ST500S Teología Sistemática, Lección 3.6

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.6

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

10/12- El Peligro De Las Riquezas

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

10/12- El Peligro De Las Riquezas

Santiago 5:1–6

“¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán”.

La advertencia del apóstol a los ricos parece presentar una crítica dura a los ricos en sí. Por eso, muchos creen que la Biblia está en contra de ellos. ¿Qué enseña la Biblia al respecto? ¿Apoya la crítica popular de la gente en contra de las riquezas y los ricos?

Al estudiar con cuidado este pasaje y los otros que hablan de la riqueza, se observa que no es la posesión del dinero o de bienes en sí que se condena. Es la actitud y conducta de los que buscan cada vez más riquezas lo que se critica. Esta actitud no se limita a quienes tienen riquezas; es la actitud de quien ha hecho un dios de su dinero.

Jacobo escribe esta advertencia a los hermanos esparcidos que sufren, porque ellos se han fijado en la condición de los ricos y quieren imitarlos. Se les da esta advertencia para que se den cuenta del costo verdadero de esta búsqueda.

Jacobo les está llamando a mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La solución al problema suyo no es la posesión de las riquezas. Es la fe en Dios. Deben quitar la vista de los bienes y poner la mirada en Dios y en Su plan para su vida.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6

La pregunta mayor que viene ocupando la atención de Jacobo es: “¿De dónde vienen tantos pleitos entre nosotros?” El problema puede ser que somos “ateos” prácticos, es decir, que vivimos como si Dios no existiera, aunque creemos en El.

Nosotros muchas veces pensamos de la misma manera que los demás. Ya no hay mucha diferencia entre nosotros y el mundo. Nosotros también ponemos el énfasis en lo material, buscamos más para nosotros mismos y cada uno quiere salirse con la suya.

Jacobo nos presenta la solución para este problema de los pleitos. La solución no se encuentra en las riquezas. La clave es la sumisión. Así que, el autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:

1. Debemos someternos a Dios 4:7–10

2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12

3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17

4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10

La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Las otras clases de sumisión salen de la sumisión a Dios. Si los creyentes se someten a Dios y a Su plan para ellos, encontrarán paz y contentamiento.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12

Además de la sumisión a Dios, ellos deben someterse el uno al otro, en vez de criticarse y juzgarse. Dios es el único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece. Por lo tanto, ellos deben preocuparse por vivir como Dios quiere y dejarle el juicio de los demás a El.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6

El tercer paso para resolver los conflictos y pleitos es la dependencia total del Señor. No deben depender de sus propios planes (4:13–17), ni de los bienes que puedan acumular (5:1–6).

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES 4:13–17

Ellos hacían planes para librarse de la aflicción y ganar ío que les hacía falta. El problema que Jacobo señala es que sus planes manifestaban tres características iguales a las que se encuentran en los planes que el mundo hace:

1. Son auto-céntricos.

2. Buscan ganancia personal.

3. No toman en cuenta a Dios.

De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS BIENES 5:1–6

La confianza en Dios se relaciona también con su búsqueda de más riqueza. Quienes están sufriendo se han fijado en el estilo de vida de los ricos. Han llegado a ser celosos. Quisieran ellos también poder vivir así.

Todos sentimos así de vez en cuando. Queremos un poquito más para nosotros mismos. Al pensar de esta manera caemos en el mismo patrón del mundo.

Jacobo trata de parar esta actitud. El demuestra el fin que espera a los ricos de este mundo. Así les advierte del peligro de imitar este estilo de vida. Su riqueza es temporal y perecedera. No puede perdurar.

LA TEMPORALIDAD DE LAS RIQUEZAS MATERIALES 5:1–3

El tema de las riquezas se introduce con la expresión de lamento de quienes han confiado en sus riquezas, cuando pierden todo. Para el que confía en lo material, cuando sufre un desastre natural, lo pierde todo. No le queda nada. Ni hay por qué vivir (5:1).

Se presentan las tres clases de riquezas materiales (5:2–3): granos, ropa y dinero. Cada una es temporal y se pierde con el tiempo. La palabra empleada para decir “riquezas” se refiere a los granos, los cuales se pudren. Las ropas se arruinan por causa de la polilla.

El dinero guardado se arruina con moho. La presencia del moho indica que lo están amontonando, aunque ni tienen cómo usarlo. Querían guardar cada vez más para ellos mismos. Tal persona será juzgada.

El que siempre busca más para sí mismo sufrirá pérdida. Sus tesoros no le sirven. Esta es la condición del hombre que se vio antes en 4:1–3. Siempre busca pero no está contento, porque no encuentra lo que busca de verdad.

¡Pensemos!

Dedicarse a ganar más dinero para sí mismo siempre trae frustración al que lo persigue. Considere este problema a la luz de su propia experiencia. ¿Cuáles frustraciones han experimentado, u observado en otros, cuando se le da la prioridad a la búsqueda de más dinero o bienes materiales? ¿Cuáles problemas han encontrado cuando han tratado de acumular más para sí mismos? ¿Vale la pena esta lucha?

LA BASE DEL JUICIO DEL RICO 5:4–6

El ataque no viene en contra de las riquezas en sí. Está en contra de los deseos auto-céntricos de ganar más. También está en contra de la manera en que los ricos las consiguen.

La injusticia que los ricos de este mundo cometen para llegar a ser ricos les va a llevar al juicio. Quienes imitan el mundo en su búsqueda de dinero no entienden el fin al cual esta búsqueda les lleva.

Se señalan tres ofensas comunes que los ricos cometen frecuentemente. Estos abusos son las causas de la condenación del rico, y de quienes quieran imitarlos.

La primera ofensa podría Ilamarse fraude patronal (5:4). Es una clase de injusticia específica que sólo un patrón puede cometer. El patrón goza de los beneficios del trabajo del empleado y después busca una manera para no pagarle el sueldo que merece. Tal abuso sirve para enriquecer al patrón pero es un pecado contra Dios.

El que menos necesidad tiene, hace sufrir injustamente al que más necesita el sostén. Dios se da cuenta de tal injusticia y responderá en juicio.

La segunda ofensa común entre los ricos es la de vivir un estilo de vida de lujo exagerado. Malgastan lo que tienen en deleites personales, mientras otras personas no tienen lo suficiente (5:5). No se preocupan por las necesidades de los demás.

La condición de estos ricos se compara al que se engorda en cuanto a la comida. Tal como el engordar a las bestias es una preparación para la matanza, así también será en el caso de los ricos. El “engordarse” de bienes materiales, les preparará para la matanza, cuando Dios les juzgue.

La tercera ofensa que los ricos cometen es el de matar a quienes les amenazan, especialmente a los justos (5:6). Si alguno les hace competencia al hacer un trato justo para con los demás, los ricos encontrarán la manera de eliminarlos.

Quien se comporta según los principios de la justicia no podrá resistir al que vive conforme a los principios de este mundo, ni luchar según las mismas reglas que el injusto rico sigue. Por lo tanto, el justo es destruído por el más poderoso, pero no justamente.

Los cristianos que quisieran imitar a los ricos no han comprendido todo lo que esta búsqueda implica. Tienen que contemporizar y aceptar las reglas que los ricos emplean, si de verdad quieren ser como ellos. El precio es alto. Un cristiano auténtico no puede aceptar tales reglas para su vida y salir ileso.

¡Pensemos!

¿Ha tratado de acumular más riquezas alguna vez? ¿Cuáles demandas indebidas para un hijo de Dios ha sentido cuando ha tratado de hacerlo? ¿Cuáles alternativas hay para el cristiano auténtico que quiere vivir para Dios y conseguir más para sí mismo?

A fin de cuentas, las riquezas se dejan atrás. No tienen ningún valor permanente. Su búsqueda trae malas consecuencias. Así que, sería mejor que los hermanos se olvidaran de esta búsqueda. Más vale buscar a Dios y la venida de Cristo. Por esto, el autor les anima a esperar con paciencia la venida del Señor (5:7–8).

El camino que lleva a la paz es la sumisión -en todo. Nunca se encontrará paz al buscar más para sí mismo. Así que, la manera de conseguir paz y de gozarse verdaderamente de la vida no es buscar más para sí. Es someterse a Dios y a los demás.

Que ninguno se comporte como si fuera grande.

Que ninguno se comporte como si fuera pequeño.

Que todos se comporten como si fueran medianos hechos a la medida que Dios quiere.

¡Pensemos!

Este estudio sugiere algunos problemas serios que nos pueden afectar cuando queremos acumular más riquezas. A la luz de lo que hemos visto, ¿qué debemos hacer? ¿Existe la posibilidad de que un cristiano tenga riquezas? ¿Cuáles normas debemos mantener frente a esta posibilidad?

A base del juicio de los ricos presentado en este pasaje, ¿cómo debe el hijo de Dios reaccionar frente a las injusticias de los ricos? ¿Qué debemos hacer hoy? ¿Cuáles son las implicaciones de 5:7–8 frente a está situación?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 73–78). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

6/9 – Qué es y qué no es «la rendición de cuentas» en el discipulado de la iglesia

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La iglesia local y el discipulado

6/9 – Qué es y qué no es «la rendición de cuentas» en el discipulado de la iglesia

Sam Masters

Qué es y qué no es «la rendición de cuentas» en el discipulado de la iglesia – Sam Masters

La iglesia local y el discipulado
Intensivo 9 Marcas.

17 – 19 de Enero del 2020

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Doctrina de la Creación – Parte 1

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 5/26

Doctrina de la Creación – Parte 1

¿De dónde venimos? ¿Por qué existimos? ¿Hay un creador? ¿Por qué creó? ¿Cuál es su relación con su creación? Estas preguntas básicas han aturdido las mentes de hombres durante milenios.

Ciertamente, éstas no son solo preguntas desafiantes, sino preguntas inmensamente significativas. Algunas cosmovisiones se rinden al ser confrontadas con el aplastante peso de semejantes preguntas. El posmodernismo ni siquiera intenta dar una respuesta. Depende de ti descifrar esas preguntas. E incluso el naturalismo, ese monstruo de la élite científica, no intenta responder directamente dichas preguntas. Para la evolución Darwiniana, no se trata de orígenes (de dónde viene la materia), sino de principios (cómo surgió la humanidad  como una especie entre otras especies).

Pero la Biblia no es reservada respecto a tales cosas. Es audaz y segura en sus afirmaciones. Así que, ¿a qué parte de la Biblia tendrías que ir para aprender acerca de nuestros orígenes?

¡Génesis 1:1! Exactamente. «En el principio creó Dios los cielos y la tierra».

Reflexionemos sobre estas diez palabras por un momento. ¿Qué nos dicen acerca de la creación?

En el principio. Dios creó el tiempo. Él es preexistente, eterno. La materia no lo es, la materia vendrá después.

Creó Dios. La creación no es consecuencia de fuerzas fortuitas e impersonales, sino de Dios.

Creó Dios los cielos y la tierra. Así que todo lo que vemos, todo lo que hay, todo lo que existe se debe a Dios.

Dios no está avergonzado por la cosmovisión bíblica. Él no oculta este relato en lo profundo de la historia de Israel porque es tímido y aprensivo. «Esto puede ser difícil de aceptar para mi pueblo. Lo presentaré más tarde, suavizaré un poco los bordes. Lo haré compatible a ellos». Dios no hace esto. Él con valentía y confianza lidera con la doctrina de la creación. Si deseas respuestas a algunas de las preguntas más apremiantes de la vida, no busques más allá de las primeras palabras de la Biblia.

¡Y hay una enorme cantidad de teología contenida en esas primeras diez palabras! ¡No hay cristianismo sin creación! El hecho de que la Biblia comienza con la creación establece quién es Dios y la relación completa entre Dios y el mundo. Ayuda a establecer la interpretación correcta y el lugar de los seres humanos en el mundo. Enseña la integridad del mundo y, por tanto, lo que eventualmente sale mal con él. Pero el comienzo de la historia también apunta al final de la historia. Creación, caída, redención, a nueva creación. Nos señala hacia adelante a nuestra esperanza eterna como cristianos. Es muy importante, especialmente en la era escéptica de hoy.

La palabra «Génesis» literalmente significa «principios». Moisés escribió estas palabras, pero obviamente no estuvo allí para observar y registrar lo que sucedió (Lucas 24:44Juan 7:22). Al igual que Apocalipsis, que habla acerca del final de todas las cosas, esto le había sido revelado.

Pero esto plantea la pregunta acerca de cómo debería leerse Génesis 1-2. ¿Es simplemente mítico? ¿Poético? ¿Científico? No es un libro científico. No se trata simplemente de establecer causas y efectos como si viviésemos en un mundo natural gobernado por fuerzas impersonales. Tampoco es simplemente poético. Moisés usa el simbolismo (como Apocalipsis), con todo, habla de manera clara y concreta. El punto principal de Génesis 1-2 es darnos un una teología de la creación, especialmente la relación de Dios con la humanidad.

