La gran decisión

Agosto 1

La gran decisión

Escogeos hoy a quién sirváis. (Josué 24:15)

El Sermón del Monte nos presenta la más importante de las decisiones espirituales. Sus verdades éticas bendicen a quienes creen y obedecen a Cristo, pero juzgan a quienes lo rechazan.

La decisión espiritual, que no se puede pasar por alto ni posponer, está relacionada con el camino de salvación. Hay un solo camino verdadero para ser justificados ante Dios, y hay muchos caminos falsos. Es equivocado decir que todos los caminos llevan al cielo; solamente hay uno. Hay que rechazar todos los caminos que son por obras y que se han inventado para llegar al cielo, y se debe aceptar el único camino que Dios mismo ha provisto: la fe en su gracia salvadora como se revela en la muerte expiatoria de su Hijo (Hch. 4:12; 1 Ti. 2:5-6).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Reconciliados con Dios

Jueves 1 Agosto

Vosotros… que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora (Jesucristo) os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.

Colosenses 1:21-22

Reconciliados con Dios

A causa del pecado que mora en él, el hombre es todo lo opuesto de lo que Dios es: luz, amor y santidad. ¡Esos caracteres nos son tan extraños! La Biblia menciona claramente el lamentable estado de todo hombre delante de Dios: “extraño”, “enemigo”, hacedor de “malas obras”. Cada uno de nosotros merece el juicio de Dios.

Pero, ¿sabe usted que Jesús, el Hijo de Dios, vino a la tierra para reconciliarnos con él? “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados” (2 Corintios 5:19). Para esto debió morir en una cruz, cargando voluntariamente el castigo reservado para nosotros. Es maravilloso descubrir que Jesús, quien no era responsable de la rebelión del hombre, hizo todo para acercarnos a Dios. Él mismo era Dios, creador de todo lo que existe, sin embargo fue tratado como un malhechor. Murió para que los culpables fuesen hechos justos. El que cree en él y lo acepta como su Salvador obtiene la paz con Dios.

Cuando dos personas se reconcilian, en general es necesario que cada una ponga su parte. Pero Dios hizo todo por medio de Jesucristo, y solo nos pide que lo aceptemos. Para los hombres, a menudo es difícil olvidar el objeto de la discordia. En cambio Dios declara: “Nunca más me acordaré de sus pecados” (Hebreos 10:17). Gracias a los sufrimientos y a la muerte de Jesús en la cruz, Dios ve a los creyentes como limpiados, inocentes, irreprochables y perfectos.

1 Crónicas 13-14 – Lucas 12:41-59 – Salmo 89:38-45 – Proverbios 20:18-19

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Nuestra debilidad revela Su valor

Agosto 1

Nuestra debilidad revela Su valor

Devocional John Piper

2 Corintios 12:9: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad»

El plan de Dios para el sufrimiento es que magnifique el valor y poder de Jesús. Y esto es gracia, porque el mayor gozo de los cristianos es ver a Cristo magnificado en nuestras vidas.

Cuando el Señor Jesús le dijo a Pablo que su «aguijón en la carne» no le sería quitado, también le dio apoyo a Pablo explicándole el por qué. El Señor le dijo en 2 Corintios 12:9: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Dios dispuso que Pablo fuese débil para que Cristo se viese fuerte en nombre de Pablo.

Si nos sentimos y parecemos autosuficientes, seremos nosotros y no Cristo los que nos llevemos la gloria. Así que Cristo elige hacer débiles las cosas del mundo «a fin de que nadie se jacte en su presencia» (ver 1 Corintios 1:29). Y a veces debilita a personas aparentemente fuertes para que el poder divino sea más evidente.

Sabemos que Pablo experimentaba esto como una gracia porque se regocijaba. En 2 Corintios 12:9-10 dice: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte».

Vivir por fe en la gracia de Dios significa estar satisfecho con todo lo que Dios es para nosotros en Jesús. Por tanto, la fe no va a retroceder de aquello que revela y magnifica todo lo que Dios es para nosotros en Jesús. Y eso es lo que nuestra propia debilidad y sufrimiento hacen.

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/our-weakness-reveals-his-worth

Reprogramada para la justicia

Julio 31

Reprogramada para la justicia

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. (Salmos 119:11)

Una vez un hombre me dijo: “Me entregué a Cristo, pero sigo teniendo mucha basura en mi mente. ¿Cómo puedo limpiarla?” Le respondí: “Su mente ha sido programada por el mundo durante mucho tiempo, de modo que está llena de suciedad. Por lo tanto, hay que reprogramarla, limpiarla por completo”.

