Una visión para impactar a la cultura poscristiana

Coalición por el Evangelio

SAMUEL JAMES

Una visión para impactar a la cultura poscristiana

Un amigo estaba hace poco compartiendo conmigo algunos pensamientos sobre Hechos 17, el capítulo que incluye el sermón del apóstol Pablo a los griegos paganos en el Areópago (o colina de Marte). Pablo le dice a la multitud que ha visto uno de sus altares que tenía la inscripción «al dios desconocido» y procede a predicarles el evangelio, proclamando que Cristo es, aunque desconocido para ellos, el único Dios verdadero digno de su confianza y obediencia. Mientras pensábamos en esa parte, la proclamación de Pablo me llamó la atención como nunca antes: «Pues lo que ustedes adoran sin conocer, eso les anuncio yo» (Hch 17:23).

Mientras rumiaba estas palabras en mi mente, me di cuenta de que esta oración no era un simple comentario preliminar dirigido a una sociedad politeísta antigua, sino que este comentario contenía una gran visión para impactar a la cultura contemporánea con el evangelio.

Todo el mundo adora

La sociedad ateniense, cuyo panteón de ídolos «enardeció» a Pablo (Hch 17:16), era una cultura preparada para escuchar el evangelio del Dios verdadero. El altar al dios desconocido era más que una curiosidad sociológica; era una confesión transparente de los impulsos religiosos que estallaban dentro de este pueblo pagano. Si bien las buenas noticias sobre Yahvé y Jesús de Nazaret pueden no haber sido lo que estas personas religiosas pensaban que necesitaban escuchar, Pablo sabía que, en esencia, era algo que querían escuchar. Sus corazones estaban inquietos, por eso Pablo les predicó dónde encontrar descanso.

Los cristianos de hoy en Occidente deberían considerar con cuidado cómo esto pudiera describir nuestro contexto. Me temo que a veces usamos la palabra «secular» de forma descuidada, etiquetando con ligereza cada faceta de la cultura occidental como secular y reforzando la noción de que vivimos en una especie de generación posreligiosa. Si bien es cierto que las instituciones y formas tradicionales de religión no tienen la misma influencia que alguna vez tuvieron, también es cierto que la cultura contemporánea en Occidente es (sin discusión alguna e incluso de manera agresiva) religiosa.

Hace unos años leí un ensayo del dueño de una librería que estaba atormentado porque un volumen en particular se estaba vendiendo bien, pero él no estaba de acuerdo con su planteamiento político. Escribió: «¿Qué puedes hacer cuando un cliente quiere un libro que no solo encuentras objetable, sino que también crees que es muy peligroso por las lecciones que presagia en medio de una época tan precaria en lo político?».

Sonreí cuando leí esta línea porque inmediatamente me recordó a mi infancia. Vengo de un hogar de un pastor evangélico conservador, donde nos destacamos como peces fuera del agua debido a que evitábamos ciertas películas, libros, programas de televisión y música. El vendedor de libros angustiado demostró de manera útil lo que ahora he visto en innumerables ensayos, libros y conversaciones sobre política y justicia: se puede sacar a una persona de la iglesia, pero no se puede sacar la iglesia de una persona. Si Dios está muerto, ese no es el final de la historia. Hay que nombrar un sucesor.

Una sociedad poscristiana no es lo mismo que una sociedad posreligiosa. El sabor religioso de nuestro discurso político y ético es abrumador. Todo el mundo adora, porque tienes que servirle a alguien.

Todo el mundo adora, porque tienes que servirle a alguien 

Ya sea que este altar estadounidense esté dedicado al dios del partidismo, al dios de la autoayuda terapéutica, al dios de la interseccionalidad o simplemente al todopoderoso dólar, el punto es el mismo.

Quizás el ejemplo más claro de religiosidad poscristiana es la cultura de la vergüenza. ¿Quién hubiera soñado alguna vez que el Internet, el libertino más grande jamás construido por seres humanos, se hubiera convertido en un teatro de reprimendas y condenas morales que haría a Nathaniel Hawthorne, escritor moralista del siglo XIX, reconsiderar su posición?

Como señala el ensayista Wilfred McClay en uno de los ensayos más importantes [en inglés] escritos en la última década, un pueblo que ha abandonado las doctrinas cristianas del pecado, la expiación y el perdón termina gastando su energía moral reprimida promulgando un juicio escatológico uno sobre el otro. Cada turba de castigo en línea que arruina la carrera o la reputación de un extraño es una liturgia viva de la necesidad que tienen los seres humanos de purgar el pecado y experimentar la absolución.

