres en edad universitaria, las mujeres en sus veinte años, mujeres jóvenes que están lidiando con algunos problemas en nuestra cultura y en nuestro mundo que son particularmente difíciles.

Así que, madres, abuelas, ustedes que pueden tener una hija o nieta joven adulta, este libro es una gran herramienta para regalarle a esa joven.

Annamarie: En las últimas décadas, las mujeres han sido motivadas a “hacer las cosas a su manera” y muchas se han dejado engañar por las promesas vacías del feminismo. Este movimiento de “Mujer Verdadera” busca recapturar el diseño original de la mujer tal y como fue ideado por Su creador.

Estamos agradecidos a Dios porque recientemente estamos siendo testigos de un gran anhelo por parte de muchas mujeres alrededor del mundo de ser mujeres sabias, de volver a las sendas antiguas y abrazar este hermoso diseño. Muchas mujeres han vuelto a sus hogares con la convicción y el deseo de hacer las cosas “a la manera de Dios”; para buscar la definición de lo que significa ser una ‘mujer verdadera” en la Palabra de Dios. Estas mujeres, por la gracia de Dios, anhelan vivir vidas centradas en Dios, anhelan confiar en Él y decirle “Sí, Señor”.

¿Quieres tú ser parte de este movimiento? Deja que tu mente y tu corazón se empapen de la Palabra de Dios y descubre Su voluntad para tu vida.

Te invitamos a escuchar los mensajes de la conferencia de “Mujer Verdadera 2015” que se llevó a cabo a principio de este año en Santo Domingo, República Dominicana. Si no pudiste asistir, esta es una buena forma de ser parte de lo que Dios hizo allí. Y si estuviste allí, te invitamos a refrescar aquellas verdades en tu corazón. Puedes verlas todas al visitar nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Gracias Leslie. La Escritura nos anima especialmente a las mujeres a cultivar un espíritu afable y apacible. Tú podrías preguntarte, ¿acaso es eso realmente posible hoy? Mary Kassian va a abordar esa pregunta cuando regrese mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

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¿Qué son los falsos apóstoles?

Got Questions

¿Qué son los falsos apóstoles?

Los falsos apóstoles son personas que se disfrazan como líderes cristianos, hacen que otros los sigan, y luego los guían al mal camino. Un verdadero apóstol es aquel que es «enviado» por Dios como un embajador de Jesucristo con un mensaje divino. Un falso apóstol es un impostor que no representa verdaderamente a Cristo y cuyo mensaje es falso.

En 2 Corintios 11, el apóstol Pablo aborda el problema de los falsos apóstoles que estaban invadiendo la iglesia de Corinto. Él describe a los falsos apóstoles como «aquellos que la desean, a fin de que en aquello en que se glorían, sean hallados semejantes a nosotros» (versículo 12). El libro de 2 Corintios es una de las cartas más «sarcásticas» de Pablo, donde él está lidiando con la iglesia para reconocer el error que se había infiltrado en medio de ellos. Él contrasta su servicio desinteresado con el servicio de los «super apóstoles» (versículo 5) quienes estaban seduciendo a la iglesia con sus palabras lisonjeras y aparente sabiduría. Estos impostores estaban fingiendo ser verdaderos siervos de Cristo, pero ellos no conocían al Señor. Eran mentirosos, acechando a cristianos ingenuos en Corinto para beneficiarse ellos mismos y aumentar su ego. Pablo reprende a la iglesia cuando dice: «Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas» (versículo 20). Él incluso compara a estos impostores con Satanás mismo, quien también «se disfraza como ángel de luz» (versículo 14).

Pablo también advirtió a los ancianos de Efeso acerca de falsos apóstoles: «Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos» (Hechos 20:29-30). Debieron haber escuchado sus palabras, porque en Apocalipsis 2:2, Jesús alaba a la iglesia en Efeso por haber detectado a los falsos apóstoles que estaban en medio de ellos y por haberlos rechazado.

Los falsos maestros y falsos apóstoles han abundado a lo largo de la historia de la iglesia. Aún siguen infiltrando iglesias inocentes e incluso han conducido denominaciones enteras a la herejía y la apostasía (ver 1 Timoteo 4:1-4). Las escrituras nos dan una clara advertencia si prestamos atención. 1 Juan 4:1 dice, «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo».

