Abrir nuestros oídos para escuchar

Serie: Cómo aprender las leyes de Dios

Por R.C. Sproul

Dios le dijo a Isaías: «Ve, y di a este pueblo: «Escuchad bien, pero no entendáis; mirad bien, pero no comprendáis». Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se arrepienta y sea curado» (Is 6:9-10).

Pablo explica este tipo de juicio en Romanos 1:28: «Y como ellos no tuvieron a bien reconocer a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para que hicieran las cosas que no convienen».

El peor castigo que puede caer sobre nosotros es que Dios nos entregue a nuestros pecados. Esto anticipa el veredicto de Dios en el juicio final: «Que el injusto siga haciendo injusticias, que el impuro siga siendo impuro» (Ap 22:11a).

Cada vez que se proclama la Palabra de Dios, cambia a todos los que están a su alcance. Nadie puede permanecer inafectado al oír la Palabra de Dios. Para aquellos que la escuchan de manera positiva, hay crecimiento en gracia. A los que la rechazan o son indiferentes a ella se le añaden callosidades a sus almas y sus corazones se endurecen. El ojo se va cerrando, el oído oye cada vez menos, y el misterio del reino es cada vez más oscuro. El que tiene oídos para oír, que oiga.

Coram Deo: vivir delante del rostro de Dios
Pídele a Dios que abra tus oídos a Su voz, que despeje tus ojos espirituales y que te permita entender con el corazón.

Para estudiar más a fondo
Isaías 6:9-10

Romanos 1:28

Publicado originalmente en el Blog de Ligonier Ministries.
Cómo aprender las leyes de Dios
R.C. Sproul
El Dr. R.C. Sproul fue fundador de los Ministerios Ligonier, pastor fundador de Saint Andrew’s Chapel en Sanford, Florida y primer presidente de Reformation Bible College. Escribió más de cien libros, incluyendo La santidad de Dios, Escogidos por Dios, Todos somos teólogos, Moisés y la zarza ardiente, Sorprendido por el sufrimiento, entre otros.

3-DIOS ES OMNISCIENTE | SERIE INFANTIL

Ministerio Infantil ICEF

Serie Infantil: Los Atributos de Dios

3-DIOS ES OMNISCIENTE

Mis Primeros Pasos en la fe

Basado en la confesión de Fe de Westminster

En algunos versículos de la Biblia utilizamos diferentes versiones, ya que tratamos que el lenguaje a usar sea entendible para los niños. Guión y Adaptación por ICEF.

Narración: Elena Pacheco Edición: Elena Pacheco

Facebook ICEF: https://www.facebook.com/icefamiliar/

Facebook Perfume de Adoración: https://www.facebook.com/perfumedeado...

Canal Perfume de Adoración: https://www.youtube.com/channel/UCS_I...

2-LA SOBERANÍA DE DIOS | SERIE INFANTIL

Ministerio Infantil ICEF

Serie Infantil: Los Atributos de Dios

2-LA SOBERANÍA DE DIOS

Mis Primeros Pasos en la fe

Basado en la confesión de Fe de Westminster

En algunos versículos de la Biblia utilizamos diferentes versiones, ya que tratamos que el lenguaje a usar sea entendible para los niños. Guión y Adaptación por ICEF.

Narración: Elena Pacheco Edición: Elena Pacheco

Facebook ICEF: https://www.facebook.com/icefamiliar/

Facebook Perfume de Adoración: https://www.facebook.com/perfumedeado...

Canal Perfume de Adoración: https://www.youtube.com/channel/UCS_I...

1-LA SOLEDAD DE DIOS | SERIE INFANTIL

Ministerio Infantil ICEF

Serie Infantil: Los Atributos de Dios

1-LA SOLEDAD DE DIOS

Mis Primeros Pasos en la fe

Basado en la confesión de Fe de Westminster

En algunos versículos de la Biblia utilizamos diferentes versiones, ya que tratamos que el lenguaje a usar sea entendible para los niños. Guión y Adaptación por ICEF.

Narración: Elena Pacheco Edición: Elena Pacheco

Facebook ICEF: https://www.facebook.com/icefamiliar/

Facebook Perfume de Adoración: https://www.facebook.com/perfumedeado...

