27/41 – Filipenses 27 – El Apostador

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

27/41 – Filipenses 27 – El Apostador

Stephen Davey

Texto: Filipenses 2:19,23-24 Frecuentemente, la vida va en direcciones muy distintas a las que planeamos o aún queremos. En este programa aprenderemos el balance entre hacer planes para nuestra vida y descansar en los planes de Dios. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

¿Qué responderá usted?

Martes 4 Agosto
Mirad que no desechéis al que habla… al que amonesta desde los cielos.
Recibieron la palabra con toda solicitud.
¿Qué responderá usted?

Dios hizo el universo y todas las cosas que en él hay. Él da a todos la vida y el aliento. Creó a los hombres con la riqueza de sus diferencias para poblar la tierra. Dios se interesa en cada uno personalmente, mucho más aún que los padres en sus hijos.

Sin embargo, quizá nosotros no tratamos de conocer verdaderamente los pensamientos de nuestro Creador, ni de pedir su ayuda para un mundo sumergido en sus problemas. Preferimos ignorarlo y vivir sin él…

Pero Dios el Creador también es el Dios Salvador. Éramos incapaces de volver a él después de habernos alejado por nuestra desobediencia. Entonces él envió a su Hijo Jesús a la tierra para restablecer una relación con nosotros. “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:9-10). Así, por amor a nosotros, Jesucristo dio su vida por todos los que se reconocen culpables y van a él para ser perdonados. Él dio su vida por todos los que aceptan esta oferta de gracia y de amor.

Escuchemos al Dios de amor que nos habla desde los cielos. Aún hoy nos dice: “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno” (Isaías 55:3). Amigo lector, es tiempo, aún en este instante, de aceptar la gracia de Dios, de agradecerle con todo el corazón por el don de Jesucristo, y de confiarle su destino desde ahora. ¿Lo hará usted?

55 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 3

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

55 – “La Masculinidad Biblica “ Parte 3

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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El pecado más grande

Lunes 3 Agosto
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
El pecado más grande

–Me gustaría ir como misionero, dijo un joven al evangelista Torrey.

–¿Eres cristiano?, le preguntó Torrey.

–Desde siempre.

–Pero, ¿has nacido de nuevo, como Jesús le preguntó a Nicodemo?

El joven se sorprendió mucho. Sin embargo, esta pregunta es fundamental. Torrey comprendió que debía ir más lejos.

–¿Has pensado que puedes ser culpable del pecado más grande que una persona puede cometer?

–Por supuesto que no; he llevado una vida ejemplar. ¡No soy un asesino!

Entonces Torrey sacó su Biblia y le pidió que leyera los versículos citados en el encabezamiento. Luego le dijo:

–Sí, amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente es el primer y el más grande mandamiento. Entonces, ¿cuál será el pecado más grande?

–Transgredir ese mandamiento.

–Así es; pero ¿has cumplido ese mandamiento? ¿Siempre has amado a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu energía? ¿Le has dado el primer lugar en tu vida, en todos los aspectos?

–Estoy bastante lejos de ello. Por lo tanto soy culpable. –Y su conciencia se despertó. El joven añadió pensativamente:

–He cometido el pecado más grande. Y ahora soy consciente de ello por primera vez.

“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Timoteo 1:15).

Dios lo ve todo

Domingo 2 Agosto
Pero tú, oh Señor, me conoces; me viste, y probaste mi corazón para contigo.
Solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres.
Dios lo ve todo

Usted está al volante de su auto, va tarde según el horario previsto, y mantiene una conversación animada por teléfono. En ese momento ve en su retrovisor un coche de la policía detrás de usted. Por reflejo, disminuye la velocidad, guarda el teléfono y se pone el cinturón… en caso de que la policía lo pare.

Piense ahora que Dios se le acerca, que conoce todas sus acciones y los motivos que lo hacen obrar, e incluso sus pensamientos más secretos. ¿Cuál será su reacción? ¿Tratar de olvidar todo, de huir y refugiarse en cualquier adicción, de hacer callar su conciencia en un activismo que no le deja tiempo de pensar? ¡No! Al contrario, reconozca humildemente que debe reconciliarse con Dios. Entonces encontrará, no un Dios que condena, sino un “Dios misericordioso”, grande en bondad (Salmo 86:15), que previó todo para perdonarlo, sin dejar de ser justo.

Dios está realmente muy cerca de usted. Incluso si no puede verlo, reflexione y cuéntele todo lo que lo atormenta, lo oprime, lo avergüenza, todo lo que ante él es pecado. Entonces Dios lo perdonará por medio de Jesucristo, su Hijo, y le dará una nueva vida, desconocida hasta ahora por usted. No necesitará temer más al ojo de Dios, y vivirá feliz bajo su mirada de Padre, en su presencia.

“Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno” (Isaías 55:3).

“He aquí el ojo del Señor sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia” (Salmo 33:18).

¿Descanso o continuación del estrés?

Sábado 1 Agosto
(Jesús dijo:) Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer.
¿Descanso o continuación del estrés?

