Un día a la vez

Miércoles 14 Octubre

Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.
Juan 6:31

Lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer.
Éxodo 16:21

(Jesús dijo:) No os afanéis por el día de mañana… Basta a cada día su propio mal.
Mateo 6:34

Un día a la vez

Un amigo que había tenido un accidente preguntó al médico: «Doctor, ¿cuánto tiempo tendré que quedarme acostado?». El médico le respondió: «¡Solo un día a la vez!». Este consejo se parece a lo que el Señor Jesús nos dice: “No os afanéis por el día de mañana… Basta a cada día su propio mal”.

Claro que es útil tener proyectos, pero el cristiano deposita su confianza en el Señor para caminar con él.

Solo un día a la vez: Dios enseñó esta lección a su pueblo cuando iba por el desierto desde Egipto a Canaán. Cada mañana recogían la porción de alimento necesario para el día: el maná. Venía del cielo y se depositaba en la tierra con el rocío de la mañana. Nadie tenía demasiado y a nadie le faltaba.

No recibían cada semana la porción necesaria para una semana, sino cada día la porción para un día. Para el cristiano, esto significa que la gracia del lunes será para el lunes, y la gracia del martes para el martes… Una total confianza en Dios permite que vivamos tranquilamente día tras día.

Si salgo a caminar de noche por una senda oscura, conozco mi destino, pero mi linterna solo alumbra unos metros delante de mí, y a medida que avanzo, el camino se va iluminando. Finalmente llego a mi destino sin haber dado un paso en la oscuridad. ¡Tuve luz durante todo el trayecto! Así es como Dios me conduce, ¡un paso tras otro!

Deuteronomio 8 – Juan 6:1-21 – Salmo 117 – Proverbios 25:11
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Hombre de poca fe

Marte 13 Octubre

Descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
Mateo 14:29-31

Hombre de poca fe

Reconozcamos que a menudo nosotros también merecemos este reproche lleno de amor que Jesús hizo a su discípulo Pedro. El fuerte viento de la prueba nos desestabiliza muchas veces. En esos momentos, recordemos cuatro verdades básicas:

Primero, el Señor resucitado promete a los suyos: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20). En la expresión “todos los días” están incluidos, pues, los días de prueba.

Segundo: “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28). Los acontecimientos que nos hacen llorar también forman parte de ello.

Tercero: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). Por lo tanto, no hay ninguna necesidad que no podamos llevar al Señor. Quizás él no nos responda inmediatamente como nos gustaría, pero podemos estar seguros de que lo hará a su tiempo y a su manera, y que mientras esperamos, la paz de Dios reinará en nuestro corazón.

Cuarto: recordemos que él es el “Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones” (2 Corintios 1:3-4). En nuestras pruebas, los consuelos del Señor siempre serán muy abundantes.

Deuteronomio 7 – Juan 5:24-47 – Salmo 116:12-19 – Proverbios 25:8-10
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Nadie me encontrará

Lunes 12 Octubre

(Jesús dijo:) He encontrado mi oveja que se había perdido. Lucas 15:6

Buscaré la (oveja) perdida, y haré volver al redil la descarriada, vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil. Ezequiel 34:16

Nadie me encontrará

Elsa vivía en Chiloé (isla de Chile). Tenía que soportar la violencia cotidiana de su marido alcohólico y asumir la carga de una numerosa familia, a pesar de su pobreza. Su vida estaba llena de sufrimientos físicos (era minusválida) y morales. No tenía ningún apoyo de sus familiares, que eran esclavos de su vana superstición. La idea de acabar con esa vida la atormentaba. Pensaba que si moría, nadie la echaría de menos. ¿Quién la encontraría en el fondo de ese estanque profundo que veía desde la ventana de su cocina?

Pero una voz interior parecía decirle: «¡No lo hagas!». Sin que ella lo supiera, alguien quería encontrarla. Un día, después de la muerte de su marido, unos cristianos encontraron a su hijo en estado de ebriedad y lo llevaron a casa. Trataron de hablarle de Jesús, pero él les dijo que mejor fueran a hablarle a su madre. Elsa los recibió como «mensajeros del cielo». Leyeron juntos la parábola del hijo pródigo que había dejado a su familia para vivir una vida desenfrenada y que luego había regresado a su padre (Lucas 15:12-32). Elsa, cuyo corazón fue tocado por la paciencia y la bondad de Dios, confesó su falta de confianza en él y su estado de rebelión debido a sus desgracias, a sus pecados. Entonces recibió el total perdón de Dios. ¡Su corazón se llenó de paz y de gozo, pues el Señor Jesús la había hallado!

