19/27 – Un legado piadoso

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

19/27 – Un legado piadoso

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Annamarie Sauter: Leer sobre la mujer virtuosa de Proverbios 31 hizo que una de nuestras radioescuchas recordara a su propia madre.

Radioescucha: Era sorprendente cómo se multiplicaba su tiempo. Aun cuando estaba en el hospital antes de morir, nos dijo: “Todavía puedo hacer mucho más que todos ustedes juntos.” Y eso era cierto.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy ha estado presentándonos a la increíble mujer que se describe en Proverbios 31. Este estudio detallado versículo por versículo te abrirá los ojos al rico contenido de Proverbios 31 para toda mujer. Escucharemos más de Nancy en unos minutos.

Durante esta enseñanza, muchas radioescuchas han pensado en sus propias madres. Escuchemos cómo vieron el texto de Proverbios 31 puesto en práctica mientras crecían.

Holly Elliff: Mi nombre es Holly Elliff. Anoche mientras pensaba en la enseñanza de Nancy sobre el versículo 13 de Proverbios 31, ella habló varias veces sobre ser una mujer que trabaja con sus manos y me acordé de cuando ayudaba a mi madre a cuidar a su mamá, quien vivió parte del año con nosotras. Ella tenía distrofia muscular.

Recuerdo a mi mamá cuidando de su madre, y en ese momento pensé que era algo normal hacerlo. Pero nunca se me ocurrió cuánto tiempo le tomaba, lo difícil que era y cuántas horas debió pasar usando sus manos no solo para cuidar de sus hijos, sino también de su madre.

Así que fue muy lindo anoche cuando el Señor me recordó todas esas pequeñas cosas. Ahora con mis hijos grandes, ellos recuerdan detalles de algunas cosas que apenas hicimos una o dos veces. Pero hablan de ellas como si las hubiéramos hecho una y otra vez.

Solo quería motivarnos a que nos demos cuenta de que aun esas pequeñitas cosas que parecen insignificantes son muy preciosas para nuestros hijos.

Beverly Lewis: Mi nombre es Beverly Lewis. En septiembre me mudé a Fayetteville para cuidar de mis padres envejecientes. ¡Qué placer y qué lindo es hacerlo! Sé exactamente lo que estás diciendo, Holly. Uno no se da cuenta de lo que hacen los padres, hasta que le toca a uno hacerlo.

Mamá, por ejemplo, me dijo algo muy lindo la semana pasada, me dijo: “Tú estás aquí cuidándome. Yo soy la madre y tú la hija. Se supone que sea yo quien te cuide a ti”. Y yo solo digo: “No, mamá. Esto es lo que quiero hacer. Es mi turno”.

Pero ella ni siquiera puede recordar algunas de las cosas que solía hacer. Soy la menor de los cinco. Ella no puede recordar que cocinaba. Yo digo: “Hice un pastelón y te lo voy a llevar”. Y ella dice: “¿Qué es un pastelón?”

Hablo de una mujer que cocinó no solo para cinco hijos, sino también para sus cónyuges. Hay 12 nietos y 8 biznietos. Ella hizo todo eso durante tantos años y ni siquiera se acuerda de haberlo hecho.

Pero cuando estábamos vendiendo las cosas en su casa, encontramos una muñeca, mi última muñeca. Ella escribió en la caja: “Esta es la última muñeca de Beverly, y también la más linda”. Mi mamá se había quedado noche tras noche haciéndole ropa a esa muñeca. Siempre lo hacía para las niñas y a veces camisas para los niños. Pero tenía una capa de terciopelo rojo con capucha que tenía piel, una piel rosada, para que combinara con su pelo rosado.

Y pensando en las noches que se mantuvo despierta y en las mañanas que se levantaba temprano. No creo que alguna vez haya visto a mi mamá en ropa de dormir. Siempre estaba levantada y vestida y desayunada. Nunca íbamos a la escuela sin haber comido avena.

No recuerdo que papá estuviera allí. Siempre tenía dos trabajos. Era panadero, así que se iba a las tres de la madrugada. Yo sé que ella se levantaba y le hacía el desayuno.

Ella solía decirme cuando me daban los malestares matutinos del embarazo (aunque tenía malestares todo el tiempo, no solo en la mañana) ella me decía: “Recuerdo que sostenía un paño en mi cara para no vomitar cuando estaba embarazada, pero como quiera le cocinaba a tu papá”.

