No seáis sabios en vuestra propia opinión

Julio 25

Debe regir la humildad

No seáis sabios en vuestra propia opinión. (Romanos 12:16)

Los cristianos presumidos y egoístas son una seria contradicción. Si hemos de seguir a Cristo debemos someternos a la voluntad de Dios como se presenta en su Palabra. Cualquier confianza que usted tenga en sí mismo, en su propia sabiduría o en sus talentos naturales debe subordinarse a los mandatos del Señor.

De ninguna manera debe ser presumido, ni en ningún sentido considerarse mejor que los demás creyentes. Más bien Dios quiere que usted acepte y abrace a cada miembro del cuerpo de Cristo: “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros. Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org

La lección del castillo

Jueves 25 Julio

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

Hebreos 13:7

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Proverbios 22:6

La lección del castillo

Entre los recuerdos de mi niñez hay uno que continúa muy vivo en mi memoria. Es el de un cuadro que representaba un castillo feudal cuyos muros amenazaban derrumbarse. Debajo había un versículo de la Biblia: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

¡Cuántas preguntas le hice a mi madre sobre ese cuadro! Con paciencia, ella me respondía: «Ese castillo tan imponente parece desafiar el tiempo, y sin embargo desaparecerá. Por el contrario, Jesucristo siempre es el mismo. Él no cambia, para él el tiempo no cuenta, él es Dios». Y yo trataba de imaginarme lo infinito de esa persona divina, pero no lo lograba.

«¿Sabes? Nadie puede comprenderlo. Jesucristo es el mismo ayer, en el pasado, cuando creaba los mundos, cuando nació en Belén, cuando era un niño como tú, cuando murió en la cruz, cuando resucitó y subió al cielo. Él es el mismo hoy: él te ve, se interesa por ti, te ama. Él es el mismo por los siglos: es el futuro que no tiene fin. Él volverá a buscarnos; así estaremos para siempre con él, en su paraíso».

Fue así como verdades magníficas y sólidas se anclaron poco a poco en mí. Padres cristianos, hablemos de Jesús a nuestros hijos. Ellos retendrán estas enseñanzas más de lo que suponemos.

“Señor, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio” (Salmo 18:2).

1 Crónicas 6:49-81 – Lucas 9:44-62 – Salmo 88:8-12 – Proverbios 20:4-5

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La estrategia de Satanás y tu defensa

Julio 25

La estrategia de Satanás y tu defensa

Devocional de John Piper

1 Pedro 5:9: «al cual resistid firmes en la fe»

Los dos grandes enemigos de nuestras almas son el pecado y Satanás. Y el pecado es el peor enemigo, porque es la única forma en que Satanás puede destruirnos: haciéndonos pecar.

Puede que Dios le de cabida suficiente para tratarnos ásperamente, como hizo con Job, o incluso para matarnos, como hizo con los santos de Esmirna (ver Apocalipsis 2:10). Pero Satanás no puede condenarnos o robarnos la vida eterna. La única forma en que puede hacernos un daño definitivo es influenciándonos para que pequemos. Y eso es exactamente lo que trata de hacer.

Así que el principal negocio de Satanás es defender, promocionar, ayudar, hacer brillar y confirmar nuestra inclinación a pecar.

Lo vemos en Efesios 2:1-2: «estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, … conforme al príncipe de la potestad del aire». El pecado se conforma con el poder de Satanás en el mundo. Cuando consigue traer la maldad moral, es a través del pecado. Cuando pecamos, nos movemos en su influencia, y nos ponemos de acuerdo con él. Cuando pecamos, damos «lugar al diablo» como dice Efesios 4:27.

La única cosa que puede condenarnos en el día del juicio son los pecados no perdonados, ni las enfermedades, ni las aflicciones, ni las persecuciones, intimidaciones, apariciones o pesadillas pueden condenarnos. Satanás lo sabe. Por tanto su enfoque principal no es ver cómo asusta a los cristianos con fenómenos extraños (aunque existen bastantes), sino ver como corrompe a los cristianos con novedades inútiles y malos pensamientos.

Satanás quiere atraparnos en un tiempo en que nuestra fe no esté firme, cuando está vulnerable. Tiene sentido que la misma cosa que Satanás quiere destruir es también el medio para resistir sus esfuerzos. Es por eso que Pedro dice: «resistid, firmes en la fe» . Es también por lo que Pablo dice que el «escudo de la fe» puede «puede apagar todos los dardos de fuego del maligno» (ver Efesios 6:16).