Ahora bien, hay muchos paralelismos entre este relato y otros relatos paganos del tiempo que Moisés escribió (c.1500 a. C.). Pero eso no debería sorprendernos. Es lo que deberíamos esperar ya que Dios quiere que su pueblo, después de su liberación de Egipto, se despoje del politeísmo y el paganismo de Egipto. Por tanto, son los puntos de diferencia, no las similitudes, los más significativos. Es decir, Yahvé es el Señor del pacto.

Ahora, si le dijeras a alguien en la calle que Dios creó los cielos y la tierra, ¿qué tipo de discusiones podrían sobrevenir?

Serías bombardeado por un torrente de preguntas. ¿Y los dinosaurios? ¿La edad de la tierra? ¿La datación con carbono 14? ¿Los registros fósiles? ¿La evolución? Entre otras.

Con mucha frecuencia la creación es cooptada por estas conversaciones. Y si no tenemos cuidado, todas estas voces competidoras ahogarán la única voz que necesitamos escuchar: la voz de Dios. Reflexionaremos más acerca de la edad de la tierra, cómo exactamente debemos leer Génesis 1-2, etc. al final de esta clase. Pero lo primero que debemos hacer es NO poner a Dios en el banquillo y comenzar a martillarlo como si estuviera en un juicio. Lo primero que debemos hacer es cerrar nuestra boca para poder escuchar la suya.

Entonces, ¿qué tiene que decir Dios acerca de la creación? Queremos considerar 7 declaraciones específicas de la Biblia relacionadas con los primeros capítulos de Génesis. Así que, con esa base, podemos hablar acerca de la edad de la tierra y otros asuntos.

7 VERDADES BÍBLICAS ACERCA DE LA CREACIÓN 

  1. Dios creó el universo de la nada.

Dios creó el universo ex nihilo; expresión en latín que significa «de la nada». «En el principio creó Dios». No «cuando Dios comenzó a crear». En otras palabras, Dios creó sin el uso de materiales preexistentes. No se topó con una plastilina cósmica y remodeló o dio forma a algo que ya existía. Él simplemente habló y las cosas comenzaron a existir.

Lee lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de la creación del universo de la nada… Hebreos 11:3«Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía».

Romanos 4:17 dice que Dios es el que «da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen».

Salmo 33:6-9«Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca… Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió».

Y puesto que Dios creó todo el universo de la nada, no hay materia en el universo que sea eterna. Todo lo que vemos comenzó a existir cuando Dios lo creó. Hubo un tiempo en que la materia no existiá. Veamos el Salmo 90:2, por ejemplo: «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios».

La creación ex nihilo da un duro golpe al naturalismo que sugiere que en el principio la materia existía, y que gracias a una serie de acontecimientos fortuitos, ciegos y sin propósito, el mundo llegó a existir. Pero la Biblia dice: «en el principio»… no «la materia creó»… ¡sino «Dios creó»!

Por tanto, la primera verdad es… Dios creó al mundo de la nada.

  1. Dios creó todas las cosas – visibles e invisibles, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra.

Esto es claramente afirmado en Génesis 1:1. Pero no solo aquí. Escucha la declaración universal en el Evangelio de Juan: «Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» (Juan 1:3).

De manera similar, Juan escribe en Apocalipsis 4:11«Porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas».

Hechos 4:24 habla de Dios como el «Soberano Señor», que creó «el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay». La inclusión del cielo y la tierra, y el mar y todo lo que en ellos hay, indica que Dios creó todo el universo.

La creación de todo el universo incluye la creación de un reino espiritual de la existencia invisible. Además de crear el universo físico, visible y tangible, Dios creó los ángeles y otras clases de seres celestiales. También creó el cielo como un lugar donde su presencia es especialmente evidente.

Esto se afirma explícitamente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En el libro de Nehemías, Esdras ora: «Tú solo eres Jehová: tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército» (Nehemías 9:6). La versión en inglés hace referencia a los ángeles y otras criaturas celestiales como «anfitriones del cielo», ya que Esdras dice que se dedican a la actividad de adorar a Dios; el mismo término «anfitrión» se usa para hablar de los ángeles que adoran a Dios en el Salmo 103:21 y 148:2).

En su carta a los colosenses, Pablo especifica que en Cristo «fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles» (Col. 1:16). Aquí, la creación de seres celestiales invisibles también se afirma explícitamente.

Entonces, Dios es el creador de todas las cosas, tanto físicas como espirituales. 

  1. Dios creó el tiempo.

La física nos dice que el tiempo es una propiedad resultante de la existencia de la materia. La sucesión de momentos uno tras otro que depende de la existencia o de una sustancia material. En consecuencia, el tiempo existe cuando la materia existe. Pero Dios no es materia; Dios, de hecho, creó la materia. Antes de eso, Dios simplemente existía. Como no había materia, y porque Dios no cambia, el tiempo no tenía existencia y, por  tanto, no tenía sentido ni relación con Dios. Es por eso que él puede decir en el versículo 1: «En el principio»… Él creó el principio.

Entonces, ¿qué significa esto? Bueno, significa que Dios no está limitado por el tiempo como los seres humanos. La existencia de Dios es independiente del tiempo. Dios no solo creó la realidad en la que vivimos… no solo te creó a ti y a mí… realmente creó el continuo espacio-tiempo en el que existimos. ¡Qué maravilloso es nuestro Dios!

Recuerda el Salmo 90:2 que dice: «Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». 

 O recordemos Apocalipsis 1:8 que dice: «Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso».

O qué tal el Salmo 102… «Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán». 

Estos versículos muestran que Dios es eterno. Y, en contraste, también muestra que el universo no lo es. El universo tuvo un comienzo. Es temporal.

Esto golpea a nuestros amigos darwinistas que buscan una respuesta en el espacio y tiempo al problema de los comienzos. Dios no tiene principio y, por tanto, no tiene limitaciones de espacio-tiempo. Están, en un sentido muy real, mirando en el lugar equivocado.

Entonces, Dios no solo creó el universo, sino que creó el continuo espacio-tiempo en el que se encuentra el universo.

  1. Dios creó por su palabra.

¿Cuál es uno de los refranes más comunes de Génesis 1:1-2:3«dijo Dios…».

Diez veces en el relato del Génesis encontramos esas palabras: «dijo Dios…». El punto es inconfundible: Dios llama a las cosas a la existencia por su palabra.

Dios literalmente hizo que el universo existiera por su palabra, y creó algo donde antes no había nada. Dios habló, y fue hecho. La Palabra de Dios es necesaria para la salvación, como aprendimos en la primera clase,  también es el medio para la vida, tal como la conocemos. Y entonces vemos que la Palabra de Dios trae vida tanto espiritual como físicamente.

Hebreos 11:3 declara: «Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía».

¡Considera por un momento el poder de la Palabra de Dios! El cuadro no muestra a Dios sudando, trabajando arduamente, trabajando durante años o milenios para crear. Él simplemente habla, y es hecho. Nos puede llevar más de una década construir un tren ligero a Dulles, pero en un nanosegundo Dios habla y galaxias comienzan a existir. Hay un poder desenfrenado cuando Dios elige hablar. Nosotros hablamos, y nuestras palabras van directamente al aire. ¿Cuántas mañanas las palabras entran en los oídos de mi hijo y salen sin ningún cambio? ¿Con qué frecuencia las palabras de mi esposa tristemente entran por mis oídos y salen sin ningún cambio? Pero no sucede así con Dios. Su palabra es efectiva. Crea. El mundo no solo se vuelve al mandato de Dios, el mundo literalmente se aferra a la Palabra de Dios.

El cuadro no es uno de ensayo y error, como un inventor enloquecido rascándose la cabeza. La Palabra de Dios es poderosa (crea) y perfecta (crea exactamente lo que él quería que creara).

Por tanto, Dios creó todo por su palabra.

  1. La creación es un acto trino

Génesis 1:26 revela que el Dios Creador es trino. «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza». Dios el Padre fue un agente primario. Vemos esto en Génesis 1-2, y textos como el Salmo 19:1«Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos».

Pero Dios el Hijo también creó. Juan 1:3«Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho». O Col 1:16«Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades, todo fue creado por medio de él y para él».

Leemos que el Hijo es aquel «por quien» Dios «hizo el universo» (He. 1:2).

Y Dios el Espíritu Santo creó. Por lo general, se lo representa como el que completa, llena y da vida a la creación de Dios. Génesis 1 insinúa la función preservadora y protectora del Espíritu cuando dice: «el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas» (Génesis 1:2).

Job 33:4: «El Espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida».

En el Salmo 104:30, el salmista escribe acerca de la gran variedad de criaturas en la tierra y el mar, diciendo: «Envías tu Espíritu, son creados».

Y en Juan 6, vemos que es el Espíritu el que mora en una persona después de la regeneración, dando vida espiritual al muerto espiritualmente. Jesús dice en el versículo 63: «El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida».

Entonces, el Padre crea. El Hijo crea. Y el Espíritu Santo crea, trayendo nueva vida.

  1. El universo que Dios creó era «bueno en gran manera».

¿Cuál es el estribillo constante de Génesis 1? Y Dios vio que lo que había hecho era «bueno» (Génesis 1:41012182125). Luego, al final de los seis días de la creación: «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera» (Génesis 1:31). Dios se deleitó en la creación que había hecho, tal como se había propuesto hacer.

Aunque el pecado ha estropeado este mundo material, incluso hasta el punto en que la creación gime (Ro. 8.22), el mundo material todavía es bueno ante los ojos de Dios y debería ser visto como «bueno» por nosotros también. Este conocimiento nos liberará de un falso ascetismo; es decir, la creencia de que el uso y disfrute de las bendiciones materiales de Dios es incorrecto. Porque Pablo dice que aquellos que prohíben casarse y ordenan [a las personas] a abstenerse de ciertos alimentos, que Dios creó para ser recibidos con acción de gracias por los que creen y conocen la verdad (1 Timoteo 4:1-3) dan atención a doctrinas de demonios.

Un autor lo expresó así: «mientras que Dios podría haber creado máquinas de filtración de aire, en cambio, eligió crear árboles. Mientras que Dios pudo haber elegido crear la creación en blanco y negro, en cambio, eligió pintar de una gran paleta de colores» (Doctrine, 88). Él da agua y vino. Pan y queso. Impresionantes puestas de sol y lunas de cosecha. Dios no es tacaño. Él no es un «Scrooge». Él no tiene los puños cerrados… La creación nos enseña que él es un Dios maravillosamente bueno que tiene las manos abiertas para con su pueblo. Él es pro-placer, pro-nuestra alegría. Sus buenos dones son para nuestra gratificación, para que podamos darle alabanza y gracias. Esa es la lógica de 1 Timoteo 4:4-5.

  1. Dios creó el universo para mostrar su gloria.

Tanto la humanidad como el universo fueron creados para la gloria de Dios. El Salmo 19 dice: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría».

El cántico de las criaturas vivientes en Apocalipsis 4 muestra que la creación de Dios debe alabar y glorificar a su creador. Las criaturas cantan: «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas».

Somos diseñados y creados  para glorificar a Dios por su creación. Es por eso que Dios puede decir en Isaías 43:6«Trae de lejos mis hijos, y mis hijas del los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice». Lo diseñó todo para que su nombre pudiera ser glorificado.

Pero es importante entender que Dios no necesitó crear para recibir gloria. Él es, por sí mismo, infinitamente glorioso. Dios deseaba crear el universo para demostrar su excelencia. Él lo creó para deleitarse con su creación y poderes creativos.

Entonces, Dios creó el universo para mostrar su gloria.

Perspectivas de la creación

Hemos dedicado un buen tiempo a estas siete afirmaciones, porque la Biblia no guarda silencio ni se confunde cuando se trata de la creación. Pero a menudo nos frustramos porque la Biblia no responde nuestra pregunta específica: «¿Cuál es la edad de la tierra?».

Imagina que el presidente Obama anunciara mañana una conferencia de prensa para analizar el estado actual de ISIS. Él lo entrega, solo para encontrarse con un montón de piezas de opinión escépticas y enojadas en los periódicos al día siguiente porque no abordó todas sus preguntas acerca de la reforma financiera. Cualquier persona racional diría: «Eh, eh… él dijo que la sesión informativa sería acerca de los chicos de ISIS».

Mi punto es este. Algunas veces tenemos que detenernos y preguntarnos: «¿El problema es con la Biblia o con mi pregunta?». El relato de la creación se preocupa mucho más por el quién y el por qué de la creación, que del exactamente cómo y cuándo. No es que Dios no posea tal conocimiento, sino que tampoco es conocimiento que Dios en su sabiduría cree que debemos tener para conocerlo correctamente y confiar en él. Galileo dijo una vez: «La Biblia trata acerca de cómo llegar al cielo, no acerca de cómo van los cielos». Ahora bien, puedes tomar eso y exagerar sugiriendo que la Biblia no tiene nada que decir acerca de la creación. Pero su punto es entendible. La Biblia como un todo se ocupa de las cuestiones humanas más apremiantes acerca del sufrimiento, el pecado y la salvación, no acerca de las dataciones del carbono 14.

Dicho esto, hay una serie de formas diferentes en que los cristianos han entendido el relato de la creación en Génesis 1-2.

