Compartamos la fragancia de Cristo

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Compartamos la fragancia de Cristo

Charles Stanley

La gracia de Dios no es solo para nosotros, sino también para bendición de quienes conocemos y amamos.

Para bien o para mal, las actitudes son contagiosas; una mentalidad llena de amargura puede deprimir a otra persona, y una perspectiva llena de esperanza puede levantar a alguien. Todo lo que esté en nuestro corazón se desbordará en acciones, conversaciones y compromisos con otras personas (Pr 4.23). Por eso, después de la salvación personal, Dios nos llama a la santificación, para que podamos dar su fruto y enriquezcamos las vidas de quienes nos rodean.

Cristo lo dijo de esta manera: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5.16). La gracia de Dios no es solo para nosotros, sino también para bendición de quienes conocemos y amamos. No se limita a compartir el evangelio; podemos difundir la luz de Cristo a través de una palabra de aliento, un abrazo oportuno, o un oído atento. Al fin y al cabo, los creyentes deben ser “grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden” (2 Co 2.15).

PIENSE EN ESTO

¿En qué circunstancias se inclina usted hacia la amargura? ¿O hacia la alegría? ¿Cómo puede mejorar su “fragancia” el hecho de darse cuenta de esta propensión?

Biblia en un año: 2 Samuel 18-19

Adán, el primero y el postrero

Domingo 10 Abril

El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte… Porque así como por la desobediencia de un hombre (Adán) los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno (Jesucristo), los muchos serán constituidos justos.

Romanos 5:1219

Adán, el primero y el postrero

Adán, el primer hombre, es el ancestro de todos nosotros. Su Creador lo cuidaba; estaba en un lugar de delicias donde no le faltaba nada, pero escuchó a Satanás y dudó de Dios. Se alejó de él y pecó. Así, por haber pecado, se convirtió en el líder de los humanos: ahora todos tenemos en común el hecho de ser pecadores, alejados de Dios y merecedores de su condenación.

Pero Jesucristo, el segundo hombre, el “postrer Adán” (1 Corintios 15:45-47), vino a la tierra para acabar con esta situación desesperada. Él también fue tentado por Satanás, no en el paraíso, sino en un desierto, en medio de los animales salvajes. Le propuso dudar de la palabra y la bondad de Dios, pero Jesús, como hombre, resistió mediante esta Palabra, y conservó una confianza absoluta en Dios. Obedeció a Dios hasta la muerte, dando su vida en la cruz por los pecadores. Luego resucitó. Satanás y la muerte fueron vencidos. Entonces Jesús pasó a ser el Salvador de todos los que creen en él: sus pecados fueron perdonados para siempre; Dios ya no los ve como pecadores, sino como justos, pues dejaron definitivamente la fila a la que pertenecían por su nacimiento natural.

¡El contraste es completo! Una de las familias conduce al juicio y a la muerte eterna; la otra conduce a la salvación y a la vida eterna.

Ahora le preguntamos: ¿Quién es su líder? ¿Adán, hombre pecador, quien dio la espalda a Dios? ¿O Jesucristo, “el postrer Adán”, el Salvador?

Isaías 17-18 – 1 Tesalonicenses 5 – Salmo 41:7-13 – Proverbios 13:9-10

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El camino de la fe

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El camino de la fe

Charles Stanley

Andar por fe no significa que estemos en un camino fácil

Hebreos 11.23-29 

Moisés fue un líder importante del pueblo hebreo, y muchos lo consideran un héroe del Antiguo Testamento. Fue llamado a hacer grandes cosas con la ayuda del Señor, y se encontró con la presencia del Todopoderoso de manera personal. Pero todas sus asombrosas hazañas fueron posibles solo por su fe.

El pasaje de hoy es parte de lo que se conoce como el “Salón de la fe” de la Biblia. Los mencionados en este capítulo le creyeron a Dios y demostraron su confianza con la acción obediente. Santiago 2.14 dice que toda fe genuina resulta en acción, y eso también es cierto para nosotros.

Andar por fe no significa que estemos en un camino fácil. Puede implicar dificultades e incluso persecuciones. Pero cuando nos mantenemos fieles al Señor a pesar de todo, nuestra fe demuestra ser genuina y nos volvemos más semejantes a Cristo.

¿Está usted dispuesto a confiar en el poder de Dios en su debilidad? ¿Cree que Él le dará poder para mantenerse firme si enfrenta la adversidad? El Señor responde a la fe al capacitarnos para soportar las dificultades, demostrando su poder en nuestra debilidad, y dándonos satisfacción y gozo en medio del sufrimiento.