¡Y uno que piensa que se sacrifica! ¡Ay ay ay! ¿Por qué vas a querer cocinarle a alguien cuando estás a punto de vomitar?” Pero ella lo hacía. El asunto es que ni siquiera le pasaba por la mente no hacerlo. Así que me siento muy

Summer Wallace: Me llamo Summer Wallace y para mí esta oportunidad de alabar a mi madre es un verdadero regalo del Señor porque últimamente (o mejor dicho casi toda mi vida), me he encontrado criticándola en mis pensamientos y con mi boca. De modo que me siento muy agradecida de esta oportunidad de poder hacerlo, alabarla.

Mi mamá es maravillosa con sus manos. No hay nada que ella no pueda hacer, nada que no pueda hacer con sus manos. Realmente admiro eso en ella. Hay dos relatos específicamente que me vinieron a la mente.

Uno fue cuando era una niña y fue cuando todo el mundo estaba comprando esas enormes casas de muñecas “antebellum”. Yo me moría por una. Soy la menor de tres, de modo que no teníamos muchas cosas, pero se ocupaban de que tuviéramos cosas buenas. Eso era algo que yo no tenía. Lloré y grité y me quejé y rogué, todo eso, y no tenía ni idea de que mi mamá estaba construyéndome una.

Ella hace punto de cruz. ¿Ustedes saben esas alfombras chinas que todos tenemos y que son muy delicadas y bellas y llenas de colores? Ella estaba tejiendo cinco alfombras para mí, una alfombra de pasillo y pequeños cojines para poner en los muebles de mi casa de muñecas. Ella hacía esto cuando no estaba trabajando con la casa en sí.

Llegó la mañana de Navidad, y fuimos a ver nuestras cosas. Ahí estaba una bella casa de muñecas pintada de azul claro y ventanas blancas, y tenía pequeñas… Eh… bueno, no sé cómo se llaman. Son piezas diminutas, son como tejas.

Sí, tejas. Bueno, de todas formas, mínimo debía haber como ciento y pico. Y era tan, pero tan bella. Había creado este pequeño árbol para colocarlo en la galería, y la había decorado. Era bella.

No supe sino hasta mucho tiempo después que ella había colocado cada una de esas diminutas piezas, las había pegado una por una, y todo el trabajo que esto conllevó.

Pero esa noche, esa Noche Buena, ella fue al cobertizo a buscarla como a la medianoche. Bueno, habían cerrado el cobertizo con llave, y ella no podía entrar. Finalmente pudo subirse por una ventana y entró por allí. Todo esto lo estaban haciendo mis padres en el cobertizo del vecino. Trataron de hacerla pasar por la ventana, pero no cabía.

Y ella estaba gritando y llorando y preguntándose qué hacer. Buscaron la forma de desmontar la puerta. Mi papá desmontó la puerta del cobertizo. Tuvieron que desmontar la puerta para sacar la casita de muñecas. Fue una locura.

Fue un evento muy estresante para mi mamá, pero ella lo hizo por mí para que yo pudiera tenerla. Significaba mucho para ella. Y ella sonrió y no me dijo nada de eso. No me lo dijo sino hasta mucho tiempo después. Nunca supe nada de eso.

Lo segundo que vino a mi mente fue cuando estaba en el último año de la universidad y tenía mi propia habitación privada. Yo de verdad quería que fuera bonita. No tenía mucho dinero para comprar nada. Así que mi mamá vino y me sorprendió y me compró solo telas y retazos. Para ser sincera, fui malagradecida. Mi actitud fue: “¿Qué es todo esto? ¡Quiero una habitación bonita, mamá. Quiero que la gente entre y se sienta especial y se sienta bien!”

El caso es que fui horrible e ingrata. Tuve que participar en un concierto esa noche, y parte de mí estaba llena de ira porque ella no fue conmigo. Yo quería que ella me oyera cantar. Yo estaba estudiando música.

Volví, y cuando volví llegué a una habitación preciosa. Ella la había decorado y había hecho cortinas de lo que yo pensé que eran retazos. Eran bellas. Las había colocado tan lindas con lo que yo pensé que eran retazos de cintas.

Era bella. Era un refugio. Terminó siendo un refugio para muchas chicas ese año. Siempre decían: “Tu habitación es tan bella.” Y yo les decía: “Tendrás que llamar a mi mamá y darle las gracias porque ella lo hizo todo”.

Bueno, ella es tan dadivosa, y es tan maravillosa con sus manos. Así que solo quiero alabar a mi madre por esas cosas.

Wanda Boss: Mi nombre es Wanda Boss. Mi madre murió en enero. Pero esta Escritura, el versículo 16 de Proverbios 31: “Evalúa un campo y lo compra; con sus ganancias planta una viña.”

