Dos veces acusado y dos veces liberado

Jueves 7 Abril

… Hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

Oseas 5:15

(Jesús dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy.

Juan 14:27

Dos veces acusado y dos veces liberado

Antonio era director de una empresa comercial conocida por su honradez. Tenía buena reputación y llevaba una vida agradable y sin problemas. Pensaba que no necesitaba a Dios…

Pero una pandilla empezó a atacar y a robar lo que había en los camiones de la empresa. Entonces Antonio fue detenido y acusado de ser el líder de la pandilla. Siendo totalmente inocente, se sentía muy triste. En ese momento su abogado estaba de vacaciones, y todos sus amigos se alejaron de él.

Mientras estaba en detención provisional, Antonio recibió un calendario cristiano. Por medio de esos mensajes diarios, Dios habló a su corazón. Un juez estudiaba su caso. Antonio tuvo la ocasión de hablarle de todo lo que lo atormentaba. El juez, quien era cristiano, le habló en privado de Jesucristo, el único justo, quien murió por los injustos, y resucitó.

Aunque Antonio era inocente de lo que lo acusaban en ese juicio, reconoció que era un pecador ante Dios y que necesitaba a Jesús para salvarlo. Algunos días después su inocencia fue probada y salió de la cárcel. Fue doblemente liberado: libre de las falsas acusaciones y libre de la perspectiva del juicio eterno.

“Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice el Señor” (Jeremías 29:13-14).

“Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8-9).

Isaías 13 – 1 Tesalonicenses 2 – Salmo 40:6-12 – Proverbios 13:4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Para mantenerse joven y fructífero

Ministerios En Contacto

Para mantenerse joven y fructífero

Charles Stanley

Salmo 92.12-15

Nuestro mundo está obsesionado con la juventud. El mercado está inundado de productos que prometen más salud, menos arrugas y mejores cuerpos. Sin embargo, a menos que la muerte intervenga, envejecer es inevitable. Pero vivir como si fuéramos viejos es una opción. Podemos ser jóvenes en alma y espíritu, no importa cuál sea nuestra edad cronológica.

El pasaje de hoy nos dice que cuando un hombre justo está plantado con firmeza en el Señor (Sal 92.13), llegará a ser fructífero en las cosas que durarán por la eternidad. Los creyentes nunca debemos dejar de dar fruto; debemos permanecer en Cristo para hacer la obra que nos ha encomendado (Jn 15.4Ef 2.10).

Incluso cuando caminamos con Cristo, nuestros cuerpos pueden debilitarse; sin embargo, podemos tener la confianza y la estabilidad que vienen solo de crecer fuertes en la fe. Cada año es una oportunidad para confiar más en Dios y apoyarnos por completo en su Palabra.

Mantenerse joven mientras se envejece comienza con la mente. Nunca deje de escuchar al Padre y aprender de su Palabra. Permita que el pensamiento piadoso moldee su actitud. Sea agradecido, no deje de reír y regocijarse en el Señor. Por encima de todo, siga creyendo y amándolo con todo su corazón.

Detrás de la máscara

Miércoles 6 Abril
El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón.
1 Samuel 16:7
Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.
Lucas 12:2
Detrás de la máscara
Un notario vivía en la opulencia desde hacía diez años… con el dinero de sus clientes. Una mañana los policías llegaron y lo esposaron. Aunque en esa pequeña ciudad era conocido como una persona honesta, había engañado a todo el mundo: a sus clientes, sus vecinos, sus amigos, quienes disfrutaban de su generosidad, ¡e incluso a su mujer e hijos! Era amable, elegante, e inspiraba confianza. Sin embargo, con su hermosa apariencia y su cuello blanco, había arruinado a muchas personas robándoles sus ahorros. Pero un día el fraude fue descubierto y el ladrón fue llevado a la cárcel.

La justicia de los hombres es incapaz de descubrir a todos los culpables, y a veces condena a gente inocente. Pero hay alguien a quien nunca se le puede engañar con una apariencia correcta y honesta: Dios. Sea cual sea la imagen que demos ante nuestros semejantes, Dios conoce al ser humano y no se hace ninguna ilusión respecto al hombre. Dios conoce los pensamientos y los corazones.

