Nuestros patrones de pensamiento

Domingo 15 Septiembre

Muchos, oyéndole (a Jesús), se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene este estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?… Y se escandalizaban de él.

Marcos 6:2-3

Nuestros patrones de pensamiento

He aquí una persona que hacía milagros extraordinarios: sanaba a los enfermos, echaba fuera los demonios, resucitaba a los muertos… Esos milagros no tenían como fin sorprender o producir admiración. Por cierto, demostraban el amor de Dios a los hombres, pero, ante todo, confirmaban que Jesús era el Mesías prometido anunciado por los profetas, pero también era el Hijo de Dios.

Entonces, ¿por qué los judíos se escandalizaron respecto a él? Jesús no frecuentó la escuela de los rabinos ni fue contado en la élite intelectual de la época. Su humildad voluntaria fue un obstáculo para la comprensión de sus contemporáneos. Un carpintero, capaz de realizar tales milagros y enseñanzas, ¡no era posible! Esos judíos tenían su manera de ver las cosas, un modelo de pensamiento coherente con su tradición. Los milagros de Jesús eran reales, pero los judíos rehusaban reconocer su origen divino porque esto chocaba contra lo que ellos siempre habían creído y pensado.

Hoy muchas personas se han formado su patrón de pensamiento, el cual no es otro que el pensamiento del momento. Por ejemplo, creen que el hombre es el resultado de la evolución de una célula primitiva aparecida en la tierra por azar. Y, como en el tiempo de Jesús, rechazan la evidencia de la creación: la coherencia del universo, la precisión de las leyes que lo rigen, la belleza de la naturaleza, todo lo que sobreentiende la existencia de un Creador. Aún hoy debemos elegir entre nuestros propios esquemas de pensamiento y lo que Dios ha manifestado con tanta evidencia y claridad.

2 Crónicas 31 – 2 Corintios 4 – Salmo 105:37-45 – Proverbios 23:13-14

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Características del amor a Dios

14 de septiembre

Características del amor a Dios

Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más.

Filipenses 1:9

El verdadero amor a Dios tiene muchas características. He aquí una lista de las más importantes:

•           Desea la comunión personal con Dios (Sal. 42:1-2; 73:25).
•           Confía en que el poder de Dios proteja a los suyos (Sal. 31:23).
•           Se caracteriza por la paz que solo Dios puede dar (Sal. 119:165; Jn. 14:27).
•           Es sensible a la voluntad de Dios y a su honra (Sal. 69:9).
•           Ama a las personas que Dios ama (1 Jn. 4:7-8, 20-21).
•           Aborrece lo que Dios aborrece (1 Jn. 2:15).
•           Espera la segunda venida de Cristo (2 Ti. 4:8).

Por último, y lo más importante, se caracteriza por la obediencia a Dios (Jn. 14:21; 1 Jn. 5:1-2).

Podemos amar a Dios y manifestar esas características solo porque Él primero nos amó a nosotros (1 Jn. 4:7, 10, 19). ¿Ama usted a Dios?

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Guerreras de Dios

DÍA 25

Salmo 18

Dosis: Victoria

Guerreras de Dios

“Con tu apoyo me lanzaré contra un ejército; contigo, Dios mío, podré asaltar murallas. El camino de Dios es perfecto; la palabra del SEÑOR es intachable. Escudo es Dios a los que en él se refugian.” (Salmo 18:29–30) (NVI)

Todas libramos batallas personales en la vida. David reconoce que la victoria siempre es de Dios, por eso le da la gloria por todas sus obras. Hace una lista minuciosa de todos los favores que ha recibido de Él durante toda su vida. Muchas eran las circunstancias que habían contribuido al progreso de David, y él reconoce a Dios en todas ellas. ¡Qué corazón tan agradecido!

“¿Quién es Dios, si no el SEÑOR? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios? Es él quien me arma de valor y endereza mi camino; da a mis pies la ligereza del venado, y me mantiene firme en las alturas; adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar arcos de bronce. Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar. Me has despejado el camino, así que mis tobillos no flaquean.