(1) Evolución teística. Esta perspectiva busca casar la evolución naturalista con el Dios bíblico. Dios creó la primera materia y estableció las leyes naturales del universo, y luego la evolución fue el medio por el cual trajo la creación a la existencia.

Pero este punto de vista enfrenta una serie de desafíos. En primer lugar, tiene que decir que algo que la Biblia postula como un mal resultado de la caída (a saber, la muerte y el sufrimiento), no solo estuvo presente antes de la caída, sino que fue el mecanismo que Dios usó para lograr todo lo bueno (es decir, la vida).

En segundo lugar, tiene que afirmar que las especies evolucionan de una a otra, mientras que la Biblia dice que Dios hizo a cada uno «según su especie» (Génesis 1:212425).

En tercer lugar, la Biblia describe a Dios involucrado activa y soberanamente en cada paso de la creación y preparación de la tierra para su pueblo, lo cual la evolución niega rotundamente.

(2) La teoría de la brecha. Esta perspectiva se ajusta a una brecha de miles de millones de años entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2. Hubo una primera creación en Génesis 1:1 de los cielos y la tierra. Pero en algún lugar del camino hubo una rebelión cósmica (¿Satanás y los ángeles?), algún evento catastrófico que dejó a la tierra en gran parte destruida («desordenada y vacía»), en Génesis 1:2. Entonces en Génesis 1:3ff no tienes la primera creación, sino una segunda creación de seis días literales.

Te gusta este punto de vista si te aferras a una vieja tierra, pero quieres tomar «día» y «la tarde y la mañana» para ser lo que normalmente significan, literalmente, días solares de 24 horas. El gran desafío para esta perspectiva es que la Biblia nunca habla de dos creaciones. No hay un solo versículo que pueda usarse como apoyo. Debe leerse en el texto, no fuera del texto. Y sería difícil entender cómo Dios podría crear el universo, y preparar la tierra para su pueblo y decir que era «bueno en gran manera» cuando en realidad había sido creado muy malo y casi borrado.

(3) Perspectiva de la edad diurna. Desde esta perspectiva, Dios creó el universo, incluidos Adán y Eva, en seis períodos secuenciales de tiempo. Pero esos períodos no fueron 24 días, sino «eras» que abarcaron quizá millones de años. Si estás convencido de que la tierra tiene 4500 millones de años, esta visión concuerda con ese compromiso previo.

Pero hay algunos desafíos. A saber, la secuencia de eventos en Génesis 1 no cuadra con las comprensiones científicas de la vida tal como la conocemos. Así que las criaturas marinas en el día 5 vienen antes de la vegetación en el día 3. Más específicamente, el sol, la luna y las estrellas vienen millones de años después de las plantas y los árboles.

(4) Perspectiva de marco literario. En este punto de vista, Génesis 1 no pretende ser una secuencia cronológica de acontecimientos, sino un «marco literario», un orden tópico de dichos eventos. El punto no es exactamente «cuándo y en qué orden», sino simplemente «qué». Observan, útilmente, que los días 1-3 son días de formación (luces, cielo/agua, tierra), y los días 4-6 son días de relleno (estrellas, pájaros/peces, animales y hombre). Así, en el día 1 se forma la luz y la oscuridad, y luego, en el día 4, se llenan de estrellas. En el día 2 se forman el cielo y las aguas, en el día 5 están llenos de pájaros y peces, etc.

Esta perspectiva posee una buena comprensión del texto, y elude la cuestión de la «edad de la tierra». Pero lo hace leyendo en gran medida el texto a través del lente de la poesía. Y aunque Génesis 1 tiene elementos poéticos, no es realmente del género poético. Entonces es difícil saber qué es meramente figurativo y qué es literal. Y aunque existe este elemento de formación y relleno, parece haber algo de secuencia en los seis días que culmina en el día 7.

(5) Creacionismo de la tierra joven. Dios creó el mundo, y Adán y Eva, en seis, literalmente días de 24 horas. A simple vista, esta es la lectura natural de la mayoría de nuestras traducciones al castellano. Si la ciencia dice que la tierra es vieja, es porque Dios hizo que la tierra madurara, como lo hizo con Adán y Eva, o porque la ciencia está equivocada. Tal vez la inundación y otros eventos cataclísmicos afectaron nuestras metodologías de datación. Con razón reconocen que la ciencia como disciplina se basa en cuestionar una hipótesis establecida basada en datos en constante cambio. Entonces, si tengo que escoger, iré con la revelación divina sobre la razón humana.

(6) Creacionismo histórico. Esta perspectiva dice que Génesis 1:1, en lugar de ser un título para lo que está por venir, en realidad registra la creación de todo. «Los cielos y la tierra», actúan como un merismo (combinación de dos palabras contrastantes, para referirse a una totalidad), por lo que la frase «en el principio» no es puntual, sino una duración de un tiempo indeterminado. Con el universo ya creado en Génesis 1:1, los seis días creativos no se refieren al establecimiento del universo, sino a la preparación de Dios de Edén para su pueblo. El Génesis 1:2, entonces, describe el estado del mundo antes de que Dios preparara un tierra para su pueblo.

Por tanto, desde Génesis 1:2 hasta el final de Apocalipsis, la Biblia habla del pueblo de Dios en relación con el huerto de Edén. Es un viaje desde el Edén original hasta un nuevo Edén, por así decirlo, cuando vemos la narración de la historia humana representada desde su comienzo hasta su final.

Hay varias ventajas en este criterio. En primer lugar, tanto los creyentes en una tierra joven como los creyentes creacionistas de la tierra vieja podrían tener esta visión, ya que no hay un tiempo definido entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2Génesis 1:1 simplemente no especifica un tiempo.

En segundo lugar, esta perspectiva lee los términos bíblicos a medida que se leen más tarde en las Escrituras, como las palabras hebreas para tiempo, tierra y aguas.

En tercer lugar, esta perspectiva da sentido a la gran preocupación de la Biblia porque el pueblo de Dios viva en su tierra bendita desde Edén hasta la nueva creación.

La desventaja de este criterio es que es simplemente una forma de acercarse y leer el texto hebreo. Lee los términos bíblicos de una manera particular que es útil, pero puede no ser la única forma de leer el texto. Por  tanto, esta visión en sí misma es cancelada por algunos que leen el idioma hebreo de manera diferente.

Conclusión

En general, debemos entender que la Biblia no nos da todos los detalles necesarios para comprender exactamente la edad de la tierra. Lo que es importante para Dios es que entendamos quién creó la tierra y por qué la creó: para su gloria, lo que finalmente se muestra a través del evangelio de Jesucristo.

Espero que en la clase de hoy podamos obtener más de lo que Dios tiene para decirnos en su palabra, por qué creó el mundo y la forma en que lo hizo. En la clase de la próxima semana, cubriremos dos verdades más que la Biblia tiene para nosotros acerca del tema de la creación, incluyendo lo que quizá sea más importante para nosotros: la relación del hombre con la creación de Dios. Esperamos la próxima semana, pero antes de que terminemos la clase de hoy, oremos…

 

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A27 – Cómo controlar tu lengua

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A27 – Cómo controlar tu lengua

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Como-controlar-tu-lengua/

Carmen Espaillat: ¿Cómo saber si estás a punto de chismear? Nancy Leigh DeMoss tiene este consejo.

Nancy Leigh DeMoss: Pregúntate esto: ¿Es la persona a quien le estás contando parte del problema o parte de la solución? Si no es parte del problema y tampoco parte de la solución, entonces es probable que sea algo que no debas estar diciendo.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

La difamación o calumnia es un asunto serio. Eso fue lo que descubrimos en nuestro programa anterior a través de Tito 2. El pasaje vincula la calumnia con el diablo. Hoy Nancy continúa la serie El hermoso diseño de Dios para la mujer y explica cómo evitar la difamación.

Nancy: Muchas de ustedes están familiarizadas con el nombre Jonathan Edwards. Saben que fue uno de los hombres que Dios usó de forma significativa en el primer gran avivamiento en los 1700. Él fue pastor, autor, un gran pensador y evangelista.

Su esposa fue Sarah Edwards y quizás has oído hablar o has leído acerca de ella. Ella fue la madre de sus once hijos. Y en la introducción de las “Obras de Jonathan Edwards”—compiladas en dos volúmenes inmensos y maravillosos— encontramos un bosquejo biográfico de Jonathan en él que habla de un poco sobre Sarah Edwards y de su matrimonio con Jonathan.

Una de las cosas que decía de Sarah me impactó mientras pienso en todo esto de cómo usar la lengua. Decía:

“Sarah se hizo una regla de hablar bien de todos, dentro de sus posibilidades, con verdad y justicia para sí y para los demás. No era propensa a deleitarse en las imperfecciones y fracasos de nadie y, cuando oía a otros hablar mal de otros, ella decía lo que consideraba apropiado con verdad y justicia en su defensa o desviaba la difamación mencionando las cosas que eran encomiables de esas personas.”

En otras palabras, si escuchaba a alguien decir algo poco amable acerca de otra persona, ella trataba de cambiar la conversación o de desviarla haciendo comentarios alentadores acerca de la misma persona.

Continúa diciendo: “Ella podía soportar injurias y reproches con gran calma —nunca devolviendo mal por mal— muy por el contrario, siempre estaba dispuesta a extender misericordia y a perdonar a aquellos que parecían ser sus enemigos”.

¡Qué testimonio! ¿Qué tal si dijeran lo mismo de ti? ¡Qué compromiso el de hablar bien de todos! Eso es lo que dicen las Escrituras que debemos hacer.

Estamos en Tito, capítulo 2. Y espero que mientras estudiamos esta larga serie lean Tito ustedes mismas y, en particular, que memoricen y mediten sobre estos versos del capítulo 2. En el versículo uno, Pablo le dice a Tito que debe enseñar lo que está de acuerdo con la sana doctrina. ¿Cómo luce la sana doctrina y el correcto pensamiento bíblico en el contexto de la vida diaria de la vida cotidiana como creyentes y en el contexto de la iglesia local?

Y, en el verso 3, vemos cómo luce para las mujeres de más edad. Primero hablamos de hombres maduros y luego, de mujeres maduras o ancianas—ya llegaremos a las más jóvenes en un corto tiempo. Pero ahora, él está hablando del carácter de las mujeres ancianas, y dice (acerca de la sana doctrina que debe reflejarse en ellas) que deben tener una conducta reverente y no ser calumniadoras.

Esa es la descripción de cómo deben ser las mujeres cristianas de más edad y no solo ellas; esto incluye a las mujeres más jóvenes este texto trata específicamente de la difamación o la calumnia, pero como he venido diciendo, más abiertamente, pienso que él se está refiriendo a los pecados de la lengua en general:

● chismear

● palabras vanas

● mentir

● propagar habladurías (hablar a espaldas de las personas)

● calumniar

● jactarse

● maldecir

● o hablar maliciosamente

Toda esta familia de pecados de la lengua, o la calumnia a la que hicimos referencia en la sesión anterior, están contenidos en el libro “Pecados Respetables” de Jerry Bridges. Éstos son pecados que consideramos respetables, pero Jesús los pone en la misma categoría junto con los pecados de adulterio, asesinato y borracheras. Él los pone todos juntos. Son pecados de la lengua.

Hemos hablado de a qué se parece la difamación, lo que es y los pecados relacionados como divide como destruye pero en esta sesión quiero enfocarme en cómo ser una mujer que no calumnia. Esa verdad se aplica a todas nosotras.

Entonces ¿Cómo convertirnos en mujeres que no pecan con la lengua, cuyas palabras no causen división ni destrucción? Déjenme darles algunas sugerencias, siete para ser exacta, Todo este material lo pueden encontrar en la transcripción; quizás la puedan imprimir o escribirlas en una lista que les ayude luego a recordarlas.

Primero y ante todo, si has sido culpable de difamar, de hablar con maldad o de chismear, humíllate. Reconoce el hecho de que has calumniado; de que has destruido con tus palabras. Hay dos direcciones ante las cuales necesitamos humillarnos—en nuestra relación vertical con Dios y en nuestra relación horizontal con los demás.

Primero y antes que todo, si has difamado o hablado de otros con malas intenciones, dile a Dios la verdad. Él lo sabe, Él lo sabe todo pero reconócelo y confiésalo a Dios.

● Reconoce los pecados de tu lengua—lo que has dicho.

● Reconoce los pecados de tu corazón—lo que causó que dijeras esas cosas. No solamente “Yo difamé, hablé con maldad o chismeé”, pero ¿qué había en mi corazón que causó que lo hiciera?

● Confiésale a Dios la raíz de todo ello—el orgullo, los celos, el deseo de verme mejor, la comparación, el espíritu competitivo, las actitudes pecaminosas que subyacen en el corazón.

Sé honesta con Dios. Dile, “Señor he calumniado; he sembrado discordia entre creyentes.” Eso es, por cierto, una de las siete cosas que Dios aborrece. Es abominación para Dios el que usemos nuestras lenguas para sembrar discordia entre creyentes. ¿Con qué frecuencia hacemos esto en nuestros lugares de trabajo, en nuestras casas, o en nuestras iglesias? Confiésalo humíllate. Reconócelo ante Dios.