Canal Perfume de Adoración: https://www.youtube.com/channel/UCS_I...

¿Cómo puedo proteger a mi hijo del adoctrinamiento estatal?

Coalición por el Evangelio

¿Cómo puedo proteger a mi hijo del adoctrinamiento estatal?

John Piper

Nota del editor: El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes de su programa Ask Pastor John. A continuación está su respuesta a una de esas preguntas.

Un hombre, esposo y padre cristiano que vive en Suecia nos envía la pregunta de hoy. “¡Hola, pastor John! Amo este podcast y tus enseñanzas. Vivo en Suecia, un país coercitivo y, en muchas maneras, socialista. No hace mucho tiempo, se prohibieron las exenciones para educar a los hijos en el hogar por convicciones religiosas. Debemos enviar a nuestros hijos a la escuela o el gobierno amenaza con quitárnoslos. El Estado obliga a los niños a comenzar el preescolar cuando apenas tienen seis años. Las escuelas cristianas son prácticamente ilegales y una escuela puede tener un ‘perfil cristiano’, pero es un título sin significado alguno. A estas pocas escuelas cristianas todavía no se les permite ser ‘religiosas’ o enseñar una cosmovisión cristiana. Están obligados por ley a cumplir con el mismo plan de enseñanza que las escuelas seculares y ateas para brindarles a los niños una educación secular, e incluso deben enseñar a nuestros niños la ideología LGBTQ como una norma positiva. Pastor John, en un país como este: ¿cómo podemos educar a nuestros hijos?”.

Permítanme intentar elaborar un caso o una comprensión desde el principio más básico y general, hasta la aplicación inmediata para un padre en Suecia que se enfrenta a este tipo de desafío difícil.

Los padres y las asociaciones
Comenzaría desde lo más básico afirmando que Dios ha asignado a los padres, no al Estado, sino a los padres, la crianza y formación de las mentes y corazones de los niños en el conocimiento de Dios y en cómo vivir esto en el mundo. Me baso en textos como Efesios 6:4 (”Padres … críenlos [a sus hijos] en la disciplina e instrucción del Señor”), Deuteronomio 6:6-7 y el libro de Proverbios, que se centra en la enseñanza de padres y madres como fundamento para la vida.

Dios ha asignado a los padres la educación y formación de la mente y el corazón de sus hijos

Por supuesto, los padres siempre han sabido que necesitan la ayuda de otras personas de muchas maneras (por ejemplo, la iglesia y la comunidad), para desarrollar en sus hijos conocimientos que ellos mismos no tienen. Eso no es una implicación solo para la vida moderna en la era técnica. En el primer siglo, los padres de Pablo consideraron oportuno complementar lo que recibió en casa con la educación que recibió “bajo Gamaliel” (Hch 22:3). Ese no es un principio nuevo. Los padres edifican en sus hijos y se asocian con otros para que ellos edifiquen en sus hijos lo que necesitan para la vida. Ese es el primer principio que es un hecho, creo, para los cristianos.

Un interés común
El segundo principio que establecería es que Dios ha ordenado que haya gobiernos y Estados, y el gobierno empuña la espada, lo que significa que el gobierno puede hacer cumplir las leyes con coerción, multas, encarcelamiento, daños corporales y muerte (Ro 13:4). Ese gobierno debe preocuparse por el bien de su pueblo (1 P 2:14). Esto implica que tendrá un fuerte interés en que su pueblo esté educado, al menos lo suficiente para hacer que la sociedad funcione.

Imagínate lo que sucedería si en las sociedades modernas nadie supiera leer o nadie pudiera hacer aritmética básica, sin mencionar ser capaz de pensar críticamente con respecto a las vastas complejidades de lo que hace que la infraestructura de las ciudades funcione. El invierno pasado, tuvimos tan mal tiempo en Minneapolis, que estuvo diez o veinte grados bajo cero durante días y días. Pensé que si la infraestructura de esta ciudad se dañaba, nos moriríamos de frío. Realmente pereceríamos. Realmente le importa al gobierno, a quién le interesa el bienestar de su trabajo continuo, que haya una educación básica y más que básica.

Las vías para la educación
Sin embargo, el tercer principio, que es realmente importante en esta situación, sería que este fuerte interés del gobierno por tener una población educada se vuelva malo cuando se apropia del derecho más fundamental de la familia de educar a sus hijos.