Biblia en un año: 2 Samuel 15-17

El arca de Noé

Sábado 9 Abril
Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.
Hebreos 11:7
El arca de Noé
En una isla del Ártico se halla el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, un enorme almacén subterráneo de semillas de miles de plantas de cultivo de todo el mundo. Esta bodega, protegida por puertas blindadas y paredes en concreto armado, fue llamada “El Arca de Noé”. Su objetivo es guardar esas semillas para que las generaciones futuras puedan reimplantar los cultivos que eventualmente sean destruidos por una catástrofe.

Instintivamente nos damos cuenta de que toda vida es extremadamente frágil, y que, a pesar de sus pretensiones, la humanidad no controla los acontecimientos que dirigen el mundo, ni siquiera su propia supervivencia. Tememos el caos y la autodestrucción, pero el control del mundo sigue estando en las manos de Dios. “Todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:16-17).

Dios dijo a Noé: “Entra tú y toda tu casa en el arca” (Génesis 7:1). Los hombres de los tiempos de Noé eran perversos y violentos, por eso Dios había decidido destruirlos. El juicio estaba cerca, y la única posibilidad de supervivencia era el arca.

Hoy la violencia y la corrupción también están por todas partes, y el juicio es inminente. ¿Pensamos en protegernos? Ahora Dios también nos ofrece un “arca”. Es Jesucristo, en quien debemos creer para ser salvos. “Ahora, pues, ninguna condenación hay” para los que creen que Jesús murió en su lugar y lo aceptan como su Salvador (Romanos 8:1).

Isaías 15-16 – 1 Tesalonicenses 4 – Salmo 41:1-6 – Proverbios 13:7-8

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

SALVAJE DE CORAZÓN 

ALIMENTEMOS EL ALMA

SALVAJE DE CORAZÓN 

John Eldredge

John Eldredge revisó y amplió su fenomenal best seller, Salvaje de corazón, e invita a los hombres a convertirse en seres más completos mediante: recuperar su corazón masculino; verse a sí mismos en la imagen de un Dios apasionado; y deleitarse con la fuerza y el desenfreno para el que fueron creados.

En este audio-libro John Eldredge ofrece una mirada al interior del verdadero corazón de un hombre y les da permiso a los hombres para ser como Dios los diseñó: arriesgados, apasionados, vivos y libres.

Nuestro regalo más grande

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Nuestro regalo más grande

Charles Stanley

¿Ha recibido usted el regalo más grande de Dios? Si no es así, ¿le gustaría hoy mismo poner su confianza en el Salvador?

Efesios 2.1-10

¿Cuál considera usted su pertenencia más preciada? Si es algo material, no traerá satisfacción duradera. ¿Por qué otra razón es que tanta gente sigue negociando y compitiendo para tener “más” y “mejores” cosas? En su búsqueda de los bienes de este mundo, muchas personas pasan por alto el activo más valioso de todos: la fe.

La fe es un regalo del Señor, no algo que podamos obtener con nuestro esfuerzo. Somos salvos solo por la gracia de Dios, a través de la fe en la obra de Cristo a nuestro nombre. En la cruz, el Señor Jesús llevó el castigo que merecemos, y le da vida eterna a cada persona que confía en Él.

Sin fe, no tendríamos nada de valor duradero. Entonces, todo estaría perdido al llegar la muerte, dejándonos para enfrentar el castigo eterno “excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Ts 1.8, 9).

¿Ha recibido usted el regalo más grande de Dios? Si no es así, ¿no quisiera poner su confianza en el Salvador hoy? Si reconoce a Jesucristo como Señor, y cree de corazón que Dios lo resucitó de los muertos, será salvo (Ro 10.8-10). No tiene nada que perder, y sí mucho que ganar.

Biblia en un año: 2 Samuel 13-14

Dios no se avergüenza de nosotros

Viernes 8 Abril

Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Hebreos 11:16

(Jesús) no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Hebreos 2:11

Dios no se avergüenza de nosotros

Si hemos aceptado la salvación que nos ofrece la obra de Cristo en la cruz, es maravilloso pensar que Dios no se avergüenza de nosotros. ¡Incluso nos dio el privilegio de ser sus hijos (Juan 1:12), porque creímos en su Hijo! El Señor Jesús tampoco se avergüenza de llamarnos hermanos.