Mi padre murió cuando yo tenía seis años, y mi madre compró una propiedad en un pueblecito cerca de donde vivíamos. Ella hizo un jardín. En esta pequeña propiedad había un árbol de manzanas; había una viña; un árbol de melocotón, y había nueces, un árbol de pecana. Ella tomaba todos los frutos y hacíamos jalea. Hacíamos jugos y de todo tipo de cosas.

Ella hizo un jardín alrededor de la casa. Era un solar muy pequeño, pero hizo un jardín. El jardín se tomaba casi todo el patio, pero vendía en éste, café que teníamos. Ella también compró un café. Nosotros lo manejábamos. Estaba en mi familia; éramos ocho. Yo era la chica más joven, era la séptima y tenía un hermano que era 13 meses mayor, y mi padre murió.

Así que ella tenía este café, hizo una hortaliza y vendía almuerzos de vegetales. Siempre teníamos mucho de comer, y siempre tuvimos amor en la familia. En ese tiempo no nos dábamos cuenta; nos quejábamos y refunfuñábamos, pero ella hizo una labor maravillosa.

Y ella hizo igual que hizo su mamá. Confeccionó preciosas colchas de retazos. Cada uno de nosotros probablemente todavía tiene de 15 a 20 colchas hechas por mi mamá. Y los vecinos, todos tenían colchas.

También hacía enlatados para todos en la familia. Es decir, la alacena de todo el mundo estaba repleta al finalizar el verano. Era simplemente sorprendente cómo se multiplicaba su tiempo. Aún cuando estaba hospitalizada antes de morir, nos dijo, “Todavía puedo hacer más que todos ustedes juntos”. Y eso era cierto.

Todavía me sorprende cómo lo hacía. No sólo hacía todo esto, Dios era absolutamente el número uno en su vida. Era igual que la otra señora. Se levantaba por la mañana, pero se quedaba así durante el día. Mantenía su Biblia abierta dondequiera que estuviera. Cuando tenía el tiempo de sentarse, se sentaba con su Biblia.

Fue años después cuando realmente reconocí lo importante que era esto. Todavía tengo ese retrato de mi madre sentada leyendo su Biblia. Muchas veces se sentaba detrás del mostrador en el café, y había otras tres señoras que venían. Entre estas señoras, había dos de ellas que no iban a la iglesia en ese entonces.

Pero ella se sentaba ahí y les hablaba. Esas señoras todas han estado muy involucradas en la iglesia en sus últimos años. Pero ella se sentaba ahí y hablaba con ellas durante el día cuando no estaba ocupada en el café.

La herencia que tengo y el legado que mi madre me dejó van más allá de lo que yo puedo entender. Si yo solo pudiera hacer una pequeña parte de lo que mi madre hacía, ese sería mi sueño en este momento.

Annamarie Sauter: Proverbios 31 dice que una mujer virtuosa tendrá hijos que se levantarán y la bendecirán. Eso es lo que han estado haciendo algunos de los miembros de nuestra audiencia en el día de hoy. A Dennis Rainey le encantaría escuchar a todas estas señoras honrando a sus madres. Él ha podido ver una y otra vez el poder inherente de que un hijo o una hija le haga tributo a sus padres.

Dennis Rainey escribe acerca de por qué deberíamos honrar a nuestros padres y cómo honrarlos. Lo podemos ver en un libro poderoso llamadoEl mejor regalo que puedes hacerles a tus padres (The Best Gift You Can Ever Give Your Parents )—disponible en inglés. Aquí tenemos a Nancy, en la voz de Patricia de Saladín, quien nos hablará sobre el efecto que este libro tuvo en ella.

Nancy: Me ha conmovido mucho escuchar a algunas de ustedes compartir sobre el modelo y el ejemplo que tuvieron en sus madres. Y me gustaría motivarlas, algunas le han llamado un tributo, y otras han dicho: “Necesito compartir esto porque he sido más crítica de mi mamá en mis pensamientos y en mis palabras de lo que he sido positiva”.

Sea que hayas sido crítica, o sea que tu madre es tu mejor amiga, quiero retarte a que tomes el tiempo de escribir un tributo. Para algunas de ustedes eso será muy fácil. Otras estarán sentadas pensando: “No creo que pueda llenar ni una tarjeta 3 x 5 con cosas que aprecio de mi mamá.