Perseguí a mis enemigos, les di alcance, y no retrocedí hasta verlos aniquilados. Los aplasté. Ya no pudieron levantarse. ¡Cayeron debajo de mis pies! Tú me armaste de valor para el combate; bajo mi planta sometiste a los rebeldes. Hiciste retroceder a mis enemigos, y así exterminé a los que me odiaban”.

David llegó a ser un guerrero victorioso porque Dios le dio pericia y talento en los asuntos militares, siendo él un simple pastor, talentoso para la música y la poesía, por eso dice: “Contigo desbarataré ejércitos y con mi Dios asaltaré ciudades amuralladas”, David también reconoce que Dios le había dado fuerzas físicas para soportar las batallas: “Él es quien adiestra mis manos para la batalla. “Dios es el que me ciñe de poder”, “me ceñiste de fuerza para la pelea”, “puedo entesar bien un arco de bronce”.

Reconoce que Dios le concedió agilidad para huir de sus enemigos: “Quien hace mis pies como de ciervas” “Ensanchaste el camino debajo de mis pasos”, “mis pies no resbalaron.” Dice que Dios le dio valentía, por eso aunque acampasen ejércitos a su alrededor, no temía, sino que los desbarataba, ni los muros lo detenían pues con Dios estaba dispuesto a asaltarlos.

Dios lo había protegido y puesto a salvo en medio de los mayores peligros: “Me diste asimismo el escudo de tu salvación”. Dios lo había prosperado en todas las cosas “Tu diestra me sustentó” y “Tu benignidad me ha engrandecido”. Dios le dio un trono y lo hizo grande y respetable “Me has hecho cabezas de naciones, pueblo que yo no conocía me sirve.” Cumplió en su vida todas sus promesas.

Resulta conmovedor que quien alcanza el éxito en la vida ¡de a Dios toda la gloria! ¿Estás dispuesta a hacerlo?

Oración: Señor sé tú mi escudo en las batallas de mi vida y adiestra todo mi ser para tener victoria espiritual. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 40). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

El cristianismo en diez lecciones

Sábado 14 Septiembre

Si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

1 Corintios 8:2

Los que creen en su nombre (el de Jesús)… no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Juan 1:12-13

El cristianismo en diez lecciones

Mariana y Julia son buenas compañeras en la universidad. Mariana es cristiana, Julia no lo es. Julia quiere mucho a su amiga y decide volverse cristiana. Hace preguntas a Mariana, se interesa en su fe, le indaga sobre la Biblia. Por último decide acompañarla a la iglesia. Julia es sincera y trata de comprender verdaderamente. Sin embargo, algo no está bien…

Julia trata de volverse cristiana con su mente. Quisiera asimilar una clase de «cristianismo en diez lecciones», y adherirse intelectualmente a él. Pero su corazón y su conciencia no están implicados en su búsqueda, ella no tiene sed. Un curso de química sobre la estructura de la molécula de agua es interesante, pero ¡es necesario tener sed para apreciar un vaso de agua!

El verdadero cristianismo no se aprende con la cabeza, como una lección, él transforma profundamente desde el interior. Nicodemo, hombre instruido, abordó a Jesús. Y el Señor, dejando de lado su saber, en pocas palabras le enseñó que para entrar en el reino de Dios es necesario nacer de nuevo (Juan 3:7).

Volverse cristiano es convertirse en un nuevo ser, recibir una nueva naturaleza directamente de Dios. Ningún esfuerzo intelectual puede producirlo. El estado de mi conciencia es el que está en juego. ¿Reconozco delante de Dios que necesito su perdón? Él está presto a concedérmelo y perdona a todos los que creen en el nombre de Jesús. Sí, el que cree en él tiene vida eterna (Juan 3:16).