Esto anunciamos

Así como el apóstol Pablo sabía cómo presentar el evangelio a la clase de personas que construían altares a dioses desconocidos, los seguidores de Jesús en una cultura poscristiana deben saber cómo empuñar las buenas nuevas.

El darnos cuenta de que nuestra plaza pública es religiosa, aunque no cristiana, debería hacernos valientes: valientes para hablar en lenguaje moral, sabiendo que nuestra audiencia puede decirse a sí misma que son relativistas, pero no viven así cuando hablan sobre las elecciones o el racismo en Facebook.

Los seguidores de Jesús en una cultura poscristiana deben saber cómo empuñar las buenas nuevas 

Por un tiempo, los cristianos en Estados Unidos temieron que hablar del juicio de Dios aislaría a las personas y las alejaría más de Jesús. Pero como ha señalado Derek Rishmawy, cada rincón de la sociedad moderna parece clamar por un Dios que puede y hará todo bien, incluyendo amontonar justicia sobre las cabezas de los malvados.

Seguir el ejemplo de Pablo podría significar decirle a la sociedad occidental contemporánea: «Veo que quieres justicia en todos los sentidos. El Dios del cielo y de la tierra es un Dios de perfecta justicia y ha designado a Jesucristo para juzgar al mundo. Acude a Él con fe y encuentra el perdón y esperanza segura de una eternidad justa».

Para aquellos cuyos corazones están cautivos de la sección de autoayuda y quieren la seguridad de que pueden vivir una vida de significado y gozo, los cristianos ofrecen al único Salvador manso y humilde, quien es nuestra sabiduría, justicia y santificación. Las almas exhaustas y heridas necesitan escuchar que no necesitan ser un macho alfa o #girlboss (#jefas) para conocer una vida que valga la pena vivir. A este mundo podemos decirle: «Percibo que quieres propósito y significado en todos los sentidos. Jesucristo ofrece descanso perfecto, libertad de la vergüenza y un reino real al cual entregarse en cuerpo y espíritu. Acude a Él con fe y encuentra ayuda y esperanza».

Cuando miramos hacia afuera y vemos nuestra sociedad poscristiana, no deberíamos ver un muro impenetrable de secularismo. Deberíamos ver lo que realmente está sucediendo: adoración, adoración, adoración. Los clamores del alma de aquellos que viven perseguidos por el espectro de la verdad trascendente gritan fuerte. Están esperando que alguien les explique cómo ellos ya viven. Necesitan que la iglesia de Jesús se ponga de pie y diga: «lo que ustedes adoran sin conocer, eso les anunciamos».

Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición

Samuel James trabaja en la oficina del presidente de la comisión de ética y libertad religiosa de la convención Bautista del Sur. Puedes leer más de sus escritos en su blog y seguirlo en Twitter.

La fe de Abraham

Jueves 11 Noviembre

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena.Hebreos 11:8-9

La fe de Abraham

Lectura propuesta: Hebreos 11: 8-19

“Vete de tu tierra y de tu parentela” (Génesis 12:1). Esto fue lo que Dios ordenó a Abraham: debía dejar lo que amaba. Pero, ¿para ir a dónde? “A la tierra que te mostraré”. Entonces Abraham dejó su país y también, en varias etapas, a su familia. Se dejó guiar por Dios y llegó al país de Canaán, tierra que su descendencia heredaría. Tal fue la fe de Abraham: escuchó el llamado de Dios y obedeció confiando en sus promesas.

Un hecho sorprendente lo esperaba: el país al que llegó estaba ocupado por pueblos idólatras e inmorales. ¿Debía declararles la guerra? No, pues Dios todavía quería mostrar su paciencia hacia esos pueblos. Entonces Abraham vivió en ese país prometido como en tierra extranjera. ¿Estaba resignado, desanimado? ¿Se devolvería? ¡No! Sabía que iba a poseer el país, él o sus descendientes. ¡Pero incluso veía más alto! Aunque fue llamado a dejar un país para poseer otro en la tierra, esperaba una patria mejor, es decir, una patria celestial, la que Dios preparó en el cielo para todos los creyentes (Hebreos 11:16).

Abraham también comprendió que vería el reinado glorioso del Mesías en la tierra, y para él fue un inmenso gozo poder verlo por la fe (Juan 8:56).

Así Abraham, el padre de los creyentes, sintió una profunda felicidad y una gran esperanza. ¡Todo esto tiene un significado para nosotros hoy! La confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá lo que prometió, siempre serán una fuente de paz y felicidad.