¿Y qué ve en usted y en mí? ¿Una buena opinión de nosotros mismos, nuestras faltas a la verdad, nuestra falta de compasión? ¿O el arrepentimiento y la fe?

No temamos esa mirada de Dios, al contrario, ¡busquémosla! Como el rey David, pidámosle continuamente: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón… y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24).

Isaías 11-12 – 1 Tesalonicenses 1 – Salmo 40:1-5 – Proverbios 13:2-3

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La oveja y la moneda de plata (dracma)

Martes 5 Abril
Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido… Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.
Lucas 15:6, 9
La oveja y la moneda de plata (dracma)
A menudo contamos a los niños la parábola de la oveja perdida (Lucas 15:3-7). El pastor deja a las demás ovejas y va en busca de la perdida. Cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros muy gozoso y la lleva al redil. Luego llama a sus amigos y se goza con ellos por haberla encontrado. Ese pastor es Jesús, el Salvador: dio su vida para salvar a los hombres, y ahora busca a los que están perdidos.

A menudo los cristianos han representado al Señor Jesús como el buen Pastor. Así lo vemos en algunas pinturas de las catacumbas romanas.

Justo después en ese capítulo 15 de Lucas Jesús emplea otra ilustración: la moneda de plata perdida (v. 8-10). En este caso no es un animal que se siente perdido y pide ayuda mediante sus balidos, sino un objeto de metal insensible, que ignora su propia situación, totalmente incapaz de señalar su presencia al que lo está buscando.

El que vive sin Dios es como esta moneda perdida, es decir, no es consciente de su estado. La Biblia dice que para Dios está muerto (Efesios 2:1). Por ejemplo, encontramos personas que afirman no tener ninguna necesidad espiritual, como algunos enfermos que creen tener buena salud. ¿Quizás usted se pregunte si este es su caso? Pues bien, incluso en este estado, aunque no tenga ningún deseo de ir a Dios, esta parábola muestra que el Señor lo está buscando sin que usted lo sepa. Lo está llamando, quizá mediante esta hoja, para que vaya a él ahora mismo.

“El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

Isaías 10 – Gálatas 6 – Salmo 39:7-13 – Proverbios 13:1

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La obediencia por medio de la meditación

Ministerios En Contacto

La obediencia por medio de la meditación

Charles Stanley

La Biblia es necesaria porque ilumina la verdadera naturaleza de Dios y enseñarnos sus principios y mandamientos.

Salmos 119:9-16
Bet
9 ¿Con qué limpiará el joven su camino?

Con guardar tu palabra.

10 Con todo mi corazón te he buscado;

No me dejes desviarme de tus mandamientos.

11 En mi corazón he guardado tus dichos,

Para no pecar contra ti.

12 Bendito tú, oh Jehová;

Enséñame tus estatutos.

13 Con mis labios he contado

Todos los juicios de tu boca.

14 Me he gozado en el camino de tus testimonios

Más que de toda riqueza.

15 En tus mandamientos meditaré;

Consideraré tus caminos.

16 Me regocijaré en tus estatutos;

No me olvidaré de tus palabras.

Algunos cristianos tratan de vivir dentro de la voluntad de Dios mientras abren sus Biblias solo en la iglesia. Esta práctica es similar a jugar al baloncesto sin conocer las reglas; lo cual genera errores y frustración. Para obedecer al Señor, primero hay que saber lo que Él ha dicho.

Una vez me salté la lectura de la Palabra de Dios durante una semana como una especie de experimento. En el transcurso de solo siete cortos días mi pensamiento pareció nublarse, mi actitud sufrió y podía sentir que mi corazón se enfriaba para con el Señor. Esa semana me confirmó que la Biblia no es solo para los domingos. Ella es necesaria porque ilumina la verdadera naturaleza de Dios y enseñarnos sus principios y mandamientos.

Solo después de leer la Biblia, podemos comenzar a meditar en sus versículos y dejar que ella nos transforme. Al mantener nuestro enfoque en el Padre celestial y su Palabra, la meditación diaria nos ayuda a transformar el conocimiento bíblico en obediencia activa. Mientras meditamos en un pasaje, el Espíritu lo usará para enseñarnos la manera correcta de vivir, enderezar nuestro rumbo cuando nos desviemos, y capacitarnos para obedecer los mandamientos bíblicos. Él no solo nos revelará cómo aplicar la verdad a nuestra vida, sino que también nos dará su poder para hacerlo.