Si estos versículos no estuviesen escritos tan claramente en la Biblia, sería normal que dudásemos. En efecto, nuestra vida está llena de tantos errores, compromisos, negaciones, que nos cuesta creer estas afirmaciones incondicionales. Nuestra limitada mente no logra ponerse a la altura de la gracia de Dios; no comprendemos realmente la grandeza de lo que él hizo por nosotros. Nos dio su naturaleza santa y justa, y ve en nosotros las perfecciones de su Hijo.

Esto no debe inducirnos a bajar la guardia, a tener simpatía o a ser indulgentes con el pecado en nosotros. Al contrario, Dios nos exhorta: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). ¡Hagamos todo para agradarle!

Y en nuestra vida en sociedad, ¿hemos decidido seguir el camino trazado por Jesucristo, incluso si esto requiere algún sacrificio? Al final de su vida, el apóstol Pablo escribió al joven Timoteo: “Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo” de dar “testimonio de nuestro Señor” (2 Timoteo 1:128).

¿Podríamos avergonzarnos de hablar de Aquel que no se avergüenza de nosotros?

“Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Isaías 14 – 1 Tesalonicenses 3 – Salmo 40:13-17 – Proverbios 13:5-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

ORACIÓN NOCTURNA

ORACIÓN NOCTURNA
¡Oh amante de tu pueblo!
Tú tienes todo mi ser colocado en las manos de Jesús, mi Redentor,
Comandante, Esposo, Amigo al cuidado de mí, en Él Guárdame santo,
inocente, sin mancha, apartado de los pecadores; que yo no pueda conocer
la voz de los extraños, mas ir a Él donde Él está, y seguirlo a donde nos
conduce. Báñame definitivamente en la fuente de remoción del pecado,
purifícame ahora de la profanación de este día, de sus defectos,
deficiencias de virtud, extremos perjudiciales, para que yo pueda presentar
un carácter perfecto en Jesús. ¡Oh Maestro! que lavaste los pies a los
discípulos, se muy paciente conmigo, se muy condescendiente con mis
defectos, condúceme hasta que Tu gran obra en mí sea concluida. Yo quiero
vencer mi yo en cada aspecto, superar el cuerpo con sus pasiones y
concupiscencias, mantener mi carne sometida, guardar mi humanidad de
todos los pecados más groseros, examinar el poder sutil de mi mente
natural, vivir enteramente para Tu gloria, ser sordo a censura inmerecida y
a los elogios de los hombres. Que nada pueda herir a mi hombre interior
recién nacido, que él no pueda ser herido o morir; que nada puede arruinar
el dominio de Su Espíritu dentro de mí; es suficiente tener Tu aprobación
de mi conciencia. Mantenme humilde, dependiente, extremamente alegre,
tan calmo, tranquilo y silencioso como un niño de pecho, pero sincero y
activo. No quiero hacer, cuanto ser, y yo anhelo ser como Jesús; si Tú me
haces justo, yo seré justo; Señor, Te pertenezco, hazme digno de Ti.

Un espíritu satisfecho y juvenil

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Un espíritu satisfecho y juvenil
¿Está envejeciendo su cuerpo, alma y espíritu?

Charles Stanley

Eclesiastés 1

A medida que pasa el tiempo es inevitable comenzar a experimentar dolores y molestias físicas. Pero las decepciones pueden hacernos sentir viejos en espíritu a cualquier edad. En el pasaje de hoy, encontramos a un desalentado Salomón lamentándose de lo insignificante que se ha vuelto su existencia. El rey, que una vez fue sabio, ha permitido que los ideales y las búsquedas mundanas distorsionen sus prioridades. Y como resultado, ha perdido la satisfacción de la vida.

Lo que Salomón no entendió fue que nuestro enfoque determina nuestro nivel de satisfacción. Quienes permanecen jóvenes en espíritu buscan evidencias del Todopoderoso —las maneras en que Él obra, provee, ama y dirige. Sin esta perspectiva, el dolor y los problemas de la vida toman el centro del escenario, lo que puede llevar al desaliento y a las quejas.

Estas son cargas que los creyentes no debemos llevar. Jesucristo invita a los cansados y cargados a que vengan a Él y encuentren descanso (Mt 11.28-30). Nuestro Salvador es la solución para todo lo que nos pesa, pero debemos dejar que Él lleve la carga por nosotros.

¿Está envejeciendo su cuerpo, alma y espíritu? Ya sea que esté agobiado por resentimiento, remordimiento, culpa o cualquier otra cosa, entréguesela a Dios, porque Él se interesa por usted (cf. 1 P 5.7).

Biblia en un año: 2 Samuel 10-12