2 Crónicas 30 – 2 Corintios 3 – Salmo 105:23-36 – Proverbios 23:12

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Amor Correspondido

DÍA 24

Salmo 18

Dosis: Amor Eterno

Amor Correspondido

“Extendiendo su mano desde lo alto, tomó la mía y me sacó del mar profundo. Me libró de mi enemigo poderoso, de aquellos que me odiaban y eran más fuertes que yo. En el día de mi desgracia me salieron al encuentro, pero mi apoyo fue el SEÑOR. Me sacó a un amplio espacio; me libró porque se agradó de mí.” (Salmo 18:16–19) (NVI)

Dios da a David una prueba de su amor al darle la victoria. Amenazado por sus enemigos, siente que se ahoga, como si estuviera hundido en el mar, entonces Dios lo libera, lo saca a un lugar espacioso, donde puede moverse a su gusto, ya sin temores y prosperar. David reconoce que la gracia de Dios lo ha salvado, él dice: “me libró porque me amaba”, “porque se agradó de mí.”

David inicia el Salmo declarando su amor a Dios y ahora declara el profundo amor que Dios tiene hacia él. Así es la gracia de Dios, que protege, cuida y levanta. Gracia que transforma nuestras situaciones y que obra por amor. ¿Te ha sacado Dios de las pruebas a un lugar espacioso? Si Dios te ha dado victoria, reconoce su gracia. David ya ha sido consolado por el amor y la liberación de Dios y ahora lo alaba porque Dios ha salido en defensa de su integridad:

“El SEÑOR me ha pagado conforme a mi justicia; me ha premiado conforme a la limpieza de mis manos, pues he andado en los caminos del SEÑOR; no he cometido mal alguno ni me he apartado de mi Dios. Presentes tengo todas sus sentencias; no me he alejado de sus decretos. He sido íntegro con él y me he abstenido de pecar. El SEÑOR me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos.”

David se alegra del testimonio de su conciencia, de haberse comportado con sencillez y sinceridad. Aquí testifica de su inocencia pues estaba siendo acusado falsamente. A pesar que tuvo caídas, continuamente se arrepentía y acudía a Dios. Él había conservado su vista fija en sus mandamientos: “pues delante de mí estuvieron todos sus juicios, y no me he apartado de sus estatutos”. David tenía ese temor de Dios reverente.

¿Tienes esta misma actitud frente a la vida? ¿Tienes presente sus mandamientos y sus estatutos cada día? Hay situaciones en los que somos tentadas a mentir o a ser injustas o indiferentes. Perdemos el temor de Dios y sin darnos cuenta nuestra integridad. Sabemos lo que podemos esperar de Dios, pero él espera también de nosotras: amor, misericordia, santidad, rectitud, justicia y humildad. Si somos fieles disfrutaremos de su misericordia.

Recuerda que Dios está presto a darnos victoria también sobre nuestras debilidades, si nos arrepentimos y le pedimos su fortaleza “Examíname oh Dios y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos y ve si hay en mí camino de perversidad” …para que al final podamos decir como David: “Tú, SEÑOR, mantienes mi lámpara encendida; tú, Dios mío, iluminas mis tinieblas.”69

Oración: Señor, enséñame a reconocer tu gracia y tu amor y a valorar mi integridad delante de tus ojos. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 39). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros

Viernes 13 Septiembre

El Verbo era Dios… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.

Juan 1:1, 14

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.

Mateo 1:23

En él (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.

Colosenses 2:9

Pregunta en suspenso

El rey Salomón, conocido por su gran sabiduría, construyó un magnífico templo para Dios. Con motivo de su inauguración, sorprendido por la grandeza de Dios, Salomón exclamó: “¿Es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?” (1 Reyes 8:27).

La pregunta de Salomón permanecerá mucho tiempo sin respuesta. Pero mil años más tarde, en la ciudad de Belén, la virgen María trajo al mundo al niño Jesús, Dios “manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). En ese niño, Dios el Hijo vino a habitar en la tierra. Él nos revela su amor por sus criaturas y su deseo de estar presente con ellas. La pregunta recibe así una respuesta maravillosa.