Y luego, humíllate frente a otros. Eso está bajo el primer paso de humillarnos. Regresa y confiésalo a la persona con quien hablaste. Te digo algo, si te propones de corazón regresar y reconocer que has difamado o que has hablado mal y chismeado y buscas el perdón, eso acabaría con tu hábito porque te cansarías de tragarte tus palabras, de tener que regresar de nuevo y humillarte ante otros. Proponte ir a esa persona con quien hablaste y humíllate.

Ahora déjame decirte que, quizás también necesitas buscar el perdón de la persona sobre quien has estado hablando. Podrías haber hablado mal y difamado a tu marido ante tus hijos, por ejemplo. Claro está, tendrías que ir a donde tus hijos y confesar lo que hiciste, pero también donde tu marido si es que has causado que los hijos le hayan faltado al respeto. Si has minimizado su autoridad y liderazgo dentro de la familia, tienes que ir y buscar su perdón.

Humíllate. Podrías haberle hecho eso a tu pastor. Podrías haberle restado eficacia a él o al liderazgo de otra persona. Devuélvete, humíllate y busca su perdón.

Hace unas semanas atrás, una mujer solicitó una reunión conmigo y le respondí, “Claro, estoy más que dispuesta para hablar”. Nos sentamos juntas y empezó a sollozar mientras me explicaba una situación (de la que ya yo sabía algunos detalles). A ella la hirieron y ese dolor se tornó en decepción, en amargura y en rabia en su corazón. Había sacado conclusiones, basadas en información parcial, sin tener todos los hechos —raramente los tenemos todos— y ella se sintió ofendida.

Como resultado de esa rabia y de esa amargura en su corazón, había difamado a esas personas y Dios le había dado convicción por esto. El Espíritu Santo estaba trabajando en su corazón y —al momento de venir a mí— estaba quebrantada. Hablamos y oramos juntas. Fue maravilloso ver con cuánta seriedad se tomó el pecado de amargura, de la ira y de la calumnia.

Ahora bien, déjenme decirles que —basada en mi perspectiva de la situación— ella estaba menos mal que algunas de las personas involucradas y ella empezó diciéndome “No estoy aquí para hablar del pecado de otros. Estoy aquí para hablar del mío. Quiero lidiar con mi propio pecado”. Y mientras la escuchaba —mi corazón se rompía porque sentí que ella había quedado atrapada en medio de un fuego cruzado de pecados ajenos— pero fue sabia al no culparlos sino asumir toda la responsabilidad, quebrantándose y humillándose ante Dios y ella me preguntó ¿qué debo hacer?

Antes de que terminara nuestra conversación, le dije “Para empezar, ¿estarías dispuesta a hablar con una de esas personas?” y me respondió con un, “Sí, claro lo estoy”. ¿Te gustaría que llamara a esas personas y ver si se pueden reunir con nosotras ahora mismo? y ella respondió, “Sí, quiero lidiar con esto ahora mismo”.

Hice una llamada. Uno de esos individuos vino y se reunió con nosotras en cuestión de minutos. Esta mujer le derramó su corazón a esta persona y le dijo lo que me había dicho a mí. Le dijo, “He pecado contra ti. Te he difamado. He acumulado amargura en mi corazón. He restado autoridad a tu liderazgo. ¿Podrías por favor perdonarme?” y fue tan hermoso ver a esa persona concederle gracia y perdón a esta mujer. Y observé mientras se llevaba a cabo la reconciliación. La difamación divide, pero hablar la verdad, en humildad, une a las personas.

Esta mujer salió de aquel lugar y fue y habló con las dos o tres personas involucradas que faltaban. Ella fue donde cada individuo y le dijo, “Quiero hacer restitución”.

Hablé con ella recientemente y le pregunté: “¿Cómo estás?”, y me respondió, “La amargura se fue. Se fue toda”. Ella tenía esa ponzoña, ese dolor, esa herida en su corazón, pero al tomar los pasos para enfrentar sus actitudes y pecados de la lengua, Dios —a través de Su Espíritu— removió toda la amargura y la liberó.

Quizás tengas a algunas personas a quienes tengas que dirigirte y decirles “He pecado contra ti con mi espíritu, y con mi lengua. He socavado tu liderazgo”. Ve y habla con las personas a quienes has criticado y haz de la humillación un hábito si has sido culpable de la calumnia, si has sido culpable de hablar maliciosamente o de chismear.

Y luego, número dos: elimina la difamación y el hablar malicioso de tu vocabulario. Creo que necesitamos tener tolerancia cero cuando de difamación, habladurías mal intencionadas y de chismes se trata. Eso se aplica tanto a los cristianos en la iglesia como en todas nuestras relaciones. Pablo dice en Efesios 4:31, «Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia”. Todo. Elimínalo.

Y nota, por cierto —en ese pasaje, que la amargura es una raíz pecaminosa que frecuentemente conlleva a pecados de la lengua. Por lo que no simplemente elimines los pecados de la lengua, elimina la amargura de tu corazón. Deshazte de la amargura no te aferres a ella. Suéltala.

Ahora, ¿Qué queremos decir con esto que debemos tapar el pecado? ¿Qué haces si te percatas del pecado en la vida de otro? Creo que es una pregunta importante porque la gente sí peca contra nosotras y —en la ilustración que les di de la mujer que vino a verme— hay pecados que otros han cometido.

Aquí están algunas preguntas que debemos contestar a medida en que pensamos en los pecados de otros y en cómo nos afectan:

• ¿Has orado por ellos?

• ¿Cuál es tu motivación al hablar de eso?

• ¿Quieres verlos restaurados?

• ¿Te importa su restauración espiritual o solamente quieres ponerlos en evidencia; solamente quieres herirlos; solamente quieres castigarlos?

• Si eres parte de la vida de esa persona, si tienes una relación y eres parte de su círculo de amistades, ¿qué debes hacer?

De acuerdo a Mateo 18:15 y a Gálatas 6:1, debes ir a esa persona. No vayas a otra persona. Ve donde la persona que haya pecado contra ti y te haya hecho algún mal. Háblale y busca la reconciliación.

Hazte esta pregunta: El decírselo a alguien, ¿contribuye a redimir este pecado? Pudiera ser así, y esa sería otra serie completa, pero en algunos escenarios y situaciones eso podría contribuir a redimir este pecado y quizás sea necesario y bíblico el que hables con otra persona acerca de la ofensa.

Podría ser acertado el hablar con tu pastor o ancianos acerca de ciertas situaciones, o hasta llamar a la policía, o decirle a tu marido algo que esté pasando en la vida de alguno de tus hijos adolescentes. Hay situaciones donde es apropiado —cuando se ha roto la ley, cuando vidas podrían verse amenazadas o cuando hay un mandato bíblico explícito para ese tipo de situaciones—, pero el motivo debe ser, no su daño, sino su restauración. Tú estás tratando de edificarlos; estás tratando de salvarlos. Quieres ver restaurado al que ha hecho mal.

Por lo que pregúntate esto: ¿Es la persona, a quien le estás hablando parte del problema o parte de la solución? Si no es parte del problema y tampoco parte de la solución, entonces es probable que sea algo que no debas estar diciendo.

Leí, en una discusión sobre este tema, que alguien escribió esta regla o política, una guía para todo este asunto de la difamación o del hablar maliciosamente. Esta persona dijo:

“No pases información derogatoria o poco halagadora acerca de alguien a menos que la Palabra de Dios te esté dando la autoridad y la responsabilidad específicas para hacerlo. Así también la persona a quien le estás informando debe tener una responsabilidad en esta situación y por tanto necesidad de saber esta información.” 1

En otras palabras, y dicho de forma elocuente, “si la persona no es parte del problema ni de la solución, no le digas”.

Por cierto, no es solo lo que decimos verbalmente —como les indiqué en la última sesión— tenemos que ser cuidadosas de no difamar, chismear y hablar con malicia cuando se trata del uso del Internet. He visto una y otra vez el daño que se puede hacer cuando se reenvían correos:

“¿Viste esto? ¿Oíste aquello?” Tenemos cantidades masivas de esos correos. Me los envían con frecuencia. ¿Para qué estamos haciendo circular estos mensajes en Internet? Y, tengo que confesar, que yo lo he hecho. Tenemos que buscar en nuestros corazones y decir “¿Es correcto? o ¿Estoy haciendo lo malo y divisivo contra Dios y otros creyentes?”

No solo necesitamos eliminar la calumnia y el hablar con malicia, pero (en tercer lugar) tenemos que mostrar buen corazón y usar palabras bondadosas con amor, con gracia y con perdón. No solo elimina la difamación, sino reemplázala con un corazón bondadoso, lleno de gracia y amor. “Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo”. Sé intencional al hablar de los demás con palabras que edifiquen, construyan y pongan a otras personas bajo una luz positiva.

Y luego, número cuatro: trae tus pensamientos bajo el control del Espíritu. Esos pensamientos críticos, que buscan las faltas en los demás; pensamientos que salen en forma de palabras. Necesitamos crucificar esos pensamientos; traerlos cautivos a la obediencia de Cristo. Tenemos que ser intencionales acerca de ver a otras personas —en especial si son creyentes— y cualquiera que es creado por Dios con ojos de gracia y misericordia. Recuerda lo mucho que necesitas la misericordia de Dios. Recuerda dónde estarías sin la gracia de Dios. Tenemos que ser cuidadosas con esta curiosidad impía, ese deseo de saber cosas sobre otras personas. Trae esos pensamientos cautivos y frénalos. El Salmo 19:14 dice, «Sean gratas las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Señor, roca mía y redentor mío». Coloca tus pensamientos bajo el control del Espíritu.

Luego, número cinco: habla menos. Muy simple. Proverbios 10:19 dice,

En las muchas palabras, la transgresión es inevitable En las muchas palabras, la transgresión es inevitable [¿entendiste eso? La transgresión es inevitable. Vas a pecar si hablas demasiado. Yo voy a pecar, y peco cada vez que hablo demasiado.] Más el que refrena sus labios es prudente.

En Santiago 1:19b, dice “Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira.”

Di menos y tienes menos chance de pecar. Mientras más tiempo pases hablando por teléfono, mientras más tiempo pases conversando con otros, tienes que ser cuidadosa, especialmente si eres de las que habla mucho o la persona con la que conversas lo es. Aprende a frenar tus labios, a guardar confidencias, a no repetir cosas que no tienes libertad de repetir, y ¿si no estás segura? no lo digas. No hagas preguntas innecesarias de las que husmean y te llevan a conversaciones que no debes tener.

Número seis: Piensa antes de hablar. Pregúntate este tipo de cosas:

● ¿Es verdad?

¿Me consta que los hechos son verdaderos? Esto es muy importante. Cuando oyes acerca de un conflicto y sólo estás escuchando una de las campanas, recuerda que sólo estás escuchando una campana. «El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergüenza». No conoces todos los hechos si solo has escuchado a una persona describir la situación.

No puedo decirte cuántas veces he escuchado a un esposo describir las frustraciones acerca de su matrimonio; a una esposa describiendo las frustraciones del suyo y luego pienso “Estos son dos matrimonios distintos, dos perspectivas totalmente diferentes.” Si sólo escuchas un lado, entonces no sabes que lo que estás escuchando es la verdad. No asumas que es todo el cuadro. Pregunta:

● ¿Será verdad?

● ¿Es bondadoso?

● ¿Edificará a la persona de quien hablo?

● ¿Es necesario?

● ¿Debería saber eso la persona con la que hablo?

● Si fuera acerca de mí, ¿querría compartirlo con alguien más?

Esta próxima eliminaría mucho de lo que decimos:

● ¿Me importaría si la persona de quien hablo estuviese aquí presente aquí mismo? ¿Estaría dispuesta a decírselo a la cara?

Por eso es que el salmista oraba diciendo «Señor, pon guarda a mi boca; ¡vigila la puerta de mis labios!” (Salmos 141:3). Piensa antes de hablar.

Número siete: rehúsa escuchar los chismes y las calumnias acerca de otros. Rehúsa escucharlo. No sólo de comentarlo, sino de escucharlo.

En 1ra de Samuel 24:9 David le dijo a Saúl, quién estaba a punto de destruirlo: “¿Por qué escuchas las palabras de los hombres que dicen: ‘Mira que David procura tu mal’?” ¿Por qué les das oído? Saúl escuchaba a quienes se lo decían. Él creía lo que oía y, como resultado se propuso destruir a David. No lo oigas. Dirige la conversación hacia otro tema o dale un giro favorecedor hacia la persona de quien te están hablando.

Ahora lo que necesitamos es que Dios traiga este asunto a casa, a nuestros corazones, y traiga convicción y nos cambie donde sea necesario. Hemos dicho que la palabra para “calumniar” es diábolos. Es un nombre para Satanás—él nos acusa delante del Padre, nos condena, miente acerca de nosotras. Él nos acusa.