En otras palabras, yo diría que los gobiernos deberían encontrar una manera de alentar el crecimiento de una población educada respetando los derechos de las familias y promoviendo múltiples vías para todo tipo de educación general y superior, mientras los padres buscan formas de asociarse con aquellos que tienen experiencia en equipar a sus hijos para que funcionen con sabiduría, moralidad y productividad en el mundo.

Tres opciones para las familias
Con estos tres principios básicos, ahora podemos analizar la situación en Suecia y la crianza de los hijos allí. Por supuesto, Suecia no es el único país del mundo que, de acuerdo con estos principios, se extralimita en su intromisión en los derechos de las familias. Conozco al menos a dos familias aquí en Minneapolis que vinieron de otro país de Europa precisamente porque prohibieron la educación en el hogar y exigieron la educación estatal con todo su adoctrinamiento de la cosmovisión actual.

Millones de cristianos en todo el mundo han vivido y viven en regímenes opresivos que tienen un poder tan altivo que sobrepasan el papel que Dios les ha dado y hacen cumplir esta extralimitación con el poder del encarcelamiento y la muerte. Esto no es inusual. Es decir, esto es común en todo el mundo y siempre ha sido común.

Entonces, veo tres posibilidades para las familias cristianas que hoy están en una situación como la que se encuentra esta familia en Suecia.

  1. Buscar la libertad en otro lugar
    Una posibilidad es la emigración fuera de su país a una sociedad más libre, una opción que probablemente simplemente no existe para la mayoría de las familias por muchas razones, incluidas leyes de inmigración cada vez más restrictivas y muchas otras cosas que no solo lo harían difícil, sino probablemente no sabio.
  2. Mantén a los niños en casa
    En segundo lugar, puedes mantener a tus hijos fuera de la escuela y correr el riesgo de perderlos. En los últimos años, vimos en las noticias a familias en Suecia donde eso sucedió. Le quitaron cinco niños a sus padres porque estos no los enviaban a la escuela pública. Ahora, ese es un riesgo enorme y probablemente la mayoría de los padres simplemente no dirán: “Eso valdría la pena”. Probablemente no valga la pena. Quédate con tus hijos y arriesga la educación.
  3. Envía a los niños a la escuela, pero edúcalos en el hogar y en la iglesia
    Eso me lleva a mi tercera opción, que es la que probablemente seguirán la mayoría de las familias y que más o menos, creo, tendrán que seguir, esto es: una educación radicalmente cristiana en casa, junto con la educación estatal (que va a ser diametralmente opuestos en muchos sentidos), será necesaria para edificar en la vida de los niños dos convicciones profundas e inquebrantables. Este es el objetivo ahora:

Jesús, el tipo de persona que es y el tipo de salvación asombrosa que ofrece, es mejor que cualquier cosa que encuentren en la escuela o en cualquier otro lugar entre sus compañeros. Esa es la primera convicción que quieren inculcar en estos niños con esta educación cristiana radical en casa, en la iglesia y entre amigos.
El camino de Jesús, el estilo de vida que Jesús enseña, modela y requiere, es mejor, mucho mejor, enormemente mejor, que cualquier estilo de vida ofrecido en la escuela o en los medios de comunicación.
Modela un gozo abundante en Cristo para tus hijos. Modela una gran confianza en su soberanía

Esto no es diferente. Este no es un tipo de crianza diferente de la que ocurriría en otra cultura. Pero yo pensaría que en una situación en la que los niños se ven obligados a ser adoctrinados con puntos de vista no bíblicos sobre lo que es verdadero y falso, lo correcto y lo incorrecto, lo bello y lo feo, la intencionalidad de la educación cristiana de los padres en el hogar debe ser mayor y más urgente para construir la mentalidad en nuestros niños desde la edad más temprana de que realmente no somos parte de ese sistema.