Puede que sea así, pero empieza pidiéndole a Dios que te muestre. Si solo puedes empezar con unas cuantas oraciones en una tarjeta 3 x 5, entonces empieza con eso. Pídele a Dios que te muestre algunas de las cosas por las cuales puedes darle gracias, cosas que viste ilustradas en la vida de tu madre que son cualidades piadosas, cualidades de una mujer de virtud, una mujer excelente. Sin duda, ella no fue excelente en todas las áreas. Ninguna mujer lo es. Pero, ¿cuáles son esas cosas que realmente aprecias? Escríbelas.

Permítanme motivarlas. Y si necesitan ayuda práctica para hacerlo, las reto a leer un libro que cambió mi vida cuando empecé a leerlo hace varios años. Es un libro que he dicho que debe leer todo el que alguna vez haya tenido padre o madre. Y eso sería la gran mayoría de nosotras. Les dará herramientas prácticas, y les ayudará a meditar y escribir un tributo.

Luego, si sus madres viven todavía, quiero retarlas a presentar ese tributo. Busquen una oportunidad para escribirlo, tal vez con una caligrafía bonita o enmarcado o de alguna forma que pueda ser un tributo tangible para tu mamá, para que se lo regales. Tal vez ella tenga 40 años. Tal vez tenga 70 ó 92, no importa. Si todavía ella vive, no esperes hasta su funeral para darle las gracias.

Ahora, tal vez no puedas llegar a la casa y escribir ese tributo esta misma tarde. Tal no estés ahí todavía. Y Me doy cuenta de que en el caso de algunas de ustedes, el que le escriban y le presenten un tributo a sus madres va a conllevar una verdadera obra de la gracia de Dios en sus vidas, pero Dios les dará la gracia para hacerlo.

Si te toma semanas o meses o un año trabajar en esto, pídele a Dios que te guíe durante el proceso. A medida que honras a tu propia madre, te encontrarás liberada para ser más esa mujer de Dios, al igual que estas mujeres lo han hecho de manera tan preciosa.

Déjenme decirles que aunque no tuvieran una madre caracterizada por el temor de Dios o que haya caminado con Dios, eso no tiene que ser un impedimento. Tú puedes ser el instrumento que Dios use para empezar toda una nueva generación de mujeres que le teman al Señor. En algún lugar tiene que empezar.

Mi madre no vino de una familia cristiana. Era un buen hogar en muchos aspectos, y había muchos buenos ejemplos en la familia. Pero ella no conoció al Señor sino hasta el último año de bachillerato, y sus padres no conocieron al Señor sino años después de eso. Así que ella no tenía los valores de una crianza piadosa.

Ella fue la primera, y tenía mucho que aprender espiritualmente. Mientras crecía no le enseñaron todas las cosas que me enseñaron a mí. Pero el corazón de mis padres era que llegaríamos más lejos espiritualmente de lo que ellos habían llegado; que nos levantaríamos sobre sus hombros; que tomaríamos lo que ellos podían ofrecernos como jóvenes creyentes cuando empezaron nuestra familia, y que nosotros tendríamos el beneficio de crecer en los caminos y el corazón de Dios.

Así que tengo el privilegio de ser esa segunda generación. Puedes ser la primera generación. Tal vez conociste al Señor a una edad avanzada, pero puedes empezar aquí y ahora. Quizás ya tú criaste a tus hijos y, como madre, estés pensando: “Mi mamá hizo un desastre; y yo hice un desastre. Ya mis hijos están grandes. ¿Habrá alguna esperanza?”

No te vayas de aquí sin esperanza. Para eso está la gracia de Dios. Escríbelo. La gracia es para los fracasos. La gente que nunca ha fallado no necesita la gracia.

Algunas de ustedes tienen hijos pequeños y apenas están empezando. Denle gracias al Señor de que les está dando este tipo de instrucción y un ejemplo mientras están jóvenes. Algunas de ustedes ya son ancianas, pero les digo: “Empiecen a tener temor de Dios ahora mismo”.

Todas estas cualidades que hemos estamos viendo en Proverbios 31 y estos tributos y testimonios bellos que hemos escuchado … No se dejen abrumar por todo lo que no han hecho o por aquello en lo que han fallado. Pídanle a Dios gracia para que les muestre dónde empezar hoy. Empiecen en su relación con el Señor.

Y mientras le expresas gratitud a la madre que te dio la vida… Puede que seas adoptada, a propósito, y puede que tengas problemas con los que tengas que tratar en términos de agradecerle a Dios por una madre biológica y por una madre adoptiva. He visto a muchas jóvenes adoptadas que han tenido que trabajar situaciones de aceptación de amor y gratitud por ambas madres.