Pero, por otro lado, tenemos también quien abogue por nosotras. En 1ra de Juan 2:1 dice: “Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” ¿Ves? Jesús, como Satanás, sabe que hemos pecado, sin embargo, nos defiende ante el Trono de Dios. Él ruega ante Dios por nosotras; lo hace basado en su muerte sacrificial en la cruz por nuestros pecados.

Cuando hablas acerca de otros creyentes, ¿les acusas como lo hace el maligno o les defiendes como Jesús hace contigo? ¿Estás siendo como Jesús o como Satanás?

No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan.

Ahora la tendencia, cuando se presente algo así, podría ser “Bueno, entonces no voy a decir nada. No voy a poder abrir la boca”. Esa no es la respuesta adecuada tampoco. Es cierto que las palabras pueden ser usadas para destruir, pero las palabras también se pueden usar para dar ánimo, para fortalecer, para edificar a otros, por lo que usa tu lengua para ese propósito. Piensa en toda la gracia que has recibido de Dios y de otros y, luego, usa tu lengua para ministrar la gracia a otras personas así como tú la has recibido.

Carmen Espaillat: Aunque tu lengua haya estado fuera de control, Nancy Leigh DeMoss te ha estado dando esperanza. Las cosas pueden cambiar. No solo puedes aprender a morderte la lengua; puedes aprender a usarla para bendecir a otros. Es una lección importante de nuestra serie titulada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy va a orar con nosotras en un minuto, pero antes queríamos invitarte a escribirnos al final de la transcripción en la página con cualquier comentario o pregunta ,Tito 2 nos dice que las mujeres sabias no deben ser adictas al mucho vino. ¿Cómo vives esto hoy? Recibe consejo bíblico acerca de ello cuando Nancy regrese en el próximo programa. Ahora está de vuelta para cerrar en oración.

Nancy: Oh, Señor, guarda nuestros corazones; guarda nuestras lenguas y ayúdanos a ser abogados aun para aquellos que nos han fallado, como Jesús lo hace con nosotras, en lugar de ser acusadoras de los hermanos como lo hace Satanás perpetuamente. Oh Señor lávanos. Límpianos. Renuévanos, y cámbianos. Que nuestras lenguas ministren gracia para con quienes hablamos y de quienes hablamos y oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.5

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 3.5

 

 

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Santiago 4:13–17

¿Qué enseña la Biblia en cuanto a los planes para el futuro? ¿Debe un cristiano hacer planes, o debe dejar todo en las manos del Señor?
Durante más de diez años he enseñado cursos y seminarios acerca de la administración. Un aspecto importante de la administración es la planificación. En muchas ocasiones alguien se me ha acercado a preguntar cómo me defiendo bíblicamente al enseñar la necesidad de la planificación, cuando este pasaje enseña que no se debe hacer planes para mañana.
Se siente el mismo concepto cuando se habla con un hermano. Al despedirnos, acostumbramos a decir: “Nos veremos el domingo”. Muchas veces el hermano responde: “¡Si Dios quiere!”
¿Serán estos conceptos los que Jacobo quería enseñarnos al corregir el problema de los hermanos que sufrían persecución? Estudiemos esta porción para aplicar mejor la enseñanza a nuestra vida.
Jacobo les esta llamando a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en obras. Esa fe producirá paz en medio de las aflicciones (3:13–5:6).
Sin embargo, entre estos hermanos no ha habido paz. Más bien, lo que ha surgido son conflictos y pleitos. En vez de ver las pruebas desde el punto de vista de Dios y gozar la paz que El provee, han seguido el ejemplo del mundo y se han dedicado a pelear para salirse con la suya.

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce paz.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos. A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
En vez de buscar lo que Dios quiere para su bien, persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos: la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Si ellos aplican los principios específicos que él les presenta, Dios les dará paz y encontrarán la satisfacción verdadera que buscan.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno al otro. Lo más fácil, especialmente en medio de la aflicción, es criticar y juzgar a los demás. Ellos deben dejar de criticarse, Dios es él único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleítos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES
La dependencia del Señor se relaciona primero con sus planes (4:13–17). Se debe observar que el pasaje no se dirige al creyente por hacer planes. Indica que sus planes tienen dos propósitos específicos, dice: “Traficaremos y ganaremos”. Sus planes son auto-céntricos; buscan una ganancia personal. Finalmente, estos planes no toman en cuenta a Dios.
Estas tres características son las mismas que se encuentran en los planes que el mundo hace también:
1. Son auto-céntricos.
2. Buscan ganancia personal.
3. No toman en cuenta a Dios.
De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

LA INSEGURIDAD DE LA VIDA 4:13–14
Su plan para viajar a otra ciudad y ganar dinero probablemente refleja un deseo de escaparse a otro lugar donde nadie los conoce y donde pueden empezar de nuevo. Parece que han decidido “ir al otro lado”. Ahí, tal vez puedan esconderse entre la multitud de la gente y nadie se dará cuenta. Entonces, podrán ganar dinero de nuevo y así resolver su problema.
Están luchando para encontrar una salida por sus propios esfuerzos. Jacobo les recuerda la inseguridad de la vida. La vida es corta y no pueden estar seguros de lo que puede resultar mañana. En vez de confiar en sus propios planes egoístas, que fácilmente les pueden fallar, ellos deben confiar en el Señor para resolver su problema.

¡Pensemos!

Al contemplar la inseguridad de la vida, aprendemos algunas lecciones importantes para nuestra vida, especialmente en cuanto a los planes que podemos hacer. ¿Cuáles son las implicaciones de esta verdad que debemos tomar en cuenta al hacer nuestros planes para mañana? ¿Qué diferencia debe haber entre los planes de los hijos de Dios y los de los demás a la luz de esta verdad?

LA SOBERANÍA DE DIOS 4:15
Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.
Al indicarles que deben decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”, el autor no está diciéndoles que repitan esta frase cada vez que hablen de sus planes para mañana. Mucha gente lo ha tomado así y lo repiten como si fueran loros, pero sin pensar en lo que dicen. Santiago no dice que hagan esto como un rito.
El quiere que ellos reconozcan la soberanía de Dios y que sometan sus planes al plan de Dios para su vida. Cuando hagan sus planes para mañana, se deben preguntar: “¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?” A lo menos si están buscando alternativas, las deben someter a la voluntad de Dios. De otra manera, la solución resultará en mayor frustración.

¡Pensemos!

Todos debemos aprender a pensar de esta manera. ¿Qué decisión tiene que tomar usted durante los próximos días? ¿Cómo puede aplicar esta verdad a la decisión que tendrá que tomar? ¿Qué diferencia se debe ver entre esta decisión y las que hacen los que son del mundo todavía?

EL PELIGRO DE LA SOBERBIA 4:16
El autor considera que su deseo y sus planes para escaparse de lo que Dios ha incluido como parte de Su plan para ellos son una manifestación egoísta. Lo trata como orgullo. Parece que lo toma así porque ellos creen que tienen una idea mejor que la de Dios para su vida. Piensan cambiar y mejorar las condiciones en las cuales Dios les ha colocado.
Por lo tanto, Jacobo les advierte del peligro del orgullo. Ellos piensan lograr más para sí mismos de lo que Dios ha logrado. El les señala que esa clase de orgullo es malo.

LA OBEDIENCIA A DIOS 4:17
Lo mejor sería reconocer la sabiduría y la soberanía de Dios, encomendarse en Sus manos y dejar que El les diera la mejor solución. Quien entiende esta verdad debe ponerla en práctica. El no hacerlo es pecado.

APLICACIÓN
De nuevo observamos que la solución a sus problemas no difiere de las soluciones que el mundo presenta. Ellos se ven en una situación difícil. Por eso, empiezan a luchar hasta no encontrar la salida. Buscan la forma de mejorar su situación y de ganar más para ellos mismos. En el proceso ni toman en cuenta a Dios, ni los buenos propósitos que Dios puede tener para su vida aun en medio del sufrimiento.
Santiago nos presenta un mejor camino. Debemos reconocer que Dios está en control. Aunque el mundo le ataque a El y nos haga sufrir, El no les ha cedido control. Su plan para Sus hijos siempre es bueno. Todas las cosas en nuestra vida nos ayudan a bien (Ro. 8:28, 31–39).
En vez de luchar por encontrar una salida, debemos someternos a Dios y a Su plan. Debemos dejar que la paciencia en medio de la aflicción produzca su obra completa en nosotros, sin tratar de escapar de ella (Stg. 1:4).
Cuando suba la presión en nuestra vida, tenemos dos alternativas distintas. Se puede luchar por encontrar una salida. Esta es la alternativa que el mundo nos ofrece. La otra alternativa es confiar en Dios y permitirle a El enseñarnos Su plan, en su tiempo. Esta es la alternativa del hombre que tiene una fe viva en Dios. ¿Cuál camino elegiremos nosotros?

¡Pensemos!

Volvamos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
Haga una lista de las aflicciones comunes que los hermanos en su propia sociedad tienen que enfrentar hoy. Elija dos o tres de estos problemas y apunte las soluciones que se emplean para tratar de resolverlos.
Después de hacer esta lista de soluciones identifique las soluciones que son iguales a las que el mundo emplea. ¿Cuáles son las soluciones distintas, las que sólo quien confía en Dios empleará?
¿En cuáles maneras debemos cambiar nuestra forma de enfrentarnos a la presión actual? ¿Qué podría hacer esta semana para mostrar que usted es un hijo de Dios y que confía en El?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 66–72). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

Atributos de Dios – Parte 2

9Marcas

Serie: Clases esenciales: Teología Sistemática

Clase 4/26

Atributos de Dios – Parte 2

Introducción

¿Existe un Dios? Y de existir, ¿cómo es? Estas son, quizá, las dos preguntas más importantes que una persona puede llegar a hacer. La semana pasada consideramos la existencia de Dios. La Biblia no argumenta la existencia de Dios, la asume. Dios se ha revelado de manera general en la creación e historia; proposicionalmente en su Palabra inspirada; personalmente en Jesucristo, el Verbo hecho carne; y salvíficamente a través de la obra de su Espíritu Santo.

Y puesto que se ha dado a conocer, podemos saber cómo es él. Esto hace surgir el tema de los atributos de Dios. En primer lugar, estudiamos que Dios es independiente, completamente autosuficiente y autónomo. En segundo lugar, vimos que Dios es inmutable. No cambia. Es perfectamente consistente, confiable y fiel. Y aprendimos que Dios es infinito. Eso quiere decir que tiene poder ilimitado sobre todas las cosas. Su presencia está en todas partes. Y es eterno, no está limitado por el tiempo, no tiene principio ni fin.

Dios es infinitamente grande. Podríamos pasar años, décadas y siglos intentando examinar las profundidades de su grandeza, y un día lo haremos. Pero en la mañana de hoy, queremos usar nuestro tiempo para explorar más atributos de Dios que él ha revelado en su Palabra. ¿Por qué? Porque conocer a Dios es la más grande alegría de nuestras vidas. Este no es un simple ejercicio «abstracto». La teología es práctica, es devocional, nos enseña quién es el Dios en quien confiamos en todas las pruebas de la vida, y debería avivar nuestros corazones para amar, adorar y alabar a Dios.

Entonces, veremos más atributos de Dios el día de hoy, aunque los primeros dos temas que exploraremos son más descripciones de la naturaleza esencial de Dios que atributos. Después de todo, los atributos de Dios no son varios sombreros que él usa en diferentes ocasiones. Dios no está dividido. Él es, por siempre y para siempre, TODOS estos atributos. Cada tributo es sencillamente una categoría bíblica que nos provee lenguaje para describir varios aspectos interrelacionados y unidos del carácter y la grandeza de Dios.

En ese sentido, es apropiado comenzar con:

  1. La unidad de Dios

Dios es el único ser divino. Posee una unidad de carácter total. En otras palabras, todo lo que hace es completamente consistente con todos sus atributos; no hay contradicciones en su carácter. No tiene un «lado bueno» o un «lado malo», él es todo bueno. No es diferente en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento. Él es uno en esencia, es indivisible. Esto es conocido a menudo como la simplicidad de Dios, que básicamente significa que los atributos de Dios no son pequeñas partes que sumas para obtener a Dios, como las partes de un carro. En cambio, cada atributo es íntegramente verdadero acerca de Dios y de todo su carácter.

Vemos esto en Éxodo 34:6-7«¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadosa; tardo para la ira y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación». Dios es misericordioso y justo, aunque dichas cualidades parecieran contradecirse, funcionan en Jesús, quien murió misericordiosamente en lugar de los pecadores, vindicando así las declaraciones de la justicia de Dios.

Dios es uno, y no es un Dios esquizofrénico. Él siempre es, y siempre actúa de acuerdo con su carácter unido. Pero eso no es todo. Dios se ha revelado claramente en tres personas distintas:

  1. Dios es trino

Sé que al estudiar la doctrina de la Trinidad pareciera que nuestros cerebros comenzaran a colapsar, y muchos concluyen que esta es una idea abstracta dejada a filósofos en librerías repletas. Parece aislada de nuestras vidas cristianas cotidianas. Pero eso no podría estar más lejos de la verdad. Sí, la naturaleza trina de Dios expande nuestro entendimiento. Es misteriosa. Pero el Dios trino es hermoso, encantador y digno de nuestra admiración. Hace toda la diferencia del mundo el hecho de que Dios no es un ser solitario, sino una trinidad en unidad, existente en amor y comunión eternos que extiende ese amor armonioso a nosotros. No exagero cuando digo que la Trinidad diferencia al cristianismo verdadero de las falsas comprensiones acerca de Dios.