La única forma de reprogramar su mente con la justicia de Dios es leyendo la Palabra de Dios, estudiándola y meditando en ella. “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Col. 3:16).

Si usted es cristiano, y se somete al Espíritu Santo mientras estudia la Biblia, tendrá una mente reprogramada que se concentre en la justicia de Dios y que lo ayude a vivir conforme a ella (Ro. 12:1-2; Fil. 4:8).

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Juntemos las brasas

Miércoles 31 Julio

Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos.

Hebreos 10:24-25

Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

Efesios 5:14

Juntemos las brasas

El fuego de campamento estaba prácticamente apagado. Solo algunas brasas dispersas brillaban tenuemente. Había caído la noche. El frío y la humedad comenzaban a sentirse, pero los tres chicos aún tenían muchas cosas para decirse antes de regresar a su tienda. Solo que no tenían más leña. Entonces, con paciencia, juntaron las brasas, y de repente una pequeña llama amarilla comenzó a danzar en el viento, iluminando los alegres rostros.

Así sucede con la Iglesia. Los primeros siglos del cristianismo fueron como un poderoso fuego que rechazaba la oscuridad de las religiones inventadas por los hombres. La influencia cristiana brilló como una luz, cambiando las costumbres paganas y esparciendo la esperanza. Sin embargo, las llamas menguaron. Poco a poco no se percibió más la fuerza de una fe viva, sino el peso de una religión establecida y movida por las tradiciones.

Y hoy, en muchos lugares, el fuego prácticamente está reducido a unas pocas brasas dispersas. Sin embargo… la fe permanece, viva, brillante, aunque menos visible. ¡Amigos creyentes, juntemos las brasas! No nos quedemos aislados. Por medio de la oración y la lectura de la Biblia, busquemos juntos al Señor. Su presencia, y la fe de nuestros hermanos y hermanas cristianos harán que nuestro amor por él vuelva a arder. La fe brillará otra vez. Sin duda no será como una gran fogata, sino como pequeñas lámparas. Hasta que el Señor regrese continuarán iluminando un mundo que tiene tanta necesidad de luz.

1 Crónicas 12 – Lucas 12:22-40 – Salmo 89:28-37 – Proverbios 20:16-17

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El sufrimiento que aplasta la fe 

Julio 31

El sufrimiento que aplasta la fe

Devocional John Piper

Marcos 4:16:17: «No tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan»

El sufrimiento destroza la fe de algunos, en lugar de edificarla. Jesús sabía esto y lo describió en la parábola del sembrador y los cuatro terrenos. Algunos escuchan la Palabra y la reciben con gozo, pero luego el sufrimiento hace que se aparten.

Así que la aflicción no siempre hace la fe más fuerte. A veces aplasta la fe. Y entonces las palabras paradójicas de Jesús se vuelven ciertas. Como dice en Marcos 4:25 » al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará»

Esto nos llama a soportar el sufrimiento con una fe firme en la gracia venidera, de tal forma que nuestra fe se haga más fuerte, y no se acabe demostrando que es vana (ver 1 Corintios 15:2). En Marcos 4:25 dice también: » Porque al que tiene, se le dará». Conocer el diseño de Dios en el sufrimiento es uno de los medios principales para crecer a través del sufrimiento.

Si crees que el sufrimiento no tiene sentido, o que Dios no tiene el control, o que es caprichoso o cruel, entonces el sufrimiento te apartará de Dios, en lugar de apartarte de todo lo demás que no es Dios, como debería hacerlo. Así que es crucial que la fe en la gracia de Dios incluya creer que el da gracia a través del sufrimiento.

Traducido de http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/suffering-that-crushes-faith

¿Quién es su prójimo?

Julio 30

¿Quién es su prójimo?

Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Mateo 22:39)

Jesús respondió a la pregunta del abogado judío “¿Y quién es mi prójimo?” con la parábola del buen samaritano (Lc. 10:30-37). En esa conocida historia, a un judío se lo golpea y se lo deja por muerto en el camino. Un samaritano compasivo salva al hombre, aunque por lo regular los samaritanos y los judíos se odiaban.

La moraleja de la historia es que el prójimo es cualquiera que se cruza en nuestro camino con una necesidad. ¿Habría reaccionado usted como reaccionó el samaritano si se hubiera encontrado al hombre herido a la orilla del camino? Espero que usted no hubiera pasado de largo, como hicieron el sacerdote y el levita de la historia.