Más tarde declaró a todos, llena de felicidad, que pudo volver a emplear sus miembros atrofiados.

Deuteronomio 6 – Juan 5:1-23 – Salmo 116:1-11 – Proverbios 25:6-7

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Arco iris

Domingo 11 Octubre


(Dios dijo:) Ni habrá más diluvio para destruir la tierra… Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra… Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.
Génesis 9:11-16

Arco iris

¿Quién no ha quedado extasiado por la belleza de un arco iris después de un temporal? En todos los tiempos los hombres, maravillados por este espectáculo y sin poder explicarlo, trataron de dar todo tipo de significados al arco multicolor. Hoy sabemos que se trata de un fenómeno óptico y meteorológico a la vez. Se produce cuando un rayo de sol atraviesa una cortina de lluvia muy fina. Las gotas de agua hacen de prisma, es decir, descomponen la luz en sus diferentes colores.

En la Biblia hallamos el significado del arco iris. Apareció después del diluvio, mediante el cual Dios destruyó la raza humana violenta y corrupta. Solo Noé y los suyos, así como una pareja de cada especie de animales refugiados en el arca, sobrevivieron. Después de esto Dios quiso mostrar su gracia a su criatura. Por ello prometió a Noé que nunca más destruiría a todos los seres vivos mediante las aguas de un diluvio. El arco en el cielo es un recordatorio concreto de esta promesa, para Dios mismo y para el hombre. A todos los que creen en Dios, él les promete protección, seguridad, salvación, fuerza y su presencia con ellos. Así como los colores de un arco iris son más vivos en un cielo gris, las promesas de Dios iluminan nuestros días ensombrecidos por las preocupaciones. Cuando veamos aparecer este magnífico arco de colores entre el sol y las nubes, recordemos la riqueza de las promesas divinas que encontramos en la Biblia.

Deuteronomio 5 – Juan 4:31-54 – Salmo 115:9-18 – Proverbios 25:4-5
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Tiempos difíciles

Sábado 10 Octubre


En los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
2 Timoteo 3:1


(Jesús dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Juan 14:27


Tiempos difíciles


Muchas personas están inquietas en un mundo cada vez más peligroso. Sin oscurecer el panorama, vemos que el mundo actual está en total desorden, en plena deriva. Asistimos a una explosión de violencia e inmoralidad, poderosamente difundida por los medios de comunicación, hasta en la intimidad de los hogares. Muchos se preguntan: «¿A dónde vamos? ¿Qué pasará con el mundo dentro de unos años?». Las costumbres de nuestra época se degradan rápidamente: lo que hasta ahora era llamado «mal», es aceptado e incluso a veces se legaliza.

La Biblia, la Palabra de Dios, anuncia tiempos de desviaciones morales, en los cuales los hombres no solo llamarán al mal bien, sino también al bien mal (Isaías 5:20). Nos advierte que los juicios serán necesarios para erradicar todo el mal. Sin embargo, aún hoy, Dios tiene paciencia. Su bondad “te guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4). Por medio de este arrepentimiento, Dios quiere producir un cambio interior completo en el creyente, abrir su corazón y sus pensamientos para recibir su amor y su perdón en Jesús.

Jesús dice a todos los que tienen miedo del futuro, a todos los hombres: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Los que han creído en él no tienen nada que temer de este mundo, pues están bajo la protección de Dios, quien les dice: “Bienaventurados sois… no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis” (1 Pedro 3:14).

Deuteronomio 4:25-49 – Juan 4:1-30 – Salmo 115:1-8 – Proverbios 25:1-3
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La Iglesia invencible

Jueves 9 Octubre

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
1 Juan 5:4-5


Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, a fin de… que fuese santa y sin mancha.
Efesios 5:25, 27

La Iglesia invencible


Cierto día, en una ciudad china, las autoridades mandaron quemar todas las Biblias y los libros cristianos. Pero las Biblias son libros gruesos y arden lentamente. Por ello, uno de los espectadores logró arrancar una página a una Biblia que estaba consumiéndose.

