M5 – Liberada de la adicción

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M5 – Liberada de la adicción

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/Liberada-de-la-adiccion/

Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss : Si estas buscando satisfacción en algo o alguien aparte de Cristo, inicialmente podrá parecer que todo está funcionando, pero invariablemente vas de camino a sufrir decepción, desilusión, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Debemos mantenernos recurriendo a Cristo; a Su cruz, a Su Espíritu y Su gracia.

Carmen: Estas escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Hemos estado compartiendo un estudio muy útil llamado El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . Este pasaje contiene mucha sabiduría práctica para la mujer. Esta semana nos enfocamos en lo que el pasaje nos dice acerca de la adicción y el alcoholismo.

Hoy Nancy nos habla sobre cómo encontrar libertad de todo tipo de adicción.

Nancy: recibí ayer un correo electrónico de una señora que escribió solicitando ayuda a Aviva Nuestros Corazones para una amiga que está luchando con la adicción a las drogas y a la prostitución.

La señora que escribió decía: “Mi amiga está desesperada por cambiar pero no puede. Ahora está más confundida porque después de un largo tiempo sin consumir drogas, recientemente tuvo una recaída. Ella tan solo desea morirse.”

Así que esta amiga — ¡y doy gracias a Dios por las amigas!— esta acudiendo a nosotras rogando: “¿Podrían ayudarme a darle una mano a mi amiga que está luchando con la adicción y la prostitución?”

Y pensé que, aunque la drogadicción y la prostitución no son cosas que he experimentado personalmente, mientras leía eso me podía identificar con el hecho de tener un pecado que te acosa y pasar un buen tiempo pensando que estas caminando en victoria y de repente, algo te provoca, o bajas la guardia, o eres tentado de una forma diferente y caes de nuevo, y te sientes confundida, frustrada, decepcionada contigo misma y a veces tan solo te quieres morir.

Mientras leía esto, pensé que eso es precisamente lo que tengo que hacer. No quiero decir ‘morir’ literalmente, sino que espiritualmente debo llegar a ese punto donde pueda reconocer que no soy yo, “sino Cristo que vive en mí” (Gálatas 2:20). No puedo vivir esta vida yo sola.

Así que ya puede ser que sean las drogas, la prostitución, el alcohol, el helado, o cualquier otra cosa que consideremos que no es en esencia pecaminosa — algo que quizás es inocuo, pero que se ha convertido para nosotras en un dios, en un ídolo….hoy deseamos hablar de la frustración que a veces nos embarga cuando tratamos de alcanzar la victoria sobre nuestra carne, cuando tratamos de ser libertados de la adicción.

Esto viene en el contexto de Tito capítulo 2, donde se instruye a las mujeres ancianas a cómo deben vivir, el tipo de vida que deben llevar. Debemos darnos cuenta que todas somos esclavas. Somos o esclavas del pecado, o esclavas de la justicia.

O somos esclavas de nosotras mismas, de la influencia de Satanás y del engaño en nuestras vidas, o somos esclavas de Dios y de Su justicia.

Cuando el apóstol dice que las mujeres no deben ser esclavas del mucho vino, utiliza una palabra que usualmente se traduce como siervo en algunas de las traducciones. Está relacionada a esa palabra, y se refiere a una persona que está atada, que se encuentra controlada por, o bajo la voluntad y el dominio de otra persona.

En Tito capítulo 3 versículo 3 Pablo nos dice, “Porque nosotros también en otro tiempo éramos necios, desobedientes, extraviados, esclavos de deleites y placeres diversos”. Así era cuando no éramos cristianas. Ahora que somos cristianas, Pablo dice, que no debemos ser esclavas del mucho vino o de cualquier otra cosa que nos aparte de la intimidad con Cristo y de nuestra relación con Él.

Un pasaje maravilloso para memorizar y para meditar con relación a la adicción y a la esclavitud —la esclavitud al pecado o a la justicia-— se encuentra en Romanos capítulo 6.

No vamos a pasar mucho tiempo en esto; quizás en otra oportunidad enseñe sobre ese pasaje completo, pero es un pasaje con el que ustedes deben estar familiarizadas. Deben memorizarlo; deben meditar en él. Permítanme tomar unas pocas frases de ese capítulo para mostrarles lo que quiero decir.

