¿Qué hay detrás de la Ideología de Género?

¿Qué hay detrás de la Ideología de Género?

Dr. César Vidal

 

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

Fe y obras

Viernes 14 Junio

El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.

Romanos 3:28

El hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

Santiago 2:24

Fe y obras

Los dos versículos citados en el encabezamiento parecen contradecirse, pero no es así. Al contrario, se complementan.

– El primero fue extraído de la epístola a los romanos, donde el apóstol Pablo presenta el tema del Evangelio de Dios (Romanos 1:1). Bajo la guía del Espíritu Santo, demuestra a sus oyentes que el hombre es absolutamente incapaz de salvarse a sí mismo, que esa salvación fue cumplida solamente por Dios, y que es suficiente aceptar por fe ese don gratuito.

– El segundo versículo fue escrito por el apóstol Santiago, quien desarrolló algunos aspectos prácticos de la vida del cristiano. Entre otras cosas nos explica que no sería normal que la fe del creyente pase desapercibida. Por el contrario, debe materializarse en obras que Dios ve y que en general son visibles a todos.

Para Pablo, la fe es la obra de Dios que produce una nueva vida. Para Santiago, las obras son la prueba de la existencia de esa nueva vida.

Si se nos ocurriera ufanarnos de las obras que realizamos, Pablo nos recuerda: “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8). Si, al contrario, nos dejamos invadir por la pereza, Santiago nos dice: “Yo te mostraré mi fe por mis obras” (Santiago 2:18).

No olvidemos ninguna de estas dos realidades, y agradezcamos a Dios por la perfección de su Palabra.

2 Reyes 15 – Efesios 3 – Salmo 71:1-6 – Proverbios 17:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El justo enojo

Junio 13

 

El justo enojo

Airaos, pero no pequéis. (Efesios 4:26)

Pudiera sorprenderse de que hay tal cosa como el justo enojo, es decir, enojarse por lo que aflige a Dios y estorba sus principios. Pero no debemos enojarnos tanto que cometamos pecado.

No se enoje por sus propios principios. No se enoje cuando alguien lo ofenda. Y no permita que su enojo degenere en resentimiento, amargura o malhumor. Eso está prohibido. El único enojo justificable defiende el grande, glorioso y santo carácter de nuestro Dios.

El enojo egoísta, apasionado, indisciplinado y sin dominio es pecaminoso, inútil y dañino. Debe desterrarse de la vida cristiana. Pero el enojo disciplinado que busca la justicia de Dios es puro, desinteresado y dinámico. Debemos enojarnos por el pecado en el mundo y en la iglesia. Pero no podemos dejar que el enojo se convierta en pecado.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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¿Privaciones en el desierto?

Jueves 13 Junio

Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído el Señor tu Dios… Te sustentó con maná… para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca del Señor vivirá el hombre.

Deuteronomio 8:2-3

¿Privaciones en el desierto?

El segundo libro de la Biblia, el Éxodo, nos enseña cómo Dios liberó a su pueblo, cautivo y esclavo por el Faraón. Para ser liberado, este pueblo debía salir de Egipto, atravesar el desierto de Sinaí y entrar a la tierra prometida. Pero antes de llegar a la meta, sufrió muchas privaciones y soledad, lejos del civilizado Egipto.

La travesía por el desierto es una imagen de la vida de los creyentes en la tierra (1 Corintios 10:6). Así como el pueblo de Dios debía dejar Egipto, los creyentes deben huir de todo lo que, en la sociedad organizada sin Dios, está centrado en “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16).

Fuera de Egipto, ¿le faltó algo al pueblo? ¡No! Aprendió a conocer al Dios de bondad, que cada día colmaba sus necesidades. En el desierto podía faltarles todo. Sin embargo, cada mañana un alimento misterioso era esparcido en el suelo: el maná, imagen de la Palabra de Dios que sustenta al cristiano. Asimismo Dios hizo brotar para ellos agua de la peña, figura del Señor, quien refresca al creyente con su presencia, y con quien puede contar cada día (Mateo 28:20).

Pero muchos israelitas estaban inconformes con lo que Dios les daba. Perdiendo de vista el objetivo del viaje, lamentaban no tener más los alimentos de Egipto, olvidando que Dios los había liberado de su esclavitud.

Cristianos, ¿nos sentimos privados de las cosas que el mundo ofrece? ¡Depositemos toda nuestra confianza en Dios, lo que nos ayudará a apreciar más nuestras bendiciones en Cristo!