Los problemas pueden ser mucho más complejos de lo que hemos tratado en este programa durante el rato que hemos estado juntas, pero trabájenlos. Tomen un paso a la vez y luego den el siguiente paso. Y mientras dan un paso de obediencia, Dios les dará la gracia para dar el próximo paso.

Puedes convertirte en una mujer que tiene temor del Señor. Aunque ahora seas abuela y estés en esa estación de la vida, no es muy tarde para que empieces a vivir algunas de esas cualidades, el corazón de una mujer piadosa para sus hijos, para sus nietos, para sus biznietos.

Y espero que estés orando por las generaciones futuras hasta que el Señor venga. Aún esas oraciones ahora serán semillas que tal vez no supiste sembrar cuando estabas criando a tus hijos.

Así que no importa en qué momento de la vida te encuentres, los problemas que estés enfrentando, el legado que tengas o no tengas, podemos ser mujeres que reverenciamos al Señor y que seamos dignas de que alguien alguna vez diga de nosotras esas palabras que tantas de ustedes han compartido sobre sus madres.

Oremos juntas.

Padre, gracias por tan dulce espíritu y ejemplo que hemos visto en estas mujeres que han obedecido tu Palabra honrando a sus madres. Y mientras escuchaba a estas mujeres, solo quería darte las gracias por mi madre y por las diferentes formas, algunas de las cuales no han sido compartidas por las demás, en que ella modeló y continúa modelando algunas de esas cualidades de lo que significa ser una mujer excelente, una mujer de virtud.

Yo sé, Señor, que su corazón por mí sería que yo continuara en el camino y desarrollara aún más esas cualidades en mi propia vida. Así que Señor, solo queremos darte las gracias por las madres que nos has dado, por esos años que las tuvimos con nosotras, por sus fortalezas y debilidades. Te damos las gracias.

Y te pido que nos ayudes a saber cómo honrarlas en formas que sean apropiadas y significativas y en obediencia a Tu Palabra. Y por aquella que nos está escuchando en este momento y está pensando: “Yo nunca podría hacer esto, nunca podría honrar a mi madre”. Muéstrale cómo hacerlo y dale el corazón para hacerlo, la gracia y la valentía y la fe. Y déjale saber que a través de honrar a nuestros padres hay liberación. Hay una libertad que proviene de ti para convertirnos en las mujeres que tú quieres que seamos.

Y Señor, Te pido que donde quiera que nos encontremos en nuestro desarrollo como mujeres que temen al Señor, que nosotras vengamos a Ti con nuestros fracasos y nuestras deficiencias y carencias. Te pido que acudamos a Ti por gracia, que seamos humildes y reconozcamos nuestra necesidad, y luego tomemos el paso siguiente por tu gracia y nos convirtamos en mujeres dignas de alabanza y honor.

Y Señor, no es por nosotras. No es solo para que la gente algún día pueda decir grandes cosas de nosotras. Todo esto es para que Tú puedas ser magnificado, para que puedas ser glorificado, y la gente pueda ver un reflejo de Tu belleza y Tu grandeza. Todo esto lo pido en el Nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss les ha estado dando un consejo sólido a las madres. Empieza un nuevo legado, y honra a tu propia madre.

La mayoría de la gente sabe que los diez mandamientos incluyen: “Honra a tu padre y a tu madre”, pero no saben exactamente cómo hacerlo. Dennis Rainey te guiará a través de un proceso de honrar a tus padres de manera significativa y tangible. Cuando tomes los pasos de escribir un tributo de la forma que Dennis lo indica, estarás creando un recuento que ni tú ni tus padres alguna vez olvidarán.

Esto te ayudará a conectarte con tus padres de forma que quizás nunca pensaste que fuera posible.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Madre Mia, Omar Salas, Dependo de Ti ℗ 2008 Omar Salas

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Hay prescripción?

Miércoles 8 Abril

Vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos… y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Apocalipsis 20:12-13

¿Hay prescripción?

En las leyes de algunos países existe el plazo de prescripción. Este se refiere al período más allá del cual una acción legal, civil, penal o tributaria, ya no es admisible. Los plazos de prescripción son muy variables y van desde uno hasta treinta años. Eso quiere decir que, en materia penal, muchas infracciones o delitos no son y nunca serán juzgados por los hombres.

Pero Dios nos dice que él no actúa así. “Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:14). Ni siquiera la muerte podrá anular la acción del juicio divino. El versículo de hoy nos lo prueba. No solo nuestras obras serán juzgadas, sino también nuestras palabras: “De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36), y también nuestros pensamientos más secretos: “Nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz” (Lucas 8:17).