A principios del verano y de las vacaciones, en los lugares turísticos, cada día se proponen diferentes actividades: recreación, ferias, caminatas nocturnas, diversos espectáculos. Todo está bien organizado para que los días estén llenos de actividades. Las vacaciones están hechas para descansar, ¡pero por lo menos es necesario no aburrirse!

El cristiano recuerda las palabras de Jesús, quien invitó a sus discípulos a descansar cerca de él, en un lugar aparte. Lejos de la agitación del mundo, de su actividad estresante y de sus diversiones, sabe que el verdadero reposo es el de la conciencia y del corazón, cerca de Jesús.

El reposo de la conciencia se halla creyendo que “la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), y que “justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).

El reposo del corazón se vive en la comunión con el Señor. La tarde de su resurrección, el primer día de la semana, el Señor Jesús se presentó a sus discípulos y les dijo: “Paz a vosotros” (Lucas 24:36). Les mostró sus manos y su costado traspasados en la cruz, marcas del precio pagado para rescatarlos. Poco después volvió a presentárseles en la orilla de un lago, les preparó algunos peces y les dijo: “Venid, comed” (Juan 21:12).

Si tenemos vacaciones, aprovechémoslas para compartir con nuestros hijos, con hermanos en la fe, para reponer nuestras fuerzas cerca de Aquel que dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Estudio libro de Santiago

Serie: Cuando aumenta la presión

9/12 – “¡Si Dios Quiere…!”

Santiago 4:13–17

¿Qué enseña la Biblia en cuanto a los planes para el futuro? ¿Debe un cristiano hacer planes, o debe dejar todo en las manos del Señor?
Durante más de diez años he enseñado cursos y seminarios acerca de la administración. Un aspecto importante de la administración es la planificación. En muchas ocasiones alguien se me ha acercado a preguntar cómo me defiendo bíblicamente al enseñar la necesidad de la planificación, cuando este pasaje enseña que no se debe hacer planes para mañana.
Se siente el mismo concepto cuando se habla con un hermano. Al despedirnos, acostumbramos a decir: “Nos veremos el domingo”. Muchas veces el hermano responde: “¡Si Dios quiere!”
¿Serán estos conceptos los que Jacobo quería enseñarnos al corregir el problema de los hermanos que sufrían persecución? Estudiemos esta porción para aplicar mejor la enseñanza a nuestra vida.
Jacobo les esta llamando a una mayor confianza en el Señor frente a la persecución. La fe que él quiere ver es una fe viva, que se manifieste en obras. Esa fe producirá paz en medio de las aflicciones (3:13–5:6).
Sin embargo, entre estos hermanos no ha habido paz. Más bien, lo que ha surgido son conflictos y pleitos. En vez de ver las pruebas desde el punto de vista de Dios y gozar la paz que El provee, han seguido el ejemplo del mundo y se han dedicado a pelear para salirse con la suya.

EL RECURSO DIVINO 3:13–18
La sabiduría de Dios resulta de ver las cosas desde el punto de vista de Dios. Al reconocer la soberanía de Dios y poner los ojos en El, no hay necesidad de luchar. Dios hace todo para nuestro bien, conforme a Su plan para nuestra vida. Esta actitud produce paz.

LA LUCHA HUMANA 4:1–6
La realidad para estos hermanos en su aflicción estaba lejos de la paz que la sabiduría de Dios produce. Se caracterizaban por luchas y pleitos. A pesar de tanta lucha, no estaban contentos. No encontraron lo que buscaban.
En vez de buscar lo que Dios quiere para su bien, persiguen sus propios deseos y privilegios. Quieren mejorar su situación. Por eso, están frustrados.

LA SOLUCIÓN PARA LOS PLEITOS 4:7–5:6
Jacobo nos presenta la solución para el problema de los pleitos: la sumisión. El autor señala cuatro áreas en las cuales nosotros debemos someternos:
1. Debemos someternos a Dios 4:7–10
2. Debemos someternos los unos a los otros 4:11–12
3. Debemos someter nuestros planes a Dios 4:13–17
4. Debemos someter nuestros bienes a Dios 5:1–6

LA SUMISIÓN AL SEÑOR 4:7–10
La solución para su frustración empieza con la sumisión al Señor. Esta es la esfera principal. Si ellos aplican los principios específicos que él les presenta, Dios les dará paz y encontrarán la satisfacción verdadera que buscan.

LA SUMISIÓN DE LOS UNOS A LOS OTROS 4:11–12
El segundo paso mayor para resolver los conflictos y pleitos es mostrar respeto el uno al otro. Lo más fácil, especialmente en medio de la aflicción, es criticar y juzgar a los demás. Ellos deben dejar de criticarse, Dios es él único Juez verdadero. El les juzgará con justicia y les dará a cada uno lo que merece.