En Romanos capítulo 6 versículo 6 Pablo dice que, “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él (con Cristo)… a fin de que ya no seamos esclavos del pecado.” Aquí encontramos una palabra similar; es una especie de “familia de palabras” —esclavos, esclavitud, esclavizados— todas son palabras similares en el griego.

Él dice que fuimos crucificados con Cristo para que no estuviésemos esclavizados más al pecado. Por cierto este debería ser un mensaje de esperanza para todas aquellas de nosotras que hemos sentido esas cadenas y esa esclavitud del pecado o de hábitos pecaminosos y carnales, y sobre los cuales hemos pensado: “no puedo liberarme. Tan solo deseo morir. “

Pablo dice que has muerto. Fuiste crucificada en Cristo para que esas cadenas fueran rotas.

Luego en el versículo 17 dice: “Erais esclavos del pecado,” Ustedes eran esclavas del pecado. Todas éramos esclavas del pecado. Nacimos así.

Pero más adelante en el versículo18 dice: “Habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.” Así que aún somos esclavas pero de un amo muy diferente. Ya no somos más esclavas del pecado sino de la justicia.

Versículo 20, “Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia.”

Versículo 22, “Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios.”

Verás, si deseas ser liberada de las pasiones y de los placeres pecaminosos y de las adicciones, creo que la clave es reconocer que en Cristo somos libres de aquellas cosas para venir a ser esclavas de Cristo. Tenemos un Amo.

No podemos tener dos señores. No puedes ser esclava de los placeres y pasiones de la carne, y ser esclava de Cristo; pero puedes ser liberada de las adicciones pecaminosas y convertirte entonces en una esclava de la justicia.

En última instancia la adicción es un asunto de adoración. Somos esclavas de aquello que adoramos. Ya sea el alcohol, las drogas, el helado o cualquier otra cosa —o como alguien dijo hoy en uno de los recesos: “He sido esclava de los hombres, adicta a los hombres.” Claro, no lo decía en el sentido sexual o moral; esta es una mujer que ha vivido una vida muy pura y que está comprometida con la pureza. Pero ella dijo: “Me he dado cuenta que estoy obsesionada con el matrimonio.”

La forma de enfrentar eso es reconociendo que hemos estado adorando eso o esa adicción, ese hábito, ese placer; reconociendo que ese deseo se ha convertido en un dios en nuestras vidas. Somos libertadas reemplazando ese dios con el verdadero Dios viviente, y adorando a Cristo.

Hace algunos años entreviste al Dr. Ed Welch en Aviva Nuestros Corazones acerca del tema de la adicción. El escribió un libro sobre el tema y en esta entrevista dijo que la causa más profunda para la adicción se reduce, esencialmente, a una cuestión de quien gobierna nuestro corazón.

● ¿A quién honrarás?

● ¿A quién servirás?

● ¿Quién será tu amo?

● ¿Quién será tu señor?

Cuando Dios le habla a Su pueblo en el Antiguo Testamento, Él dice en Jeremías capítulo 2 versículo 13:

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.

¿Qué nos está diciendo Él? Ustedes han permitido que las cosas de este mundo sustituyan su relación con Dios. Han puesto sus ojos en ellas para satisfacerse, cuando en verdad solo Dios puede satisfacer las necesidades los deseos más profundos de nuestro corazón.

El problema es que pensamos que esas cosas en las que ponemos la vista pueden satisfacernos pero esas cosas son temporales. Nos proporcionan algo de placer, pero nada duradero.

Me recuerda aquella mujer que Jesús encontró en el pozo en Samaria. Ella había tratado de encontrar el amor en los lugares equivocados.

¡Ella sí que era una mujer con adicciones! Ciertamente existe una cierta adicción a los hombres—una adicción al matrimonio. Y el agua de ese pozo se convirtió en el símbolo que Jesús utilizó para mostrar la naturaleza de las cosas de las que ella estaba dependiendo para satisfacer su sed.

Así que Jesús le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed” (Juan 4:13). La implicación es que todos aquellos que buscan la felicidad en el hombre, en el matrimonio, el alcohol, o en las drogas, o en cualquier otra cosa de este mundo no encontrarán satisfacción. En eso consiste precisamente la naturaleza de la adicción.