Las siguientes son algunas formas en que podemos identificar los falsos apóstoles:

1. Los falsos apóstoles niegan alguna o todas las verdades acerca de la identidad y la deidad de Jesucristo. En 1 Juan 4:2-3, Juan advierte a sus lectores contra la enseñanza gnóstica; él dice que la prueba es cristológica: «En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios». Hay muchas maneras en que un espíritu puede negar que Jesús es el Cristo. Desde cultos demoníacos hasta denominaciones que se han apartado del evangelio, los espíritus malignos siempre están detrás de la calumnia de Jesús. Cualquier maestro que intente quitarle o agregarle a la obra consumada de Jesús en la cruz por nuestra salvación es un falso maestro (Juan 19:30; Hechos 4:12).

2. Los falsos apóstoles están motivados por la codicia, la lujuria o poder. 2 Timoteo 3:1-8 describe tales maestros en más detalle: «También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe». Jesús dijo que la marca que identifica un falso apóstol/profeta es el comportamiento pecaminoso: «Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:16, 20; cf. Judas 1:4).

3. Los falsos apóstoles distorsionan o niegan la biblia como la palabra inspirada e infalible de Dios (2 Timoteo 3:16). En Gálatas 1:8-9 Pablo hace frente al legalismo con estas fuertes palabras: «Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema». Los escritos inspirados de los doce apóstoles son parte de la palabra de Dios, y nadie tiene el derecho a cambiar su mensaje.

4. Los falsos apóstoles se niegan a estar sujetos a autoridades espirituales, aunque se consideran a sí mismos como la autoridad final (Hebreos 13:7; 2 Corintios 10:12). Suelen adoptar títulos que suenan muy loables tales como: «Obispo», «Apóstol», «Reverendo» o «Padre». Esto no significa que cada persona que porta dichos títulos es un falso apóstol, simplemente que a los impostores malvados les encanta esos títulos nobles y se autodenominan así para obtener una audiencia.

Los falsos apóstoles pueden aparecer en cualquier lugar donde la palabra de Dios no reine de manera suprema. Desde iglesias organizadas hasta estudios bíblicos en el hogar, debemos estar siempre alerta contra «nuevas enseñanzas» o «revelaciones» que no están sujetas a «todo el consejo de Dios» (Hechos 20:27).

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¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Greg Lanier

Nota del editor: Este es el cuarto capítulo en la serie Dando una respuesta,publicada por Tabletalk Magazine. 

«¿Cáncer de hueso en los niños? Dios, ¿cómo es posible? ¿Cómo te atreves? ¿Cómo te atreves a crear un mundo en el que exista tal miseria y no por nuestra culpa?» Con estas duras palabras el comediante Stephen Fry, un ateo declarado, planteó un tema crucial para cristianos y no cristianos: si Dios es absolutamente bueno y todopoderoso, como afirman las Escrituras, ¿por qué permite que las personas buenas sufran el mal? Todos somos confrontados con esto: el diagnóstico de un amigo querido con una enfermedad terminal; el abuso del hijo de un vecino; un atentado terrorista en un café de la playa; un huracán que devasta islas enteras. Cuando los escépticos hacen esta pregunta, o cuando la hacen otros cristianos o cuando tú mismo la haces, ¿cuál sería una respuesta bíblica correcta? 

Es esencial distinguir y abordar cuidadosamente dos aspectos de la pregunta: el de la mente / intelectual y el del corazón / emocional. En el momento del sufrimiento, una respuesta enfocada en el aspecto de la mente («Es la voluntad de Dios»), aunque es doctrinalmente correcta, no sería un bálsamo para el alma angustiada. A menudo, la respuesta tierna viene primero. Pero ésta debe estar basada en el aspecto intelectual, así que comenzaremos en este y luego volveremos al aspecto emocional. 

Si somos meramente átomos sujetos a la física y la selección natural, el sufrimiento no existe.

El punto de la mente / intelectual pudiera reformularse así: ¿El sufrimiento de las personas buenas niega a Dios? Porque si Él permite que tales cosas sucedan, ¿no prueba eso que Él no es bueno, que no es todopoderoso o que no existe? Deben surgir cuatro respuestas. 