Creo que eso es cierto aquí en Estados Unidos, pero los padres no lo sienten. No lo creen. Ellos saben cada vez más que es verdad, pero hemos sentido por tanto tiempo que pertenecemos aquí. No sentimos que realmente no formamos parte del sistema. Es nuestro sistema hasta cierto punto, pero cada vez es menos el caso. Bueno, en Suecia, han declarado que no es el caso. Creo que existe esta mayor intencionalidad donde les enseñamos a nuestros hijos que vivimos en un sistema coercitivo, no bíblico e injusto. Les enseñamos eso. Eso se consideraría antipatriótico en algunos países. Los estadounidenses hoy en día lo consideran antipatriótico en gran medida y no deberían considerarlo de esa manera.

Entonces, en Suecia, creo que tienes que enseñarles a tus hijos desde el principio que vivimos en un sistema en el que nos obligan a hacer lo que no deberían obligarnos a hacer. Los niños deben tener esa mentalidad desde el principio.

Confianza en el Rey Jesús
Quisiera enfatizar para este padre cristiano que el gran desafío es definir esa alienación del Estado y de la cultura sin volverse amargado, resentido, melancólico ni temeroso. En cambio, modela a tus hijos un gozo abundante en Cristo. Muestra una gran confianza en su soberanía sobre los regímenes coercitivos y malvados. Muestra una tremenda esperanza de que, aun bajo estas limitaciones, Cristo es capaz de mostrarse a sí mismo y su camino como algo mucho más profundamente satisfactorio y gratificante que cualquier cosa que este mundo presente ofrece. Ese es el gran desafío.

Los mandamientos bíblicos de regocijarnos siempre y dar gracias en todo, de hecho “por todo” (Ef 5:20), fueron pronunciados en situaciones que eran, en gran manera, opresivas e intimidantes. Entonces, el gran desafío en la crianza de los hijos es ser un tipo de persona que confía tanto en el poder, la sabiduría y la bondad del Rey Jesús, el Presidente Jesús, el Jefe Jesús, el Primer Ministro Jesús, que nuestro gozo es indomable. A los niños se les debe mostrar que el camino de Jesús es de mucho gozo, aun si es un camino doloroso, de abnegación y un camino estrecho que conduce a la vida.

Trabajen juntos
Agregaría una cosa más y estoy seguro de que este padre lo sabe, probablemente mejor que yo. Las familias no deberían pelear esta batalla solos junto a sus hijos para mostrarles la verdad. Si es posible, deberían reunirse en iglesias saludables, rodeados de otras familias con esperanzas y anhelos similares. A los jóvenes les encanta tener amigos y el poder de la presión de grupo es enorme. La Biblia dice que las malas compañías corrompen las buenas costumbres (1 Co 15:33), por lo que debemos orar fervientemente para que Dios levante otros amigos cristianos para nuestros hijos.

Debemos unirnos como padres cristianos para ayudarnos mutuamente a proporcionar el tipo de alternativas para nuestros niños y jóvenes que puedan disfrutar, de modo que cuando sus compañeros no cristianos les ofrezcan alternativas que no sean saludables, puedan hacerle frente.

No hay un lugar seguro en el mundo para criar niños: no lo es Estados Unidos, de seguro, ni Suecia, ni China ni Corea del Norte. No hay un lugar seguro para criar hijos cristianos, niños que atesoren a Cristo por encima de todo lo demás. Solo Dios puede obrar el milagro que anhelamos ver en los corazones de nuestros hijos.

Entonces, con toda nuestra enseñanza, modelaje, amistades en la iglesia y nuestro gozo, debemos orar sin cesar por el milagro de la regeneración en nuestros hijos.

Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.
​John Piper (@JohnPiper) es fundador y maestro de desiringGod.org y ministro del Colegio y Seminario Belén. Durante 33 años, trabajó como pastor de la Iglesia Bautista Belén en Minneapolis, Minnesota. Es autor de más de 50 libros.

Tú eres responsable de tus hijos

Coalición por el Evangelio

Tú eres responsable de tus hijos
JUAN D. ROJAS

“Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas”, Deuteronomio 6:4-9.

Este pasaje se conoce como el Shemá, y es una de las oraciones más importantes para los judíos. Es vital que consideremos este texto con detenimiento, ya que nos enseña muchas cosas valiosas. Una de ellas es la importancia de enseñar la Palabra de Dios a nuestros hijos.

Un mandato para todos
El mandato en el Shemá es para cada hombre y mujer del pueblo de Dios, y enfatiza la responsabilidad primaria de los padres: educar a sus hijos en la fe.

