Por qué no desmayamos

Agosto 8

Por qué no desmayamos

Devocional John Piper

2 Corintios 4:16: «Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día»

Pablo no podía ver igual de bien que antes, y no había gafas. No podía oír igual que antes, y no había aparatos de audición. Tampoco se recuperaba de los azotes igual que antes, y no había antibióticos. Sus fuerzas al caminar de ciudad en ciudad no aguantaban igual que antes. Podía ver las arrugas en su cara y en su cuello. Su memoria no era igual de buena, y él admitía que todo esto era una amenaza para su fe, su gozo, y su ánimo.

Pero no desmayaba ¿por qué?

No desmayaba porque su hombre interior estaba siendo renovado. ¿Cómo?

La renovación de su corazón viene de algo muy extraño: viene de mirar hacia lo que no puede ver.

2 Corintios 4:18 dice:

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Esta es la forma en que Pablo no desmayaba: mirando lo que no se puede ver. ¿Qué es lo que veía?

Unos cuantos versículos más tarde, en 2 Corintios 5:7 dice: «porque por fe andamos, no por vista». Esto no quiere decir que saltaba hacia la oscuridad sin ninguna evidencia de lo que habría allí. Lo que significa es que, las más preciosas e importantes realidades en el mundo están más allá de nuestros sentidos físicos.

Miramos esas cosas invisibles a través del Evangelio. Fortalecemos nuestros corazones y renovamos nuestros ánimos fijando nuestra mirada en la verdad invisible y objetiva que podemos ver en el testimonio de aquellos que vieron a Cristo cara a cara.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/why-we-don-t-lose-heart

Dependencia como la de los niños

Agosto 7

Dependencia como la de los niños

Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. (Mateo 18:3)

Mientras hablaba de la genuina salvación, Jesús hizo una apropiada comparación con las características de los niños. Para ser salvo, usted debe ir a Cristo con la actitud dependiente y la perspectiva de un niño: sencillo, indefenso, confiado, sincero, sin pretensiones y sin ambiciones.

No es que los niños no tengan pecado, sino que son cándidos y modestos, dependientes de los demás y libres de egoístas reclamos de grandeza. Se someten al cuidado de sus padres y de otros seres queridos, dependiendo de ellos para que satisfagan todas sus necesidades. Esa es la actitud humilde y dependiente que debe tener todo el que procure entrar en el reino de Jesucristo.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Miedo al futuro?

Miércoles 7 Agosto

No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.

Isaías 43:1

Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice el Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Jeremías 29:11

¿Miedo al futuro?

Todos podemos experimentar cierta aprensión pensando en el futuro. ¿Qué me espera? ¿Qué hay después de la muerte? Pero esto cambia para el que cree en Jesucristo y pone su confianza en él. Dios le da paz interior, ya no teme al futuro.

Dios mismo asegura a cada creyente: “Yo te redimí”. No solo mis pecados han sido perdonados, sino que también he sido liberado del juicio futuro. He sido arrancado del poder de Satanás para vivir como un hijo de Dios. Y esta liberación es el resultado de la muerte y la resurrección de Jesucristo, quien venció a la muerte en la cruz una vez para siempre.

Cuando Dios nos dice: “Te puse nombre”, se sobreentiende que nos conoce personalmente. “Él conoce nuestra condición” (Salmo 103:14), conoce nuestros puntos débiles. A partir de nuestra conversión, es nuestro Padre, un Padre que nos ama y desea nuestro bien cada día.

Desde ese momento le pertenecemos, y nos asegura: “Mío eres tú”. Así nos manifiesta el valor que tenemos para él, no porque seamos virtuosos o dignos de ser amados, sino debido al precio infinito que su Hijo pagó por nuestro rescate: él dio su vida por nosotros. Somos preciosos al corazón de Dios, somos su “especial tesoro” (Malaquías 3:17). Él nos cuida, nos protege y nos conducirá hasta el cielo, a la casa del Padre. Jesús dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2).

1 Crónicas 20 – Lucas 17 – Salmo 91:7-10 – Proverbios 20:29-30

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1/7 – ¿CÓMO ESTAR SEGURO DE QUE USTED ESTÁ SEGURO?

El amor que vale

El Cristianismo Autentico

1/7 – ¿CÓMO ESTAR SEGURO DE QUE USTED ESTÁ SEGURO?

Adrian Rogers

 

El Dr. Adrián Rogers es un predicador, evangelista y maestro de Biblia. Presenta las Buenas Nuevas de Jesucristo con firme convicción a través de su ministerio de radio y televisión, EL AMOR QUE VALE.