Dios no nos engaña, no nos hace creer que nuestras faltas pueden quedar impunes. Pero por amor, su Hijo Jesucristo quiso cargar con nuestros pecados, como si él los hubiese cometido, y sufrir en nuestro lugar el castigo que nosotros merecíamos.

El juicio de los pecados de los creyentes cayó sobre su Salvador, quien lo llevó en lugar de ellos. Sin embargo, para todo el que rehúsa creer en Jesucristo, “la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36), sin prescripción.

Isaías 14 – 1 Tesalonicenses 3 – Salmo 40:13-17 – Proverbios 13:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¡Moisés, Moisés! (4)

Martes 7 Abril

La zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía… lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés!… he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto… y he descendido para librarlos.

Éxodo 3:247-8

En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo (Jesús) he vencido al mundo.

Juan 16:33

¡Moisés, Moisés! (4)

Lectura propuesta: Éxodo 3:1-22

Pasaje bíblico: En la corte del rey, Moisés era considerado como el hijo de la hija del Faraón. Un día fue a ver a su pueblo, los israelitas, quienes estaban esclavizados. Sin embargo las cosas terminaron mal; Moisés tuvo que huir para salvar su vida, y llegó a ser pastor de ovejas en el desierto.

Cuarenta años más tarde, mientras cuidaba su rebaño, Moisés vio una zarza ardiendo, pero ¡la zarza no se consumía! Entonces Dios lo llamó de en medio de la zarza: “¡Moisés, Moisés!”, y le dijo: “he visto la aflicción de mi pueblo”. Esta zarza es una imagen del pueblo de Moisés, perseguido pero no destruido. Dios estaba en medio de ese pueblo y lo protegía; él conocía sus sufrimientos e iba a utilizar a Moisés para liberarlo.

Aplicación: La revelación que Dios dio en la Biblia permanece, las promesas que hizo subsisten. Sin embargo, las persecuciones contra los cristianos siempre están presentes. Pero la fe cristiana no será destruida, pues el Señor Jesús prometió que ningún poder, ni siquiera el diablo, podría destruirla.

Si estamos en el “fuego de prueba” (1 Pedro 4:12), el Señor nos interpela, a cada uno por su nombre, para darnos la seguridad de que conoce todo y que intervendrá. También puede emplearnos para ayudar a nuestros hermanos que sufren, mediante visitas, dones, oración…

(continuará el próximo martes)

El nivel está demasiado alto

Lunes 6 Abril

Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados… Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.

Efesios 5:18

Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

Deuteronomio 30:11

El nivel está demasiado alto

Valentín acababa de leer en la Biblia: “Sed, pues, imitadores de Dios… andad como hijos de luz”. ¡Estas palabras lo dejaron muy pensativo! ¿Dios no ponía el nivel demasiado alto para un joven cristiano como él? Un poco desanimado, comentó su reflexión a un amigo mayor que él, quien le dijo:

«Valentín, ¡no leíste todo el versículo! ¿Qué está escrito?». “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados… sois luz en el Señor; andad como hijos de luz…”. Dios no te pide nada imposible. Por la fe en Jesús te convertiste en un hijo muy amado de Dios. Puedes imitarlo porque eres su hijo muy amado. Él te invita a vivir como un hijo de luz porque eres luz en el Señor. Empieza por tomar consciencia de lo que eres, y naturalmente podrás andar “como…?”, es decir, imitar a Dios tu Padre, y vivir de manera que le agrade. Un hijo se parece a su padre sin hacer ningún esfuerzo, es natural.

Amigos cristianos, no invirtamos el orden de las cosas: Dios nunca pedirá a alguien que no es su hijo, que le imite como un “hijo amado”. Nunca exhortará a alguien que solo conoce las tinieblas, a vivir como si fuese un hijo de luz. Y uno no se convierte en un hijo amado, o en un hijo de luz, por sus propios esfuerzos, sino solo mediante la fe en Jesús.

Dios hace de nosotros sus propios hijos y nos transmite su naturaleza. Entonces, y solo entonces, nos invita a vivir de forma coherente con lo que hizo por nosotros.

Una cita celestial

Domingo 5 Abril

(Jesús dijo:) Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria.

Juan 17:24

Una cita celestial

Es muy común comparar la vida humana con un viaje. Sin embargo, ¿cómo imaginarnos viajar durante años sin saber a dónde ir? ¡El cristiano conoce su destino final!

Antes de partir, Jesús prometió a sus discípulos: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2-3). Varios pasajes de la Biblia nos hablan del paraíso o de la ciudad celestial, destino de toda la vida del cristiano en la tierra. Pero este texto referente a la casa del Padre, en su simplicidad, nos dice todo lo que necesitamos saber.