La formación espiritual y el discipulado debe de originarse y tener su mayor fuerza y profundidad en los hogares. Esto no solo lo vemos en el Shemá; por toda la Escritura encontramos el testimonio de que Dios espera que los padres seamos los primeros maestros de nuestros hijos en los caminos y mandamientos de nuestro Dios.

Proverbios 22:6 dice, “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere grande no se apartará de él”. Este texto es un principio sabio dado por un Padre a otros padres. Tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros niños en el camino de Señor y el hacerlo, aunque de ninguna manera será garantía de su conversión, definitivamente será de grande bendición para sus vidas.

Por otro lado, Jesús, a sus doce años, se encontró discutiendo temas teológicos con los rabinos de su época. Esto en parte puede atribuirse a la solidez con la que José y María lo discipularon desde muy pequeño. No podemos olvidar que Jesús es Dios, pero también un hombre que “…crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52).

Es fácil darnos cuenta de que la familia es la institución de vida más importante para el desarrollo de una persona. Debido a eso, Dios diseñó que la formación espiritual de los hijos sea cultivada y modelada por los padres. Y esto no significa simplemente orar antes de cada comida con ellos, sino también cimentar una enseñanza sólida y completa de todo el consejo de Dios. Por eso en el Shemá, Dios es muy claro acerca de la constancia, frecuencia, e intencionalidad de la formación espiritual que debemos de tener para con nuestros hijos: “Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:7).

¿Cuáles son tus prioridades?
Los padres debemos buscar tener nuestras prioridades alineadas al orden de Dios. Vivimos en un mundo acelerado que nos obliga a correr en todas direcciones, tentándonos constantemente a dejar de lado la formación espiritual de nuestros niños. Al final, reducimos su instrucción a una hora el domingo y por alguien que tal vez ni siquiera conocemos. Aunque la escuela dominical para los niños es una gran bendición, no debe ser el lugar principal para la educación espiritual y bíblica de nuestros hijos.

Los padres de familia somos los encargados de la salud espiritual de nuestra esposa y de nuestros hijos. Los varones estamos llamados a ser los sacerdotes en nuestro hogar y guías espirituales de los miembros de nuestras casas. Somos los responsables delante de Dios de enseñarles la Palabra de Dios y su aplicación. Debemos de enseñarles a orar, a leer las Escrituras, y a valorar las disciplinas espirituales.

El teólogo Jonathan Edwards dijo: “Toda familia cristiana debiera ser una pequeña iglesia, consagrada a Cristo, e influenciada y gobernada enteramente por sus mandamientos. La educación y orden de la familia son algunos de los mejores medios de gracia”.1

Sé fiel a tu llamado
Quisiera motivarles a empezar o a retomar con entusiasmo y perseverancia el trabajo de la formación de los discípulos más inmediatos que Dios nos ha dado: nuestros propios hijos. Los invito a que juntos recibamos este noble encargo como una oportunidad única de parte de Dios para la formación de futuros hombres y mujeres que puedan ser de bendición a nuestro mundo. Los hijos son una bendición del Señor y una oportunidad increíble para formar más discípulos que traigan bendición al mundo y gloria a su Nombre.

[1] Farewell Sermon (The Works of Jonathan Edwards, Vol. I, p. ccvi.)
Juan D. Rojas es el pastor de la Iglesia Casa Vida en Tamarindo, Costa Rica. También es el fundador del movimiento Plantación Casa Vida, y estudiante de Doctorado en el Southern Baptist Theological Seminary.

¿De qué sirve confiar en Dios?

Miércoles 25 Mayo

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados… Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

2 Corintios 5:19-20

¿De qué sirve confiar en Dios? (2)

Cuando Adán pecó, su primer reflejo fue acusar indirectamente a Dios: “La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:12). Desde la entrada del pecado en el mundo, el hombre se halla en un estado de rebeldía contra Dios. La historia del rey Joram, mencionada ayer, es una ilustración de ello. El mundo de hoy actúa de la misma manera respecto a Dios:

 – La miseria reina en algunas partes del planeta, las guerras hacen estragos entre la población debido a la maldad, al egoísmo y a la violencia del hombre, los niños sufren y mueren… Nosotros nos indignamos, acusamos a Dios, e incluso tratamos de eliminarlo con este triste argumento: Si existiese un Dios, ¿habría todo este sufrimiento?