“Pero” Jesús dijo “el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”. ¿Cuál es esa agua que Jesús nos da? Es Él mismo. Él es el Agua Viva, el Agua de Vida.

Así que Jesús dice; “¿Está tu alma cansada y cargada? Ven a mí, y yo te daré el verdadero descanso para tu alma.”

¿Estás sedienta? Jesús te dice: “Ven a Mí, y desde tu interior fluirán ríos de agua viva.”

Si has puesto tus ojos en algo o alguien aparte de Cristo para encontrar satisfacción, podría funcionar inicialmente, pero invariablemente estarás encaminándote hacia la desilusión, hacia la decepción, y estarás conformándote con menos de lo que Dios desea darte.

Me encanta el versículo 11 del Salmo 16, que dice: “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra (Señor Jesús), deleites para siempre.” Dios desea llenarnos. Él desea satisfacernos.

El salmo 107 versículo 9 dice: “Él ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta.”

Dios dice: “Yo, el SEÑOR, soy tu Dios… abre bien tu boca y la llenaré” (Salmos 81:10). “Yo te alimentaría con lo mejor del trigo y con miel de la peña te saciaría” (Salmos 81:16).

Él quiere satisfacernos. Él quiere llenarnos, pero no podemos buscar sustitutos. Si lo hacemos nos daremos cuenta de que esas cisternas están rotas. Tienen filtraciones. Es necesario regresar a ellas a llenarlas de nuevo. solo Cristo nos satisface verdaderamente y de manera duradera.

Quiero que recordemos que existen muchas promesas que nos dejan saber que las adicciones y las cadenas en nuestras vidas, esas áreas que nos esclavizan, pueden ser vencidas. Es algo que necesitamos creer, pues si crees que siempre estarás esclavizada, entonces así será.

Si crees que no puedes ser liberada, entonces no serás libre. Este es un engaño que utiliza el diablo para mantener a muchas de nosotras en la esclavitud , creyendo, “Yo no puedo librarme de esto. Tengo que ser una prisionera.”

No tienes que ser una prisionera. La Palabra de Dios dice en 1 Corintios capítulo 10 versículo 13,

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.

No obstante, una cosa es saber que podemos ser liberadas, una cosa es saber que no tenemos que ser esclavas del pecado, que hemos sido salvas para ser esclavas de la justicia. Creo que algunas de nosotras no nos damos cuenta que hay una batalla involucrada. No hay atajos.

Muchas de nosotras quisiéramos ser liberadas instantáneamente. A las personas les encantan los ministerios de liberación. Sabes, tan solo pasas adelante, o alguien ora por ti y abracadabra, de repente no tienes más deseos de aquello que te tenia esclavizada.

Ahora, algunas veces Dios liberta a las personas de esa manera, milagrosamente. Pero lo que sucede más a menudo es que debemos transitar un camino largo y duro, mortificando (haciendo morir) esos viejos deseos carnales, y fijando nuestros afectos en Jesucristo, renovando nuestras mentes. No hay atajos en el proceso de santificación.

Los deseos que tenemos no son tan solo deseos físicos, es una batalla espiritual. Cualesquiera que sean estas adicciones, ya sean estas del alcohol, las medicinas recetadas, la televisión, los juegos de computadora, los juegos de azar o las compras, no se trata tan solo de antojos físicos. No son tan solo vínculos emocionales; existe una batalla espiritual.

En 2da a los Corintios capítulo 10, Pablo las llama fortalezas. Él dice:

Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Luego habla acerca de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Aquí Pablo se está refiriendo a una batalla espiritual, se está refiriendo a sujetar nuestras mentes, nuestros afectos y nuestros deseos, sometiéndolos al dominio de Cristo.

En la última sesión hice referencia a Romanos capítulo 7, donde Pablo describe esta batalla que hace estragos en la vida de los creyentes, una batalla entre la carne y el espíritu. Si eres una hija de Dios, tu deseo es obedecer a Dios. Pablo dice:

Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero adicto de la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado. (Romanos 7:22-25).

Así que, ¿qué hacemos? Pues vayamos a Romanos 8, el próximo capítulo, el versículo 1,

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.