¿Por qué permite Dios las pruebas?

Ministerios En Contacto

¿Por qué permite Dios las pruebas?

Charles Stanley
Dios tiene un propósito para cada prueba

1 Pedro 1:6-9
En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

Profundicemos hoy en el tema de las pruebas. ¿Qué propósito podría tener Dios al permitir que las enfrentemos?

  1. DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PROBAR NUESTRA FE. Sin embargo, no lo hace con la expectativa de que fracasemos. Más bien, quiere que aprendamos a depender más de Él. La fe que no ha sido puesta a prueba, no puede crecer.
  2. DIOS UTILIZA LAS PRUEBAS PARA MOSTRAR SU PODER SUSTENTADOR. Como vimos ayer, todos enfrentamos períodos dolorosos en la vida. Al recurrir al poder de Dios durante estos tiempos, podemos compartir un poderoso testimonio frente a quienes no conocen a Cristo.
  3. NUESTRAS PRUEBAS NOS PREPARAN PARA AYUDAR A OTROS. Cuando pasamos por problemas, nos preparamos para alentar a quienes lleguen a pasar por alguna prueba similar. Este principio fue parte importante del ministerio de Pablo (2 Co 1.4-8).
  4. DIOS PERMITE LAS PRUEBAS PARA PURIFICARNOS. Las dificultades nos presionan, sobre todo en las áreas donde tratamos de ocultar el pecado. El Señor sabe que estas cosas deben ser sacadas a la superficie y enfrentadas abierta y sinceramente si queremos llegar a ser creyentes maduros.

Dios tiene un propósito para cada prueba. Manténgase firme y deje que el Padre celestial lleva a cabo su voluntad en usted, por los medios que Él considere necesarios.

Con Jesús

Lunes 4 Abril

Cristo… murió por los impíos.

Romanos 5:6

(Jesús dijo al malhechor crucificado:) De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Lucas 23:43

Con Jesús

En 1957 un joven condenado a muerte por asesinato estaba en la cárcel esperando su ejecución. Había recibido una educación cristiana, pero rechazaba las visitas del capellán. Meses de angustia pasaron en medio del silencio y la soledad. El joven terminó aceptando que el capellán le prestase unos libros. Durante varios meses leyó la Biblia, luego se encontró con un antiguo compañero que se había vuelto cristiano. Esto fue lo que escribió en su diario: “Tengo todo en abundancia, fui salvo sin hacer nada, fui retirado del mundo porque me estaba perdiendo…”.

Al final de este periodo, convencido por el llamado de Dios, escribió: “¡Traté de creer mediante la razón! Y súbitamente, en algunas horas, obtuve la fe, una seguridad absoluta. ¡Creí, y no entiendo cómo había hecho para no creer hasta ese momento! La gracia me visitó, un gran gozo me embargó, y, sobre todo, una gran paz me llenó. Todo se aclaró en unos instantes. Era un gozo muy fuerte, que quizá tengo demasiada tendencia a buscar ahora, pues lo esencial no es la emoción, sino la fe. Ahora sé que todo es gracia, y que no me estoy acercando a la muerte, sino a la vida”.

El joven, lleno de una paz indescriptible, oró toda la noche previa a su ejecución, programada para las cinco de la mañana. Las últimas líneas de su diario revelan la seguridad de su fe en su Salvador: “Dentro de cinco horas veré a Jesús…”.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (Lucas 15:7).

Isaías 9 – Gálatas 5 – Salmo 39:1-6 – Proverbios 12:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La importancia de recordar lo aprendido

Iglesia Bautista Internacional

Serie: El espíritu de la apostasía

La importancia de recordar lo aprendido

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

La luz de la cruz

Sábado 2 Abril

La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

1 Corintios 1:18

Jesús… el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Hebreos 12:2

La luz de la cruz

En Australia, durante una noche especialmente clara, tuve la oportunidad de contemplar un cielo estrellado. La Cruz del sur era una de las constelaciones más visibles. Brillaba tanto que logré distinguirla fácilmente entre la multitud de estrellas. ¡Qué belleza!