DEPENDENCIA DEL SEÑOR 4:13–5:6
El tercer paso para resolver los conflictos y pleítos es la dependencia total del Señor.
-No de sus propios planes 4:13–17
-No de su propio dinero 5:1–6

DEPENDER DE DIOS Y NO DE NUESTROS PLANES
La dependencia del Señor se relaciona primero con sus planes (4:13–17). Se debe observar que el pasaje no se dirige al creyente por hacer planes. Indica que sus planes tienen dos propósitos específicos, dice: “Traficaremos y ganaremos”. Sus planes son auto-céntricos; buscan una ganancia personal. Finalmente, estos planes no toman en cuenta a Dios.
Estas tres características son las mismas que se encuentran en los planes que el mundo hace también:
1. Son auto-céntricos.
2. Buscan ganancia personal.
3. No toman en cuenta a Dios.
De nuevo se observa el concepto ateo que un cristiano puede manifestar. No es que no crean en Dios. Es que creen en El, pero en las luchas prácticas de la vida se comportan como si no existiera. Hacen sus propios planes sin tomarlo en cuenta, tal como los demás hombres que no lo conocen. Ellos deben vivir de otra manera que refleje su fe en Dios.

LA INSEGURIDAD DE LA VIDA 4:13–14
Su plan para viajar a otra ciudad y ganar dinero probablemente refleja un deseo de escaparse a otro lugar donde nadie los conoce y donde pueden empezar de nuevo. Parece que han decidido “ir al otro lado”. Ahí, tal vez puedan esconderse entre la multitud de la gente y nadie se dará cuenta. Entonces, podrán ganar dinero de nuevo y así resolver su problema.
Están luchando para encontrar una salida por sus propios esfuerzos. Jacobo les recuerda la inseguridad de la vida. La vida es corta y no pueden estar seguros de lo que puede resultar mañana. En vez de confiar en sus propios planes egoístas, que fácilmente les pueden fallar, ellos deben confiar en el Señor para resolver su problema.

¡Pensemos!

Al contemplar la inseguridad de la vida, aprendemos algunas lecciones importantes para nuestra vida, especialmente en cuanto a los planes que podemos hacer. ¿Cuáles son las implicaciones de esta verdad que debemos tomar en cuenta al hacer nuestros planes para mañana? ¿Qué diferencia debe haber entre los planes de los hijos de Dios y los de los demás a la luz de esta verdad?

LA SOBERANÍA DE DIOS 4:15
Dios conoce su situación y controla todo el mundo. El tiene un plan perfecto para su vida y sabe lo que está haciendo. Por eso, sería mejor que se entregaran en manos de El y que dejaran que El les diera la solución.
Al indicarles que deben decir: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”, el autor no está diciéndoles que repitan esta frase cada vez que hablen de sus planes para mañana. Mucha gente lo ha tomado así y lo repiten como si fueran loros, pero sin pensar en lo que dicen. Santiago no dice que hagan esto como un rito.
El quiere que ellos reconozcan la soberanía de Dios y que sometan sus planes al plan de Dios para su vida. Cuando hagan sus planes para mañana, se deben preguntar: “¿Qué es lo que Dios quiere que yo haga?” A lo menos si están buscando alternativas, las deben someter a la voluntad de Dios. De otra manera, la solución resultará en mayor frustración.

¡Pensemos!

Todos debemos aprender a pensar de esta manera. ¿Qué decisión tiene que tomar usted durante los próximos días? ¿Cómo puede aplicar esta verdad a la decisión que tendrá que tomar? ¿Qué diferencia se debe ver entre esta decisión y las que hacen los que son del mundo todavía?

EL PELIGRO DE LA SOBERBIA 4:16
El autor considera que su deseo y sus planes para escaparse de lo que Dios ha incluido como parte de Su plan para ellos son una manifestación egoísta. Lo trata como orgullo. Parece que lo toma así porque ellos creen que tienen una idea mejor que la de Dios para su vida. Piensan cambiar y mejorar las condiciones en las cuales Dios les ha colocado.
Por lo tanto, Jacobo les advierte del peligro del orgullo. Ellos piensan lograr más para sí mismos de lo que Dios ha logrado. El les señala que esa clase de orgullo es malo.

LA OBEDIENCIA A DIOS 4:17
Lo mejor sería reconocer la sabiduría y la soberanía de Dios, encomendarse en Sus manos y dejar que El les diera la mejor solución. Quien entiende esta verdad debe ponerla en práctica. El no hacerlo es pecado.

APLICACIÓN
De nuevo observamos que la solución a sus problemas no difiere de las soluciones que el mundo presenta. Ellos se ven en una situación difícil. Por eso, empiezan a luchar hasta no encontrar la salida. Buscan la forma de mejorar su situación y de ganar más para ellos mismos. En el proceso ni toman en cuenta a Dios, ni los buenos propósitos que Dios puede tener para su vida aun en medio del sufrimiento.
Santiago nos presenta un mejor camino. Debemos reconocer que Dios está en control. Aunque el mundo le ataque a El y nos haga sufrir, El no les ha cedido control. Su plan para Sus hijos siempre es bueno. Todas las cosas en nuestra vida nos ayudan a bien (Ro. 8:28, 31–39).
En vez de luchar por encontrar una salida, debemos someternos a Dios y a Su plan. Debemos dejar que la paciencia en medio de la aflicción produzca su obra completa en nosotros, sin tratar de escapar de ella (Stg. 1:4).
Cuando suba la presión en nuestra vida, tenemos dos alternativas distintas. Se puede luchar por encontrar una salida. Esta es la alternativa que el mundo nos ofrece. La otra alternativa es confiar en Dios y permitirle a El enseñarnos Su plan, en su tiempo. Esta es la alternativa del hombre que tiene una fe viva en Dios. ¿Cuál camino elegiremos nosotros?