Más acerca del Dr. Adrián Rogers:

http://www.lwf.org/eaqv

http://www.elsitiocristiano.com/ministries/el-amor-que-vale/

Si no luchas contra la lujuria

Agosto 7

Si no luchas contra la lujuria

Devocional John Piper

1 Pedro 2:11: «absteneos de los deseos carnales que batallan contra el alma»

Cuando confronté a un hombre acerca del adulterio en el que estaba, intenté entender su situación y le rogué que volviese con su esposa. Luego le dije, «Ya sabes, Jesús dice que si no luchas contra este pecado con el tipo de seriedad que está dispuesta a sacarse un ojo, irás al infierno, y sufrirás allí para siempre».

Como él profesaba ser cristiano, me miró con una incredulidad completa, como si no hubiese escuchado nunca en su vida nada igual, y dijo: «¿Quiere decir que piensa que una persona puede perder la salvación?».

Así que he aprendido una y otra vez, por experiencias de primera mano, que hay muchos que dicen ser cristianos y tienen una visión de la salvación que los desconecta de la vida real, una visión que anula para ellos las amenazas de la Biblia, y que pone a la persona pecadora que dice ser cristiana más allá del alcance de las advertencias bíblicas. Creo que esta visión de la vida cristiana está haciendo sentir cómodas miles de personas que están en el camino ancho que lleva a la perdición (ver Mateo 7:13).

Jesús dijo que si no luchas contra la lujuria, no vas a ir al cielo. No dijo que los santos siempre lo consigan. El asunto es que nos propongamos luchar, no que lo consigamos de forma perfecta.

Lo que está en juego es mucho mayor que si el mundo explota por mil misiles de largo alcance, o si los terroristas ponen una bomba en tu ciudad, o si el calentamiento global funde el hielo, o si el SIDA arrasa las naciones. Todas estas calamidades solamente pueden matar el cuerpo. Pero si no luchamos contra la lujuria, perderemos nuestras almas.

Pedro dice que las pasiones de la carne libran guerra contra nuestras almas. Lo que está en juego en esta guerra es mucho mayor que lo que hay en cualquier amenaza de guerra o terrorismo. El apóstol Pablo hizo una lista en (Colosenses 3:5-6) «Fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia» luego dijo «cosas por las cuales la ira de Dios viene». Y la ira de Dios es inmensamente más terrible que la ira de todas las naciones juntas.

Que Dios nos de gracia para tomar en serio nuestras almas y las de otros, y para mantener la lucha.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/if-you-don-t-fight-lust

El joven rico

Agosto 6

El joven rico

¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! (Lucas 18:24)

Cuando el joven rico le preguntó a Jesús respecto a la salvación, nuestro Señor probó de inmediato su disposición a dejarlo todo y a seguirlo: “vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme” (Lc. 18:22). Cuando el joven rico no prestó atención a las palabras de Jesús, demostró que no estaba dispuesto a someterse al señorío de Cristo.

El que quiera aceptar la salvación debe rendir el control de su vida al Salvador. Eso significa estar dispuesto a abandonarlo todo para seguirlo, o estar contento con todo lo que le ha dado, sabiendo que puede soberanamente darle más cuando le sirve.

La salvación es cambiar todo lo que usted es por todo lo que Cristo es. Por lo tanto, la fe salvadora no es simplemente un acto mental; ella calcula el costo (Lc. 14:28) y humildemente clama a Dios como hizo el publicano en Lucas 18:13: “Dios, sé propicio a mí, pecador”.

¿Tiene usted en cuenta el costo hoy y todos los días?

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Mejor es aceptar reproches (10)

Martes 6 Agosto

La reprensión aprovecha al entendido, más que cien azotes al necio.

Proverbios 17:10

Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Lucas 11:28

Mejor es aceptar reproches (10)

Oír una reprensión es desagradable, exponerse a la crítica es penoso… Sin embargo, una reprensión puede ayudarnos a cambiar nuestra manera de actuar o a corregir lo que hemos hecho mal, y por lo tanto ser positiva y formadora. Así podremos progresar mucho más rápido que si oímos solamente a los que nos halagan, porque “mejor es oír la reprensión del sabio que la canción de los necios” (Eclesiastés 7:5).

La expresión “canción de los necios” evoca algo placentero, entretenido, pero inútil, como los elogios, adulaciones, cumplidos… Más vale un reproche justificado que mil cumplidos fáciles. ¡Que los sonidos dulces al oído se dispersen rápido!

¿He prestado atención a las críticas constructivas del sabio?

¿Quién es, pues, ese sabio a quien debo escuchar? Quizás alguno de mis cercanos, un colega, una persona con experiencia, o cualquiera que tenga el valor de decirme la verdad.

Pero sobre todo hay una reprensión, unos reproches, que es necesario escuchar: son los que vienen de Dios. Su mensaje, el de la Biblia, puede parecer negativo en primera instancia, porque Dios me declara pecador, perdido y alejado de él. Pero también me invita a ir a él tal como soy, a recibir su perdón en Jesucristo. Luego me enseña a conocerle cada vez más y mejor.

Es preferible recibir este mensaje que sentirse satisfecho con los pensamientos del momento que circulan en el mundo.