Ven, es el Evangelio el que nos salva, el que nos liberta del dominio del pecado, del control y del poder del pecado en nuestras vidas. Pero es el Evangelio también que nos mantiene salvos, que continúa salvándonos en medio de esa guerra diaria entre la carne y el espíritu. Para continuar caminando en esa libertad de las cosas que nos mantienen esclavizadas, debemos mantenernos recurriendo a Cristo, a Su cruz, a Su Espíritu, y Su gracia.

Hay una imagen preciosa en Lucas capítulo 4, empezando en el versículo 16. Si tienen sus Biblias les voy a pedir por favor que busquemos ese versículo.

Dice así,

(Jesús) Llegó a Nazaret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga en el día de reposo, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: 1EL ESPIRITU DEL SEÑOR ESTA SOBRE MI, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR EL EVANGELIO A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACION DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR.

Versículo 20,

Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído. (Lucas 4:16-21).

¿Qué les está queriendo dejar dicho Él? Por supuesto que ellos sabían que ésta era una profecía mesiánica. Él les estaba diciendo: “Yo soy el Mesías; yo soy el Enviado.”

Pero, ¿que más nos está diciendo Él? Este es un momento poderoso El Espíritu del Señor esta sobre Mí, y Dios me ha ungido para proclamar las buenas nuevas —este es el Evangelio— para aquellos que lo necesitan.

“Dios me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos. He venido a decirles, son libres. Ya no tienen que seguir siendo esclavas del pecado. No tienen que someter los miembros de sus cuerpos como instrumentos de maldad.”

“Son libres. Son libres para ser esclavas de la justicia y siervas de Dios. He venido a devolver la vista a los ciegos y a libertar a los oprimidos.” Él declaró: “Están viendo a Aquel que vino a libertarlos.”

La liberación viene a través de Cristo y de Cristo solamente. Podrás romper malos hábitos con tu fuerza de voluntad y con disciplina, pero no serás libre. No serás libre hasta que no te enamores de Cristo y te comprometas con Él, sirviéndole agradecida y gozosa como tu Señor. Solo entonces serás libre.

Sobre pecado y tentación victoria te dará,

Su sangre limpia al ser más vil, gloria a Dios soy limpio ya.

Unos amigos tienen una hija de veinte años que escribió un poema acerca de algunos de los asuntos que ha tenido que enfrentar en la vida. Me dio permiso para compartirlo con ustedes. Se llama “Encontré la vida”. Permítanme compartir con ustedes. Lo que ella escribió:

“Tengo una adicción. La he tenido por 12 años. Lo único que sé es que esa adicción ha tomado de mi vida. Ha transformado mis deseos puros en oscuros placeres carnales, para satisfacer mis deseos inmediatamente—gratificación instantánea.

Me ha vencido la carne. No puedo tomar recesos o tener vacaciones. Este monstruo me ha perseguido por años.”

[Me alegro que ella no especificara cual era su adicción porque así puedes llenar el espacio en blanco con cualquiera que sea ese monstruo que tú estás enfrentando.]

Sigue diciendo “Enfrentar esta adicción de frente me ha puesto de rodillas. De rodillas—ante la cruz. Me ha permitido darme cuenta de que necesito ser sanada, de cómo buscar sanidad. Me ha permitido saber lo que significa tomar mi cruz—tomar la autosuficiencia y todo aquello que va en contra de mí misma. Y cargar mi cruz al monte de la crucifixión, a ese lugar donde puedo rendirme completamente, para crucificar mi carne y todos sus deseos, y colocarme en mi cruz de culpabilidad y vergüenza, sentir penetrar los clavos en mis manos, y el maligno ser echado fuera.

No yo, sino Cristo que vive en mí… “Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por Mí la salvará.”

Luego ella menciona el versículo de Santiago capítulo 1 versículo 5 (Nueva Versión Internacional): “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría (en cuanto a cómo recibir esta vida), pídasela a Dios, y Él se la dará (vida abundante), pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.”

Me pregunto si durante esta serie sobre la esclavitud y las adicciones, y al postrarnos delante de Dios, si Él te ha estado hablando a tu corazón. Quizás puedas reconocer delante de Él: “Existe un área de esclavitud en mi vida. Tengo una adicción.”