¡Pensemos!

Volvamos a la pregunta inicial de este estudio. ¿Se observa alguna diferencia mayor entre nuestras actitudes y las del mundo? ¿Qué diferencia hace el Espíritu Santo en nuestra vida?
Haga una lista de las aflicciones comunes que los hermanos en su propia sociedad tienen que enfrentar hoy. Elija dos o tres de estos problemas y apunte las soluciones que se emplean para tratar de resolverlos.
Después de hacer esta lista de soluciones identifique las soluciones que son iguales a las que el mundo emplea. ¿Cuáles son las soluciones distintas, las que sólo quien confía en Dios empleará?
¿En cuáles maneras debemos cambiar nuestra forma de enfrentarnos a la presión actual? ¿Qué podría hacer esta semana para mostrar que usted es un hijo de Dios y que confía en El?

Porter, R. (2003). Estudios Bı́blicos ELA: Cuando aumenta la presión (Santiago) (pp. 66–72). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

La persona más importante

Viernes 31 Julio
(Jesús dijo:) Entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista.
(Juan el Bautista dijo:) Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.
La persona más importante

Juan el Bautista fue enviado para preparar al pueblo de Israel ante la inminente llegada de Jesús, su Mesías. Vino “para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto” (Lucas 1:17). Jesús dio un testimonio excepcional de Juan (primer versículo citado).

Juan el Bautista cumplió su misión de una manera destacable. Nunca se puso en primer lugar. Cuando los judíos le preguntaron, resaltó más bien lo que no era, y no lo que era. Desvió las miradas de sobre sí mismo, para dirigirlas hacia aquel a quien había venido a anunciar. Estaba satisfecho de ser solo una “voz” por medio de la cual Dios hablaba a su pueblo. Su actitud, sus palabras, y toda su manera de ser transmitían un mensaje esencial: La persona importante no soy yo, ¡es Jesús!

Tan pronto como vio a Jesús, Juan lo señaló a todos con un corazón vibrante: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Sus propios discípulos lo dejaron para seguir a Jesús. Juan no intentó retenerlos, sino que expresó su gozo diciendo: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:30).

Todos los pensamientos de ese hombre de Dios estaban vueltos hacia la Persona gloriosa de Cristo, de quien su corazón estaba lleno. Este es el resultado de tal olvido de sí mismo, el que caracteriza a un fiel siervo de Dios. En lugar de atraer las miradas y los corazones hacia sí mismo, los dirige hacia Jesucristo, la persona más importante.

Cristianos, ¡sigamos el ejemplo de Juan el Bautista!

A23 – La calumnia es grave

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

A23 – La calumnia es grave

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/La-calumnia-es-grave/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No hay ningún grado que sea aceptable de malicia ni calumnia ni maledicencia entre las mujeres cristianas. No debemos tolerar esto en nuestras vidas.

A veces pienso que simplemente nos descuidamos. Pero es un área donde no podemos darnos el lujo de ser descuidadas, porque cuando se habla calumnia, estamos haciendo la obra del diablo.

Destruye matrimonios. Destruye a los niños. Destruye los lugares de trabajo. Destruye las iglesias. Destruye las relaciones. Nos destruye a todos nosotros. Ser calumniadora destruye nuestra relación con el Señor.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy ha estado llevándonos a través de un rico estudio de Tito 2 llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer. Dios tiene incluso un diseño para las palabras que hables antes de que tu cabeza descanse en la almohada esta noche.

Nancy: Hemos venido hoy a lo que para mí ha sido uno de los puntos más retantes y de mayor convicción de este estudio. Ahora lo compartiré con ustedes para que sean retadas y tengan la misma convicción que yo.

Estamos revisando el capítulo 2 de Tito. El apóstol Pablo le dijo a Tito que tiene que «enseñar lo que está de acuerdo con la sana doctrina» (versículo 1). ¿Cómo luce esto en nosotras las mujeres?

Bueno, empieza con las mujeres mayores. Hemos dicho que estas cosas han de ser ciertas de las ancianas, pero eso significa que las mujeres más jóvenes tenemos que estar trabajando en estas cosas e ir cultivándolas, o no vamos a ser así cuando lleguemos a ser ancianas.

El versículo 3 dice: «Las mujeres mayores también deben ser reverentes en su conducta». Observamos eso en la última sesión.

Entonces dice: «No calumniadoras ni esclavas de mucho vino». «Las mujeres mayores. . . deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras ni esclavas de mucho vino «(versículo 3).

Hablamos de lo que significa ser reverentes en conducta. El apóstol Pablo hace dos aplicaciones prácticas y específicas de cómo luce el comportamiento reverente: Si eres reverente en tu conducta, esto afectará tu lengua y tu templanza.