Job 10-11 – Hebreos 3 – Salmo 120 – Proverbios 27:11-12

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Mirar hacia el futuro

Miércoles 10 Noviembre

Estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.Filipenses 1:23La esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió.Tito 1:2

Mirar hacia el futuro

La expresión “Lo mejor está por llegar”, a veces empleada por personas mayores, está ligada a la esperanza cristiana. Resume la comparación que hacen entre su vida efímera en esta tierra, a menudo difícil y dolorosa, y la felicidad celestial eterna, prometida por el Señor Jesús: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3).

Cada uno lo sabe por experiencia, las esperanzas que las promesas de este mundo hacen nacer, a menudo son seguidas por la decepción, o incluso por la desesperación. En el lenguaje bíblico, “la esperanza” no tiene nada vago, es una seguridad que se apoya en las promesas de Dios. Estas son lo suficientemente explícitas para ser captadas como realidades por la fe. Se basan en un futuro cierto, que conocemos y esperamos. No es un sueño para el futuro, sino nuestra razón de vivir. Contemplamos a Jesucristo en el cielo y vivimos para él mientras lo esperamos. Miramos hacia el futuro con esta perspectiva. Esta es la esperanza cristiana; ella reúne paciencia, gozo, confianza, y nos lleva a decir: lo mejor está por llegar.

También nos da una visión lúcida sobre el estado del mundo; nos hace sensibles a la angustia de nuestro prójimo y nos lleva a hablar de nuestro Salvador a quienes nos rodean. Nos permite pensar en el regreso del Señor, o incluso en la muerte, con la seguridad de estar para siempre con él en la casa del Padre (1 Tesalonicenses 4:17).

¡Jesucristo es nuestra esperanza! (1 Timoteo 1:1).

Job 9 – Hebreos 2 – Salmo 119:169-176 – Proverbios 27:9-10© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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 El seminario del sufrimiento

Octubre 31/2021

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El seminario del sufrimiento

John Piper

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Cuando Dios dice no

Domingo 31 Octubre

Tres veces he rogado al Señor… Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades… porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.2 Corintios 12:8-10

Todo tipo de oraciones (10) – Cuando Dios dice no

El apóstol Pablo contó a los creyentes de Corinto una experiencia única (2 Corintios 12:1-10): fue llevado transitoriamente al paraíso, escuchó palabras maravillosas, imposibles de expresar en el lenguaje humano. Pero luego “volvió a la tierra” para llevar a cabo la misión que Dios le confiaba. Dios sabía que Pablo podría enorgullecerse de esas revelaciones extraordinarias. Para mantenerlo en humildad permitió que su siervo tuviese una discapacidad física que le hacía sufrir mucho. El apóstol suplicó tres veces al Señor que se la quitase, pero la respuesta fue negativa. Al dejarle esa discapacidad, su Señor le enseñaba a apoyarse en él. Y esto demostraba que el poder de su predicación venía de Dios y no de él mismo.

En vez de rebelarse, Pablo se sometió tranquilamente. Debido a ese “aguijón”, aprendió y transmitió importantes lecciones. Y el Señor lo utilizó para animar y consolar a generaciones de creyentes que sufren de diversas maneras, sin que Dios considere apropiado retirar la prueba. Si lo hubiese curado, no se habría obtenido dicho resultado.

Dios siempre responde a sus hijos, pues los ama. A veces les responde “sí”, a veces “no”, o “espera un poco”. Él no es indiferente a nuestras dificultades, pero quiere emplearlas para nuestro bien y para el bien de los que nos rodean. Si, en su sabiduría, no nos libera, sometámonos pacientemente; y como Pablo, aprendamos lo que significa: “Bástate mi gracia”.(continuará el próximo domingo)

Ester 4 – Juan 15 – Salmo 119:89-96 – Proverbios 26:17-18

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Enfermedad, pecado o sabotaje

Octubre 29/2021

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Con Dios es posible

Octubre 27/2021

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Dentro de un momento

Jueves 28 Octubre

Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.1 Corintios 6:14

(Jesús dijo:) Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?Juan 11:26

Dentro de un momento

Santiago era cristiano; padecía una grave enfermedad y sabía que su muerte se acercaba. Cuando hablaba de ese pasaje que lo llevaría a la presencia de Dios, al “paraíso” (Lucas 23:43), decía serena y firmemente: “Dentro de un momento”. Ese más allá le era familiar porque sabía que allí encontraría a Jesús, Aquel a quien oraba y quien lo sostenía en la enfermedad.