2 Reyes 14 – Efesios 2 – Salmo 70 – Proverbios 17:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La importancia de la verdad

Junio 12

La importancia de la verdad

Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (Efesios 4:25)

¿Por qué es tan importante decir la verdad? Porque somos miembros los unos de los otros. Cuando no decimos la verdad entre nosotros, dañamos nuestra comunión. Por ejemplo, ¿qué sucedería si el cerebro le dijera que lo frío es caliente y lo caliente es frío? Cuando se bañara, moriría congelado o se cocería en agua hirviendo! Si su ojo decidiera enviar falsas señales a su cerebro, una peligrosa curva de la carretera pudiera parecer una recta, y se estrellaría. Dependemos de la sinceridad del sistema nervioso y de cada órgano del cuerpo.

El cuerpo de Cristo no puede funcionar con menos exactitud que eso. No podemos ocultar la verdad a los demás y esperar que la iglesia funcione debidamente. ¿Cómo podemos servirnos los unos a los otros, llevar las cargas los unos de los otros, cuidarnos mutuamente, amarnos, edificarnos, enseñarnos y orar los unos por los otros si no sabemos lo que está ocurriendo en la vida de los demás? Así que sea sincero, “siguiendo la verdad en amor” (Ef. 4:15).

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Bartimeo

Miércoles 12 Junio

Bartimeo el ciego… estaba sentado junto al camino mendigando… comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús… ten misericordia de mí!

Marcos 10:46-47

Jesús le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo:… Que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.

Marcos 10:51-52

Bartimeo

Bartimeo era ciego y, sentado junto al camino, mendigaba. Esto nos hace pensar en aquellos que viven sin fe y no pueden ver las realidades divinas. Su ceguera espiritual los priva de metas y esperanza: no ven las cosas esenciales. Como este ciego, esperan ayuda de los hombres. Pero Jesús pasó por ese camino. Desde el fondo de su angustia, Bartimeo imploró su ayuda: “¡Ten misericordia de mí!”. A pesar del ruido de la multitud, Jesús oyó su oración. Llamó al ciego y, en respuesta a su fe, le devolvió la vista.

Hoy el Señor todavía escucha la oración de todo el que clama a él. No dudemos en hablarle. Él desea abrir nuestros ojos para que, por la fe, podamos discernir su amor y aceptar la gran salvación que él obtuvo muriendo por nosotros.

Bartimeo no dudó. Siguió a Jesús en el camino. A partir de ese momento su vida tuvo un sentido, un centro de interés, un objetivo. Para él nada sería igual que antes. Para usted también, un encuentro con Jesús cambiará su vida.

Estaba solo al borde de la ruta,
Este hombre ciego con el corazón triste y afligido;
Gemía, abrumado por la duda,
Cuando llegó Jesús y le dijo: ¡Sé sano!
El Hijo de Dios es por siempre el mismo,
Aún ayuda, llama y salva.
Vaya a él, al Salvador que te ama,
No importa quién eres, Jesús te quiere bendecir.
2 Reyes 13 – Efesios 1 – Salmo 69:29-36 – Proverbios 17:5-6
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

Sea veraz

Junio 11

Sea veraz

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Éxodo 20:16

Un cristiano nunca debe mentir. La mentira más conocida es decir algo que no es cierto. Pero hay otros tipos de mentiras, como la exageración. Una vez oí la historia de un cristiano que daba un testimonio convincente, pero un día dejó de recitarlo. Cuando se le preguntó por qué, dijo que a través de los años lo había embellecido tanto que había olvidado lo que era cierto y lo que él había inventado.

Cometer fraude en la escuela, en los negocios, en el trabajo y en la declaración de impuestos es una manera de mentir. También lo es el traicionar la confianza, la adulación, el presentar excusas y el quedarse callado cuando debe decirse la verdad.

No hay lugar para la mentira en la vida cristiana. Debemos decir la verdad.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

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Mejor es respetar a Dios

Martes 11 Junio

Mejor es lo poco con el temor del Señor, que el gran tesoro donde hay turbación.

Proverbios 15:16

Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre.