La lengua—no calumniadora; un estilo de vida de templanza—no esclavas del vino. Las mujeres que son reverentes en su conducta no son calumniadoras, y son templadas en su comportamiento.

Aquí es donde la sana doctrina —que hemos estado viendo durante los últimos programas— se pone de manifiesto. Estas son las cosas que están de acuerdo con la sana doctrina.

No se puede decir que tienes sana doctrina, si no estás viviendo de esta manera. La sana doctrina siempre se traducirá en una correcta manera de hablar y de un cierto tipo de comportamiento en nuestras vidas.

Ahora bien, en cuanto a este tema de la calumnia, yo había planeado hacer una sola sesión sobre esto. Pero en la medida en que me adentraba en el tema, me di cuenta que Dios estaba trabajando con mi propio corazón en esto, y pensé: «Esto necesita más de una sesión».

Así que nos vamos a tomar algunos programas para discutir este tema de la calumnia. Es un problema grave para Dios, y lo veremos cuando abramos Su Palabra. Es un problema grave en la iglesia. Y es un problema grave, particularmente entre las mujeres.

Así que vamos a examinar un poco este tema de la calumnia, y luego pasaremos a la cuestión de no ser esclavos de mucho vino, y las cuestiones más amplias sobre la templanza y las adicciones y lo que la Palabra de Dios tiene que decir al respecto. Así que por aquí es por donde nos dirigiremos en los próximos días.

Las mujeres «deben ser reverentes en su conducta, no calumniadoras». Otra traducción dice que no deben ser «chismosas» (TLA). La Reina-Valera dice: acusadores falsos.

Son traducciones de la misma palabra. Un comentarista sugiere que la palabra significa «proveedores de intriga o escándalo.»1 Me pareció que era bastante gráfico. Las mujeres no debemos ser proveedoras—o personas que producen—intriga o escándalo. No estamos simplemente pasando algunos pequeños y jugosos chismes de aquí para allá.

En la Biblia, la palabra que se traduce como «calumniadoras» o «chismosas” es la palabra griega diábolos. Es la palabra de la cual proviene la palabra diabólica. Viene de dos palabras: dia o dio, que significa «a través», y bolos, lo que significa «lanzar a través de».

Esto adquiere aun más significado cuando vemos este concepto de la calumnia. El término diábolos se utiliza 38 veces en el Nuevo Testamento. Treinta y cuatro de esas veces la palabra es un nombre para Satanás, el diablo.

Satanás es el padre de la mentira. Él es un calumniador. Se le llama diábolos. Treinta y cuatro veces (de esas 38) eso es lo que significa la palabra.

¿Cómo es Satanás calumniador? Lo ves de varias maneras. En primer lugar vemos que desde el inicio de las Escrituras, Satanás ha acusado y calumniado a Dios con el hombre.

Por ejemplo, Satanás se acercó al hombre y a la mujer en el Jardín del Edén, y él acusó y calumnió a Dios. En Génesis 3, dijo, en esencia, «Dios no ha dicho la verdad. ¿Dijo Dios, ciertamente morirás? No vas a morir. Dios no está diciendo la verdad». [Cf. versículos 1-5].

Mintió sobre las consecuencias de comer la fruta, y luego él calumnió a Dios por sugerir que las restricciones de Dios eran innecesarias o excesivas, e irracionales. Él estaba atacando la verdad, la veracidad de la Palabra de Dios. Él calumnió a Dios con el hombre.

No solo ocurrió en el Jardín del Edén. Satanás aún está difamando y acusando a Dios. Y lo hace con nosotros. Pensamientos como estos:

● ¿Dónde estaba Dios cuando lo necesitabas?

● No se puede confiar en Él.

● Su Palabra no es cierta.

● No lo necesitas.

● Puedes hacer esto por ti mismo.

● Dios no te ama verdaderamente.

● Si te amara, habría ___________ [o] no habría ____________.

¿Qué está Satanás haciendo? Calumnia a Dios con nosotros, haciendo que Dios luzca irrazonable, falso, desleal, poco sabio, poco bondadoso. Él está calumniando a Dios.

De manera que Satanás acusa y calumnia a Dios con el hombre. Pero Satanás también acusa y nos calumnia a nosotros con Dios. Él calumnia al pueblo de Dios. En Apocalipsis 12:10 se le llama «el acusador de nuestros hermanos». Continuamente hace acusaciones sobre el pueblo de Dios ante el trono de Dios.

Algunas de ustedes recordarán un ejemplo de esto en Job 1:7-11, donde Satanás se presentó ante Dios y le dijo: «Vamos a hablar de Job.» En realidad, fue Dios quien mencionó a Job, y en ese contexto Satanás lo calumnió.

Él acusó a Job de estar comprometido con Dios solo por lo que podía obtener de esa relación. «Él es un amante pagado.»

Satanás alegó que si Dios le quitara todas las cosas que eran preciosas para Job, este lo maldeciría en su cara. Él calumnió a Job.

Y nos calumnia a nosotros. Nos ataca. Acusa a los hermanos ante el trono de Dios.