  1. La pregunta, para empezar, asume que existe tal cosa como el «bien» y el «mal». La persona que hace la pregunta ha decidido que una cosa / persona / evento (un terremoto, Hitler, el terrorismo) es «malo» y que otra cosa (un individuo que sufre) es «bueno». Pero ¿cómo sabe el interrogador qué es «malo» o “bueno”? La opinión personal no es válida, ya que al reflexionar nos damos cuenta que las personas «malvadas» (Hitler / ISIS / quien sea) no piensan que ellas mismas son malas. El hecho de que cualquiera pueda protestar contra el mal requiere un estándar para el bien y el mal que esté fuera de cualquier individuo o cultura, que solo puede provenir de Dios y que ha sido revelado a todos (Rom 1:19-202:12-16).
  2. La pregunta presupone que el sufrimiento de una persona «buena» tiene un sentido. Las rocas y los árboles no sufren. Incluso las cosas «malas» que le suceden a las criaturas son proporcionales: pocos se enojan contra Dios cuando un tsunami destruye millones de hormigas. Sin embargo, el significado del sufrimiento humano es intuitivo para todos e implica que los humanos tienen una dignidad única que el sufrimiento está deshaciendo. Esta dignidad solo puede ser conferida por Dios. Si somos meramente átomos sujetos a la física y la selección natural, el sufrimiento no existe.
  3. La pregunta asume que Dios nunca tiene buenas razones para el sufrimiento. Pero según la Escritura, Dios tiene tales razones, aun si no nos gustan o no las entendemos. El sufrimiento puede deberse al estado caído de la creación (Rom 8:19-22). El sufrimiento puede ser un castigo por el pecado (Jue 2:11-15), aunque no siempre (Jn 9:1-3). Dios puede permitir que Satanás lo inflija (Job 1-2). El sufrimiento puede mostrar la justicia de Dios (Rom 9:19-26). Puede llevar a los pecadores al arrepentimiento (Sal 119:71). Puede usarse para el avance del reino de Dios (1 Pe 4:12-19) y para santificarnos (Rom 5:3-5Stg 1:2-4). De hecho, el más impresionante ejemplo de algo malo sucediéndole a una persona buena, la muerte de Jesús, consumó el bien de la salvación (Hch 2:22-244:8-12). Pero en esos momentos, cuando nos enfrentamos a los males más injustificados e inexplicables, podemos confiar en que los caminos de Dios están más allá de nuestros caminos (Rom 11:33-36).
  4. Finalmente, la pregunta requiere que exista tal cosa como una persona “buena”, sin embargo, la Escritura y la vida misma atestiguan que todos estamos arruinados y somos miserables (Rom 3:10-18). De hecho, la pregunta debería ser por qué cosas buenas les suceden a todos, dado lo malos que somos. El escéptico cree que el universo opera sobre la base de “haces el bien, recibes el bien; haces lo malo, recibes lo malo”. Si este criterio es correcto, ¿por qué prosperan las personas absolutamente despreciables? Ninguna otra cosmovisión puede explicar esto, excepto la bíblica, que revela la pecaminosidad de todos y la benevolencia de Dios hacia todos para Sus propios propósitos (Mt 5:45), hasta el día final del juicio, cuando todo será enmendado.

Volvemos, entonces, al punto del corazón / emocional. Cuando suceden cosas malas, el sufrimiento y el dolor a menudo nos confrontan con la aparente ausencia de Dios en ese momento. ¿Qué hacen los cristianos? El punto de la mente / intelectual debe ser tratado, tal vez cuando las nubes oscuras se disipen. En la oscuridad, consolamos a los que sufren con el amoroso consuelo que hemos recibido de Dios (2 Co 1:3-7). Lloramos con ellos (Rom 12:15). Nos sentamos en las cenizas con ellos (Job 2:11-13). Llevamos las cargas de los otros (Gál. 6:2). Y, sobre todo, con mucho amor, les dirigimos a Jesús, la única persona buena que sufrió el mayor de los males para redimirnos, que enjuga nuestras lágrimas, y que nos promete un día en el que todo esto será remediado (Ap 21:4).

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Greg Lanier
Greg Lanier

El Dr. Greg Lanier es profesor asistente de Nuevo Testamento en el Reformed Theological Seminary de Orlando, Florida, y pastor asistente en River Oaks Church (PCA) en Lake Mary, Florida. Es autor de varios libros, incluyendo How We Got the Bible [Cómo nos llegó la Biblia] y Old Testament Conceptual Metaphors and the Christology of Luke’s Gospel [Metáforas conceptuales del Antiguo Testamento y la cristología del Evangelio de Lucas].

¿Es la Biblia la Palabra de Dios?

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Dando una respuesta

¿Es la Biblia la Palabra de Dios?

Michael J. Kruger

Nota del editor: Este es el tercer capítulo en la serie Dando una respuesta, publicada por Tabletalk Magazine.

Cuando se trata de la verdad de la Biblia, la gente moderna a menudo suele pensar como George Gershwin: “Las cosas con las que te puedes encontrar en la Biblia no son necesariamente así”. Después de todo, dice el escéptico, ese libro está tan repleto de historias de fantasías y milagros exagerados que ninguna persona sensata podría llegar a creerlas. ¿Por qué, entonces, deberíamos creer que la Biblia verdaderamente proviene de Dios?