Salmo 118:8

Mejor es respetar a Dios (2)

Lectura propuesta: Génesis 13

Abraham y su sobrino Lot se hallaban frente a una decisión difícil: debían separarse porque no tenían suficiente lugar para sus rebaños. Abraham dejó elegir a su sobrino: “Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda” (Génesis 13:9). Lot miró a lo lejos y contempló la llanura fértil del Jordán, cerca de las ciudades de Sodoma y Gomorra (habitadas por depravados), y eligió la llanura. Atraído por la riqueza (“el gran tesoro”), hizo una mala elección, porque “mejor es lo poco con el temor del Señor”. ¡Sería la ruina para sus bienes y, sobre todo, para su familia!

En cuanto a mí, ¿he hecho una buena elección? Como todo hombre, debo hacer una elección esencial: ¿cómo comportarme con respecto a Dios? Él es invisible, inalcanzable, y verdaderamente no lo vemos intervenir para castigar el mal… Sin embargo la conciencia de que hay un Dios está presente en cada uno. ¿Debemos buscarlo, o ignorarlo?

Si no tengo en cuenta la existencia de Dios, puedo creer que soy libre, que la vida me está ofreciendo “el gran tesoro”. Pero pasaré al lado de lo esencial. A la inversa, si busco a Dios, si ese “temor del Señor”, manifestado en confianza y respeto a su persona, mora en mí, su voluntad se verá reflejada en mi comportamiento. Quizá tenga “poco” en cuanto a las riquezas del mundo, pero Dios me asegura que eso es mejor. No olvidemos que hay una herencia moral y espiritual para aquellos que “temen tu nombre” (Salmo 61:5).

(continuará el próximo martes)
2 Reyes 12 – Romanos 16 – Salmo 69:19-28 – Proverbios 17:3-4
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

Una nueva actitud

Junio 10

Una nueva actitud

Vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

(Efesios 4:24)

Cuando usted se entregó a Cristo, reconoció que era pecador y decidió abandonar su pecado y las cosas malvadas de este mundo. Pero Satanás hará brillar al mundo y su pecado delante de usted para tentarlo a que regrese a él. Pablo nos advierte que no volvamos al mundo, sino que más bien nos vistamos de la justicia y santidad de la verdad.

Eso no es algo que se hace una sola vez; es algo que se hace cada día. Una manera de hacerlo se describe en 2 Timoteo 3:16, que dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.

Si quiere vivir rectamente, lea la Palabra de Dios. Lo ayudará a enfrentarse a los vestigios del mundo todavía presentes en su vida.

Del libro La Verdad para Hoy de John MacArthur DERECHOS DE AUTOR © 2001 Utilizado con permiso de Editorial Portavoz, http://www.portavoz.com

La argolla de salvación

Lunes 10 Junio

Jesús… nos libra de la ira venidera.

1 Tesalonicenses 1:10

Todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

Hechos 10:43

La argolla de salvación

En la Edad Media, cuando construían una catedral, adherían una sólida argolla (aro) de hierro en la base de uno de sus muros, llamada «la argolla de salvación». A un malhechor le bastaba sujetarse a ella para estar momentáneamente a salvo de sus perseguidores. También había un «espacio de salvación» delimitado alrededor de esas mismas catedrales; este constituía un lugar de asilo en el cual nadie podía ser detenido.

Estas medidas permitían suavizar la implacable justicia de aquellos tiempos. Probablemente esta idea estaba inspirada en las “ciudades de refugio” mencionadas en la Biblia, las cuales estaban destinadas a recibir a los autores involuntarios de un homicidio (Números 35:11). Los asesinos que se refugiaban allí solo podían quedarse en ese lugar si se demostraba que no habían asesinado voluntariamente.

Hoy todavía necesitamos una “ciudad de refugio” para escapar al juicio de Dios, no solamente por nuestras faltas involuntarias sino, sobre todo, por cada uno de nuestros actos de desobediencia a Dios.

El autor de estas líneas tuvo que reconocer un día que era culpable y que merecía la condenación divina. Su vida pasada era una sucesión de ofensas a Dios, y sus decisiones a menudo eran motivadas por el egoísmo y el orgullo. ¿Qué hizo? Aferrarse fuerte a «la argolla de salvación», es decir, a la mano que desde hace tanto tiempo Dios tiende a los hombres. Puso su confianza en Jesucristo, el Hijo de Dios, quien expió sus pecados, voluntarios e involuntarios.

Y usted, ¿ya se aferró a la argolla de salvación?

2 Reyes 11 – Romanos 15:14-33 – Salmo 69:9-18 – Proverbios 17:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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