Dios llama a cada uno

Jueves 25 Junio
Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos).
Agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles.
Dios llama a cada uno

Al escribir estas palabras, el apóstol Pablo quizá pensaba: ¿Por qué Dios me llamó a mí? La respuesta es dada enseguida: por su gracia. ¡Esto significa que Dios me dio algo que yo no merecía! Pablo no fue llamado porque era muy instruido, ni por su posición religiosa o su desbordante celo. No, Pablo fue llamado por la gracia de Dios. Antes de esto era enemigo de los cristianos y de Jesús, pero Dios lo llamó a anunciar al Señor por toda la tierra.

Cuando Adán y Eva se escondieron después de haber desobedecido, Dios fue al huerto y los llamó: “¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9). Él conocía todas las cosas. No tenía necesidad de buscarlos. Sabía exactamente dónde estaban. Sin embargo los llamó, porque deseaba el bien de ellos. Quería que se dieran cuenta del alcance de su desobediencia, para que luego pudieran alabar a Dios quien se ocupaba de ellos a pesar de su pecado. Su gracia los buscó.

Lo mismo sucede hoy. Todos somos llamados por gracia. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8). El objetivo de Dios, cuando invita a todos los hombres por medio del evangelio, es presentar a Jesús como único Salvador.

El Señor nos llama a todos, a cada uno por su nombre. Si hasta el día de hoy usted no ha respondido, hágalo ahora mismo. Llegará el día en que la gracia dará lugar al juicio. Hoy es necesario responder.

Único e irremplazable

Miércoles 24 Junio
No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros, gozoso.
Único e irremplazable

Esa noche, con aire preocupado, Paulina dijo a su madre: –Mamá, el Señor Jesús murió en la cruz para salvar a los que creen en él. Pero hay tanta gente que ha creído, como yo, que me pregunto si verdaderamente él me ama a mí.

La madre le respondió: –Paulina, tienes un hermano y una hermana. ¿Crees que te amamos tres veces menos que si fueras hija única?

–¡No, por supuesto!

–Tienes razón. Te amamos como nuestra hija, el número de tus hermanos y hermanas no cambia en nada esto. Tú eres nuestra Paulina, eres única e irremplazable para nosotros. Cuando partimos una torta, la porción para cada uno es más pequeña si somos muchos. Pero el amor del Señor no se comparte como una torta. Su amor es divino, infinito. Los creyentes son muy numerosos, es verdad, pero no por eso son menos amados en lo particular. El Señor Jesús te ama a ti. Quiere tenerte junto a él en el cielo. Pero para esto era necesario expiar tus pecados. En la cruz fue castigado en tu lugar, por tus pecados. Y ahora le perteneces, eres su Paulina, única e irremplazable… Eres su oveja, él es tu Pastor (Salmo 23:1). Si el Pastor pierde una oveja, aunque le queden 99, va en busca de su oveja perdida.

Nuestro Salvador ama a cada uno de los suyos personalmente, y cada creyente puede decir con seguridad, como el apóstol Pablo: “El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

23/41 –Dejando el Estado de Insatisfacción

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

23/41 –Dejando el Estado de Insatisfacción

Stephen Davey

 

Texto: Filipenses 2:14-16a

Una de las cosas más difíciles mientras crecemos en la vida cristiana es tratar con nuestro espíritu de queja. Al estudiar los siguientes versículos, encontraremos cuatro ordenanzas divinas que nos ayudarán a tratar con este problema, y así escapar del estado de insatisfacción.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

Lluvia y sol

Martes 23 Junio
La tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios.
Temamos… al Señor Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo.
Lluvia y sol

Hablar de la lluvia y del buen tiempo significa hablar de todo y de nada. Sin embargo es un asunto muy importante para todos aquellos cuyos recursos dependen esencialmente de la naturaleza. Pero la civilización moderna ha alejado a muchos de entre nosotros de esas preocupaciones.

Vivimos con la ilusión de poder controlar todo. Sin embargo, la lluvia, el viento, las nubes y el sol escapan completamente a nuestro control. Las inclemencias del tiempo, las precipitaciones, las tempestades provocan muchos daños, grandes catástrofes. Nos recuerdan nuestra fragilidad y nuestra impotencia. Necesitamos comprender que somos criaturas dependientes de Dios. Él es el Creador de los cielos y de la tierra. En su bondad hacia su criatura, “hace salir su sol sobre malos y buenos, y… hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Nuestro alimento depende de ello.

Nos llaman la atención sobre la responsabilidad que tenemos como usuarios del ecosistema. Pero también somos responsables de no olvidar a su Dueño. Aun cuando nuestro trabajo tiene su valor, ¿qué pensaríamos de un artesano que olvida lo que debe a quienes le proveen material o energía?