¿Podrías identificar cuál es esa área de esclavitud? ¿Podrías confesarle a Dios que has permitido que eso gobierne sobre tu vida, y que has hecho elecciones que te han hecho esclava de eso?

Luego, ¿podrías pedirle a Dios que te liberte por el poder de Cristo y de Su cruz?

Confiesa: “Señor, lo que sea necesario, cualquiera que sea el proceso, lo que sea que esto involucre o implique, deseo ser libre. Me has creado para ser libre del pecado, y para ser esclava de la justicia, y quiero ser libre de esas cadenas. Me pongo de acuerdo contigo de que a través de Cristo y de Su cruz, hay esperanza. No tengo que seguir siendo una esclava. Puedo caminar en libertad.”

Exprésale al Señor que deseas abrazar, disfrutar y experimentar la libertad que Él vino a darte.

Luego pídele al Señor que te de nuevos deseos y que te ayude a que los deseos que te llevaron hacia el comportamiento adictivo encuentren su satisfacción, no en cosas, no en sustancias, sino en Cristo y solamente en Cristo.

Así que Dios, decimos, ¡Aleluya! Te hemos encontrado a Ti, Aquél que por tanto tiempo ha anhelado nuestra alma. Ponemos nuestra vista en Ti y decimos: Gracias Señor Jesús. Llénanos. Llena nuestra copa. Llena nuestros corazones. Complétanos y que seamos totalmente tuyas. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss le ha estado infundiendo esperanza a cualquiera que se encuentre atrapada en un comportamiento adictivo. Dios es mucho más poderoso que cualquier tipo de esclavitud en la que te puedas encontrar.

Si has visto las consecuencias de tus malas acciones desbaratar tu hogar y tu familia, el programa de hoy encontraras como detener este comportamiento negativo. Pero en lugar de simplemente dejar de hacer elecciones equivocadas que puedan destruir tu hogar, necesitamos hacer buenas elecciones que construyan nuestro hogar, que edifiquen a aquellos que nos rodean, que edifiquen las vidas de los demás de maneras específicamente femeninas.

Continúa con Nancy a través de esta serie en nuestra próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La Biblia y las discriminaciones

Martes 11 Agosto


No hay acepción de personas para con Dios.
Romanos 2:11

Si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.
Santiago 2:9

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros.
Romanos 13:8

La Biblia y las discriminaciones

La Biblia no solo nos dice que no hagamos acepción de personas, sino más bien… ¡que amemos a todas las personas! Porque el amor, según la Biblia, es un mandamiento del Señor Jesús. Entonces… ¿verdaderamente debo amar a todo el mundo?

¿Incluso a mi vecino? “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31).

¿A mi cónyuge, que es tan difícil? “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). “Que (las ancianas) enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos” (Tito 2:4).

¿A mis enemigos? “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen” (Mateo 5:44).

¿A los extranjeros? Dios “ama también al extranjero dándole pan y vestido. Amaréis, pues, al extranjero” (Deuteronomio 10:18-19).

¿Verdaderamente debo amar a todos? Dios amó al mundo, aunque este se rebeló contra él. Nos amó de tal manera que dio a su Hijo unigénito (Juan 3:16). Sin duda Cristo murió por nuestros pecados, lo que ninguna persona podía hacer. ¡Pero Dios nos pide que amemos como él! Hasta dar nuestra vida por nuestros hermanos (1 Juan 3:16). Este es el amor ilimitado de Dios que los creyentes son llamados a manifestar. La fuente de este amor no está en ellos sino en Cristo, quien se dio a sí mismo por ellos. Sigamos sus huellas y no esperemos que «el otro» comience, ¡demos el primer paso!

Jeremías 15 – Lucas 19:28-48 – Salmo 92:10-15 – Proverbios 21:7-8
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Siempre pensé controlarlo todo

Lunes 10 Agosto
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Siempre pensé controlarlo todo
Testimonio

«Fui criada en una familia cristiana y tenía principios cristianos, pero verdaderamente aún no tenía la fe. En el año 1993 sufrí una delicada intervención quirúrgica y permanecí semanas en la cama; algo pasó entonces en mi vida, algo más importante que todo lo demás. Por consejo de un amigo leí el evangelio de Juan. ¡De repente comprendí que yo también debía dejar el control de mi vida a Cristo!