Para mí una gran luz también irradia de “la cruz de Cristo”. En los relatos de los evangelios, “la cruz” es el madero donde Jesús fue clavado. En el Nuevo Testamento, la expresión “la cruz de Cristo” presenta este hecho que subsiste eternamente en todo su valor y sus consecuencias: el Señor Jesucristo murió, crucificado por los hombres, pero también castigado por el Dios santo debido a nuestros pecados, los cuales llevó sobre sí mismo.

Esa noche, observando la Cruz del sur, vi brillar la obra del Creador; pero contemplando por la fe “la cruz de Cristo”, veo al Hijo de Dios dando su vida para salvarme. La luz moral que resplandece de la cruz de Cristo viene de Dios. Está formada por sus caracteres divinos: bondad, verdad, justicia y paz (Salmo 85:10).

¿Cómo se manifestó la justicia de Dios? Por medio de la cruz (Romanos 3:21-25). ¿Cómo prueba Dios su amor? Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8). La cruz de nuestro Señor Jesús es la expresión sublime del poder y de la sabiduría de Dios. Así como antiguamente la Cruz del sur indicaba la dirección al viajero, la cruz de Cristo da su sentido a nuestra vida.

Isaías 6-7 – Gálatas 3 – Salmo 38:9-14 – Proverbios 12:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El sufrimiento: un caso de estudio – 1ra parte

Ministerios Ligonier

Serie: El sufrimiento: un caso de estudio – 1ra parte

La batalla contra la carne

R.C. Sproul

Antes de empezar formalmente esta serie breve de enseñanza, hay un par de cosas que quiero decir a todos ustedes. En primer lugar, reconozco que entre la amplia audiencia de toda la región hay personas en diferentes ocupaciones, doctores, empleados, pastores. Personas en diferentes actividades.

Y, en un grupo de gente tan variado, es habitual que el orador se dirija de una manera más abstracta y académica, quisiera pedirles de su paciencia, si es posible, para aclarar que estoy dirigiendo estas charlas a los que padecen alguna enfermedad, y luego a los amigos y familiares que han tenido que enfrentar de primera mano niveles profundos de dolor, de incertidumbre, de aflicción y en muchos casos hasta la muerte misma.

Y lo otro que quiero decir a manera de prefacio es que en la medida que toco estos asuntos tan delicados, no voy a estar hablando como doctor, ni como sicólogo, ni como filósofo como aún podría suponerse; pero estaré hablando desde una perspectiva doble, primero como teólogo, pero más importante como ser humano, porque el problema del sufrimiento es algo que inmediatamente nos saca del mundo de lo abstracto y nos toca en el punto de nuestra propia humanidad.

Y cada vez que me encuentro con este tema del sufrimiento, ya sea como una pregunta filosófica o como un grito de dolor de alguien que está en medio de ese sufrimiento en el momento que la hace, la pregunta que escucho en mi profesión es inevitablemente: “¿Dónde está Dios en todo esto?”

Y luego, la siguiente pregunta es una a la que todo teólogo teme oír, y la pregunta es: “¿Por qué?”. Cuando estoy afligido, cuando tu estás afligido, cuando el dolor invade tu vida y llega la amenaza de muerte, lo primero que preguntamos es “¿Por qué?, ¿Por qué yo?, ¿Por qué pasó esto?, ¿Cómo pudo permitir Dios que estas cosas sucedan?”

Ahora, cada vez que hacemos esta simple pregunta “¿por qué?”, estamos haciendo una pregunta acerca del propósito. Las preguntas de “por qué” son las preguntas sobre el propósito. Las preguntas de “por qué” preguntan sobre el significado.

No estamos preguntando “cómo”, no preguntamos “cuándo”, no preguntamos “qué”; preguntamos “por qué”. Y creo que hay una razón por la cual hacemos esa pregunta. Una cosa es experimentar dolor, pero otra cosa es anticipar que mi sufrimiento y mi dolor no valen nada.

Si voy a tener que pasar por el dolor, si voy a tener que pasar por el sufrimiento, tengo que saber dentro de mi mismo que hay algún tipo de razón para eso, que no se trata solo de un ejercicio inútil.