Existen muchos libros que han sido escritos acerca de esta doctrina central. Permíteme recomendar solo uno: Delighting in the Trinity de Michael Reeves. No solo explica la trinidad, agita nuestros corazones para ver la naturaleza trina de Dios como una noticia hermosa y maravillosa.

Veamos la Trinidad, apropiadamente, al responder tres preguntas:

A. ¿Qué significa la doctrina de la Trinidad?

La definición de Wayne Grudem es excelente: «Dios existe eternamente como tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y cada persona completamente Dios, y existe un solo Dios»[1]. Esto quiere decir que Dios es uno en esencia. Teólogos en el siglo IV alegaron en base a la Escritura que el Hijo y el Espíritu son iguales en sustancia al Padre. Es decir, que existe un solo ser conocido como Dios. La Escritura afirma esto consistentemente. Deuteronomio 6:4 dice: «Jehová nuestro Dios, Jehová uno es». Isaías 45:5: «Yo soy Jehová, y ninguno más hay», versículo 21: «No hay más Dios que yo».

Pero este Dios es una unidad de tres personas «distintas». El Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios. Pero el Padre no es el Hijo, el Hijo no es el Espíritu, y el Espíritu no es ni el Padre ni el Hijo. Cada persona desempeña un rol distinto en la armoniosa obra de la redención. La Confesión de Fe Bélgica de 1561 declara: «El Padre es la causa, origen y principio de todas las cosas, tanto visibles como invisibles. El Hijo es el Verbo, la Sabiduría y la Imagen del Padre. El Espíritu Santo es el eterno poder y potencia, procediendo del Padre y del Hijo. De tal manera, sin embargo, que esta distinción no hace que Dios sea dividido en tres, ya que la Sagrada Escritura nos enseña que el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, cada uno tiene su independencia, distinta por sus atributos; de tal manera, no obstante, que estas tres personas son un solo Dios… Estas personas, tan distintas, no están divididas, ni tampoco mezcladas entre sí».

Por tanto, las tres personas de la Trinidad son distintas, eternamente. No son simples formas que Dios ha adoptado en diferentes etapas de la historia. Han existido juntas como un solo Dios desde siempre en completo amor, unidad y deleite.

Demasiado para una definición, ¿cierto? Pregunta B: ¿De qué manera la Escritura enseña la doctrina de la Trinidad?

¡Buena pregunta! No encontrarás la palabra «trinidad», en ninguna parte de la Escritura. Fue empleada por primera vez por Tertuliano después de la generación de los apóstoles. Pero es una palabra útil. Resume todo lo que la Escritura habla con respecto a la relación de la Deidad. La Biblia enseña claramente que solo hay un Dios, como ya hemos visto en los versículos citados anteriormente. Sin embargo, también enseña que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. No hay mucha contraversia en relación al Padre siendo Dios. Jesús dice: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre».

Pero la Escritura enseña que el Hijo y el Espíritu Santo también son Dios. Aunque exploraremos todos esos versículos en las próximas clases cuando estudiemos la persona de Cristo y la persona del Espíritu Santo, he aquí un breve adelanto: Jesús es el Verbo de Dios, que «es Dios» según Juan 1:1-4, que es llamado «Dios Fuerte» en Isaías 9:6, y que es llamado «nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo» en Tito 2:13. El Hijo perdona los pecados y acepta adoración, solo Dios puede hacer ambas cosas. Por otro lado, el Espíritu Santo está presente en todas partes según el Salmo 139, comprende y revela los pensamientos de Dios de acuerdo a 1 y 2 Corintios, crea vida y nueva vida según Génesis 1 y Juan 3, y a través de la Escritura tales cosas solo son ciertas respecto a Dios.

Por último, observamos que hay varios pasajes clave donde vemos mencionadas a las tres personas de la Trinidad en conjunto y diferenciadas la una de la otra.

Mateo 3:16«Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua, y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz desde los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».

Aquí las tres personas de la Deidad desempeñan roles distintos. Dios el Padre habla desde el cielo, Dios el Hijo es bautizado para cumplir la voluntad del Padre, y Dios el Espíritu unge al Hijo para autorizar su ministerio.

Piensa también en Mateo 28:19, Jesús dice: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo». Observa que Jesús no enseña a sus discípulos a bautizar a nuevos creyentes en los «nombres» del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como si se tratase de tres seres distintos, sino en el «nombre», que es singular.

Tal vez el lugar más maravilloso para ver la Trinidad en la Escritura es Juan 14-17. El clímax es el capítulo 17, donde vemos el amor que ha caracterizado a la Trinidad desde el principio de los tiempos: Jesús ora en el versículo 24: «Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo».

Por tanto, la Trinidad es una doctrina bíblica de principio a fin. No es algo que podemos descifrar por nuestra cuentra, y no tiene analogía alguna en la naturaleza. Todas las ilustraciones tontas que escuchas acerca de las tres fases del agua, o las tres partes de un huevo, fracasan eventualmente . La Trinidad excede nuestra capacidad de comprender plenamente, con todo, ha sido revelada como claramente cierta. Este hecho debería ser de gran estimulo para nosotros, lo que nos lleva a una última pregunta:

C. ¿Por qué la doctrina de la Trinidad importa?

Dicho de manera sencilla, la naturaleza trina de Dios no debería hacernos huir de Dios, al contrario, debería hacernos correr a él como nuestro amoroso, Creador, Redentor y Dador de vida. La Trinidad nos ayuda a entender que Dios no está solo. Él no creó el universo porque necesitara amigos. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo ya disfrutaban de una perfecta comunión. Crucialmente, Dios no necesitaba crearnos para ser un Dios amoroso. Un dios de una  sola persona, como Alá en el Islam, jamás podría ser eternamente amoroso porque no tendría a nadie más a quien amar. Él, extrañamente, necesitaría a su creación para ser amoroso. Dios como Trinidad, no obstante, ha sido siempre una fuente de amor, por ende, es entendible que las tres personas de la Deidad puedan desbordarse en amor hacia nosotros. Como la Trinidad, Dios nos salva de nuestro amor propio. Eso es lo que vemos en Efesios 1:3-14, fácilmente uno de los pasajes más gloriosos de la Escritura: el Padre nos predestina para ser adoptados como hijos, el Hijo derrama su sangre para redimirnos, y el Espíritu sella nuestra herencia. Así que deberíamos adorar y amar a nuestro Dios trino.

Los últimos tres temas han estado enfocados en la esencia o el ser de Dios, ahora pasaremos a observar algunos atributos que tienen que ver más con el conocimiento de Dios.

  1. La omniciencia de Dios – Su perfecto conocimiento

Omniciente significa «conocedor de todo». En Juan 3:20 leemos que: «[Dios] sabe todas las cosas», el pasado, el presente y el futuro. Pero Dios no solo sabe lo que sucederá, sino lo que sucedería si tuviéramos que ir a la iglesia una hora más tarde y no asistir al seminario básico. Él sabe lo real y lo posible. Mateo 11:21 Jesús dice: «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros   que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza». Una cosa es saberlo todo. Pero otra es conocer los resultados reales y posibles de miles de millones de personas que toman miles de decisiones cada día… Alucinante.

El conocimiento de Dios no es como el nuestro. No se obtiene de la experiencia o la observación. Dios conoce todos nuestros pensamientos antes de que los pensemos. Él conoce todos nuestros actos antes de que los hagamos. Dios sabe cuando naciste porque te unió en el vientre de tu madre. Y sabe cuándo vas a morir porque ha numerado tus días. Esto significa que nada lo sorprende. Las sorpresas nos estremecen, pero no a Dios.

No conocemos nuestro futuro, pero Dios sí, lo que debería motivarnos a una confianza suprema. Jesús dice en Mateo 6:31ff«No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o que vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». 

Dios contesta las oraciones, pero nuestras oraciones no proveen información nueva a Dios. Dios sabe todo lo que necesitamos, lo que significa que no debemos entrar en pánico como si Dios no lo supiera. En cambio, nuestras oraciones son las humildes peticiones de personas débiles y necesitadas ante el todopoderoso y sabio Dios que se deleita en escuchar las necesidades de sus hijos.

  1. La verdad de Dios

Dios es verdadero, y todos sus conocimientos y palabras son el máximo estándar de la verdad. Esto significa no solo que todo lo que Dios nos dice es correcto, sino que él será fiel a todas sus promesas. Así, Proverbios 30:5 nos recuerda: «Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan».

Entonces, hermano o hermana, Dios es infinitamente confiable. Satanás te mentirá cada vez que pueda para que desconfíes de Dios. Ese ha sido su camino desde el huerto. Pero Dios nunca te mentirá. Hebreos 6:18 dice que es imposible que Dios mienta.

Los políticos, empleadores y familiares hacen promesas todo el tiempo y luego rompen esas promesas. Dios nunca rompe una promesa. Cuando él promete nunca dejarte ni abandonarte, ¡nunca lo hará! Cuando dice: «Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis» (Juan 14:2-3), eso es exactamente lo que está haciendo incluso ahora.

  1. La sabiduría de Dios

Pero Dios también es sabio. La sabiduría es el uso práctico del conocimiento. Es conocimiento aplicado. Por tanto, la sabiduría de Dios significa que Dios siempre elige los mejores objetivos y los mejores medios para alcanzarlos. Hablaremos de esto en las próximas semanas cuando estudiemos la providencia de Dios.

La Escritura afirma esta sabiduría de Dios. Job dice que la sabiduría de Dios es profunda (Job 9:4) y que suyos son el consejo y la comprensión (Job 12:13).

Podemos ver esta sabiduría mostrada en la creación. En Jeremías 10:12-13 leemos: «El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría». También vemos la sabiduría de Dios en el plan de redención. La sabiduría y el poder de Dios se muestran perfectamente en el evangelio donde vemos que «la palabra de la cruz es locura a los que se pierden, pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios» (1 Co. 1:18). 1 Corintios 1-3 aborda la sabiduría de Dios en el evangelio.

Nosotros debemos reflejar a Dios siendo sabios. La sabiduría no es solo algo que los ancianos deberían tener, o que los súper espirituales deberían aspirar. Todo el libro de Proverbios elogia la sabiduría, porque Dios es sabio y nos llama a la alegría y el deleite que podemos conocer cuando caminamos según su sabiduría.

Veamos ahora varios atributos que hablan del carácter y los estándares morales de Dios.

  1. La santidad de Dios

En primer lugar, la santidad. La santidad se refiere a la «alteridad» de Dios o su majestad. El hecho de que no es como nosotros. Él es trascendente. Es la asombrosa visión de Isaías 6, donde los serafines se cubren la cara y exclaman: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria».

La santidad también hace referencia a la «pureza» de Dios. Él es éticamente distinto de nosotros, separado del pecado. Por eso Isaías continuará en esa visión: «¡Ay de mí! Que soy hombre muerto, porque siendo hombre inmundo de labios… han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos». Dios es completamente diferente a nosotros, totalmente limpio y radiante, sin mancha ni defecto, puro e inocente.

Sin embargo, aunque Dios en su santidad es totalmente inaccesible, también es irresistiblemente hermoso. Él no está manchado por el pecado. Él es la fuente de luz. Jonathan Edwards dijo que la santidad «es como la belleza y dulzura de la naturaleza divina»[2]. La santidad de Dios es impresionante, como estar parado frente al Gran Cañón o las Cataratas del Niágara. Es abrumadora, pero no puedes apartar la mirada. ¿Y por qué su santidad es tan hermosa? Edwards nos devuelve a la Trinidad: «La santidad de Dios consiste en su amor, especialmente en la perfecta e íntima unión y amor que hay entre el Padre y el Hijo»[3]. Eso es lo irresistible y distinto de Dios: su perfecto amor.

Como él es santo, nosotros también debemos ser santos. Ahora bien, los fariseos veían la santidad como lo que uno no hace. Lamentablemente, así es como muchas personas piensan acerca de la santidad. Pero cuando miramos la zarza ardiente de Éxodo 3, lo que hace que ese terreno sea sagrado es la presencia de Dios. Es que él ha entablado una relación con su pueblo. Entonces, la santidad no se define primero por lo que hacemos o no hacemos, sino a quién pertenecemosNo es solo estar separado de algo, sino dedicado a alguien (Dios). Fundamentalmente, procurar la santidad, lo cual hacemos porque el Espíritu Santo vive en nosotros, es cómo podemos revelar cada día que el cielo es nuestra esperanza. Que vivimos para mejores deseos, porque tenemos un mejor salvador.