La manera de atajar al diablo es fortalecer aquello que más quiere destruir: tu fe.

http://www.desiringgod.org/articles/satans-strategy-and-your-defense

Sentir afecto por los humildes

Julio 24

Sentir afecto por los humildes

No altivos, sino asociándoos con los humildes. (Romanos 12:16)

No hay aristocracia alguna en la iglesia, ni lugar para una clase eclesiástica que merece toda la atención. Pero la Biblia no dice que usted nunca se asocie con los ricos ni con las personas influyentes. Es sencillamente que debe sentir más que una obligación el servir a los humildes porque son los más necesitados.

El Señor Jesús ilustró debidamente esa verdad: “Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (Lc. 14:12-14).

No es nada malo que invite a sus amigos y familiares a que coman en su casa. Pero es malo hacerlo con motivos egoístas, con el propósito de ser recompensado, y sin consideración alguna por los que no pueden darle nada a cambio.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Y si fuera hoy?

Miércoles 24 Julio

El Señor mismo… descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

¿Y si fuera hoy?
Pronto Jesús del cielo vendrá,
¿Y si fuera hoy?
Todos gozosos veremos su faz.
¿Y si fuera hoy?
Todos los santos le han de ver,
Hijos confiados en su volver,
En la nube estarán con él.
¿Y si fuera hoy?
Coro:
¡Gloria! ¡Gloria! ¡Pronto vuelve Jesús!
Le contemplaremos. Le adoraremos.
¡Pronto vuelve Jesús!
¡Oh! que al volver halle en nos rectitud,
¡Si Jesús vuelve hoy!
Velando, orando, andando en su luz,
¡Si Jesús vuelve hoy!
¿Tenemos esa seguridad
De ser llevados a su hogar,
En la morada de su bondad,
Si Jesús vuelve hoy?
Allí en el cielo ya no hay más dolor.
¡Y si fuera hoy!
Ya no habrá mal, ¡su mirada de amor!
¡Y si fuera hoy!
Nuestra alma por ese día suspira,
En breve brillará ese gran día,
Pronto la noche se retira.
¡Y si fuera hoy!
(Traducción literal del francés)
1 Crónicas 6:1-48 – Lucas 9:21-43 – Salmo 88:1-7 – Proverbios 20:2-3
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Jesús guarda a sus ovejas.

Julio 24

Jesús guarda a sus ovejas.

Devocional de John Piper

Lucas 22:31-32: «Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos»

Aunque Pedro falló miserablemente, la oración de Jesús lo preservó de la ruina completa. Pedro fue traído a un llanto amargo y restaurado al gozo y la valentía de Pentecostés. De la misma forma Jesús está intercediendo por nosotros hoy mismo, para que nuestra fe no falle (ver Romanos 8:34).

Jesús prometió que sus ovejas serían preservadas y que nunca perecerían. Juan 10:27-28 dice: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano».

La razón de esto es que Dios obra para preservar la fe de las ovejas: Filipenses 1:6 dice: «el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo».

No se nos deja solos a la hora de luchar la batalla de la fe. Filipenses 2:13 dice: «Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad».

La Palabra de Dios te asegura que, si eres su hijo, él te «hará apto en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo» (Hebreos 13:21).

Nuestra perseverancia en al fe y en el gozo está de manera decisiva y final en las manos de Dios. Sí, nosotros hemos de luchar, pero esa misma lucha es lo que Dios «obra en nosotros». Y ciertamente lo hará, porque como dice Romanos 8:30: «y a los que justificó, a estos también glorificó».

No perderá ninguno de los que ha traído a la fe y ha justificado.

https://www.desiringgod.org/articles/jesus-keeps-his-sheep

No se permite el favoritismo

Julio 23

No se permite el favoritismo

Porque no hay acepción de personas para con Dios. (Romanos 2:11)

Es pecado que un cristiano muestre favoritismo con las personas. Es decir, no debe estar prejuiciado ni a favor ni en contra de otra persona basándose en posición social, riqueza, influencia, po­pu­laridad o apariencia física.

La más clara y más práctica enseñanza neotestamentaria acerca de la imparcialidad está en la carta de Santiago a los creyentes:

Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida… ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pen­sa­mien­tos? …pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores (2:1-4, 9).

Si Dios nunca obra con favoritismo, ¿no debiera procurar usted el mismo carácter virtuoso, “no haciendo nada con parcialidad” (1 Ti. 5:21)?

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Mejor es mirar la vida de frente (8)

Martes 23 Julio

Mejor es… el día de la muerte que el día del nacimiento. Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón.

Eclesiastés 7:1-2

Tu misericordia, oh Señor, es para siempre.

Salmo 138:8

Mejor es mirar la vida de frente (8)

¡Qué sorprendente afirmación: “Mejor es… el día de la muerte”!, cuando por otra parte la Biblia nos habla de vida, de la vida eterna. Pero también nos invita a ver la realidad de frente y, en efecto, el “día de la muerte”, como la “casa del luto”, nos llevan a reflexionar.