(continuará el próximo martes)

1 Crónicas 19 – Lucas 16 – Salmo 91:1-6 – Proverbios 20:27-28

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Lo que significa amar el dinero

Agosto 6

Lo que significa amar el dinero

Devocional John Piper

1 Timoteo 6:10: «porque raíz de todos los males es el amor al dinero»

¿Qué quería decir Pablo cuando escribió esto? No puede ser que quisiera decir que el dinero siempre está en nuestra mente al pecar, porque hay un montón de pecado que sucede cuando no estamos pensando en dinero.

Mi sugerencia es que quería decir que todos los males en el mundo vienen de un tipo de corazón, es decir, del tipo de corazón que ama el dinero.

Ahora bien, ¿que significa amar el dinero? no significa amar los verdes billetes, las monedas de cobre o los siclos de plata. Para saber lo que significa amar al dinero, tienes que preguntarte ¿qué es el dinero? Yo respondería a esta pregunta así: El dinero simplemente es un símbolo que representa los recursos humanos. El dinero representa lo que puedes obtener de los hombres en lugar de Dios.

Dios trabaja con una divisa de gracia, no con dinero. Isaías 55:1 dice: «A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed». El dinero es la divisa de los recursos humanos. Así que un corazón que ama el dinero es aquel que pone su esperanza, busca sus placeres, y pone su confianza en lo que los recursos humanos pueden ofrecer.

Por tanto el amor al dinero es virtualmente lo mismo que la fe en el dinero, la creencia (la confianza, la seguridad) de que el dinero suplirá tus necesidades y te hará feliz.

El amor al dinero es la alternativa a la fe en la gracia venidera de Dios. Es la fe en los recursos humanos venideros. Por eso, el amor al dinero, o la confianza en el dinero, es lo que está detrás de la incredulidad en las promesas de Dios. Jesús dijo en Mateo 6:24: «Ninguno puede servir a dos señores …No podéis servir a Dios y a las riquezas».

No se puede confiar en Dios y en el dinero al mismo tiempo. Creer en uno es no creer en el otro. Un corazón que ama el dinero, que cuenta con el dinero para ser feliz, no cuenta con la gracia venidera de Dios para satisfacerse.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/what-it-means-to-love-money

Entrar por la puerta

Agosto 5

Entrar por la puerta

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia. (Tito 3:5)

Cuando usted entra por la puerta estrecha de la salvación, tiene que pasar solo. Tal vez una puerta de torniquete represente mejor el concepto de la puerta estrecha. Solo una persona a la vez, sin equipaje, puede pasar por una puerta de torniquete. Dios ha ordenado que las personas entren en su reino individualmente, no en grupos. Usted no puede aprovecharse de lo que haya logrado su iglesia, su familia o sus amigos, sin que importe cuán espirituales sean.

La puerta de Dios es tan angosta que además de pasar por ella solo, tiene que ir desnudo. No puede pasar por la puerta vestido de pecado y terquedad. Como dijera el himno: “Nada en la mano llevo, sino que a tu cruz me aferro”. Ese es el camino de la cruz, que es el evangelio. Y el evangelio es la puerta estrecha, que implica negación de sí mismo. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mt. 16:24-25).

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Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Lunes 5 Agosto

Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

2 Corintios 5:20

He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.

2 Corintios 6:2

¡Qué imprudencia!

«Un joven gravemente enfermo sabía que, sin los cuidados apropiados, iba a morir. Su madre llamó al médico; este le prescribió una serie de medicamentos que debía tomar inmediatamente. Pero el joven los rechazó porque eran amargos. Murió la noche siguiente. Los medicamentos estaban al lado de su cama, pero el enfermo ni siquiera los tocó».

Ridículo, ¿verdad? Dicha historia parece inverosímil. Sin embargo, este tipo de imprudencia es muy común, y podría ser calificada como descuido o insensatez.

Sin lugar a dudas usted no es insensato, pero ¿está seguro de no parecerse a ese personaje? ¿Se ha preparado para el futuro eterno?

Tal vez usted prefiere olvidar que algún día, tarde o temprano, debe morir. O quizá le parezca demasiado amargo reconocer sus mentiras, su orgullo, sus ofensas a Dios. No obstante, usted tendrá que rendir cuentas ante él. Todo esto le parece muy incómodo y desagradable, prefiere no tocar el tema. Sin embargo, el remedio está a la mano. Jesucristo vino para sanarnos espiritualmente. Él mismo es el remedio que necesitamos. Él dio su vida, llevó el juicio de Dios en nuestro lugar, para que nosotros podamos ser perdonados y curados. Solo debemos tomar ese remedio. Es necesario aceptarlo hoy para recibir la vida eterna.

No sea de los que dicen: “De ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Escuche la respuesta del Señor: “Yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico… y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apocalipsis 3:17-18).

1 Crónicas 18 – Lucas 15 – Salmo 90:13-17 – Proverbios 20:25-26

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