 – En nuestra vida personal sucede lo mismo. Cuando Dios no nos da lo que queremos (sanar a un ser querido, una situación económica menos precaria, una mejor salud…), olvidamos nuestra responsabilidad frente a él y nuestra culpa debido a nuestros pecados. Lo acusamos, o lo eliminamos…

Sin embargo, Dios envió a su Hijo unigénito a esos hombres rebeldes contra él. Lea la vida de Jesús en los evangelios. Allí comprobará que Dios no es insensible al sufrimiento de los niños, ni a todas las dificultades que los hombres deben soportar a causa de sus propios pecados. Por medio de su muerte en la cruz, Jesús reconcilió con Dios a todos los que creen en él.

¡Y nos dio la prueba de que Dios es digno de toda nuestra confianza!

Levítico 6 – Romanos 3 – Salmo 63:1-4 – Proverbios 16:3-4

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Aliento para Padres en Nuestra Cultura Sexualmente Confusa

Aliento para Padres en Nuestra Cultura Sexualmente Confusa
Por Carl Trueman

3 Consejos
En primer lugar, sé consciente de que los niños están siendo influenciados y no sólo a través de las aulas. Viene a través de YouTube. Viene a través de TikTok. Viene a través de las redes sociales. Por lo tanto, sean conscientes. Este es un mundo muy diferente al que existía hace cinco o diez años, cuando mis propios hijos estaban todavía en la universidad. El mundo se ha transformado y las influencias en la vida de nuestros hijos son omnipresentes, profundas y poderosas. Seamos conscientes de ello.

En segundo lugar, mantén las líneas de comunicación abiertas con tus hijos. No se gana nada cortando la comunicación con tus hijos. Si tú no hablas con ellos, alguien lo hará. Así que mantén las líneas de comunicación abiertas.

En tercer lugar, sé consciente de que probablemente piensen de forma muy, muy diferente a como tú lo haces. En los últimos 10-15 años se ha producido un cambio radical en la forma en que los jóvenes entienden la identidad, la política sexual, etc. Sé consciente de ello y prepárate para darte cuenta de que no piensan de la misma manera que tú.

Además, nunca hay que perder la esperanza. Cuando pienso en la crianza de los hijos en general, mi mente se dirige a menudo al segundo ladrón en la cruz. Si recuerdas, es el que se arrepiente en el último momento. Y está muy claro que sabe bastante de teología. Sabe que Dios es santo. Sabe que es un pecador. Sabe que Jesús está muriendo una muerte inmerecida ese día. Y lo más importante de todo, hace esa sorprendente declaración: «Señor, acuérdate de mí cuando vengas a tu reino».

Se da cuenta de que Jesús va a inaugurar su reino pasando por la muerte, no escapando de ella. Cuando me enfrento a padres que luchan con hijos que se han alejado, siempre les señalo al segundo ladrón y les digo: ¿Cuándo aprende el segundo ladrón estas cosas? Es posible que Dios se lo haya metido en el cerebro cuando está colgado en la cruz, pero el texto no nos lo dice. Y si el texto no nos dice que debemos buscar razones más mundanas, bueno, creo que lo que sucedió fue que ese joven fue bien enseñado cuando era pequeño. Sus padres le enseñaron bien. Le enseñaron la palabra de Dios.

Yo les diría a los padres cuyos hijos tienen dificultades o cuyos hijos se han alejado y quizás están profundamente inmersos en formas de vida inmorales, no se desesperen. Si le enseñaste bien a tu hijo, entonces el Señor todavía puede usar lo que le enseñaste en el momento apropiado para traerlo de vuelta. Así que no te desesperes.

Esa sería mi palabra. Mantén las líneas de comunicación abiertas, ora las promesas y no desesperes.

Carl R. Trueman is autor de Strange New World: How Thinkers and Activists Redefined Identity and Sparked the Sexual Revolution.

10 Promesas Para Padres

10 promesas para padres
KEVIN DEYOUNG

Es probable que tengas en algún lugar algunas promesas por las cuales orar por tus hijos.