El futuro del creyente es la casa del Padre, el precioso hogar de la familia de Dios. El Espíritu de Dios nos enseña por medio de la Palabra y alimenta nuestra esperanza, de modo que un creyente en la tierra ya es un ciudadano del cielo (Filipenses 3:20). Pronto el Señor Jesús volverá por los suyos y los llevará a su propia morada.

Un cristiano escocés acostumbraba ir todas las mañanas a la entrada de su casa, mirar hacia el cielo y exclamar: ¡Señor Jesús, quizá regreses hoy!

¡Sí, quizá sea hoy! Y no olvidemos que el profundo deseo de nuestro Señor es tener a los suyos junto a él en el cielo.

“No tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir” (Hebreos 13:14).

Isaías 10 – Gálatas 6 – Salmo 39:7-13 – Proverbios 13:1

Nombre admirable (2)

Sábado 4 Abril

Pues cuando él (Jesús) recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.

2 Pedro 1:17

Nombre admirable (2)

No hay otro nombre que haya sido dado a los hombres para conocer a Dios. Este nombre es el de su muy amado Hijo en quien Dios halló su complacencia: Jesús, a quien entregó “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). La fe en ese nombre salva, libera y transforma a hombres y mujeres. Los hace pasar de una vida sin esperanza, marcada por el pecado y destinada a la perdición, a una vida libre y feliz. ¿Quién, sino Cristo, puede liberar a una persona de las cadenas del mal? Sea una persona que se cree justa, un ladrón o alguien que persigue a los creyentes, todo el que se reconoce culpable ante Dios y deposita su confianza en Jesús, no solo recibe el perdón, sino que pasa a ser una persona nueva, es decir, un hijo de Dios. ¡Ama el bien y rechaza el mal! Puede cantar en honor a Aquel cuyo nombre es Admirable:

En la cruz do su sangre Jesús derramó,
Hermosura contemplo en visión.
Pues en ella el Cordero inmolado murió
Para darme pureza y perdón.

Estando en la tierra, Jesús “recibió de Dios Padre honra y gloria” (2 Pedro 1:17). Después de la crucifixión, cuando volvió al cielo, “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

Aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,
Para mí tiene suma atracción.
Porque en ella llevó el Cordero de Dios
Mi pecado y mi condenación.

Isaías 9 – Gálatas 5 – Salmo 39:1-6 – Proverbios 12:27-28

Nombre admirable (1)

Viernes 3 Abril

¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?

Jueces 13:18

Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6

Nombre admirable (1)

Antes de que Jesús viniese a la tierra, los creyentes esperaban al Mesías. Las profecías de la Biblia hablaban de él; estaba anunciado que su nombre sería Admirable. María recibió este mensaje: “El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Su venida a su pueblo produjo mucho gozo y sorpresa. Su extraordinario nacimiento maravilló a todos los que lo esperaban. De sus corazones brotaron espontáneamente cánticos. Una multitud de ángeles daba gloria a Dios en el cielo.

El hombre perfecto en quien Dios se complacía era admirable. Los que creían en él, por medio de su enseñanza y sus milagros, lo reconocían como «Emanuel», es decir, Dios en medio de ellos.

Jesús es todavía más admirable: es el Dios Salvador que, incomprendido por la multitud y odiado debido a la pureza de su conducta, se dejó clavar en la cruz por hombres inicuos. Allí oró por sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Abrió el camino al cielo al malhechor: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Solucionó para siempre el problema del pecado que ofendía a Dios. Al decir: “Consumado es” (Juan 19:30), entró de forma voluntaria y victoriosa en la muerte: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). Entonces la tierra tembló, las tumbas se abrieron y los creyentes resucitaron… “Verdaderamente este era Hijo de Dios” (Mateo 27:54), exclamó un jefe del ejército romano.

Isaías 8 – Gálatas 4 – Salmo 38:15-22 – Proverbios 12:25-26

Las aves tienen seguro asilo en Él (2)

Jueves 2 Abril

He aquí el ojo del Señor sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia.

Salmo 33:18

(El apóstol Pablo en prisión dijo:) El Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas.

2 Timoteo 4:17

Las aves tienen seguro asilo en Él (2)

Esta es la versión española del poema escrito por Civilla Martin después de su visita a la señora Doolittle (ver la hoja de ayer).