Dios es bueno y da, pero la ingratitud le ofende. Él ha dado mucho más que buenas lluvias en su momento. “Ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). No menospreciemos este don único.

¿Quién murió?

Lunes 22 Junio
Dice el necio en su corazón: no hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables… no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
El Señor es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno.
¿Quién murió?

En los muros de una estación de metro en Nueva York, en la calle 110 de Manhattan, alguien hizo un grafiti y escribió: «Dios está muerto», Nietzsche.

Esta célebre cita no es más que la ideología efímera de un filósofo alemán que elaboró todo su sistema de pensamiento negando a Dios.

Pero Dios es la fuente de la vida y no puede morir. A menudo se presenta en el Antiguo Testamento como el Eterno, es decir, aquel que no tuvo principio ni fin de vida (Éxodo 3:14).

Al afirmar que Dios está muerto, Nietzsche no aludía a la muerte de Jesucristo en la cruz. Ese hombre quería eliminar toda idea de Dios. Sin embargo, la muerte de Jesús hace 2000 años es un hecho esencial, pues es el medio que permite a Dios establecer una relación viva con cada ser humano. Pero luego ¡Cristo resucitó!

Algunos días más tarde, en aquella estación apareció un nuevo grafiti debajo del primero: «Nietzsche murió», Dios.

Esta segunda afirmación es indiscutible. Nietzsche falleció en agosto de 1900. Su tumba se encuentra en Röcken, Alemania. Y no es el único a quien la muerte le llega. La Biblia declara: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). ¡Qué terrible momento para todos los que mueren sin Dios, cuando estando ante el Juez supremo deban confesar que no lo tuvieron en cuenta en su vida!

Pero para los que aún vivimos, es tiempo de saber que Dios vive y está dispuesto a establecer una relación con cada uno de nosotros.

Un destino elevado

Domingo 21 Junio
Han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente.
Un destino elevado

¿Sabe usted que en este momento se está preparando una grandiosa boda en el cielo? (Apocalipsis 19:7-9). Son las “bodas del Cordero”. ¿Quién es ese Cordero? La Biblia lo menciona desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El Cordero es Jesucristo, el Hijo de Dios. Juan el Bautista designa claramente a Jesús como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).

¿Quién es la futura esposa? ¡Oh, sus orígenes no son gloriosos! Está formada por hombres y mujeres imperfectos, cuyos pecados fueron lavados por la sangre del Cordero (Apocalipsis 1:5). Ellos recibieron su gracia por la fe en él, fueron purificados y perdonados eternamente.

Desde entonces, un vínculo vital los une a quien los salvó, y también los unos a los otros. Juntos forman “la desposada, la esposa del Cordero” (Apocalipsis 21:9), la que Cristo amó y por quien se entregó.

¡Es extraordinario! Un lugar de honor, junto al Hijo de Dios, está reservado en el cielo para esos pecadores perdonados. Jesús dijo a su Padre: “La gloria que me diste, yo les he dado” (Juan 17:22).

Cuando en su gloria el Señor aparezca a los ojos de todo el mundo, estos creyentes tendrán el privilegio incomparable de acompañarlo. Unidos formarán su Esposa, quien estará ataviada de la gloria de su divino Esposo.

Cristianos, siempre tengamos presente en nuestro espíritu esta gloria a la cual Dios nos llama (1 Tesalonicenses 2:12). Este pensamiento hará brillar nuestro testimonio para Cristo.

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

13/42 – Lee la Biblia: 2da de Samuel

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

13/42 – Lee la Biblia: 2da de Samuel

Antiguo Testamento

Lanzaremos un nuevo video de Lee la Biblia para cada libro de la Biblia en coordinación con nuestro plan de lectura. Si no has leído la Biblia entera anteriormente, o si lo has intentado y te has rendido, te animamos a leer con nosotros. #BibleProject #VideosDeLaBiblia #Introducción Lee la Biblia

En el Proyecto Biblia, hacemos videos animados que exploran los libros y temas de la Biblia. Aquí puedes encontrar todos nuestros videos y recursos por libro, tema o serie de forma gratuita.

https://thebibleproject.com/international/spanish/

Tomémosle la palabra a Dios

Sábado 20 Junio
La esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos.
Tomémosle la palabra a Dios

Se dice que nuestras palabras nos comprometen. De allí la necesidad de prestar atención a lo que decimos, para no ser acusados de mentir o de no cumplir la palabra. Dios no comete ningún error. Lo que él dice corresponde exactamente a su pensamiento y a lo que debe ser dicho. Dios declara que el pecador que se vuelve a él, arrepintiéndose de sus pecados, es perfectamente perdonado y posee la vida eterna. Así habla él en su soberanía, porque nos ama y dio a Jesús en sacrificio para expiar todos nuestros pecados. ¿No deberíamos tomar la palabra de Dios en serio y creer lo que dice? En la Biblia Dios también declara que el que no cree en él, quien no le toma la palabra, lo hace mentiroso (1 Juan 5:10).