  1. La justicia y rectitud de Dios

Pero Dios no solo es santo, sino justo y recto. En el inglés común, pensamos en la justicia como «pública», y la rectitud como «privada». Pero no es así en lo que respecta a Dios. La justicia y la rectitud se derivan de las raíces de palabras similares en el griego. Se refieren a la adhesión estricta a una ley o estándar. Dios siempre tiene razón y siempre actúa de acuerdo con lo que es bueno, correcto y justo.

La justicia y la rectitud de Dios también son nuestra garantía de que los pecados y los males serán resueltos algún día. [Piensa en los crímenes más prominentes y actos de terrorismo recientemente…] Pero Dios es justo. Él juzgará. Así que no necesitamos desesperarnos. Romanos 12:19«Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor».

Por supuesto, la justicia de Dios se aplica a todos sin favoritismo, incluidos nosotros. Él nos tratará según nuestra adhesión o falta de conformidad con sus leyes. Por esa razón, envió a Cristo a ser un sacrificio por los pecadores. El propio Hijo de Dios recibió la sentencia de justicia que nosotros merecíamos. Romanos 3:25«Dios puso [a Cristo Jesús] como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús».

  1. La bondad y el amor de Dios

Finalmente, Dios es un Dios de bondad y amor. Él es perfectamente bueno. Él siempre hace lo mejor y es la fuente de todo lo bueno. En Santiago 1:17, leemos: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces».

La bondad de Dios se manifiesta de varias maneras. Él es benevolente y se preocupa por su creación en su gracia común, como vemos en el Salmo 147. La bondad de Dios también se demuestra en su amor y gracia hacia los que no lo merecen. Se muestra en su sufrimiento; Él es lento para enojarse (Éxodo 34:6).

A modo de aplicación, ¿qué significa la bondad de Dios para nosotros? Piensa en todas las formas en que dudamos de la bondad de Dios. Cuando pecamos. Cuando tememos por el futuro. Cuando tememos a los hombres más que a Dios. Cuando nos preocupamos. La bondad de Dios nos invita a confiar en él porque él se preocupa por nosotros. Nos recuerda que siempre hará lo mejor. Él es un Dios bueno.

Cuando se trata del amor, tenemos dificultades para pensar bíblicamente. Hoy las personas no se sorprenden cuando les dices: «Dios te ama». Pero se enfurecen cuando les dices que Dios es un juez santo y justo. Eso es porque hemos separado el amor divino de las otras verdades complementarias acerca de Dios. Sí, él es amoroso, pero siempre ama en armonía con su justicia.

Cuando la Escritura habla acerca del amor de Dios, se refiere a él en al menos cuatro formas diferentes. Esto proviene del libro extremadamente útil de Don Carson, The Difficult Doctrine of the Love of God [La difícil doctrina del amor de Dios], que es breve y fácil de leer.

  1. Primero, está el amor único intratrinitario entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
  2. Segundo, el amor providencial de Dios sobre todo lo que ha hecho. Génesis 1, hizo que toda la creación fuera buena. Mateo 6, él alimenta incluso a los gorriones.
  3. Tercero, la postura salvífica de Dios hacia un mundo caído. Juan 3:16,  Mostró su amor por el mundo al enviar a Cristo, y amorosamente invita a todos a arrepentirse.
  4. Pero cuarto, la Escritura también resalta el amor particular, efectivo y selecto de Dios hacia sus escogidos, en pasajes como Deuteronomio 7, Efesios 1, 1 Juan 4:10 y muchos más.

Así que no queremos absolutizar ninguna de estas formas de hablar acerca del amor de Dios. El amor de Dios no es sentimental ni cálido. El amor de Dios se refiere a cómo él busca tiernamente el bien de sus criaturas. ¿Y dónde se puede encontrar tal bien? Solo en Dios mismo. En su amor, él se da a sí mismo. En su amor, nos aleja de nosotros mismos y nos acerca a él. Y al hacernos como él, encontramos que lo amamos y amamos a los demás, tal como Jesús enseñó: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13:35).

Conclusión

Los atributos de Dios revelan su trascendencia e inmanencia. Para un primer siglo, la trascendencia judía era un hecho: el significado, Dios es santo, apartado, totalmente distinto de nosotros. Hoy en día, a Dios se lo considera en gran parte como exclusivamente inmanente: está aquí, presente, consolándonos. Es informal. Dios es nuestro amigo, nuestro compañero, alguien con quien compartimos.

Estos atributos nos ayudan a comprender que Dios es tanto inmanente como trascendente. Él es inmanente en Cristo, en la presencia interior y amorosa del Espíritu Santo. Pero Dios sigue siendo Dios, no hay nadie como él, puro, justo y poderoso. Evoca asombro y admiración. Por tanto, debemos respetar a Dios y, sin embargo, Dios también nos invita a una relación con él. Antes de que te vayas, hazte esta única pregunta. En vista de todo esto, ¿por qué te sentirías tentado a poner tu amor, seguridad y bienestar en alguien más que en nuestro glorioso Dios?

Oremos.

[1]Systematic Theology (Zondervan, 1994).

[2]Religious Affections, en Works, 2:201.

[3] «Writings on the Trinity, Grace, and Faith» en Works, 21:186.

 

 

https://es.9marks.org/

26/41 – Filipenses 26 – Haciendo Planes en Lápiz

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

26/41 – Filipenses 26 – Haciendo Planes en Lápiz

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:19,23-24 Frecuentemente, la vida va en direcciones muy distintas a las que planeamos o aún queremos. En este programa aprenderemos el balance entre hacer planes para nuestra vida y descansar en los planes de Dios. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

A22 – Servicio sagrado

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A22 – Servicio sagrado

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Servicio-sagrado/

Carmen Espaillat: Tu ejemplo habla más que mil palabras. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Lo que haces para servir y bendecir y para entrenar a otros fluye de lo que tú eres. Tú no puedes enseñarle a otros lo que no tienes en tu propia vida.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Piensa en la generación que viene detrás de ti, si ellas te vieran a ti como un modelo a seguir, ¿estarían ellas viviendo vidas piadosas? Medita en esta pregunta mientras Nancy continúa con esta útil serie El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Recuerdo claramente una vez cuando estábamos orando para iniciar Aviva Nuestros Corazones y le estábamos preguntando al Señor si eso era lo que Él quería que hiciéramos. Nos habíamos reunido con el comité de nuestro ministerio matriz, Life Action Ministries, y estábamos buscando su consejo.

Les pedimos que estuvieran orando para saber si debíamos o no iniciar este ministerio de radio. Sabíamos que habría retos, costos y cambios en mi estilo de vida y compromiso. Después de que todos habían dicho lo que pensaban, nuestro director le pidió la opinión a un anciano piadoso que había estado orando por esto con nosotros por algún tiempo, y le preguntó, “¿T.W., qué ha puesto Dios en su corazón?” Él dijo,

“Saben, a medida que he estado orado por esto, he estado muchos años perturbado en mi espíritu por el aumento generalizado de la corrupción entre las mujeres de nuestra cultura. Ha sido una gran carga en mi corazón y me he preguntado a mí mismo, “Qué se podrá hacer acerca de esto?” Yo realmente creo que Dios te está levantando a ti y a este ministerio para este tiempo, para ayudar a la iglesia a hablar de la creciente corrupción generalizada entre las mujeres de nuestra cultura.”

Ese fue un gran momento. Esa no fue la única cosa que nos trajo la convicción de que debíamos hacer esto, pero ciertamente fue un momento importante.

He pensado en ese comentario muchas veces desde entonces. Tú no tienes que buscar muy lejos para ver la vulgaridad en las mujeres de nuestra cultura, y no solo en la cultura, sino también dentro de la iglesia—en los modales y la vestimenta, en la forma de hablar y en las actitudes. Hemos tomado el sabor y las actitudes del mundo. En muchas ocasiones las mujeres cristianas, tristemente, están contribuyendo al deterioro y a la vulgaridad, en lugar de estar preservando y previniendo y deteniendo el deterioro de la cultura.

Con frecuencia he dicho, y ustedes me han escuchado decirlo antes, que nosotras deberíamos ser como el salmón, nadando contra la corriente y reflejando a nuestra cultura la hermosura y la maravilla del Evangelio y de Cristo y Sus caminos, y de esa manera contribuir a embellecer, suavizar y santificar, en un sentido, la cultura; para hacerla receptiva al Evangelio de Cristo.

Yo creo que este es el corazón de lo que el apóstol Pablo tenía en mente. Vayamos hoy a Tito capítulo 2, versículo 3. Aquí empieza a hablarles a las mujeres ancianas. ¿Cómo deben ser?

Permítanme leer los versículos 3 al 5,

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada”.

Ahora solo tomaremos la primera frase, “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta”. En esto es en lo que quiero que nos enfoquemos el día de hoy.

Primero que todo, “las ancianas”. Es la única incidencia de esta frase en la Biblia; de esa frase en griego. Pablo no especifica qué tan anciana debes de ser para calificar. Creo que en realidad es sabio de Pablo no haberlo hecho, porque tal vez algunas de nosotras pensaríamos que no calificamos.

Lo que sí sabemos de 1 Timoteo 5 es que una viuda tenía que tener al menos 60 años para reunir los requisitos para recibir ayuda financiera de la iglesia (ver versículo 9). Tal vez esa era la edad que Pablo estaba pensando cuando se refería a mujeres ancianas. Generalmente, los comentaristas consideran que una mujer anciana es una mujer que ha pasado sus años fértiles y de crianza de hijos. Los años fértiles, la capacidad para tener hijos es alrededor de los 40. Así que la crianza de los hijos entonces terminaría a sus 50 o a sus 60. Algunas de ustedes están empujando este tiempo un poco hacia un lado o hacia el otro, pero esto sería aproximadamente lo que Pablo tenía en mente aquí.

Mantengan en mente también que la longevidad en esos días era menor de lo que es hoy. Así que al día de hoy, él probablemente se estaba refiriendo a mujeres maduras, de mediana edad, que hayan terminado su responsabilidad en términos de dar a luz y de criar a los hijos.

Ahora bien, mientras vemos este párrafo, vemos que al principio de todo, Pablo habla de cómo esta mujer anciana debe lucir—quién es ella. Ella debe ser un modelo. Esto tiene que ver con su carácter—un modelo, no una modelo física, pero un modelo ejemplar, de una vida piadosa y de una actitud de corazón. Esto es lo que ella es. Después él nos habla de lo que ella hace. Lo que ella es corresponde a la primera parte del versículo 3—“las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino”. Esto describe su carácter. Ella tiene un carácter ejemplar.

Lo que ella hace, el efecto de su vida y ministerio empiezan al final del versículo 3 donde dice, “que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes”. No solo es ella un ejemplo de cómo luce un comportamiento piadoso, sino que ella también es una mentora. Ella está activamente involucrada en pasar la verdad y en discipular la siguiente generación.

Dense cuenta del orden aquí. Empieza con lo que es ella, su carácter, su propia vida. Después sigue lo que ella hace—la enseñanza, el entrenamiento, el discipulado de otras mujeres. Lo que haces para servir y bendecir y para entrenar a otros fluye de lo que tú eres. Tú no puedes enseñarle a otros lo que no tienes en tu propia vida.

Es por esto que Pablo lo coloca en ese orden. Él no empieza diciendo que debes ser una persona que discípula o una maestra de la Biblia o que debes entrenar a otras mujeres. Él empieza diciendo, “examina tu propia vida y asegúrate que tu vida esté de acuerdo con la Palabra de Dios en estas áreas en particular”.

De manera que quien ella es, su carácter, está antes que todo, “las ancianas deben ser reverentes en su conducta”. Ahora muchas de las diferentes traducciones y Biblias parafraseadas traducen esto de algunas formas muy diferentes e interesantes. Permítanme leerles algunas de ellas a ustedes.

La Nueva Traducción Viviente dice, “Enseña a las mujeres mayores a vivir de una manera que honre a Dios”.

Otra dice, “Las viejas, asimismo, se distingan en un porte santo” (RVA). Esta es una traducción antigua.

La Palabra de Dios Para Todos lo expresa de esta forma: “De igual manera, enseña a las ancianas a vivir de una manera que muestre reverencia y respeto a Dios”.

La Traducción en Lenguaje Actual dice: “Recomienda a las ancianas que se comporten como personas que aman a Dios”.

Y esta es una de mis favoritas, “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte”. (RV-95)

La palabra reverente —de conducta reverente— se usa esa única vez en el Nuevo Testamento. Es una palabra que significa “sagrado o santo o separado para Dios; ser apropiado o propio, santo, reverente en conducta”. En realidad, la raíz de la palabra significa, “lucir como un sacerdote”.

La persona es reverente en conducta es una persona que se comporta en una forma apropiada con la santidad. Esta mujer se comporta como una persona sagrada. Ella es una santa. Ella está apartada para el servicio de Dios, y ella se comporta de esa forma. Su porte, sus formas, su conducta, son reverentes. Así que las mujeres cristianas deben vivir vidas como aquellas que están involucradas en deberes y servicios santos.