Hoy Jesús ya no está en la tierra, él murió, resucitó y subió al cielo. Por haber dado su vida en la cruz, su sangre purifica de todo pecado al que cree en él. Así, ahora Dios puede morar, por su Espíritu, en cada creyente en la tierra, como en un templo (1 Corintios 6:19). Y, todos juntos, los creyentes constituyen la casa de Dios, una “morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:22).

Por último, cuando el mundo actual haya dado lugar a nuevos cielos y una nueva tierra, leemos: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos” (Apocalipsis 21:3). Dios habitará eternamente con todos los redimidos por la sangre de Jesús.

2 Crónicas 29 – 2 Corintios 2 – Salmo 105:16-22 – Proverbios 23:9-11

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¿Puede ser bueno el sufrimiento?

12 de septiembre

¿Puede ser bueno el sufrimiento?

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 1:3-4

A veces no nos detenemos a pensar que Dios puede convertir lo malo del sufrimiento en una lección para bien, una lección que podemos aprovechar para crecer espiritualmente. A veces el sufrimiento en forma de persecución se produce sencillamente porque no queremos comprometer nuestra fidelidad al Señor. Muchas otras veces es simplemente el dolor común, la dificultad, la enfermedad y los conflictos resultantes de la corrupción del pecado del mundo.

Sin embargo, a veces Dios trae el sufrimiento como un medio de disciplinarnos cuando caemos en pecado. Eso fue lo que les ocurrió a Ananías y Safira en la iglesia primitiva (vea Hch. 5:1-11). De igual manera, Dios castigó a algunos miembros de la iglesia de Corinto por sus pecados (1 Co. 11:29-30).

Cualquiera que sea el caso, no hay que ver el sufrimiento como malo. Puede enseñarnos bondad, solidaridad, humildad, compasión, paciencia y mansedumbre. Mucho más importante es que Dios puede usar el sufrimiento de formas excepcionales para hacer que usted se acerque más a Él.

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Victoria y Poder

DÍA 23

Salmo 18

Dosis: Omnipotencia

Victoria y Poder

“La tierra tembló, se estremeció; se sacudieron los cimientos de los montes; ¡retemblaron a causa de su enojo! Por la nariz echaba humo, por la boca, fuego consumidor; ¡lanzaba carbones encendidos! Rasgando el cielo, descendió, pisando sobre oscuros nubarrones. Montando sobre un querubín, surcó los cielos y se remontó sobre las alas del viento.” (Salmo 18:7–10) (NVI)

La victoria de Dios siempre es maravillosa y sobrenatural. David la describe en los siguientes versículos ¡como un gran terremoto!, como una conmoción de la naturaleza a favor suyo. David se sentía inmensamente dichoso por la liberación que Dios le había dado, así que describe con magnificencia su poder y como éste interviene y afecta aún la naturaleza. Leamos este precioso poema que describe la grandeza de nuestro Dios:

“Hizo de las tinieblas su escondite, de los oscuros y cargados nubarrones un pabellón que lo rodeaba. De su radiante presencia brotaron nubes, granizos y carbones encendidos. En el cielo, entre granizos y carbones encendidos, se oyó el trueno del SEÑOR, resonó la voz del Altísimo. Lanzó sus flechas, sus grandes centellas; dispersó a mis enemigos y los puso en fuga. A causa de tu reprensión, oh SEÑOR, y por el resoplido de tu enojo, las cuencas del mar quedaron a la vista; ¡al descubierto quedaron los cimientos de la tierra!

Estas son expresiones simbólicas de una actuación poderosa de Dios. En el antiguo testamento hay varias situaciones donde Dios interviene así de una manera sobrenatural, conmoviendo a la naturaleza para darle victoria a su pueblo Israel en las grandes batallas que libraron contra sus enemigos. Pero David elige estas bellas imágenes para expresar el obrar de Dios en su propia vida. La ira de Dios era tan ardiente que salía humo de su nariz y fuego de su boca. Los “carbones” expresan los relámpagos salidos de una densa nube.