Esto vino a mi mente de una manera muy vívida y muy personal hace solo unas semanas atrás. Mi esposa, Vesta, y yo habíamos regresado a Orlando después de un viaje y habíamos estado hablando en… ni siquiera recuerdo dónde estábamos, pero cada vez que estamos lejos del hogar y volvemos a casa, es una experiencia de gran alegría.

Recuerdo que mientras entrábamos al estacionamiento le dije a mi esposa, dije: “Al fin en casa”, “qué maravilla”. Seguimos estacionándonos y ya en el garaje mientras apagaba el motor, salía del auto y daba la vuelta por detrás del auto, la puerta de nuestra cocina se abrió y mi hija apareció en la puerta.

Tan pronto como ella nos vio, se echó a llorar y soltó de golpe estas palabras: “Papi, acabo de perder a mi bebé”. Y ella se acercó a mí y yo solo extendí mis brazos a ella y me agarró y la abracé mientras lloraba en mi hombro. Y le tomó unos minutos el reponerse de la impresión de vernos regresar y de explicarnos lo que había sucedido.

Ella acababa de empezar su noveno mes de embarazo, un embarazo que había sido muy difícil y que había involucrado un período largo de náuseas matutinas y algunas dificultades con hemorragias. Pero justo ese día ella sintió la ausencia de vida en su interior y fue a ver a su médico, el doctor la examinó, le hizo varios exámenes y le dio la noticia, con tristeza, de que el bebé había muerto.

Bueno, por supuesto, eso siempre será algo realmente difícil de oír para cualquier futura madre. Pero además de eso, el médico le explicó que el procedimiento que era necesario que ella siguiera sería este:  que la llevarían al hospital a la mañana siguiente e inducirían el parto; hablamos de eso y ella dijo: “Papi, ellos quieren que pase por el trabajo de parto, pero mi bebé está muerto”.

A menudo me he quedado profundamente admirado por la fuerza de las mujeres para pasar por el trabajo de parto y a menudo me he preguntado cómo después de haber pasado por eso toman la decisión de hacerlo de nuevo, y algunas veces, muchas veces más.

Y mientras hablo con mujeres de esto, les digo: “¿Cómo pueden soportar pasar por este proceso que eufemísticamente llamamos trabajo de parto?”

Y ellas dicen: “es por lo que sabemos que nos espera al final del dolor”. Es una mujer que está dispuesta a soportar el dolor del parto porque espera con ansias el momento en que una vida emergerá. Y una vez que esa vida está allí y sostiene a su bebé por primera vez, el dolor queda en el olvido, al menos por ese momento, y ella dice: “vale la pena, lo haría de nuevo”.

Pero ¿cómo vas al hospital a dar a luz y pasar por el trabajo de parto sabiendo que lo que te espera al final de tu dolor es muerte? Y de eso es de lo que mi hija y yo tuvimos que hablar; ella buscaba en mí al teólogo, no solo al padre. Ella quería tener algunas respuestas de peso a su pregunta y francamente no tenía ninguna.

Así que fuimos al hospital al día siguiente, su esposo, su madre y yo, la ingresaron y le indujeron el parto. Nos sentamos allí en la sala de partos junto a ella contando las contracciones y ella estaba siendo heroica, pensé. Estaba orgulloso de ella.

Y después que habían pasado varias horas ella dijo: “Papi, por qué no bajas un rato y comes algo y luego regresas en unos minutos ya que me siento bien”. Entonces, me excusé. Me alegré por el respiro, bajé las escaleras y pedí algo rápido para comer. Solo me tomó 15 o 20 minutos y luego regresé apurado para continuar con la espera.

Y mientras me acercaba, abriendo puertas que llevaban a la sala, de repente me quedé paralizado por un grito largo y espeluznante. Me tomó unos momentos para darme cuenta de que era mi hija la que estaba gritando de esa forma. Y para serles honesto, yo estaba aterrorizado de avanzar por esas puertas y llegar a la sala, y en lo que me acercaba al lugar, una enfermera me detuvo, levantó sus manos y me dijo: “Ya viene el bebé”.

Así que corrí de vuelta hacia el pasillo por unos momentos y luego finalmente la enfermera salió y me dijo: “Está bien, ya puede entrar”.