Allí tomamos conciencia de la fecha límite e inevitable del día de la muerte, en lugar de aturdirnos en la “casa del banquete”. Cuando un niño nace, ignoramos qué será de su vida. El día de la muerte es el momento del balance, el día de la verdad.

¿Miro mi vida y su final de frente?

Este final puede estar muy cerca. ¿Tendré el tiempo de ir a Jesús? ¿Cuáles han sido mis prioridades hasta aquí? Mi vida, ¿es una huida hacia adelante, envuelta en una actividad desbordante, con alegrías y penas, pero sin la verdadera paz con Dios? Sin embargo, Dios me invita a ir a él por medio de Jesucristo. Él tiene para mí un futuro más allá de la muerte. Después de la muerte viene “el juicio” (Hebreos 9:27); pero ahora Jesús me ofrece gratuitamente la paz con él, porque “el que en él cree, no es condenado” (Juan 3:18).

El creyente puede estar tranquilo. Cuando la muerte se aproxime, sabrá que está cerca de alcanzar la meta, la presencia del Señor. ¡Y cuán feliz es esta llegada cuando es la conclusión de una vida en la cual se conoció al Salvador y se aprendió a gustar la bondad del Señor!

(continuará el próximo martes)

1 Crónicas 5 – Lucas 9:1-20 – Salmo 87 – Proverbios 20:1

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La batalla de recordar

Julio 23

La batalla de recordar

Devotional by John Piper

Esto traigo a mi corazón, por esto tengo esperanza: Que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades… (Lamentaciones 3:21-22)

Uno de los grandes enemigos de la esperanza es olvidar las promesas de Dios. Recordar es un gran ministerio. Pedro y Pablo escribieron por este motivo (2 Pedro 1:13; Romanos 15:15).

El Espíritu Santo es principalmente el que trae a memoria (Juan 14:26); pero no seamos pasivos. Únicamente nosotros somos responsables por nuestro propio ministerio de recordar, y la primera persona que necesita que le hagamos recordar somos nosotros mismos.

La mente tiene este gran poder: puede hablarse a sí misma y hacerse acordar. La mente puede «traer al corazón». Por ejemplo: «Esto traigo a mi corazón, por esto tengo esperanza: Que las misericordias del Señor jamás terminan…» (Lamentaciones 3:21-22).

Si no «traemos al corazón» lo que Dios ha dicho acerca de él mismo y acerca de nosotros, languidecemos. ¡Oh, cuánto sé de esto por las experiencias dolorosas de mi propia vida! No se revuelquen en el fango de los mensajes paganos. Me refiero a los mensajes que están en nuestra propia mente: «No puedo…», «Ella no lo hará…», «Ellos nunca…», «Nunca ha funcionado…».

El punto aquí no es que esos mensajes sean verdaderos o falsos. La mente de uno siempre encontrará la manera de volverlos verdaderos, a no ser de que nosotros «traigamos al corazón» algo más grande. Dios es el Dios de lo imposible. Hacer razonamientos para salir de una situación imposible no es tan efectivo como recordarnos la manera de salir.

Si no nos recordamos a nosotros mismos la grandeza, la gracia, el poder y la sabiduría de Dios, nos hundimos en un pesimismo salvaje: «…entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti» (Salmos 73:22).

El gran giro de la desesperación hacia la esperanza en el Salmo 77 viene de las siguientes palabras: «Me acordaré de las obras del Señor; ciertamente me acordaré de tus maravillas antiguas. Meditaré en toda tu obra, y reflexionaré en tus hechos» (Salmos 77:11-12).

Esta es la gran batalla de mi vida; presumo que es la de ustedes también. ¡La batalla de recordar! Primero a mí mismo; luego a los demás.

Devotional excerpted from “The Ministry of Reminding — Myself”

http://www.desiringgod.org/articles/the-battle-to-remind?lang=es

Compartir la tristeza de los demás

Julio 22

Compartir la tristeza de los demás

Llorad con los que lloran. (Romanos 12:15)

Dios quiere que sea sensible ante las tristezas o dificultades de los demás. Eso es compasión, que por definición va más allá del deber de solidarizarse o simpatizar con alguien. Quiere decir en realidad entrar en el sufrimiento ajeno.

Dios es un Dios compasivo (Dt. 4:31), tanto que la Biblia dice que “nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana” (Lm. 3:22-23). El Hijo de Dios era genuinamente compasivo, mostrando la compasión del Padre cuando lloró con María y Marta ante el sepulcro de su hermano Lázaro (Jn. 11:35).

Si usted es hijo de Dios, ¿cómo puede menos que demostrar el carácter compasivo de su Señor? “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Col. 3:12).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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