Así que diábolos —34 veces en el Nuevo Testamento— se refiere a Satanás, quien es el calumniador, el acusador. En tres de las ocasiones que esta palabra se utiliza está haciendo referencia a una persona que difama o acusa falsamente a los demás.

Déjame darte un ejemplo. Busca en la Biblia 1 Timoteo 3, y verás estos dos usos en el mismo contexto. Comenzando en el versículo 6, hay tres usos de la palabra griega diábolos, en los versículos 6-11. Vamos a leer parte de ese pasaje.

En primer lugar él está hablando sobre aquellos que van a ser los líderes espirituales en la iglesia. El versículo 6:

No un recién convertido, no sea que se envanezca y caiga en la condenación en que cayó el diablo. [Esa es la palabra diábolos.]

El versículo 7:

Debe gozar también de una buena reputación entre los de afuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en el lazo del diablo[diábolos].

El versículo 8 y 11:

De la misma manera, también los diáconos deben ser dignos, de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas. De igual manera, las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras [diábolos], sino sobrias, fieles en todo.

Así que aquí vemos dos veces en este pasaje que diábolos se refiere a Satanás. La tercera vez se está refiriendo a una mujer que habla de tal manera que luce parecida al diablo; es diabólica.

Ser calumniador, hacer falsas acusaciones, ser chismoso y malicioso es ser diabólico. Es parecerse al diablo. Es participar en las obras y el carácter del mismo Satanás. Cuando nosotros calumniamos a los otros, estamos haciendo la voluntad de Satanás y cumpliendo su plan.

Ahora, ¿puedes ver por qué digo que la calumnia no es poca cosa y por qué Dios toma esto tan en serio y por qué es tan mortal y destructivo para la iglesia de Jesucristo?

Es interesante que dos de las tres ocasiones donde diábolos se refiere a la calumnia, se está hablando específicamente a las mujeres. Creo que eso es porque, como mujeres, somos más propensas a caer en esta tentación; es una tentación en la que fácilmente nos vemos inclinadas a tropezar con nuestras lenguas.

¿Qué es exactamente la calumnia? Legalmente, la calumnia es una declaración falsa sobre una persona, que dañe o difame a su reputación. Es dar testimonio falso con la intención de dañar a otra persona o su reputación.

Hay una palabra relacionada en el Nuevo Testamento. En el griego es la palabra blasphemia, de la cual obtenemos nuestra palabra blasfemia . Esa es la palabra griega que más comúnmente es traducida «calumnias» o «maledicencias» en nuestras Biblias.

Esa palabra significa «injuriar, herir a la reputación o golpear con informes o con palabras, hablar mal de otra persona». Es una palabra muy relacionada con esta palabra diábolos.

Hay algunos pecados relacionados con la lengua que entran en juego aquí, y creo que todos están bajo la categoría de la calumnia.

● Difundir un informe falso sobre alguien.

● La difusión de información perjudicial sobre otro, lo que la Escritura llama «andar en chismes».

● Reportar la verdad con la intención de hacer daño.

¿Notas los diversos matices allí?

● Puede ser un falso informe, algo que no es cierto.

● Puede ser alguna información perjudicial sobre otro que difundimos—andar en chismes.

● Incluso puede ser decir la verdad con la intención de dañar o perjudicar la reputación de alguien.

Así que cuando Pablo dice que las mujeres mayores sean reverentes en su comportamiento y no calumniadoras, significa que deben rehusarse a escuchar o difundir informes o historias de otros que son falsos (que no son verdaderos) o que son perjudiciales—que podría ser perjudicial para esa persona.

La calumnia es un asunto serio para Dios. Es uno de los Diez Mandamientos. Éxodo 20:16 dice: «No darás falso testimonio contra tu prójimo».

Éxodo 23:1 nos dice, «No propagarás falso rumor; no te concertarás con el impío para ser testigo falso». No lo hagas. No vayas allí.

Proverbios 6:16 dice: «Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que son una abominación para él», y luego en el versículo 19, justo en esa lista dice, «el testigo falso que respira mentiras». Es una abominación para Dios.

Por cierto, en esa misma lista está la persona que provoca discordia entre los hermanos. Los dos a menudo van de la mano—provocar la discordia y ser un testigo falso que respira mentiras.

La gente que calumnia a otros a menudo lo hace con la intención de dividir. Pero incluso, si esa no fuera su intención, es el efecto. Al final siembran la discordia, la división; crean brechas y barreras entre las personas mediante el uso de la lengua para calumniar.

Efesios 4:31 dice, «Sea quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como toda malicia». Pablo dice: «Deshazte de eso».

No hay ningún grado aceptable de malicia o calumnia o maledicencia entre las mujeres cristianas. Esto es algo que no debemos tolerar en nuestra vida.

Al estudiar y pensar en esto esta semana, parte de mí se pregunta cuánto diría yo si realmente tuviera niveles de cero tolerancia para esto en mi propia vida. Estoy segura de que no tendría mucho que decir.

la intención no siempre es maliciosa. A veces pienso que simplemente actuamos sin cuidado. Pero es un área en la que no podemos darnos el lujo de ser descuidadas, porque cuando se calumnia, estamos haciendo la obra del diablo.