Entonces entré y vi algo que nunca olvidaré; mi esposa nunca olvidará, mi yerno nunca olvidará, y yo sé que mi hija nunca olvidará mientras yo viva.

Mi hija estaba en la cama y estaba sosteniendo en su seno una pequeña niña de 8 meses que no tenía vida. Y yo estaba preocupado por los procedimientos médicos, los reglamentos. ¿Cómo se les ocurre dejar a este bebé sin vida en los brazos de una madre?

¿Por qué no se la llevaron y procedieron de la manera que ellos lo hacen? Y mientras discutía eso con las enfermeras, me dijeron: “La madre necesita ver el fruto de su trabajo de parto”.

Ella sostuvo al bebé por 45 minutos, por una hora. Entraron y tomaron fotos, un mechón de cabello, le pusieron nombre e hicieron todas esas cosas; y mi hija lloraba, yo lloraba, su esposo lloraba y todos lloraban. Pero, mientras hablamos de esto hoy, en las últimas semanas, ella me dijo: “Papi, tenía que cargar a mi bebé porque tenía que saber que mi trabajo de parto no fue en vano, que mi dolor no fue en vano”.

Justo este lunes recibía en mi oficina la noticia, de que la esposa de una figura deportiva muy famosa en Estados Unidos había fallecido.  Judi, esposa joven de Bob Griese, el ex mariscal del campo de los delfines de Miami murió esta semana después de luchar contra el cáncer por varios años.

Ahora, no soy un amigo personal cercano de la familia Griese, pero estuve en Miami hace un mes dando una serie de conferencias y después de una de ellas, una mujer se me acercó, atravesando a toda la gente, llegó a mí y me dijo: “RC”, ella dijo, “Quiero pedirte un favor personal”.  Y yo dije: “¿De qué se trata?”. Ella dijo: “Tengo una amiga muy querida que está luchando contra el cáncer por varios años y ahora se encuentra realmente deprimida”.

Y pasó a contarme algo de la historia de Judi Griese. Y me dijo: “Judi ha estado escuchando tus grabaciones y te conoce, no en persona, pero a través de ese material educativo”. Luego dijo: “Estoy segura de que significaría mucho para ella si tú, de alguna manera, pudieras ir y verla”. Y yo dije: “Claro, iré”.

Y seré honesto con ustedes, no recuerdo haberme sentido más incapaz que cuando me subí a ese auto para ir a visitar a esa mujer que había estado luchando con esa enfermedad por varios años. Y nos dirigimos a esta hermosa sección de Miami y vi el hogar de los Griese. La casa de los Griese es una casa muy bonita, y la ironía era que al otro lado de la calle estaba la casa de la familia Buoniconti, y ustedes recordarán, aquellos de ustedes que miran los deportes profesionales, saben que Nick Buoniconti fue un jugador profesional en Miami que ha estado en las noticias durante los últimos años porque su hijo, quien era un atleta muy talentoso, quedó paralizado por una lesión y ahora está parapléjico.

Así que una nube de sufrimiento se cernía sobre estos vecinos, estos amigos de mucho tiempo. Bueno, esta señora me llevó a la casa y tocó el timbre. Bob abrió la puerta y me hizo entrar a la sala de estar donde Judi estaba sentada en una silla. Entré y me senté junto a ella en la silla, y, queridos amigos, no tenía idea de qué decirle.

Ella me miró y las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas y me dijo: “RC, no creo que pueda resistirlo mas”. Yo no sabía qué decir. O sea, ¿qué puedes decir? ¿Acaso dices: “No digas eso”? o dices: “Tú tienes que soportar, no te rindas, tienes que resistir”.

Y pensé, ¿quién soy yo para decirle a esta mujer cuánto tiene que soportar? Así que no dije nada.  Solo tomé su mano y me senté allí sintiéndome cada vez más y más incapaz en ese momento mientras sostenía su mano por cerca de 45 minutos y solo la escuchaba hablar.

Y cuando terminamos, tuvimos un tiempo de oración y me retiré. Al día siguiente recibí la noticia de que ella se había caído por las escaleras y la llevaron de urgencia al hospital, y ella nunca regresó a casa del hospital. Fue básicamente el fin.