Ahora me esfuerzo para dejar que Jesús ocupe siempre el primer lugar en mi vida. En la cancha de tenis, o en los momentos difíciles, me repito el Salmo 27: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?” (v. 1).

Siempre pensé controlarlo todo, pero gracias a mi nueva fe, me di cuenta de que eso no era más que una ilusión. Yo no puedo hacer nada sola, sin Cristo quien me da su fuerza. Atravesé enfermedades, conocí fracasos; lo que me ayuda es saber que, aunque no podamos verlo, Dios sí ve el bien que sacará de ello. Poner nuestra confianza en Cristo permite avanzar en esta vida. Tal vez usted se encuentre en el mismo punto donde yo estaba antes de conocer así a Cristo, quizás usted se haga muchas preguntas. Entonces le recomiendo dejar que Jesús tome verdaderamente el control de su vida hoy. ¡Jamás lo lamentará!

Mary Jo F.

“Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. Una cosa he demandado al Señor, esta buscaré; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para inquirir en su templo” (Salmo 27:3-4).

1/3 – La Soberanía de Dios 

Para mi el vivir es Cristo

Serie: La Soberanía de Dios

1/3 – La Soberanía de Dios

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

Inicio

Comprendí que Jesús me amaba (2)

Domingo 9 Agosto
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera… Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
Comprendí que Jesús me amaba (2)
Testimonio

«Continué leyendo el Nuevo Testamento cada día. Una mañana, sentada en un bus, leí por primera vez el relato de la crucifixión. Me deshice en lágrimas. Lloraba porque Jesús estaba muerto; todavía no sabía que luego resucitaría. Siguiendo mi lectura, llegué al relato de la resurrección de Jesús y fui transportada de gozo. Todo esto era tan real a mis ojos, era como si yo hubiera asistido personalmente a la última pascua en Jerusalén, a la muerte de Jesús y a su resurrección.

Algunos meses más tarde fui invitada a una conferencia bíblica en Haifa. El orador nos explicó que los sacrificios levíticos simbolizaban la muerte expiatoria del Mesías. El pecador llevaba un animal puro y sin defecto; ponía las manos sobre la cabeza del animal y confesaba sus pecados. Estos eran transferidos al animal sacrificado, mientras la vida pura del sacrificio inocente era transferida al pecador. La sentencia de muerte que el pecador merecía era llevada por el animal, que era sacrificado y moría. En un instante, por primera vez en mi vida, comprendí el verdadero significado de la muerte de Jesús. Yo era la pecadora, y el Mesías había sufrido la muerte que yo merecía. ¡Él era mi sacrificio, mi sustituto! Incluso si yo no había cometido «un gran pecado», sabía que mi vida estaba llena de «pequeños pecados», y que verdaderamente necesitaba ser perdonada y purificada. También comprendí que Jesús había dado su vida por mí, porque me amaba».

Shira

Un cambio en mi vida (1)

Sábado 8 Agosto
(Jesús dijo:) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
Un cambio en mi vida (1)
Testimonio

«Nací en Israel en el año 1964. Cuando tenía 14 años, tres chicas vinieron como voluntarias al kibutz donde yo vivía. Ellas creían en Jesús, por eso decidí convencerlas de que su fe era errónea. Su forma de ser me impresionaba. Siempre era un gozo estar con ellas. Jamás había visto tanto amor y unidad como se manifestaba en ellas tres. Se desvivían por ayudar a las personas enfermas y a los ancianos.

Un día me preguntaron: Shira, ¿tienes un objetivo en la vida? Esto me hizo reflexionar… Poco a poco me fui convenciendo de la existencia de Dios, y empecé a leer el Nuevo Testamento. Descubrí que realmente Jesús había cumplido todas las profecías del Antiguo Testamento concernientes al Mesías. Esta conclusión me aterrorizó: sabía que si ponía mi fe en Jesús, no podía volverme atrás; sería para toda la vida.

Cierto día visité a Elly, una de las tres voluntarias. Yo estaba enojada contra Dios: no había Dios, o, si existía, ¿por qué permitía tanto sufrimiento en el mundo? Ella me dijo: Shira, tú sabes que Dios está aquí y que te ama. Cálmate y, antes de dormir, háblale.