Por supuesto, hay que reconocer que convencer al escéptico del origen divino de la Escritura no es una tarea fácil, y dado que “el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios” (1 Co 2:14), no es algo tan simple como solo presentar los hechos. La Biblia es un libro espiritual, de manera que el Espíritu debe obrar para que nosotros la veamos por lo que realmente es. 

Nuestros argumentos puede que no siempre convenzan a los escépticos, pero eso no significa que nuestros argumentos no sean válidos. Dios ha provisto maneras mediante las cuales podemos saber que estos libros proceden de Él. 

Los libros de la Biblia han sido sometidos al escrutinio más agudo y al más riguroso examen por parte de académicos contemporáneos.

Cualidades  divinas 

En primer lugar, debemos reconocer que los libros bíblicos poseen cualidades internas que demuestran que estos proceden de Dios. Así como la revelación natural (el mundo creado) tiene características que muestran que Dios es el autor de la naturaleza (Sal 19; Rom 1:20), así también deberíamos esperar que la revelación especial (la Escritura) tenga características que demuestren que Dios es su autor. 

Un ejemplo es la eficacia y el poder de la Escritura. La Escritura no solamente dice cosas sino que hace cosas: convence (Heb. 4:12–13), alienta (Sal 119:105), consuela (v. 50) y trae sabiduría (v. 98). En resumen, este libro está vivo. Aun más que esto, la Biblia nos da entendimiento con respecto a las preguntas más grandes de la vida (v. 144), y provee una cosmovisión coherente y convincente que explica la realidad como ningún otro libro.

Otro ejemplo es la unidad y la armonía de la Escritura. Es increíble contemplar cómo tantos autores diferentes, que escribieron en épocas, lugares y culturas distintas, pueden entretejer una historia única, coherente y unificada de la redención de todas las cosas por medio de Cristo. Tal armonía no puede ser creación humana, sino que es más bien evidencia de su origen divino.

En resumen, los cristianos saben que las Escrituras son la Palabra de Dios porque en ellas oyen la voz de su Señor. Tal como Jesús afirmó: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Jn 10:27).

Orígenes históricos

En adición a la calidad interna de estos libros, también podemos mirar a sus orígenes históricos como evidencia de su carácter único. Estos libros provienen de mensajeros, profetas y apóstoles autentificados por Dios y autorizados a hablar en Su nombre. Las Escrituras no solamente contienen palabras de seres humanos, sino palabras de seres humanos que fueron llamados a ser portavoces de Dios (2 Pe 1:21).

Por supuesto, no siempre tenemos la certeza del autor particular de cada libro de la Biblia (como ocurre en el caso del libro de Hebreos). Pero, incluso en tales casos, sí tenemos evidencia histórica sólida que sitúa a estos libros en las circunstancias y períodos de tiempo donde sabemos que Dios estaba obrando activamente en medio de Su pueblo para revelar Su Palabra.

Además, cabe destacar que los libros de la Biblia han sido sometidos al escrutinio más agudo y al más riguroso examen por parte de académicos contemporáneos. Y una y otra vez, los libros bíblicos han demostrado ser históricamente fiables y dignos de nuestra confianza.

Recibidos por el pueblo Dios

Una razón final para considerar la Biblia como la Palabra de Dios es que el pueblo lleno del Espíritu de Dios, por generaciones y generaciones, ha reconocido que estos libros proceden de Dios.

Incluso cuando Pablo le explica la inspiración de las Escrituras a Timoteo, primero le insta a recordar “de quiénes las has aprendido” (2 Tim 3:14), es decir, de su madre y su abuela. 

Y no es únicamente el testimonio de la familia biológica sino también el de la familia de Dios, Su Iglesia a través de las edades. La Biblia contiene los libros que el pueblo de Dios ha estado usando, confiando, leyendo y aplicando por miles de años. Y a ese testimonio se le debe dar su debido peso.

Al final, estas tres razones proveen una gran base para creer que las Escrituras son la Palabra de Dios. Pero, aún más, tenemos el testimonio del mismo Señor Jesús, pues Cristo no solamente conocía y utilizaba la Escritura, sino que afirmó, inequívocamente, su poder divino: “la Escritura no se puede violar” [o como dice en la RV60: «la Escritura no puede ser quebrantada»] (Jn 10:35).

Por lo tanto, sí, si creemos en la Biblia, creeremos en Jesús. Pero también es cierto que si creemos en Jesús, creeremos en la Biblia.

Este artículo fue publicado originalmente en la Tabletalk Magazine.
Michael J. Kruger
Michael J. Kruger

El Dr. Michael J. Kruger es presidente y profesor Samuel C. Patterson de Nuevo Testamento y Cristianismo Primitivo en el Reformed Theological Seminary en Charlotte, N.C. Es autor de varios libros, incluyendo Canon Revisited.