Pero esta señora vino a verme al día siguiente y estaba muy emocionada y me dijo: “Oh”, ella dijo, “no te imaginas cuán maravilloso fue anoche cuando visitaste a Judi Griese”. Respondí: “Yo no dije nada”. Le dije: “Estaba tan avergonzado”; le dije: “Yo sé que ella estaba esperando que yo le diera algunas palabras de consuelo y sabiduría y que le explicara el consejo secreto del Dios Todopoderoso, para lo cual no estoy preparado, no importa cuánto de teología he estudiado”. Y le dije: “Yo no hice nada, todo lo que hice fue sentarme allí y sostener su mano por 45 minutos”. Ella me dijo: “Pero, eso era todo lo que ella quería y era todo lo que necesitaba”.

Ella ha escuchado todos los sermones y ha escuchado todos los temas, pero ella solo quería que alguien le mostrara que ella importaba. Y me dijo: “Te guste o no, porque eres un ministro, representas la presencia de Cristo para ella”.

Yo dije: “Ey, es una pobre representación”. Y pensé en ese momento en una declaración que Martin Lutero hizo alguna vez. Él dijo: “Es deber de todo cristiano el ser Cristo para su prójimo”. Ahora, Lutero era muy bueno como teólogo como para afirmar eso de manera literal. Martín Lutero entendió que a todos nosotros nos quedaban muy grandes los zapatos de Cristo, pero ser cristiano significa representarlo, llevar su consuelo, su paz, su comprensión y no su juicio a las personas que están en dolor.

No tengo muy a menudo la oportunidad de escuchar a los televangelistas, esa es la nueva palabra que se ha acuñado este año, los predicadores televisivos, pero escuché, no hace mucho, escuché a uno de estos predicadores, ni siquiera podía recordar en ese momento quién era, pero él estaba de pie e hizo esta declaración a la gente que estaba viendo la televisión.

Él dijo: “Quiero que entiendan que Dios no tiene nada que ver con el sufrimiento y que Dios, Dios no tiene nada que ver con la muerte. La muerte es algo que se entromete en la creación de Dios.”

Y, por supuesto, este ministro continuó diciendo y asignando todo dolor, todo sufrimiento, toda enfermedad y toda muerte al diablo. Y mientras escuchaba eso, para ser honesto con ustedes, quería arrojar algo a través de la pantalla del televisor. Y ahora intento… trato de entender qué pasa por la cabeza de un ministro, ya sea un ministro de televisión o cualquier otra clase de ministro, para ponerse de pie y decir a la gente que Dios no tiene nada que ver con el sufrimiento o que Dios no tiene nada que ver con la muerte y la única cosa que se me ocurre es que este ministro de alguna forma quería responder a los problemas que las personas tienen cuando les sobreviene el sufrimiento, porque algunos se enojan con Dios.

Mucha gente se enoja con Dios. Dicen: “Oye, tú sabes que esto no es justo, ¿cómo puedes dejar que estas cosas me pasen a mí? Otra vez, ¿por qué? ¿Dónde está Dios en todo esto? Lo que el ministro televisivo estaba tratando de hacer con tanto cuidado, era absolver a Dios de toda culpa y toda responsabilidad por permitir que algo desagradable le ocurra a una de sus queridas criaturas.

Así como los filósofos solían decir, que si Dios es realmente amoroso y si Dios es realmente poderoso, entonces no podría permitir que suceda toda la tragedia, dolor, sufrimiento y tristeza que suele suceder en este mundo.

Así que, el ministro televisivo lo envolvió todo en papel de regalo y dijo: “Dios simplemente no tiene nada que ver con esto”. Ahora, estoy seguro de que lo que él estaba tratando de hacer era lograr que las personas se sintieran cómodas, porque ellos no podían… ellos no querían pensar en un Dios que, de hecho, podía estar involucrado en su dolor.

Pero dos cosas vinieron a mi mente en ese momento. Lo primero que pensé fue: “me pregunto si este hombre alguna vez ha leído el Antiguo Testamento”. “Me pregunto si este hombre alguna vez leyó el Nuevo Testamento” porque el Dios del judaísmo, el Dios del cristianismo es un Dios que se especializa en sufrimiento.