La lección de la parábola no es que usted se detenga y ayude a alguien a quien se le haya desinflado un neumático, o que tenga que darles dinero a todos los mendigos que se encuentre. Pero Dios quiere que sea sensible ante semejantes situaciones y esté dispuesto a ayudar si piensa que su ayuda es la única que la persona pueda recibir. En otras palabras, siga la regla de oro: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mt. 7:12).

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Mejor es la tristeza según Dios (9)

Martes 30 Julio

Mejor es el pesar que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.

Eclesiastés 7:3

Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

2 Corintios 7:10

Mejor es la tristeza según Dios (9)

Hay una risa sana y feliz, pero también hay cierta risa que intenta huir de la realidad. Ahora bien, cuando sobreviene la aflicción, es inútil esconderla, pues la felicidad no se encuentra en la evasiva, sino en la lucidez. No se trata de buscar la tristeza por sí misma, ni de condenar la risa, más bien hay una manera positiva de asumir el sufrimiento. La prueba nos conduce a hacernos verdaderas preguntas.

El dolor nos vuelve a centrar en el interior, nos hace reflexionar y preguntar sobre el verdadero sentido de nuestra vida. Hay, pues, una tristeza que conduce hacia el bien, esto es, al arrepentimiento: “Arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). Produce un cambio en la vida, del cual uno no se arrepiente.

¿He conocido esa “tristeza según Dios”?

¿He tomado conciencia de que estaba perdido, condenado por la justicia de Dios? Allí comienza la vida espiritual. Debemos reconocer que actuando mal somos culpables. Es doloroso, a veces hace derramar lágrimas, pero es el camino hacia la paz con Dios, hacia el perdón y el reposo. Es el camino de la fe.

El creyente será sensible al dolor de los que lo rodean, será compasivo y comprensivo. A través del sufrimiento aprendemos a conocer al “Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3-4), y por medio de él también podemos consolar a los que están afligidos. “De la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación” (2 Corintios 1:5).

1 Crónicas 11 – Lucas 12:1-21 – Salmo 89:19-27 – Proverbios 20:14-15

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El sufrimiento que fortalece la fe

Julio 30

El sufrimiento que fortalece la fe

Devocional John Piper

Santiago 1:2-3: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia»

Aunque parezca extraño, uno de los propósitos principales de ser zarandeado por el sufrimiento, es hacer que nuestra fe sea más inamovible.

La fe es como el tejido muscular: si la esfuerzas al límite, se hace más fuerte y no más débil. Eso es lo que Santiago quiere decir en estos versículos. Cuando tu fe es amenazada, probada, y estirada hasta el punto de casi romperse, el resultado es una capacidad mayor para resistir.

Dios ama tanto la fe que la probará hasta el límite para conservarla pura y fuerte. Por ejemplo lo hizo con Pablo, como dice en 2 Corintios 1:8-9,

Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;

Las palabras «para que» muestran que había un propósito en este sufrimiento extremo: era para que Pablo no confiase en sí mismo o sus recursos, sino en Dios, específicamente en la gracia venidera de Dios en resucitar a los muertos.

Dios valora tanto una fe de todo corazón que, en su gracia, quitará todas las demás cosas del mundo en las que nos podemos sentir tentados a confiar, incluso la vida misma. El objetivo de Dios es que nuestra confianza en que Él mismo es todo lo que necesitamos, se vuelva más profunda y fuerte.

Dios quiere que podamos decir junto con el Salmista (en Salmos 73:25-26): «¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre».

Traducido de: http://solidjoys.desiringgod.org/en/devotionals/suffering-that-strengthens-faith

Vencer con el bien el mal

Julio 29

Vencer con el bien el mal

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. (Romanos 12:21)

Devolver bien por mal es una de las obligaciones más difíciles de un cristiano. Pero desde la época del Antiguo Testamento, esa ha sido la orden de Dios para el creyente: “Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará” (Pr. 25:21-22).

La expresión “ascuas amontonarás sobre su cabeza” se refería a una antigua costumbre egipcia. Una persona que quería mostrar arrepentimiento público llevaba sobre la cabeza una sartén de carbones encendidos para simbolizar el ardiente dolor de su vergüenza y de su culpa. Cuando usted ama a un enemigo tanto como para esforzarse por satisfacer sus necesidades, espera avergonzarlo por el odio que le tiene a usted.

A fin de evitar ser vencido por el mal que se le ha hecho, en primer lugar no debe dejar que lo agobie. En segundo lugar, no debe permitir que lo opriman sus propias reacciones indebidas. En ambos casos, el mal mismo debe ser vencido por el bien.

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