Fue así como, durante años, la iglesia clandestina de esta ciudad solo dispuso de esta única página de las Sagradas Escrituras. Era la página en la que el apóstol Pedro, después de haber declarado que Jesús es el Hijo del Dios viviente, recibió la hermosa respuesta: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Pudieron vivir la realidad de esta promesa a pesar de la furia de un gobierno totalitario.

Desde el comienzo, la Iglesia, es decir, el conjunto de los que creen en Jesucristo, ha tenido muchos enemigos que quieren destruirla, desde los emperadores romanos hasta los regímenes anticristianos de nuestra época. Pero los imperios pasan y la Iglesia permanece. A veces tiene que esconderse, agachar la cabeza bajo el peso de las persecuciones. En los países prósperos, donde reinan la inmoralidad y la arrogancia, muchos se burlan de ella, e incluso blasfeman. Pero la Iglesia sabe que está del lado del Vencedor, de Jesús glorificado en el cielo. Por ello espera paciente el regreso de su Señor. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero… Retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona” (Apocalipsis 3:10-11).

Deuteronomio 4:1-24 – Juan 3:22-36 – Salmo 114 – Proverbios 24:30-34
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Un regalo para la novia

Jueves 8 Octubre

(Acsa pidió a su padre:) Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev (tierra seca), dame también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
Jueces 1:14-15

(Jesús dijo:) Pedid, y se os dará… Porque todo aquel que pide, recibe.
Lucas 11:9-10

Un regalo para la novia

Hace algunos milenios, Caleb casó a su hija Acsa. Según la petición de ella, ofreció a los recién casados un terreno bien expuesto al sol. Pero Acsa quería más, pues amaba el país que Dios les había dado. Por ello dijo a su Padre: “Dame también fuentes de aguas”. Y Caleb le dio “las fuentes de arriba y las fuentes de abajo”. Así, este terreno bien ubicado sería regado y podría dar abundantes cosechas.
La petición de esta joven fue muy sabia. Sin agua, su tierra podría quemarse debido al sol. Era absolutamente necesario que tuviera fuentes de aguas, sin estas nada crecería.
Jóvenes parejas cristianas, Acsa les enseña una lección. El agua es una imagen de la Palabra de Dios. Quizás ya tengan «una tierra bien soleada» o, dicho de otra manera, tienen todo, les va bien en su vida conyugal. Pero, ¿han pensado en las fuentes de agua? ¿La Palabra de Dios es para ustedes el elemento indispensable para evitar la sequía espiritual, que se instala rápidamente en nuestro corazón y en nuestro hogar? Sin la lectura regular de la Biblia, su vida con el Señor perderá su frescor y acabará por no llevar más fruto. Para que su hogar y su familia prospere, pidan valientemente a su Padre celestial sus aguas abundantes. Él les ha reservado “las fuentes de arriba”, es decir, las maravillosas promesas que el creyente posee en Cristo, quien está en el cielo; y también “las fuentes de abajo”, la presencia de Jesús con nosotros y por nosotros en todas las circunstancias de nuestra vida en la tierra.

Deuteronomio 3 – Juan 3:1-21 – Salmo 113 – Proverbios 24:28-29
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Jesús está vivo (2)

Miércoles 7 Octubre


Ha resucitado el Señor verdaderamente.
Lucas 24:34


La verdad… está en Jesús.
Efesios 4:21


Sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.
Juan 4:42


Jesús está vivo (2)


Christian sigue contando: «Mi familia y la de mi hermano nos reunimos en un chalé alpino de Francia para las fiestas de Navidad. Allí mi hermano me dio un evangelio de Juan. Lo leí en la cocina cuando todos estaban acostados. A menudo había utilizado una Biblia mientras estudiaba inglés en la universidad. Pero para mí, la Biblia solo era un libro más. ¡Sin embargo aquella noche cada palabra sobresalía del texto, tomaba vida y se apoderaba de mi corazón! Esta lectura ya no era intelectual, sino viva: me parecía posible tener una relación con Dios.

El día siguiente era domingo. Fuimos a una pequeña iglesia evangélica de un pueblo vecino, en donde escuché a personas que venían de un contexto muy modesto dar gracias a un Dios vivo.