Ahora bien, nosotras no somos sacerdotes, y no somos llamadas a ser pastoras o maestras de la palabra para los hombres o ancianos de nuestras iglesias. Pero nosotras, como mujeres, somos llamadas a deberes y servicios santos. Si tú eres una esposa, servir a tu esposo es un deber y un servicio santo como para el Señor. Si tú eres una mamá, cuidar aquellos niños es un deber y un servicio santo, como para el Señor. Si eres una mujer soltera en un ámbito laboral, sirviendo al Señor, ya sea si es un trabajo secular o en una posición en un ministerio, tú estás involucrada en un deber o un servicio santo.

Nuestra manera de vivir, en cualquier etapa o llamado en el cual Dios nos haya colocado, debe asemejarse a la función de un sacerdote en el templo. Lo que ellos hacen es sagrado; es santo, y ellos deben comportarse de una forma que sea apropiada para las personas que tienen un llamado santo.

Tenemos un gran ejemplo de esta mujer anciana, que es reverente en su conducta y que vive de una forma sacerdotal en su porte; esta mujer es Ana, de la cual has leído en Lucas capítulo 2. Nosotros hemos hablado de ella antes en Aviva Nuestros Corazones, pero permítanme refrescarles su memoria.

Lucas 2 dice,

Y había una profetiza, Ana… Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años después de su matrimonio, y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. [Aquí vemos una viuda anciana]. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oraciones. Y llegando ella en ese preciso momento [la hora en que el bebé Jesús fue llevado al templo para ser dedicado—[llegaba en ese momento y al ver a Cristo el Mesías], daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. (Versículos 36-38).

Así que aquí ven a una mujer que pudiera desperdiciar su vida en un sinnúmero de cosas. Sin embargo, ella está gastando su vida productivamente alabando a Dios—orando, ayunando, esperando, anticipando la redención de Jerusalén, esperando la llegada de Cristo a esta tierra. Es una imagen de una mujer con una conducta reverente.

Ahora bien, tú no tienes que vivir en la iglesia o pasar toda tu vida ayunando y orando para ser una mujer con una conducta reverente. Pero sí significa que lo que sea que hagas, dondequiera que estés, cualquiera que sea el llamado de tu vida, debes estar viviendo como una mujer que ha sido apartada, como una persona consagrada para el servicio de Dios.

Reverente en conducta. La palabra conducta tiene que ver con nuestro porte, cómo actuamos, cómo nos desenvolvemos. Quiero leerles dos pasajes del libro de 1 Timoteo. De hecho, vayan conmigo a 1 de Timoteo capítulo 2, dos pasajes que describen a las mujeres que son reverentes en su conducta. Nos dan algunos detalles estos no son todos los detalles, pero nos dan un buen ejemplo de lo que es tener una conducta reverente.

1 Timoteo capítulo 2, empezando en el versículo 9, Pablo dice:

Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa [de manera que una conducta reverente está relacionada con nuestra forma de vestir; no solamente cómo actuamos, sino también cómo lucimos. Ellas deben adornarse con ropa decorosa], con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos, [no es que estas cosas sean malas, pero estas no deben ser el centro de atención. Lo que debe motivar a una mujer no debe ser su apariencia física o su belleza] sino con las buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.

Después en el versículo 11 describe las actitudes del corazón de una mujer reverente.

Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia. Yo no permito que la mujer enseñe ni ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. [Después él dice por qué—nosotros lo ya hemos enseñado sobre este texto en Aviva Nuestros Corazones y no voy a tomar tiempo para hacer una exégesis ahora; pero este es el orden de la creación.] Porque Adán fue creado primero, después Eva. Y [también es un hecho que] Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada completamente, cayó en transgresión. Pero se salvará [creo que en este contexto cuando se refiere a la salvación está hablando sobre salvarse de la inutilidad, no se refiere a la salvación en cuanto a su justificación, sino que será salvada de una vida inutilidad] engendrando hijos, [haciendo lo que sea que Dios la haya llamado hacer, que para la mayoría de las mujeres envuelve la crianza de hijos]—-si permanece en fe, amor, santidad, con modestia. (Versículos 9-15).

Aquí tienen un retrato de una mujer que es reverente en su conducta. En las funciones que ella tiene en su iglesia local—y en las que no tiene. Se denota en su vestir, en su comportamiento; en su espíritu enseñable; en su corazón humilde; en todas estas cosas al mismo tiempo.

Ahora vayan a una o dos páginas más adelante a 1 Timoteo 5, aquí tienes otra bella descripción de una mujer anciana, esta vez viuda, y es la descripción de una mujer que es reverente en su conducta. En el contexto aquí está hablando de una mujer que califica para ser provista financieramente por la iglesia local.

Ella tiene que ser viuda. “Que la viuda sea puesta en la lista solo si no es menor de sesenta años”. Ella no tiene otra fuente de provisión, en este contexto. “Habiendo sido la esposa de un solo marido”. Ahora esto no significa que ella no pudo haber estado casada en otra ocasión. Ella pudo haber tenido otro esposo que haya fallecido; ella pudo volverse a casar, pero esto significa que ella es mujer de un solo hombre. Ella es fiel a su esposo. Ella no está casada ahora porque enviudó, pero ella le fue fiel a su esposo. Versículo 10,

Que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra.

Con esta descripción nos damos cuenta que esta mujer no desperdició sus años 30, 40, y 50 viviendo una vida frívola e insensata, gastando su vida en sus propios placeres y gustos. Esto no significa que ella nunca hizo nada placentero o que no haya disfrutado o que nunca tomó un descanso, pero, ¿cuál fue el enfoque de su vida? Ella ha vivido una vida de propósito y ha estado intencionalmente sirviendo, dando y bendiciendo a otros. Ella ha sido una esposa fiel, una madre fiel, ha mostrado hospitalidad fielmente, ha amado a los demás, ha suplido sus necesidades. Esta es una persona que tiene una conducta reverente.

La palabra reverencia, de acuerdo a www.rae.es es definida como una actitud de respeto o veneración que tiene alguien hacia otra persona; incluye una “inclinación del cuerpo en señal de respeto o veneración”. Respeto y veneración. Tiene que ver, según el diccionario, con la manifestación externa de esta actitud. Así que es una realidad interior que se expresa en veneración hacia Dios y Su Evangelio. Luego esta realidad interna se expresa en la forma como vives, la forma como vistes, la forma como hablas; todos los aspectos de tu vida son gobernados por esa reverencia a Dios.

Clemente de Alejandría fue un maestro de la iglesia en los finales del siglo segundo y a principios del siglo tercero. Él dijo, “El cristiano debe vivir como si toda la vida fuera una asamblea sagrada”. Ahora bien, no estamos diciendo que debes ser así solo en la vejez. Si quieres ser así en tu vejez, debes empezar a convertirte en esto mientras eres joven; viviendo como si toda la vida fuera una asamblea sagrada.

Creo que el concepto aquí es que entre una mujer anciana piadosa y una mujer joven piadosa no existe división entre lo sagrado y lo secular. Ella no vive su vida en compartimientos. El cristianismo no es un compartimiento de su vida, y después su familia otro compartimiento, y su trabajo otro compartimiento y su vida de golfista en otro compartimiento—sino que su cristianismo es el todo de su vida. Debemos siempre recordar que estamos involucradas en cosas sagradas.

Esto me dice a mí que en lo que respecta a todo ámbito de su vida —a propósito de lo que hablábamos anteriormente sobre el deterioro y la aspereza de las mujeres en nuestra cultura— las mujeres piadosas tienen conductas reverentes y no serán á speras en su forma de hablar, de bromear o de andar. Ellas no serán insensatas. Ellas no serán vulgares. Ellas no usarán humor insinuante o vulgar. Estarás pensando, “¿Realmente necesitas decir esto a un grupo de mujeres cristianas que están aquí para estudiar la Biblia? ¿Y a dónde hemos llegado?”

Estaba hablando con una mujer no hace mucho tiempo; se trata de una mujer anciana que vive este versículo. Ella es un gran ejemplo de la mujer de Tito 2. Ella se estaba lamentando de lo ásperas que lo vulgares que las mujeres cristianas se han convertido. Ella dijo,

“Estuve en una conferencia para mujeres cristianas, y había un comediante que hizo algo allí. Y parte del humor era tan insinúate y grosero; para nada edificante. Estaba tan afligida, y pensé, ‘De seguro que a la gente aquí no le gustará esto.’ Pero ellas se estaban riendo estrepitosa y alegremente.

De camino a casa —ella había asistido con un grupo de mujeres y pensaba que eran mujeres maduras y piadosas; pensaba que de seguro estas mujeres se sentirían preocupadas por lo que habían escuchado— cuando se mencionó algo al respecto, ellas pensaban que había sido maravilloso, ‘¡No era él maravilloso! ¡No era él gracioso! ¡No era él genial!’ Mi corazón estaba muy abrumado y cargado.

Debemos estar conscientes de que siempre le estamos sirviendo a Cristo, conscientes, como dijo Pablo, de que los ángeles están mirando. Somos un espectáculo para los ángeles. Cuando tú estás con un grupo de amigas, pasando una noche divertida —diviértete— pero vive de una forma que refleje una conducta reverente.

Ahora bien, algunas veces tenemos conceptos equivocados de lo que es realmente reverente. Muchas personas piensan que este tipo de mujer no tiene gozo, que es antipática o simplemente que siempre está muy seria, pero yo diría todo lo contrario. Las mujeres piadosas deben ser encantadoras. Debemos vivir en Su presencia, es como se supone que debemos vivir—eso es lo que significa ser reverente en conducta: vivir en la presencia de Dios—y en Su presencia hay plenitud de gozo.

Leía algo de un escritor antiguo que dijo,

“El hábito de mi mamá era todos los días —inmediatamente después del desayuno— retirarse por una hora a su habitación para pasar esa hora leyendo la Biblia, meditando y orando. De este tiempo, tal como de una fuente pura, ella extraía la fortaleza y la ternura que le ayudaban a cumplir con todos sus deberes; manteniéndose imperturbable con las preocupaciones y nimiedades que frecuentemente son el problema de los vecindarios abarrotados de gente.

Al pensar en su vida, [decía el hijo] y todo lo que tuvo que soportar, veo el triunfo absoluto de la gracia cristiana, el ideal hermoso de una mujer cristiana. Yo nunca la vi alterar su temperamento; nunca la escuché decir una palabra airada… o de chisme vano; nunca vi en ella una señal de ningún sentimiento que no estuviese de acuerdo con el de un alma que ha bebido del río del agua de la vida y que se ha alimentado del mana en el árido desierto.” 1

¡Qué testimonio! Él dijo, “Yo vi a mi mamá cuando era niño ir a su habitación y ser llenada del agua de vida, del pan del cielo, del maná de Dios, de la Palabra de Dios, y cuando ella salía de ahí, ella era una mujer diferente”. Lo que él describe de su mamá refleja una mujer con una conducta reverente.

Cuando todo sea dicho y hecho, ¿qué tipo de testimonio tendrán tus hijos de ti? Tus amigos, ¿cómo resumirían la influencia, la fragancia, el perfume de tu vida? Dirían, “Ella era una mujer que bebía abundantemente de Cristo, vivía con reverencia hacia Él, vivía en asombro de Él, y su vida reflejaba el asombro de una vida vivida en Su Presencia?”

Carmen: Nancy Leigh DeMoss regresará en un momento para dirigirnos en oración.

Sus preguntas finales son importantes. Necesitamos ser cuidadosas de no pasarlas por alto. ¿Qué dirán tu familia y tus amigos de ti algún día? ¿Estás adquiriendo reverencia por Dios en este momento? Para crecer en reverencia, necesitamos el consejo y la perspectiva de mujeres ancianas; del tipo de perspectiva que hemos estado escuchando en esta serie.

La idea de mujeres enseñando a otras mujeres llena las páginas del libro Atrévete a ser una mujer conforme al corazón de Dios ”, Nancy Leigh DeMoss editó este libro. Incluye capítulos de mujeres que conocen la Palabra de Dios, la han experimentado y la viven. Sería un increíble honor sentarse a hablar con autoras tales como Susan Hunt, Mary Kassian, Bunny Wilson, y Dorothy Patterson. Bueno, te puedes sentar con ellas a través de las páginas de este libro. Incluye una guía de estudio que te ayudará a entender el material y aplicarlo a tu vida. Puedes obtenerlo en tu librería cristiana favorita.

Aquí está Nancy para orar y para recordarnos algo sobre la Escritura que vimos hoy.

Nancy: “Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta”.

Oh, Padre, esto es realmente un estándar alto, y aun mientras he estado enseñando, he tropezado un poco, buscando las palabras exactas, mientras Tú me vas mostrando este texto. Apenas estoy encontrando y descubriendo parte de lo que estos versículos quieren decir, pero sé que es algo que quiero para mí. Oro para que Tú nos des a cada una de nosotras la habilidad de vivir vidas reverentes, vidas que vivan de cara a Ti, en Tu presencia, y que al mismo tiempo reflejen la plenitud, el gozo que es encontrado en Tu presencia. Que nuestras vidas hagan la diferencia a medida que veneramos a Cristo como Señor, oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

1 Nancy Leigh DeMoss. A Place of Quiet Rest, p. 256.

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