Hoy está con Jesús. Los que lo aman saben que está junto a su Salvador. Su cuerpo volvió al polvo (Génesis 3:19), pero resucitará, pues Santiago creyó la palabra del Señor: “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Para cada uno de nosotros hay un “dentro de un momento”; solo Dios lo conoce. Entonces se termina nuestra vida terrena y pasamos al más allá. Pero, ¿cuál más allá? ¿Ha pensado usted en ello? Para todos los que aceptaron el regalo de la vida eterna en Jesucristo, esta vida se traduce, desde hoy, en una relación viva y real con Dios. La fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Esa era exactamente la mirada de fe que Santiago, desde su cama, tenía sobre su futuro.

“Dentro de un momento” también es el instante en el cual Jesús va a venir a la tierra a buscar a los suyos, a su Iglesia. Los que hayan muerto en Cristo, resucitarán, al igual que Santiago; los que todavía estén vivos en la tierra, serán transformados. Esperanza bienaventurada para los creyentes: irán “para recibir al Señor en el aire”, a fin de estar “siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:17).

Ester 1 – Juan 13:1-20 – Salmo 119:65-72 – Proverbios 26:11-12

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El ya y el todavía no

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Serie: Entre dos mundos

El ya y el todavía no

Burk Parsons

Nota del editor: Este es el primer capítulo en la serie de artículos de Tabletalk Magazine: Entre dos mundos

Este mundo no es nuestro hogar, pero lo será. Vivimos nuestros días en este mundo triste esperando ansiosamente el cielo nuevo y la tierra nueva, aferrándonos diariamente a esta promesa: «He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado» (Ap 21:3-4). Somos peregrinos en nuestro viaje a casa y añoramos un lugar en el que nunca hemos estado. Somos extranjeros, forasteros y extraños en una tierra extraña, cuya ciudadanía en el cielo está asegurada en Aquel que ha ido delante de nosotros, que está sentado a la diestra del Padre y que vuelve para juzgar, vencer y consumar.

En este mundo tendremos tribulaciones, pero «confiad», dijo Jesús —no porque vayamos a vencer al mundo, cambiar completamente el mundo, acostumbrarnos a este mundo o llegar a amar el mundo— sino porque Jesús declaró: «Yo he vencido al mundo» (Jn 16:33). Y así, esperamos entre el ya y el todavía no, entre lo que nuestro Señor ha declarado que ya es verdad y lo que todavía no se ha revelado. Sin embargo, nuestra espera no es en vano, ni es una espera pasiva o aislada. Más bien, esperamos a nuestro Novio para que pueda reunir a Su novia de toda tribu, lengua y nación para Su gloria. Esperamos con esperanza, con participación activa en la misión de Dios y en comunidad con la Iglesia de Jesucristo, pues Cristo es la luz del mundo y los que estamos unidos a Él por la fe —y por la fe sola— estamos en Él. Y así, tan pronto como Cristo nos llama a salir de las tinieblas y a entrar en Su maravillosa luz, nos envía de vuelta a las tinieblas para brillar tanto en palabras como en hechos ante el mundo que nos observa. A medida que el mundo vea nuestras buenas obras y mientras el mundo escuche nuestra proclamación del glorioso evangelio, la novia elegida de Cristo de todo el mundo glorificará a nuestro Padre en el cielo.

Para que la creencia tenga un significado que cambie el corazón y la vida, requiere que Dios sea tanto su fuente como su objeto (Sal Aunque retirarse por completo del mundo a menudo parece atractivo, el Señor no nos da esa opción (1 Co 5:9-10). Más bien, mientras vivimos en este mundo de pecado y en estos cuerpos de pecado, somos embajadores de Cristo en nuestro viaje a la tierra prometida. Cuando nosotros los peregrinos lleguemos a casa, Jesús enjugará toda lágrima de nuestros ojos —no solo las de tristeza, sino también las de alegría— ya que, de lo contrario, no podríamos verle cara a cara mientras le adoramos por siempre coram Deo.


Publicado originalmente en Tabletalk Magazine.
Burk Parsons

El Dr. Burk Parsons es pastor principal de Saint Andrew’s Chapel [Capilla de San Andrés] en Sanford, Florida, director de publicaciones de Ligonier Ministries, editor de Tabletalk magazine, y maestro de la Confraternidad de Enseñanza de Ligonier Ministries. Él es un ministro ordenado en la Iglesia Presbiteriana en América y director de Church Planting Fellowship. Es autor de Why Do We Have Creeds?, editor de Assured by God y John Calvin: A Heart for Devotion, Doctrine, and Doxology, y co-traductor y co-editor de ¿Cómo debe vivir el cristiano? de Juan Calvino.

El remedio para el misionero

Octubre 26/2021

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El remedio para el misionero

John Piper

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