● Destruye matrimonios.

● Destruye a los niños.

● Destruye los lugares de trabajo.

● Destruye las iglesias.

● Destruye las relaciones.

● Nos destruye a nosotros.

● Ser calumniador destruye nuestra relación con el Señor.

En Tito 2, que es el pasaje que estamos viendo, el versículo 3, dice que las mujeres piadosas, las mujeres ancianas, no deben ser difamadoras. Hay un contraste con esto en el próximo capítulo 3:1, donde Pablo dice: «Recuérdales que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes… que no injurien a nadie” (3:1-2).

La palabra aquí no es la palabra diábolos. Es la palabra blasphemeo—injuriar, blasfemar. Él dice que no debemos «injuariar» a nadie.

¿Qué significa eso, «nadie»? Significa no hablar mal de nadie.

Santiago 4:11 dice: «No habléis mal unos de otros, hermanos». La palabra es otra palabra griega [katalaleo], pero es una palabra similar. Significa «hablar en contra, permitir que salgan palabras que no han sido pensadas».

Como ya he dicho, a veces es inconsciente, es hablar con descuido. Santiago dice: «No lo hagas. No hablen mal el uno contra el otro. No permitas que salgan de tu boca palabras irreflexivas”.

Este es un verso que lo dice muy claramente: (Proverbios 10:18). «El que esparce calumnia es un necio».

¿Quién es el necio? Un necio no es alguien intelectualmente deficiente. Un necio es alguien que es moralmente deficiente. Un necio es alguien que ordena su vida como si Dios no existiera.

Proverbios dice que si esparces calumnia en contra o hacia los demás, eres un necio. Ordenas tu vida como si Dios no existiera y no tuvieras que rendir cuentas.

Pero el hecho es que hay un Dios, y serás responsable de todas las palabras vanas o vacías o inútiles o calumniosas. «El que esparce calumnias es un necio».

En el Antiguo Testamento el castigo fue bastante duro. Permítanme leerles un pasaje de Deuteronomio 19

Si un testigo falso se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión, los dos litigantes se presentarán delante del SEÑOR, delante de los sacerdotes y de los jueces que haya en esos días. Y los jueces investigarán minuciosamente; y si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces le haréis a él lo que él intentaba hacer a su hermano. Así quitarás el mal de en medio de ti. Los demás oirán y temerán, y nunca más volverán hacer una maldad semejante en medio de ti. (Versículos 16-20).

¿Por qué crees que Dios lo toma tan en serio? Porque es tan parecido a Satanás el mentir, engañar, dar falso testimonio, acusar falsamente. Es tan divisivo. Es mortal. Es destructivo.

Dios sabe que esto destruye la comunidad de fe. Él sabe que destruye y divide las relaciones. Entonces Él dice, si vas a hacer acusaciones falsas, si vas a decir cosas que no son verdaderas, entonces vas a dar cuenta por tus palabras.

Ahora bien, me alegra saber que ya no implementan este sistema en la actualidad. Pero Dios dijo que vas a cosechar lo que siembras. Y cualquier daño que intentaste hacer a la otra persona, cualquiera que haya sido tu intención, eso es lo que te va a suceder a ti.

Eso es realmente lo que Jesús ha reiterado en el Nuevo Testamento. Es lo que vamos a experimentar. Vamos a experimentar la misericordia. Pero los que juzgan a otros, aquellos que tienen intenciones maliciosas o hablan mal de los demás, ellos cosecharán lo que sembraron.

Nuestras palabras nos perseguirán. No siempre recogeremos la cosecha inmediatamente. Pero vamos a recoger la cosecha. Así que Dios dice, «Esto es algo que tiene que ser purgado de ustedes. No debe tener lugar en la iglesia de Jesucristo».

Es algo que tenemos que examinar, que tenemos que evaluar y ponderar. Tenemos que decir: «¿Hay calumnia? ¿Hay rumores maliciosos? ¿Hay cosas verdaderas que se dicen con la intención de hacer daño, a espaldas de los demás, a otras personas, incluyendo otras personas en la conversación que no son parte del problema ni parte de la solución?»

Estamos diciendo cosas sobre otros que no son productivas. No son verdaderas. No son edificantes. No están edificando. Están destruyendo.

Dios dice que no debemos hacerlo. Saquen la maldad de en medio de ustedes. Y cuando los demás vean las consecuencias, temerán, y ellos «nunca más cometerán una maldad semejante».

La comunidad de la fe, el cuerpo de Cristo, se supone que sea un lugar seguro para los pecadores que están en proceso de ser redimidos. Pero cuando maliciosamente, con negligencia o descuidadamente decimos palabras que derriban, que difaman, que son engañosas o falsas o perjudiciales en su intención, estamos deshaciendo la obra que el Espíritu de Dios está tratando de hacer en Su pueblo.

«Muerte y vida están en poder de la lengua» (Proverbios 18:21). Podemos construir con nuestras lenguas. Podemos animar a la gente en ese proceso de la santificación, o podemos decir palabras que destruyen y derriban.