Dios no espera de usted cosas extraordinarias, sino simplemente que acepte el plan de reconciliación que le propone. Él se hizo cargo de todo, y ofrece su gracia, su paz, sin exigir más que una cosa: debe aceptar que Dios responde a las profundas necesidades de su alma. Él puede transformarlo completamente, colmarlo y llevarlo a hacer el bien.

Redentor adorable, sobre la cruz colgado,
Tratado como culpable, quebrantado por mi pecado,
Tu suprema angustia, tu dolor, tu tormento,
Me dicen: Te amo, he tomado sobre mí tu
castigo.
Tu amor me reclama, ¡heme aquí, amado
Salvador!
Toma mi cuerpo y mi alma, ¡por precio de tu dolor!
Sí, mi alma se complace, ya no quiero más
Que vivir de tu vida, ¡oh Jesús!

El matrimonio (4): El ejemplo de Cristo

Viernes 19 Junio
Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.
El matrimonio (4): El ejemplo de Cristo

Dios aún nos da precisiones claras sobre la forma de mostrar su amor en la pareja cristiana. Para el marido, la misión principal es amar a su esposa con un espíritu de devoción “como Cristo amó a la iglesia”. Sabemos cuánto la amó: ¡renunció a todos sus derechos y dio su vida por ella! Amar a su esposa es mucho más que proveer el sustento diario. Es saber agradecerle, saber ser bueno, sincero, paciente, saber hablarle con dulzura aun cuando vuelva cansado del trabajo, saber colaborar con los niños… Es buscar su felicidad, su bienestar en todos los aspectos: físico, social, afectivo y espiritual.

“Como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Efesios 5:24). Este es un llamado dirigido a la esposa cristiana. En ningún caso es una autorización para que el marido le exija esta sumisión. Su responsabilidad es cuidar de ella. Asimismo es tratar de comprenderla, “dando honor a la mujer” (1 Pedro 3:7).

Esta sumisión de la esposa cristiana a su esposo ha de ser “como al Señor”. Ella debe reconocer, detrás de su esposo, al Señor como la autoridad gobernante en la vida familiar.

Esposos y esposas, manifestemos a nuestro cónyuge la misma bondad que Dios manifiesta hacia nosotros. Así consideraremos sus defectos, no como un desastre, sino como una oportunidad de imitar el perdón de Cristo hacia nosotros.

De esta manera nuestra vida conyugal será una ilustración del amor de Cristo por su Iglesia.

(continuará el próximo viernes)

El día que cambió todo

Jueves 18 Junio
(Jesús dijo:) El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
El día que cambió todo

«Mis padres me habían dado una educación religiosa, pero se divorciaron cuando yo tenía diez años, dejando en mi corazón una profunda herida que luego se convirtió en rebeldía. Intenté refugiarme en el alcohol, las fiestas, la filosofía… pero mi corazón seguía vacío. Debido al abuso de una mezcla de alcohol y droga, fui conducido al hospital en un grave estado. Luchando por mi vida, le pedí a Dios que me salvara, y le prometí que creería en él si lo hacía. Pero pronto olvidé mis promesas. Por esa época, mi madre ya se había convertido. Conocía a Jesucristo como su Salvador y me hablaba de él. Oraba para que Dios obrara en mi vida. Y Dios respondió su oración de una manera sorprendente.

Una familia cristiana me invitó a comer, y a cambio del almuerzo, les propuse ayudarlos en algún trabajo en su capilla. Así fui a ese lugar a trabajar como albañil, pero allí oí la buena nueva de Jesucristo, el mensaje del amor de Dios para mí. Solo él podía sanar mi corazón herido y quitar mi rebeldía. Dios mismo me recordó la promesa que yo le había hecho en la ambulancia: «Si tú me salvas, creeré en ti». Y Dios me dijo: «¡Es el momento de creer, es el día de salvación!». Le pedí a Jesucristo que perdonara todos mis pecados, y su extraordinaria paz entró en mi corazón, una paz que nada puede describir. ¡Es la paz con Dios! Y también la paz conmigo mismo».

Eric

“Dios envió mensaje… anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es Señor de todos” (Hechos 10:36).