Cuando dice: “Dios inclinó los cielos” nos recuerda que Dios abre las ventanas de los cielos para derramar sus bendiciones sobre nosotras. Sabemos que en su gloria, Jehová está sentado entre querubines, pero aquí aparecen en movimiento: “Cabalgando en un querubín vemos a Dios volando sobre las alas del viento”. Aquí David dice que Dios no envió a un ángel, sino como en la redención, vino él mismo en persona a liberarlo. Todas estas imágenes intentan describir la disposición de Dios de defender la causa de los suyos y llevarlos a la victoria y la liberación. Dios se dispone a defender a los suyos y hace brillar la luz de su salvación.

David describe que Dios es capaz de lanzar contra sus enemigos todo el aparato de una tormenta eléctrica. El escenario es parecido al que contempló Moisés en el Sinaí. Un cuadro poderoso, sobrenatural que produce temor y reverencia. ¿Cómo describes tú el obrar de Dios en tu vida? ¿Te identificas con esta liberación maravillosa? Si es así vuele a leer el Salmo 18 con una actitud de oración y gratitud.

Oración: Señor enséñame a reconocer tu poder y alabarte por tu majestad. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 38). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Jueves 12 Septiembre

¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Juan 9:35

¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro.

Romanos 4:3, 24

Creer en Dios o creer a Dios

– ¿Cómo comprender estas dos expresiones: creer en Dios y creer a Dios?

– Creer en Dios significa primero creer en su existencia. Creer que el mundo no es producto del azar, que hay una voluntad inteligente que creó todo. Pero en la Biblia, creer en Dios significa mucho más. Es aceptar que Dios es el Dios viviente que gobierna el mundo y juzgará a cada ser humano.

Sin embargo, creer en Dios no es suficiente para entrar en relación con él. El hombre rompió esta relación queriendo vivir independiente de su Creador. Para volver a hallar esta relación, es necesario creer a Dios.

–Creer a Dios (o creer lo Dios dice) es aceptar que él me amó creándome a su imagen. Es confiar en él y aceptar lo que él me dice en la Biblia para mi bien, en particular que mi independencia respecto a mi Creador es la fuente de todas mis desobediencias. Pero mientras yo estaba sin esperanza de retorno a él, él vino a salvarme por medio de Jesucristo. Creer esto me conduce al arrepentimiento, a confesar el pecado que mora en mí, a desear ser liberado y a cambiar de vida. Esto también me lleva a clamar al Señor para ser liberado, a recibir gratuitamente su perdón y su amor.

Entonces puedo creer a Dios, no solamente para ser salvo, sino también para vivir cada día en relación con él, porque él se ha convertido en mi Padre. Plenamente persuadido de que él ha dicho la verdad en su Palabra, puedo confiar en sus promesas: ¡él tiene cuidado de mí, él me ama!

2 Crónicas 28 – 2 Corintios 1 – Salmo 105:7-15 – Proverbios 23:6-8

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¿Es el mal siempre bueno?

11 de septiembre

¿Es el mal siempre bueno?

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien.

Génesis 50:20

Por muy difícil que sea aceptarlo o muchas veces incluso reconocerlo, a veces Dios permite que lo malo resulte en el bien de los creyentes. Muchas de las cosas que usted hace o que le suceden a usted son malas o, en el mejor de los casos, inútiles. Pero el Señor en su infinita sabiduría y su poder puede convertir y convierte lo peor de tales cosas en algo para el bien de usted.

La famosa historia de Daniel en el foso de los leones es una excelente ilustración de cómo el mal puede convertirse en bien. Cuando Daniel no dejó de adorar al Dios verdadero para adorar al rey Darío, este ordenó que lo echaran en el foso de los leones. Cuando los leones no le hicieron daño alguno, Daniel le dijo a Darí «Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo» (Dn. 6:21-22). Daniel fue tal testimonio para el rey de cómo Dios pudo usar el mal para bien que con gozo puso en libertad a Daniel y alabó al Señor.

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