Entonces, ¿qué debemos hacer? El primer paso es ser honestos. Simplemente estar de acuerdo. Reconocer: «Señor, he sido calumniador. He difamado a los demás».

En el próximo par de sesiones, vamos a hablar más de lo que hace la calumnia y por qué es tan letal, y también lo que podemos hacer al respecto. Pero podemos empezar diciendo simplemente: «No es mi hermano, no es mi hermana, soy yo Señor, aquí que necesita oración», y reconociendo: «Señor, he pecado con mi lengua».

Ya seas una anciana o una mujer más joven, reconoce: «Yo no he sido reverente en mi conducta, en la forma en que hablo de los demás.» Es posible que no hayas dicho estas cosas en lugares públicos, sino quizás a algunos individuos.

A veces enmascaramos esas cosas como peticiones de oración, como motivo de preocupación. A veces estas cosas se pasan de lo adecuado y si tienes alguna duda o pregunta, quizás no debas decirlo.

Quiero que inclinemos nuestro corazón delante del Señor por un momento. Permite que el Espíritu Santo te escudriñe. Quizás Dios esté trayendo a tu pensamiento conversaciones o situaciones o personas que has calumniado. Si el Espíritu de Dios ha traído convicción a tu corazón, ¿te pondrías de acuerdo con Dios?

Di: «He pecado contra Ti al calumniar con mi lengua. Me he dado cuenta hoy día, Señor, que Tú tomas esto muy en serio, y quiero tomarlo seriamente también».

Señor, Te pido que nos muestres a cada uno de nosotros la raíz de nuestros problemas y nuestros corazones; las cosas que pudieran producir este fruto horrible y diabólico de la calumnia y que nos ayudes a lidiar, no solo con los asuntos superficiales, sino a cortar de raíz aquello que pudiera estar en nuestros corazones que cause la calumnia.

Te pedimos que en los próximos días nos hables, nos traigas convicción y nos recuerdes de esto en la medida que salgamos de este lugar y nos enfrasquemos en conversaciones. Te ruego que al salir de aquí, Señor, llenes nuestras bocas con palabras que sean edificantes y provechosas y beneficiosas y valiosas; palabras que estimulen y fortalezcan y den vida a aquellos sobre quienes las hablamos.

Gracias, Señor. Ayúdanos a ser mujeres reverentes que Te honren y Te glorifiquen—que Te glorifiquemos con nuestras lenguas. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Carmen: Nunca había pensado en el chisme y la calumnia de la manera en que Nancy Leigh DeMoss lo ha estado describiendo hoy. Espero que pases más tiempo en Tito 2 por ti misma. Piensa en la posibilidad de la maldad y en tu lengua, y pídele a Dios que te ayude a hablar palabras de vida.

Si es la primera vez que escuchas este programa, se llama Aviva Nuestros Corazones, y es conducido por Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Nuestra serie actual se titula, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 Toda mujer necesita entender este pasaje. Gracias por conectarte con nosotros hoy.

Queremos escuchar de ti, el número es 1-800-569-5959. Puedes hacer tus donaciones en línea visitando www.AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestra próxima entrega, aprende sobre el homicidio verbal. ¿Qué quiere decir Nancy con esta frase? Regresa para saber de qué se trata, en el siguiente programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Toda la Escritura es tomada de la versión Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Thomas C. Oden, Interpretación: Un Comentario de la Biblia para enseñar y predicar. Primera y Segunda a Timoteo y a Tito (Louisville: John Knox Press, 1989).

2 Zodhiates NT.

3 Ibid.

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Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Dos maneras de nacer y de vivir

Jueves 30 Julio
El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
Para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Dos maneras de nacer y de vivir

Todos hemos entrado al mundo de la misma manera, por medio del nacimiento, saliendo del seno materno. Sin embargo, la Biblia también nos habla de la necesidad de un nuevo nacimiento, el cual es producido por el Espíritu Santo. Se trata del momento en el cual una persona recibe la vida eterna y entra en la familia de Dios. ¿Qué se debe hacer para obtener esa vida? Simplemente aceptarla como un regalo de Dios. El que confiesa sus pecados y cree en Jesús el Salvador, quien murió en la cruz para expiarlos, recibe ese don.

La Biblia solo reconoce dos maneras de vivir.

1. Puedo considerar mi vida como un bien personal, como un capital del cual puedo disponer y gastarlo según mi conveniencia, sin tener en cuenta a nadie. Esta es la historia del hijo rebelde que dejó el hogar paterno para vivir su vida (Lucas 15:12-32).

2. Puedo creer en Jesucristo y aceptar la invitación de Dios a vivir para él. En adelante vivo para Aquel que me amó y a quien amo. Vivo de otra manera, para complacerlo. Jesús me amó al punto de morir para salvarme, y ganó el primer lugar en mis afectos. Si antes mi propia voluntad me alejaba de Dios, ahora Su voluntad buena y sabia conduce mi vida. Esto no será una penosa servidumbre, sino la feliz respuesta de mi amor al suyo.

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16).