¡Qué contraste con esta búsqueda de una realidad totalmente impersonal y que nunca había alcanzado! Lloré muchísimo… ¡Jesús vino a morar en mi corazón! Cuando regresé decía a todo el mundo: «¡Está vivo, Jesús está realmente vivo!». Para mí, Jesús de Nazaret ya no era solo un personaje histórico, comprendí que él vive.

Desde ese día, cuando creí que Jesús murió en la cruz por mis pecados, he recibido el perdón de Dios. Hace 40 años que conozco a Jesús, he tenido muchas pruebas, pero estas no han alterado el gozo y la seguridad de la vida que él me dio, y que también les ofrece hoy».

Christian C.


“Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).


Deuteronomio 2 – Juan 2 – Salmo 112 – Proverbios 24:27
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¿Desconectarse? (1)

Martes 6 Octubre


Di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo…


Eclesiastés 1:13


¿Desconectarse? (1)


«Nací en Francia en 1941; mis padres eran ateos. Crecí sin ninguna enseñanza religiosa. Sin embargo, mi hermano y yo nos hacíamos muchas preguntas sobre el sentido de la vida. Durante nuestros estudios, mi hermano me prestó unos libros sobre el hinduismo y el budismo. La vida de Buda me fascinaba; yo deseaba ardientemente esa liberación interior que él parecía haber obtenido. También leía muchos libros esotéricos, trataba de practicar la meditación, la respiración alterna… En fin, hacía una mezcla de diversas cosas y ninguna me satisfacía a largo plazo…

Me casé y tuve dos hijos. Tenía todo para ser feliz, pero a pesar de ello estaba cada vez más desesperado en mi búsqueda espiritual. Había que desconectarse, pero la desconexión, ¿no es lo contrario a la vida, un camino de muerte? Hoy comprendo por qué en esa época pensaba en suicidarme. La desconexión en realidad solo provocaba en mí el deseo de muerte, que me invadía cada vez más.

¡Jesús me sacó de lo profundo de ese foso! Hacía dos años que mi hermano me escribía desde Grenoble, para decirme que había encontrado a Cristo, a raíz del testimonio de uno de sus compañeros. Pero yo no quería oír hablar del cristianismo; despreciaba a Jesús. Sin embargo, poco a poco una luz de esperanza nació en mí. ¿Y si mi hermano tenía razón? De todas formas no tenía nada que perder y, por qué no, algo que ganar».

Christian C. (mañana continuará)
Deuteronomio 1:19-46 – Juan 1:29-51 – Salmo 111:6-10 – Proverbios 24:23-26
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Directo a la papelera

Lunes 5 Octubre


(Jesús dijo:) Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen.
Juan 6:63-64


Directo a la papelera


Cada vez que unos amigos cristianos visitaban cierta familia, le dejaban un folleto evangelístico, el cual iba directo a la papelera. En esa casa no querían saber nada de Dios. Pero la persona que hacía el aseo, intrigada al ver esos folletos intactos, empezó a recogerlos y a leerlos. Dios tocó su corazón, recibió su Palabra como la verdad, y así aprendió a conocer a Dios por medio de Jesucristo.

Dios invita a todos los hombres: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra” (Isaías 45:22), pues Cristo “murió por todos” (2 Corintios 5:14). Unos rechazan la invitación divina, otros la reciben a través de las situaciones más inesperadas. Así, el mundo está dividido en dos categorías: los que no creen y los que creen, los que todavía están en sus pecados y los que ya no están bajo la esclavitud del pecado, los que van por el camino que los conduce al juicio eterno y los que avanzan hacia el cielo.

Este relato animará a los que desean anunciar el Evangelio. El Dios que dijo: “Mi palabra… no volverá a mí vacía” (Isaías 55:11) es fiel. Nosotros debemos sembrar la Palabra de Dios desde la mañana hasta la tarde (Eclesiastés 11:6). Nuestros esfuerzos son muy débiles, a veces pueden parecer inútiles, pero la nueva vida viene de Dios. Confiemos en él para que esta semilla del Evangelio caiga en un terreno preparado, germine y lleve fruto.

“El sembrador salió a sembrar… parte (de la semilla) cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno” (Mateo 13:3, 8).

Deuteronomio 1:1-18 – Juan 1:1-28 – Salmo 111:1-5 – Proverbios 24:21-22
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