¿Cómo podré estar triste,
Cómo entre sombras ir,
Cómo sentirme solo
Y en el dolor vivir,
Si Cristo es mi consuelo,
Mi amigo siempre fiel,
Si aún las aves tienen seguro asilo en Él?
Coro:
¡Feliz, cantando alegre,
Yo vivo siempre aquí;
Si Él cuida de las aves
Cuidará también de mí!
«Nunca te desalientes»,
Oigo al Señor decir,
Y en su palabra fiado
Hago al dolor huir.
A Cristo paso a paso
Yo sigo sin cesar,
Y todas sus bondades
Me da sin limitar.
Siempre que soy tentado,
O que en la sombra estoy,
Más cerca de Él camino
Y protegido voy.
Si en mí la fe desmaya
Y caigo en la ansiedad
Tan solo Él me levanta,
Me da seguridad.

 

Isaías 6-7 – Gálatas 3 – Salmo 38:9-14 – Proverbios 12:23-24

¡Jacob, Jacob! (3)

Martes 31 Marzo

Habló Dios… en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob… Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación… Yo descenderé contigo.

Génesis 46:2-4

(Jacob dijo:) Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día.

Génesis 48:15

¡Jacob, Jacob! (3)

Lectura: Génesis 46:1-34

Resumen: Jacob ya era anciano y estaba marcado por el sufrimiento ligado a la misteriosa desaparición de su hijo José. Habían transcurrido muchos años desde que reconoció su túnica manchada de sangre. De repente se enteró de que José no estaba muerto, que se encontraba en Egipto, y que incluso era el gobernador del país. Entonces Jacob declaró: “Iré, y le veré” (Génesis 45:28). Partió, pero, invadido por la duda, hizo un alto al llegar a la frontera del país. ¿Era Dios quien lo estaba enviando a Egipto? Entonces Dios lo animó repitiendo su nombre: “Jacob, Jacob”. El Señor, sabiendo lo que acontecía en su corazón, lleno de simpatía lo socorrió en el momento oportuno (Hebreos 4:16). Le dijo que no temiera dar ese paso decisivo, y le prometió acompañarlo: “Yo descenderé contigo” (Génesis 46:4). Jacob permanecería en Egipto hasta el final de su vida.

Aplicación: Hay etapas difíciles de atravesar, en particular cuando uno debe escoger un nuevo camino o cuando se llega a la vejez y la energía falta. Entonces, como Jacob, hagamos un alto para llevar nuestras dificultades al Señor. Escuchemos su voz que nos llama por nuestro nombre. Él conoce nuestras dudas, nuestros temores, y quiere acompañarnos en ese camino que, si bien nos parece tan difícil, está colmado de esperanza, pues vamos hacia la casa del Padre. Él prometió: “Hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo” (Isaías 46:4).

(continuará el próximo martes)

Isaías 3-4 – Gálatas 1 – Salmo 37:35-40 – Proverbios 12:19-20

Una respuesta inmediata

Lunes 30 Marzo

En la calamidad clamaste, y yo te libré.

Salmo 81:7

Velad, pues, en todo tiempo orando.

Lucas 21:36

Una respuesta inmediata

Corrie era cristiana. Ella iba a pasar la frontera llevando una pesada valija llena de Biblias que deseaba introducir en un país hostil al Evangelio. Su ansiedad crecía a medida que se acercaba al despacho de la aduana. Sus temores eran justificados, puesto que introducir Biblias de manera clandestina era considerado un crimen severamente castigado. El pánico la invadió cuando vio a los aduaneros vaciando todas las valijas de las personas que estaban delante de ella. Temblorosa y temiendo ser descubierta, oró: Señor, ¡tú prometiste velar sobre tu Palabra!

Un instante después, un aduanero avanzó hacia ella:

–¡Su maleta está muy pesada!, exclamó levantando el equipaje de Corrie.

–Sí, señor, balbuceó ella.

–Tengo un poco de tiempo, puedo llevársela, ofreció el agente.

Maravillada y rebosante de gozo, siguió al policía, quien no solo no inspeccionó su valija, sino que la llevó hasta el automóvil que la esperaba.

Cristianos, tanto en las grandes cosas como en los pequeños detalles de nuestra vida diaria, seamos conscientes de la importancia de la oración. Si nada es demasiado grande para el poder de Dios, nada es demasiado pequeño para su amor. Él quiere ocuparse de todos los detalles de nuestra vida. El mismo Jesús enseñó a los suyos sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar (Lucas 18:1). Esto significa que debemos tener una disposición continua de corazón para orar, que es la respiración espiritual del alma.

Isaías 2 – Hechos 28:17-31 – Salmo 37:30-34 – Proverbios 12:17-18