Es probable que tengas buenos versículos para niños en tu refrigerador que hablan acerca de la obediencia, la bondad, y el compartir con otros.

Es probable que tengas algunos versos en espera para compartir con los pequeños cuando se vuelvan desafiantes y respondones.

Todo esto es bueno. Pero, ¿tienes algunos versículos para ti?

Mis hijos necesitan promesas de la Biblia, pero la mayoría de los días yo las necesito aún más. Soy propenso a vagar, propenso a dejar al Dios que quiero que ellos amen. Así que aquí hay diez promesas de la Biblia que todo padre cristiano debe recordar, especialmente el padre cristiano que escribe este artículo.

  1. “Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia” (Santiago 1:2-3). Puesto que el versículo se refiere a pruebas de distinto tipo, supongo que Santiago está hablando de otras cosas diferentes, no solo del martirio y la muerte. Niños que no duermen, tortuosas horas de ir a la cama, pies llenos de barro, jugo de naranja derramado, adolescentes de mal humor, todo esto también cuenta. Y debemos recibir todo esto con sumo gozo, incluso aún cuando se sienta como el mayor dolor. Dios promete que trabaja en nosotros para producir paciencia.
  2. “Humíllense en la presencia del Señor y El los exaltará” (Santiago 4:10). Estás cansado, asustado, derrotado, agotado sin medida. Bien. Humíllate y Dios promete exaltarte.
  3. “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1). No depende de mí, no se trata de mí, mis hijos no son para mí, no enloquezcas más, deja de confiar en los caballos y los carruajes.
  4. “Un don del Señor son los hijos, y recompensa es el fruto del vientre” (Salmo 127:3). Ellos lo son, realmente, verdaderamente, y justamente eso son: así sea que ya sea que tengas un hijo o dos, o diez o veinte, Dios te ha dado a esos niños porque te ama. El mundo piensa que son una carga: Dios nos dice que son bendición.
  5. “La suave respuesta aparta el furor, pero la palabra hiriente hace subir la ira” (Proverbios 15:1). Sí, estos versículos también son para los padres. La ira en nuestros hijos sale de sus corazones, pero la forma grosera en que ellos han aprendido a expresarla puede haberse generado por nuestro ejemplo. ¿Por qué pienso que mi gasolina ayudará a apagar sus fuegos?
  6. “Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad” (Proverbios 16:32). La única manera de ser un padre fuerte es ser un padre con dominio propio.
  7. “Mi yugo es fácil y mi carga ligera” (Mateo 11:30). Ser padre es un trabajo duro, punto. Pero ser padre para llenar las expectativas de tu (llena el espacio: madre, suegra, amigas, vecino de al lado, o tu propio dictador interior) es imposible. Sé padre por amor de Cristo, Él promete que no te abrumará con cargas imposibles.
  8. “Y no se olviden ustedes de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios” (Hebreos 13:16). Dios sabe que sacrificas tu tiempo, tus deseos, tu sueño, tu dinero, y a menudo tus propios sueños por tus hijos. Él ve eso y sonríe.
  9. “Donde no hay bueyes, el pesebre está limpio, pero mucho rendimiento se obtiene por la fuerza del buey” (Proverbios 14:4). Todo es un desastre, todo el tiempo, ¿qué otra cosa esperábamos? Tenemos bueyes sucios sueltos por ahí. Pero la alegría, los recuerdos, las risas, la santificación y el crecimiento en el evangelio también crecen a partir de esos animales salvajes.
  10. “Pero Él da mayor gracia” (Santiago 4:6). ¡Ah, la dulce gracia! Gracia para perdonar tu impaciencia (otra vez) y tu pereza (de nuevo). Gracia para levantarte cuando estés caído, gracia para continuar en tu camino. Y gracia para llevarte a casa.

Publicado origigalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Carlos A. Franco
Kevin DeYoung (MDiv, Seminario Teológico Gordon-Conwell) es pastor principal de la Iglesia Christ Covenant en Matthews, Carolina del Norte, presidente de la junta de The Gospel Coalition, profesor asistente de teología sistemática en el Seminario Teológico Reformado (Charlotte) y candidato a doctorado en la Universidad de Leicester. Es autor de numerosos libros, incluyendo Just Do Something. Kevin y su esposa, Trisha, tienen siete hijos.