De repente, en mi habitación, me vi tal como era realmente, como en un espejo: yo era mala, pero Dios me amaba personalmente. Entonces oré: Dios, si estás aquí, y sé que estás, y si Jesús es el Mesías, y sé que lo es… No terminé mi frase, ¡me quedé dormida! Esta oración fue el inicio de un cambio radical en mi vida. Había dejado que Dios comenzara a obrar en mí y a transformarme».

Shira

Un cántico en el hospital

Viernes 7 Agosto
Me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. Verán su rostro… No habrá allí más noche… Dios el Señor los iluminará.
Un cántico en el hospital

Hace mucho tiempo, una cristiana visitaba un hospital militar inglés en el Cairo (Egipto). Entre los heridos, un joven escocés que había perdido una pierna gemía llamando a su madre. La visitante se inclinó hacia él y pasó un paño mojado por su frente ardiente. El joven abrió los ojos y le dijo:

–Gracias señora, usted me recuerda a mi madre.

–¿Desea que le escriba?

–El médico lo hará por mí, pero… más bien cánteme un himno. Ella dudó, en medio de la gran sala. Pero, viendo el sol ocultarse sobre el Nilo, comenzó a cantar un himno conocido:

Cerca del río a las puras ondas
Que salen del trono de Dios,
De felicidad, fuente profunda,
¿Estaremos en ese lugar?
Y todos diremos su gracia
En un cántico eternal,
Cerca del río puro que pasa
En la ciudad de oro celestial.

Poco a poco las cabezas se voltearon hacia ella y las voces se unieron a su canto. Al final muchos cantaron con emoción:

Sí, para siempre cerca del río
Que sale del trono de Dios,
Donde de felicidad nos abrevamos;
Todos estaremos en ese lugar.

El joven escocés agradeció a su visitante y le dijo: –Sí, estaré allá, porque mi fe se funda sobre lo que mi Salvador sufrió por mí en la cruz.

No tengo tiempo

Jueves 6 Agosto
Os es necesario nacer de nuevo.
Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.
No tengo tiempo

Un cristiano cuenta la experiencia que vivió en un avión en el año 1979, mientras iba a Chicago.

Acababa de abrocharme el cinturón de seguridad. Un hombre de unos cincuenta años de edad se sentó a mi lado. Empezamos a charlar amablemente y tocamos el tema de la fe.

–Considero que la religión es útil, me dijo. Cuando yo era joven, iba todos los domingos a un curso bíblico.

–Hoy, ¿puede usted decir que es un cristiano nacido de nuevo, que tiene la vida de Dios?, le pregunté. Un poco indeciso, me respondió:

–No exactamente. Vea usted, yo estoy tan ocupado en mi trabajo que no tengo tiempo para pensar en esas cosas.

–¿Considera que sus ocupaciones profesionales son tan importantes al punto de hacerle descuidar los temas espirituales y eternos?

–¡Ah, la vida es un rudo combate!… Pero tengo la intención de pensionarme en cinco años, y entonces pondré mi vida en regla con Dios. Actualmente no tengo tiempo, en absoluto.

Cuando el avión aterrizó, nos separamos. Él tomaba otro avión con rumbo a los Ángeles. Esa misma tarde escuché por la radio que uno de los motores de ese avión se había desprendido. El aparato se estrelló y se incendió. De los 271 pasajeros no había ni un sobreviviente.

“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

“En una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende” (Job 33:14).

¿Qué es la ESCATOLOGÍA?

Teología Express

¿Qué es la ESCATOLOGÍA?

Javier Pérez

Javier Pérez es pastor en la Iglesia Bíblica Evangélica de Sabadell, cerca de Barcelona. Para más información pueden consultar nuestra web:
http://www.teologiaexpress.jimdo.com

¿Qué es la escatología?
Escatología

Para saber cuando subimos vídeo suscríbanse y activen las notificaciones en el botón de la campanita.

No duden en seguirnos tanto en Instagram como en Facebook para recibir las últimas notícias y ver los nuevos vídeos:
http://www.instagram.com/teologia_express/
http://www.facebook.com/teologiaexpress/

Para cualquier duda o pregunta pueden escribirnos al email:
teologiaexpress@gmail.com

Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria